Spanglish Girl.

Palabras que cavan ondo.

Estaba nerviosa, muy pero muy nerviosa. Debía ser la quinta vez en el día que subía y bajaba las escaleras frenéticamente solo para tener algo en que concentrarse. El padre como era usual no estaba, nunca estaba en realidad. La verdad era que desde que la madre contrajo el sida y murió su hermanita su padre nunca había vuelto a ser el mismo e incluso creía que el pensaba que mama le había sido infiel.

Sus hermanitos estaban en la playa con una niñera que papa había contratado por un par de días a la semana, dándome mas tiempo libre. Respiro tranquila, fue a la cocina para preparar algo para darle a la madre de comer y distraerse. Marcos, su novio no su hermano, llegaba hoy en cuestión de una o dos horas. El habia viajado en avion, por ella, solo para verla poniendo la excusa de ir a ver a un familiar en Washinton, pero primero pasaria por allí.

Se concentro en lavar meticulosamente las manzanas, las bananas, las peras, las naranjas y la piña con un cuchillo previamente esterilizado y limpiado con alcohol en gel. Había huyera pensaría que es exagerado, pero cuando cualquier germen puede ser desastroso, no lo era. Maritza suspiro cansada, estaba hace dos minutos acelerada y ahora decaída de pronto, eran los nervios que le corrían por la sangre. La chica de cabello ligeramente pelirrojo sirvió la fruta en una bandeja amplia y junto con un basaos de fresca limonada muy dulce, como le gustaba a su madre, la llevo al cuarto de la susodicha.

-¿Mamá, estas despierta?- Su madre odiaba el ingles, a pesar de ser su lengua madre, y ella nunca supo del todo por que.

SI, estaba al tanto de que odiaba a su padre y todo lo que tenía que ver con el ¿pero hasta el idioma?

-Pasa, Mari, pasa, querida- Usualmente le habría encantado que la llamara de ese modo tan dulce, pero entonces su voz sonó quebrada y ronca, lo que la preocupo.

Entro procurando no hacer mucho ruido y dejo la bandeja repleta de frutas fresca en el lado de la cama que su madre no ocupaba. La mujer de sonrisa cansada, ojeras purpúreas marcadas y rostro pálido intento verse mas animada frente a su hija pero fracaso en el intento.

-Sabes, Maritza, te he criado bien- Maritza sintió como el pecho se le llenaba de orgullo, su madre nunca le habia dicho un halago asi- Mirate, eres trabajadora, buena cocinando, de mal carácter si, pero buena con los niños… me recuerdas tanto a tu abuela.

-¿A la abuela, mama?

- Si, ella era tan parecida a ti… no físicamente, sino en espíritu, en fortaleza.

-¿Yo tener fortaleza? Pero si es lo que mas me falta- Le contradije- Además soy así porque la madre de papa era irlandesa.

-Si, si. Pero eres idéntica a mi madre, en la forma de moverte de hablar e incluso de sonreír o fruncir el cejo. No hay duda, te reconocerá al instante, yo no era parecida a ella.

-¿Reconocerme, quien?- Pregunto al darse cuenta de que no tenia un tema fijo.

-Al idiota que tengo por progenitor. Escúchame Maritza, yo y tu papa lo hemos hablado…

-discutido, querrás decir.

-Como decía- dijo evadiendo el tema- Escúchame; tu padre esta sumamente molesto conmigo por que he decidido que quiero ver a tu abuelo… y disculparme por algo, antes de ya sabes, irme.

-¡No digas eso, mama, hay gente con sida que vive muchos años!- Chillo la pelirroja y ella le sonrío, o lo intento.

-Hoy quise levantarme y no pude, hijita, tuve cinco internaciones y sabes bien que vine aquí para morir- No la interrumpió, por que simplemente no sabia que decir- Estoy muy débil, no puedo mantenerme mucho en pie, me duele todo el cuerpo siempre, mi vista me falla… y los exámenes no mienten. Dulzura, puedo irme en cualquier momento.

-Mama no seas dramática, "Drama Queen"- Ella se río un poco y volvió a mirarla seriamente.

-Escúchame, y quiero que lo hagas claramente, tu padre no cree que llegue a pasar de tu cumpleaños si es que llego. Sabes, tu padre al fin puede ejercer medicina como se debe, linda, lo lamento, pero te necesito más que nunca.

-Estoy aquí, mama- Le dijo tomando su mano- Estoy aquí para ti.

Su madre sacudió la cabeza en un gesto de negación.

-Oh, no amor, no quiero que estés aquí para mi, quiero que estés para tus hermanos cuando yo ya este. Necesito que encuentres a tu abuelo y lo traigas aquí para que hable con el.

-¿Por qué harías eso? Tu lo odias- La contradijo.

-Pero los amo más a ustedes.- Murmuro su madre- Cariño, tu padre no volverá hasta como mínimo una semana, búscalo por favor.

-¿Estas bromeando, verdad?- Ella negó con la cabeza.

-Tu padre se enterara de esto cuando ya haya hablado con el- Maritza miro a su madre como si fuera una extraña sin entender del todo.- Entiéndelo, si no lo hago ahora…

-¡Pero ni siquiera sabe que existo, quizá ni sabe que estamos!- Exclamo Maritza repentinamente asustada.

-El de seguro no lo sabe, me cambie el apellido. Linda, cállate y escúchame, quiero arreglar las cosas o intentarlo al menos.

-Es absurdo.

-Lo es, si. Pero no me iré de este mundo sin decirle unas cuantas cosas- su madre frunció el cejo y luego lo relajo- Lo que yo deseo linda, es que lo busques y lo traigas

-Lo que quiere decir…

-Que si, conocerás al asqueroso abuelo que tienes

-Oh por favor dime que no tengo que ir.

-Lo lamento, no te obligare, pero me gustaría que lo hicieras. Juro que no te pediré nada más.

Maritza miro a su madre, aquel pedido la tomo por sorpresa y por un segundo entendió la urgencia de su madre de ir a Estados Unidos. Si no iba dejaría a su madre agobiada cuando la enfermedad la consumía a pasos agigantados. Y ella no podía negarle nada, si ella se íria lo haria feliz, ella encontraría al hombre que hizo vergonzosa la existencia de su madre antes de migrar.

-¿Cómo se llama?- Pregunto ya rendida.

-Joseph Black- Sentencio su madre- Tiene un hijo, o lo tenia cuando me fui. Se llamaba Billy, por favor, búscalo.

-¿A Billy o a Joseph?

-A Joseph.

El lado bueno era que ya no pensaba en Marcos, ni en su madre, sino en como demonios iba a encontrar a un anciano que seria su abuelo y no conocía. No se imagino contándole a sus amigas que su madre se iba a morir, tampoco paso por su mente la opción de ir preguntando por el barrio si alguien conocía al tipo. Suspiro, y salio a caminar, quizá si encontraba una casa con el apellido escrito…

Maritza iba muy sumida en sus pensamientos, tanto así que no se dio cuenta que Embry estaba frente a ella sino hasta que choco con su pecho.

-Embry ¿Cómo estas?- Lo saludo.

-Yo bien y tu ida, ¿te pasa algo?- Pregunto sentándose en el suelo bajo un árbol al lado del camino de tierra.

Maritza lo pensó un segundo, Embry no habia dicho nada del beso durante la ultima semana, a nadie, y pensó en cumplir su promesa. Ademas necesitaba apoyo y no queria complicar mas las situaciones de sus amigas quienes ya estaban liadas por su cuenta. Se sentó a su lado y se recargo contra en tronco, soltó un suspiro y ya sin poder contenerse se echo a llorar. Embry salto de su sitio, se acuclillo frente a ella y el abrazo estrechándola contra su cuerpo hasta que sus sollozos ya no eran tan abruptos.

Maritza se aferro al abrazo del muchacho, al demonio con parecer fuerte, ya no daba mas, estaba agotada. Estuvo un rato de ese modo y se soltó diciendo un leve "gracias" que dudo el pudiera escuchar, pero lo hizo.

-¿Qué te pasa?- Insistió el y ella negó con la cabeza- No llorarías por nada, anda, sabes que puedes confiar en mi.

¿Podía? Ella dudo un instante pero habia algo en esa atmosfera tranquila que el creaba y que la incitaba a confiar, o quizá era solo su imaginación. Se abrió, llevaba meses reprimiéndose, necesitaba llorar de una buena vez ¡era humana demonios!

-¿Te hago un resumen?- Pregunto en broma y el asintió serio- Me sacaron a la fuerza de mi casa, de mi país, me arrancaron de mis amigos. Me trajeron a un lugar donde no encajo, donde no me aceptan y donde no entiendo nada. Mi padre me ignora, hago cornudo a mi novio, mi madre tiene sida, mis hermanitos sufren. Tengo catorce años y no se si mi madre me vera cumplir quince, soy un asco de hermana y de hija. Soy esclava de mi casa, me hago cargo de lo que mi madre hacia y ya no recuerdo la ultima vez que alguien me dijo que me quería.

Ella tomo aire y siguió, necesitaba a descargarse e iba a hacerlo de una sola vez.

-Estoy confundida, no me entiendo a mi misma, desapruebo todas las materias porque no entiendo las ingles, extraño mi vida y por dios, tengo que encontrar a un tipo que mi madre odia y necesita ahora.

Embry la miro repentinamente confuso, la chica estaba frente a el, llorosa y enfadada con el mundo. Maritza pateo la tierra y se abrazo a si misma. Embry volvió a apretarla contra si y ella volvió a llorar hasta que se sintio satisfecha de haberlo hecho.

-Lo siento, necesitaba soltarlo- Se excuso.

-Esta bien, para eso estan los le sonrio y se paro con ayuda de el para seguir caminando por el sendero fingiendo que no habia sucedido nada minutos atrás, cosa que la pelirroja agradecio. La caminata se prolongo en un silencio incomodo, ella estaba avergonzada por haberse dejado llevar por un arrebato de tristeza y el desconcertado sin saber que hacer para ayudarla.

-¿A quien buscas?- Le pregunto- El pueblo en chico, todos nos conocemos.

-A Joseph Black, ¿lo conoces?- Pregunto Maritza y el muchacho de pelo negro se paro en seco.

-¿El abuelo de Jake?

Jazz estaba sentada en medio del bosque escuchando música a todo volumen mientras comía papas fritas y bebía un refresco de naranja. Se concentro en el sonido de la música que retumbaba en sus orejas y despejo su mente. Abrió los ojos y miro el cielo, contemplo las nubes pasar y soltó un suspiro cansado. Hace mucho tiempo que no tenia tanto tiempo para si misma y vaya si lo necesitaba. Apago su mp3 ya mas relajada y se hundió contra el tronco que la mantenía sentada.

Contuvo el aire un instante y lo soltó, expulsando los nervios y el malestar junto con el aire.

Paso una mano por su cabello castaño y pensó en que debería hacer con Seth, no lo veía hace tres dias y eso queria decir que el le estaba dando su tiempo para pensar. Maldijo que su novio, o ex novio, no lo sabia, fuera tan considerado, es decir, estaba enfadada pero no podía insultarlo.

Se levanto y camino por el bosque cargando con su bolso de la escuela. Amaba a Seth, más que a nada, pero odiaba que le ocultaran cosas. Sabia que el no la engañaría, pero no era una certeza. El no consumía droga, pero no quitaba la posibilidad que la vendiera. Por dios, de estaba haciendo la cabeza.

Todo le daba vueltas en la mente y la golpeaba sin cesar, ella se sentó en el suelo otra vez ya más internada en la naturaleza y lloro. Hoy parecía un día de lágrimas. Ella solo se permitía llorar en medio del bosque, resguardada por la naturaleza y oculta por sus sonidos.

Se seco los ojos y siguió caminando, le daría un día para que se lo explicara y si no lo hacia terminaría con el. Lo mínimo que podía hacer por el amor que le tenia era darle una ultima chance de volver todo a la normalidad, de estabilizar su mente.

"Hola, lo he pensado, y creo que nos merecemos otra oportunidad ¿no crees? Pero no me gustan las mentiras, ultima oportunidad Seth, dime antes de la medianoche que pasa y olvido todo. Pero la verdad Seth" Rezaba el mensaje, lo leyó por ultima vez y presiono enviar.

No sabia si era lo correcto, pero ya no había vuelta atrás y por lo menos sabría que ella habia dado lo mejor de si. Ahora todo quedaba en el y ella solo suspiro y había camino de vuelta a casa.

-¿Abuelo de Jacob?- Repitió ella sorprendida-Dijiste abuelo de Jacob, ¿El Jacob de dos metros, enorme, que siempre anda contigo, el de la fogata?

Embry asintió lentamente y se apresuro a decir algo más, para confirmar que se equivocaba.

-Y Billy es el padre de Jake.

Y entonces un golpe de memoria atravesó la mente de Maritza "soy Billy Black". La pelirroja abrió los labios para decir algo pero no pronuncio palabra. Estaba sorprendida, no, estaba estupefacta. Soltó el aire que estaba conteniendo y sus ojos se cristalizaron. Embry se quedo callado, no es como si hubieran muchos Black, no, solo estaba la familia de Jake y otra sin parentesco en Forks.

-Llévame a la casa del viejo.

-¿Billy?

Maritza bajo la cabeza para tomar fuerzas, lo miro a los ojos y con determinación negó.

-A la de Joseph Black, mi abuelo.

-¡¿Tu qué?- Exclamo Embry.

-Mi abuelo, Emb, que por cierto no sabe que yo existo- Ella hablo, con una confianza desconocida.

Todo sea por su madre, pensó. La única persona que la cuido mas que a si misma.

-Escucha, no me importa si es un santo o un diablo, mucho menos si tiene familia. Me importa una mierda, mi mama quiere hablar con el y si tengo que arrastrarlo lo hare ¿Me llevaras hasta el o debo ir sola?

-Hugh, quizá deberías hablar con Jacob, no se, puede que sea un error- Contesto Embry repentinamente vacilante.

Maritza lo miro un instante y comprendió que si bien ella estaba decidida a cumplir el deseo de su madre el no tenia por que sentir igual que ella. La pelirroja se acerco al quileute y puso su mano contra su mejilla ardiente ¿a caso siempre tenia fiebre o ella tenia las manos heladas? No le importo, puso su otra mano en la mejida opuesta y lo miro a los ojos.

-Solo quiero que me digas donde vive, solo eso. No necesito que me acompañes, Embry. Solo dispongo de una media hora antes de volver y me gustaría contentar a mi madre.

-Martz…

-Si dices no, estara bien, no me enfadare. No es un asunto mio ni tuyo, es de ellos ¿Bien?

Maritza había heredado algo de su madre, su poder de persuasión, sus ojos claros hechizaban y causaban una candidez que ella ignoraba y la suavidad de su tacto convencería al mismo cielo de tornarse dorado si lo deseaba. Lo que ella no sabía era que Embry no se lo negaría por más que ella no fuera persuasiva, porque le resultaría imposible decirle que no al menos que se le fuera ordenado. Y Jacob no estaba allí para hacerlo.

El muchacho no supo si llamarlo traición, no lo era, pero quizá debió pedir su consentimiento. Demonios, Maritza era medio prima de Jacob y rogó porque no fuera media prima suya. Es decir, el no sabia quien era su padre y no había muchas opciones, por lo que era posible. Pero luego se tranquilizo, la imprimación no era incesta por lo que desecho esa idea y se tranquilizo.

Pero eso no quitaba que fuera media prima de Jake.

-Esta es la casa- Le indico y ella se quedo estática mirando la pequeña casa de madera, demasiado grande para que viviera solo.-Alquilaba los cuartos pero los inquilinos se fueron- Explico el Call al darse cuenta de la duda en los ojos de la muchacha.

-Es hora, no tienes que venir si no lo deseas. Creo que seria apropiado hacer esto sola… quiero decir, es un asunto familiar, creo.

Embry rió ante la duda sobre la palabra familiar en la oración de su imprimada. Aquella chica cambiaba de humor muy rápido. Rato atrás estaba llorando, después golpeando la tierra, mas tarde mostrándose culpable, luego con confianza absoluta y ahora con duda otra vez. Bueno, por lo menos no se aburriría.

-Claro. Si me necesitas llámame, el viejo puede estar de mal humor.

Ella se río ante los gestos bromistas del chico, lo que le dio nuevamente una sonrisa y un aire confiado. Por alguna razón si el estaba detrás de la puerta para defenderla, no le molestaría meterse en la boca del lobo. Tomo aire, le apretó la mano y luego lo soltó, le indico que se alejara y toco la puerta. Contuvo el aire durante los quince segundos que el hombre tardo en abrirle la puerta.

-¿Y tu, chica, necesitas algo?

-¿Es usted Joseph Black?- Pregunto con nervios azotándole el vientre, el hombre asintio- Mucho gusto, mi nombre es Maritza Julié sintió nieta de Janice McPercy, su nieta ilegitima.

El viejo la miro repentinamente horrorizado. La invito a pasar con rapidez y nerviosismo, ella le hizo una seña de despedida a Embry con la mano sin que el hombre la mirara pero el no se íria, no sin saber que ella estaba bien. No físicamente, sino que necesitaba tener la certeza de que no lloraría o en el caso de que lo hiciera el estuviera allí para cuidarla y golpear al viejo.

Cuando la puerta se cerro destrás de ella solto el aire que tenia contenido. El hombre no parecía malo, en realidad la miraba con ternura. Pero el hecho de que abandonara a su madre la volvió a la realidad. Joseph tenía el pelo cano, con mechones negros que debían de ser de su color natural. La piel curtida, arrugada y rojiza delataba su avanzada edad, unos setenta años, por lo menos. El hombre le invito a sentarse y ella se negó, no tocaría ninguna de su pertenencia, nada que fuera suyo. Solo se apoyo contra la pared, se cruzo de brazos y lo miro desafiante.

-Te pareces tanto a tu abuela, Maritza- Ella frunció el cejo.- Apuesto a que ella estaba encantada contigo.

-No la conocí, y no quería conocerlo a usted. Estaba bien sin tener abuelos.- El hombre precio ofendido, golpeado en el orgullo mas por el frío tono de su voz que por sus palabras.

Los ojos de Maritza eran de un intenso tono miel, que parecían cafés bajo la escasa luz de la lámpara que estaba a su lado. Joseph río, tenia mal carácter, igual a su abuela. Maritza se tomo la risa como un desafío y cuadro los hombros, no lloraria, no se tiraria para atrás.

-¿Entonces a que haz venido si no deseabas conocerme? ¿Dónde vives ahora, haz tenido que viajar mucho?

-Viaje mucho, pero no para conocerlo a usted- Declaro sin tutearlo, hablaría lo mas fríamente posible. - Vivo a lo sumo a cinco cuadras, señor. Y he venido a pedido de mi madre.

-Oh, tu madre- El hombre sintió una puntada de culpa.- ¿Cómo esta ella, que edad tiene?

-Treinta y tres, y se esta muriendo, señor.

-¿Cómo, que dices chica?

-Lo que oye, mi madre quiere hablar con usted, no se porque, si fuera ella ni siquiera lo miraría. ¿Me acompañara o la abandonara de nuevo?

Hizo la pregunta como si se tratara de algo que preguntaba a menudo, fríamente sin ninguna emoción en su voz. Quería gritarle cuanto habia hecho sufrir a su madre, queria decirle que lo llevaria quisiera o no, pero no lo hizo, se quedo callada esperando que el hombre reaccionara.

-Es imposible… ella… quiero decir, esto no debería suceder.

-Lamento que lo acose su pasado, ira a verla.

No lo había preguntado esta vez, lo habia afirmado. Se paro y camino hasta la puerta, la abrió y se paro a un lado en una indicación tan obvia como que no se iria de alli sin el.

¿De donde habia sacado el coraje? No lo supo solo lo hizo, todo por mama, se repetía en su mente. Fulmino con la mirada a aquel anciano, no tuvo piedad al verlo levantarse con pesadez, si hubiera aceptado a su madre ella lo ayudaría. Cuando el anciano estaba a medio metro de ella, se giro y salio por la puerta, esta vez, esperándolo afuera.

Embry se oculto y sonrío, debía de haber jodido mucho al viejo Black, mucho para que accediera a salir. El hombre vivía solo desde hace mucho y no salía nada más que para hacer las compras y de vez en cuando para visitar a sus nietos. EL chico se tentó de risa al ver a la chica haciendo un gesto de incomodidad tan cómico como resultaba aquel mientras ayudaba al viejo a caminar. El Black no necesitaba ayuda, de seguro solo quería acercarse a ella. El chico se fue mas tranquilo, ella enfadada podría contra el infierno.

Lo ayudo a caminar cuando su buena educaron le gano al enfado, lo que no evito que le saliera una mueca de disgusto.

-Y dime chica ¿de que parte del país eres? Hablas muy raro.

-Primero, tengo nombre, pero no se moleste en aprenderlo, no creo que lo use mucho. Y no soy del país, soy argentina de nacimiento.

-Y quileute de sangre, niña.

Ella frunció el cejo y llevo al viejo hasta la casa, esperando tener tiempo para prepararse psicológicamente para cuando Marcos llegara y enfrentarlo. Tomo aire e ingreso en la casa.

-¿Espero aquí?- Pregunto y ella lo miro con enfado,

-Sera viejo, pero mi mama no se puede levantar de la cama, ande, camine.

El señor se carcajeo por el acento que le daba ella a las palabras, estaba enojada; lo que acentuaba mas la musicalidad de su hablar latino. Joseph estaba nervioso, mucho, pero era hora de afrontar lo que nunca habia hecho. Su esposa estaba muerta, su hijo crecio y sus ñetos eran bastantes crecidos, todos, menos ella. Joseph la miro, las ligeras ondas del pelo eran suyas, un pedacito de el estaba en ella y eso le saco una sonrisa.

Cuando era joven se había casado, no tenia ni 23 años cuando lo hizo, pero cayo luego en la tentación de una morena que ni siquiera era mayor de edad. La abuela de Maritza, ya ni siquiera recordaba su nombre. Y cuando ella le dijo que estaba embarazada el entro en crisis y la saco fuera, para ese entonces ya tenia un hijo de seis años, el pequeño Billy. Joseph suspiro al recordar como habia rechazado a su hija ilegitima cuando su esposa le amenazo con irse y llevarse a su niño su tenia otro contacto con esa mujer Aun recuerda cuando ella lo descubrió.

-Es aquí- Le indico su nieta y el asintió mirando el enojo en los ojos de la muchacha.- Mama… esta aquí- Dijo Maritza cambiando de repente su expresión y su tono por otros mas dulces para dirigirse a su madre.

Ella le abrió la puerta y lo dejo pasar para encontrarse con una mujer claramente cansada que estaba perdida entre las sabanas de una cama distante. Entro con los hombros bajos por primera vez en mucho, muchísimo, tiempo.

-Siéntate, tenemos que hablar. Mi vida, déjanos solos, por favor.- dijo la mujer dirigiéndose al final a su hija quien asintió y se alejo de la habitación.

-Hola, Joseph.

Dio vuelta a la casa unan vez mas, ya iba siendo hora y las chicas no daban señal de vida. Rose estaba enferma en cama con temperatura alta y Jazz… Ella solo no aparecía. Y tendría que afrontarlo sola, de nuevo, sola. El viejo no salía del cuarto de su madre, y decidió ignorar eso. Su madre era mil veces más fuerte que ella. Tomo aire, dejo escapar el mismo y repitió la acción, hasta que escucho el timbre de la casa. De un salto corrió y abrió la puerta, dejando ver a quien esperaba y al mismo tiempo no lo hacia. Marcos estaba frente a ella con una mochila al hombro y una sonrisa en el rostro.

-no sabes lo que me costo encontrar la casa.- Le dijo sonriendo- Pero valió la pena caminar tanto, hola, Mari, ¿no me saludaras?Ella estaba a punto de llorar, a punto de quebrarse. Pero se aguanto las ganas y lo abrazo con fuerza para fingir que estaba más feliz que nerviosa. No lo hizo pasar, su madre y el viejo necesitaban privacidad, y ellos también. Lo tomo de la mano, tomo su bolso hippie de siempre y salio con el a caminar. Era lindo, tan lindo como siempre habia sido. Pero por primera vez lo vio como como demaciado aguado, por asi decirlo. Bien, su pelo rubio brillante le parecia lindo, si, pero no tan brillante como el pelo negruzco. Sus ojos claros eran bellos y profundos, pero los castaños eran mas enigmaticos y calidos. Era alto, más que ella, pero le llagaba justo a la coronilla. Aunque quizá era la impresión despues de haber pasado tanto tempo rodeado de gente gigante.

-¿Qué tal te ha ido?

-Oh, muy bien, es lindo aquí. Extraño el bullicio de la ciudad.

-¿Te pasa algo? Pareces rara.

Ella paro el paseo al inicio del bosque, si el se enfadaba y se iba, podria perderse. Tomo aire y se volvio, evito un beso que se aproximaba peligrosamente antes de plantarse frente a el conteniendo las ganas de salir corriendo. Ya era grande, no podia seguir huyendo.

-Lo siento, realmente lo lamento Marcos.- Inicio avergonzada, el, confuso, la dejo continuar- No fue planeado, ni nada serio, jamaz pense que perderia…sabes que nunca haria algo asi premeditadamente, que por mas..

-Al grano- La corto Marcos.

-Tienes cuernos- al ver que el no reaccionaba reformulo la idea- Marcos, te engañe, te meti los cuernos, te la hice, somos tres, y como quieras decirlo pero… lo siento, besé a otro.

-¿Solo un beso?-Pregunto el, indiferente y ella asintió.

El de repensé te puso colérico, gritándole cosas, entre ellas que si creia que era un idiota. Un beso, solo habia sido un beso, lo suficiente para enfadarse pero no para calumniarla ese modo. Nunca habia hecho las cosas que el decia, no lo habia vuelto a besar, ni habia dejado que la tocara, no lo sedujo ni se dejo seducir, y de pronto su fortaleza parecia cada vez mas devil.

-Marcos, por favor, cálmate.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿En que momento te hiciste una puta Maritza?- Y sabia que el estaba dolido, pero le dolió ese término: puta

Tomo aire e hizo lo que nunca antes, abofetearlo con tal fuerza que se sorprendió a si misma. Miro la marca rojiza que le habia probocado y supo que debia correr rapido antes de que su fortaleza se desvaneciera y cayera al suelo.

-Puta, no soy ni serré, trola sera tu hermana, perra barata la que te la chupa y me da lo mismo que hayas viajado miles de kilómetros, por mi, puedes irte a la mierda.- No le gustaban las malas palabras, pero eran necesarias.

-Bien, no es como si quisiera estar con una gata alzada.

-¡Gata alzada tu madre!

-¡La tuya, la bastarda!

Y eso, si que fue lo que colmo el vaso. Nadie osaba llamar así a su madre, nadie, ni siquiera ella misma. Tomo aire se volvio hacia el y lo golpeo con mas fuerza que antes, esta volvió empujándolo hacia atrás y fue la primera vez en su vida que golpeo con la rodilla a un hombre en la entrepierna.

-Te repito, vete a la mierda, que aquí ya nadie te quiere cerca.

Era conciente de que estaba enojada y quizá poro eso decía aquello, pero en ese momento no le importo, solo pudo correr hasta la playa. Recordó que ese día tenían una fogata los nativos y sintió, de repente, la urgencia de que le dieran el apoyo que necesitaba. Las chicas no aparecian y solo tenia a Embry, pues no podia agobiar a nadie mas con sus problemas. Probablemente hubiera llamado a Joanna pero ella estaba en Port Engels, visitando a una amiga.

Cuando llego estaban todos de fiesta, a excepción de un par que estaban discutiendo fuertemente, pero no opacaba al resto de la reunión. Y ella se paro a unos cuantos metros y a pesar de que no hizo sonido Embry se volvio a verla.

El habia sintido su aroma contra su nariz cuando una brisa tuvo la gentileza de llevarla hasta el. Giro su cara y la vio, a medio llorar, con la cara deformada por la furia y agitada por la corrida que habia dado.

Ella se acobardo a ultimo momento, lo miro y salio corriendo, lo que no supo que eso era como una invitación a que la siguiera. Corría rapido, mucho, y logro esconderse en un recondito lugar semi oculto en la palya a pleno anocheser. Se volvio a un costado cuando lo vio venir, y se escondió mas, se encogió tratando de hacerse mas pequeña. Ya habia llorado mucho frente a el, odiaba llorar en publico. Ella sollozo y entoncesel la vio allí, sentada en la arena llorando y se acerco, se sentó a su lado y sin decir una palabra la abrazo… "lo siento" le dijo y solo atino a llorar contra su pecho. ¿Lo sentía, que sentía? Se preguntaba pero el le respondió antes de formular la pregunta.

-Lamento haber tardado tanto en encontrarte, eres rápida.

Cerró los ojos tratando de contener la humedad, y lo logro. "Fortaleza" se repitió mentalmente mientras le sonreía forzadamente, como diciéndole que todo estaba bien. No le contó de Marcos, no lo haría, o por lo menos no entonces, porque significaría echarse a llorar y ese día, ya la habia agotado mucho

Jazz deseaba acurrucarse contra Seth, decirle cuanto lo amaba y dejarlo ser. Pero no, los secretos de el y el orgullo de ella le impedia hacerlo. Tomo aire profundamente para calmarse y abrio el movil para leer el mensaje de Seth; "Ok, fogata, hoy a las 11 de la noche, prometo que te diré todo" Sonrio, bien, ultima oportunidad. Jazz fue a casa, se baño, ceno con pijama y subio a cambiarse otra vez. Saco una bermuda de jeans negros ajustados, una camiseta naranja con detalles muy bonitos en el escote bastante jugoso. Se calzo unas zapatillas blancas y se dejo el pelo suelto. Acomodo su flequillo para dejar su frente más visible y no se molesto en maquillarse o vestirse mejor. Si Seth la quería, la querría aun si fuera con ropa de ejercicio.

Natacha tomo un bolso casual donde guardo su teléfono movil, algo de dinero, sus llaves, su reproductor mp3 (el eterno compañero), y una campera por si refrescaba. Añadió al bolso, a último momento, unos cuatro paquetes de galletas que tenia en casa. Quedaba mal ir sin nada en las manos, pensó.

Salio de casa a las once menos cuarto cuando empezaron a llegarle mensajes de llamadas perdidas, tres en total, de Maritza. Pensó en llamarla, pero no podía, debía arreglar ese asunto antes.

Jazz llego en un par de minutos, saludo a todos y pregunto por su novio, o ex, "aun no llega" le dijeron. "¿Y Embry?" pregunto Emily un minuto luego.

-Se fue- Contesto Rachel mientras daba vuelta un pedazo de pan para untarlo con mostaza.

Usualmente Emb era quien asaba la carne pues siempre le salía deliciosa, extrañaría su parrillada. Tomo asiento al lado de Rachel y le pregunto si necesitaba algo, ella negó con la cabeza y le dijo que se quedara sentada. Leah la miro enojada ¿Qué le habia hecho ella para que la mirara de ese modo? Siempre se lo habia preguntado y hoy estaba con ganas de discutir, por lo que sin una cancion de jazz para calmarla se levanto para ir a encararla.

-¿Qué quieres?- Espeto Leah mirandola fijamente.

La mujer loba esperaba que la chica bajara la mirada o la desviara, pero hoy la sostuvo, tomo aire y le contesto con abismo tono impertinente que habia usado con ella.

-¿Qué quiero yo? ¿Qué quieres tu, Leah? No recuerdo haberte insultado para que me mires mal.

-Te miro como quiero, mocosa. Cuida ese tonito.

-Bien, entonces, yo te hablo como se me venga en gana, aguada.

-¡Ambas, a callar!- Exclamo Sue en una orden clara.

Leah fulmino con la mirada a la mocosa aunque le reconoció que tenía agallas, eran pocos quienes la confrontaban directamente. Jazz por su lado solo pudo gruñirle a Leah, mirar a su suegra y maldecir internamente a su cuñada. Con fastidio volvio a sentarse y se calzo su mp3 para tranquilizarse, cosa que logro despues de tres canciones. Guardo a su compañero en el bolso y ayudo con la fruta.

Diez minutos luego, llegaron todos, incluido Seth. No sonrío ni frunció el cejo, tampoco. Solo estaba alli, de pie esperando que el se acercara, ella ya habia hecho suficiente por acercarse a el los últimos meses. En segundos Seth ya estaba tironeándola para ir a dar una vuelta solos. Contuvo el aire cuando de repente y sin previo aviso le planto un beso en la boca, fue un roce, pero le fastidio de sobremanera.

-No me beses, estoy furiosa contigo.

-Lo se, pero quizá no tenga otra oportunidad- Le dijo mientras volvía a avanzar, internándose mas, pero en un punto Jazz paro y obligo al muchacho a parar con ella.

-No conozco más allá de aquí, Seth- Le dijo.

-Para mostrarte lo que necesitas ver para entender todo, tenemos que ir más lejoz.

-No- Negó ella, cruzándose de brazos en pose desafiante.

Seth sabia que cuando ella estaba enojada dulzura era lo ultimo en su voz y era directa, ruda. Sonrío, nunca pensó que terminaría con una chica con tan mal carácter, tan… un poco parecida a su hermana y su madre.

-Confía en mí- Le pidió.

-No lo hago y aun no tengo razones para hacerlo- Eso le había dolido al chico y ella lo sabia- Aquí y ahora Seth.

Brady acababa de terminar su rutinaria vuelta y estaba por salir de fase cuando un olor que le quemaba la nariz le hizo ahogarse y gruñir. Olía a chupasangre. Su aullido resonó como alarma y empezó a perseguir el olor del vampiro que no se hallaba lejos pero no lograría cazarlo estando solo.

Cuando el aullido sonó en el bosque se lo escucho hasta la playa, incluso hasta donde estaban Maritza y Embry, mas aun donde se hallaban Jazz y Seth. Un segundo exacto paso hasta que estos últimos reaccionaran.

Embry no pregunto, ni siquiera tomo su consentimiento, la cargo y salio corriendo con ella en brazos hasta la fogata, allí estaría a salvo cuidada por alguien fiel. Maritza jadeo de sorpresa cuando la levanto tan de repente y se agarro por miedo a caerse cuando el corría rápidamente, demaciado rapido. Embry la dejo con el viejo Billy a quien Maritza ya no miraba del mismo modo. Pero no tenía tiempo para pensar en ello. Tan rapido como pudo, se despidio y corrio a internarse en el bosque, para alcanzar a sus compañeros.

Dos segundos luego llego Seth con Jazz peleando por soltarse de su agarre, pues la traia en el hombro, como un coltal de papas. Maritza no pudo evitar reir cuando la vio asi, pero la risa se corto cuando Seth la dejo en la arena y miro a Sue en un pedido silencioso.

-Solo dame esta oportunidad- Le dijo Seth- Prometo, no, te juro Jazz que te contare todo, pero quédate aquí- Indico el, pero no es como si ella fuese a hacerle caso.

Seth beso su frente consiente que no era bueno molestarla y apurado como nunca corrió al bosque.

Maritza se acerco corriendo a Jazz y puso sus manos frente a ella para ayudarla a ponerse de pie. Todo el mundo parecía nervioso. Sue insistió en llevarlas a sus casas y ellas se dejaron, pero Jazz mintió que iba a dormir en casa de Maritza, quien le siguió el juego sin saber que se proponía, pero conocía esa sonrisa.

-Cuídense y no salgan, es tarde- Les dijo Sue.

-Vamos a tu cuarto- Indico Jazz.

Antes de subir Maritza se encontró con la niñera quien le dijo que sus hermanos estaban dormidos y su madre también, que los tres ya habían cenado y que ella se retiraba. Maritza agradeció la buena predisposición de la mujer y subió saltándose escalones hasta su alcoba, donde encontró a Jazz poniendo la televisión bastante alta, poniendo más específicamente un canal de música hispana. Ella la miro confundida mientras contemplaba como conectaba su movil a la computadora y ponía una serie de archivos a reproducir, eran conversaciones suyas que grababan por molestar.

-¿Qué haces?- Le pregunto.

-Finjo que estamos aquí, nos vamos Maritza.

-¿A dónde nos iríamos en madrugada?- Cuestiono ella al ver que era mas de medianoche.

-Al bosque a ver de una vez por todas que tiene tan nerviosos a todos y a ver en que esta metido Seth y Collin. Si quieres puedes quedarte, pero yo me voy.

-Jazz… no puedo permitir que lo hagas sola, es una locura.

Jazz termino de convencerla con un argumento infalible, la curiosidad. Le dijo que lo que fuera que hicieran, Embry también lo hacia, y que eso llevaba mucho rato. Que siempre pasaban cosas extrañas alrededor de ellos, y que iba a averiguarlo todo. Maritza cedió aunque fue por curiosidad y preocupación, mandar sola a la imprudente Jazz al bosque en la noche, era una idotez.

Aunque ir con ella era una locura.

Salieron por la ventana, bajando por el costado con ayuda de un árbol enorme que había en el jardin. Jazz con su bolso negro y ella con el suyo hippie. Fueron a pie, no querían hacer ruido y de todos modos la casa de Maritza era mucho más cercana al bosque que la suya propia. Jazz era intrépida, no le temía a la oscuridad, o al bosque o a los animales que hubiera dentro. Ella tomo la mano a su amiga y se internaron en el bosque en busca de los muchachos caminaron mas de media hora y se sentaron a descasar luego de varios tropiezos.

-¿Sabes donde estamos?- Pregunto Maritza.

-No Martz, no lo se, pero los chicos si. Hay que encontrarlos, guarda silencio a ver si los escuchamos.

Ambas se pusieron de pie, Maritza asustada, odiaba la oscuridad y le temía al bosque. Pero confío en Jazz y la siguió por la intensa oscuridad solo iluminada por la luz tenue de la luna.

Unos minutos luego llegaron a un claro, donde la luz de la luna las iluminaba con mayor intensidad. No escuchaban ni una voz humana, se quedaron quietas cuando, desde atrás oyeron pisadas. Jazz sonrío triunfal aun de espaldas, los habia agarrado. Al voltearse se encontraron con un tipo quien se veia palido como la misma luna, el pelo dorado resplandecia y los ojos rojizos las miraban de forma poco amable.

Ese tipo helado las miraba con hambre en sus ojos, como si fueran su presa. Jazz grito, tomándole de la muñeca para echarse a correr y cuando el hombre pálido estaba por saltar sobre ellas un lobo gigante lo derribo.

No pudo evitar gritar de pánico cuando vio al descomunal animal derribar al hombre. El lobo gruño y peleo contra el hombre y este último logro salir corriendo a una velocidad todo menos humana. Maritza sintio sus piernas aflojarse y junto con Jazz volvieron a salir corriendo temerosas de que el lobo las atacara a ellas. Jazz cayó al suelo cuando una rama se atravesó en el camino y su amiga se detuvo para ayudarla a pararse cuando en menos de tres segundos ya estaban rodeadas por la manada. Ambas se pegaron al tronco de un árbol e internamente se despidieron del mundo cuando de entre los lobos uno color arena se acerco a ellas.

Este lobo del tamaño de un caballo se acerco tanto a Jazz que esta podía sentir su respiración contra su rostro. Sin poder evitarlo, por instinto, lo abofeteo, obligando al animal a retroceder. Al contrario de lo que supuso Maritza el resto de la manada no las ataco. Hasta parecían reírse con esos ladridos.

-Oh, por dios santo…- murmuro Jazz-…Esa es la tobillera que le di a Seth hace un mes.

Maritza fijo su vista en la tobillera que resplandecía por la luz de la luna y miraron incrédulas la joya esperando una explicación. Jazz sacudió la cabeza y miro al lobo.

-¿Seth entrena lobos o que?- Los lobos que las rodeaban parecieron relajarse y entonces aparecía que en serio reían.-Es eso o el lobo es Seth porque nunca se quita la tobillera.

Jazz se deslizo aterrada hacia abajo con la espalda aun contra el tronco y acuclillada acaricio el hocico del lobo color arena. Este le lamió el rostro y las lágrimas que empezaban a salir, cuando de repente ella se paro, seco sus lágrimas y lo miro furiosa…

-¡Podrías habérmelo dicho, idiota! ¡Casi me matas del susto, demonios!- Y entonces fue el turno de Maritza de caer al suelo, las piernas al fin le habían cedido y ahora reía frenéticamente.

-A la mierda todo, lobos gigantes, no, espera, chicos de dos metros que son lobos gigantes que te matan del susto en la noche. Genial, eso si es nuevo- Declaro entre risitas histéricas que le salían para no llorar de pánico.

Proximo capitulo: "¿Y qué quieres que yo haga?"

"Jazz ahora estaba más prendida que nunca de su novio, Rose y Collin si bien no salian todo el mundo sabia que terminarian juntos, y Maritza estaba alli, sintiendose mas sola que nunca."

"-Todo saldra bien- Le dijo su madre mientras suspiraba, ella contuvo las lagrimas.-Se fuerte- Le pidio la mujer y ella sintio que le mentia al asentir."

"-Me importa una mierda quien era ese hombre- Dijo Maritza refiriendose al hombre del bosque- Mi madre esta en el hospital, y si tengo que derribar a hombres lobo para ir con ella, lo hare.

-¿Y a un vampiro, lo derribaras tambien?"

"La segunda vez que lo vio, el le sonrio, aspiro el aire, paso la lengua por sus labios y le envio un beso volador.

-No importa que te escondas, te encontrare, ma petite."

Muchas gracias a wi XD y a lani'sworld por sus reviews, por cierto, no habia un juego de cartas que se llamaba asi?