Capítulo VII

Las habitaciones fueron preparadas por los elfos y Draco con sus amigos instalados, se fue a dormir, ordenando que no le molestaran en toda la mañana.

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Una noche antes, Lucius había sido informado que su hijo no se encontraba en la mansión y el motivo de esto, por lo que optó por salir a cenar con algunos posible socios de América. De ese modo una noche más, Remus pudo descansar tranquilamente sabiendo que ninguno de los Malfoy lo descubriría.

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Las vendas fueron cambiadas y el chico se intentó levantar de nuevo:

–No podemos estar desperdiciando vendas en ti Olliver, hay más heridos que las necesitan –regañó la chica pelirroja.

–Pues déjame ir y no tendrás que cambiarme los vendajes Ginevra –se defendió molesto este.

–¡¿Dejarte ir a una muerte segura?!

–Debo buscarlo, sé que está vivo.

–También deseamos que sea así, pero arriesgaste inútilmente no ayudara a nadie.

El joven no respondió a las palabras sabias de la menor de los Weasley, estaba poniendo en riego a todos y solo porque no soportaba no saber nada de Harry.

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Severus tomó los frascos y se dispuso a visitar la mansión de su Lord, casualmente cuando este no estaba, y agradeció la información que Rabastan le había proporcionado. Voldemort estaría un par de semanas en el extranjero y eso le daba tiempo. El ex profesor miró al perro que estaba impaciente y pensó que permitiría que este se quedara una noche entera en las celdas con sus conocidos, no porque él fuese un amo muy amable, si no por que aprovecharía ese tiempo para ir a… distraerse.

El mago y el perro se alejaron de las protecciones y se aparecieron cerca de la casa del lord, de ahí el camino fue más rápido porque el animago iba corriendo veloz. Al llegar a la casa el perro se detuvo y esperó al mago que llegó poco después.

–Anda entra sin mí y veras como eres el blanco de diversión.

El animago gruñó fastidiado. La bizarra pareja entró y Severus casi sonrió al comprobar que la mayoría de los mortifagos habían aprovechado la ausencia de su amo y habían dejado su puesto de vigilancia, seguramente para hacer lo mismo que haría esa noche él… divertirse.

El camino a las mazmorras fue corto y de pronto los visitantes ya estaban en el lugar. Severus revisó a los reos y notó con cierta extrañeza, que estos no estaban tan mal como él hubiese esperado después de no recibir su visita por casi nueve días. El pelinegro terminó su labor y se paró en el centro del lugar:

–Quiero respuestas y no me iré sin obtenerlas, ustedes deciden si será voluntariamente… ¿Quién les está ayudando?

–…

–…

El silencio se extendió por todo el lugar como respuesta y el de ojos negros alzó su varita y apuntó al primero que se le presentó:

–¡Imperio!

Neville se levantó cual títere siendo manipulado y se acercó a las rejas:

–Longbottom dígame… ¿Quién les ayudó?

–… –El chico se resistió por unos segundos–… Tres de los Slytherin…

–¡Nombres! –gritó tan preocupado como furioso Severus.

–... Malfoy… Nott… Zabini…

Severus retiró de golpe la maldición:

–¡Malditos mocoso idiotas!

El hombre subió de a dos los escalones desapareciendo del lugar, sin notar que dejaba a su mascota atrás. Sirius se acercó a la celda donde Harry extendió la mano y acarició la cabeza peluda de su padrino:

–¿Cómo estás Paddy?

El perro pasó su cabeza por la mano del joven como una caricia de consuelo. Los otros empezaron a llamar al animago y este se turnó para ir con cada uno de ellos. Hermione no participó en el alboroto, pues le preocupaba que Snape se interpusieran en su planes y convenciera a los Slytherin de que traicionar al Lord era un error.

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Lucius estaba desayunando cuando uno de sus elfos avisó de la intempestiva visita de Severus Snape. El rubio dio la orden de llevar a este hasta donde estaba, y pocos minutos más tarde vio al profesor cruzar la salita:

–Buenos días Severus.

–Lucius…

–¿Que te trae por aquí y sin anunciarte? No es tu costumbre.

–No estaba para formalidades.

–…

–Tu hijo ha hecho una estupidez.

–No entiendo, explícate.

–Draco ha estado ayudando a los prisioneros, él y es par de amigos que siempre lo acompañan.

–Los jóvenes Nott y Zabini.

–Exactamente.

–Mi hijo es un heredero sangre pura con responsabilidades y educado como tal, con los principios que debe tener, sin embargo no deja de ser un joven que no ha matado a nadie… vamos tú y yo sabemos que cuando das ese paso se pierde toda inocencia y amabilidad.

–Sé que no quieres eso para Draco, sin embargo en este tiempo la piedad es mortal.

–Y debo intuir que te enteraste de todo esto porque…

–Si he hecho algo por ellos también, pero mi Oclumancia supera por mucho a la de…

–A la de todos, más eso no te exenta de ser descubierto.

–Lo que importa son esos tres.

–Por supuesto, confió en el criterio de mi hijo y en lo que le he enseñado acerca de la importancia de la familia y el bienestar de esta… económico y físico.

Lucius llamó a Nulo –uno de los elfos– y le ordenó otro servició para Severus y que llamarán a Draco y a los invitados de este.

–Desayuna y ya resolveremos esto.

Severus aceptó algo renuente.

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Draco escuchó el sonido de los pájaros y sintió los rayos de sol, tenía poco de haberse dormido –o eso creía el– y por eso parpadeó sintiendo que los ojos le dolían por tal acción. Durante un rato no abrió los ojos, pero al hacerlo notó que sus cortinas habían sido corridas, su molestia se convirtió en furia:

–¡Tiny! –El elfo apareció– ¡Dije que no me despertaran hasta la tarde!

La criatura se jaló las orejas, sabedor de que recibiría un castigo:

–Amo Draco Señor, perdone amo, el amo Lucius ha ordenado que baje a hablar con él de inmediato.

Draco se levantó olvidando hasta su mal humor, pensando que algo grave había ocurrido.

–Prepárame el baño.

El elfo obedeció y tras media hora Draco salió al pasillo encontrándose con sus dos amigos:

–También los llamó –afirmó el rubio.

Los tres jóvenes bajaron por las grandes escaleras y recorrieron los pasillos del primer piso llegando a la sala donde los dos mayores tomaban el desayuno. Entraron y al ver a Snape por la mente de los tres llegó la certeza del asunto que los había llevado a ser llamados.

–Padre… padrino –saludó el heredero Malfoy.

–Siéntense, desayunemos –ordenó Lucius.

Los otros jóvenes saludaron y tomaron asiento. Tomando los alimentos no hubo más que una conversación banal, más cuando terminaron. Lucius los guio hasta otra sala. El rubio y el pelinegro se sentaron y este expuso:

–¿Por qué?

Los aludidos sabían que fingir ignorancia solo sería alargar el suplicio.

–¿No llamaras a madre? –cuestionó inocentemente Draco.

–No agotes mi paciencia Draco –calló Lucius.

Theodoro fue el que tomó la palabra:

–Sentimos ser una decepción a los ideales mortifagos y…

–Theodoro tampoco cuestiones nuestra inteligencia. ¿Los ideales? Somos magos de larga tradición de negocios y fortuna que sabemos buscar en beneficio a todo y hemos comprobado que el gobierno del Lord no nos ha aportado ningún beneficio económico, pero esa no fue la pregunta que formuló Severus. –corrigió Lucius.

–…

Draco se levantó y encaró a los mayores

–Un duelo o una batalla padre y te aseguró que haré todo lo posible por vencer, pero aprovecharme de magos y brujas indefensos y casi muertos no me trae honor.

–Bellas palabras, pero debe de haber más, no en vano somos Slytherin –dijo Severus.

Los más jóvenes sabían que estar en un interrogatorio con eso dos, era como estar en un juzgado y que estos no los dejarían hasta decir la verdad.

–Ellos nos han revelado algunos… secretos de nuestro Lord… –por fin decidió decir todo Theo.

Los jóvenes narraron todo lo sucedido desde el principio y en tanto el relato se acercaba al final el rostro de los dos mayores adquiría una palidez significativa. Al concluir Lucius se levantó y fue hasta donde las botellas estaban y se sirvió una copa que bebió de un solo trago…

–Estamos jodidos.

Los presentes lo miraron asombrados por el exabrupto. Luego este regresó a su lugar –con la copa en la mano– y suspiró abatido:

–¿Entonces si entiendo las dos posibilidades es seguir a las órdenes del Lord y permitir que este nos deje en la miseria y con más hijos o seguir con nuestra fortuna y vida como antes de todo esto, pero con mi hijo casado con una sangre sucia a la que tendré que estimar en público?

–Si… pero hay más... –aseguró Draco.

–¡¿Más?!

Severus entendiendo se recargó en el sillón individual donde se encontraba y comentó:

–Lucius Malfoy queriendo a su nuera y con eso todo será perdonado, no lo creo, tú debes probar también tu buena disposición y arrepentimiento…

–¿Cómo?

–Oh amigo mío, uniéndote también al bando de los buenos. Narcissa ya no sería políticamente correcta como esposa, por su familia y todo eso.

–¡Olvídalo! –se negó el Malfoy mayor al comprender lo que explicaba su amigo.

–O sea que yo casado con un Gryffindor no te molestó tanto, pero hacerlo tú sí. –se quejó Draco.

–Tú sabes por qué hijo.

–¡Ugh no! ¡No te he pedido que llegues a ese extremo! –dijo Draco con una mueca de aversión. –Lucius vio de un modo asesino a su hijo, que se removió incómodo y rectificó– Digo si algún día se diera el caso estaría feliz, pero…

–No trates de rectificarlo Draco –El rubio mayor tomó otro sorbo de su baso– Estamos exagerando y esa no es la única solución. Un juramento solucionaría nuestros problemas sin que nuestra estirpe se vea empañado por esa clase de uniones.

–Si supiéramos que cuando ellos aseguren nuestra participación en la derrota del… Lord les crean, sin hacerles exámenes de pócimas hechizos o… juramentos. –explicó Severus.

–Por supuesto, no creerán solo con su palabra, les aplicarán cualquier examen contra maldiciones hechizos y pociones, si defienden a varios mortifagos asegurando que ayudamos. ¿Esto es algo que ya habían pensado, verdad? –preguntó el patriarca Malfoy a los tres chicos.

–Si –confirmó Nott– No es como si la idea de Granger nos hubiese seducido de inmediato, ni que deseemos unirnos a personas que ni siquiera conocemos.

–¿Nuestra vida a cambio de un matrimonio? –aceptó Lucius.

–Has encerrado toda la idea en una sola frase Lucius –opinó Severus– En todo caso si este compromiso se llevase a cabo estoy fuera de él, pues sabedores de a quien tengo como mascota no habrá perdón.

–Oh no, si vamos a darles su libertad, todos los presentes debemos estar incluidos en el trato –concluyó Draco.

–Pues prefiero a un inocente Gryffindor que estoy seguro que no me tocara a ese ¡Depravado de Rabastan!

Los presentes miraron asombrados a Severus, pues casi nunca comentaba nada acerca de su vida privada, pero esta vez estaba furioso y se le notaba. Lucius se levantó y caminó hasta el ventanal:

–Severus puede ser liberado de los deberes de herederos sangre pura, pero ustedes no ¿Saben lo que significa?

–Un heredero antes de un año –concluyó Blaise deprimido, pues era el que resentía mas esa costumbre ancestral.

–Podemos ignorar esa costumbre –dijo Nott.

–Podemos, ciertamente, ¿pero luego qué? ¿Ignoraremos las costumbres que no nos agraden? –preguntó Lucius.

–Yo no quiero tener hijos con… ¡Ninguno de ellos! –se quejó Zabini.

–Estamos yendo demasiado lejos, tal vez esto no dure tanto tiempo y después de algunos meses a todo mundo no les importe nuestro cambio de bando o lo relacionando a ello. Por lo pronto se aceptara el pacto y creemos el compromiso, detallando detenidamente lo que pedimos.

Opinó Severus. El grupo se dispuso a redactar un documento que llevaría los puntos importantes y que nada quedase sin ser revisado.

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Hermione dejó que los otros se divirtieran con Paddy por un tiempo y luego se acercó las rejas de su celda:

–Sirius tenemos una oportunidad de salir de aquí…

El animago alzó las orejas y escuchó a la chica. La castaña le relató todo desde la ayuda de los jóvenes mortifagos hasta la vista de estos la noche pasada, al concluir con su historia, preguntó:

–Lo más seguro es que ellos incluyen en el trato a Snape y… creo que todos pensamos que lo merece, pero aun faltaría si tú estás de acuerdo.

El perro mordió el collar que traía y miró a la castaña significativamente:

–Un hechizo que evita que tomes tu forma real… –El perro se arrastró sobre las patas hasta llegar a la celda de Harry y lamió los dedos de este– Lo olvidaras con tal de que él salga de aquí.

Un ladrido fue la confirmación. El grupo se quedó en silenció, sin embargo por primera vez sentían la esperanza anidarse en su corazones.

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Tiny se apareció y sobresaltó al rubio trigo. Remus se acercó a la criatura que se jalaba la camisa –hecha de una funda de almohada.

–¿Qué sucede?

–…

–¿Pasa algo malo?

–No…, pero es algo que escuche de los amos… a escondidas… y…

La criatura estaba por estrellarse en una de los muebles, pero Remus lo detuvo.

–Está bien, si no puedes decírmelo sin que te autocastigues, no lo hagas.

Tiny miró con sus enormes ojos cafés al hombre lobo, sintiendo la amabilidad de este y tomó una decisión, si tenía que plancharse los dedos más tarde lo haría con tal de ayudar al señor Lupin, pero le contaría todo.

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Narcissa bebió el té y miró las montañas que en esa época del año se veían verdes. La bruja sentía ganas de regresar, sin embargo solo debía dar unos pocos días más y es que con los últimos informes de los elfos sabía que Remus estaba a salvo.

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Lucius se recargó en el sillón escuchando los puntos que leía Theodoro y a los cuales todos asentían confirmándolos.

–Solo me resta un punto más. Yo no quiero que la chica Granger –dijo con reticencia el rubio mayor– como nuera.

Draco lo vio y suspiró:

–La verdad es que ella es al única con cerebro en ese grupo, seguro que no me dara problemas.

–Pero es sangre sucia –volvió a la carga Lucius.

–Pues si padre, pero es ella o… – el rubio menor sonrió al recordar– ¡Longbottom! Él es sangre limpia. –dijo como iluminado Draco.

–No es uno fértil –expuso tranquilamente Nott.

–…

Los dos Malfoy se miraron decepcionados. Y es que si bien Zabini y él, podrían evadir la costumbre antes mencionada, Draco no convencería fácilmente a Lucius de olvidarla.

Severus se aclaró la garganta y comentó:

–Para Lucius siendo la mano derecha del Lord y unos de los mortifagos más reconocidos, sus buenas intenciones serán diseccionadas minuciosamente y para evitar un poco eso, es mejor tener una carta fuerte… que tu esposo sea el héroe del mundo mágico.

Draco abrió la boca –poco elegantemente– y casi gritó indignado, pero Lucius habló:

–Por lo menos es mestizo.

–Y si los expedientes estudiantiles son fallan, es fértil. –contó Snape.

–Oh, eso si el idiota no se muere antes. –dijo amargado Draco.

–Precisamente tu matrimonio es el que será primero –aseguró Nott– de ese modo aunque él ya no este, tú tendrás eso a tu favor.

–Bueno solo faltamos nosotros en… escoger –dijo con un escalofrió Zabini.

–Lo siento por ustedes –aseguró Lucius.

–No lo hagas Lucius, tú y yo entramos en esto también. –rectificó el pelinegro.

– ¡¿Qué?!

–No creerán tu participación en el bando de los buenos, solo por ser el suegro de Potter…

–¡¿No…?!

La puerta se abrió y como fue sin hacer mucho ruido, ninguno de los presentes le dio importancia creyendo que era uno de los elfos. Sin embargo la voz que se escuchó y lo que dijo, les mostró que estaban equivocados:

–Yo lo hare, yo me casaré con Lucius.

Dijo Remus entrando y plantándose frente al grupo.

Muchas gracias por todos sus cometarios:

Alba marina, Gabriela Cruz, susigabi, Renesmee Black Cullen1096, xonyaa11, sailor mercuri o neptune y Gelygirl.