Fic
Vivir en el pasado
Por Aly Andrew
Capítulo 7
Problemas familiares
En el comedor, la escena era por demás tensa, los hermanitos Legan se habían adueñado de la situación, apoyados por la Sra. Elroy. Annie y Patty se sentían fuera de lugar, salvo por los hermanos Cronwall que las apoyaban en todo, los otros buscaban la forma de ofenderlas.
Para desagrado de Elisa y Neil, sus primos eran más aceptados por la tía abuela que ellos. Eso los ponía de un pésimo humor, ya que protegían a las arrimadas amigas de Candice. Cuando Albert se unió a la mesa, pidió cambiarse la disposición de los lugares de los comensales; puso a los Legan casi al final de la mesa, ya que no eran de su agrado, solo los aceptaba por la Sra. Elroy.
Cada vez, más rechazados, éstos planeaban vengarse de Albert en donde más le dolía… "Candice" la huérfana arribista que ocupaba un lugar importante en la vida del jefe del clan. Frustrados por el accidente fallido, habían hablado con la tía abuela para fraguar el siguiente ataque a la sirvienta esa.
La Sra. Elroy, preguntaba no por amabilidad ni preocupación, sino para hacer un reproche, porque Candice no se presentaba a la mesa; típico de la escasa educación de la huérfana.
- Tía Elroy, le agradecería en lo sucesivo que se limite a llamar a Candice por su nombre; no toleraré por parte de nadie un trato despectivo hacia ella… ¿fui claro?
- No hace falta ser tan grosero con la familia sobrino, después de todo somos sangre Andrew, no como esa, que acogiste en nuestro hogar
- Acabo de ser lo suficientemente claro, cuando advertí el modo de tratar a Candice; si vuelve a referirse a ella de esa manera, me veré obligado a pedirle que se retire de la mesa, ¿ahora si comprendió tía?
- ¡Es el colmo! nunca pensé que me humillarían así; a donde van a parar las buenas costumbres y la educación en esta familia.
- Eso mismo me pregunto, tía. Ya que usted se jacta de ser una persona educada y temerosa de Dios, sin embargo actúa de manera contraria. Elisa al ver como estaba tratando a la Tía abuela intervino en su apoyo.
- ¡Tío Albert! decía con voz melosa, - no creo que sea necesario tratar así a la tía abuela por algo tan insignificante como Candice. Al decir este comentario Annie y Patty estaban con sus ojos desorbitados, Patty pensaba como se atrevía a llamar insignificante a su amiga. Definitivamente esa mujer era una ingenua. Annie giraba a ver a Albert quien estaba visiblemente molesto, al apretar sus quijadas. Él le respondía con calma a Elisa.
- Esta es mi casa Elisa, te sugiero… no, mejor dicho, te exijo que mañana te vayas con tus padres, no quiero verlos aquí ni un momento más. Abriendo sus ojos y su boca demasiado para responder,
- ¡No es justo! - gritaba exaltada- soy de la familia, la tía abuela me invitó a pasar una semana aquí.
- Pues yo… soy quien decide quién se queda y quien se va en esta casa Elisa, y la decisión ya está tomada, mañana no quiero verte en mi casa. Elroy levantando una ceja, notando el reto de imposición de su sobrino argumentaba,
- Esto es inaudito William, -en tono ofendido, agregaba - como puedes echar de esta casa a tus sobrinos y sin embargo dejar a otra "gentuza" quedarse; ¿has perdido el juicio? No tengo más remedio que convocar a una reunión del clan para analizar tu comportamiento.
- ¡Hágalo tía! cuando esa reunión finalice, usted y sus sobrinos no serán admitidos más aquí, ni en ninguna otra propiedad Andrew. No se atreva a desafiarme, porque mi posición en el clan me favorece; no me provoque o aténgase a las consecuencias… ahora si me disculpan señoritas, sobrinos- dijo refiriéndose a Annie, Patty y los hermanos Cronwall-, me retiro de esta farsa de cena; si gustan puede continuar cenando en la terraza, libres del las malas compañías; con su permiso.
Se levantaba incomodo y bastante molesto, al escuchar el desafío lanzado por su Tía Elroy, jamás se imaginó escuchar tal desfachatez a su tía, aun sabiendo que Candy era una huérfana de buenas familias, la tragedia que la envolvió siendo una niña, la hizo sacar fortaleza a su corta edad. Se hizo cada día más independiente, aun que contara con el apoyo de los Andrew, siempre buscaba hacer un camino por su propia cuenta, por si también ese apoyo desaparecía, poco a poco, Candy se había labrado como una mujer de trabajo, honesta y servicial. En ese momento, le pidió a la doncella que prepara una bandeja con la cena para dos personas, mientras se dirigía a la habitación de su querida Candy.
Mientras en el comedor, las caras de los Legan y la tía abuela reflejaban su ira, los demás salieron a comer a la terraza como les había sugerido Albert; casi no daban crédito a la maldad que aquellas personas tenían y el desmedido odio hacia Candy. Annie y Patty decidieron que antes de retirarse a descansar hablarían con su amiga de lo que habían descubierto hasta el momento.
Candy se encontraba en su cama, entretenida con el diario que había encontrado; sus emociones estaban alteradas al leer el trato tan degradante que le dieron a Candice desde que la sacaron del orfanato. Aun no sabía quiénes eran Elisa y Neil, pero por lo que estaba descubriendo, habían hecho de la vida de la joven un verdadero infierno. Por lo visto a Candice el joven no le resultaba indiferente, pero tenía temor por las reacciones de los demás familiares, sobre todo de la Sra. Elroy; justo cuando comenzaba a leer lo que relataba sobre el tema golpearon la puerta.
- ¿Quién es?
- Soy yo Candy, ¿puedo pasar?
- Por supuesto Albert,- de un salto llegó hasta la puerta, sorprendiéndolo.
- Oye pequeña, casi me matas de un susto… no que estabas muy mal- la miraba y fruncía sus cejas con un falso disgusto.
- ¡Albert! No te burles, es que prefiero quedarme aquí a enfrentarme con la Sra. Elroy
- Te entiendo, venía a avisarte que siempre si voy a cenar contigo, ¿que te parece?
- ¡Genial! mi príncipe- tan emocionada estaba que se lanzó a los brazos de Albert sin pensarlo y le plantó un sonoro beso en su mejilla.
Albert estaba cada vez más sorprendido por las reacciones tan liberales de Candy, por lo visto el accidente la había cambiado bastante; solo atinó a abrazarla mientras la levantaba en sus brazos, de manera imprevista le devolvió el beso, pero como ella se movió, sus labios descansaron finalmente en la tentadora boca de ella.
Una pequeña corriente eléctrica los recorrió, dejándolos sin habla, y lentamente lo que comenzó como un leve beso, fue convirtiéndose en algo más profundo, dejándose llevar por los sentimientos vividos esa tarde en el bosque. Albert creía estar en el paraíso, estaba besando a la mujer de su vida; en cambio Candy no sabía a quién en realidad iba dirigido ese beso, si a ella o a Candice; este pensamiento fue suficiente para enfriar todo contacto. Se separaron lentamente, ambos apenados por el momento compartido, justo en ese instante les traían la cena; para disimular la situación comenzaron a prepararse para compartir los alimentos.
Durante esas horas, se dedicaron a hablar de cualquier tema, menos de sus sentimientos, todo había sido muy rápido, aun estaban tratando de asumirlo. Una cosa era segura: Albert estaba cada vez mas enamorado de la nueva Candy, y ella, había comenzado a enamorarse de ese príncipe tan especial; solo la duda de que fuera a ella, por si misma, a quien le correspondía, y no a un fantasma, la atormentaba.
Cuando Albert se retiró a su habitación, las amigas de Candy entraron para ponerse al día con lo que habían encontrado; pusieron al tanto a Candy con respecto a los Legan y también con los que algunas doncellas les habían dicho sobre la Sra. Elroy. A su vez, ella les mostró el diario de Candice, así llegaron a algunas conclusiones que las dejaban pensativas.
Al día siguiente, se reunieron las tres para expresarse lo que habían descubierto hasta el momento. Después de analizarlo varias veces las posibles opciones, al final era jóvenes universitarias, estudiantes de medicina, con un coeficiente intelectual bastante bueno, tenían que resolver ese asunto lo más pronto posible.
Annie había estado entablando conversaciones con los empleados más importantes de la casa, de esa manera se había enterado, que al traer Albert a Candice a la casa, se revelaron varios integrantes con respecto a la presencia de la huerfanita en la mansión.
Al parecer nunca estuvieron de acuerdo con la decisión de Albert debido a su juventud, ya que los Legan solo la consideraban una sirvienta. La señora Elroy, no deseaba que Candice se uniera a la estirpe Andrew, aun que posiblemente fuera de buenas familias, no era muy redituable, conveniente y hasta sería una pérdida de ingresos tenerla en la familia, cuando William podía casarse con alguien de abolengo y mayor fortuna, así incrementar los bienes de la familia.
Los únicos que apoyaban a Candice, eran los hermanos Cornwall, quienes tenían poco de conocerla y se habían encariñado con ella por ser una buena persona, lograr la estimación de todos en la mansión, y la sencillez que mostraba, al grado de que cuando la trataron de sirvienta y no estaba William ahí, tomo un mandil y sirvió la mesa con sonrisas amables a los Cornwall, quienes ignoraban que ella era protegida de la familia.
Patty, por su parte conversaba largo tiempo con Stear, este le contó cómo había sido tratada cuando ellos apenas llegaban, desconociendo que era la protegida de su Tío.
A su vez, las chicas para justificar su estancia en la mansión, se pusieron de acuerdo en decir, que Candice las había conocido en la escuela de enfermería a la que había asistido y donde se había convertido en enfermera titulada. Albert le había dejado estudiar, George se encargaba de todos los gastos y movimientos que la joven debía hacer, era la única manera en la que el jefe del clan se quedaba más tranquilo al tener que alejarse por los constantes viajes de negocios.
Candy, aun no había conocido al Sr. George Johnson, pero estaba convencida de que si alguien podía decir que ella no era Candice, ese podía ser el.
Según el diario de Candice, este había actuado como un hermano mayor de Albert en todo momento, se había hecho cargo de Candice desde el orfanato hasta traerla a la mansión, también la había apoyado en sus estudios y vigilado su seguridad, por lo tanto era el único que podía reconocerla, porque Albert estaba ciego de amor, y no veía las pequeñas diferencias entre ambas chicas. Candy estaba preparada para enfrentarse al Sr. Johnson, y confiaba en que el la ayudaría con este asunto del crimen de Candice.
Solo esperaba que llegara pronto de su viaje, porque tenía el presentimiento de que algo estaba por sucederle, y definitivamente no era nada bueno, ella y sus amigas estaban todo el tiempo en constante expectación, el tiempo corría rápidamente, solo era cuestión de que intentaran otro ataque contra ella, y este se estaba agotando.
Patty comentaba algunas cosas que no habían considerado,
- Candy, sabes que… Los jóvenes Cornwall tienen parecido con los Cornwall de nuestro tiempo… Pensaba que, ellos deben ser sus predecesores… eso significa que, se casarán y tendrán sus familias, según lo que me comentaba Steve, su familia vivía en Norteamérica y después de la guerra vivieron un tiempo en Inglaterra, para después sus familiares tenían bienes en Escocia, fue así que ahora vivían ahí. Annie con tristeza confirmaba,
- Tienes razón Patty, conversando con Archivald dice que sus padres tienen inversiones en Norteamérica, ellos tienen poco de estar aquí en Escocia, que actualmente residen en Chicago y… En ese momento bajaba el rostro apenada, logrando la atención de sus amigas a ella Candy impaciente presionaba
- ¿Y?
- Archivald conoce a los Britter, dice que son… socios de su padre. Es probable que, mis predecesores se vean afectados con mis actos en este tiempo Candy. Patty abría los ojos y confirmaba.
- Tienes razón Annie, mi familia es de origen inglés, no hemos tocado ese tema de mi apellido, pero… es un hecho que puedo toparme con mis tatarabuelos y no los reconozca. Candy apretando la boca, aceptaba esa realidad y agregaba
- Pues, el señor George Johnson, tiene mi apellido. Es soltero.
Candy aun no había podido conocer a los hermanos Legan, pero sabía, por el diario de Candice, que ellos la odiaban; las razones aun no las entendía, ya que no encontraba motivo para que estos hermanos se sintieran amenazados por una joven huérfana. Cada vez se convencía más Candy, de que si no aparecía pronto el Sr. Johnson, su vida no valdría nada.
El trato diario con Albert había logrado despertar en ella los sentimientos más excitantes que alguna vez sintiera; cuando estaba con él, solo podía pensar en que ese momento durara para siempre, y cuando se encontraba trabajando, su corazón se sentía desprovisto del calor de su presencia. Esto claro está, no o comentaba con sus amigas, se habían empeñado en que podían cambiar el futuro a tal grado que si les comentaba lo que sentía por Albert, ella podría verse comprometida y cambiar el futuro actual.
Sabía sin dudas que estaba enamorada de Albert, y eso la dejaba en desventaja, porque era consciente de que ella debería retornar a su propia época, además no estaba segura de que los sentimientos de Albert fueran para ella, aún estaba el fantasma de Candice.
Cada noche, en sueños, podía vislumbrar detalles de la vida de la joven, momentos que dejaron en su corazón, huella imborrables; sabía que le quedaba poco tiempo, presentía que algo iba a suceder y necesitaba ayuda.
Una mañana, bajó a desayunar con sus amigas, y mientras se dirigía al comedor se encontró con los hermanos Legan.
Bueno chicas, las dejo con la duda hasta el próximo capitulo, mil gracias por sus comenarios y nos estaremos leyendo, besos!
