Educación para el amor
Capítulo 7
Amu creía estar enloqueciendo. Las ideas que le estaban pasando por la cabeza decididamente no eran lo que ella realmente quería pensar. Una voz interior le decía una cosa y otra le decía exactamente lo opuesto. Finalmente dijo algo de todo lo que estaba pensando.
"Yo…
quiero… verte"
"¿Verme? Acá estoy"
"Verte…
cuando… vos…"
"¡¿Eh?!... Si entiendo bien, vos querés
ver algo que realmente no deberías de ver"
"Bueno, ¡vos
tampoco me deberías haberme visto a mi!"
"¡¡Pero yo no vi
nada!!..." *al darse cuenta que había subido la voz suspiró y
trató de calmarse pasándose la mano por el pelo* "Amu… de
verdad, yo no vi nada más que tu cara que estaba muy roja y la tela
de tu cubrecama moverse y nada más... no vi nada más"
Amu bajó la cara y miró el piso. No sabía si realmente quería hacer esto o si solamente quería vengarse de Ikuto por lo que le había hecho. Un poco de curiosidad le daba. Pero también le daba mucho miedo. Finalmente una parte de ella terminó resignándose a la otra.
"Cuando
termines con el baño espero que te vayas de mi casa…" *lo había
dicho con un tono ligeramente enojado, se dio cuenta del error y
trató de parcharlo* "por favor..."
"Si… realmente
querés quedarte, quedate, pero yo no creo que esté del todo bien"
Con los pensamientos hechos un enredo Amu se quedó clavada en su lugar tratando de pensar en lo que estaba haciendo por solo un momento. Ese día le habían pasado tantas pero tantas cosas que ya no tenía idea de si era el mismo día o si había sido una semana entera. No quería apurar nada pero tampoco quería simplemente irse de ahí y dejar todo como estaba.
"¿Don…
dónde te vas a poner vos?"
"Mm... en el lavamanos, así es
fácil de limpiar"
"Ah…"
Amu pensó para si misma que era normal que después de un tiempo los chicos pensaran maneras para no ser detectados o no ensuciar. Caminó un par de pasos hasta el inodoro, que estaba justo enfrente del lavamanos y con la tapa baja como había quedado se sentó encima. De esa manera sólo vería la espalda de Ikuto. Parecía la solución ideal... Subió las piernas hasta que quedaron contra su pecho, apoyó los pies sobre la tabla y la espalda contra la pared dejando los brazos colgar a los lados.
Ikuto se sorprendió de la excelente solución que la chica había planteado para la problemática que tenían entre manos. Básicamente iba a ver lo mismo que él había visto: casi nada. Pero iba a estar ahí. Justo detrás de él. A Ikuto le empezaron a entrar dudas… no quería hacer mal las cosas.
Amu podía querer estar junto a él mientras hacía todo esto por la curiosidad propia de la edad que la chica tenía. Pero él... si bien era cierto que cuando la vio tocándose no pudo mover un músculo también era cierto que él jamás se hubiera querido ir de ese balcón. Era verdad también que solo había visto su cara y sus movimientos bajo la tela. Pero la excitación de Amu reflejada en su cara, el brillo de sus mejillas, la boca abierta respirando entrecortado, su silueta marcada en la tela, su mano moviéndose... todo eso junto había conformado la imagen más excitante que había visto en su vida.
Y algo que no cerraba, que no cuadraba, que hacía que no pudiera soportar más la presión, que se sintiera mareado y con ganas de hacerle el amor a la chica en el piso del baño así sin más era que ella había dicho su nombre. Ella se estaba tocando y ¡había dicho SU nombre! En fin… si las cosas tenían que darse se iban a dar y ya iba a haber tiempo de sobra para hablar.
Dándole la espalda a Amu se desprendió el pantalón y lo bajó apenas como para que en la parte de atrás quedara igual solamente un poco más bajo. Por suerte su camisa era larga y no iba a haber mayor diferencia. Bajó el slip y tomó su erección con la mano derecha. Empezó a bajar y subir la mano lento, tratando de durar. No podía engañar a nadie, estaba tan excitado que sabía que iba a terminar enseguida, apoyando ligeramente la cadera en el lavamanos empezó a mover la mano tan rápido como pudo.
Su acabada cayó sobre la cerámica dejando una serie de gotitas en la superficie. No había durado nada, pero importaba bastante poco. Esperó un momento, no pensaba decir nada, no pensaba chequear si Amu estaba viendo o no, o si se había dado cuenta que ya había terminado una vez o no, iba a calmarse. No necesitó mucho para que estuviera parada y dura otra vez, el recuerdo vívido de la boca de Amu abierta, necesitando aire, diciendo su nombre, suspirando, gimiendo hacía que su cuerpo reaccionara casi instantáneamente.
Volvió a tocarse. Esta vez sí pudo ir lento en un principio y disfrutarlo mientras las imágenes paseaban por su cabeza, la presión empezó a juntarse en su cuerpo mientras que el ritmo de su mano se iba a acelerando. Su respiración se hizo irregular, abrió ligeramente la boca para buscar aire, empezó a emitir distintos sonidos mezclados con su respiración agitada. Sentía que ya estaba cerca, sentía la necesidad de acelerar y terminar ya y sentir el golpe de placer del orgasmo, pero podía seguir enloqueciendo su cuerpo por unos segundos más.
Trató de seguir más o menos lento por unos momentos, justo, justo antes del orgasmo, cuando el placer es totalmente irresistible y uno casi se siente mareado. Casi enseguida la sensación fue demasiado. Movió la mano lo más fuerte que pudo hacia arriba y hacia abajo recorriendo todo el largo y cuando sintió la oleada de placer en su cuerpo contuvo la respiración y arqueó con brusquedad la espalda. Su mano izquierda buscó apoyo en la cerámica mientras la derecha seguía moviéndose, ahora mucho más lento, haciendo que salieran los últimos restos de acabada.
Recuperando el ritmo respiratorio normal abrió la canilla del agua fría y empezó a lavarse. Por lo general en su casa solía secarse con la toalla de mano pero supuso que no era la mejor idea dada la situación, por lo que hizo lo mejor que pudo con el puño de su camisa y arregló su slip y su pantalón, volviendo a cerrarlo. Con el agua que seguía corriendo y el costado de la mano limpió lo mejor que pudo el enchastre que había dejado. Se preparó mentalmente para darse vuelta. Pensó en cuáles eran las posibilidades… entre ellas que la chica podía haber mirado para otro lado en todo momento, podía estar más o menos normal, podía tratar de hacerse la madura y pretender que no le había afectado en lo más mínimo o quizás hasta podía estar asustada o ligeramente perdida.
Pero como suele suceder, cuando Ikuto se dio vuelta y vio a Amu a los ojos se demostró que es cierta la teoría que dice que no importa cuántos escenarios posibles para una situación te imagines en tu cabeza, ninguno va a ser el correcto y siempre una posibilidad que nunca te hubieras siquiera planteado es la que se da y te deja totalmente mal parado y sin saber cómo reaccionar…
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Un poquito más de perversión no le venía mal a la historia. ;) ¿Pensaron que Amu se iba a ir o se iba a quedar? Ojalá les haya gustado lo que pasó.
Traté de que la cuestión con Ikuto fuera lo más creíble posible, y si bien no queda muy bien que nuestro hermoso Ikuto, súper macho y capo como es él, termine rápido, es lo que le suele pasar a la mayoría de los adolescentes cuando andan demasiado hot por la vida. Al menos en lo que yo tengo de experiencia.
Solamente quedan dos capítulos de historia… espero que sigan leyéndola hasta el final. Estoy subiendo otro fanfic de Shugo Chara!, quizás les interese leerlo. Está en mi cuenta y se llama "Lo que pasa en el cielo"
Ya saben que reviews y comentarios son siempre bienvenidos. Si alguien sabe cómo activar los comentarios anónimos, le voy a agradecer que me explique porque yo no le encuentro la vuelta, jejeje.
El jueves de la semana que viene subo el próximo capítulo, que sería el penúltimo de la historia, el número 8. Nos vemos ahí.
