Capitulo 7
Los tres miembros del equipo 7, llevaban alrededor de dos horas esperando en el mismo lugar, justo en aquel puente donde solían reunirse con su sensei desde que se convirtieron en genin, y de hecho era a su sensei al que esperaban, quizás lo que mas les impacientaba, era el hecho de que el mismo Kakashi fue quien los había citado en dicho lugar.
- ¡No puede ser que lo haya hecho otra vez! – el rubio finalmente despotrico sumamente molesto contra él, y es que como su sensei saliera de nuevo con la excusa de que un gato negro se cruzo en su camino, estaba seguro de que esta vez si se las cobraría.
- Cállate tonto... tus gritos escandalosos me dan jaqueca – intervino fastidiadamente el pelinegro, que a pesar de su desenfadada actitud, estaba tan impaciente como sus otros dos compañeros de equipo por el retrazo del peliplateado.
- ¡¿A quien le dices escandaloso?! – el rubio se volvió furioso contra él, mas este ni siquiera se digno a mirarlo, irritándolo mucho mas de lo que ya estaba – ¡Agh... Sasuke¡me sacas de quicio!
- Si emplearas la misma energía en entrenar, que la que utilizas en gritar, serías un mejor ninja... – su comentario fue de lo mas cortante, y Sakura, que ya veía venir un nuevo enfrentamiento de ese par, decidió hacer algo al respecto¿es que acaso toda su vida se la iban a pasar discutiendo?
- ¡Ya basta los dos! – los acalló con voz autoritaria, ella estaba tan cansada de esperar como ellos y no por eso se estaba quejando, al menos no por fuera, porque su iner estaba que no se aguantaba ni el solo – "¡SHARANO¡donde diablos te metiste esta vez Kakashi-sensei!" – esa vocecita en su cabeza no paraba de gritar –¡escúchenme bien!, si vuelvo a escuchar una sola queja mas, yo misma me encargare de ponerlos en su lugar... – sentenció de manera tajante, ninguno se atrevió a contradecirle al ver los destellos furiosos que se reflejaban en su mirada esmeralda.
La verdadera Sakura distaba mucho de la idea que Sasuke se había hecho sobre ella, en esos cuatro años si que había cambiado, ya no era mas la fastidiosa chiquilla mimada que estaba todo el tiempo tras él, su carácter era muy distinto al de la delicada niña que él conociera en el pasado, sin contar con la fuerza sobrehumana que también había adquirido en ese tiempo, lo que ciertamente le hacia alguien de temer.
- Hola... – y finalmente llegó Kakashi, saludando a sus tres pupilos con su despreocupado saludo habitual, los veía desde las alturas, en una columna del puente. Al acto, estos se volvieron para verle de forma fulminante, mas él ni se inmuto a pesar de lo furibundo de las contratantes miradas negro-azul-verde.
- ¡¿DÓNDE ESTABAS KAKASHI-SENSEI?! – como siempre, el primero en recriminarle fue Naruto – ¡llevamos mas de dos horas esperándote!
- Me perdí en el camino de la vida... – le respondió tan despreocupadamente como antes.
- ¡Que no tienes una excusa mejor! –exclamó el chico al borde del desquicio, mas el otro se alzo indiferente de hombros.
- ¿Para que nos citaste? – ahora intervino el moreno, ignorando por completo las reclamaciones de su rubio compañero.
- Solo para avisarles que estaré fuera toda la semana..., pero no por eso crean que van a descansar... – de la nada, un pergamino apareció en su mano – aquí tienen su próxima misión... – entregó el pergamino a Sakura, quien inmediatamente lo desenrolló para ver de que se trataba.
- Dice que debemos ir al país de la ola..., nos queda como a unos dos días de camino, así que esto nos llevara al menos cuatro días... – hablaba, mientras acababa de leer el contenido del pergamino.
- ¡Cuatro días! – el rubio le arrebato el pergamino de las manos – no puede ser... – murmuro contrariado, los otros le miraron curiosos, era la primera vez que Naruto se quejaba de una misión de rango "B" – ¡pero yo tengo una cita el viernes! – se le escuchó decir verdaderamente azorado, al instante, las miradas de los otros cambiaron a una de verdadera incredulidad.
- Cumple la misión en el tiempo establecido, y quizás llegues a tiempo a tu cita... – respondió desganadamente Kakashi, habiéndose repuesto ya de la impresión; sus pequeños estaban creciendo tan rápido – les deseo suerte, y nos veremos a mi regreso – levanto una mano en señal de despedida, y con un ¡plop!, desapareció de su vista.
- ¿Tienes una cita? – rompió finalmente Sakura, quien aun mantenía reflejada en su rostro, la misma incredulidad de antes.
- Así es, quedamos de vernos el viernes por la tarde jaja – rasco involuntariamente su mejilla, mientras una sonrisa de oreja a oreja se curvaba en sus labios.
- No creo que haya alguien tan desesperado como para aceptar salir contigo... – a pesar de su sarcástico comentario, el otro no se molestó, al contrarió, una sonrisa mucho mas grande apareció en su rostro.
- Cree lo que quieras... – de solo pensar en la linda Hinata, cualquier comentario ofensivo por parte de Sasuke, le venia sin cuidado.
- ¿Y se puede saber quien es esa chica?, digo, si es que es real... – repuso con igual sarcasmo el moreno.
- Pues aunque lo dudes tontosuke, ella no es ningún ser imaginario, es tan real como tú o como yo, y es bastante hermosa, debo agregar... – el rubio comenzaba a fastidiarse de los continuos comentarios ofensivos por parte del otro – además, te vas a seguir quedando con la duda, porque no pienso decirte de quien se trata... – adopto un aire misterioso.
- Realmente no me importa lo que tú y tu novia imaginaria hagan... – expresó en un ultimo comentario aprensivo – perdedor... – murmuro bajamente, mientras se recargaba sobre la baranda del puente, esta vez Naruto ya no se pudo contener y le respondió.
- Eres un engreído... – se planto amenazadoramente frente a él, y con esto, la guerra de insultos comenzó.
- Hay, por el amor de dios... – Sakura se palmo molesta la frente, observando, como si de un partido de pin pong se tratase, las contestaciones de uno y otro.
- Mediocre...
- Pedante...
- Bueno para nada...
- ¡Idiota...!
- Estúpido...
- ¡¡Piérdete...!!
- Madura...
- ¡¡¡Muerte!!!
- Púdrete... – y se hubiesen ido a los golpes, de no ser porque Sakura, ya totalmente hastiada de su infantil actitud, les puso un alto.
Ambos tragaron saliva al ver la atemorizante expresión en el rostro de la joven kunoichi, amenazante, esta crepitó los dedos de las manos a manera de calentamiento, y en un rápido flash de luz, un punzante dolor se apodero de sus cabezas, luego de propinarles un fuerte golpe a cada uno.
- ¡AGH...¡Sakura-chan, eso dolió! – se quejo al instante el rubio, quien en un auto reflejo se agarró la cabeza, sintiendo entre sus dedos la gran protuberancia que había emergido en segundos, mas al sentir la fulmínate mirada de la pelirosa clavada sobre él, guardo silencio absoluto.
- ¿Siempre ha sido así de violenta? – el pelinegro sentía la pulsación del chichón en su cabeza, mas se cruzo indiferente de brazos, y se dirigió calmado a su compañero de desgracias.
- Es peor..., antes era linda contigo solo porque le gustabas... – se recargo en la baranda del puente, a un costado del otro y se cruzó igualmente de brazos – aunque desde que entrena con Tsunade-obaachan, su carácter ha empeorado...
- ¿Dijeron algo...? – los dos se quedaron mudos de la impresión, ante la lúgubre expresión de la kunoichi, y se limitaron a negar vigorosamente con la cabeza – entonces, si ya terminaron de hacerle al tonto ¿podríamos enfocarnos en la misión...? – los otros contrapuntearon por un segundo sus miradas, pero no dijeron nada mas – gracias por su amable atención – espetó sarcástica – ahora, volviendo a la misión, tenemos que salir esta tarde... – decía ella, centrándose en la planeación, y la estrategia a seguir..
Y esa misma tarde abandonaron Konoha, la misión duro cuatro días, tal y como estaba previsto, aun así Naruto calculó que llegaría a tiempo para su cita con Hinata.
Estaban a un par de kilómetros de llegar a Konoha, y como siempre, el rubio y el moreno se la pasaron discutiendo durante casi todo el camino, Sakura no podía creer que tuviera por compañeros de equipo a dos pequeños pueriles como ellos, así que fastidiada, decidió cambiar el tema.
- Naruto, ya piensas decirnos quien es la afortunada... – sonrió cómplice a su amigo, hasta entonces, el rubio no había querido decirles nada sobre la misteriosa chica de su cita – empiezo a creer que Sasuke-kun tiene razón, y tu cita es falsa.
- ¡Claro que no Sakura-chan...! – se apresuro a decir el muchacho – esta bien, te lo diré... – se acerco para decírselo confidencialmente, aunque con toda la intención de que el otro escuchara, Sasuke rodó los ojos con cansancio, a su parecer Naruto estaba dándole una mayor importancia, de lo que realmente era a ese tema – ¡se trata de Hinata-chan! – hizo el anuncio sumamente emocionado, mas Sasuke casi se cae de la ultima rama, al escuchar el nombre de la pelinegra.
- ¡¿Qué Hianata-chan qué?! – el moreno se expresó notoriamente desubicado.
- Estar sordo, dije que Hinata-chan acepto salir conmigo hoy... – denoto una triunfal sonrisa al decir lo ultimo.
De un momento a otro, Sasuke sintió como si el mundo entero se le viniera encima, Sakura, que estaba al tanto de los sentimientos de su amigo, pudo ver claramente la enorme desilusión que su rostro denoto luego de la noticia, quería reanimarle, pero no encontró palabras para hacerlo, no teniendo a Naruto tan cerca de ellos.
Sasuke ya no dijo nada el resto del camino, se trago su coraje, no podía creer que Hinata hubiese roto su promesa, él en verdad creyó que se olvidaría de Naruto, pero no fue así, si había aceptado salir con este, era porque seguía enamorada del rubio.
Al llegar a Konoha, Naruto se separo de ellos, Sakura le dijo que Sasuke y ella se encargarían de entregar el reporte de la misión, así que él felizmente aceptó su ofrecimiento, quizás aun podría llegar a tiempo al sitio donde quedo de reunirse con la otra chica.
- Sasuke-kun, yo... lo lamento... – trato de disculparse Sakura, al ver el funerario rostro del Uchiha – creo que esto es mi culpa... – termino de decir en un murmullo, después de todo, ella había sido la que le había pedido a Hinata que los acompañara a cenar la otra noche, nunca imagino que Naruto la invitaría a salir después de eso.
- La culpa es mía por haber depositado mi confianza en alguien que no debía... – dijo fríamente, rememorando la promesa que la peliazul le había hecho hacer.
- En verdad ella te gusta ¿no Sasuke-kun? – le expreso tristemente.
- Lo que yo siento ahora no tiene importancia, después de todo, ella ya eligió... – espetó verdaderamente dolido, haciendo sentir mucho mas culpable de lo que ya se sentía a la pelirosa, Sakura detuvo inesperadamente sus pasos antes de llegar a la torre del Hokage, lo que obligo al pelinegro a hacerlo también.
- Sasuke-kun, de verdad lo siento... – bajo apenadamente su cabeza cuando este se giro para verla – fue mi culpa, la otra noche al regresar de los entrenamientos, yo invite a Hinata-chan a cenar con nosotros, si no los hubiera dejado solos esa noche, quizás esto no habría ocurrido – se expresó desesperadamente, él la miro con detenimiento, y un silencio incomodo se hizo en el ambiente, el cual fue roto por Sasuke, un par de minutos después.
- Sakura, te importa si yo solo entrego el reporte... – se dirigió fríamente a ella, sabia que no era su culpa, pero igual, lo único que quería en esos momentos era estar solo.
- ¡Pero Sasuke-kun...! – sin pensarlo, tomo la mano del chico, mas supo que había cometido un terrible error, al ver la desagradable mirada que el otro le dirigía, obligándola soltarlo al acto – lo lamento... – se expreso en un final murmullo.
- Nos veremos después Sakura... – y así la joven se quedo a mitad de la calle, entre tanto que el otro continuaba de largo su camino. Mientras lo veía marcharse sonrió con nostalgia, por mas que lo intentase, nunca llegaría agradarle, ni siquiera como amiga.
- - -
Hinata esperaba pacientemente en una de las bancas del parque, en el que Naruto y ella acordaron verse, habían pasado ya como veinte minutos de la hora señalada, cuando a lo lejos distinguió una mancha naranja, que se dirigía a toda marcha hacia donde ella estaba.
- ¡EH...¡HINATA-CHAN! – Naruto agitaba fuertemente los brazos, mientras se acercaba con una velocidad sobrehumana hasta donde la aludida se encontraba – p-por... por fin... pude... llegar... – no pudo articular muy bien, le faltaba el aliento.
- ¿Te encuentras bien Naruto-kun? – se acerco preocupadamente a él, se veía tan agitado, que parecía en cualquier momento colapsaría, y es que por un minuto, él permaneció con el semblante agachado, sosteniéndose de sus rodillas.
- Creí que no llegaría... – murmuro poco después, elevando sus preciosos ojos azul celeste para verla, dedicándole una enorme y feliz sonrisa.
- ¿N-no me digas que acabas de regresar de la misión...? – el otro asintió únicamente con la cabeza, aun no se recuperaba por completo – Na-Naruto-kun, no debiste haberte apresurado tanto, yo te hubiera esperado todo el tiempo necesario.
- De ninguna forma Hinata-chan, no es de caballeros hacer esperar a una dama... – ella dejo escapar una risita ante el comentario, en qué estaba pensando, después de todo se trataba de Naruto.
- ¿Y-y a donde iremos? – le cuestiono unos tres minutos después, al verlo ya completamente reestablecido, a su parecer Naruto se reponía bastante rápido.
- No lo se, que te parece si vagamos por ahí mientras lo decidimos... – sugirió él entusiasmado.
- De acuerdo... – accedió ella con una sonrisa.
Los dos pasearon toda la tarde sin un rumbo fijo, así fue que llegaron a la rivera del río que circundaba Konoha, se detuvieron a la orilla de un pequeño muelle de madera. Donde posteriormente tomaron asiento, para poder ver mejor el hermoso atardecer que se comenzaba a dejar ver a lo lejos.
Mientras el sol se ocultaba tras el distante horizonte, Naruto le narraba con lujo de detalle, las maravillosas hazañas que había llevado a cabo en su última misión.
- Entonces fuimos rodeados por tres ninjas de la hierba... – le narraba él totalmente emocionado, mientras que ella le prestaba toda su atención – quisieron utilizar un genjutsu para desorientarnos, pero yo utilice la técnica que ero-senin me enseño y me deshice rápidamente de la ilusión, y luego los mande a volar a todos con mi razengan...
- Sorprendente Naruto-kun... – su compañera le escuchaba atentamente, mostrándole una sonrisa en todo momento.
- ¿No me crees? – le miro ciertamente desazonado.
- Por supuesto que te creo... – le contesto afable, sinceramente estaba pasándola muy bien a su lado, sin embargo, algo cambió entre ellos, pudo darse cuenta de cómo el nerviosismo que antes la dominaba al estar a su lado, había desaparecido por completo.
- ¿Y cómo van las cosas con tu padre Hinata-chan? – el rubio cambio radicalmente de tema, igualmente como su actitud, mostrándose mucho mas serio al referirse específicamente a ese punto.
- ¿Co-con... con mi padre? – su sonrisa se esfumo en un santiamén, inconscientemente empuño su mano, llevándola nerviosamente hasta su pecho. El tocar ese tema, siempre le inquietaba.
- Si¿ya le dijiste que quieres seguir siendo una kunoichi...? – retomo la conversación de la otra noche en Ichiraku.
- Bu-bueno... y-yo... yo no se lo eh dicho... – triste, bajo su mirada, posando sus ojos opalinos en el agua cristalina que corría bajo sus pies, disminuyendo paulatinamente el tono de su voz, hasta casi escucharse en un murmullo.
- Ya veo... – pese a lo que ella creyó, este no siguió insistiéndole, curiosa, miró de reojo al muchacho, este mantenía su mirada azul claro fija en el frente, ella le imito, y encamino sus ojos blanquecinos para ver lo que él, encontrándose con la franja de tonos rojizos y anaranjados, que se perdía tras las colinas, esa singular gama de colores traía a su interior una sensación relajante, era maravilloso el poder apreciar tan magnifico espectáculo.
- Me gustaría ser como tu Naruto-kun... – divago, exteriorizando sus pensamientos, al mantener su mirada perdida en el horizonte.
- ¿Cómo yo? – el rubio volvió sus expresivos ojos azules a un lado, fijándolos con curiosidad en el perfecto perfil de su acompañante, cuyos finos rasgos resaltaban increíblemente bajo la luz de la media tarde.
- S-si... me gustaría ser tan decidida con tú, quisiera ser fuerte y poder enfrentar mis problemas tal como tu siempre lo has hecho... – le expresó un tanto apenada – sa-sabes, yo siempre eh estado observándote, y no tienes idea de lo mucho que admiró la forma en que te sobrepones a las dificultades, aun cuando el mundo entero este en tu contra... – no sabía el porqué hasta ahora se lo estaba diciendo, pero era verdad, eso fue lo que siempre había pensado de él – por una sola vez, me gustaría ser libre y seguir mis propios sueños... – el sol se ocultó casi por completo, dejando ver en la penumbra del cielo, el escueto brillo plateado de la primera estrella de la noche.
- Hinata-chan... – profirió afable; inmediatamente al escuchar su nombre, la joven enfoco sus ojos plateados, en los azul cielo de él – tu eres tan libre como desees serlo... – prosiguió hablando, ella mantuvo en todo momento su mirada fija en la de él, y es que por segundos, el tiempo se detuvo para ella, fue una extraña sensación de tranquilidad la que los intensos ojos cian del chico le trasmitían – no te sometas a lo que otros digan solo por complacerlos, tu eres ya una persona extraordinaria tal como estás, y es que aunque tu no lo veas, eres una alguien muy fuerte, yo se que tú eres capaz de superar cualquier obstáculo que se interponga en tu camino...
- Naruto-kun... – le miro asombrada, a su manera, Naruto solía decir cosas sabias, y es que sus palabras le ayudaron a tener un panorama muy distinto de su situación – gracias... – le dedico una mas que sincera sonrisa, haciendo que el chico se apenara levemente, al ver lo hermosa que esta se veía.
- Solo recuerda Hinata-chan… – retomo la conversación – que pase lo que pase, yo siempre seré tu amigo, no importa que, yo siempre estaré a tu lado cuando me necesites... – un "amigo", esa fue la palabra que mayormente se le quedo gravada en la memoria, sonrió con un dejo de melancolía al recapacitarlo, si, solamente amigos podrían ser.
Una nueva perspectiva asomo a la vista de Hinata, muchas de sus inquietudes fueron aclaradas en el ultimo comentario de Naruto, ahora tenía claro que su vida no iba a ser como siempre la imagino.
Si bien Naruto estaría a su lado para siempre, únicamente sería como lo fue hasta ahora, un incondicional amigo, que le ayudaría y protegería cuando lo necesitase, finalmente sus sentimientos encontraban una clara respuesta, y si bien en el fondo de su corazón, ese especial afecto que le mantenía unida a él, nunca desaparecería, comprendió que había llegado el momento de cerrar ese capitulo en su vida y comenzar uno nuevo.
Continuara...
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Aunque lo parezca, nada es definitivo, últimamente estaba inclinada en que fuera un sasuhina, pero luego comencé a leer un fic naruhina bastante bueno (se llama "equipo 8", si no lo han leído y tienen la oportunidad, háganlo, se los recomiendo ampliamente (n.n), así que las probabilidades regresaron a ser 50/50 (eso me sonó como al deseo que le cumple Yuko a Sakura-hime en Tsubasa (XD), en fin, haber que resulta, y pues nos estamos leyendo...
