N/A: Aquí de nuevo, tardando pero llegando. Como verán, en este capítulo no ocurre mucho realmente, es más bien una transición. Inicialmente era la introducción a lo que será el capítulo siguiente, pero resultó mucho más larga de lo que había planeado originalmente, por lo que opté por publicarla como un capítulo separado y no hacerlos esperar mucho más. Como las otras veces, respuestas a los comentarios al final del capítulo.
Para mientras, aquí está el séptimo, espero que lo disfruten.
Renuncia: Nada de Saint Seiya (Los Caballeros del Zodíaco) me pertenece.
7.
Desde siempre estuviste en lo cierto: la vida puede ser bella.
Por supuesto entiendo que en la vida, la belleza es transitoria… efímera incluso. Aún así, son estos breves momentos de los que hacen que uno piense que si éste fuera el último día de la vida, moriría satisfecho.
Pensaría que el viaje valió la pena.
Cuando niño alcancé algunas vislumbres de belleza, algunos momentos de sencilla felicidad en compañía de mi hermana y mis amigos de la infancia. También hubo veces durante mis años en el Santuario, cuando no estaba demasiado adolorido como para apreciar los colores del cielo en un paisaje crepuscular.
El prohibido verde profundo, en los ojos de Shaina…
… la sonrisa secreta de Aioria, cuando nos acompañaba a Marin y a mí en el camino a casa, luego de un largo día de entrenamiento.
Pensamientos pequeños pero reconfortantes.
Luego te encontré. No, tú me encontraste, y también a los otros.
Todos los conceptos de lo que es bueno en la vida palidecieron ante tu presencia. Belleza… felicidad… calidez… iluminación. Tú eras todo esto pero mucho más. Las palabras no servían para describir el milagro del amor de Atenea. Olvidé todo respecto a la vida y la belleza, todo lo que hasta entonces había conocido era trivial en comparación contigo.
Las interminables batallas pasaron en un segundo, y tan pronto te encontré, te perdí. Dijiste que te alejabas para dejar que viviéramos en tu amor, y pudiéramos disfrutar la belleza de la vida. Pero yo era ciego a cualquier belleza que no luciera irradiada por tu luz.
Tú tenías razón… sólo que yo estaba demasiado ciego como para darme cuenta. Tanta era mi ceguera que tardé años en notar cómo tu luz brillaba sobre ella, mostrándome el camino. Entonces finalmente pude ver, y en ella había belleza… y vida, y calidez. Mientras más tiempo pasaba junto a ella, más belleza encontraba en cualquier lugar hacia donde mirara.
Ella se convirtió en mi luz.
Luz que puede ser tenue a veces, o incluso tormentosa, pero siempre tibia y confortante. A partir de esta luz un sendero se abrió a través de la oscuridad, y aunque a veces perdí la pista, siempre pude encontrar mi camino de vuelta. Ya no estaba perdido, y en mi corazón sabía que tú estarías feliz por mí, porque a lo largo de mi sendero había belleza… y aún más, porque podía verla.
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Caí fuertemente sobre mi espalda, en el piso de piedra, y sentí que el aliento me abandonaba con un sonido seco. Me tomó un par de segundos enfocar la vista hacia donde ella me miraba desde arriba. –Tienes que concentrarte más, Seiya, tu mente está en otra parte -dijo calmadamente mientras me ofrecía la mano. La tomé y ella me puso de pié de un tirón.
-Tienes razón, discúlpame.
Su máscara plateada ya no se sentía como una amenaza. De hecho, me había convertido en partidario de la máscara en cuanto a entrenar se trataba. Yo no creía que fuera posible entrenar tranquilamente con su rostro siempre allí, cual perpetuo recordatorio de su belleza. Yo sabía que yo no podría, y seguramente era igual para sus aprendices. Es decir, la mayoría de ellos eran muchachos, después de todo. Yo sabía que ellos la respetaban muchísimo, pero yo también fui un chico alguna vez y fue entonces cuando quedé cautivado por su rostro.
¡Sip! La máscara era una buena cosa.
Los pupilos nos estaban viendo atentamente, tratando de entender de qué se había tratado la demostración. Tenían pena de preguntar, así que Shaina ofreció mostrarles otra vez. –Muy bien, esta vez lo haré más despacio, pongan atención-. Repitió sus movimientos, esta vez yo estaba lo suficientemente alerta como para evitar el violento aterrizaje. –Ahora, elijan un compañero y traten por su cuenta, Seiya y yo los observaremos.
Parecía que para entonces todo el mundo estaba acostumbrado a vernos como pareja y nadie tenía ningún problema con ello, o si lo tenía no se atrevía a decírnoslo en nuestras caras. Pensé en como las cosas habían cambiado en el Santuario, ahora que la mayoría de los Santos habían desaparecido. El Patriarca y los Santos Dorados se estaban convirtiendo en parte del mito, y las antiguas reglas y tradiciones iban por el mismo camino. Era increíble cómo un lugar podía cambiar tanto, en tan poco tiempo.
Nosotros tratábamos de navegar la corriente de los cambios, lentamente, tal vez torpemente. Ella me dijo que se sentía extraviada y yo sentí mi corazón romperse, por ella. Ahora que al fin comenzaba a considerar que posiblemente había un camino para mí, para salir de mi demencia, ella parecía estar perdiendo el suyo. Yo no quería que ella sacrificara su tranquilidad por ayudarme a mí a tener un poco, aún cuando lo hacía voluntariamente. Le dije que no tenía por qué cambiar todo en su vida por causa mía, que bien podía seguir haciendo las mismas cosas que siempre, si es que eso quería. Ella dijo que extrañaba enseñarle a los jovencitos. Yo le dije que entonces debía hacerlo, y que me gustaría ayudarla en lo que pudiera. Ella dijo que lo haría.
Yo me sentía feliz de que decidiera seguir como maestra porque eso era lo que más la satisfacía, y en verdad no había razón por la cual no lo hiciera. Yo estaba realmente orgulloso de mi chica, y quise mostrarle mi apoyo ofreciéndole ayuda con las lecciones. Desde entonces me escapé del trabajo una vez a la semana (no que alguien fuera a extrañarme en el negocio de la estiba de cargas en el puerto, en el cual me enrolé en calidad de agente libre) para poder acudir a sus lecciones y también enseñarles a los chiquillos unos de mis propios movimientos. En poco tiempo teníamos establecida la rutina, y yo esperaba con ansias mi 'día de entrenamiento.'
Luego de supervisar las prácticas de los chicos dimos el día por terminado. Una vez cada quien tomó su camino, ella reunió sus cosas y se quitó la máscara. Su sonrisa calma agraciaba sus rasgos cansados, cubierta de sudor y polvo… simplemente bella, hubiera podido verla por siempre.
-Gracias- dijo suavemente.
-¿Eh?
-Por venir hoy.
-Pues… como que vengo cada semana.
-Sí, y yo te lo agradezco.
-Ah, no hace falta. Me la paso de lo mejor con los chiquillos.
-Cierto, -se rió- pero no tanto como ellos disfrutan tenerte aquí. Ellos te idolatran, ¿sabías? Quisieran ser… bueno, tú.
-Pues claro, soy yo quien te abraza por las noches.
-Seiya… -me advirtió impacientemente, -hablo en serio, tú eres su héroe.
-¡'chale! -me rasqué la cabeza y torcí la boca – ¡más vale que les busques un mejor ejemplo, antes que sea demasiado tarde!
Se rió un poco más, luego se dirigió hacia el sendero. Tomé su mano mientras iba caminando a su lado. Ocasionalmente volteé a verla y cada vez la encontré sonriéndome, tranquila y afectuosamente. Ella era mi amiga desde años atrás, pero entonces solía mantener su distancia. Ahora que el muro que nos separaba finalmente había sido demolido, la distancia entre nosotros tampoco era necesaria. Gracias a los Dioses.
-Seiya, -me preguntó- ¿hay algo que te está preocupando? Hoy parecías estar perdido en tus pensamientos.
-Mmmm… no realmente. Últimamente he estado pensando mucho en los Caballeros Dorados, frecuentemente. Creo que la gente comienza a olvidarlos, y eso no debe suceder. Ellos sacrificaron sus vidas para salvarnos a todos. No estaríamos aquí de no ser por ellos, y desearía que más gente lo supiera. Sabes, días como estos me recuerdan a Aioria. El cargaba con el peso del deshonor de su hermano, pero siempre se las arregló para mantener un aura de honestidad y lealtad… no sin un atisbo de tristeza, es decir.
-Sí, yo también pienso mucho en él…
-¿Ah sí? Pregunté, levantando enfáticamente una ceja.
-¡No así, tonto!
Reí. Ella me dio un puñetazo en el brazo y luego me sonrió, bajando la cabeza. –Él era un buen hombre –susurró.
Yo asentí una vez y le sonreí de vuelta. Retomamos nuestro camino en cómodo silencio.
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Al regresar encontramos a June sentada en el corredor, mirando atentamente a las aves que trinaban por el atardecer, o viendo como crecía el pasto, o a nada en particular. Ahora que lo pienso, probablemente nos estaba esperando porque tenía ganas de mortificar a alguien, o tal vez solamente se sentía sola. Nos saludó alegremente mientras abrazaba su vientre hinchado.
-¡Hey! ¡Ya era hora que aparecieran ustedes dos! Seiya, ¿me trajiste lo que te pedí?
- Eh, no. Se me olvidó.
-Ah, ¿de veras? –Parecía molesta- ¿Entonces por qué diablos se tardaron tanto? No, mejor no me digan, no quiero enterarme de sus intimidades.
Los ojos de Shaina se abrieron y brillaron con indignación –¿q-qué?... nosotros no… -Apretó los puños fuertemente, como tratando de evitar morderse la lengua. -¡Uh! Seiya, si me necesitas estaré allá adentro.
Dirigí la vista hacia arriba, en señal de exasperación. –June, en verdad tienes que dejar de avergonzarla. Ya está perdiendo la gracia, ¿sabes?
-Sus cejas casi se juntaron mientras levantaba su adorable barbilla –bueno, ¡me imagino que te das cuenta de que es tu culpa!
-Sonreí en mi mente, esto podía ponerse divertido -¿Ah, cómo así?
-Simple, yo quiero piñones y no me los trajiste. ¿Acaso era demasiado pedir?
-¡Dioses!.. Detesto esas cosas. Saben como a líquido para limpiar pisos.
-Ya decía que no se te había olvidado. ¡Lo hiciste a propósito!
-Bueno, no exactamente… Es sólo que no me gusta que los pongas encima de toda nuestra comida.- Luego bajé la voz, divertido a la vez que algo avergonzado, -es más bien que lo olvidé… convenientemente.
-Se puso de pié, su cara estaba roja. – ¡Pero qué hombre tan cruel! No te importa si tu sobrino o sobrina nace con un deficiencia de…-
-¿Trementina?
Puso sus puños sobre sus caderas, dirigiéndome una mirada… digamos 'hostil'. Se veía tan linda que me dieron ganas de romper en carcajadas, pero me esforcé por mantener la compostura.
–Ah! Pues se ve que te aprendiste algunas palabras complicadas, ¿acaso has estado leyendo el diccionario? ¡Por favor! ¡No vayas a sobreexplotar tu pobre cerebro! –dijo, y… oh mi dulce Diosa, no pude soportarlo más y reí tan fuerte que dejé mi cabeza caer hacia atrás.
Se sentó de nuevo y me miró, confundida. Luego su rostro comenzó a temblar y sus ojos se llenaron de lágrimas. –Veo que mi situación se te hace sumamente divertida. ¡Me alegra que estés pasándola de maravilla! -Luego su expresión tomó un tono de derrota, -¿crees que todo esto es fácil para mí? Los antojos descabellados, y los cambios de humor… Yo fui educada para ser una guerrera, ¡por amor a Atenea! Nadie me dijo cómo eran… como son estas cosas. Al menos no hasta ahora.
Se secó los ojos con sus pulgares y se volvió a poner de pié, de nuevo tomó su actitud normal, segura de sí misma. Me pregunté cómo era posible que una mujer como ella, que fue criada y vivió prácticamente toda su vida en un sitio estéril y aislado como la Isla de Andrómeda, pudiera desarrollar una personalidad tan fuerte. Estaba comenzando a sentir mucha simpatía por ella, realmente era el complemento ideal para el tímido de mi hermano. –Ustedes tienen suerte –continuó- cuando les llegue el momento, Shaina y tú van a saber qué esperar. –Luego sonrió con picardía –porque, sabes, a mi bebé le vendría bien un primito con quién jugar.
Vaya. Eso… me dio algo de qué pensar. En ese entonces tenía claro que quería permanecer junto a Shaina por el tiempo que nos quedara de vida, con plena conciencia de que bien podía no ser muy largo. Es el camino del guerrero: vivir un día a la vez, como si fuese el último. Estoy seguro que Shun y June solían pensar así también, pero desde que supieron de su bebé, entendieron que las cosas nunca serían iguales. Todo lo que dieron por hecho dejó de existir. Ellos fueron formados como guerreros, pero ahora serían padres. Desde ese momento emprendieron un camino que se suponía prohibido para gente como nosotros…
…y eran inmensamente felices.
Por primera vez en la vida entera un pensamiento en particular cruzó mi mente: si Shiryu y Shun podían ser padres de alguien, también yo. No es que se supusiera que lo fuera, ni que se esperara que lo fuera… ¡Dioses! Yo estaba demasiado joven para eso. Es sólo que era, de hecho… posible. Parecía que mis colegas estaban encontrando felicidad en la vida de familia, y no había razón por la cual yo no podía aspirar a lo mismo. Hice una nota mental de hablar de esto con Shiryu algún día.
Me dirigió la última mirada generadora de remordimiento, y entró. Me quedé afuera de mi propia casa, sólo, y esperando que mi hermano regresara y se diera cuenta de que hice que su esposa se disgustara.
Me pregunté si querría patearme el trasero.
Decidí que no lo haría, pero probablemente me iba a mirar de una forma que me hiciera querer patearme a mí mismo. Sí… eso era más probable.
Me tendí sobre la duela y miré cómo se acercaban las polillas, en busca del bombillo que colgaba del cielo falso. Estaban revoloteando y remolinándose como chispas que se desprenden de la leña ardiente. Cerré los ojos, pensando en qué se sentiría ser una polilla, atraída de forma irresistible a una luz demasiado brillante como para comprenderla. Sin embargo ellas sólo saben que tienen que seguirla, llegar lo más cerca posible a la fuente del encantamiento… y nada más.
Los desdichados insectos se estaban golpeando contra el bombillo caliente, una y otra vez, y me pregunté si la barrera invisible que los separaban de su luz guiadora les estaba causando tanta desesperación como hacían que pareciera. Supuse que así sería, pero me pregunté si haría diferencia con su búsqueda interminable de una luna siempre distante, que les ha servido de guía desde tiempos ancestrales. Yo solía ser igual que ellas, no es cierto Saori? Sufría tanto a causa de las barreras que me separaban de mi estrella, la que guiaba los días de mi temprana juventud.
Me pregunté si las polillas serían capaces de ver la belleza del mundo sólo con el brillo de la luz sustituta. No había forma de saberlo, pero comencé a sentir lástima por los pobres bichos. Me puse de pié y apagué la luz, luego regresé a acostarme al mismo lugar. Esperé, no por mucho, a que se fueran volando. Cerré de nuevo los ojos y pensé sobre lo ridículamente corta que sería su vida, y sin embargo verían tanto del mundo bajo la luz de la luna llena. Sonreí al pensar que eran libres de la luz engañosa que sólo iba a chamuscarlas.
Me convertí en un salvador de polillas…
…y era una idea satisfactoria, aunque no lo creas.
Escuché unos pasos acercarse, que se detuvieron a mi lado. Abrí los ojos sólo lo suficiente para ver a Shun sentándose en una grada.
-Hola- saludó.
-Qué hubo.
-¿Me permites preguntar por qué estás acostado en el suelo, y a oscuras?
Realmente no se me ocurrió qué responder –aquí, teniendo un momento conmigo mismo.
-Ya veo. –Hizo una pausa, creo que estaba esperando a que yo dijera algo, pero no lo hice, así que preguntó -¿quieres que te deje solo?
Detecté una cierta intención de hablar de alguna cosa, así que mejor le seguí el juego. –No realmente.
-Entonces, ¿qué tal tu día?
-Genial
-¿Y qué hay de la Señorita Shaina?
¿Cuántas preguntas pensaba hacer antes de llegar al punto? -Ella también es genial.
-No, quise decir que si ella también tuvo un buen día.
Yo sé qué quisiste decir, solo estaba tratando de ser odioso, pero contigo no funciona. –Digamos que sí.
-Me alegro. ¿Has visto a June?
Claro que tenía que preguntar –eso temo.
-¿Qué quieres decir? –Su voz mostraba una leve preocupación.
-Pues, hay una pequeña posibilidad de que esté molesta conmigo.
Exhaló aliviado, creo que casi se ríe. ¡Dioses! ¿De veras estaba preocupado? Como si yo fuera capaz de dejar que algo le pasara a su esposa embarazada y luego me tomara todo el tiempo del mundo para decírselo. Me pregunté si la angustia permanente es parte del perfil del futuro padre.
-No le compré los piñones que quería, así que se puso algo… sulfurada. Lo siento.
-Pues no se te nota –Abrí los ojos y allí estaba la mirada incriminatoria. Nah, yo sabía que no estaba verdaderamente ofendido, para esas alturas él ya debía saber que con eso no iba a engañarme. Tuve que aguantarme la risa, otra vez. –De hecho, puedo darme cuenta que estás muy complacido contigo mismo –terminó, con un falso tono de indignación.
No debo reírme, no debo reírme… -Pues, siento mucho no verme como si lo sintiera mucho. Tienes todo el derecho de sonarme en la cara, si en algo ayuda –dije, apuntando en dirección a mi nariz.
-No seas baboso.
Y ante eso, tuve que reírme.
–No prometo nada.
Él se rió también. Me levanté y me senté en la grada, frente a él. –Entonces, querías decirme algo.
-¿Uh? Alzó las cejas –¿cómo sabes?
-Sólo sé.
Respiró profundo y retomó su tono habitual, amable pero serio. –La verdad es que sí hay algo que quisiera pedirte.
Maldición… La última vez que me pidió algo de esta forma, las cosas se pusieron un poco… complicadas…
-Verás,-continuó- June y yo vamos a ir a Japón la próxima semana, para su chequeo de 5 meses.
-¿A sí? –Pregunté- ¿Por qué tan lejos? Cualquiera diría que en este país también hay doctores.
-Bueno, es que la Fundación Gaude tiene instalaciones de primer nivel, y los médicos…
-…Seguro, –lo interrumpí- olvida que pregunté.
Él continuó, haciendo caso omiso de mi comentario. –Como decía, me preguntaba si la Señorita Shaina y tú quisieran acompañarnos.
Si la forma en la que me estaba mirando servía de indicación, seguramente yo estaba haciendo mi mejor cara de idiota. –Haz el favor de ilustrarme sobre la utilidad de que nosotros vayamos.
-Bueno, es que June estaría encantada si la Señorita Shaina la acompañara durante todos los… bueno, exámenes físicos, aunque creo que ella nunca lo pediría. Y tú podrías hacerle una visita a Seika.
Por un segundo consideré declinar la invitación, pero sabía que sería una pérdida de tiempo. Igual él terminaría convenciéndome tarde o temprano. Mejor simplemente le pasaba la responsabilidad a alguien más. –No veo por qué no, pero de todas formas pregúntale a Shaina.
Él sonrió, estaba tan contento que sus ojos brillaban más de lo normal. Qué tipo tan fácil de complacer. –En fin, qué te parece si mejor entramos antes que…-
-¡Hey chiiicooos! -La voz de June, no precisamente delicada, se escuchó desde dentro de la casa. – ¿Tienen planeado entrar a alguna hora? ¡Estamos famélicas, y no los esperaremos más!
-¿Decías? –Preguntó.
-No importa. –Me puse de pie, estirándome. –Vamos Shun, el Alto Mando solicita nuestra presencia.
Se rió un poco. –Dime, ¿acaso no somos los hombres más afortunados del mundo?
-Tú lo has dicho, -respondí, volviendo la vista hacia atrás para contemplar una última vez la luna llena, y luego lo seguí hacia adentro.
Como decía… colmada de belleza…
La vida, quiero decir.
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Respuestas a comentarios
Cami: Fue un placer, y saber que hay quienes disfrutan de mi historia es la mejor inspiración. Qué bueno que te gustara el capítulo. Imaginé la relación de Shun y June como la de dos que, si bien se aman desde hace mucho tiempo, también crecieron juntos y están acostumbrados a tratarse también como amigos. Y bueno, me alegra también que encuentres aceptable la representación de la personalidad de Seiya, pues algo que me preocupa es que en mi intento de hacerlo más maduro también termine por sacarlo de personaje. Lo mismo va para Shaina, por ninguna razón quisiera que lo que los lectores encuentren en la historia no concuerde con los personajes. La verdad, intento que su comportamiento sea acorde y creíble, aunque no siempre sea típico de ellos.
En cuanto a Hyoga y Shiryu, no tengo pensado que Shiryu tenga una aparición importante en el fic, pero pronto verás a Hyoga aparecer por allí. Probablemente él es el que más disfruto escribir de los chicos de bronce, ya verás por qué. ¡Je,je!
Bueno, espero que te haya gustado el capítulo, saludos y hasta el próximo :).
Agata: Pues sí, así es la vida. Hay épocas en las que el tiempo sobra, pero son más las épocas en las cuales tenemos que robar tiempo a las obligaciones para poder darnos pequeños gustos. Me siento honrada de que dediques tan preciosos minutos a leer mi historia. Del trabajo de campo no puedo quejarme, probablemente es lo que más disfruto de mi trabajo ;). En cuanto al capítulo 6, pues creo que la vida de Shaina probablemente tendría una buena dosis de las cosas que mencionas, sin embargo esta historia, por estar escrita desde el punto de vista de Seiya (un reto que yo misma me impuse, y ha sido una aventura tan divertida como demandante) tiene la desventaja de estar limitada a sus recuerdos, sentimientos y observaciones. En cuanto a qué es lo que quiere él de ella, pues no sé si él mismo lo tiene claro. Espero que este capítulo nos vaya dando luces sobre el asunto. Te confieso que por ser mujer, es para mí un desafío escribir algo desde el punto de vista de un hombre, tratar de meterme en su mente y entender sus sentimientos. Para agregarle más complicación, se trata de un hombre con muchos conflictos y dudas, y que además le falta madurar bastante. No sé realmente cómo lo he hecho hasta el momento, probablemente sean los lectores masculinos los que puedan juzgar mejor.
Agradezco siempre tus opiniones, este tipo de retroalimentación es lo mejor que podría pasarme como escritora. La verdad me sirve muchísimo saber las opiniones e impresiones de los lectores, pero aún más sus reacciones. Que te tomes el tiempo de comentar con tanto detalle me halaga muchísimo. Y bueno, espero que este capítulo también haya sido de tu agrado, espero no tardar tanto en publicar el próximo. Muchos saludos y hasta el próximo.
El Santo Pegaso: Gracias por tus comentarios, me alegra mucho que estés disfrutando la historia. Yo siempre pensé que Shaina nos dejó ver algo de su lado femenino cuando estaba con Seiya, y tal vez he abusado un poco al suponer hasta dónde pudo llevar esos pequeños deslices… je,je. Me encanta la idea de explorar la femineidad de un personaje tan complejo como ella. En cuanto a June, pues mucho menos pudimos ver de ella, excepto su personalidad muy fuerte y decidida, a la vez de tener sentimientos muy fuertes por Shun. Para cualquiera sería evidente que ella lo ama y yo no veo tan descabellada la posibilidad de que él la ame a ella, muy por el contrario, yo diría que ellos son una de las parejas más acordes al canon. Aunque no planeo que su participación en esta historia sea muy detallada, sí es de importancia vital.
Espero que el capítulo, al igual que lo que sigue, sea de tu agrado. Muchos saludos y hasta el próximo.
Al shinomori: Gracias por tus palabras, espero que hayas seguido leyendo y que la historia te siga gustando. Como verás, no la tengo tan adelantada, pero no tengo ninguna intención de abandonarla hasta que esté terminada. Lamentablemente no he podido publicar con mucha frecuencia últimamente… la vida real exige sus prioridades.
Esta pareja siempre me gustó mucho y no comprendo por qué no tiene mucha popularidad dentro del fandom. En fin, me alegra no estar sola en esto ;). Saludos y hasta el próximo.
Honeyxblodd, Yupi Yahoo Feliz Happy, nanda18, y Pegaso Seiya: Siempre muchas gracias, ustedes son lo máximo!
