Disclaimer: La Franquicias Dragon Ball y Fairy Tail no son de mi propiedad, son propiedad de Akira Toriyama y Hiro Mashima respectivamente.
Hola todo el mundo, perdón por tardar más de lo normal en publicar, pero al menos alcance a publicar el nuevo capítulo antes de que terminara la semana. Espero que el capítulo sea de su agrado.
Quiero agradecerle a SonGogeta68 y a OmegaZero; sus reviews son muy agradecidas, y me emociona que haya personas que les esté gustando el fanfic.
Capítulo 6.
En medio de una taberna abandonada, los jóvenes magos de Fairy Tail se enfrentaban a un criminal con poderes mágicos.
El bandido extendió sus manos cargadas con energía mágica al frente, invoco un círculo mágico.
—¡Multi-Bullets Acid! —Del círculo mágico emergieron pequeños proyectiles con un color negro con tonos verdes, Goku cargo el cuerpo de Erza y de un salto se perdió de la vista de todos. Por su parte, Gray invoco un muro de hielo lo suficientemente grande para cubrirlo a él y a Cana.
—Cana ¿No tienes una carta que nos ayude? —pregunto Gray preocupado, pese a que su muro de hielo los había protegido inicialmente, poco a poco la barrera se resquebrajaba; Goku estaba mucho más atrás de ellos, buscando algún lugar seguro donde depositar a Erza.
—Tengo algunas que lo pueden derribar, pero necesito que se deshagan de esos proyectiles —Fue la respuesta de la peli castaña.
Gray no estaba feliz con esa respuesta, la situación no podía ser peor; se rasco la mejilla pensativamente, pero el lento agrietamiento de su escudo perturbaba su concentración ocasionalmente.
—¡Ya se! Cana, tira esas cartas a distintas puntos del suelo del bar —ordeno el mago de hielo.
Cana se sorprendió por la incomprensible orden de su compañero, estaba a punto de replicar, pero a cada segundo la barrera de Gray se desmoronaba por la incesante lluvia acida; con resignación, la maga lanzo tres de sus cartas explosivas a distintas partes del suelo provocando hoyos en la piso, rodeados de pequeños montículos rodeando los huecos.
—¡Goku, síguenos! —Grito Gray, al mismo tiempo le indicaba a Cana con una mano que lo siguiera, con la mayor rapidez que pudieron, abandonaron la destrozada barrera a segundos de que se terminara de desmoronar y la ráfaga de acida lo atravesara. De un salto ambos niños aterrizaron en uno de los hoyos provocados por las cartas explosivas de Cana, Goku no tardo un instante para entrar al mismo lugar junto a sus compañeros.
—Aquí estaremos seguros —afirmo Gray mientras se masajeaba las manos, el esfuerzo extra que hizo para reforzar la barrera y no se rompiera antes de tiempo lo había dejado exhausto.
Goku por su parte deposito a la pelirroja suavemente en el suelo, reviso si tenía algún golpe grave en su cuerpo, hasta que se acercó Cana.
—Cuídenla mientras me hago cargo de ese sujeto —pidió el artista marcial, pero no espero respuesta alguna, antes de que lo pudieran notar, Goku ya estaba fuera del cráter donde se escondían sus compañeros.
«Debe estar bromeando» Pensó el mago de hielo, decidido a patearle el trasero al bandido, cuando sentía que la tensión abandonaba sus dedos, volvió a trepar las paredes rocosas del hueco para regresar al combate.
Observo que el criminal que los acaba se había detenido y ahora estaba en una pose extraña, apuntando con sus palmas extendidas a su cuerpo, seguramente preparando otro ataque.
Desde el otro lado, el criminal sudaba angustiado pues al igual que los niños, él también se sentía acorralado, pese a que tenía el control de la batalla en sus manos, estos niños tampoco eran débiles, él sabía que si los mocosos logran contratacar, perdería; debía hostigarlos hasta que cometan algún descuido o si podía, hasta que se cansaran.
—¡Acid-Make: Breath! —inhalando con toda la fuerza que tenía, lleno su cuerpo de aire hasta el punto de inflarlo el triple de grande, y expulso abismales cantidades de gas venenoso de su cuerpo, toda el salón del bar, pasillos cercanos, estaban cubiertos por el humo verde.
Gray no perdió tiempo y recubrió el hoyo donde estaba con sus compañeras con una cúpula de hielo, al menos el gas no afectaba su escudo por lo que Gray pudo librarse un peso de encima.
Goku por otro lado alcanzo a taparse la nariz, pero quedo cegado por la oscura neblina, sus ojos ardían al intentar mantenerlos abiertos para encontrar donde estaba el bandido.
Intento observar a la distancia y solo podía visualizar la densa oscuridad del humo, extendió su mano izquierda frente suyo y también descubrió que tampoco era capaz de verla, a duras penas podía ver su mano derecha y eso era solo porque la tenía sobre su nariz, a pocos centímetros de su cara.
Risas burlonas resonaban en la habitación, Goku habría desesperadamente los ojos en su intento de encontrar señal alguna del bandido que se escondía en medio de la oscuridad. Pero los cerraba inmediatamente al sentir como si pimienta le entrara a los ojos.
Escucho un sonido muy cerca de donde estaba, como un corto zumbido a su costado; al mover un pie hacia esa dirección fue recibido por un golpe, no muy fuerte, pero no lo había esperado.
Otra vez el zumbido, ahora Goku corría con los ojos cerrados a la dirección del golpe pero no había nada, ni siquiera escuchaba pasos alejándose del lugar. El zumbido volvió a suceder, pero ahora Goku tenía la guardia preparada; otra vez fue recibido con un golpe, pero ahora no fue capaz de moverlo un centímetro.
—¿Pero cómo? —
El bandido no tuvo respuesta, sin perder más tiempo Goku se lanzó contra el bandido, un puñetazo al estómago, seguido por un codazo al mentón y para rematar una patada lateral que lo derribo al suelo.
—Ahora, deshazte de este humo —exigió forzosamente Goku, aun con una mano sobre su nariz y boca para evitar inhalar el gas posiblemente letal; si noqueaba al sujeto el humo se mantendría ahí sin importar que hiciera, y con sus amigos escondidos en el hoyo debía buscar alguna forma de sacarlos.
Pero el Saiyajin no recibió respuesta, en su lugar escucho otra vez el zumbido justo donde suponía debía estar el bandido. Al correr para comprobar, descubrió que no estaba.
«¿Qué es lo que pasa con ese sujeto?» se cuestionaba internamente el joven guerrero, no comprendía como se escabullía el mago, por lo que podía confirmar de sus breves enfrentamientos físicos, el sujeto era muy lento para moverse sin que se diera cuenta.
—¡Multi-Bullets Acid! —Se escuchaba rugir al bandido, invocando un círculo mágico, imposible de ver para el artista marcial, y del cual emergían más proyectiles contra nuestro protagonista.
El Saiyajin con sus mejores esfuerzos, amplifico su capacidad del oído, para predecir la dirección de los disparos, durante los primeros segundos el luchador no tuvo problemas para esquivar los ataques, incluso con una mano sobre su cara no fue mayor inconveniente para realizar piruetas entre el piso y el techo del lugar. Saltando en cuclillas, acercándose lentamente hacia el origen de los proyectiles. Hasta que estuvo lo suficientemente cerca que decidió saltar directo sobre el circulo y empujar su puño fuertemente contra el suelo.
¡TRROOOM!
El piso de madera se agrieto por el brutal golpe del luchador, incluso él estaba sorprendido por la excesiva fuerza que aplico en el ataque, había atravesado el piso con tal potencia que su brazo quedo enterrado hasta su hombro.
Pero eso no era lo que más preocupaba a Goku, lo que más lo preocupaba es que alcanzo a escuchar otra vez el misterioso zumbido, segundos antes que pudiera alcanzar al criminal que nuevamente, se escapaba del guerrero.
Al intentar sacar su mano de la grieta, primero tuvo problemas para hacerlo, confuso por no ser capaz de hacerlo, después aplico mucha más fuerza para liberarla. Fue en ese momento que Goku comenzó a darse cuenta que estaba comenzando a tener problemas para controlar su propio cuerpo.
Al levantarse y quedar quieto, sentía que sus piernas pasaban de flaquearse y caer a recuperar su fuerza, y luego perder el equilibrio nuevamente.
«Excelente, las toxinas del gas finalmente están funcionando» Vitoreaba para sus adentros el bandido, única persona en el edificio capaz de ver atravesó de la espesa neblina, no esperaba que el chico tuviera una resistencia tan alta a su neblina acida, la mayoría de las personas acabarían con la piel pudriéndose y sus huesos derritiéndose a los pocos segundos de entrar en contacto.
El criminal se vio tentado a aprovechar la situación para dar un golpe final; pero se contuvo al observar al muchacho golpear sus palmas y luego correr a altas velocidades en zigzag, lanzando puños y patadas frenéticamente a todas las direcciones, con la esperanza de dar con su localización.
El bandido se alarmo ante la brutal velocidad por la que atravesaba el salón, con un brillo emergiendo de su mano, cerro el puño y desapareció del lugar donde estaba parado con un zumbido acompañándolo, pocos segundos después apareció Goku con múltiples patadas voladoras y golpes frenéticos en ninguna dirección clara, ocasionalmente regresando uno de sus manos al rostro intentando evitar que las toxinas en el aire llenen sus fosas nasales.
Mientras, en una de las esquinas de la habitación, el bandido de magia acida aparecía extenuado por el desgaste de magia. Se recostó en la esquina del salón del bar, teniendo cuidado de no provocar el menor ruido posible.
«¿Cuándo más tardara para que se muera?» El pandillero estaba desesperado, sabía que si volvía a ser golpeado por el muchacho pelos de erizo, era imposible que pudiera seguir luchando.
En la quietud de su reposo fue capaz de sentir la tierra agitándose levemente, incluso escuchaba el tronar de la tierra y tablas partiéndose siendo arrastrada, al observar directamente el origen se petrifico al ver la cúpula de hielo creciendo desmedidamente, siendo al menos cinco veces más grandes de lo que recordaba; incluso había alcanzado a destrozar parte del techo sobre el domo circular.
«¿Pero qué?» El bandido susurro, frunciendo el ceño en rabia pura; no era posible que esos mocosos le provocaran tantos problemas.
—Rápido Gray, ese sujeto se puede dar cuenta si tardamos demasiado —reclamaba Cana, asistiendo a Erza en lo que Gray terminaba de expandir su cúpula para salir por el techo.
—Tranquila, tuve que esperar para estar seguro que todo salga como espero —respondía el mago de hielo, quien en un último esfuerzo expandió su cúpula hasta llegar al tejado del edificio— Además, aun debemos saber dónde está Goku —.
Gray invoco una plataforma de hielo en la que el par de magos se pararon junto con la pelirroja dormida. Apresuradamente la plataforma se elevó como una columna hasta llegar a la parte superior del edificio, deshizo la punta de su barrera de hielo y ayudo a Cana a dejar a Erza reposar en el suelo del techo.
—¿Cómo haremos para encontrar a Goku? —La oscura neblina bloqueaba cualquier rastro para encontrar la ubicación del pelinegro, y la densa barrera de hielo les dificultaba escuchar a través de ella por lo que permanecían muy ignorantes de lo que sucedía ahí adentro.
—Puedo expandir mi barrera de hielo hasta que Goku acabe destrozando uno de los muros, cuando lo haga lo subiré aquí para que podamos pensar en un nuevo plan —explico el pelinegro sin ropa.
Ambos niños fueron interrumpidos por el suave sonido de palmas chocando una contra la otra, ambos se espantaron por la sorpresa y aterrados dirigieron sus miradas tras Gray; quien los acompañaba en el techo no era otro que el bandido con magia acida, estaba parado a un lado del muro de hielo y sus manos temblaban entre aplausos, con pedazos de hielo enterrados dentro de sus uñas.
—Debo admitir que sería un buen plan, de no ser por una cosa —afirmaba burlonamente el criminal, por su parte tanto Gray y Cana se pusieron frente a Erza para protegerla del criminal.
—¿En serio, que sería? —respondió irónicamente Gray, sentía la brisa del viento pasar por su entrepierna, pero decidió ignorar la vergüenza para enfocarse en el enemigo que tenía delante.
—Que su amiguito no va a poder durar mucho allá abajo —respondió el bandido, seguro que el muchacho estaba condenado allá abajo— Las toxinas de mi neblina acida lo están matando en este instante —.
—¡¿QUEEE?! —grito asustada Cana, la situación era peor de lo que imaginaba; Gray se disponía a saltar de vuelta al primer piso y sacar al artista marcial de ahí, hasta que fue interrumpido por una embestida de proyectiles acidas que lo forzaron a retroceder junto a sus compañeras.
—Desgraciado, ¡Ice-Make: Pillars! —invoco Gray, desde el cielo, llovían pilares de hielo sobre el tejados y en los alrededores del bosque.
El criminal volvía a iluminar la palma de su mano cerrándola desaparecía de su lugar segundos antes que un pilar cayera sobre él, y así estuvo un rato, esquivando andanada tras andanada de bloques de hielo amenazando con caer encima de él.
—Cana, arroja cartas explosivas por los huecos que dejan mis pilares —ordeno Gray, quien seguía invocando más pilares de hielo intentando acertar en el bandido.
Cana estaba confundida por la petición del mago del hielo, pero observando uno de los huecos, podía ver como los pilares habían llegado al primer piso y estaban rodeados por la espesa neblina acida. Comprendiendo la idea de su compañero, comenzó a tirar sus cartas a través de los hoyos, provocando explosiones que hacían agitar la deteriorada estructura del edificio, que daba indicios de no ser capaz de soportar mas daño.
—¿Qué es lo que están haciendo? —Exigió confuso el criminal, sentía como el piso bajo de él, tambaleaba y se agrietaba cada que recibía más impactos.
—Vamos a sacar a nuestro compañero de ahí —replico Gray esbozando una sonrisa confiada, ya no tenía más fuerza para pilares, por lo que uso lo que le quedaba de magia para invocar una espada y un escudo de hielo.
El bandido rio por la respuesta del joven mago, molestando al pelinegro que se abalanzo contra el bandido que respondió con una ráfaga de balas acidas.
—Jeje, lamento ser yo quien te de las malas noticias pero tu amigo ya debe estar agonizando en el suelo —replico el criminal, quien se convencía a sí mismo que ya había pasado suficiente tiempo, el enano ya debería estar muerto.
Gray se estaba cubriendo con el escudo de hielo al tiempo que avanzaba hacia el bandido, cuando estaba lo suficientemente cerca del bandido, que retrocedía ante el avance del niño, había deshecho su círculo mágico, oportunidad que aprovecho Gray para atacar con su espada de hielo.
Cuando estaba a pocos centímetros de golpear al adulto con magia acida, volvió a surgir una luz en sus manos y volvía a desaparecer en un zumbido.
—¿Pero cómo? —Gray no comprendía lo que acababa de pasar, mirando a todos lados vio que ahora el bandido estaba cerca del cuerpo inconsciente de Erza y con una gran círculo mágico apuntando a la pelirroja.
—Maldita sea, si no fuera por el hechizo de teletransporte, ellos ya me hubieran matado —El criminal hablaba más para sí mismo que para alguien más; el solo pensar que su sindicato del crimen había sido destruido por unos insignificantes niños, ya no tenía muchas fuerzas para seguir luchando, al menos mataría a uno de los niños antes de teletransportarse lejos de aquí.
—¡Aléjate de ella, maldito! —El bandido sintió un escalofrió azotar su columna vertebral, girando su cabeza rápidamente hacia un lado, ahí estaba.
—¡Te dije que te alejes de ella! —Quien hablaba era Goku quien tosía entre respiraciones, sus brazos estaban llenos de marcas rojas y algunas cascaras de piel, signo de que el hechizo estaba trabajando, a velocidades más lentas de lo común, pero lo hacían.
«¡A la mierda todo!» Ya no tenía ánimos de nada, invoco el resplandor de su mano para huir urgentemente, pero a pocos milisegundos de ser transportado lejos de ahí, Goku alcanzo a golpearlo en el estómago, desapareciendo junto al bandido de la escena.
—¿A-a donde se fueron? —preguntaba Cana confusa por ver al azabache desaparecer junto al bandido, segundos después escucho como algún par de árboles a cientos de metros de ahí eran derribados en una extensa hilera.
—Cre-creo que ahí —Fue la respuesta de Gray, quien deshizo sus armas de hielo y se recostó en el borde del destrozado techo del bar; necesitaba un rato para tomar un respiro y recuperar fuerzas luego de tan extenuante misión.
Ambos niños se acercaron para verificar que no le había pasado nada más a la pelirroja, al comprobar su estado intentaron levantarle de su lugar, para luego sentir sus propios cuerpos gimiendo en agonía, aunque no les gustara admitirlo, no estaban en condiciones para cargar a su compañera lejos de aquí.
—Esto ha sido una locura, cierto —afirmo Cana, sentándose a su lado mientras también tomo un descanso, la misión había sido más difícil de lo que habían esperado— Esto fue más que solo pelear contra unos bandidos —.
—Sí, nos merecemos una mejor paga de lo que decía el anuncio —respondió Gray, aunque se percató de la mirada desaprobatoria de su compañera por lo que fastidiado se retractó— Aunque supongo que lo que decía el anuncio era igual de bueno —.
—No, me refiero que se supone que deberíamos dejarle la recompensa para ellos —replico Cana, mientras veía el cuerpo inconsciente de Erza que ahora estaba en mejor estado— De todas maneras, aun nos sobra dinero de las ultimas misiones que hicimos —.
—¡Que! ¡Después de todo lo que hicimos! —Replicó indignado el mago de hielo— Además, para ti es fácil decirlo, tú arriendo en Fairy Hills es más barato que el mío —.
—Si no te pelearas con tus vecinos no tendrías que gastar en reparaciones, sabes —respondió burlonamente la peli castaña, provocándole una mayor ira al mago de hielo. Por un momento su rostro se volvió reflexivo, como si se hubiera dado cuenta de algo— No creo que el dinero de la recompensa les alcance para alquilar un apartamento decente —.
—Entonces lleva a Erza a tu apartamento, aunque no sé qué pensara hacer Goku —contesto desinteresado el nudista.
—No puedes ayudarlo por un par de días, aun no tiene donde dormir y esta misión nos ha hecho gastar lo que quedaba del día —reclamo la morena, señalando al sol que comenzaba a ocultarse en el horizonte.
—No es mi problema —respondió tajante el mago de hielo.
—¿Sabes? Podrías pedirle una revancha camino a tu apartamento —dijo la maga de las cartas, esbozando una sonrisa burlona, sabiendo que el orgulloso mago pelinegro no perdería una oportunidad como esa.
—Pensándolo bien, tienes razón, no puedo dejar a un compañero dormir en la calle —respondió el pelinegro, en un ridículo intento de ocultar su deseo de recuperar su dignidad después de su primer enfrentamiento.
Cana reía burlonamente ante lo fácil que fue convencer a su compañero, pero en cuestión de segundos la calma desapareció, cuando el joven luchador de gi naranja apareció repentinamente ante ellos.
—Hola chicos, ¿Y Erza? —pidió saber el azabache, la única respuesta que recibió fue el brazo de Cana extendido a un lado del techo; sin perder tiempo se dirigió hacia donde estaba la pelirroja, mientras ambos magos miraban apenados.
—Perdón por no llevarla al pueblo, pero apenas y aun podemos estar de pie —dijo Gray, acompañado por un avergonzado asentimiento por parte de Cana, ambos se sentían mal consigo mismo por no ser capaces de hacer algo más por su compañera.
—No importa, de todas maneras creo que ya completamos la misión —afirmo Goku cargando a Erza en pose nupcial, salto por el lado que el recordaba habían venido y se dirigió al bosque, Gray y Cana tuvieron que apurarse para ponerse al día con él.
—¿Si? ¿Goku, porque tardaste tanto en volver? —pregunto Cana, no sabía porque el muchacho de pelos de erizo se había tomado su tiempo para regresar con ellos, cuando era claro que el bandido incluso estaba algo aterrado de él.
—Oh eso, es que le hice unas preguntas al sujeto antes de exigirle que no vuelva a molestar a nadie —explico el saiyajin casualmente, mientras hacia su mejor esfuerzo por esquivar las ramas de arbustos y demás espinas de la espesa vegetación que pudieran lastimar a su compañera inconsciente.
—¿Qué clase de preguntas? —ahora era el turno de Gray de preguntar, interesado brevemente por saber que podría querer saber Goku de un criminal.
—Sobre algo que tenía curiosidad —explico el chico de gi naranja, con un tono tan simple que parecía como si le hubiese cuestionado al criminal sobre la hora.
Ambos magos decidieron ignorar la respuesta del azabache, su forma tan tranquila de actuar tras ciertas situaciones ya comenzaban a preocuparlos; esperaban que esto no se convierta en costumbre.
Lo que ninguno de los dos esperaría, era que Goku sintió curiosidad por la técnica de teletransporte del bandido, curioso por saber cómo había sido capaz de moverse de un lado a otro sin moverse realmente. Quiso saber más de la técnica antes de mandar a volar al criminal al reino más cercano.
Erza abría lentamente los ojos, sintiendo como la luz cegaba sus pupilas; poniendo sus manos frente a su cara en un débil intento de disipar el brillo cegándola.
«¿Dónde estoy?» Era en lo único que podía pensar la pelirroja, aun sentía un dolor en su cabeza que le dificultaba concentrarse; apenas y recordaba lo último que había visto.
—¡Erza, ya está despertando! —
La pelirroja sintió una cálida sensación recorriendo su rostro al escuchar esa voz, haciendo retroceder cualquier deseo de reposo, se irguió forzosamente en su cama y pestañeaba repetidamente intentando recuperar su visión en el menor tiempo posible.
—Tranquila, a penas te estas despertando —
—¡Erza ya está mejor! —
—¡Goku, no la aliente! Aún necesita descansar —
—¿Goku? ¿Compañeros? —Erza ya recuperaba sus sentidos, ahora con su vista más clara se daba cuenta que está en algo parecido a un cuarto de hospital, acompañada de sus compañeros, un par de enfermeras que revisaban que ella siguiera en buen estado, y más atrás estaba el dueño de la posada, cargando algunos paquetes en sus manos.
—Erza, ¿Te sientes mejor? —cuestionaba preocupada Cana, habían pasado un par de horas desde que llegaron al centro médico del pueblo y tenía cierta preocupación de que hubiesen tardado demasiado.
—Sí, no me duele tanto —respondía la pelirroja tanto para sus compañeros como para las enfermeras, que estaban desesperadas de atender a la maga y evitar que se lastimara a si misma; aunque después cambio su semblante a uno más serio— ¿Que paso con los banda de criminales? —.
—La mayoría está bajo custodia de los lugareños, pero algunos se escaparon por los bosques —respondió Cana, rememorando los sucesos de las últimas horas.
Durante los siguientes par de minutos los jóvenes estuvieron conversando de todo lo que había sucedido desde la pelirroja había caído inconsciente; relatando con detalles todo lo que había pasado en la pelea, o lo que al menos alcanzaron a ver.
La charla fue interrumpida cuando Erza abandono la cama del hospital pese a las insistencias de las enfermeras de reposar, la maga afirmo que estaba bien y que tiene otras cosas que hacer.
—¿Estas segura Erza? —Pregunto Goku, curioso por el repentino cambio de actitud de su compañera.
—Sí, solo necesito un poco de aire fresco —respondió insípidamente la maga, ignorando a las personas que la rodeaban y abandonando la habitación.
—¿Le pasa algo a Erza Goku? —pregunto Gray, también confundido por la repentino desanimo de la maga pelirroja.
Goku negó con la cabeza, volvió su cabeza hacia la puerta por donde salió la pelirroja y se dispuso a seguirla, pro antes fue abordado por el dueño de la posada.
—Buenas joven, disculpa la molestia pero aquí tengo el pago por ayudarnos a…
—Dáselo a ellos señor, gracias —respondió aceleradamente el joven guerrero, con una sonrisa alegre pero al tiempo incomoda, esquivo al hombre mayor y salió corriendo para encontrar a su compañera de equipo.
Tanto el dueño de la posada como el par de magos de Fairy Tail sintieron una densa gota de sudor correr por sus cuellos por la reacción de su nuevo compañero; Gray acepto agradecido la bolsa de dinero, no sin antes quejarse por no ser avisados que había magos en la pandilla.
En las afueras del hospital estaba Goku, quien alcanzo a divisar a su amiga caminando sola por una de las aceras de la calle.
—¡Erza! —el pelinegro grito ávidamente, llamando la atención de su compañera, y de plano a la de todos los presentes en el lugar; cuando ambos niños se dieron cuenta de ello, pidieron disculpas y se fueron por un callejón que daba directo a la plaza de la ciudad para no llamar la atención.
—Oye Erza, que fue lo que paso allá en el hospital —pregunto Goku.
En un principio Erza no dijo nada, solo continuaba su camino a la plaza con un Goku siguiéndole los talones; pero ante la incesante mirada curiosa de su compañero, ella solo pudo resoplar volteando su mirada a su compañero.
—Esta es nuestra primera misión como equipo, y no ayude mucho en ella —respondió molesta la pelirroja porque su primer trabajo como maga de Fairy Tail no resulto como esperaba.
«Incluso Gray y Cana aportaron más» tras escuchar todo lo sucedido luego de que fuese noqueada, Erza no sentía capaz de ver a la cara al par de magos a quienes desprecio hace apenas unas horas, afirmando que no los necesitaba en su primera misión como maga.
—No te desanimes, pudiste hacerlo peor —afirmo el artista marcial en un intento de animar a la maga de re-equip, pero era claro que no estaba ayudando mucho.
Cuando ya llegaron a la plaza, Erza se sentó en una de las bancas más cercanas seguida por Goku.
—No lo entiendes, yo creí que terminaríamos esta misión en un par de minutos y podríamos ir a completar más hoy —explico molesta la pelirroja, cambiando su gesto comenzó a reírse de sí misma por tan engreídas expectativas— Creo que solo sobreestime mi propia fuerza —.
—No es para tanto, realmente eres muy fuerte —exclamo el peleador alentadoramente, Erza sonrió suavemente por el apoyo de su compañero.
—Pero no lo suficiente —insistió Erza, sentía mucha impotencia por no haber ayudado a sus compañeros en la misión.
—La próxima vez será mejor —replicaba Goku.
—Espero que así sea —resoplo Erza, aun molesta por su primera misión; pero abrió los ojos como si hubiera tenido una revelación— ¿Goku, puedo pedirte algo? —.
—¿Qué es Erza? —respondió el pelinegro, estaba curioso por saber que tenía en mente la pelirroja.
—Podrías, ya sabes… ¡Entrenarme! —Exclamo con cierta expectativa la pelirroja, interesada por recibir la instrucción de su compañero— Al menos hasta que puedas volver a tu hogar —.
—Por supuesto que sí, me gustaría ver que tan fuerte te puedes volver —animo Goku, emocionado de ayudar a su compañera a volverse más fuerte.
—Gracias Goku —manifestó agradecida la maga de re-equip.
Pasaron un par de minutos hablando hasta que por una calle aparecieron Gray y Cana, quienes estaban buscándolos.
—¡Por fin! Por un momento creí que tardaríamos para encontrarlos —afirmo Gray.
—Debemos llegar a la entrada al pueblo, tenemos suerte si conseguimos un viaje a Magnolia a esta hora —agrego Cana, el sol apenas se había puesto hace media hora; pero las carrozas solían trabajar un poco más tarde, por si alguien tenía que viajar a último momento.
—Lo que me recuerda —dijo Gray, lanzo una bolsa a las manos de Erza, al abrirlo vio que era la recompensa por detener a los bandidos.
—Gracias, repartiremos la recompensa entre los cuatro al volver —declaro Erza con una sonrisa agradecida en el rostro.
—¿Los cuatro? Pero si esta recompensa es solo para ustedes —afirmo Gray.
—Además, fuimos nosotros los que nos metimos en su misión, recuerdan —dijo Cana.
Erza dudo brevemente por un instante que responder, tras un breve silencio incomodo se paró de la banca y agacho la cabeza en signo de agradecimiento.
—Gracias —dijo Erza mientras aun permanecía mirando al suelo.
—No es para tanto, tenemos suficiente dinero en casa —replico Cana.
—No es por eso, es por ayudarnos en la misión —corrigió Erza, ya había terminado su reverencia, pero continuaba con sus ojos pegados al suelo.
Ambos niños comprendieron lo que estaba pasando con Erza y no podían sentir pena por su compañera, a nadie le gustaría terminar su primera misión inconsciente, siendo salvado por sus compañeros.
—Solo ayudamos a un nuevo miembro a completar su primera misión —afirmo Gray con una sonrisa presumida.
—Pero tú solo querías tener una revancha con Goku —revelo Cana, burlándose de la actitud "bondadosa" de su compañero.
Gray respondía a Cana con una mirada sin emociones, no era necesario que ella les contara eso.
—Podemos volver a pelear cuando quieras —Respondió Goku, lo que provoco una sonrisa confiada en el mago de hielo.
—Pero primero, volvamos a Fairy Tail —intervino Cana, en este punto solo quería descansar en su casa; aunque tendría que tirar algunas cajas de alcohol para que Erza pueda dormir con ella.
—Cuando todos se enteren que completaron su primera misión seguramente comenzaran a celebrar —afirmo Gray emocionado.
—¿Comenzaran? Pero si es lo que hacen todo el tiempo —agrego Cana, riendo alegremente al recordar el ambiente enérgico que emanaba el gremio.
—¿Creen que alguien quiera pelear conmigo a esta hora —añadió Goku, emocionado de un verdadero desafío en mucho tiempo.
—¿Pero cuando no están peleando? —ahora era el turno de Gray de mofarse de las costumbres del gremio, incluso cuando él también era igual.
«El abuelo Rob tenía razón» Reflexiono pasa si misma Erza, no pudo evitar reír ante las payasadas de los magos, aún era muy extraño para ella, pero era tal como había dicho su abuelo «Fairy Tail es un lugar increíble»
Hola a todos, espero que hayan disfrutado del capítulo, recuerden dejar su Fav y Follow si les gusto el capítulo y comenten si tienen alguna duda u opinión.
Este es Lozato quien se despide Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arrivederchi.
