Hola chicas! Volví y les he traído un cap. Disculpen por no actualizar antes, he tenido muchas tareas escolares y no tuve tiempo de escribir. Aproveche que tenía un tiempito libre para actualizar mi one-shot, y ya que estoy aquí aprovecho para actualizar esta también, jeje. Dejen sus reviews, Porfis! Las amo
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos fueron creados por la increíble imaginación de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo juego un poquito con ellos y les inventó una que otra historia.
Resumen: Isabella Swan es una joven de clase muy baja que vive en uno de los barrios más pobres y peligrosos de Forks. Edward Cullen es un muchacho adinerado, hijo de una de las más grandes potencias de Washintong, perseguido por todo el grupo de mujeres del Instituto del pueblo. Ella lo odia… El la admira en secreto… Que sucederá cuando uno de los planes que Bella intenta llevar a cabo para arruinar la fantástica vida de Edward se eche a perder a último momento, dando así inicio a una serie de hechos y conflictos que llevaran a estas dos personas completamente diferentes a unirse a tal punto de parecer una sola. Aceptará Bella sus sentimientos hacia aquel muchacho que alguna vez odió incansablemente, o le dará paso a su orgullo, olvidando la razón por la que su corazón tanto lucha constantemente?
Capítulo 7: Atrapada.
Bella Pov.
-No me interesa cuán arreglada e irreconocible me encuentre esta noche!, les grité algo fastidiada a mis dos mejores amigos, quienes me observaban divertidos parados justo frente a mí, con dos enormes sonrisas triunfales clavadas justo en medio de sus rostros.- Yo no seré la que seducirá a Cullen, ese es el error más grande que podrán cometer en toda su vida, y agradezcan que se lo estoy advirtiendo en este momento, justo a tiempo para que se arrepientan.
La discusión que habíamos mantenido desde que habíamos salido de la casa de mi mejor amigo hasta ese momento en el que habíamos ingresado al increíble parque de la mansión Cullen, se había centrado básicamente en mi negación por interpretar un papel que jamás en la vida podría tomar, y por la seguridad que Alice y Emmet me daban acerca de que todo saldría bien, cosa que yo sabia era toda una farsa.
Cullen y Swan era una mala mezcla. Siempre lo habría sido y por toda la eternidad lo sería. La hipocresía no podía juntarse con la humildad.
-Vamos Bella, ya estamos aquí! No podemos irnos ahora, no vestidos así. Sabes que lo que diría tu madre si te viera enfundada en ese vestido? Tú la conoces mejor que yo, por lo que no tengo que recordarte sus posibles palabras, argumento Alice, sabiendo que mi madre se enfadaría terriblemente de tan solo verme vestida con un vestido tan caro y elegante como el mío, a pesar de que en verdad me había salido gratis. Pero aun así, no quería desafiar a su espantoso carácter, por lo que huir del lugar no era una opción. Mi corazón se contrajo de tan solo pensar en que me encontraba encerrada entre la espada y la pared, sin necesidad de libertad posible, al menos no hasta más avanzada la noche.
-Bueno, pero tú, Alice! Estas más preparada que yo en ese tema del coqueteo! Ambas sabemos que soy incapaz de mantener una conversación con alguien desconocido por más de 1 minuto. Como supones que seduciré al chico casi una hora hasta que todos los demás integrantes de la banda de Emmet estén aquí?, pregunte horrorizada. Me aterraba la simple idea de imaginarme flirteando con Edward Cullen, en la esquina del salón de su enorme mansión. Sería un blanco perfecto para las burlas, y me convertiría en el tema más discutido entre los chuchos millonarios.
-Ese no es el punto! No necesitamos la ayuda de alguien que sepa de coqueteo para que vaya con él a distraerlo, sino que precisamos de alguien capaz de desconcentrarlo totalmente y dejarlo fuera de juego, y aunque no te guste para nada la idea, los tres sabemos que la chica ideal para desarrollar esa tarea eres tú, agrego Emmet seriamente, como si estuviese seguro a muerte de sus palabras.
Próximamente haría que se tragase todas y cada una de esas letras con un solo golpe de mi puño pero no ahí, no frente a todos. No necesitaba generarme más problemas de los que de seguro tendría.
-Ustedes están ciegos, Cullen jamás podría fijarse en mi... Miren lo que soy! Eso es relativamente imposible, y todos lo saben! El chico busca a alguien extravagante y egocéntrica, como Alice…
-Hey!, grito mi mejor amiga ofendida, a punto de arrojarse sobre mí para proporcionarme una buena cantidad de innecesarios golpes. Me reí divertida de su expresión, y un segundo después argumente mis palabras lo mejor que pude. Lo que menos quería era ganarme una bofetada de mi mejor amiga y terminar con el rostro morado por el resto de la semana.
-Vamos Al, sabes que lo digo en el mejor sentido.
-Aun así, Bella. Yo no soy para nada extravagante y egocéntrica…
-No! Claro que no lo eres!, grito Emmet moviendo sus brazos por todas partes, agregándole mas ironía a sus palabras de la que naturalmente estas a tenían.
-Cállate, McCartney! Te arrepentirás si te sigues burlando de mi!, le respondió ella enfadada, mientras su rostro se teñía de una tonalidad rojo carmín.
-Cálmense! Conociéndolos tan bien como lo hago, sé muy bien que ustedes terminaran aquí a los golpes. Debemos de buscarle solución al problemin con Cullen, murmure observándolos fijamente. Pero por alguna extraña razón, ellos no me observaban a mí, sino a lo que se encontraba justo detrás de mi espalda. Parecían como asombrados, y a la vez excitados. Eso no era nada bueno.
-Qué demonios…., pregunte confundida mientras los observaba alejarse con velocidad. No comprendía nada ni tampoco podía ver hacia donde se dirigían, lo único que pude observar antes de que mis dos amigos se esfumaran por completo, fue un guiño de parte de Emmet, y un "Buena suerte" saliendo de los rojos labios de Alice.
-Hola, murmuro alguien detrás de mí, con una voz increíblemente encantadora y musical, voz que logro desconcentrarme por un segundo, antes de enviarme una vez más a la realidad, para darme cuenta de quien se trataba en realidad.
Siempre había contemplado a Cullen desde lejos, nunca había tenido la oportunidad de sentirlo muy cerca de mí, y en ese momento el solo se encontraba a dos pasos de mi cuerpo, luciendo perfecto y brillando en toda su gloria.
No pude evitar observarlo ligeramente, simplemente para asegurarme de que ese ángel caído del cielo en verdad era él. Edward se veía como un príncipe, vestido con un brillante esmoquin negro y con el cabello levemente despeinado, como siempre lo llevaba. Sin ninguna duda encantador.
-Hola, dije intentando parecer feliz, pero en realidad mis sentimientos eran todos los contrarios.
"Malditos Alice y Emmet! Me pagaran esto! Querida amiga, ve despidiéndote de tus amados zapatos de rebajas y de Jasper. Luego de que suelte unos cuantos secretos sucios de ti, el nunca jamás volverá a acercarse a tu estúpido cuerpo de duende, y tu Emmet, espera a que le cuente a todos los de la secundaria que aun duermes con tu osito Barry, serás el centro de las burlas!" , Pensó mi resentida cabeza, que aun no podía creer el abandono que mis dos mejores amigos habían ejercido en mi.
-Que hace una dama tan encantadora como tu sola en esta noche? Abandonarte debería ser un delito, susurro caballerosamente, intentando coquetear conmigo. Lo observe con una expresión de completa sorpresa. No habían pasado más de 2 segundos desde que me había saludado, y el chico ya trataba de conquistarme.
Sin ninguna duda, estaba peor de lo que creía.
-Cuál es tu nombre?, me pregunto adorablemente. –Creo conocerte de algún lado…
"Demonios" , pensé internamente. Emmet no había mencionado nada acerca de nombres. Debería revelar mi verdadera identidad? O por el contrario debería inventarme algún nombre de súper modelo seductor tal como: Stephania Gucci, o en último caso, Leticie LeFrave? No, eso sonaba demasiado extravagante.
"Piensa, piensa", re repetí mentalmente. Debía de apurarme, o Cullen comenzaría a sospechar de mí. El chico parecía ser un cabeza hueca –y seguramente lo era- pero no pasaría por alto que alguien se cuestionara tanto su nombre. Eso sería muy raro.
-Rosemary!, le grite con una enorme sonrisa en mi rostro llena de felicidad, aunque luego de un segundo me percate de que Edward me observaba raro.
"Claro, Bella. Recuerda que el no escucha tus conversaciones mentales y supuestamente tampoco sabe del plan. Es obvio que pensara que estás loca", dicto mi conciencia.
Edward me observo algo divertido, y un segundo después, una hermosa sonrisa torcida se apodero de sus perfectos labios, haciéndolo lucir mucho más atractivo de lo que naturalmente ya lo era.
-Rosemary? Estas segura? No pareces una "Rosemary", argumento entrecerrando uno de sus ojos. De inmediato comencé a alterarme… El ya sospechaba del plan, y ni siquiera habían pasado 5 minutos. Definitivamente Alice debería haberse ocupado de ese trabajito. Si ella estuviese en mi lugar, ya habría llegado a la sexta fase con el chico.
-Sí, soy… Rosemary? Ehhh… digo, soy Rosemary!, repetí insegura, dándole cierto tono de duda a mi voz. Genial, seguía anotando puntos en mi contra.
-Estás segura?, pregunto una vez más.
-Vas a saber tu mi nombre mejor que yo?, le dije intentando parecer ruda, a pesar de que en verdad me encontraba desesperada. El pánico estaba a un segundo de apoderarse de mí.
-Pues, por alguna extraña razón se me hace que tú no te llamas así. Creo que tu nombre es diferente, quizá algo más… atractivo. Acaso tu nombre no es Isabella? Más precisamente Isabella Swan, si no me equivoco, dijo el muy seguro de sí mismo, petrificándome al instante.
Como sabia mi nombre? El jamás había hablado conmigo, simplemente a veces cruzábamos miradas, pero nunca de cerca. Nuestros grupos sociales no podían fusionarse, y dudaba acerca de que él le hubiese preguntado a alguien quien era realmente yo.
"Demonios, Bella. Te metiste en un lio demasiado grande como para defenderte tu solita", susurro mi conciencia una vez más. "El está en todo su derecho, y tú en el territorio del enemigo. Vas perdiendo".
"Gracias por recordarme que mi vida acabo, amiga", le respondí frustrada, sin dejar de observar a la imponente figura masculina que tenia frente a mí.
Definitivamente, Alice y Emmet estaba al principio de mi lista de futuros golpes y asesinatos, claro… Si sobrevivía a ese encuentro con Cullen.
