Capítulo VII: Dos Hermanos Peligrosos

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Setsu se encontraba en los jardines en los cuales había estado una mañana hacía tres días pero esta vez bajo la luz rojiza del sol poniente. Caminaba con la seguridad y el porte arrogante de una reina de la oscuridad entre los rosales sanguinolentos decapitando rosas cual Morticia Addams y… sonrojada como un semáforo.

"¿¡Qué había hecho!?" "¿Dónde estaba su inocencia y pureza?" Pensó desesperada Kyoko. Definitivamente el personaje de Setsuka Heel se le había ido por completo de las manos. No se dio realmente cuenta de lo que estaba haciendo hasta que escuchó ese terrible sonido… el chasquido de su último candado abriéndose y cayendo al abismo junto con los otros, ese candado que protegía su corazón del sentimiento más maligno, peligroso y esclavizador del mundo. Hasta entonces no era consciente…

Mentira.

Cerró el puño en torno a la copa de otra pobre rosa y la descuartizó quedando sus pétalos a la par con sus pensamientos en estos instantes.

Era mentira. Ella estaba interpretando un papel y se había recluido a sí misma en un hoyo para poder hacerlo lo mejor posible pero… eso no significaba que fuese esclava de la situación. Que ella no habría actuado de esa forma con su personalidad, cierto, pero de sólo recordar cuando él la acariciaba o cuando estaba sobre ella o esa forma de mirarla que tenía… No eran sólo los sentimientos de Setsu.

Tembló y se contuvo con todas sus fuerzas para no tirarse al suelo y hacer un teatro de todo aquello ¿¡Es qué no había aprendido nada!?¿¡Acaso el inútil de Shotaro no le había enseñado lo estúpido de ese sentimiento!?¿¡Cuan idiota podía llegar a ser!? Si no tuviese gente alrededor que ya de por sí la miraban raro por descuartizar flores, se estamparía la cabeza contra una pared hasta sangrar a ver si así se le iba la estupidez. Porque era imposible, simplemente era imposible que alguien como Tsuruga-san "El hombre más codiciado de todo Japón" se fijase en una chica de secundaria, plana y sin atractivo como ella, tenía suerte de ser su kouhai y aprender de él, debería saber conformarse con ello. Sin embargo su mayor problema es que su "otro yo" por el momento, ósea se, Setsu, no se iba a conformar, ella iba ir a por todas con su onii-san y más cuando él la había incitado.

Agachó la cabeza con su flequillo haciéndole sombra a sus ojos y un solo pensamiento en mente "trabajo es trabajo y no puedo fallar" se dijo a sí misma con un suspiro y la mirada de quien va directo al matadero.

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— Corten, bien ahora si Heel-san, esa era la mirada que quería— Decía el director, satisfecho después de haber tenido que repetir esa misma toma tres veces debido a la falta de agresividad por parte de Cain, algo totalmente inusual, quien debía de darle un toque extra en esos últimos momentos de vida de Black Jack.

Ese día estaba sumamente despistado, había intentado controlarlo y centrarse pero había sido superior a sus fuerzas. Miró a su alrededor y no encontró a Kyoko, eso era extraño, ya era la hora del descanso y como Setsu ella debería estar ahí.

— Nii-san— les susurró una voz en el oído a sus espaldas, al volverse encontró a Kyoko totalmente metida en su papel, poniéndole en la cara una lata de café frio— Buen trabajo—

Cain asintió con la cabeza y se encaminó hacia la salida, después de esa larga jornada.

Había un silencio extraño entre los dos, siempre había silencio entre Cain y Setsu, pero ahora estaba mezclado por una tensión disipada forzosamente a través de la actuación. Era extraño.

Cain la miró de reojo, ella iba metida en sus pensamientos.

Se había estado preguntando cómo debería comportarse ahora con ella, qué tipo de relación se supone que tenían. Cain jamás había tenido una relación, había estado con mujeres sí, pero su personalidad no le permitía aguantar a ninguna estúpida mujer que exigiera lo más mínimo de él, así que ¿qué? ¿Qué hacia ahora con su pequeña hermana? ¡Joder! Le gustaría tocarla, le gustaría mucho y las convicciones sociales, el incesto le daba igual, pero… ¿qué podía ofrecerle él? ¿Qué sucedería si después de todo no resultaba ser lo que él esperaba y se aburría como siempre? A Setsu no podía echarla de su vida sin más, no soportaría hacerle daño ¡Maldición! Él era la clase de bastardo que no quería para su hermana (suponiendo que permitiese que algún hombre se le acercase).

— Mierda— susurro por lo bajo, a lo que Setsu se volvió hacia él.

— ¿Qué pasa nii-san?

— Voy al baño un momento— dijo mientras se dirigía hacia los aseos que había en uno de los pasillos del gran hotel.

Setsu asintió con la cabeza a modo de respuesta y le siguió hasta la puerta e intentó entrar con él.

— Tú no— Aclaró él echándola del aseo de hombres y cerrándole la puerta a una enfurruñada Setsu, que decidía esperarle apoyada en la pared por si la necesitaba.

Una vez dentro y solo, Cain suspiró y se llevó una mano a la cabeza retirándose el pelo de la frente. El baño estaba completamente vacío, perfecto, fue directo a lavarse la cara y se miró al espejo. No se podía engañar, el problema no sólo era Cain, él mismo también había cambiado tras esa noche, ya no se sentía tan incomodo sacando la violencia de Kuon para interpretar a B.J, no sentía que era tan peligroso, se sentía más calmado y más tranquilo consigo mismo. Era como… si la bestia hubiese sido domada.

Pero por otro lado, la relación con Kyoko era extraña. Aunque ella seguía manteniendo el personaje de Setsu a la perfección, se distanciaba un poco de él y ya la había visto sonrojarse un par de veces ¿Setsu era un personaje que se sonrojaría? Más bien parecía el tipo de personaje que en esos momentos después de haberle dado "su visto bueno" debería lanzársele al cuello, aunque, ahora que lo recordaba, Kyoko siempre le había dado un enfoque temeroso ante el rechazo de su hermano.

Sí, lo había visto en sus ojos esa noche, no fue sólo actuación, cuando Cain mencionó ese posible pasado de rechazo, Setsu tuvo miedo… pero Kyoko también y él lo vio y se arrepintió de inmediato. Aun estaba dolida por lo de Fuwa, pero él la curaría, tal y como ella lo estaba curando a él.

Sonrió de medio lado. Tal vez sólo debía de demostrarle todo su amor, con Cain parecía estar funcionando. Y con respecto a Kyoko, lo había hecho muy bien esa noche, pero no era suficiente, al fin y al cabo una actriz se encuentra con todo tipo de escenas, sobretodo amorosas, y hay que aprender a llevarlas a cabo con profesionalidad. Él, como su senpai la ayudaría y como su onii-san la guiaría.

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Su nii-san estaba raro. Lo cierto es que no sabía muy bien que esperar de él. Esa mañana, se había despertado sola en la cama en la que había dormido junto a él, después de haber estado besándose y acariciándose buena parte de la noche hasta que finalmente el cansancio los había vencido.

Al levantarse había oído el sonido de la ducha, así que apartó los pensamientos y sentimientos catastrofistas que empezaban a inundarla, ya que siempre era ella la que se despertaba primero y no sabía cómo podía no interpretar negativamente que fuese su nii-san quien precisamente en esta ocasión madrugara.

El día había sido normal, como todos pero con esa constante tensión en el ambiente muy parecida a esa vez en la que Tsuruga-san la hizo dormir con él. Había un "algo" que no se podía comentar. Por eso Setsu tenía miedo, por eso se había alejado un poco de su nii-san esa tarde mientras él trabajaba, para poder pensar un poco, algo que en realidad no era muy de su estilo, ella simplemente hacia las cosas y afrontaba las consecuencias… pero esta vez las consecuencias podían doler demasiado. Y así habían pasado tres extraños días, en los cuales vivían aparentemente como lo hacían antes pero no podía evitar la sensación de una mano apretándole cada día más fuertemente el corazón ¿Tal vez para su nii-san no había significado nada después de todo…?

— Así que aquí estas— le dijo una voz familiar sacándola de sus pensamientos. Cuando alzó la vista abrió los ojos sorprendida "¡Shotaro!" Pero antes de que su ira empezase a bullir analizó dónde estaba, con quien estaba y quien iba a salir enseguida del baño. "¡Oh no!" pensó Kyoko para sí "¡Esto no puede estar pasando!"

— Así que estás tan desesperada por encontrarme que hasta patrullas los aseos de hombres— rió entre dientes Sho— Pobre, pero perdiste tu oportunidad, ya he encontrado a alguien mucho mejor que tú para mi video— Siguió mientras la miraba de pies a cabeza con desprecio a la vez que se fascinaba inconscientemente con esas estrambóticas ropas ajustadas en algunos lados y holgadas en otros, rotas y a veces semitransparentes.

Salió de su momento hormonal y se fijó en su cara dispuesto a disfrutar del enfado y la humillación en ella, pero lo que vio fue como la mujer miraba el paisaje que le ofrecía la ventana cercana a ellos y estaba totalmente metida en sus pensamientos como si él estuviera pintado en la pared. Eso lo enervó por completo ¿¡porqué esa mujer tenía que pasar de él tan descaradamente!? ¿¡Quién se creía que era para no adorarle!?

— Oye tú…— comenzó a decir cogiéndola del brazo, cuando sintió una presencia terriblemente amenazadora junto a ellos que lo hizo empezar a temblar al instante, mientras giraba lentamente la cabeza hacia una imponente figura oscura y levemente encorvada que le sacaba una cabeza de altura y que desprendía el aura más letal que había podido siquiera imaginar en toda su vida.

— Oye tú, suelta a mi novia o te parto en pedazos aquí mismo— una voz salida del inframundo al igual que su dueño hicieron que Sho soltase a la chica incluso antes de que ese monstruo pronunciase palabra alguna y se alejase de unos cuantos pasos de allí con la mirada vacía y la sensación de que su alma había sido drenada.

El desconocido se acerco a la mujer y le rodeo la cintura posesivamente con uno de sus brazos y la instó a empezar a caminar hacia el ascensor sin quitarle los ojos de encima hasta que las puertas del ascensor se cerraron y lo liberaron de esa mirada que le lanzaba cuchillos y espadas enteras y le juraba el peor de los infiernos si se volvían a posar sobre él.

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— ¿¡No-novia!? — tartamudeo Setsu mientras era arrastrada por su hermano hacia la habitación. Había estado todo el tiempo que había durado la amenaza a Sho y el trayecto de ocho pisos en ascensor, totalmente muda por la impresión que había dejado esa declaración por parte de su hermano.

— ¿¡Que hacías con él!? — Murmuró enfadado Cain— ¡Demonios! No te puedo dejar a solas ni un minuto — Realmente iba a tener que comprar un candado y una correa para que nadie se acercase a ese manjar que tenía por hermana.

— Nii-san…

— Cain— Dijo él con voz autoritaria parándose en mitad del pasillo— De ahora en adelante, siempre y cuando no estén los miembros del set de grabación o a no ser que estemos en nuestra habitación, me llamaras Cain— Al terminar la frase se acercó a ella posando su manos derecha en su mejilla y la otra dejándola metida en su bolsillo del pantalón y la besó. Fue un beso tierno y suave que Cain terminó con una mirada de Emperador de la Noche, justo después de volver a tironear de ella hasta llevarla a la habitación.

— Podríamos juntar las camas— dijo sonriendo de medio lado una vez entraron al cuarto, ante lo cual Setsu se sonrojó y lo miró con incredulidad— O ¿acaso prefieres que durmamos bien apretujados en una?

Kyoko sólo pudo agachar la cabeza ruborizada hasta las orejas, sin poder decir nada. "Esto es tan divertido" pensó Ren viéndola satisfecho "No lo puedo evitar, realmente iré al infierno".

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Helado. Necesitaba agua caliente, la estufa al máximo, ¡una estrella tan grande como él para que le quitase esa sensación de que por sus venas corría escarcha en vez de sangre!

Sho estaba en el sofá de su habitación, acurrucado debajo de mil mantas y con una botella de sake caliente en las manos. Había subido media hora después a su cuarto, tiempo que estimó totalmente necesario para que esa bestia que guardaba a la demonio que vivían a tan sólo dos puertas de la suya no estuviese rondando (y también el tiempo que necesito para normalizar su respiración, no temblar como un cascabel y poder andar medianamente bien).

No podía creerlo ahora ¿cómo se iba a vengar/conquistar a esa mujer que lo humillaba y despreciaba teniendo a ese ser cerca? Definitivamente no quería encontrárselo de nuevo, pero… ella ¿dónde podría encontrar a una mujer como ella otra vez?

No, no podría encontrarla en ningún otro lado ¡maldición! Si apenas había podido encontrarla en ese jodido hotel, buscándola por todos lados todos los días, mirando a su alrededor siempre que salía de su habitación por si la veía para acercarse y acecharla de modo casual, y después de varios días sin verla ¡se la encuentra cuando va al baño! Era totalmente ridículo.

Esa mujer era sólo para él y ese tipejo que la acompañaba no era nadie ¡sólo lo había incomodado un poco por la sorpresa, nada más! Sí, eso es, estaba sorprendido. Pero no volvería a pasar, no podían estar todo el día juntos ¿no? La pillaría sola y hablaría con ella, la engatusaría, haría que dejase a su novio por él y luego él la abandonaría. Sí, era perfecto, una venganza perfecta.

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Se despertó en medio de la noche y giró su mirada hacia su nii-san. Se sentía acalorada, necesitaba agua y algo de aire nocturno.

Al final habían juntado las camas "yo dormiré sobre nii-san si hace falta" había tenido que responder ella con toda la sensualidad que pudo en su recuperado ataque de vergüenza, pero luego de mirarla brevemente simplemente él había contestado con un "mejor juntaremos las camas, siempre me terminas pateando" ¡Menos mal!, parecía que Tsuruga-san había decidido tener piedad con ella y sus virginales diecisiete años y le había dado tregua por esta vez.

La luz de la luna entraba por la ventana, así que decidió levantarse con cuidado y andar con pasos gatunos hasta salir al balcón. La noche era algo fría y la luna creciente brillaba blanca y solitaria en el cielo oscuro lleno de estrellas, por algún motivo la hacía sentirse triste y abatida y no pudo evitar pensar en aquello que había estado apartando de su mente durante todo este tiempo.

"Dime ¿Quieres que te enseñe a besar? Digo, tal vez… ahora las cosas hayan cambiado… con el tiempo" Con esa frase, Tsuruga-san había terminado de abrir una brecha en el personaje de Setsu y con el beso de después había hecho añicos su candado.

Kyoko llevándose las manos a la cabeza, recordó como al principio había sido sólo un roce de labios, después había comenzado a moverlos suavemente, luego había introducido un poco de su lengua en la boca de ella permitiéndole probar la humedad, el calor y su sabor, pero de alguna manera que no se explicaba, la noche se había prolongado con una consecución de mordiscos, succiones e intromisiones en la boca del otro ¡ella misma se había visto arrastrada por ese sentimiento lujurioso y le había intentado seguir el paso!

Recordaba que la única oportunidad para respirar que tenía era cuando él se separaba para besarle y lamerle el cuello, la oreja, la clavícula. A su mente le llegaban fragmentos de imágenes de ella sobre él, o la sensación de la suavidad de su cabello en la punta de sus dedos o el calor de su aliento en su cuello. Aún podía sentir sus grandes manos recorrer su cuerpo, las sentía todas las noches ¡por eso no podía dormir bien! ¡Por eso y porque hacía mucho calor! ¡A pesar de la escarcha en las hojas de las plantas, a pesar del vaho que producía al respirar!

Estaba sonrojada hasta las la raíz del cabello y era así todas las noches, ya que era el único momento en el que, por alguna razón, últimamente no había podido mantener bien el personaje de Setsu hasta que por fin, hoy se había hecho a un lado por completo, dejándola totalmente desnuda.

Ahora, al parecer Cain y Setsu iban a tener una relación más allá de lo fraternal. Podía sentir la felicidad de Setsu, su meta de toda la vida se había cumplido, aquello que secretamente había estado anhelando, por lo que había dado todo sin esperar nada a cambio; estaba feliz por ella, aunque fuese un personaje ficción, le daba esperanzas… pero a la vez la había dejado totalmente expuesta a su propio corazón roto. ¿Qué haría ahora?

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Setsu se levantó cansada y con unas marcadas ojeras moradas casi rojizas que le daban un aspecto lúgubre y oscuro. No había dormido del todo bien, ni tampoco mucho, aunque por lo menos había organizado su mente y puesto las cartas sobre la mesa, ahora sólo tenía que elegir.

Eran las seis de la mañana, muy temprano todavía, pero no quería quedarse más en la cama, no es como si fuese a dormir y le ponía nerviosa estar tan cerca de ese hombre y de su aroma que se había impregnado en sus sabana, su pijama, su piel… ¡toda ella! así que se levantó y se fue directa a la ducha. Luego intentó maquillar esas terribles marcas debajo de sus ojos para no parecer un vampiro y se vistió con un pantalón de cuero, una camisa de manga larga holgada y un corsé rojo encima, terminó preparándose una chaqueta de cuero negro adornada con diversas hebillas, parecía que el día estaba frío.

Empezó a preparar el desayuno cuando se dio cuenta que no había nada en el frigorífico. Lo único que quedaba era un plato con un mísero trozo de pescado.

— Mierda— murmuró Setsu. No tenía muchos momentos para comprar, ya que debía estar pendiente de su nii-s… quería decir de Cain, todo el día. Miró a Cain un momento y seguidamente al reloj, eran apenas las siete menos cuarto, podía tranquilamente bajar al supermercado de veinticuatro horas que había cerca de allí y comprar las provisiones para el resto de la semana, aun faltaba más de media hora para que su n… para que Cain tuviese que despertarse y si le decía de ir a desayunar al restaurante del hotel le diría que no o pediría un Whiskey con galletas.

— Está bien— se dijo a sí misma en voz alta, le dejó una nota en la mesilla de noche al lado de la cama, cogió su chaqueta y se marchó.

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Si había algo que Sho llevase mal era madrugar (entre otras miles de cosas) Tener que estar a las siete y media Tokushima Raven todos los días durante una semana entera no le hacía ninguna gracia, así que como todo el tiempo que llevaba ahí, se levantó con cara de amargado, con pelos de puercoespín y con aura de psicópata. Se duchó, devoró todo aquello comestible que pilló por su caminó, se vistió y salió de su habitación de hotel en menos de un cuarto de hora. Llegaría tarde y Shouko-san le regañaría, para variar, pero ¿qué se iba a hacer? Él era el protagonista, estaría feo si no se hiciese de rogar un poco, a demás no estaba de humor, esa noche había tenido pesadillas.

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— ¡Tú…! — Exclamó con sus ojos abiertos de par en par incrédulo con su suerte (no sabía si buena o mala, todavía era muy pronto para pensar)

— ¿Quién eres? — Preguntó Setsu después de volverse ligeramente hacia él y mirarle con aire de desganada extrañeza como si no lo conociese de nada y estuviese loco.

Estaba de espaldas a Sho recogiendo todas las bolsas de la compra que había soltado en el suelo para poder sacar las llaves de su bolso, cuando había sentido sus característicos pasos de rey del mundo y se había podido mentalizar, por eso sólo se había volteado y dirigido una simple mirada ante su tembloroso dedo acusador.

"¿¡Quién eres!?" ¡Ya estaba harto de que lo tratase como un desconocido! ¡Y ella decía que no era actriz! Miró hacia todos lados. Perfecto, estaba sola, esa era su oportunidad.

— ¡Tú, maldita, ya estoy cansado de tu arrogancia y prepotencia! — escupió Sho mientras la cogía del brazo y le hacía darse la vuelta para encararle— ¿¡Quien te has creído que eres!? ¿¡Acaso eres más famosa que yo!? Odio a la gente prepotente como tú, que no tiene merito alguno.

Hasta entonces Setsu se había mantenido lánguida y relajada siendo agarrada y aguantando la furia de ese desconocido para ella del cual no le importaba una mierda la sarta de estupideces y problemas de autoestima que tuviese para venirle a gritarle cuando no eran ni las ocho de la mañana, pero con su última frase "odio a la gente prepotente como tú, que no tiene merito alguno" simplemente "ella", Kyoko, no había podido más.

Primero había sido una risa suave, casi inaudible pero después se había convertido en verdaderas carcajadas. "Merito" "¿qué merito tienes tú, Shotaro?" pensaba Kyoko mientras Setsu se doblaba debido a la risa "si mientras tú vagueabas por ahí, esperando a que alguien avistase tu belleza, yo era la que trabajaba en hasta tres sitios diferentes todos los días" "¿¡qué sabrás tú de meritos!?

Sho, totalmente humillado ante ella la estampó fuertemente contra la pared por los hombros, mientras ella aun temblaba de la risa que se había calmado visiblemente debido al dolor por el golpe.

Setsu alzó su cabeza y fue entonces cuando se dio cuenta de lo cerca que estaba Sho, totalmente avergonzado y enfurecido. Ella sólo lo miró con desdén, como quien mira a una hormiga y sin dejarse amedrentar por esa mirada iracunda.

— ¿Dónde está tu novio ahora, eh? — dijo con aire arrogante a tan sólo unos milímetros de su cara.

A lo que Setsu ladeo la cabeza levemente y le respondió sensualmente dejando que todo el flujo de aire caliente le diese en el cuello.

— Detrás de ti.

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