He vuelto con otro emocionante capítulo! Disfrútenlo!


Capítulo 7. ¿Un acuerdo?


Luna, Pansy, Harry y Jacob llevaban aproximadamente dos horas desde que habían llegado de aquel agotador viaje, escuchando los reproches de Hermione, que airada, les decía todos los peligros que habían pasado con el plan, según ella, mal elaborado.

– ¡Inconcebible! – Volvió a repetir la castaña paseándose como león enjaulando – ¿Son conscientes de los peligros se expusieron? – Gritó enojada

– Hermione, ¿quieres calmarte? – Pidió Harry pacíficamente – Somos adultos, no unos niños a los que puedes sermonear. Sabíamos a los peligros a los que nos exponíamos, ya bájale ¿no? – Hermione apretó los puños con furia y se acercó lentamente a Harry, que la miró desafiante.

– Por lo menos tú fuiste el menos insensato de todos – Dijo arrastrando las palabras al mejor estilo de Draco, que alzó una ceja incrédulo al verla imitarlo.

– Insensatos, pero conseguimos la información que se requería – Intervino Pansy paseándose con la memoria USB y bailando con ella. A Luna, quien había permanecido callada, le había parecido extremamente extraño el comportamiento de Theodore, el castaño había guardado silencio durante toda la reunión. Al llegar a la cabaña después del largo viaje, lo primero que se había imaginado era a Theo regañándola o reprochándole los peligros a los que se expuso y demás, pero contrario a eso, él parecía con la mirada ida, su cuerpo estaba presente, pero su mente se hallaba ausente y aquello no podía decir nada bueno de la situación.

– Pues yo creo que no es para tanto – Exclamó Ginny sonriéndole dulcemente a Harry – al final consiguieron lo que se quería ¿no? – Hermione la fulminó con la mirada, pero la pelirroja no le hizo caso.

– Malfoy, deberías involucrarte – Le reprochó Hermione molesta. Draco se levantó del sillón que compartía con Donna, la pequeña pelinegra dormitaba acostada a su lado, al levantarse, el rubio tuvo el cuidado de no despertarla y le dirigió una mirada dura a Hermione acercándose a ella.

– Armas una tormenta en un vaso de agua, Granger – Le dijo a la par que despeinaba de manera juguetona el cabello de Luna – Estás siendo un poco dramática, independiente de todo, consiguieron la información, lo demás ya queda de aprendizaje.

– ¡Que hipócrita eres! – Exclamó enojada señalando – Fuiste tú quien enojado dijo que ibas a matarlos por su insensatez. – Draco asintió sonriendo

– Granger, estaba enojado, pude haber dicho que los iba a degollar, pero no va a ser así. Aunque tal vez a Potter puedo golpearlo un poco…. – Harry puso los ojos en blanco ante las palabras de Draco, pero le restó importancia.

– Ok, olvidemos esto, al parecer a nadie más le interesa que hayan estado a punto de morir. Pero antes de dar por finalizada la conversación, me gustaría escuchar la opinión de Theodore… – Todos los presentes voltearon sus ojos hasta el mencionado, esperando una reacción bastante furiosa, pero Theodore se limitó a subir los hombros desinteresadamente como restándole importancia al asunto.

– Ellos saben lo que hacen – Susurró antes de irse rumbo a su habitación. Blaise miró a Luna con preocupación y le hizo una seña con la cabeza indicándole que lo siguiera y aunque la rubia se resistió, terminó cediendo ante la insistencia del trigueño.

Luna siguió a Theodore de cerca, tanto, que el castaño sin saberlo estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara, cuando él se dio cuenta de su presencia se tensó y retrocedió dos pasos.

– ¿Qué te ocurre? – Preguntó Luna tratando de sonar desinteresada – Blaise me pidió que te preguntara, seguro te ha notado extraño. – Theodore sonrió con desgano, se quitó la camisa gris deportiva que llevaba puesta y se acostó en su cama con actitud despreocupada.

– Dile a Blaise que si quiere saber cómo estoy puede venir él mismo, no hay necesidad de enviar a nadie – Contestó el ex mercenario mientras jugaba con una pelota de futbol americano lanzándola hacia el techo y atrapándola al caer.

– Le diré – Contestó la rubia girando sus talones para marcharse de la habitación de Nott, pero antes de irse se detuvo y se regresó dando grandes zancadas – ¿Por qué siempre tienes que ser tan idiota? – Theo volvió a sonreír sin dejar de jugar con la pelota.

– Creo que ese es mi estado natural – le dijo en tono presumido, con la clara intención de hacerla enojar, algo que al parecer estaba consiguiendo. Luna emitió un grito de frustración mientras tomaba una almohada de la cama y empezaba a golpear a Theo, que solo se cubría de los golpes que le daba la rubia.

– ¡Te odio! – Le gritaba Luna en cada golpe – ¿Por qué tienes que ser así? – En un movimiento ágil Theo, logró rodearla con sus musculosos brazos para evitar que lo siguiera golpeando – ¡Suéltame Theodore Nott! – Le amenazó intentando morderlo, pero el castaño evitaba sus ataques, sacándola cada vez más de sus casillas.

– ¿Quieres calmarte? – Le dijo el castaño al oído

– No quiero. – Le contestó con el ceño fruncido

– Entonces no pienso soltarte hasta que no te calmes – Y cuando menos lo esperaba él la abrazó, enterró su cara en el cuello de ella mientras la apretaba fuerte de la cintura.

– ¿Qué haces? – Le preguntó completamente sorprendida

– Te abrazo – Dijo el castaño, depositando un beso en la frente de ella antes de liberarla de sus brazos.

– ¿Qué tienes? – La voz que salió de Luna se escuchaba llena de preocupación, era tanta la angustia reflejada en sus ojos que Theodore sintió la necesidad de decirle lo que le estaba ocurriendo. El ex mercenario se sentó en la cama y por algunos segundos contempló a Luna antes de empezar a hablar.

– Estoy perdiendo el control – Dijo Theodore mirando hacia el techo de la habitación

– ¿El control? – Repitió dudosa la rubia

– Si – Afirmó empezando a jugar con la pelota de futbol de nuevo – Yo siento que poco a poco voy perdiendo el control de mis acciones. No le he dicho esto a ninguno de ustedes, pero el objetivo de Arklay al dejarme con vida fue para convertirme en su arma más poderosa y acabar con ustedes… yo creo que Arklay está cada vez más cerca de lograr su objetivo. – Luna se llevó la mano a la boca horrorizada, sin darle tiempo a Theodore de pensar la rubia se lanzó a abrazarlo.

– Eso no puede ser Theo – Dijo soltándolo repentinamente mientras tomaba el rostro de él – Tú no eres su marioneta ¿Me entiendes? – Theo cerró sus ojos para disfrutar del tacto de Luna

– Tú eres lo único que me mantiene con algo de cordura – Le reconoció

– Entonces siempre me tendrás a tu lado para ofrecerte esa cordura que necesitas – Theo negó con la cabeza apesadumbrada

– En el momento en que baje la guardia y Arklay sepa lo importante que eres para mí, acabaran contigo – Le dijo tomándola del rostro – Si esos malditos te hacen daño, no me va a importar una mierda más y voy a acabar con ellos y después con el mundo entero – Ante aquella revelación Luna no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.

– ¿Voy a morir? – Preguntó con nerviosismo. La sola idea la aterraba y teniendo en cuenta las habilidades con las que contaba Theo, ella le creía.

– No lo digas por favor – Le suplicó el castaño con evidente preocupación

– ¿Lo sabes? – Theodore evitó su mirada, pero Luna fue persistente y buscó con ansias mirar aquellos azules tan tristes y atormentados, para descubrir en ellos ese inusual color negro que le desagradaba. – Sí lo sabes dímelo por favor.

– ¿Para qué deseas saber eso? – Le cuestionó Theodore totalmente sorprendido. La mayoría de las personas no quisieran saber la fecha de su muerte y allí estaba ella, pidiendo conocer un suceso que hasta él mismo desconocía.

– Por lo menos quisiera despedirme – Soltó de repente Luna. La rubia caminó hacia la ventana que daba acceso al túnel de aquella cabaña y suspiró con desgano – Para dar gracias por todo lo que la vida me enseñó, por cada persona que conocí…

– No te atrevas a hacer eso delante de mí – Le exigió Theo tapando con su mano la boca de Luna. – Tampoco te despidas de nadie, ni saques conclusiones apresuradas. Es solo un presentimiento que tengo, por eso tienes que estar alejada de mí cuando todo esto se vaya al demonio. – Luna tomó la mano de Theodore y la entrelazó con la de ella.

– Hace poco te dije que no iba a insistir en lo nuestro, hasta ahora lo he cumplido. Pero no puedes pedirme que me quede de brazos cruzados al ver cómo te destruyes. – Theodore abrazó a Luna con tanta fuerza que por un momento pensó que se le había ido la mano, pero ella no demostró ni una pizca de dolor al soltarla, al contrario, en sus labios se veía una hermosa sonrisa.

– Te amo – Le confesó Nott pronunciando aquellas palabras sin pensar en nada más que en ella. – Perdóname – Le dijo antes de besarla sin su consentimiento. Y aunque Luna había prometido alejarse de él, aquel beso lo anhelaba con cada fibra de su ser. Instintivamente sus manos tomaron vida enredándolas en el cabello castaño de Nott, en respuesta Theodore jadeó al sentir el tacto en su cuello, por un momento pensó en parar aquel beso, pero sabía que ambos lo necesitaban. Theodore la levantó entre sus brazos sin dificultad apoyándola contra la ventana y ella enredó sus piernas en las caderas de él. – ¿Qué voy a hacer con esto que siento por ti? – Le preguntó jadeando, debido a la falta de aire en sus pulmones.

– Dejarlo ser – Le dijo ella acariciando sus labios con los suyos – No pensemos en nadie más, no hay una corporación, no existen terceros, solo somos tú y yo – Dijo señalando los corazones de ambos.

– Pero te harán daño por mí culpa o yo mismo te podría lastimar por el virus… – Luna lo calló con un beso mucho más intenso que el anterior, de repente cortó el beso de un momento a otro y le pidió a Theo que soltara su agarre a lo cual él obedeció. – ¿Qué ocurre? – Preguntó preocupado.

– Theodore Nott – Le dijo Luna totalmente seria – Ya no quiero seguir jugando a que te quiero, pero no podemos estar juntos ¿Me entiendes? – Él asintió algo asustado al ver su determinación – No pienso estar detrás de ti tratando de recordarte que nos amamos por encima de cualquier cosa. Así que, ahora mismo debemos resolver esta situación, porque no pienso seguir esperando que tú des el primer paso. – Nott tragó grueso e intentó alejarse un poco de ella, pero Luna se lo impidió interponiendo su cuerpo.

– ¿Debo dar una respuesta ahora? – Luna asintió. El miedo la invadió cuando por algunos segundos el castaño guardó silencio, algo dentro de ella le decía que por su impulsividad lo había arrojado a tomar una decisión apresurada. – ¡Al demonio todo! – Dijo de repente Theodore asustándola

– ¿Qué quieres decir con eso? – Pregunto Luna asustada

– Quiero estar contigo – Contestó generando que la rubia sonriera ampliamente – Pero, no será tan fácil. Tengo una condición para que eso suceda…

– ¿Condición? – Exclamó Luna con el ceño fruncido

– Si – Dijo él tomándola de la cintura – Puedo llegar a perder el control en cualquier momento, ¿Lo sabes verdad? – Luna asintió – Cuando eso ocurra, no voy a distinguir entre quien es mi amigo y quien es mi enemigo. Por eso necesito que mantengamos nuestra relación oculta – La rubia quiso protestar, pero Theodore no la dejó continuar – No mi amor, no se trata de Astoria, ella no es nada para mí, todo fue una farsa para tenerte alejada de mí. Lo digo porque mientras menos personas sepan de lo nuestro, menos riesgo existe que descubran mi punto débil. Aparte, no será eternamente, créeme que yo muero de ganas de decirle a todos que eres mi novia, pero no puedo exponerte a que te lastimen, por favor… mientras el riesgo pasa… – Le suplicó mirándola a los ojos con carita de cachorro. Luna asintió finalizando el trato con un dulce beso, que ambos atesoraban en lo más profundo de su corazón.


Próximo capítulo: Mentiras verdaderas