Capítulo 6.- El mata dragones
Y despertando el salvador
Luego de una pesadilla
Para salvar a la población
Que le quiere y que le habita
Decide, Salvador
¿A quién vais a salvar?
¿Al diablo de buen obrar?
¿Oh al ángel lleno de maldad?
Hiccup despertó al medio día con el ajetreo de personas desesperadas, el aleteo de las alas y el ruido de las pisadas por todo el lugar, miró a su alrededor y solo notó a personas con capuchas que les tapaban por completo el cuerpo. Nervioso empezó a buscar una salida de donde estuviera pero solo encontraba paredes de roca, miró una grita pequeña para cualquiera de los demás presentes pero perfecta para él, solo esperaba no hacer ruido al moverse a ese lugar.
-Muy bien solo debo de ocultarme hasta salir de aquí y enfrentarme al mayor castigo de mi vida entera en cuanto llegue a casa- dijo desanimadamente Hiccup
Logró escabullirse hasta la entrada de la cueva, pero unas voces conocidas estaban cercas, miró por detrás de las rocas a unos vikingos que charlaban animadamente, diciendo algo acerca de un tal Alvin The Treacherous.
-Te lo digo, ese tal Alvin es el mejor caza dragones del mundo- dijo uno de los vikingos captando la atención de Hiccup
-¿Y tú crees que él y sus compañeros de la Isla de los Marginados nos ayuden con las pestes de Dragones?-
-Te lo aseguro, Stoick le mandó un mensaje para que nos ayude, la anciana predijo una terrible guerra entre nosotros y los monstruos esos-
-Solo espero que el chico dragón nos les ayude o será el primero en caer-
-Tranquilo ese chico no tiene nada que ofrecerles a los dragones, máximo sería su almuerzo cuando pasen hambre-
-Ni de eso sirve el chico, es delgado y nada de musculo, máximo sería un mondadientes-
-Cierto, es raro que no hayamos encontrado ya al chico, es como si se hubiera desvanecido en el aire-
-Seguro está muerto, pero es mejor así, el chico es un peligro para todos, incluso para él mismo-
-Vaya así que hay un par de ratas cerca ¿no crees Terrible T?- dijo un hombre encapuchado con una armadura de cuero rojo
-Ya lo creo su majestad- dijo un joven chaparro con otra capucha sobre sí, el joven sonrió con malicia y se acercó al par de hombres que ya estaban empuñando su hacha
-No tiene caso señores, no tendrán oportunidad- en ese momento el joven los atacó con rapidez, dio golpes certeros, letales, veloces, casi invisibles. Hiccup estaba asombrado
-¿Qué demonios son?- dijo un moribundo vikingo
-Sus peores pesadillas- contestó su "alteza"
Hiccup estaba entre asombrado y aterrado, con un solo golpe el encapuchado mayor acabó con la vida de ambos, luego tiró sus cuerpos al mar, haciendo parecer que ambos cayeron por accidente en los acantilados, era el asesinato perfecto, sin testigos, salvo uno que ahora estaba tratando de escapar completamente de la cueva y huir al bosque.
Pero como siempre, la suerte no estaba del lado de Hiccup ya que cuando trató de sacar su pie ortopédico este chocó contra una roca creando un sonido que los encapuchados, en totalidad, escucharon
-Oh, mierda- maldijo Hiccup, empezando a correr como un desesperado, esos tipos eran veloces pero él era astuto y conocía a la perfección el lugar, donde esconderse y donde podía empezar a implorar por algo de ayuda de su mejor amigo al cual no había visto en un largo rato.
-¡TOOTHLESS!- gritó a todo pulmón el Joven Haddock
Los sentía, casi podía jurar que el aliento de esos seres estaba en su cuello, no se atrevía a mirar para atrás por temor a tener razón sobre la ubicación de sus perseguidores.
-¡P—por favor! ¡AYUDA, SALVENME!- gritó aun mas alto el joven Haddock, estaba desesperado, buscó con la mirada algún lugar donde esconderse
Una cueva, una cueva pequeña en la que solo él podría caber, rogó a todos los dioses una pequeña ayuda y se derrapó para adentro de esta, se raspó un poco pero pudo entrar, sus perseguidores perdieron su rastro y suspiró aliviado.
-¿Por qué esto me debe pasar a mí?- dijo un poco triste, las lágrimas se acumularon en sus ojos
Tomó una gran bocanada de aire e intentó no llorar pero las lágrimas y el sentimiento le ganaron y empezó a sollozar con fuerza, se sentía perdido y oprimido.
-Su majestad, si el heredero Nocturna se da cuenta de que el joven Haddock ha escapado se volverá loco- dijo una voz cerca de la pequeña cueva
-Ve con los demás y buscadle por todo el bosque- dijo otra voz más seria
-Sí, señor- dijo la voz alejándose
-Joven Haddock si sale de ese agujero le prometo que no le hare daño y le explicaré todo lo que necesite saber- dijo la voz que se quedo
Hiccup se asustó y miró para afuera, el hombre tenía una apariencia algo draconiana, las alas, cola y unos pequeños cuernos fueron lo que le dio una idea a Hiccup de que era alguien a quien temer
-Joven Haddock no tema, soy uno de los suyos, un dragón-
-¿Cómo?-
-Le recomiendo que hablemos en un lugar donde oídos curiosos no lleguen a oír- dijo el Rey caminando a las cuevas que habían dejado atrás
-Perdón pero… ¿Quién eres?- preguntó Hiccup algo nervioso
-Soy el Rey de los dragones, tengo siglos de vida pero estuve dormido durante mucho tiempo- explicó el Rey
-¿Por qué despertaste ahora?-
-Por que era necesario, la guerra entre los dragones y los humanos está cercana, los vikingos tienen más aliados en esta guerra, ese tal Alvin, es uno de los mejores caza-dragones que han existido luego de tus bisabuelos y también una de las mayores amenazas, entre las peores estás tú, con tus inventos pudiste tirar a uno de los nuestros, es más tiraste al mejor de todos, al heredero Nocturna y en vez de matarlo… le salvaste la vida, ¿Por qué?-
-Porque al verlo a los ojos me di cuenta de que… era uno con él… sentía que si lo mataba me mataría a mí mismo-
-Entonces reconoces que eres uno de los nuestros, eres un dragón en el corazón joven Haddock-
-Hiccup-
-¿Disculpe?-
-Llámeme Hiccup, joven Haddock es muy formal para mi gusto-
-De acuerdo, Hiccup, el caso es que, usted debe de elegir a cuál bando pertenecer, no escuche al sentido de la sangre, a los años de estar viviendo en un lugar. Escuche lo que el alma le dicta y dígame a donde apunta su lealtad-
-Yo… yo me quedo con ustedes los dragones… no tengo nada que ofrecerles a los hombres que me despreciaron y no respetaron lo que yo tanto les pedí… la vida de un inocente-
-¿Por qué pone a los dragones antes que a su antiguo pueblo?-
-Porque a los dragones les debo tantas cosas… porque ellos son mi verdadera familia-
-Bien dicho, Hiccup-
El Rey posó sus manos en los hombros de Hiccup y le miró a los ojos, Hiccup sintió paz y tranquilidad cuando le vio los ojos, sintió como si ese ser que acababa de conocer, fuera tan familiar a él, le abrazó y soltó unas cuantas lágrimas confundidas por todo lo que estaba pasando en los últimos días.
-Ya, tranquilo Hiccup, está bien, vamos dentro de la cueva para que descanses un rato- dijo un sonriente Rey
-Está bien… por cierto… ¿Qué es eso de Heredero Nocturna?-
-Es un título que tienen los más importantes de cada especie, por ejemplo; si hay un Nader, más fuerte, hábil y sabio que otros ese se vuelve el líder de su especie, pero al ser el único Furia Nocturna en existencia desde un trágico accidente el dragón que tú tienes de compañero es el Heredero Nocturna-
-¿Toothless?-
-¿Cómo le acaba de llamar al Heredero Nocturna?-
-Oh, bueno… pues… verá, cuando le conocí, vi que tenía dientes retráctiles pero por un momento creí que estaba chimuelo así que le apodé Toothless. Pero yo así le digo de cariño, ustedes dragones llámenle como quieran-
-De acuerdo. ¿Y qué harás ahora con lo del mata-dragones?-
-¿Por qué yo?-
-Porque nosotros somos una colonia si uno de los más importantes no está de acuerdo con uno de los planes lo modificamos hasta que le parezca bien-
-¿Yo? ¿Importante por qué?-
-Por ser la pareja del heredero Nocturna obviamente, usted lo domó, ayudo y tuvo una conexión de alma con él, así que usted es su pareja y los dragones respetamos eso-
-¿Qué es eso de conexión de alma?-
-Algún día se lo diré joven Haddock, por el momento debe de dormir, el heredero Nocturna vendrá pronto a verle-
Antes de que Hiccup hiciera otra pregunta el dragón ya lo había dejado en un cuarto, o algo parecido, con una pequeña cama de rocas y un agujero en la pared que simulaba una ventanita que le dejaba ver un precioso atardecer
Hiccup miró por fuera de la ventana y notó como en el mar unas figuras se deslizaban en dirección a los puertos de Berk
-¿Quién será?-
Hiccup tenía una curiosidad demasiado desarrollada incluso para su propio bien, en algunos casos era bueno, por ejemplo el arriesgarse a convivir con dragones, pero en otras veces… hubiera sido mejor que se quedara en su lugar quieto, y esta… no fue la excepción.
El camino a los puertos de Berk era largo y más si contabas el hecho de que estabas en uno de los lados de la isla con más peñascos y riscos que ningún otro, Hiccup era tonto y demasiado curioso como para impedirse ir a ver qué pasaba, en especial si los navíos que llegaban tenían velas de caza-dragones
Se tardó, y bastante, pero logró llegar sin matarse, todos los demás vikingos ignoraban su presencia, pero bueno eso había sido desde siempre.
Observó a los recién llegados, parecían cansados pero victoriosos, en su cargamento fácilmente se apreciaba alas y piel de dragón recientes, una pelea seguramente… que los invitados de Berk ganaron
-Stoick El Vasto, que honor que nos invitaras a nosotros, los marginados, a Berk- dijo con algo de burla en la voz
-Sabes bien que solo tú y los tuyos se pueden comparar con nosotros en lo que se refiere a matar dragones y por lo que veo no deberíamos de preocuparnos de que hayan perdido su habilidad cazando esas bestias-
-Bien dicho mi viejo amigo- dijo con una sonrisa sádica el jefe de los Marginados
Hiccup estaba horrorizado, vio la sangre de sus amados dragones, estaba a punto de ir a gritarle un par de cosas cuando el barco estalló en pedazos lanzando algo al aire, Hiccup se acordó del nacimiento de los dragones, cuando el cascarón se rompía explotaba y dependiendo del bebe dragón y la fuerza de la especie, más fuerte era la explosión, y esa… había sido muy poderosa.
La pequeña criatura era negra cual noche, de ojos verdes casi amarillos, con alas pequeñas y poderosas para ser un recién nacido pero lo mejor o peor es que era… Un Furia Nocturna
-¡NO!- el grito salió de la boca de un encapuchado, traía consigo algunas cosas en una maleta, la pequeña criatura estaba desorientada y era un blanco fácil puesto que no había visto a nadie con claridad.
-¡Marginados! ¡MATENLE!- ordenó Alvin apuntando al pequeño dragón que ahora estaba nervioso y asustado.
-¡Basta!- gritó Hiccup
En ese instante todo fue muy rápido, Hiccup al momento en que todos los vikingos apuntaron con sus armas a la cría, rugió como un Furia Nocturna, el dragón fue a él en ese instante esquivando una paliza, el encapuchado sujetó a ambos, cargándolos y llevándoselos del lugar mientras algunas flechas acechaban con darles alcance, los vikingos les seguían pero tomando un par de pequeños atajos y desviaciones confusas los perdieron, aunque eso no bajaba el enojo y el miedo de Hiccup, la pequeña cría se durmió en los brazos de Hiccup
-¡¿Estás loco?! ¡Pudieron haberte matado!- le gritó el encapuchado a Hiccup mientras se acercaban a las cuevas
-¿Y tu quién eres?- preguntó Hiccup algo nervioso y molesto, la pequeña cría de Furia Nocturna seguía dormida en brazos del ex-vikingo a pesar de los gritos que salieron de la garganta del misterioso salvador
-¡Eso no importa! ¡¿Sabes el susto de muerte que me dio verte allí, que rugieras y que te apuntaran con esas armas?!- dijo el encapuchado perdiendo la paciencia
-No lo sé, ¡no te conozco!- gritó el joven alterado
-¡Esa es la mayor mentira del mundo Hiccup! ¡Nos conocemos desde que decidiste no matar dragones, me conoces desde que soltaste al pobre, solitario y torpe dragón herido que tu tiraste con uno de tus malditos e ingeniosos inventos!- respondió el joven sujetando de los hombros a Hiccup
-¿Cómo es que lo sabes?-
-Porque yo soy Toothless y me moriría el saber que te perdí- en ese momento Toothless se quitó la capucha que cubría su rostro y besó furiosamente a Hiccup en los labios, transmitiéndole la tensión y le desespero que el mismo castaño había causado a su amado dragón, Hiccup estaba en shock pero correspondió timidamente el beso, la pequeña maleta que traía Toothless cayó al suelo, la cría se empezó a despertar por lo que ambos se separaron pero esa conexión seguía presente... en sus corazones
Mientras que en otra parte de la Isla, Alvin no podía estar más que encantado con lo que había visto esa tarde
-Señor, perdimos el rastro de ambos alborotadores- dijo uno de los vikingos a Alvin
-Está bien, retírese- contestó Alvin
El vikingo salió del cuarto del jefe de los Marginados, este soltó una malvada carcajada y se puso a pensar divertido
-Esta será una gran guerra si el joven Domador de Dragones está de parte de esas bestias. Escúchame bien Hiccup, que te enfrentarás al mayor Mata-Dragones que hayas conocido- dijo Alvin con una malvada sonrisa en el rostro y la clara intención de acabar con Hiccup
Notas de la Autora: Hola a todos, espero les haya gustado el capítulo, aviso de una vez que desde ahora habrá algo más de romance pero sin olvidarnos de la angustia que presentará Alvin en el Futuro de nuestra draconiana pareja favorita
¡Nos leemos pronto!
