Capitulo 6: Dificultades.

BPOV

No podía creerlo ¿Cómo fue que me había metido en este lio? Lo que menos necesitaba eran más problemas y claramente convivir con tres hombres se me convertiría en uno muy grande ¡Demonios!

Pero cuando lo vi, ahí, tan desesperado y mirándome con esas preciosas esmeraldas simplemente las palabras no me salían, no puedo explicar lo que me sucedió, jamás me había ocurrido nada igual. Ah y ahí voy yo de estúpida y acepto ¿Por qué? ¡¿POR QUE?! ¿Porque no puedo negarle nada a un tipo que acabo de conocer? por el simple hecho de que es el hombre más increíblemente hermoso que he visto en mi vida.

Hormonas…

Por favor la edad me está afectando.

Y ahora estaba arreglando mis maletas para mudarme a un departamento en el que viven tres hombres ¿Qué se suponía que iba a hacer ahora?

Es cierto que necesitaba construirme una vida y una identidad fija si quería quedarme permanentemente en un lugar pero eso lo podía conseguir con un trabajo, no necesitaba nada de esto, sin embargo continuaba guardando todo en las dos pequeñas maletas que estaban frente a mí.

Sin duda cada día estoy más loca.

En fin.

Sacudí la cabeza y cerré la maleta con mis cosas adentro, suspiré y mire mi rostro una vez más al espejo. No lograba acostumbrarme a lo que veía cada vez que volteaba. Maquillaje. Tal vez no del tipo que mi madre me obligaba a usar en las fiestas pero aun así era maquillaje. Para mi desgracia, mis cejas siempre habían sido demasiado delgadas, naturalmente. Jamás me había visto en la necesidad de cortarlas o arreglarlas, y siendo ahora un hombre, parecía bicho raro con unas mini cejitas. Mi nariz también podría mejorarse pero me rehusaba a usar algún tipo de implante falso y mis labios estaban levemente distorsionados, uno era ligeramente más grueso que el otro. Era una verdadera lástima que el maquillaje no cubriera mis constantes sonrojos. No me iban a hacer las cosas más fáciles.

Refunfuñe disgustada y saque la peluca color negro de mi cabeza, quité el broche y dejé caer mi cabello. Qué pena, me gustaba. No era rubio, ni rojo, ni ningún color extravagante, ni nada especial, pero era MI cabello, café, largo, hasta la mitad de la espalda y en ondas. Mis manos eran un desastre y no que tuviera unas uñas perfectas, finas o hermosas ¡Qué va! Muy huesudas.

¿Cómo se suponía que tres hombres no se dieran cuenta de todo eso?

Mmm ¿Aún hay tiempo para retractarse?

¡toc, toc!

Brent, soy yo, Alice ¡Ábreme!

Hmn, creo que no.

—Ahora voy — necesito trabajar en la voz. Sujeté mi cabello en una cola, la cubrí y volví a colocar la peluca.

Apúrate que no tengo todo el día. — no pude contener el impulso de rodar los ojos, al menos no estaba aquí para verme hacerlo. Caminé –casi corrí- hasta la puesta y la abrí para encontrarme a una duende sonriente y a una Barbie avergonzada.

— ¿Qué paso? — inquirí ante la cara de Rosalie.

—Alice se está volviendo más loca de lo que ya está.

— ¿Por qué?

— Se le ocurrió ponerse a pelear en el elevador con una señora de cómo 70 años. — rezongo y Alice tras ella estaba haciendo caras graciosas.

—Ajá ¿por?

—Ash, estaba loca— gruño la duende —Escucha, traía puesto un pantalón amarillo y un suéter de rayas morado ¡Morado! ¡Rayas! ¡Amarillo! ¡VIEJITA CHIFLADA! —

—Esa no era razón suficiente como para que le gritaras.

—No puedo dejar que gente ande por la vida vistiendo esas cosas.

—Alice tienes que aceptar que tienes un problema ¡basta! ¿Sí? — contemple toda la discusión con el cerebro hecho un revoltijo, solo espero acostumbrarme al torbellino que es Alice.

—Da lo mismo ¿ya estas listo? — pregunto dirigiéndose a mí.

—Pues…

—Te ayudo ¿Qué te falta? — me interrumpió dejando su lugar y examinando el cuarto de hotel.

—Nada. Es solo que debo entregar la llave en recepción.

—Oh, no hay problema, vayamos.

—Espero te acostumbres antes que yo — me siseo Rosalie por lo bajo — tarde demasiado para mi gusto. —

—Dejen de cuchichear a mis espaldas y salgan ¡vamos!

—Ya, ya, está bien.

Tome mi maleta y el resto de las cosas y seguí a las chicas por el pasillo mientras ellas platicaban ¿de qué más? Ropa. Como chica nunca fui muy apasionada a este tema, como chico, bueno eso era lo más característico de un chico que poseía. Odio las compras.

Llegamos al primer piso y vi como Alice le echaba una mirada matadora a una ancianita en el mostrador.

Si, Alice si tenía un problema.

Devolví la llave al muchacho de la recepción y regrese con Alice y Rose.

— ¿ya nos podemos ir? — preguntaron ambas haciendo un puchero.

—Sí, ya nos podemos ir. Gracias. — conteste sonriente.

Salimos del hotel y caminamos hasta donde estaba un precioso Porsche amarillo.

—Valla ¿De quién es?

—Mío — dijo una orgullosa y soñadora Alice. — Es mi bebé

Rose la empujo y se subió al asiento del copiloto junto a ella, yo del igual modo me acomode en el asiento trasero. Durante todo el camino se la pasaron haciéndome preguntas de mi vida y yo –como podía y con ciertos límites- contestaba.

—Entonces Brent ¿Dónde vivías antes de venir aquí?

—Mm, en Forks, es un pequeño pueblito en Washington.

—Nunca había escuchado de él.

—Sí. En verdad no es muy conocido.

—Tal vez podríamos visitarlo un día, no sé, ya sabes para conocer — ofreció Rose.

—No, no tengo buenos recuerdos de ese lugar. — ambas se encogieron de hombros.

— ¿y cuál es tu comida favorita?

— No sé, casi todo me gusta.

—Te digo Rose, todos los hombres son iguales. No importa que les pongas enfrente, lo comerán.

— ¿Por qué lo dicen?

—Hace dos años, en el instituto nos pusieron el típico proyecto de cuidar un huevo, a una chica del salón se le cayó y retamos a Emmett a que no se lo podía comer. Lo hizo en menos de cinco segundos.

—Oh. — iuk, asco, asco, asco.

—Sip, ahora ya quisieran llegar a eso.

—Calla, que es peor para nosotras, están todo el día quejándose de que tienen hambre y que no-sé-que. Al menos tu novio no es un mastodonte gigante con complejo de oso.

— ¡Mi novio me llamo "Comida"!

—…Tuche

— ¿Así que si era enserio? ¿Lo de que se morían de hambre? pensé que solo exageraban. — dije un poco contrariado.

—Ah Emmett exagera todo, pero si, en cierto modo. Así que si tienes comida, mantenla lejos de su alcance.

—Wow, ¿Saben? Tengo hambre.

— ¡¿QUÉ?! — exclamaron al mismo tiempo.

—No, quiero decir… bueno ¿Por qué no vamos por algo de comida? — Intenté explicarme — dijeron que morían de hambre y…

—No tienes por qué hacer eso. No es tu problema.

—Lo sé, pero... si vamos a compartir el espacio durante tanto tiempo, creo que podríamos procurar llevarnos bien.

—Aww… — exclamaron de nuevo a coro —Cosita… bueno, de acuerdo. Vamos, conozco un lugar donde venden de todo. — dijo Alice acelerando la velocidad.

Alice nos llevo a un lugar extraño, parecía supermercado pero afuera había muchos puestos de comida y atracciones para niños chiquitos, como una feria pero sin montañas rusas. Compramos montones de comida chatarra, tacos, hamburguesas, dulces, pastel, soda, etc, etc. Las chicas se ofrecieron a ayudarme a pagar pero no las deje, el dinero era verdaderamente lo que menos me importaba y según sé ellas ya habían hecho mucho por ellos antes.

Después de que subimos toda la comida al auto estábamos exhaustas, bueno Rose y yo lo estábamos. Al cabo de unos minutos llegamos a una colonia muy bonita, había muchas plantas y edificios grandes y espaciosos. Alice se paro en el aparcamiento de uno de ellos, era color beich claro y parecía de al menos 10 pisos.

—Llegamos — anuncio saliendo del auto y yendo por las bolsas.


Subimos hasta el octavo piso (gracias a dios, por el ascensor) y nos detuvimos en la puerta que daba el numero 645, sería un numero sencillo de recordar.

—Hola. — saludaron amablemente. Alice y Rose mostraron la comida y creo que a Emmett se le salió una lagrima, nunca pensé que la frase "A los hombre se les llega por el estomago" fuera tan cierta, pero en realidad no puse mucha atención, estaba demasiado ocupada viendo a un bellísimo adonis con sonrisa de supermodelo.

—Wow, ¿a qué se debe tanta comida? Digo si se puede saber — solo por ver esa expresión en su rostro había valido la pena, parecía feliz.

—En realidad fue idea de Brent, él pago y todo.

— ¿En serio? — preguntó sorprendido.

—Ellas, mencionaron algo… — dije como pude. ¡Culpo a las hormonas! — Y como recordé que Emmett dijo que morían de hambre pues…—

—Eres… el hermano que nunca tuve… — Emmett hipó mordiendo uno de los tacos que habíamos comprado.

—Creí que Pancho era el hermano que nunca tuviste. — ¿Pancho?

—Pero él (ella) nunca me dio comida, solo se robaba mis bananas. — ¿?

— ¿Quién es pancho? — articulé confundido ¿De qué hablaban?

—Larga historia… — Lo deje pasar y cuando terminamos de guardar el resto de la comida en la alacena y en el refrigerador nos sentamos a comer. No sé porqué presentía que ni Alice ni Rose salían de esta casa, se notaba que pasaban mucho tiempo en este lugar, y para ser sincera parecía que eran ellas las que vivían en aquí y no los chicos, movían, y hacían todo lo que querían y los demás debían acatarse a sus ordenes (más a las de Alice) A y ellas tenían razón, Emmett comía como si en vez de estomago tuviera un hoyo negro.

—Emmett basta, no seas cerdo.

— ¡Es mi vida! — gritó mordiendo otro taco. Llevaba, dos hamburguesas, tres sodas, una rebanada de pastel y ocho, sí, ocho tacos. Ahora nueve.

—Debimos haber enviado a Emmett al zoológico y quedarnos con Pancho.

— ¿Algún día me dirán quien es pancho?... ¿y porque lo enviaron al zoológico? — demandé curiosa.

— Ay — Emmett bufó — Mira, te lo voy a explicar. Pancho, era mi bebé mono, era color castaño oscuro profundo, no negro como dice Jasper. Lo robamos del zoológico y le gustaban las bananas, pero tenían que estar maduras, no le gustaban podridas ni negras, también le gustaban los insectos. Una vez lo saque a pasear al parque con su correa pero vimos a los del zoológico que andaban avisando a las autoridades así que lo escondimos, además la gente se nos quedaba viendo y no lo dejaban espulgar en al cabeza de sus hijos, oh y un día recuerdo que trato de hacerlo con Edward y como no se dejo pancho tomo el bote de kétchup y en venganza se la vacio en la cabeza. Fue divertido. Pero Eddie se enojo tanto, tanto que me grito.

— Oh… — dije confundida

Sí, pero al final tuvimos que regresarlo porque estaba creciendo demasiado y Eddie no le quería dar su cama. Los del zoológico nos dieron una recompensa porque les dijimos que lo habíamos encontrado y nos enteramos que nunca fue él, sino ella.

—Era una hembra. — Aclaro Rose. Asentí.

Todos nos miramos un momento antes de soltar una estruendosa carcajada, estuvimos riendo durante más de diez minutos, Emmett era un caso. Me llegué a preguntar cómo se habrá visto Edward con la cara totalmente cubierta de salsa de tomate y gritándole a Emmett. Seguramente lindo. Sentí como mis mejillas se ponían rosadas ante ese pensamiento.

—Oh… Brent se está poniendo rojito de nuevo… — Sip, y con cada palabra el color aumentaba.

Luego de eso comenzó un juego llamado "Haber quien puede hacer sonrojar más a Brent" ¿pueden adivinar quién gano?

Nota mental: Venganza.

Luego de que el tonto juego terminara me mostraron la que sería mi habitación, por un momento Jasper me miro mal.

Deje ahí mis cosas y volví a la sala donde los chicos trataban de poner una película.

—Quiero ver Phoo — Protestó Emmett.

—Emmett, no vamos a ver Phoo, madura tienes 20 años. —

—Bien, pero quiero ver una de Disney.

Me pareció extraño que nadie le contestara nada, hasta que descubrí que todas las películas eran de Emmett y todas eran películas infantiles, en fin vimos 101 dálmatas, pudo ser peor. Justo al final de la película sonó el celular de Alice y se oyeron muchos gritos del otro lado.

Hola ma´… no… sí, estoy con los chicos… si, aja, con Rose… también con Edward… no ma´ no te responderé eso… ok, si… si… ¡SI!... no, no lo repetiré en voz alta… pero… olvídalo… ¡Si mamá, Jasper y yo nos estamos cuidando! — casi me atraganto con mi propia saliva— ok… si ma´… ok, bye.

Todos desviamos la vista y fingimos no escuchar nada.

—Ni una palabra. —Advirtió— Rose, nuestros padres están en mi casa, dicen que si no estamos ahí en 10 minutos estamos castigadas.

—Pero tú casa esta a media hora.

—Ellos lo saben. — Dijo cabizbaja— Vamos, aun podemos negociar el tiempo.

Las dos tomaron sus cosas y se fueron algo tristes, eran como las once de la noche y Emmett se estaba quedando dormido en el sillón por lo que decidimos que era hora de dormir. Los tres se fueron, cada uno a sus respectivas habitaciones y yo me dedique a guardar mis cosas.

Debía pensar en cómo me las arreglaría para que nadie me descubriera, habían demasiadas dificultades, el más grande y mi mayor problema sería todo lo físico, con trabajo podía deslizarme en una superficie plana sin caer, mucho menos podría cargar la cuarta parte de lo que podría hacerlo Emmett ¿y cuando menstruara? La peluca, el maquillaje ¿Cómo ocultaría todo eso? Además de que aún conservaba un poco de ropa de mujer para alguna emergencia. También, usaba una pequeña botarga bajo la camisa ¿Qué? ¿O creían que nadie notaria dos pequeños inconvenientes en mi pecho?

Asumí que fue una suerte que mi habitación contara con su baño propio.

Termine de colocar cada cosa en su lugar y me tire a la cama con un enorme bostezo.

A mi mente llego una imagen, un extraño cabello color cobrizo y unos hermosos ojos esmeraldas.

Edward… — susurré antes de caer en la inconsciencia.


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Nota de la autora: hola! Estoy de vuelta! :D ¡!¡ (Aplausos)

Tengo un nuevo cap… ya sé. Para mi gusto es corto. Y no actualice la vez pasada casi me da un nosequequeseyo pero ya no había nada de nada de internet y no podía hacer nada. En unos dias más volveré a mi casa ¿si? Y actualizare puntualmente. Para recompensar les prometo que el próximo cap lo hare largo y que les sacare muchísimas sonrisas :)

En el cap anteror hubo una chica que me dijo que era Rumana y que le gustaría traducir mi fic, pero dejo el comentario anónimo y así no me puedo comunicar con ella.

Adoro sus comentarios y ya llegamos a más de 100 seguidores (estoy muy muy muy feliz) gracias. Ojala haya más rewiews en este cap.

Adiós y una vez más les digo algo que ya saben. Los personajes son de S.M no míos pero esta historia si lo es y los quiero chicos bye.