LA ÚLTIMA GRAN GUERRA MÁGICA
NOTA: CUALQUIER ERROR QUE HAYA EN LOS DIÁLOGOS EN OTROS IDIOMAS QUE ENCONTRARÉIS MÁS ADELANTE, OS PIDO DISCULPAS..
EPISODIO VII: MUERTE, SOMBRAS, DUDAS, DECISIONES. EL SEÑOR OSCURO ORDENA.
En un lugar sombrío y oculto de Alemania, Lord Voldemort había creado su guarida, en donde reclutaba sus fuerzas y organizaba sus ataques. Todo el lugar tenía poderosos hechizos oscuros de protección e invisibilidad para todos aquellos que no pertenecieran a las fuerzas Mortífagas. El lugar era un círculo rodeado por montañas y más allá un bosque de árboles espinosos. En el centro de dicho círculo había una mansión oscura, la cual Voldemort habitaba, en los alrededores habían fosos y jaulas que al parecer utilizaban como prisión para sus enemigos, también había una zona en donde habían calderos, donde seguramente hacían algunas pociones, y más allá un lugar que nadie desearía conocer, el sitio donde torturarían a cualquier enemigo a la manera antigua, sin la maldición Cruciatus o quizás también con ella, en ese lugar había un mesón de piedra y grilletes de acero alrededor, también habían unos cuchillos de enormes tamaños.
En la construcción central unas tenues luces iluminaban el interior, en la habitación más alta de la mansión Lord Voldemort había construido una sala en donde colocó un trono negro, dando así a entender que él era el señor y los demás sus súbditos. Nadie cuestionaba sus decisiones, sólo las acataban sin oponerse, pues Voldemort para muchos era su gran señor y amo e incluso morirían por él.
Voldemort se encontraba sentado en el trono en una habitación completamente negra. Desde los extremos derecho e izaquiedo desde gran puerta hacia el trono habían una hilera de grandes pilares circulares, los cuales tenían tallados serpientes que se enrollaban en ellos desde la base del pilar hasta el techo, también en todos los muros de la ahbitación habían sido construidas innumerables serpientes de acero, asimismo el piso tenía talladas otros miles más de serpientes; realmente era una habitación siniestra. El mago oscuro se encontraba durmiendo con su cabeza sostenida por su brazo derecho que descansaba en el trono. Colagusano había ingresado en la habitación y se acercaba a su señor para despertarlo.
–Amo, amo. Han llegado –dijo algo asustado-.
Voldemort abrió sus ojos y lo observó, mientras la ranuras que hacían de nariz inspiraban el aire.
–Bien, que pasen. Nagini ven acá-dijo y la gran serpiente apareció y se puso su cabeza en sus piernas.
-Señor, hemos cumplido. Toda Azkaban ha sido destruida y los prisioneros que allí estaban se nos han unido -dijo Bellatrix-. Él lo quiere ver mi señor-.
–Que entre –dijo Voldemort, y Bellatrix se retiró.
Al cabo de un rato la mortífaga regresó con Lucius Malfoy, el hombre tenía el rostro y el cabello sucio debido al tiempo que llevaba en Azkaban, vestía con ropas negras, pero sucias al igual que su cara. El mortífago se arrodilló ante su amo y le dijo:
–Discúlpame señor, se que he cometido errores, pero deme la oportunidad de arreglar mis errores –dijo Lucius Malfoy-.
Voldemort se levantó de su trono y se acercó al mortífago, mientras Nagini lo rodeaba.
–Lucius, Lucius, Lucius. Has cometido tantos errores, primero dejaste que Potter destruyera mi diario, y luego perdiste la profecía, por eso creo que te mereces esto ¡Crucio!¡Crucio!- dijo y Malfoy comenzó a retorcerse de dolor, en tanto Nagini le rodeaba el cuello mostrándole sus colmillos.
-¡Piedad mi señor¡Decidme que puedo hacer para obtener vuestro perdón!- gritaba el mortífago.
Voldemort detuvo la tortura, le ordenó a Nagini que se retirara y a Malfoy que se pusiera de pie, el mortífago lo hizo e inclinó su cabeza al levantarse.
–Bien Lucius, me has dicho que harás lo que te diga¿Cierto?- preguntó Voldemort-.
–Sí mi señor, lo que usted diga haré-dijo Malfoy algo nervioso.
–Pues bien, así será. Mata a tu esposa, pues ella es la responsable del error de tu hijo. Es débil e inepta, personas como ella no necesito. ¿Tienen algún reparo, Bellatrix, Lucius?-dijo con una sonrisa perversa-.
–No mi señor- dijeron ambos.
–Entonces retírense, Lucius haz lo que te he ordenado y tú, Bellatrix vigila que lo haga. Aunque sea tu hermana debe morir ¿Está claro?- preguntó-.
–Así se hará mi señor. Sus órdenes son incuestionables y quien no las acate morirá. Sea o no mi hermana Narcissa cometió muchos errores en la crianza de ese niño, por lo que debe pagar tal como usted ha dicho señor-dijo Bellatrix Lestrange y tanto ella como Lucius Malfoy se retiraron.
Voldemort se volvió a sentar con Nagini en sus piernas y la habló a Colagusano
-¿Por qué estás asustado Colagusano? Me temes aún-le preguntó-.
–No señor, yo sólo… quería preguntar algo- dijo algo asustado como de costumbre.
Voldemort lo miró –Dime que quieres saber, aunque espero que mi respuesta a tu pregunta pueda ser comprendida por tu cerebro-le dijo.
–Amo que es lo vamos hacer contra Potter y el Ministerio-dijo Colagusano.
El mago oscuro le sonrió mostrándole sus dientes amarillos.
–A Potter lo voy a matar y al Ministerio destruir por completo. Potter es el símbolo de mi caída, es a quien debo aniquilar y así enviarlo junto a sus padres. Ese chico es el protegido de ese viejo. Hasta ahora se ha escapado de mí sólo por suerte, por descuidos, pero ahora no, ahora el chico debe morir y luego me dedicaré a dominar todo el mundo, el que se tendrá que rendir a mis pies. El Ministerio no me preocupa en realidad, es sólo un símbolo, pues sin proponérselo se ha convertido en mi aliado, nombrando magos incompetentes en cargos importantes ¿Acaso crees que Scrimgeour por haber estado a cargo del Departamento de Aurores es un gran mago? Pues no, quien me preocupa realmente es Dumbledore, él si que ha sabido rodearse de gente competente, eso sí que lo reconozco. Los mejores aurores se acercan a Dumbledore, porque él es el poder, la sabiduría de nuestros enemigos, pero gracias a los magos aristócratas y burócratas el Ministerio no hace nada, lo que es un beneficio para mí. Eso contesta tu pregunta Colagusano.
–Sí mi señor- dijo.
-¡Entonces retírate!-le gritó Voldemort.
Poco tiempo después que Colagusano se retirara un hombre alto y de cabello largo y negro, vestido completamente de negro se acercó al mago oscuro.
–Mein Herr Voldemort-dijo el extraño en alemán-.
–Willkommen. Wo warst Du? (Bienvenido ¿Dónde estabas?) –le preguntó Voldemort.
Ich, Rudolf Steiner war in München und vereinigte Todesser (Yo, Rudolf Steiner estaba en Münich y estaba reuniendo Mortífagos) - dijo el alemán.
–Gut. Wievielen Männer?(Bien¿Cuántos hombres?)-preguntó Voldemort-.
Vielen Kameraden werden kommen aus Österreich, Polen, Tschechien, Schweiz, Ungarn und meine Land, Deutschland, mein Herr. (Muchos camaradas vendrán de Austria, Polonia, República Checa, Suiza, Hungría y de mi país, Alemania, mi señor).
–Wievielen?! -preguntó nuevamente Voldemort-.
-Zweihundert(200) mein Herr- dijo Steiner.
–Sehr gut, sehr gut. Ab jetzt Du wirst seinen den Führer dieser Todesser (Muy bien, muy bien. Desde ahora tú serás el líder de esos Mortífagos)- dijo Voldemort-.
–Danke schön, mein Herr(Muchas gracias, mi señor)- dijo Steiner-.
–Bitte schön, einstweilen gehe und warte mehr Aufträge (De nada, Por ahora vete y espera más órdenes)- dijo Voldemort con una siniestra sonrisa.
–Ja, mein Herr (Sí, mi señor)-y se retiró muy complacido por la decisión de su señor.
Steiner salió de la habitación y se fue al exterior de la mansión, ya afuera se dirigió a un grupo de mortífagos que estaban el exterior.
–Miren quien viene ahí. Steiner el germano ¿Qué haces acá¿Vienes a rogar al Señor?- dijo un mortífago.
–Eso quisieras Radzinski –dijo con una diabólica sonrisa-. Para tu información por órdenes de Lord Voldemort estaré a cargo de un grupo de 200 mortífagos que yo mismo he reunido para nuestro Señor. Ya es hora que Lord Voldemort nos encomiende las misiones más importantes a nosotros, a los mortífagos alemanes. Con nosotros a la cabeza el Señor ganará la guerra –agregó Steiner-.
-¡Ja ja ja ja ja¡No me hagas reír!-dijo un mortífago que se acercaba al grupo-.
-¡Dolohov!-dijo Steiner y su rostro se deformó en signo de rechazo al recién llegado.
Dolohov se detuvo frente al grupo de mortífagos y con una desagradable sonrisa habló:
–No digas estupideces Steiner, ustedes los alemanes nunca ganan una guerra, sean muggles o magos, en guerras son basura. Estar junto a ustedes es perder la guerra antes de empezar. Con los italianos es diferente tanto los muggles como los magos son iguales, nunca pierden una guerra, pues antes que se acabe se cambian al bando vencedor. Son unos incompetentes, y tú muchacho, crees que porque has reunido mortífagos eres alguien fundamental para nuestro Señor. Eres un iluso, yo soy uno de los mortífagos más fieles a Lord Voldemort, y por tanto me debes obedecer a mí¡Queda claro¡Eso va para todos!-terminó de hablar y se retiró, pues al parecer tenía órdenes urgentes de Voldemort.
Mientras tanto en la Mansión Malfoy, Lucius y Bellatrix habían llegado.
–Es hora Lucius, no decepciones al Señor, debes hacerlo -dijo Bellatrix-.
–Lo se, pero me gustaría saber qué piensas tú sobre esto –dijo Malfoy-.
Bellatrix lo miró muy tranquila y le dijo –Las órdenes de Lord Voldemort son incuestionables, además él tiene razón, Narcissa es responsable del error de Draco y por pedirle ayuda a Snape –respondió-.
Entraron en la casa, los elfos domésticos que allí estaban se escondieron al ver avanzar a ambos mortífagos. Se dirigieron al lugar en donde se encontraba Narcisa, ella los vio y se asustó, al parecer había estado llorando por su hijo y le dijo:
-¿Qué hacen aquí¿Dónde está Draco? –preguntó-.
–Narcissa, eres la culpable de todo y el señor ha ordenado que te castigue- dijo Lucius Malfoy.
-¿Qué estás diciendo Lucius¿Me vas a matar?-dijo Narcissa Malfoy sin la intención de defenderse. –Eres un maldito, destruiste a tu familia. Me da lo mismo que me mates, pero espero que Draco esté a salvo, él nunca te perdonará. Traicionaste a tu familia, eso es lo peor que has hecho –le dijo poniéndose enfrente de él y lo abofeteó.
El mortífago la empujó y la mató -¡Avada Kedavra!-dijo y de esa manera cumplió la órden de Voldemort.
–Bien hecho, ahora vayámonos- dijo Bellatrix sin ningún tipo de remordimiento.
–Vamos- dijo Malfoy, y de esa manera desaparecieron de la mansión luego de que Narcissa fuese asesinada por ellos, hermana y esposo respectivamente.
En Alemania Voldemort estaba muy impaciente -¡Colagusano¡Colagusano¡Ven!- gritaba.
–¿Qué desea el Señor?-preguntó Colagusano algo asustado.
-¡Ven acércate¿Dónde diablos se ha metido Rabastan (Lestrange)¡Lo envié en busca de los hombres-lobo, pues Fenrir no se ha presentado¿Y dónde está Rodolphus (Lestrange) lo envié en busca de los Dementores?-dijo furioso Voldemort-.
–No se mi señor-dijo Colagusano más asustado que de costumbre-. –Como siempre, nunca sabes nada Colagusano. ¡Avery¡McNair!-gritó-.
Al cabo de un rato los dos mortífagos entraban a la habitación y se arrodillaban ante Voldemort –¿Qué desea señor?-dijeron.
-¿Han sabido algo de los Lestrange, Rodolphus y Rabastan?-preguntó Voldemort.
–No señor, no han regresado. ¿Hay algo más que podamos hacer por usted?-preguntaron los dos mortífagos-.
–No, retírense y cuando esos dos lleguen, díganles que se presenten ante mí inmediatamente- dijo y los dos mortífagos se retiraron.
-Colagusano vete y quédate afuera de esta habitación –le dijo y Colagusano obedeció.
-¿Por qué se han demorado tanto¿Habrán tenido algún problema? Debo tener todo listo para que mi plan resulte, el Ministerio debe ser destruido, de esa manera la moral bajará y el miedo se apoderará de todos. Esos estúpidos confían plenamente en el Ministerio, por lo tanto si cae producirá histeria y terror ¡Jajajajaja! Y ese Potter, maldito muchacho, es una basura que siempre se escapa y lo llaman mi caída, ya es hora que te mate al igual que lo hice con tus padres. A ese viejo de Dumbledore también lo tengo que destruir, es un estorbo, sin embargo debo reconocer que ha sido siempre un digno enemigo-se decía mientras caminaba de un lugar a otro en la sombría habitación.
Luego se sentó en el trono y le hablaba a Nagini en pársel diciéndole –Nagini, mi hermosa Nagini. Quiero destruir a ese Potter, el chico me desagrada, debo matarlo, quiero matarlo. Si no lo puedo matar a él, entonces mataré a sus seres queridos. Sí, eso haré, entraré en su mente y así sabré quien es más importante para él. Sufrirá como nunca antes ha sufrido- le decía mientras una siniestra sonrisa se dibujaba en su reptiliano rostro.
De repente la puerta de la habitación se abrió de par en par y dos hombres entraron empujando a un tercero.
-¿Qué significa esto¡Rodolphus, Rabastan¡Respondan!-dijo Voldemort.
–Señor nos fue imposible hacer lo que no ordenó, ni los Dementores ni los Hombres-lobo obedecen sus órdenes. Por eso hemos traído de esta manera a Fenrir, quien se negaba a venir, mi señor-dijeron los hermanos.
Voldemort se levantó del trono y se acercó a Fenrir Greyback.
–¿Es eso verdad Fenrir?-le preguntó.
–Sí mi señor, pero…-no pudo seguir hablando debido al dolor-.
-¡Crucio¡Crucio!-dijo Voldemort una y otra vez torturando al mortífago-.
¿Cómo te atreves a no acatar mis órdenes¿Tienes algo en tu defensa?-preguntó muy molesto Voldemort.
–Sí, mi señor-dijo Greyback tratando de respirar-. Por supuesto que no es por mi voluntad que ni yo ni los hombres-lobo han acudido a su llamado, señor.
-¿Qué quieres decir Fenrir?-preguntó Voldemort.
–Lord Voldemort, desde hace algún tiempo los Hombres-Lobo hemos escuchado una voz que nos ordena hacer cosas que no podemos rechazar, domina nuestros cuerpos y nos impide movernos del lugar que nos ha obligado a ir. Por más que lo hemos intentado hasta ahora que me han traído hasta aquí no teníamos control de nuestro cuerpo y mente, es como si algo o alguien nos dominara, señor-dijo.
Voldemort estaba muy pensativo por los dichos del mortífago.
–Ya veo, sin embargo eso no es excusa ¿Y qué ocurre con los Dementores?-dijo Voldemort-.
–Señor, los Dementores tampoco obedecen, pese a las ofertas de alma que le ha ofrecido, no han reaccionado, los amenacé, pero me intentaron dar el "Beso del Dementor", por lo que tuve que huir. Fui con Rabastan y le ayudé a traer a Fenrir ante su presencia, señor-djo Rodolphus Lestrange.
–Bien, retírense, pero encadenen a Fenrir- dijo Voldemort y se volvió a sentar en su trono. Los tres mortífagos se retiraron y se dirigieron al exterior de la mansión, Fenrir fue encadenado en un lugar cercano a la cámara de tortura. Le encadenaron los dos brazos, las dos piernas y el cuello con grilletes de acero y le dejaron un balde con agua y se retiraron.
Bellatrix Lestrange y Lucius Malfoy habían regresado y se dirigieron inmediatamente donde Voldemort. Entraron en la habitación y se arrodillaron –Señor, he cumplido lo que me ha ordenado- dijo Malfoy.
–Bien hecho Lucius, me has demostrado que puedo volver a confiar en ti. Por lo que quiero que vayas donde Fenrir y hables con él, que te cuente todo lo que le ocurre a los Hombres-Lobo con lujo de detalles-dijo.
-¿Fenrir¿Está aquí?-preguntó el mortífago.
–Está encadenado. Pregúntale a Rodolphus o a Rabastan donde lo encadenaron y que te dejen verlo. Son mis órdenes díles-dijo Voldemort.
–Así será señor- dijo y se retiró para cumplir con las órdenes que le habían dado.
–Bellatrix, vete y organiza a tu grupo. Pronto te daré más órdenes-dijo y la mortífaga se retiró.
-¡Colagusano¡Llama a Steiner y a Swierczewski¡Los quiero a ambos aquí mismo y que no se peleen¡Es una órden!-dijo y Colagusano que se encontraba a las afueras de la habitación salió corriendo para cumplir con las órdenes de su señor.
Al cabo de un rato entró un hombre alto, de ojos verdes y cabello rubio, con una mirada fija en el trono de Voldemort.
–Mój Lord. Zrobił wy macie dzwonek? (Mi Señor¿Me ha llamado?)-dijo el extraño.
-Tak, ale potrzebuję czekać Steiner (Sí, pero necesito esperar a Steiner)-dijo Voldemort-.
Al escuchar ese nombre el rostro del mortífago se deformó en un sentimiento de asco y repugnancia por Steiner.
Cinco minutos después que el sujeto hubiese entrado en la habitación llegó Steiner –Ich bin gekommen, mein Herr (He venido, mi Señor)-dijo Steiner al entrar, luego se percató de la presencia del otro sujeto y dijo –Oh, aber er ist Tomasz Swierczewski, der polnischer Totenkopf (Oh, pero si eres Tomasz Swierczewski, la calavera polaca). Hahahahaha! Ich dachte daß deiner Gesicht war ein Totenkopf!(¡Jajajajaja¡Pensé que tu rostro era una calavera!)-le dijo claramente en forma de burla-.
–Przeklinany Niemecki!(¡Maldito alemán!)-dijo mirándolo con odio-.
En realidad ambos se miraban con odio, era como si rayos salieran de sus ojos y fueran directamente a los del otro, estaban muy concentrados desafiándose sin decir palabra alguna.
-¡Anhaltet¡Kommet hier!(¡Deténganse¡Vengan acá!)-dijo Voldemort quien les comenzó a hablar en alemán.
-Przeklinany język(Maldito idioma)-dijo Swierczewski interrumpiendo a Voldemort.
-Zamykany!(¡Cállate!)-dijo Voldemort y prosiguió hablando en alemán-. Desde ahora trabajarán juntos, por lo tanto Steiner olvida lo que te dije antes, los dos estarán al mando. Recuerden no quiero ningún problema, ambos son excelentes y les ordeno que dejen sus diferencias a un lado. Vayan ahora inmediatamente al norte de Italia y organicen las fuerzas que me mencionaste Steiner. Por ahora su misión es crear refugios en Italia¿Queda claro? Cuando terminen dejen a alguien a cargo y sólo regresen ustedes dos a este lugar. Ahora váyanse-les dijo.
–Do widzenia, mój Lord, Auf Wiedersehen, mein Herr (Adiós, mi señor)-dijeron Swierczewski y Steiner en sus respectivas lenguas.
Ambos se retiraron sin mirarse, pues cubrieron sus cabezas con sus ropas, sin embargo Colagusano pudo ver ambos rostros, los dos llenos de un odio irracional por el otro, no obstante debían obedecer lo que su señor ordenaba.
Los dos salieron de la mansión y se miraron –Ich heiße Totenkopf, nicht wegen mein Gesicht, sondern weil Ich hatte getötet vielen Feinde (Soy llamado calavera, no por mi rostro, sino porque he matado a muchos enemigos)-le dijo el mortífago polaco en un perfecto alemán a Steiner, luego ambos desaparecieron del lugar.
Antonin Dolohov se dirigía a hablar con Voldemort acompañado por dos personas, un hombre y una mujer, el hombre era alto, de casi dos metros, tenía el cabello negro y los ojos azules, mientras que la mujer tenía un largo y rubio cabello y unos ojos verdes como si fueran dos esmeraldas.
Llegaron donde Voldemort, quien los recibió muy complacido –Dobra pazhalovat!(Добро пожаловать¡Bienvenidos!) –dijo Voldemort, al tiempo que se arrodillaban ante él.
Los extraños se levantaron–Spasiba, moy Lord (Спасибо, мой Лорд: Gracias, mi señor)-le dijeron ambos.
Dolohov fue quien tomó la palabra –Lord Voldemort, ellos son de quienes le hablé: Vladimir Molotov (Владимир Молотов) e Irina Salenkov (Ирина Caленков), quienes han cumplido sus órdenes en Europa del este-dijo.
–Excelente, muy bien hecho. Díles que se preparen y ataquen el Instituto Durmstang-dijo y Dolohov obedeció.
–Klassnó (Классно¡Genial!)-dijo Irina.
-Mi dumaem, chto eto achen interesnó, moy Lord (Mы думаем, что это очень интересно, мой Лорд: Nos parece muy interesante, mi señor)-dijo Malenkov.
–Lord Voldemort, do svidaniya(Лорд Волан-де-Морт, До свиданья: Lord Voldemort, adiós)-dijo Irina.
–Irina, Idem! (Ирина Идем!:Irina¡Vámos!)-ordenó Malenkov. Irina hizo una reverencia a Voldemort y Molotov se despidió de él –Do svidaniya, moy Lord (До свиданья мой Лорд: Adiós mi señor) y ambos mortífagos desaparecieron dirigiéndose a Bulgaria.
-Dolohov, llama a Rodolphus, Rastaban, Bellatrix y a Lucius…Ah y también al inútil de Colagusano y tú también -dijo Voldemort.- ¡Que vengan inmediatamente! -agregó-.
Dolohov se retiró y fue en busca de los mortífagos, quienes al cabo de un rato se reunieron entorno a Voldemort.
–Mis viejos camaradas, ha llegado la hora de la nuestra gloria, es momento de organizar mi plan… ¡Pronto atacaremos y destruiremos el Ministerio de Magia de Inglaterra! Sin embargo, quiero esperar a 4 jóvenes, pero excelente mortífagos, quienes están en este momento cumpliendo órdenes mías-dijo Voldemort-.
-¿Quiénes son ellos, mi señor?-preguntó Malfoy-.
–Ellos son Rudolf Steiner, Tomasz Swierczewski, Irina Salenkov y Vladimir Molotov –le respondió-. Los dos primeros están reuniendo y organizando un gran número de seguidores en el norte de Italia y los dos últimos dirigen el ataque al Instituto Durmstang en Bulgaria-.
–También ellos -dijo Dolohov con desagrado refiriéndose a Steiner y Swierczewski.
–Sï ¿Tienes algún problema con eso?-preguntó molesto Voldemort-.
–No señor, pero…-dijo Dolohov-.
-¡Pero nada¡Mis órdenes son absolutas!-gritó-. ¡Lucius¡¿Qué te dijo Fenrir?!-le preguntó-.
–Me dijo que una voz les ordenaba a todos los hombres-lobos reunirse en un lugar que no recuerda y les ordenaba quedarse allí y que mataran a cualquiera que intentara moverlos de ese lugar. Me dijo también que no tenían control de su cuerpo. Sin embargo, poco rato después que lo encadenaran había dejado de escuchar la voz. Señor yo le creo y os ruego que lo suelte, él siempre le ha sido fiel-dijo Lucius Malfoy.
–Ya veo, sin embargo, por seguridad se quedará amarrado hasta que yo lo decida. Por tanto hasta que los 4 mortífagos que he enviado fuera no regresen, ustedes no pueden abandonar este lugar. En el momento en que ellos vuelvan, tráiganlos inmediatamente a esta habitación y entren todos dejando cerrada la puerta. ¡Ahora váyanse todos¡No regresen hasta que ellos vuelvan, a menos que sea algo importante!-dijo Voldemort y todos los mortífagos se retiraron.
Voldemort quedó nuevamente solo en la habitación junto a Nagini –Ha llegado la hora de atormentara Potter. Le mostraré como murieron sus padres, noche tras noche, y luego como morirán sus amigos-dijo cerrando los ojos y concentrándose para entrar en la mente de un Harry que dormía plácidamente en la Madriguera.
–Potter, Potter, así fue como murieron tus padres, no fueron rivales para mí, míralos, así murieron ¡Avada Kedavra! ¡Jajajajajaaja!-le decía a Harry a través de sus sueños, pero algo lo desconcentró-.
-¡Qué será esa voz que escuchan los Hombres-Lobo¡Les ocurrirá lo mismo a los Dementores! Si es así ¿De quién diablos es esa voz que supera mi propia voluntad sobre esas criaturas? Debo ser cuidadoso, tengo un mal presentimiento ¡Demonios!-y no logró volver a concentrarse para atormentar a Harry por esa noche.
