Holaaaa! Aquí les traje el capítulo 6, en este cap se encuentran con un personaje muy importante en la trilogía, y vamos a mostrarle el pasado de Link a Daira, que aún desconoce… (pasado que posiblemente ya lo sepan porque se jugaron el juego)… y además habrá Link x Daira hehehe...
Por favor, no olviden dejar sus comentarios, y agradezco a todos los que me han leído y comentado. ¡Muchas gracias!
The Legend of Zelda y sus personajes no me pertenecen.
…
The Legend of Zelda: Hypnea Necklace
Episodio 6
El Héroe que salvó Hyrule tres veces
Link no había dormido durante la noche, pero al amanecer, dio un recorrido junto a Navi para encontrar comida y hierbas medicinales para continuar con el viaje. Daira aún estaba acostada cuando él fue a dar el paseo, abrazada a su túnica azul. Se había fijado mientras ella dormía en la forma en que respiraba, lentamente y tranquila, sin apuros o miedos, parecía estar teniendo un lindo sueño.
La piel de Daira era pálida, así que la suciedad de la tierra en la que estaba acostada la manchaba. Si se fijaba detenidamente, podía notarse que su piel estaba llena de pequeñas y casi invisibles pecas y lunares.
Tras regresar del camino se percató de que Daira ya se había levantado. Estaba sentada, arreglándose un poco su cabello y quitándose la tierra de sus ropas. Había doblado la túnica de Link y la tenía sobre sus muslos.
― ¿A dónde habías ido? ― preguntó Daira. Su voz se escuchaba un poco ronca, ya que acababa de despertarse.
―Fui a buscar unas cosas― respondió Link―. Espero no haberme demorado mucho.
―No lo sé, me acabo de despertar― dijo, para luego dar un estirón con sus manos―. Entonces, ¿cuándo nos vamos?
―Ahora mismo, mientras más rápido lleguemos al templo, mejor― respondió Link.
―Sí, solo dame unos minutos para relajar mis huesos.
Link asintió.
―Te traje el desayuno― dijo Link.
― ¿Desayuno? ― Daira sonrió. Link le lanzó una manzana y ella la agarró en el aire― Gracias, muy amable de tu parte.
Daira le dio una mordisca a la roja manzana. Estaba en su momento más jugoso.
―Está deliciosa― dijo Daira.
Tras unos segundos, se percató que Link no traía más manzanas.
― ¿No vas a desayunar? ― preguntó Daira― ¿Por qué no trajiste más manzanas?
―Esa era la única, el resto estaban demasiado maduras― respondió.
Mientras más pasaba tiempo con Link, más se daba cuenta de que era sumamente amable. A pesar de a veces ser un engreído, y quizás un poco pervertido, la profesía sobre la Espada Maestra era cierta. Solo alguien de corazón puro puede levantarla de su pedestal, y ése es él.
Daira comió hasta la mitad de la manzana.
―Deberías comer la otra mitad― dijo Daira, acercándose a Link para dársela. No era buena tirando cosas y no tenía buena puntería.
―No es necesario, pero gracias por la preocupación― respondió Link, negando con su cabeza con una sonrisa.
―Insisto.
Link la miró durante unos segundos, suspiró, y agarró la manzana para luego comérsela poco a poco. Daira se percató de que Link solía quedarse mirándola durante un tiempo, casi siempre después de que ella dice algo. De todas formas, no debería prestarle mucha atención a esos detalles.
Tras ciertos minutos, comenzaron nuevamente el viaje. Con el ritmo al que iban, quizás llegarían a la cima antes del mediodía.
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Al cabo de no muchas horas, se acercaban casi a la cima de la montaña. Ya los árboles comenzaban a escasear y sus hojas tenían un color mucho más verde que al principio de la montaña, como si se encontrasen en otra región diferente. Ciertamente, el clima decía lo mismo, ya que las temperaturas habían descendido, no a un extremo frío, más bien un clima fresco y agradable.
Daira se preguntaba cómo Link podía llevar tantos ropajes y no quejarse de calor. ¿Cómo es que conseguía caminar tan rápido con todo el peso que la ropa de Link tenía? Al ser una ropa de caballero, probablemente llevase mallas incluso... ¡Y encima con el peso de su espada y el escudo!
El tiempo pasó rápidamente, y no se percataron hasta que vieron la estructura de aquel templo en la cima.
― ¡Por fin! ―dijo Navi.
Casi pareciera que aquel lugar no sufría de las maldiciones de Ganondorf, pues las murallas que cubrían el lugar no tenían apenas rasguños, y el templo en su interior, cuya altura sobresalía de las murallas, lucía protegido por algún fuerte encantamiento. Daría pudo notar que la formación de aquel gigantesco templo parecía similar a la arquitectura de los templos asiáticos.
Como sorpresa, la entrada que daba paso al templo era un sencillo portón que cualquier persona podía abrir; no era algo seguro, por lo que incluso el más débil de los bokoblins podría entrar; y a su lado, como si estuvieran esperando, había una anciana y una joven de cabellos oscuros y facciones asiáticas a su lado. Vestían con ropajes muy significativos, unos yukatas con colores en blancos, negros y rojos.
―Los estábamos esperando― dijo la anciana. Su voz lucía como la de una persona que sabía muchas cosas―. El gran Héroe del Tiempo, Link, quien nos salvó no una, ni dos, sino tres veces del mal, y lo harás una cuarta vez, junto a su hada, Navi; y la elegida, Daira, portadora del Collar de Hypnea, destinada a embestir el mal con tus flechas de luz, y acompañar al Héroe en su viaje; sean bienvenidos.
La anciana inclinó su torso, en forma de saludo.
Los tres aventureros estaban sorprendidos. ¿Cómo es que aquella mujer los conocía?
―Deben estar agotados. Les prepararé un baño y sus habitaciones― dijo la joven a su lado.
― ¿Cómo saben mi nombre? ― preguntó Daira― Creo que no es muy difícil saber el nombre del Héroe, pero, ¿qué hay de mí?
―Os lo explicaremos todo en cuanto tomen un descanso― explicó la anciana―. Por favor, dejen sus equipamientos a cargo de Yun, ella procurará ponerlos en sus respectivas habitaciones.
Yun debía ser la joven a su lado.
Dejando todo a cargo de Yun, Daira, Link y Navi fueron a tomarse un baño en las aguas termales que había dentro del templo. Daira y Navi se bañaban juntas mientras Link se encontraba en el otro lado del baño, cual estaba separado por una especie de muro. Aquel templo era creíblemente grande, lo cual era extraño, ya que solo parecía ser habitado por la anciana y Yun.
Daira se preguntaba cómo lograban sobrevivir sin protección, y por qué los bokoblins no habían asechado el lugar. Y sobre todo… aquella anciana, ¿quién era? De alguna forma, le sonaba muy familiar.
―Navi, ¿quién es la anciana? ― preguntó, con la esperanza de que ella supiese.
―No estoy muy segura. Me suena extremadamente conocida― respondió Navi.
― ¡A mí me sucede lo mismo! ―saltó Daira.
―Deberíamos preguntarle a Link, quizás él sepa algo.
Daira se acercó al muro, para que Link pudiera escucharla al otro lado.
― ¡Link! ― gritó― ¡Link! ¿Estás ahí?
Tras unos pocos segundos, se escuchó el sonido del agua acercándose a ella desde el otro lado. Link se acercaba a ella para escucharla con claridad.
―No grites, esto es un templo― dijo.
―Lo siento― respondió Daira.
Recordó que ambos estaban bañándose, por lo que estaban desnudos. Incluso habiendo una pared entre ambos, ella sabía que estaban muy cerca uno del otro.
― ¡Pervertido! ―se quejó, mientras ocultaba su cuerpo bajo el agua, con su rostro altamente ruborizado.
― ¿Y ahora qué hice? ―preguntaba el joven, sin entender― Y no grites.
Daira tomó un respiro antes de hablar.
― ¿Quién es la anciana? ¿No te suena algo familiar? ― preguntó.
Link tardó un poco antes de responder.
―Claro que me suena familiar― dijo―. Esa mujer se las ha arreglado para vivir por más de cien años. Su nombre es Impa y fue la guardaespaldas de la princesa Zelda durante mi época como Héroe del Tiempo.
Cierto, lo había dado en Historia, por eso le sonaba de algo.
―Al parecer ha logrado establecer algún tipo de protección espiritual alrededor de esta montaña para que los monstruos no se acerquen, algo parecido a lo que viste en el Bosque Kokiri, quiero decir, Bosque Kolog.
―Entiendo.
Tras haberle explicado, Daira recordó algo que Impa había mencionado cuando llegaron.
"Link, quien nos salvó no una, ni dos, sino tres veces del mal"
Había algo que Daria no entendía de aquella frase. ¿Tres veces del mal? Según lo que había estudiado en la escuela, y lo que había visto en las numerosas series y películas televisadas sobre las leyendas de Hyrule, cada Héroe había salvado a Hyrule una vez, ya que en varias generaciones después, debería surgir nuevamente el mal y para ello, un nuevo Héroe para batallarlo.
Por lo que había dicho Impa, este Héroe, el glorioso Héroe del Tiempo, había tenido que realizar el triple del trabajo que cualquier otro Héroe, y encima, debería hacerlo una vez más.
Link ya estaba acostumbrado a este tipo de aventuras, a todo tipo de villanos y a todo tipo de seres mágicos. La vida de Link jamás llegó a tener paz, por lo que Daira sabía que él cargaba muchas más cadenas de las que pensaba. Hyrule dependió de él tres veces, y nuevamente lo hace.
¿Tan fuerte es?
Recordó lo que Link había dicho.
"Estoy cansado de ser el héroe, de tener la responsabilidad de todo un reino sobre mí. Estoy cansado de tener que lidiar con cosas mucho más grandes que yo. Solo quiero vivir normal"
―Link…―Daira lo llamaba temblorosamente. Sabía que no debía preguntarlo, pero lo necesitaba.
―Daira― respondió.
―Tú…― dudó antes de seguir― ¿Cómo… moriste?
Link se sorprendió. No eran buenos recuerdos, aquellos últimos. Lo que menos quería recordar era ese momento, y Daira le hizo el favor. Aunque sabía que no era su culpa, no pudo evitar molestarse.
―Eso no te incumbe― dijo.
Inmediatamente, Link se alejó del muro lo más posible, para sumergirse en sus pensamientos. Daira notó molestia en su voz, pero no le afectó. Ella era consciente que lo más probable tras esa pregunta era esa reacción. Sabiendo que había herido a Link, haciéndole recordar la peor parte de su vida, se alejó del muro y se acercó a Navi.
― ¿Sucede algo? ―preguntó el hada, al notar la seriedad en el rostro de la joven.
―Oh, Navi― Daira se sorprendió, casi se había olvidado de que ella estaba ahí―. Creo que hice molestar a Link. Siempre le hago enojar.
―No te odia, no te preocupes― sonreía tiernamente.
―Lo sé, pero… soy una molestia para él.
Navi se posicionó frente a Daira, para poder mirarse mejor. Notó que los ojos de la rubia estaban brillosos.
― ¿Qué sucedió exactamente? ― preguntó Navi.
Daira tragó antes de responder.
―Le pregunté cómo había muerto.
―Oh. Entiendo. ― Navi asentía y luego le sonrió trágicamente― La muerte de Link es algo que nadie conoce. ¿Sabes lo que eso significa?
Daira sintió un escalofrío recorrer toda su piel, mientras sus ojos dejaron escapar la lágrima que hacía rato estaba reteniendo.
Link murió solo.
―Yo…no sabía…― decía Daira.
―Verás, ni siquiera a mí me ha dicho sobre su muerte― decía, mientras a su vuelo se acercaba al rostro de Daira para limpiar sus lágrimas con sus pequeñas manitas―. Sé que Link no te dice el por qué no quiere que nadie lo sepa, y eso es porque no quiere que te decepciones.
― ¿Que me decepcione? ―Daira parpadeó.
―Cuando Link venció a Ganondorf, la princesa Zelda nos envió a Link y a mí siete años atrás, para que previéramos el ataque de Ganondorf al castillo y que así no fuese capaz de obtener la Trifuerza y crear el Mundo Oscuro― explicaba ella―. Nada más hacerlo, Link fue a hablar con la joven princesa Zelda de nueve años, quien obviamente no sabía quién era, para avisarle de Ganondorf, y fue así como lo sellaron los Siete Sabios.
Navi tomó un descanso antes de seguir.
―Sin embargo, al haber retrocedido el tiempo, todas las aventuras, y hazañas del glorioso Héroe del Tiempo, realmente nunca sucedieron. Nadie lo recordó, y nadie lo conocía como Héroe. Los amigos que había hecho en su viaje como Héroe, no lo recordaban. Tras sellar a Ganondorf, yo ya había cumplido mi cometido, y Link no era un niño del Bosque Kokiri, así que me vi forzada a volver al Bosque. Desde entonces, no sabía de él, pero oí que me estaba buscando porque yo era la única amiga que le quedaba, aparte de Saria, pero la única que podía recordar las hazañas del Héroe del Tiempo. No sé cuándo, cómo, ni dónde murió, pero por lo que sé, no fue una muerte digna para el título del Héroe del Tiempo.
La vida de Link era mucho más triste y pesada de lo que Daira había imaginado. Link había salvado Hyrule, y su recompensa era perder sus amigos, a su amada princesa Zelda, y su título de Héroe.
Pero había algo que faltaba. Link salvó a Hyrule por primera vez en una batalla contra Ganondorf; por segunda vez tras avisarle a la princesa Zelda lo que sucedería en un futuro… pero, ¿qué hay de la tercera vez?
― ¿Y cómo es que ahora lo recordamos como Héroe del Tiempo? En el futuro damos su historia, lo que significa que lo conocemos también en el futuro― preguntó.
―Como no pude hacer nada para seguir a su lado, le conté lo sucedido a Saria, quien sería futuramente el Sabio del Bosque, así que me creyó, y junto a ella se lo hicimos saber a la población Kokiri. Al convertirse en Sabio, se lo informó al resto de ellos y por supuesto, el legendario Héroe del Tiempo volvió a renacer en los libros y en las historias para niños.
Daira suspiró. Aquello era mucho más de lo que podía llevar. Ahora sabía que, tras aquella máscara de orgullo, lujuria y valentía, Link estaba llorando.
Su rostro se volteó al sentir unos pasos en el suelo de madera del templo. Yun había entrado, aún en yukata.
―Las habitaciones están listas― dijo.
―Muchas gracias, Yun― agradeció Navi.
Como respuesta, la joven asiática que mantenía sus ojos cerrados, se inclinó levemente hacia adelante, y tras retomar su posición de equilibrio, dio media vuelta y con lentos pasos se largó.
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Las habitaciones eran mucho más tradicionales de lo que Daira esperaba. La estructura era simple, una habitación con el mismo ancho que largo, y estaba compuesta por pocos muebles y bastante prácticos. Las camas estaban deslizadas en el suelo; había una mesita de té con dos cojines para tomar asiento; y en la esquina había un estante para colocar las cosas. Ella dormía sola, mientras que Link y Navi en la otra habitación.
Yun se había tomado la molestia de organizar las cosas del equipaje en los estantes, incluso el móvil y su cargador portátil.
Debían esperar hasta que Yun les avisara que la cena estaba lista, para entonces tras ella, conversar con Impa libremente sobre el brujo que ayudó a la madre de Daira a localizar con el collar; pero Link no podía estar tanto tiempo esperando, así que visitó a Daira a su habitación, junto a Navi. Entró sin tocar así que la tomó de sorpresa.
― ¡Link! ―Daira decía asustada― Me sorprendiste…
―Lo siento―se disculpó.
Daira estaba jugueteando con su móvil.
― ¿Eso es la cámara que usaste antes? ― preguntó Link― ¿Puedo verla?
Ni siquiera le dio tiempo a responder cuando Link le quitó su celular de las manos. Indagó en él sin entender las cosas que estaba pulsando.
―Oye, no es una cámara, es un móvil, ya te lo dije― regañó Daira, tomando de vuelta su celular―. Puedes hacer muchas más cosas que tirar fotos.
― ¿Podemos tirarnos una? ―preguntó― Ya sabes, como diario de viaje. Es bueno tener recuerdos.
Daira notó su entusiasmo; sus ojos azules brillaban con alegría. Pero Daira entendió que estaba asustado, precisamente por lo que Navi le había contado.
Es bueno tener recuerdos, había dicho. Tenía miedo que Daira lo olvidara, así como lo habían olvidado el resto de sus amigos.
―Claro― respondió Daira, con una amplia sonrisa.
Con un gesto con la mano, Daira le avisó a Link y a Navi que se acercaran a ella para tomarse la foto. Tras poner el temporizador, Daira puso el celular en el estante y se acercó a sus dos amigos. Daira y Link estaban uno al lado del otro, y Navi estaba sobre el hombro de Link. Entonces notó que Link la estaba mirando. Aprovechó el momento y con su mano agarró sus cabellos, jalándolos hacia abajo y acercó su cabeza a la de ella. Link se sorprendió, sonrojado, su corazón había dado un pequeño salto.
Vaya… hacía tanto tiempo desde que había sentido algo parecido. Era un alivio para él sentir ese tipo de emociones, saber que no se habían perdido con el paso de los años.
En ese momento la cámara tiró la foto.
―E-eh… Daira…― decía Link, algo dislocado. Daira lo notó y no pudo evitar sonreírle― ¿P-por qué… hiciste eso?
Lo miró directamente a los ojos.
―Para que te des cuenta de que estoy a tu lado― respondió Daira.
Link seguía sorprendido, pero estaba alegre.
―Entonces, tortolitos…― interrumpió Navi― ¿Vemos la foto?
―Sí― dijo Daira.
Se acercó nuevamente al estante para recoger la foto y mostrársela a Link y a Navi. Navi había quedado perfecta, con aquella pequeña y esbelta figurilla, sonriendo al tiempo que dirigía su mirada a Link y a Daira. Daira miraba a Link, ingenua, con una traviesa sonrisa dibujando sus mejillas, mientras sujetaba sus cabellos para inclinar a su compañero hacia ella; y Link, quizás el único que miraba la cámara, aunque sonrojado y nervioso. Aquella faceta lo hacía lucir lo que era, y que trataba de ocultar tras sus diversas personalidades: un niño de diecisiete años.
Justo en ese momento, Yun entró en la habitación para anunciar que la cena estaba lista.
Navi se apresuró en seguir los pasos de Yun hacia el comedor, mientras que Link y Daira se quedaron unos segundos en la habitación, simplemente observándose entre sí.
―Daira― susurró Link.
Sus ojos brillaban. La habitación estaba oscura, ya estaba anocheciendo.
―Gracias― dijo.
Daira le sonrió como respuesta. Notó que Link respiraba entrecortadamente.
―Deberíamos ir a cenar― dijo Daira, tratando de romper el nerviosismo de ambos―. Impa está esperándonos.
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Esta es la culminación de este capítulo, espero que les haya gustado…
Esta vez el capítulo estuvo un poco corto, pero no me puedo forzar a escribir más cuando realmente el capítulo no lo necesita.
Subiré el siguiente capítulo pronto, así que espérenlo… El próximo les va a encantar, ya verán hehehe ^w^!
Quería agradecer debidamente a mi amiga Sarah por ayudarme a idear este fic, y espero que sigamos trabajando duro en ello, porque nos está quedando tal y como esperábamos! Muchas gracias, Sarita, por compartir conmigo tu amistad y tu apoyo… Eres la MEJOR AMIGA DEL MUNDOOOO!
Te quierooooo! ^v^
Kisses :3
