A la hora acordada Luna se dirigió a la luchezería. Fred la esperaba allí, apoyado contra la baranda mirando el paisaje.

-Es increíble como pasa el tiempo, todavía recuerdo cuando vi Hogwarts por primera vez... -dijo Fred cuando Luna se colocó a su lado.

-Para mí fue el mejor día de mi vida -dijo Luna -, este lugar es perfecto...

Fred sonrió.

-Luna... mañana después de hacerle la broma a Umbridge, George y yo nos iremos de Hogwarts para empezar con nuestra tienda... -confesó Fred.

Luna lo miró con una sonrisa.

-Sabía que se trataba de algo así...

Fred la miró a los ojos.

-En realidad... desde que empecé a sentir algo por ti, he estado dudando... -murmuró.

Luna volvió a sonrojarse.

-No arruines tus planes por mí... has lo que tengas que hacer -dijo seriamente -Además, que no estés en Hogwarts no significa que dejaremos de vernos...

Fred se acercó.

-¿Entonces eso significa que deseas verme? -preguntó travieso.

Luna rio.

-Si no contestas es porque tengo razón...

-Te voy a extrañar Fred -susurró Luna sorprendiéndolo.

Fred se quedó en silencio observándola. No podía creer que ella le correspondiera.

-Recordé que tengo que buscar unos libros en la biblioteca... -dijo Luna rápidamente, pero cuando comenzó a caminar avergonzada hacia la salida, Fred la tomó del brazo y la hizo voltear.

Cuando sintió la boca de Fred contra la suya apenas lo podía creer. Fred la abrazó desde la cintura, apretándola contra el, haciendo que su corazón latiera desbocado.

El beso de Fred era tan dulce que las piernas le temblaron, podía haberse caído en cualquier momento, pero el la sostenía tan fuerte que era imposible no sentirse a salvo.

Fred colocó una mano en su mejilla y la acarició mientras la besaba. Los labios de el eran tan cálidos y agradables que Luna se encontró aferrándose a su camisa, atrayéndolo aún mas. Era un sentimiento completamente nuevo y desesperante.

Fred se detuvo un instante sin apartarse de ella, frente contra frente, no pudo evitar sonreír al ver el rubor de Luna. Se veía adorable.

Luna le devolvió la sonrisa tímidamente. Sentir a Fred tan cerca todavía la avergonzaba.

-Te amo -murmuró el chico sonriendo.

Luna bajó la mirada aún mas avergonzada, los ojos dulces de Fred la ponían nerviosa.

Pero Fred tomó su mentón y la obligó a mirarlo.

-Te amo -repitió divertido por el rubor que le causaba a Luna.

Luna se tapó el rostro con las manos. Fred rio.

Tomó sus manos dulcemente y volvió a acercarse a su rostro.

-Te amo Luna -repitió otra vez -, ¿no voy a recibir ninguna respuesta de ti? -preguntó divertido.

-Yo... s-si...

Luna apenas podía articular palabra, algo que a Fred le pareció demasiado dulce.

-¿Si qué? ¿Esa es una respuesta? Luna, me acabo de declarar y tu solo... ¿asientes? -preguntó fingiendo estar enojado.

-Yo también te amo... -contestó para su sorpresa.

Y repentinamente, dejando perplejo al chico, Luna se acercó y lo besó. Fue un beso inocente, inexperto, y solo consistió en un roce de labios, pero aquella demostración a Fred le bastó.

Después de lograr reaccionar, Fred tomó el rostro de su chica y la besó profundamente. Aceleró el beso, y la acorraló contra la baranda de la terraza. Sabían que había probabilidades de caer, pero a ninguno le importó.

Fred abrazó a Luna y Luna abrazó a Fred como si fuera la última vez.

Al día siguiente, Luna se despertó triste porque sabía que era la última vez que iba a ver a Fred en Hogwarts.

Se alistó y salió a los pasillos, rezando para que todo saliera bien.

A pesar de la tristeza, sentía emoción por ver lo que Fred y George tenían preparado para Umbridge.

Luna entró a su clase, la que Fred había elegido para concretar la broma.

Se sentó en el asiento de siempre y cuando Umbridge entró a la clase tuvo que contener una sonrisa. Todo estaba a punto de suceder.

La profesora dio la clase como siempre, pero a la mitad fue interrumpida por un sonido. Umbridge caminó con expresión seria hacia la puerta, y cuando la abrió un dragón enorme formado por fuegos artificiales entró al salón amenazándola.

El rostro de susto de Umbridge fue tal que Luna fue la primera en soltar una carcajada.

El dragón se movió por todo el salón con movimientos bruscos como toda una bestia.

Fred y George entraron volando con sus escobas y riendo de Umbridge.

Todos se levantaron y aplaudieron gritando de emoción mientras los gemelos tiraban fuegos artificiales por todas partes.

Luna observó a Fred quien le guiñó un ojo divertido, algo que le hizo recordar a los besos que se habían estado dando la noche anterior. Se ruborizó pero no pudo evitar sonreírle.

Los gemelos salieron hacia afuera, donde todos los siguieron. Fred y George volaron por el cielo haciendo piruetas y tirando fuegos de colores por todas partes.

Luna, a pesar de que tenía los ojos llenos de lágrimas porque hoy un gran amigo se iba de Hogwarts, no podía dejar de sonreír.

Una gran y majestuosa W apareció en el cielo. Era tiempo de marcharse, pero Fred se arriesgó a bajar una vez mas hacia su chica.

El corazón de Luna se aceleró al ver que Fred se acercaba volando hacia ella.

Sonreía. Era cuando a Luna mas le gustaba, cuando la sorprendía y sonreía de esa manera.

Fred pasó rápidamente y le dio un gran beso en la mejilla, provocando ovaciones de los demás.

-Te quiero -le susurró Fred en el oído.

Fred dio la vuelta y salió volando a toda velocidad alcanzando a su hermano.

Luna se quedó allí, con una mano en su mejilla, sonriendo, observando a Fred hasta que lo único que vio fue un punto en la distancia.

FIN