Una gota húmeda callo sobre mi cara, me levante de manera abrupta para contemplar mi alrededor. Estaba en una especia de saliente rocosa en una especie de desierto, había uno que otro arbusto, pero me desconcertaba la lluvia. Mi re al cielo y unas nubes negras lo llenaban.
—Al fin que despiertas —Dijo mi contraparte, estaba sentado con las manos en la nuca mirando las nubes— Pensé que no despertarías, repetías una y otra vez "Raditz….Raditz" ¿Qué clase de sueño era ese?
Por la insinuación en sus palabras era obvio que eso tenía doble sentido, solo lo mire atontado. ¿A caso todo lo que había vivido había sido un sueño?
—No… recuerdo que paso —Le dije. Otra gota cayó del cielo.
—Bueno, salimos del hospital, pasamos un parque, llegamos aquí y te desmayaste —Recordó, pero no sabía si podía confiar en el— Me refiero, idiota, a que te desmayaste cerca del bosque; pero te traje aquí. Mira que amable que soy.
—No entiendo, ¿Y Raditz y Kakarroto? —Le pregunte de nuevo, estoy muy confundido
—Muertos, en el infierno o en el paraíso, ¿Quién sabe? —Me dijo caminado hacia mí— ¿Pensaste que habías muerto?
—Pensé que esto era real —
—Idiota, idiota. Súper mega idiota —Dijo sentándose.
— ¿En serio? Como tú, si y mucho —
— ¿Qué intentas decir con eso? —
—Que eres un idiota, idiota, súper mega idiota —Le respondí con un tono sarcástico y burlón. El solo gruño como respuesta.
Cuando la lluvia se hizo más pronunciada, nos levantamos y caminamos hasta una cueva de roca. Nos quedamos hay sentados viéndonos fijamente. Yo que ir a saber que planeaba el, que pensaba. Yo quería que desapareciera, quería volver con Bulma, quería comer; ah… me siento muy débil por la falta d alimento.
No puedo creer que me quede sin pensar tanto rato, pero quiero conseguir huir de él. Eso hare.
Me levante cansado, Salí de la cueva son a ver mucho ruido y comenzó a correr. Corrí, corrí y corrí por el desierto, me tropecé varias veces; pero eso no me detuvo. Seguí mi travesía hasta que llegue a un bosque, una vez ahí el terreno se hizo más difícil de seguir pero de verdad quería poder huir de él.
No sé cuánto tiempo corrí bajo la lluvia, pero estaba amaneciendo, me detuve en un estante. Sentía mis piernas quemarse y mi corazón latir de manera apresurada y sin detenerse. No puedo evitar sentirme así, estoy cansado y sediento. Tome agua del estante que podría –o no- tener algún toxico o algo así.
— ¿A dónde crees que vas? —Me pregunto mi contraparte— La verdad debo felicitarte, es un buen entrenamiento el correr. Pero mucho y tan repentino… espero que mueras.
—Cállate —
—Mira, te falta años para venir a retarme, crio —
—Tenemos la misma edad —Le recordé
—Sí, pero solo mental. Insecto —
Esto es el colmo, intente correr más, pero a mitad de camino me golpee con algo y termine en el suelo. Cuando me levante mire el objeto que había sido causante de mi golpe. Era el insecto verde… o Piccolo, como quieras decirle.
— ¿Qué haces? —Pregunto Piccolo acercándose a mí, mirándome sorprendido. Nunca estuve tan feliz de verlo… Nunca estuve feliz de verlo de verdad.
— ¡Bicho verde! —Me alegre de verlo— ¡Como te había extraño… bueno no te extrañe pero igual!
