Capítulo 7:
Maylene despertó de ese horrible sueño en el cual esa joven de cabellos negros rizados y cortos moría.
-¿Maylene?- Preguntó Sebastian, viendo como la respiración de la joven mujer se aceleraba a medida que pasaban los segundos.
-Sebastian-san ¿qué ha pasado?-
-Te desmayaste al subir las escaleras.-
-¿Entonces ella no está muerta?-
-¿Ella? A que te refieres.- Maylene se sorprendió, entonces todo lo había soñado. Pero algo le inquietaba ya que el sueño era bastante real.
-No, n-nada.- Susurró recostándose de nuevo en la cama. Se dio la libertad de echarle un vistazo a la habitación, estaba decorada para un hombre.
-¿S-sebastian-san dónde estamos?- Preguntó dudosa.
-En mi habitación, espero que no te moleste.-
-N-no.- Después de tan corta conversación Sebastian dejó sola a Maylene, meditando el extraño sueño que tuvo.
-Todo parecía tan real.- Susurró cerrando los ojos, reviviendo la escena una y otra vez.
Pasaron los minutos y cuanto más intentaba buscar una explicación lógica para tal sueño más difícil se le hacía. Al final se quedo dormida.
-En la habitación de Maylene-
Ishiki seguía durmiendo profundamente, Sebastian entró con el fin de buscar un vestido para Maylene, no podía dejarla descansar con el que tenia puesto ya que estaba manchado de sangre.
Se acercó al gran armario de color caoba y lo abrió, no se sorprendió en nada al ver como detrás de los vestidos tenía todo un armamento. Cogió el vestido y cerró el armario. Pero al querer darse la vuelta sintió como una afilada hoja rozaba su cuello.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó Ishiki con voz ronca.
-Tu hermana necesita un vestido para cambiarse.-
-¿Y porque no ha venido ella sola a por él?-
-Por la simple razón de que resultó herida y necesita reposo.-
-Entiendo.- Susurró este mientras retiraba la afilada espada y dejaba vía libre a Sebastian para que se fuera.
Sebastian cerró la puerta y suspiró profundamente. Jamás pensó que el hermano se despertaría y le apuntaría con la espada.
Decidió no hacerle caso, se dirigió a su habitación, al entrar encontró a la joven peli-vino durmiendo plácidamente. No quería despertarla, pero debía hacerlo.
-Maylene, despierta.- La chica al oír la voz de Sebastian se removió en su sitio y poco a poco fue abriendo los ojos.
-Debes cambiarte.- Fue lo primero que dijo este al ver como Maylene ya estaba medio consciente.
-Entiendo.- Sebastian decidió dejarle privacidad para que se vistiera y con una sonrisa en su rostro salió de allí.
Solo faltaban dos horas aproximadamente para que la mansión estuviera en marcha otra vez, por lo que Sebastian decidió acabar el trabajo del cual fue interrumpido. Arreglar la entrada principal.
No le llevó mucho tiempo, pues lo que a un humano corriente le llevaría días e incluso semanas a él solo le llevo una hora.
Al acabar fue a despertar a Bard, Finnian y Tanaka.
-Bard y Finnian encárguense de la cocina y del jardín, y usted Tanaka-san deberá acompañar al joven Ishiki al despacho del joven amo dentro de cuarenta minutos aproximadamente.- Dijo viendo su reloj. Los demás solo asintieron.
Veinte minutos después Sebastian subió con una bandeja donde tenía el té y unas galletas recién sacadas del horno.
Mientas tanto Tanaka fue a la habitación de Maylene, donde llamó varias veces hasta oír como un joven refunfuñaba.
-Ya voy.- Dijo el joven, pero en el trayecto se tropezó con la espada que había tirado horas atrás cuando salió Sebastian de la habitación.
-Buenos días joven.- Un sonriente Tanaka saludó a Ishiki, este al ver la cara del anciano relajó sus músculos y respondió mucho más animado.
-Buenos días anciano, ¿qué se le ofrece?-
-Por órdenes del joven amo, debo llevarle a su despacho.- Ishiki solo asintió y entró en la habitación para ponerse las botas que se había quitado al dormirse.
Al salir de la habitación se dirigió, acompañado por Tanaka, al despacho de su nuevo amo.
-Siento la demora.- Dijo un joven niño al entrar en la habitación acompañado por Sebastian, Ishiki al ver el niño se acercó a Sebastian.
-¿Es este el joven amo?- Preguntó; Sebastian solo asintió mientras le regalaba una falsa sonrisa.
Mientras tanto en la habitación de Sebastian, Maylene se había levantado de la cama y se había acercado a la ventana. Allí vio como una joven mujer vigilaba la mansión.
-Imposible.- Se dijo a si misma al ver como Sebastian salía a su encuentro y después de hablar con ella la conducía dentro de la mansión.
Si todo lo que había soñado era de verdad debía detener a Sebastian y a su amo. Se iba a dar la vuelta cuando oyó como abrían la puerta, ahí estaba su hermano.
-Rápido, llévame al despacho del joven amo.-
-No, debes descansar.-
-¡He dicho que me lleves!- Al decir eso, Ishiki la cargo en brazos y la llevo al despacho de su nuevo amo.
-Espere joven amo.- Nada más entrar Maylene dijo eso. Ciel, Sebastian y la joven de pelo rizado la miraban sorprendidos.
-No le hagan nada.- Ciel la miraba molesto.
-¿Qué haces tú aquí?- Preguntó Beast. Maylene mientras tanto forzaba con su hermano para que la soltara, al final la soltó y se acercó a ella.
-Salvarte de una muerte segura.- Beast al oír eso se sorprendió.
-¿Cómo? Pero si tú…-
-No importa.- Al decir eso Maylene le regaló una sonrisa y luego miró hacia Ciel y luego Sebastian.
-Por favor joven amo, no le haga nada.-
-Imposible, ella atacó a la mansión y sabes lo que pasa cuando nos atacan.-
-Lo sé, pero…ella no sabía lo que hacía, ¿verdad?- Al decir eso miró hacia Beast, la cual con algo de miedo asintió.
-Está bien, pero estará a tú cuidado.- Maylene sonrió de oreja a oreja y le extendió un mano a Beast, la cual la aceptó.
Las dos mujeres salieron, con cierta dificultad por las heridas que tenia Maylene. Al dejar la habitación los hombres seguían aun asombrados. Sebastian pensaba en como la joven peli-vino se había impuesto a su amo, Ishiki en lo imprudente que fue su hermana y en lo guapa que se veía la joven de pelo negro. El único que estaba molesto era Ciel.
Esperaré con ansia vuestros reviews.
Hasta el próximo capítulo, besos.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, les pertenecen a Yana Toboso.
Michelle-Taisho14
