Notas del autor: ¡QUE FRIO!

Me duelen los dedos de tanto teclear, y de por si que el frio me inmoviliza y me hace lenta la escritura, ahora imagínense sin internet… ¡Ni siquiera internet Explorer! ¡NISIQUIERA!

Bueno, este capítulo promete mucho. Lo he escrito con mucha falta de sentimiento, es cruel y un poco sorpresivo. (Ya verán ustedes porque) Leerán muchas cosas confusas, confesiones sin sentido y de pronto sentimientos encontrados. ¡Ay, amor! ¡Tan bipolar!

Disfruten su lectura

"Me alejare de ti…

Me besaras, me abrazaras, me tocaras y me hablaras, pero yo estaré lejos.

Y tu…

Tu sentirás el frio de mi ausencia"

Despertó sobresaltada.

Su cuerpo estaba empapado de sudor y sentía su corazón latir a mil por hora dentro de su pecho. Llevo una mano a su boca y quiso tranquilizarse. Logro normalizar su respiración tan solo unos segundos después de haber recorrido con la mirada la habitación en busca de algún peligro o amenaza que la hubiera puesto en ese estado, sin embargo no encontró más que lo indicios que marcaban lo que había sucedido apenas 2 horas antes…

Miro su ropa un poco más relajada tratando de que esta le recordara los anteriores acontecimientos, vestidos pequeños y tallados, abrigos costosos y extravagantes, zapatillas altas y elegantes, labial, collares, aretes, pulseras…

¿Muñequeras?

Frunció el ceño nuevamente, sintió un sudor frio volver a empapar su cuerpo. Tembló. ¿Muñequeras? ¿Y esos pantalones? ¿De quién era ese traje de combate? ¡Había botas enormes frente a su cama!

De pronto sus fosas nasales contestaron con la peor de las preguntas. ¿Olía a hombre? No, no era el típico olor a hombre que ella conociera… Ese olor, tan fuerte, tan potente. ¡Era un Saiyajin!

Un movimiento sobre su cama.

Casi sin querer y llevada por un auto reflejo su cabeza giro solo lo suficiente como para que sus ojos se posaran en el musculoso cuerpo del alto guerrero, de pelos alborotados y fuertes proporciones, que en ese momento dormía placida y cómodamente sobre su cama.

Desnudo…

Aterrorizada se tapo la boca intentando no mirar ni gritar. Cerró los ojos y quiso recordar lo que había pasado hacia unas horas pero su mente estaba tan shockeada que solo pudo pensar en las consecuencias de lo que suponía, había hecho con su pequeño acompañante, el cual podría ver y reclamarle y gritarle con tan solo volver la mirada. Súbitamente aparto la sabana que la cubría y miro su cuerpo en busca de alguna pequeña esperanza, de alguna pequeña evidencia que le ayudara a no llegar a la conclusión que su cabeza ya tenía en mente…

En efecto, ella también se encontraba desnuda.

Y al mirar mejor, horrorizada pudo comprobar que no solo se encontraba desnuda, si no sumamente marcada por moretones grandes y de tonalidades peligrosas, mordidas recientes en partes bastante inapropiadas de sus extremidades e intimidades, sus muslos mostraban un pequeño liquido reseco alrededor mientras mostraban un color rojizo en su interior y, casi al borde del colapso, miro sangre sobre el colchón muy cerca de su entrepierna, la cual por primera vez, pudo sentir que le dolía en sobremanera, casi imposibilitándole moverse y pedir ayuda.

Cerró nuevamente los ojos sin querer mirar más de lo que ya había visto por miedo a que encontrara alguna otra cosa que le hiciera explotar y llorar. Lentamente su espalda toco la cama y su cabeza llego a la almohada mientras lagrimas comenzaban a bajar por sus sonrosadas mejillas las cuales se contraían en una mueca de dolor y repulsión. Sintió un nuevo movimiento alado de ella, pero no quiso ni siquiera pensar en eso, trago saliva con dificultad mientras las imágenes y recuerdos comenzaban a llegar a su cabeza, dolorosos, humillantes, asquerosos…

Habían tenido sexo. Fin. No había nada más que hacer, ¿Quién iba a pensarlo? ¡La princesa de los saiyajines! En la cama de su habitación, en la casa de sus padres, alrededor de millones de chicos que darían su vida por tener el honor de estar con ella, con tanta gente admirándola, con demasiadas chicas envidiándola, ella, la pequeña niña mimada de papá Vegeta, la pequeña codiciosa y altanera hija de Bulma Brief, ella, la chica de sensual caminar y deliciosas curvas, la de minifaldas y guiños coquetos.

Si, ella.

La que se encontraba desnuda y destrozada, utilizada y mas que marcada por las rudas manos del Saiyajin mas miserable del planeta. Ese clase baja que siempre se empeño en hacer perder la cordura a su padre, y ahora se jodia a su hija con una bestialidad que, gracias a dios ella no podía recordar del todo, pero por lo poco que podría ver sobre su cuerpo, esos moretones, esas mordidas, la sangre, las marcas, hubiera sido el más bruto de todos los amantes por obvia evidencia y sin querer se imagino en los brazos de ese animal, besándola, tocándola, entrando en ella sin cuidado ni reparo mientras la abrazaba y la proclamaba suya…

Repentinamente, sintió una enorme repulsión hacia el Saiyajin de alado y hacia ella misma incluso, mientras llevaba una mano a su boca para detener la horcada, trato de levantarse para poder llegar al baño y llorar, tragarse el asco y limpiar cada centímetro de su cuerpo para borrar el olor sobre ella y olvidarse de lo ocurrido. ¡Había sido tan estúpida al pensar que su plan funcionaria!

Logro sostenerse en pie apenas un par de pasos antes de detenerse y cerrar los ojos con fuerza. Ahora su otra mano se poso sobre su vientre, sintiendo el desgarre dentro de ella hacer dolorosa presencia sobre su matriz y órganos genitales visiblemente dañados. Un par de lágrimas mas adornaron el contorno de sus mejillas, mientras trataba de no gritar del dolor. "¡Goku que me has hecho! ¡ERES UN MONSTRUO!" Pensaba, rindiéndose ante las ardientes heridas internas que no dejaban de quemarle el interior, mientras tocaba el suelo con las rodillas. "¡¿Por qué lo hice?! ¡Por qué me metí en esto!"

-¿Bra?-

Una vos detrás de ella la estremeció sobre el suelo, sintiendo su cuerpo desnudo temblar ¿de dolor o de miedo?, no lo sabría, Simplemente apretó los puños y no volvió su cuerpo para mirarlo, no lo quería ver, ¡No lo vería! ¡No lo haría!

-¿Princesa, estas bi…?-

-¡NO ME LLAMES PRINCESA!-Grito furiosa desde su posición, mientras destrozada física y mentalmente comenzaba a llorar desconsolada, abatida. "¡Quiero morirme!" Rogaba interiormente, ocultando su rostro entre sus rodillas.

Los pasos que se acercaban atraves de la habitación le anunciaron lo inevitable. Sin ganas de pelear o moverse simplemente atino a seguir temblando y llorando, apretar su cuerpo desnudo inmóvil y adolorido entre sus brazos y piernas, imaginándose morir en ese momento, sintiéndose la basura más pobre del mundo, ¡Arrepintiéndose de todo acto pasado y por suceder! Sin ganas de nada, más que de desaparecer.

Se detuvieron cuando el sonido de sus pisadas estuvo lo suficientemente cerca, ella apretó los parpados y lloro mas fuerte a la espera de su repulsivo contacto. ¡La tocaría! ¡Tal vez quería forzarla de nuevo! ¡Tal vez la golpearía! "¡Lárgate Goku! ¡LARGATE!"

-¿Bra?

"Te odio, ¡eres un monstruo! ¡Mira lo que me hiciste!" No podía hablar, su garganta no articulaba más que quejidos y sollozos bajos, pero sus pensamientos eran un mar de gritos y maldiciones.

-¡Bra, háblame!

"¡Soy una basura! ¡ME DOY ASCO!"

-¡BRA!-

Y ese fue mi sueño…

Fue cuando desperté en mi cama con un grito y lagrimas sobre mis mejillas que me di cuenta de que esto estaba llegando un poco lejos. Es decir, había soñado que habíamos hecho el amor ¡Dios mío, estaba comenzando a volverme loca! Y además de todo, en el sueño se supone que no me había gustado, que lo había odiado y que incluso me daba asco verlo y tocarlo. Además de que me lastimo… ¿Qué diablos significaba eso? Es decir, había sido solo un sueño, yo jamás planearía acostarme con Goku ni mucho menos enamorarme de él, solo lo utilizaba para una pequeña venganza mía, ¿Acaso eso estaba tan mal? ¿Acaso eso me tendría tan trastornada como para ya llegar al punto de soñar con él? ¡Y en la cama, desnudos!

Confundida me levante y camine hacia el baño, remoje mi rostro y me mire al espejo. Era tan bella como siempre, ahora estaba segura de eso. El me lo había dicho, el me lo había confirmado. Recordé que hacía apenas unas horas Goku había aparecido en mi habitación y me habría pillado sumamente sentimental, tal vez era el periodo o las hormonas adolescentes, pero solamente mencionarme un desperfecto en mi aspecto rompí a llorar como una chiquilla.

¡Dios, tengo que aprender a controlarme!

Sin embargo, no pude evitar sonreír ante el espejo del baño cuando recordé que él me habría abrazado segundos después de comenzar a llorar tan ridículamente, me había acariciado la espalda tan cariñosamente, ¡Incluso me había susurrado al oído lo que siempre habría querido escuchar! Esas dulces palabras que por alguna razón tranquilizaron mi ser a tal punto de lograr calmar el llanto y la tensión para dar pasó a un estado en el que jamás había entrado…

Me sentía relajada, me sentía segura, Pensé por un momento que en sus brazos seria la chica más fuerte del mundo, ¡Nadie jamás criticaría mi forma o defectos! ¡Nadie se fijaría en la marca de mis zapatillas o en el color de mis sombras o labial! Solo yo, solo él, quise que jamás me soltara y dormir sobre su pecho mientras acariciaba con su mano mi espalda, lenta y cálidamente.

Por supuesto logre tomar la compostura apenas unos minutos después de haber calmado el llanto y me separe súbitamente para darle la espalda y encerrarme en el baño sin darle el honor de despedirme siquiera. Solo recuerdo haberle gritado un "¡Ya vete!" el cual lo acepto de buena gana pues sentí su ki desaparecer de mi habitación tan solo unos momentos después. Ah, entonces reflexione sobre lo que había pasado, aclaro que tal vez fue un momento de debilidad, sentimentalismos… ¡Cosas que una princesa Saiyajin jamás debería de tener! Así que me regañe a mi misma por tal muestra de debilidad y me jure jamás hacer un "papelito" como el que hice delante de ese clase baja y posteriormente me puse mi pijama y dormí, maldiciendo por no poder dejar de pensar en… ¡en ese estúpido clase baja y en mi plan!

Después vino la pesadilla en donde despertaba y encontraba a Goku a mi lado y la confusión de lo que significaba la misma, la cual me tenía ahí frente al espejo del baño aun un poco tensa y asustada por la magnitud y realismo de mi mal sueño. Tranquilizarme me costó una media hora, y dormirme me costó otro par de horas pues no quería cerrar los ojos y volver a soñar ese tipo de cosas. ¡Rogue a Sheng-Long que no permitiera esos malos pensamientos en una pura e inocente chiquilla! Y tras haber hecho mi oración improvisada al dragón de las 7 esferas finalmente logre entregarme a Morfeo, el cual me acuno entre sus brazos hasta el día siguiente, en donde volví a despertar con los rayos de luz y una sola idea en mi cabeza…

Cero Sentimientos, Más sed de Venganza.

Trunks caminaba por el sendero del cementerio.

Sus manos encerradas en los bolsillos de su abrigo, mientras sus hombros encogidos trataban de protegerlo del frio, de la desolación, de la inminente depresión.

Arrugo la nariz nuevamente al sentir esa necesidad imperiosa de fumar, gruño y se rindió ante la necesidad mientras buscaba entre sus bolsillos la cajetilla.

Pensaba en ella, lo había hecho desde esa tarde en donde Pan le había buscado para volver a acostarse con él. ¿Por qué razón siempre aceptaba sus caprichos? ¿Por qué no simplemente la mandaba a volar y punto? ¡Ella era tan joven! ¿Qué diría Goku si se enterara de que fornicaba con su nieta sobre el escritorio de su empresa? ¡Jamás se lo perdonaría!

Nuevamente gruño al recordar el incidente con su hermana. Si, la había besado, y el propio Goku se lo había confesado, ¿Por qué? ¿Para qué? Simplemente nada encajaba desde hacía 3 años y ya se sentía harto.

Apretó los dientes y finalmente metió el cigarro entre sus labios. Inhalo mientras cerraba los ojos y detenía su andar para concentrarse en la relajante sensación del humo entrando a sus pulmones. Oh sí.

Mai…

Imagino de pronto a su pequeña amiga de la infancia, aquella fiesta en la que la había visto por primera vez, ¡Y Bills! Eran apenas unos chiquillos y ella ya sabía tantas cosas, ¡Era como una niña con la mente de una mujer de 40 años! ¡Tan jodidamente inteligente y hermosa!

Su primer beso.

Fue en aquella palmera, fue debajo de aquella hipnotizante luna de diciembre cuando tímidamente se acerco y le robo un pequeño beso en los labios, la niña casi se desmaya del horror, limpiando con su antebrazo sus labios y gritando maldiciones. Trunks la amo desde ese día hasta siempre.

Fue una lástima el día en que murió.

Nuevamente abrió los ojos y se dio cuenta de que estaban llenos de lágrimas a punto de derramarse sobre sus congeladas mejillas, ¿otra vez sentía esa culpa dentro? ¿Por qué no la cuido esa noche? ¿Por qué un maldito asaltante le disparo? ¡¿Por qué todos eran felices menos él?!

Instintivamente giro el cuerpo apenas lo suficiente como para que su punto de visión llegara hasta la tumba que había dejado minutos atrás, todavía estaban encima de la lapida las flores que le había traído desde las amazonas, sus orquídeas favoritas, lo recordaba.

"Perdóname por ser tan imbécil" Pensó, imaginándose como muchas veces en el día lo hacía que ella estaba a su lado y podía oírle y sonreírle, tocarle y acariciarle, abrazarlo y hablarle. "Por favor, llévame contigo Mai… ¡Por favor!"

*BEEP*BEEP*BEEP*

Suspiro, interrumpiendo sus añorados pensamientos e ilusiones ante el ruidoso celular que le impedía continuar con los mismos, miro el número y arqueo una ceja.

Goten.

Tenía algún tiempo sin verlo, a partir de que le ordeno alejarse de su hermana él le habría prohibido llegar a la corporación capsula y por tanto, todo contacto con su familia, incluyéndolo. Un poco triste por la separación el hijo del príncipe se limito a concentrarse en sus asuntos de trabajo y olvidarse de todo asunto relacionado con su vida personal, incluyendo incluso a su novia recién fallecida en un asalto por las calles.

Un lamentable accidente que le destruyo todo sentimiento dentro.

-¿Hola?

¡Hey Trunks! Soy… Goten.

-Lo sé, tengo tu número registrado.

Oh bien… Amm, oye… ¿Estas ocupado?

El dueño de la corporación capsula miro su reloj, faltaban apenas 30 minutos para una reunión importante. Opto por evadir la pregunta.

-¿Necesitas algo Goten?

Trunks… Necesitamos hablar… es decir, tengo que decirte algo importante

-¿Sobre qué?

No puedo decírtelo aquí…

-Goten, tengo una reunión importante en pocos…

-¡Maldición Trunks! Sabes que no te hablaría si no fuera algo muy importante para ambos. ¡Necesito de mi amigo! ¡Necesito de mi compañero!

El mencionado gruño por lo bajo. La reunión, ¡la reunión! Esa sí que era importante. Por otro lado Goten tenía razón, el no le hablaría si no fuera por algo extra importante. ¿Qué sería? ¿De qué le hablaría? -¿Es algo malo?- Le pregunto, temeroso. ¿Qué haría si le dieran una noticia mala más? ¡Una más a la fila que resolver!

Es algo que necesitamos aclarar, depende de cómo lo tomes…

-¿Cuándo y dónde?

Goten sonrió del otro lado del teléfono, aliviado.

En 15 minutos, el campo de entrenamiento universitario...

-Bien, nos vemos allá. Adiós.

¡Trunks!

-¿Qué?

Gracias amigo… ¡No te arrepentirás! Adiós…

Colgó.

"Mai, nuestra reunión tendrá que esperar"

Bulma miraba la pantalla de la computadora con bastante esfuerzo visual.

Lamento mentalmente ser tan vieja y tener que usar esos lentes enormes y feos. ¿Qué había quedado de la Bulma extravagante, intrépida, temeraria y sensual de antes? No lo sabría, y si lo hubiera sabido, seguramente hubiera agarrado una navaja y se habría cortado las venas tan rápido como hubiera logrado apagar esa tonta maquina delante suyo.

Suspiro larga y hondamente, llevo una mano a su pecho mientras sentía su corazón acelerar el ritmo de sus latidos, se estaba poniendo demasiado vieja demasiado rápido, y eso no significaba más que preocupaciones acumuladas agregadas a mas preocupaciones acumuladas, y eso significaba al mismo tiempo, arrugas.

-Demonios, necesito algo que me haga olvidar esta basura de la edad-Se dijo mientras miraba sus pechos, ya levemente caídos y disminuidos por la gravedad. –Necesito a alguien que me haga sentir joven…

Sin dejar el cansancio se levanto de su silla para caminar hacia la salida, tenía que encontrar su bolso, ahí estaban las pastillas anti-depresivas. ¡Las necesitaba ahora, antes de empezar a llorar y caer en cama con ganas de morir! Si, las pastillas la harían sentir mejor.

Cerró la puerta tras de sí mientras caminaba por el pasillo, interiormente comenzaba decaer, tanto su situación sentimental como su integridad física se habían hecho trizas a lo largo de los años, en los cuales no hacía más que llorar todas las noches y beber café todo el día, enflaqueciéndola, enfermándola, debilitándola y minimizándola ante sus hijos, ante la memoria de su difunto esposo y amigos. Ahora estaba sola.

Nadie había ido a verla desde hacía muchos años, ¿Cuándo fue la última vez que recibió una visita? ¿Unas flores? ¿Una carta? ¿Una llamada a su móvil? ¡Ni siquiera sus hijos la necesitaban ya! ¿Qué caso tenia seguir viviendo en un mundo en donde nadie te requería? ¿Nadie te extrañaría? ¡Nadie te lloraría ni siquiera en tu muerte!

Y eso era tan deprimente…

"¡Donde demonios deje mis pastillas!" Clamaba su cabeza, ya desesperada ante la dirección que tomaban sus propias ideas. Trato de no pensar en eso mientras encontraba su bolso y hurgaba en el con insistencia, sin éxito en su búsqueda. Por supuesto que sería mucho más fácil distraer sus pensamientos con una compañía, con un amigo, con un amante…

Detuvo su búsqueda. Cerró los ojos y no soporto mas la presión mientras nuevamente su corazón volvía a latir con rapidez y lágrimas acudían a sus ojos. ¡Por que se empeñaba en buscar a alguien para ayudarla en medio de la soledad! ¡No se daba cuenta! ¡Estaba tan sola! ¿Por qué su mente no podía comprender eso? ¡No había nadie sobre la faz de la tierra que la buscara!

Nadie…

-¡Bulma, ¿Dónde estás?!-

La mujer de pronto dejo de respirar al oír el sonoro grito en toda la casa, sintió una lagrima caer a su escote y perderse entre sus ropas. Parpadeo un par de veces y trato de digerir lo que había oído, lo que implicaba haber oído y lo que haría tras haberlo oído…

-¡Bulmaaaaa! ¡Te necesito! ¿Dónde estás?-

Lentamente una sonrisa apareció en su rostro, las arrugas alrededor de su boca se hicieron más presentes a medida que seguía ensanchándola, feliz. ¡Esa era su respuesta! ¡Él era su salida! ¡Él era su salvador!

El único que la necesitaba, el único que podía regresarla a la vida, el que la había acompañado en todas sus aventuras, el inseparable amigo, el irremplazable compañero, ¡El amante perfecto ante la soledad desesperada de su panorama!

-¡Ahora bajo, GOKU!-

Y tratando de pensar en que ropas sensuales tenía en su guardarropa, corrió hacia su habitación, dispuesta a seducir, al hombre más fuerte del universo…

"Solo espero que Bulma pueda ayudarme a saber qué cosas le gustan a Bra" Pensaba entre tanto el susodicho, recargado sobre una de las paredes de la cocina. "Tal vez si hago lo que le agrada pueda ganarme su simpatía, por lo menos su confianza. Anoche dejo que la abrazara por varios minutos, pude sentirla cerca, entre mis brazos… Parecía tan relajada. Sé que percibe el amor que siento por ella y eso la asusta, pero yo me encargare de demostrarle que no hay nada que temer, Bra me volverá a amar y será mi princesa de nuevo.

Bulma me ayudara, lo sé"

Continuara.

Notas del Autor: ¡Esto está tomando una dirección bastante peligrosa para todos! Trunks continua en la depresión por haber perdido al amor de su vida ¿Lograra superarlo?, Goten quiere decirle algo importante ¿Qué será?, Bra parece haber dejado a un lado sus sentimientos para continuar con su cruel venganza y Goku esta ilusionadísimo con ella. Y ni que hablar de la pobre viuda de Bulma…

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