Capítulo 6
Los helados favoritos de Midorikawa eran los de menta con chocolate. Le encantaba el contraste entre el frescor y el dulzor. Más aún si el chocolate estaba caliente y era en sirope. Era lo mismo que se había pedido cuando había estado sentado en esa misma mesa hacía ya unas semanas, aunque esta vez la compañía era totalmente diferente.
A Nagumo no debía de gustarle mucho el helado, o le parecía que la época del año era totalmente inadecuada, porque estaba mareando un par de tortitas en su plato. De vez en cuando miraba a Midorikawa. Éste no lo conocía mucho, pero sí lo suficiente como para saber que no era precisamente una persona tranquila, así que supuso que estaba intentando darle forma en su mente a lo que quería decir. Midorikawa hubiese apostado su mano izquierda a que sabía por donde iban los tiros, pero prefería esperar a que fuese el otro el que se lanzase, así que se dedicó a disfrutar de su helado mientras tanto.
- Supongo que te extrañará que te haya llamado para quedar.- dijo de pronto.
- No realmente, hace ya tiempo que no me extraña nada.- contestó con sinceridad- A lo mejor quieres hablar del partido del sábado.
- Ni falta que hace, os vamos a machacar.
- Gracias por los ánimos.
- Lo mío es la sinceridad. Y hablando de ser sinceros, eres muy amigo de Suzuno, ¿no?
Al menos no se andaba por las ramas.
- Menos de lo que la gente piensa y menos que tú.
Nagumo frunció el ceño.
- ¿Y entonces que os traéis entre manos con tantas citas y tanto quedar y tantas notitas en clase?
- Nada. Nos estamos conociendo.
"Nos estamos conociendo" era una frase que había escuchado en infinidad de series, y parecía el comodín perfecto cuando no tenías muy claro el tipo de relación que llevabas con una persona. O cuando no querías decirlo. Esto era un poco de ambas.
- Has dicho que menos que yo, ¿cómo de amigos te figuras que somos?- esa era la pregunta del millón.- Porque la gente siempre se hace suposiciones que no son sobre nuestro grado de amistad.
- Bueno, cuando estuvisteis en mi casa contasteis historias de cuando erais pequeños y parecíais bastante cercanos. Y Suzuno habla bastante de ti y...
El leve cambio de expresión en la cara de Nagumo cuando dijo eso le hizo entender que había metido la pata. Porque la verdad es que Suzuno no le había hablado directamente de él, si no que más bien había estado implícito en todas sus conversaciones. Y de hecho tenía terminantemente prohibido pronunciar su nombre delante de él.
Pero todo eso no se lo podía contar.
- ¿Habla de mí? ¿Qué te ha dicho de mí?
Midorikawa respondió mirando al techo. Nunca se le había dado bien mentir y estaba seguro de que se le notaba a la legua, así que confió en que Nagumo no fuese muy bueno leyendo en la gente.
- Nada en especial. Cosas del club, de los partidos... de ese estilo
Nagumo se cruzó de brazos y se recostó en la silla con una ceja alzada.
- ¿Sabes? Suzuno es difícil de entender a veces. Haría falta un diccionario Suzuno-Japonés/Japonés-Suzuno.
- Lo has descrito perfectamente.
- Tampoco es precisamente un alma de la caridad. Es un poquito retorcido.
- Yo diría que algo más que un poquito.
Nagumo se echó hacia adelante.
- Pero sigue siendo mi amigo.
Midorikawa no supo si tomárselo como una amenaza. Le daba la sensación de que estos dos tenían la típica relación de los amigos que se conocen desde hace tanto tiempo que son como familia: entre ellos pueden ponerse a parir a lo bestia, pero como un tercero llegue insultando, le cortan el cuello.
Vio claro en ese momento que sólo estaban a un empujoncito. Y él podía dárselo.
- Últimamente a veces me busca y otras es como si me evitase.
Podía acabar con todo en ese momento.
- Está más raro que de costumbre.
Podía darles un par de collejas a cada uno por ser tan idiotas.
El problema que tenían entre ellos podría solucionarse en cinco minutos si hablasen. Y hablarían si él cogiese y le dijese a Nagumo ahora mismo "está muy raro porque le gustas, y como sois amigos desde siempre no sabe si quiere que le correspondas o no, si quiere que se le pase o seguir adelante con todo". La opción era tentadora, pero cómo la apuesta saliese mal y Nagumo no le correspondiese, o sí lo hiciese pero no fuese eso lo que Suzuno quería, ya podía irse mudando de ciudad y de país.
Así que decidió dejar al par de idiotas en la ignorancia. Aunque le daban un poquito de pena con su truncado romance adolescente, tan de serie de la Disney.
Pero apreciaba demasiado su vida.
- Pues no sé a qué puede deberse. Después de todo no llevo tanto en este instituto. Sería mejor que lo trates con él directamente.
Nagumo sonrió de medio lado.
- Realmente no lo conoces mucho si crees que me iba a contestar abiertamente a una pregunta de ese tipo. Antes me partiría la cara.
- Ya te dije que lo conozco menos que tú.
Nagumo se metió media tortita entera en la boca.
- Midorikawa, creo que tú y yo podemos ser buenos amigos.
- Yo también lo creo.
Atsuishi realizaba un trabajo impresionante en el Prominence por el que no sólo no le pagaban, sino que encima nadie le agradecía nada. Y lo peor de todo es que si él mismo tuviese que definir su labor la palabra sería "niñera".
Él era la niñera del Prominence y en especial, la de Nagumo.
Nagumo tenía una especial habilidad a pesar de ser tan cazurro y tan bocazas para conseguir que la gente le siguiese a donde fuera. Por suerte para el equipo, el país, el mundo y el universo, no era en absoluto consciente de su propio poder. De hecho, se pasaba el día quejándose de que nadie le hacia caso cuando en realidad lo único que pasaba era que había dado las ordenes mal y sus pobres jugadores se habían pasado el día intentando hacer lo que pensaban que su capitán esperaba de ellos. En el fondo eran un poco como niños pequeños "¡Papá mírame!, ¡No, mírame a mí!".
Hitomiko era la que había decidido los equipos, y Atsuishi no sabía si lo había hecho muy bien o con muy mala leche.
Ese día en concreto le recibieron al entrar al vestuario unos calzoncillos volando que esquivó por cuestión de segundos.
- ¡No tiene gracia, chicos!- les grito Ooiwa, el portero del Prominence, a Hagakure y Netsuha mientras salía con una toalla enrollada a su cintura.- lo siento, Atsuishi, es que estos cabrones me han robado la ropa mientras me cambiaba y han jugado a pasársela.
- Muy productivo.- Atsuishi se dedicó a esquivar la ropa y los restos de comida que andaban tirados por el vestuario. - Tenéis esto hecho un asco.
- Perdónanos, profe.
- Vosotros haceos mucho los graciosos, que os recuerdo que soy el segundo capitán. Vais a estar dando vueltas al campo al final del partido hasta que se haga de noche. Hablando de lo cual ¿Dónde está el primero?
- ¿Me buscabas, cariño?- Nagumo salió de la zona de las duchas y los servicios ya con la equipación puesta.
- Por supuesto, tesoro. ¿Dónde estabas mientras los demás destruían el vestuario y jugaban al "tú la llevas" con las pertenencias de los pocos jugadores implicados que tenemos en el equipo?
- Gracias, tío.- dijo Ooiwa.
- Soy el capitán, no su madre.
- Es verdad, él no es nuestra madre. Es papá.- opinó Hagakure.
- Mamá eres tú.
Netsuha tuvo que esquivar la bota con los clavos por delante de Atsuishi que fue a estrellarse contra la puerta, que se estaba entreabriendo y detrás de la cual se escuchó la suave voz de Hana.
- ¿Estáis ya?
- ¡NO!- gritaron todos a la vez cerrando la puerta de golpe de nuevo.
- Jolines, luego somos las mujeres las que tardamos en cambiarnos.
- Pues si no os dais prisa no vamos a tener tiempo para la charla táctica.
"La charla táctica". Atsuishi no recordaba que el Prominence hubiese tenido nunca ninguna charla digna de ese nombre. Normalmente Nagumo se limitaba a decirles que jugasen como les diese la gana, o que le pasasen el balón a él y ya haría el resto.
Lo más triste es que les iba bien así.
- Y digo yo que de todas formas qué más da. Si nos toca contra los pringados esos del Géminis lo que sea.- opinó Netsuha mientras se ponía la camiseta.
- Hay algunos jugadores buenos.- se oyó la voz de An desde el otro lado de la puerta.
- Miura, Nozomi, Midorikawa...- enumeró Nitou.
- El eterno segundón, la friki y el novato.- los apodó Hagakure.
- Vosotros no os los toméis en serio y veréis como nos den una paliza.- opinó Satou.- Vamos a ser el hazmerreír del colegio y encima el Diamond Dust nos distanciará en el campeonato.
Ah, el Diamond Dust. El archienemigo del Prominence. Oficialmente el enemigo de todos era el Génesis, pero a la hora de la verdad nada excitaba más al Prominence que un partido con los chicos de azul. Eso también era culpa de Nagumo: en algún momento del año anterior se le ocurrió decir que Suzuno era su rival, así que sus pequeños esbirros (sobretodo Netsuha) se lo tomaron al pie de la letra. A Atsuishi no le caían en absoluto mal los jugadores del Diamond Dust, y de hecho se llevaba muy bien con algunos de ellos hasta el incidente de la ropa interior y el de la harina en las taquillas. Aunque él no había tenido nada que ver (mejor dicho, nadie le había avisado para que no fuese a detenerlos y a aguarles la diversión), ahora le volvían la cara. Tampoco podía culparles, lo entendía perfectamente.
El Epsilon había tenido la poca vergüenza de perder contra el Diamond Dust la semana anterior, así que ahora estaban por delante suya. Eso había que enmendarlo. Y el Gemini Storm sólo era un escoyo en el camino.
Pobrecitos.
- ¿Y tú que opinas, capi?- preguntó Netsuha mientras salían del vestuario.
- Opino que deberíais jugar y cerrar la boca antes de que os la cierren ellos.- le empujó de camino al campo.
Al final Netsuha y Hagakure tuvieron motivos para reírse. Lo que pasó fue principalmente que el Prominence arrasó al Gemini Storm. Ninguno de ellos esperaba ganar realmente porque era un equipo recién formado, mientras que la mayoría del Prominence llevaban juntos más de un año. Podían dar gracias de que sólo habían acabado tres a cero. Midorikawa tenía toda la impresión de que podían haber sido cuatro en realidad porque Nagumo mandó fuera un gol cantado. Incluso sospechó que lo había hecho a posta. Quizás tendría que haber seguido los consejos de Suzuno y ponerse a llorar en mitad del campo.
Realmente no había sacado tan mala impresión de su equipo a pesar del resultado, habían estado a puntito de marcar en varias ocasiones y sólo les faltaba un poco de coordinación. pero intentar motivar a sus jugadores era bastante diferente. Y corría prisa porque se animasen, ya que en dos semanas tendrían que jugar contra el Epsilon.
- Si es que... nunca deberíamos de haber dejado de ser suplentes.- se lamentaba Nanakaze.
- Nos han dado una paliza. Y la semana que viene volverá a ser así.
- ¿Y si nos retiramos? Quizás sea lo mejor.
- Pero ¿de qué estáis hablando?- intervino Midorikawa.- Ya sabéis lo que dicen Retroceder nunca, rendirse jamás. Sólo ha sido el primer partido. Nuestro equipo acaba de nacer. Es normal que nos cueste acoplarnos.
- Y mientras hacemos el ridículo, Capitán.- dijo Io.- Yo no estoy dispuesto a esto.
- Venga chicos, Midorikawa tiene razón. -apoyó Nozomi.-No ha estado tan mal, sólo han sido tres...
- Por pena. Nagumo ha fallado a posta. No merece la pena.- dijo Sora tumbándose en el banco.
- Que no tíos, que no. No nos va a dar tiempo de ponernos a su altura. Hagámonos a la idea de que si queremos seguir en esta liga va a ser a costa de que nos pisoteen.- sentenció Miura.
Nozomi y Midorikawa se miraron. Parecían ser los dos únicos que tenían fe en su equipo. Y eso no les iba a servir de mucho.
Quziás tendría que buscar consejo de alguien que supiese más que él, o al menos, de alguien que llevase algo más de una semana de capitán y al menos un curso completo en ese instituto. Cuando salió de las duchas se asomó al vestuario y buscó con la mirada a Suzuno entre la poca gente que quedaba en las gradas, pero no fue capaz de encontrarlo. Al que si vio fue a Hiroto, que estaba sentado no demasiado lejos de su posición.
- ¡Hiroto! ¡Eh, Hiroto!- el aludido se volvió y vio a Midorikawa con el pelo aún mojado asomando por la puerta de los vestuarios.
- Te vas a resfriar.- fue lo primero que le salió, en tono de madre.
- Es que tenía prisa por alcanzar a alguien... en fin. ¿tienes algo que hacer ahora? ¿podrías esperarme un segundo para que hablemos?
- Bueno, no tenía nada importante que hacer.- contestó.
- Vale, pues dame cinco minutos y nos vamos.
Caminaron juntos por la ciudad de camino a casa, pero dando rodeos. Midorikawa con el pelo suelto estaba extraño. Lo tenía más largo de lo que parecía con la coleta, le caía a mitad de la espalda en ondas verdes. Y parecía suave. Hiroto pensó que decirle que lo tenía como el de una chica, que lo solían tener mucho más cuidado que los chicos, pero igual no se lo tomaba como un cumplido, así que se mordió la lengua.
Y le estaba mirando de reojo porque había notado que lo observaba. Mejor desviar la vista.
- ¿Qué querías preguntarme?- decidió moverse al tema más seguro.
- Verás, es que hoy ha habido unos pequeños problemas de motivación con mi equipo. Bueno, un problemón. Han hablado hasta de retirarse.
- ¿Ya, tan pronto?
- Es que nos han cascado tres goles y mi equipo tiene la impresión de que podrían haber sido más.
- Todos tenemos la impresión de que podrían haber sido más.- se sinceró Hiroto.
- Vale, pues le daré las gracias a Nagumo el lunes. El caso es que tú eres capitán de tu equipo, y ya lo eras el año pasado, ¿no?
- Y lo fui durante la escuela primaria.- confirmó Hiroto.
- Caramba, pues si que tienes experiencia. Yo nunca había sido capitán antes...
- Y de un equipo recién nacido. Yo mi equipo los recibí ya formado. Y siempre he tenido ayuda. Es normal que no sepas cómo actuar con ellos.
- Pero debería. Me nombraron capitán.
- Porque confían en ti. Hoy van a verlo todo negro, pero mañana será diferente. Quizás lo único que tengas que hacer sea no rendirte tú. Si ven que tú no flaqueas, acabarán por seguirte.- Hiroto meditó por un momento.- Quizás más que en mí deberías fijarte en Suzuno y en Nagumo. Yo vine impuesto porque los entrenadores consideraban que era el mejor jugador. A ellos los eligieron sus equipos. Y son buenísimos jugadores, pero no es por eso por lo que los seguirían al fin del mundo.
Midorikawa lo entendía. Había visto jugar tanto al Prominence como al Diamond Dust y había conocido a sus jugadores, y sabía que confiaban en sus capitanes. Y a decir verdad, si él estuviese en un barco hundiéndose en alta mar, a pesar de saber que son dos idiotas se sentiría bastante reconfortado si uno de los dos estuviese al mando.
- Sé lo que quieres decir. Pero no sé si yo podría conseguir eso.
- Creo que es más algo con lo que se nace. Pero aún es pronto para saber si tu lo tienes. No deberías angustiarte porque hayáis empezado mal. Lo de hoy era una prueba. La verdadera historia del Gemini Storm comienza mañana.
A Midorikawa le gustó como sonaba esa frase. Le sonrió a Hiroto y éste le devolvió la sonrisa.
- Muchas gracias, de verdad, me has ayudado muchi...
- ¡RYUUUJIIIII!- Su madre saludaba desde el fondo de la calle con la bolsa de la compra. Se habían acercado demasiado a su casa.
- Ay dios... mi madre.
- ¿Esa es tu madre? La verdad es que se parece mucho a ti.
- Rápido, huye antes de que nos alcance.
Midorikawa le había prohibido ir al partido, porque en el fondo siempre se había temido lo peor, y no quería que su madre lo presenciase. No la dejaría acercarse al campo hasta que no estuviese seguro de poder ganar, o al menos, de hacer un buen papel.
- ¿Cómo ha acabado todo?- preguntó con ojos ansiosos abalanzándose sobre los dos chicos. La mirada de Midorikawa fue suficiente respuesta.- Vaya... bueno, sólo era el primer partido.
- Eso le estaba diciendo yo. Soy Kiyama Hiroto.- se presentó.
- Encantada, yo soy la madre de Ryuuji. ¿Eres un compañero de equipo?
- No, sólo compañero de club.
- ¿Y aún así lo animas? Qué suerte que os llevéis tan bien.- cogió a Midorikawa por los hombros.- Bueno, no estés triste. Hoy voy a prepararte tu plato favorito de cena.- Y Midorikawa observó con horror cómo se volvía hacia Hiroto.
La madre de Midorikawa era una buena madre, y como todas sólo quería lo mejor para su hijo. El problema era que su hijo y ella diferían bastante en lo que consideraban lo mejor.
- ¿Te quedas a cenar?- le preguntó a Hiroto con ojos muy brillantes.
Pensó que estaba salvado. Esa era una pregunta muy directa. Seguramente Hiroto se excusaría diciendo que tenía otros compromisos y...
- Claro, será un placer.
… O igual no.
Sabanitas de franela recién lavadas y planchadas esperaban a Nagumo en su casita cuando llegó reventado del partido. Era hijo único y sus padres lo tenían mimado hasta el extremo. Iban a verle a todos los partidos como fans enfervorecidos y luego repetían siempre el mismo ritual: hamburguesas, barra libre de postres y su cama con sábanas limpias y una bolsa de agua para que estuviese calentita al llegar a casa. Su vida era perfecta...
...salvo por la presencia en ella de la persona cuya foto estaba saliendo ahora mismo en la pantalla de su móvil como "llamada entrante".
- Si me llamas para echarme la bronca por haberle ganado a tu novio, se siente mucho. La vida es así de dura.
- No vayas de lobo feroz, no te pega nada.- la voz de Suzuno tenía un cierto deje de diversión.- todos hemos visto lo que ha pasado en el campo y como les has personado la vida.
Nagumo se froto el puente de la nariz con los dedos. Tenía mucho sueño y pocas ganas de aguantarle.
- ¿Para qué me llamas entonces?
- Para felicitarte, ¿no puedo?
- No sueles.
- ¿Tenías la cama con la botella de agua caliente preparada?
- ¿Te acuerdas de eso?
Antes, cuando aún estaban en primaria y jugaban para el mismo equipo, Suzuno se quedó a dormir un par de veces en su casa después de algún partido. Él también tuvo bolsa de agua caliente.
Echaba de menos aquellos tiempos.
- Claro que me acuerdo.
Los dos lo echaban de menos en realidad.
- ¿Me contestarías con sinceridad si te pregunto una cosa?
- Depende de qué cosa. Si tiene que ver con Midorikawa...
Nagumo gruñó.
- Deja ya de hablar de Midorikawa. Lo que quería saber ya se lo he preguntado a él.
- ¿Cuándo?
"Oooops"
- El otro día... el jueves. Fuimos a tomar algo.
- No me ha dicho nada.
Nagumo quería callarse, de verdad. Ya le había salvado el culo a Midorikawa una vez ese día y no le debía nada.
- Porque yo se lo pedí.- Pero no le salía ser mala persona a posta.
- Aún así.
Sonaba como una sentencia.
"Lo siento, Midorikawa, yo lo he intentado".
Fin por hoy. El pçroximo capítulo es un poco más largo de lo habitual, no mucho más, pero algo. Mil gracias por los reviews y los favoritos, sé que me repito, pero de verdad que me hacéis muy feliz.
Y yendo al turrón que estamos en la época, tengo una pequeña idea sobre qué hacer de regalo navideño, sólo que sería más bien en año nuevo, porque es un one-shot sobre algo que mencionará un personaje en un par de capítulos y no quiero que salga antes, así que no daría tiempo. Pero de todas formas ¿tenéis alguna idea o sugerencia de algo que os gustaría ver? No tiene por qué ser con los personajes principales, puede ser con los secundarios, de hecho me encantaría escribir con los secundarios. No puedo prometer nada, pero estoy abierta a sugerencias.
Y con esto y un bizcocho hasta la semana que viene.
