Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling
N/T: AkashaTheKitty es la autora de este fic. Yo, Moon Dahee, soy la traductora.
Capítulo 7
Draco sabía que probablemente se arrepentiría de esto toda su vida, especialmente si Theo lo descubría, pero era una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. Después de todo, Draco era un oportunista. Y para ser justos, si había conseguido persuadir a Hermione para que apostara, se iba a enterar. Y había hecho todo lo posible para intentar persuadirla. De verdad, de verdad quería superarla y entonces ser capaz de restregárselo. Preferiblemente de la manera más publica posible.
No había empezado desde el principio con una intención tan maliciosa. En realidad, antes de ir al quinto piso, había esperado hasta que creyó que ella se había ido en un esfuerzo de mantener la paz. Cuando ella aún había estado allí por alguna razón y casi le había, de hecho, atropellado, había sido razonablemente educado e incluso le dijo por qué estaba allí antes de que pudiera sacar conclusiones. Incluso había aguantado que ella se divirtiera a sus expensas con, en su opinión, un relativo buen humor.
Parecía que ella nunca dejaba de ser condescendiente en palabras y en obras y lo irritaba. Draco había sido tan agradable como se podía esperar y aún así ella le había hablado como si tuviera dos años. Draco quería hacerle daño y ahora tenía los medios… Era demasiado engreída como para considerar que quizás él sabía más que ella sobre cosas de libros incluso después de decirle por qué.
Ella aceptaría el reto y la haría pagar.
Draco estaba silbando, bastante contento, cuando terminó su ronda solitaria y entró en la sala común de Slytherin.
—Vaya, pero si es nuestro mismísimo Draco Malfoy… ¡y con pinta de estar tan orgulloso que da asco!
Draco casi saltó.
—¡Pansy! —exclamó—. Um, ¿por qué estás aquí? Es decir… —Sacudió la cabeza y se pellizcó la nariz mientras hacía una mueca. Preguntarle que por qué estaba en su propia sala común. Buena jugada—. ¿Por qué estás despierta tan tarde?
—Te estaba esperando, de hecho —respondió ella, soltando su revista y levantándose del asiento.
Draco se movió, incómodo. Era raro estar cerca de ella. Habían tenido algo desde tercero y, aunque él se lo había contado con poca seriedad a Blaise, era… extraño no tenerlo más. Se habían divertido. Diversión auténtica de esa que te hace reír hasta que te duele la barriga, te lloran los ojos y empiezas a ahogarte. Draco se había sentido asfixiado desde que lo habían llevado más allá de una relación poco seria y, por lo visto, a ojos de Pansy, no había manera de retroceder, así que tuvo que romper con ella y, desde entonces, ha estado furiosa con él.
Pansy se acercó unos pasos y él se encontró admirando su apariencia. Había oído a Potter decir una vez que Pansy tenía cara de dogo, lo que había hecho reír disimuladamente a Granger, pero eso simplemente no era verdad. Pansy era todo lo que era femenino. Era menuda y esbelta, con la cara en forma de corazón, ojos azul claros y la nariz más mona que había visto nunca. Pansy casi lo había castrado la primera vez que se refirió de esa manera a su nariz, por supuesto, pero así era como él la veía. Una vez se había referido al pelo rubio y sedoso que le enmarcaba la cara como oro puro en un día de verano. Aquella analogía no lo había dejado casi castrado, pero lo había terminado por enviar a una ducha de agua fría durante una hora entera. Recordaba ese día vívidamente.
—¿Qué es lo que quieres, Pansy? —le preguntó, vagamente sorprendido de su ronca voz.
—Bueno, lo primero… —dijo y le dio un puñetazo en el pecho.
—¡Oh! —exclamó Draco, más sorprendido que nada—. ¿Por qué has hecho eso?
—¡Eres un capullo, Malfoy! —declaró—. ¡Se suponía que no me ibas a dejar esperando semanas!
Draco estaba confuso de verdad.
—¿Esperando? ¿Olvidé algo?
—Yo diría que sí —dijo, volviendo al sillón y haciéndole gestos para que se sentara a su lado. Draco la miró con cierta sospecha y se frotó el pecho antes de hacer lo que le pedía—. Se te olvidó —continuó después de que él se sentara— la parte en la que vuelves a mí arrastrándome, suplicándome perdón.
A Draco se le desencajó la mandíbula. Le lanzó una rápida mirada para ver si estaba bromeando, pero ella parecía perfectamente serena. Se aclaró la garganta. Luego se la aclaró otra vez.
—Deberías hacer que la señora Pomfrey te mire esa tos tuya —dijo Pansy en tono familiar.
—Bueno, ¿qué quieres que diga, Pans? —dijo finalmente—. Lo dije en serio lo de entonces. Y tú obviamente no estabas interesada en darme el espacio que yo… ¡Oh! —Pansy le había pegado en la cabeza con la revista, con bastante contundencia además.
Draco la miró con odio y ella puso los ojos en blanco y alisó la revista otra vez.
—Chico estúpido —gruñó—. Lo que dijiste, básicamente, fue que debería sentirme afortunada de que me permitieras acercarme a ti quizás una o dos veces a la semana cuando te sintieras solo.
Draco sintió que se sonrojaba un poco.
—Eso no es lo que dije. ¡Nunca he dicho eso!
Pansy lo ignoró.
—Bueno, admito que puede que me volviera un poco demasiado entusiasta, pero tú no podrías haber sido menos entusiasta y ahora sé por qué. —Lo miró directamente a los ojos—. Te has estado deshaciendo de todo lo que tiene que ver con tu antigua vida. —Ella hizo una pausa y él solo pudo mirarla fijamente, asombrado—. Pensaba que te darías cuenta de tu error, pero aún no lo has hecho y no sé qué se supone que tengo que hacer —continuó—. ¿Me quedo esperando tranquilamente o sigo adelante? —Draco aún no respondía y Pansy suspiró—. Bueno, sé que no ha pasado tanto tiempo, pero supongo que lo que quiero saber es… ¿De verdad quieres que esto termine?
Draco estaba totalmente alucinado. Abrió la boca para decir algo, pero no salió ningún sonido. La mirada de Pansy era decidida y sus ojos estaban en calma, pero en lo más profundo Draco podía ver su vulnerabilidad. No tenía deseos de herirla. Antes de hacerse amigo de Blaise, ella había sido lo más cercano que tenía a un amigo de verdad.
—Nunca quise que terminara —dijo finalmente—. Solo quería que fuera… menos.
Pansy asintió despacio.
—Puede que esté dispuesta a ceder si tú lo estás.
Él le sonrió.
—Por supuesto.
—Bien —dijo ella con un asentimiento y se levantó.
—¿A dónde vas? —preguntó Draco, sintiéndose confundido. Pansy parecía causarle ese efecto esta noche.
—A la cama —respondió—. Tendrás espacio en abundancia esta noche. —Se marchó a los dormitorios.
Draco no podía hacer otra cosa que sacudir la cabeza. ¿Qué acababa de pasar?
Dos días más tarde, Draco recibió un paquete de casa. Es decir, no de su nueva casa, donde su madre había sido obligada a esconderse. Eso habría sido demasiado peligroso. Cualquier comunicación que quisiera tener con ella este año tenía que pasar por Dumbledore, o posiblemente Snape, incluso aunque estos días Draco no confiaba en realidad en Snape tanto como éste lo confundía. No, este paquete venía de su casa real, la Mansión.
Lo puso a un lado con cuidado y continuó comiendo rápido el desayuno. Sabía lo que había dentro. Lo había pedido él mismo. Había contado con el hecho de que los elfos domésticos aún estarían ligados a la familia Malfoy y que incluso si su padre aún estaba tan de parte de El Que No Debe Ser Nombrado como él sospechaba, no habría pensado en evitar que los elfos le dieran a Draco algo que pidiera abiertamente.
Por supuesto, puede que su padre descubriera pronto qué era exactamente lo que había pedido y a dónde se lo habían enviado, pero Draco no veía qué podía hacer su padre con esa información. Todos sabían que Draco había vuelto a Hogwarts y causarle problemas solo significaría revelarse a sí mismo.
Aún así, lo que había en el paquete, aunque era aparentemente inocente para el ojo inexperto, era muy peligroso e ilegal. Había estado un poco nervioso de que interceptaran el paquete con alguna medida de seguridad, pues el tenerlo habría sido casi imposible de explicar para él, pero, igualmente, no era magia obvia. Los objetos no estaban malditos y, si los tocabas o usabas encantamientos en ellos, no ocurriría nada en absoluto.
Sus ancestros habían sido más listos que eso.
Solo había una manera de hacer que funcionaran. No se necesitaba hacer un hechizo ni activarlos bajo la luna llena ni nada. Solo tenías que… usarlos. De hecho, era tan simple que Draco sabía que el Ministerio ya los había tenido en las manos sin darse cuenta de lo que tenían.
Tras terminar el desayuno, cogió el paquete y volvió al dormitorio. Era el momento de prepararse para la clase.
—¿Qué es eso?
Draco se dio la vuelta y casi se le cae lo que había estado analizando cerca del fuego. Las clases habían terminado y la curiosidad lo había derrotado. Nunca había estudiado estas cosas de cerca.
—Joder, Blaise —dijo con el entrecejo fruncido—. Casi me das un ataque el corazón.
—Te sientes culpable por algo, ¿eh? —dijo Blaise con una sonrisa mientras se sentaba en una silla cercana—. ¿Eso es una joya? ¿Vas a comprarle a Pansy su favor o… otras cosas, quizás?
El ceño de Draco se hizo más profundo.
—¡Cuidado! No hables así de mi chica.
Blaise elevó una ceja.
—Entonces es verdad. Estáis juntos otra vez.
Draco asintió para afirmarlo y se giró para continuar con su estudio.
—Encantado de saber que me cuentas los eventos importantes de tu vida.
Draco se encogió de hombros.
—¿Y ahora le estás comprando joyas? —Blaise insistió.
Draco sacudió la cabeza.
—No es para Pansy.
Hubo un silencio.
—Ya veo —dijo Blaise finalmente—. ¿Y me puedes explicar por qué acabas de volver con Pansy, a la que obviamente le importas mucho, solo para cambiar de opinión y engañarla?
—¿Qué? —Draco se volvió hacia su amigo—. ¡No la estoy engañando! ¡Y nunca lo he hecho!
—Bueno, está esa vez con…
—¡Eso es diferente! ¡Ella me dijo a mí que quería ver a otra gente durante el verano, así que hice lo que me dijo y vi a otra gente!
—Vale, vale —dijo Blaise con un suspiro—. ¿Pero cómo explicas ese brazalete tan obviamente caro que tienes en la mano, que supongo que no es ni de tu novia ni de tu madre?
Draco sopesó el brazalete que tenía en la mano. Incluso si no fuera mágico, sería muy caro. Era un set de platino con diamantes y gravados intrincados y rebuscados hechos a mano.
—Esto —contestó— es venganza.
Hoy no había sido un día tan malo. Hoy había sido, de hecho, un día bastante bueno. Ahora el semestre estaba, por lo visto, lo suficientemente avanzado para que la gente prefiriera elegir estar medio dormida en clase en lugar de burlarse de aquellos que sí habían hecho los deberes. Eso tenía un efecto extraordinario en el humor de Hermione y, casualmente, había descubierto que cuando hablaba con alguien, esas personas eran agradables. Bueno, a excepción de los Slytherin. O, mejor dicho, a excepción de dos Slytherin en particular: Draco Malfoy y Pansy Parkinson. Menuda pareja del… bueno, del infierno.
—¡Hermione! —la llamó una voz familiar y Hermione se giró para ver a Ron corriendo para alcanzarla.
—Eh, Ron —dijo ella, un poco confusa. Era media tarde y a esa hora él solía estar en el campo de quidditch o en la sala común, no corriendo tras ella en el segundo piso, donde no tenía nada que hacer—. ¿Qué pasa?
Ron parpadeó.
—Nada. ¿Es que no puedo buscar a una de mis mejores amigas porque quiero estar con ella?
Hermione elevó una ceja, pero decidió no contestar.
—Supongo…
Ron hizo una ligera mueca.
—No puedo estar en la sala común —confesó— y no sé a dónde más ir. No te importa si me uno a ti, ¿no? No causaré problemas, lo juro.
—Claro que no —dijo Hermione—. Pero hoy solo voy a hacer papeleo… —Hermione sí quería pasar tiempo con él, pero sabía que a él no le interesaba sentarse y mirar cómo hacía eso.
Ron hizo un mohín.
—Lo suponía. —Cuando ella lo miró, perpleja, él se apuró a añadir—: Pero no me importa. Para nada. Cualquier cosa para pasar más tiempo contigo.
—¿Ginny te está dando la lata? —preguntó ella secamente.
Él suspiró.
—No tienes ni idea.
Subieron al despacho de los Premios Anuales en el quinto piso. Hermione tenía unas cuantas cosas que necesitaba hacer y allí tendría privacidad… O eso pensaba. Empezó a entrar en el despacho y entonces se paró súbitamente, haciendo que Ron se tropezara con ella sin querer y que casi la tirara al suelo. No se cayó solo debido a una muestra de reflejos poco característica de Ron, que la agarró por la cintura y ella se mantuvo de pie.
—Nott —murmuró Hermione—. Yo… Bueno, no pensaba que estuvieras aquí.
El Premio Anual levantó la vista desde donde estaba sentado en su mesa y observó a los dos con una mirada penetrante.
—Igualmente, Granger. Tenía la impresión de que no usabas mucho el despacho los jueves.
Hermione tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no mirar a Ron. Había afirmado que venía al despacho muchos jueves para que pareciera estar más ocupada de lo que estaba. Pero Ron no comentó nada. Hermione entró. El brazo de Ron se deslizó de su cintura y la siguió, lanzando miradas curiosas a Nott, pero manteniéndose en silencio.
—¿Y esto qué es entonces? —preguntó Nott. Toda su actitud había cambiado de alguna forma a una sardónica sin que pareciera haber movido un músculo o cambiado el tono de voz—. Pensaba que este no era lugar para visitas sociales.
Hermione se sonrojó de culpabilidad. Cuando ella había dicho eso, solo había sido porque Malfoy había sido la «visita social» de Nott.
Ron le tocó el hombro a Hermione con suavidad y ella se dio la vuelta.
—No pasa nada —murmuró—. Él no quiere que esté aquí y supongo que este también es su despacho. ¿Puedes intentar volver temprano?
Hermione asintió.
—Por supuesto. —La petición de Ron la hacía sentir incluso más culpable. Probablemente él también se sentía solo ahora que Harry pasaba más tiempo con Ginny y, en realidad, no había razón para que Hermione se mantuviera alejada de la sala común y de sus amigos aparte de su propia vanidad—. Escucha, Ron, siento mucho…
—No te preocupes —la interrumpió con una pequeña sonrisa—. Eres la Premio Anual y estamos orgullosos de ti. Solo no te olvides de nosotros en el proceso. No te olvides de mí. Y tampoco dejes que este cabrón de Slytherin te moleste. —No se había molestado en bajar la voz, pero Nott no mostró reacción alguna. Entonces Ron inclinó la cabeza para darle un beso en la mejilla y se marchó.
¿Quién eres tú y qué has hecho con Ron?
—Ahora que estás aquí —dijo Nott, sin dar ninguna indicación de haberse dado cuenta de nada—. Draco me pidió hacer unos cuantos cambios a tu nuevo horario y pensé que igual querías ponerte a ello.
—Por supuesto que lo pidió —murmuró.
Nott apenas levantó la vista.
—Es la temporada de quidditch y has organizado el horario de manera que él y otro jugador hagan las rondas durante unos días en los que tienen prácticas. No creo que esté siendo injusto.
Hermione no respondió y, en su lugar, fue a la mesa a trabajar en el nuevo horario.
N/T: No hay ningún avance del siguiente capítulo, pero ya os adelanto yo que sabremos más sobre el objeto misterioso de Draco :)
Sam Wallflower: El secreto de que actualice rápido es que en realidad tengo más capítulos traducidos, así que siempre tengo alguno listo xD Aprovecho todos los momentos esos en los que no hago nada para traducir y como la historia me tiene enganchada, se me hace fácil :) Jeje Si estás en lo cierto o no, no te lo puedo decir, pero supongo que es obvio que tiene algo que ver :P Yo también quiero saber qué pasa con Theo exactamente porque hace demasiado que me leí la historia y solo me acuerdo de estar intrigada y de tener las mismas sospechas que tú xDD Esperemos que Ginny se relaje un poco… Un beso para ti :)
Mary Malfoy Mellark: Tienes razón, son los EXTASIS, no los TIMOS, pero fue un lapsus mío que ya he arreglado. Gracias por decírmelo :) Sí, sí, el Príncipe ya había salido. De hecho, te recuerdo que se hace mención a los hechos del sexto libro en uno de los capítulos anteriores, pero con ciertas modificaciones, como que Draco acepta la ayuda de Dumbledore y este se lo lleva a él y a su madre a un lugar seguro y Dumbledore sobrevive. Esperemos que Ginny cambie de actitud :). Hahaha por supuesto que Draco no sabe ni se imagina lo que le espera :P Sí, sí, Theo muestra demasiado interés por Hermione y es sospechoso xD Nos vemos :)
Elegv: Muy bien hecho entonces :) Ya le cogerás el truco del todo. Bueno, aquí no hemos visto mucho Draco-Hermione, ¿pero qué te ha parecido Pansy? ¿Y quién crees que ganara? ¿Hermione por ser una empollona o Draco por su linaje? Y el moderador… Bueno, tendrá que ser alguien que a los dos le plazca, ¿no? Un besito.
Miri: jeje No te puedo decir que cuánto te acercas a la realidad, pero sí que el concurso estará reñido :)
Lou-asuka: ¡Uff, no veas lo interesante que se pone a medida que avanza! Vas a tener suerte, que la acabas de leer y ya he subido otro capítulo :D Muchas gracias. Me encanta traducir :)
