La Promesa de que la vida puede

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*Capitulo 7: Amor y Odio

Abro la puerta y entro en su habitación. Veo la sangre desparramada sobre el suelo y que avanza hacia su cama, tiñendo las sabanas blancas de un rojo bermellón. Me quedo parada donde estoy, contemplando todo…Hasta que lo veo. Mi garganta no funciona: las palabras no salen y mis gritos tampoco. Me quedo amarrada al picaporte de la puerta, parada junto a ella, viéndolo tirado en la cama y sin poder hablarle.
Sus lagrimas inconsolables provocan las mías que caen por mis mejillas como un río de agua.

- Peeta! – digo al fin mientras me acerco y me siento a su lado - ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ocurrió? -

- Nada! – me grita – Déjame en paz!

- ¿Qué te pasa?

- ¿Es que no lo ves?...¿No sabes acaso mi problema?

- Peeta, se va a solucionar, ya veras. Te ayudaré a…

- No! No puedes! Ya nadie puede ayudarme! – me interrumpe mi oración mientras me mira con ojos penetrantes como queriendo grabar en cabeza que ya no puedo ayudarlo.

- ¿Por qué? ¿Por qué lo dices?

- No puedo mas, Katniss! ¿Sabes lo que significa tener que luchar contigo mismo para no matarte a ti? ¿Acaso sabes lo que se siente cuando mi corazón dice que te amo pero a la vez me grita "debes matarla" y no saber que siento por ti en verdad? No puedo recordar, no puedo aclarar mis sentimientos…no sé quien soy en verdad, Katniss! – me grita furioso por que entienda que es lo que pasa por su cabeza.

La verdad es que si, no entiendo lo que le pasa porque no lo viví pero sé que está mal, sé que sufre por esto y eso es lo que me motiva a ayudarlo. No necesito entenderlo para ver que sufre y comprender que necesita mi ayuda. Peeta está sufriendo y me lo ha dicho. Ahora es mi turno de ayudarlo.

- Peeta, no te voy a dejar solo en esto. Te voy a ayudar, vas a ver que pronto todo estará mejor, recordarás los momentos que vivimos, aclararás tus…

- ¿Estas segura? Katniss, cada vez empeoro más. He recuperad recuerdos en este tiempo pero sé que empeoro porque cada vez tengo mas ganas de…matarte – me dice y llego a ver el dolor en sus ojos al pronunciar esa palabra.

- Tranquilo, en verdad, creo que te recuperarás y te vamos a ayudar. Te lo juro Peeta, no estás solo – me miró perplejo, como si no entendiese lo que le he dicho.

- ¿Vamos? ¿Quiénes me ayudarán?

- Haymitch y yo. Se lo ha tomado en serio. Ha hecho una promesa de no beber pues para ayudarte.

- ¿De veras? ¿Y como creen hacerlo?

- Tranquilo, ya veras. Déjame curarte las manos, ¿Con qué te las has cortado?

- Ya no lo sé. Tantas cosas he roto que cuando vi la sangre en mis manos he subido y aquí me he quedado -

- Vale. Ven aquí.

Lo guío hacia el baño y le lavo las heridas. De repente su corte se ve claro: son líneas cruzadas, no muy profundas pero que han herido sus manos en su totalidad. Le aplico un ungüento y las vendo. Lo dejo sentado en una silla y le cambio las sabanas. Le coloco sabanas limpias y dejo en el lavadero las otras. Bajo a la cocina y veo que Haymitch se ha ido. De alguna manera consigo prepararle un té y una tostadas que estaban casi listas. Subo y le ordeno que se meta en la cama y él lo hace obedientemente. Le sirvo la comida en la cama y lo ayudo de a poco a usar sus manos vendadas. Digo a Peeta que tengo que irme y me retiro.
Salgo de la casa. Tengo que arreglar algunas cosas y así podré empezar a ayudar a Peeta. Me quieto la chaqueta de caza de mi padre y encuentro algo. Abro un bolsillo de la chaqueta y la veo perfectamente doblada como antes la había guardado. Abro la carta y la leo:

Katniss:

A ver…descerebrada, no tenia intención de hacer esto pero el doctor de la cabeza cree que me recuperaré mas rápido. Ya qué! Me da igual! Sabes, descerebrada, todo este tiempo he estado en el 13 con mi tratamiento. ¿Sabes lo aburrido que es? Es fatal! Todo el tiempo hablo con el doctor de la cabeza que cree saber cosas de mí y poder arreglar mi cabeza. Ja-Ja-Ja él necesita ayuda, yo no. Dice que tengo que ser sincera contigo, niña. Tengo que decirte que eres para mi y Bla Bla Bla. Eres la única persona que considero como una amiga ya que has estado en mi peor momento y no me has dejado como creí que harías. Tú y Finnick son las única familia que tengo pero ya que Finnick no está solo te tengo a ti, pero no nos pongamos melosas, vale? Esto no va conmigo. Aunque esté diciéndote esto, no significa nada descerebrada así que no imagines cosas. Creo que otro día hablaremos, tengo que ir a una sesión. Adiós.

Johanna

Vale, esto no me lo esperaba. Johanna confesándose pero según ella no significa nada. La última vez que la vi tenia miedo de la lluvia, el baño, todo. Espero que se esté recuperando ya que creo que también la considero como una amiga. No lo sé, todavía.
Me ducho, me cambio y ceno sola. Necesito pensar como resolver lo de Peeta. Decido hacer, mentalmente, una lista de las cosas que tengo: las imágenes de los juegos, las pinturas, los videos y la ayuda de Haymitch. Pero eso no es lo que me inquieta. Tengo todo y ¿Por qué estoy así? La respuesta, de repente, aparece sobre mis ojos escrita con letras de fuego: ¿Cómo empezaremos? ¿Qué consecuencias tendrá Peeta?