Hola chicos y chicas seguidores de este fanfiction.
Ya se, se que no actualice el jueves, pero entiéndanme, estoy a finales de semestre, (mi ultimo semestre de preparatoria u.u) y la escuela me trae vuelta loca, ya estoy esperando con ansias las vacaciones.
Les dejo este capitulo que estoy completamente segura que van a amar con toda su alma, y si no, les regalo una galleta (?
Tengo una pregunta para ustedes: ¿Qué piensan del Mericcup, Flynnpunzel y el grupo Big Four? No voy a meterlos en este fanfic (¿o sí? Tengo una idea medio extraña en mi cabeza) pero me gustaría saber su opinión sobre estas parejas y crossovers porque no se si vaya a escribir algo sobre ellos cuando termine este. Pero bueno, espero sus respuestas.
Abajo dejo los reviews, como siempre.
Nos leemos abajo.
Capítulo 6.
Si había dos cosas que Elsa detestaba, eran que irrumpieran en su privacidad y que se metieran con su familia. Y esas dos cosas habían sucedido la noche anterior.
Estaba molesta. Molesta con sus guardias, molesta con la servidumbre, incluso molesta con ella misma.
¿Cómo era posible que nadie se hubiera dado cuenta de que alguien había entrado hasta el centro del palacio?
Y no solo eso, habían destruido el cuadro del rey Agdar y la reina Idunn, sus padres.
Todo era su culpa, ella no había estado prestando atención a las actividades del reino ni mucho menos por estar distraída con Jack. Ella se había olvidado de todo, ¿y porque? Por estar jugando a la niña enamorada en lugar de comportarse como la reina que era.
Ella no era como las demás mujeres de 22 años en el reino, ella tenía una responsabilidad, una responsabilidad que estaba dejando de lado por seguir estúpidas emociones adolescentes. Si bien era cierto que la compañía de Jack la hacia sentir de manera especial, ella no podía permitirse este tipo de equivocaciones nuevamente. Tenia que terminar con las distracciones, tenía que concentrarse en encontrar a la persona que había irrumpido en su hogar y darle la sanción merecida.
Y solo podía contar con una persona para cumplir aquel objetivo.
- ¿Me llamó, majestad? – preguntó Arthur, entrando al estudio de Elsa con un gesto de inocencia.
Elsa dejo de leer los papeles que tenia acomodados en su escritorio y miró al joven rey.
- Fue difícil encontrarte, debido a que no se donde te estas hospedando. – comento Elsa mirando al rey parado en la entrada del estudio.
- Pido mis disculpas, majestad. – respondió el joven. – pero he estado pasando mi estancia en Arendelle en la mejor habitación de una posada en el pueblo.
- No debería ser así. – le reprendió la reina. – aquí en el palacio tenemos suficientes habitaciones.
- No quería incomodar a su excelencia. – Arthur bajo la mirada apenado.
Elsa no pudo evitar sonreír ante la actitud formal y tímida del rey.
- Creo que ya no es necesaria tanta formalidad Arthur, no después de tus múltiples propuestas de matrimonio. - contesto Elsa ante las expresiones de Arthur. – siéntate, quiero hablar contigo.
Arthur camino hasta el escritorio y se sentó frente a Elsa, mientras una de las sirvientas se acercaba a servirle una taza de té al rey.
- ¿Estas considerando mí propuesta entonces? – pregunto Arthur levantando una ceja.
- En lo mas mínimo. – respondió Elsa con una ligera sonrisa. – en realidad, quería pedirte ayuda en algo.
- Sabes que soy tu fiel servidor. – contesto Arthur con una sonrisa encantadora.
- No hagas esto, no he venido a pedir tu ayuda como reina o como tu pretendida. – Elsa lo miro con seriedad. – mas bien como una amiga.
Arthur dejo de beber su té para mirar directamente a la reina.
- ¿Sucede algo malo? – preguntó dejando la taza en el escritorio.
Elsa suspiro.
- Ayer hubo un ataque en el palacio. – Arthur fingió sorpresa ante la noticia. – no tienes nada de que preocuparte, no nos hicieron nada a nadie, pero dañaron el cuadro de mis padres, como si una bestia hubiera rasguñado la pintura.
- Elsa, eso es horrible. – comentó Arthur con una mueca de asombro. – pero no entiendo, ¿Qué es lo que necesitas de mi?
- Necesito tu ayuda para encontrar al responsable de esto. – sentenció Elsa. – a pesar de que parece que fue una bestia lo que lo ocasiono, yo no estoy muy segura de ello, además esta esa profecía en la pared…
Arthur se sorprendió ante las palabras de Elsa.
- ¿Profecía? – pregunto confundido. - ¿Qué clase de profecía?
- Algo sobre un joven y un centro, no lo sé, es confuso de entender. – respondió Elsa restándole importancia.
Arthur comenzó a ponerse nervioso. No, el no había visto ninguna profecía la noche anterior, cuando vino a dañar el cuadro de los antiguos reyes de Arendelle con su verdadera forma, siendo Pitch Black.
Su propósito era comenzar a sembrar el miedo nuevamente en el corazón de Elsa poco a poco, hasta que llegara el momento en que ella no soportara más y buscara a Arthur para que la ayudara.
Esa profecía al parecer había arruinado su cometido.
- ¿Estas escuchando Arthur? – pregunto Elsa interrumpiendo sus pensamientos.
El movió la cabeza para salir de su ensoñamiento.
- Lo siento, me fui por un instante. – se disculpó, volviendo a adoptar ese papel de hombre inocente. – ¿me decías?
- Estaba diciendo que no me siento segura ahora que paso esto en mi hogar, necesito ver por el bienestar de mi familia. – contesto Elsa. – y quería pedirte tu ayuda, tu asesoría para enfrentar este problema.
Al parecer, no todo estaba perdido.
- Claro que voy a ayudarte Elsa. – contesto Arthur con una sonrisa que casi pareció sincera. – nada me daría mas gusto…
En ese instante, un joven de cabello blanco entro al estudio con ímpetu.
- Elsa, ¿estás lista para…? – comenzó a preguntar Jack, pero se detuvo al ver que estaba acompañada por el mismo rey Arthur. – lo siento, no sabía que tenías compañía.
- No te preocupes, este todo bien. – contesto Elsa mientras ella y Arthur se levantaban para acercarse a Jack. – Permíteme presentarte al rey Arthur de Mareritt; Arthur, este es mi invitado de honor, Jack Frost.
Jack ofreció su mano en señal de saludo, a lo cual Arthur la tomo, apretando de mas para causar daño en Jack, seña que no paso desapercibida para el.
- ¿Jack Frost? – pregunto con una ligera sonrisa sarcástica. - ¿Cómo el chico del cuento?
- Me temo que así es, majestad. – contesto Jack de forma retadora mientras ambos se soltaban las manos y se miraban fijamente a los ojos.
- Tus padres debieron ser fanáticos de aquella historia para ponerte ese nombre tan… peculiar. – Arthur miraba a Jack con odio y el gesto era reciproco.
- Me gustaría saberlo, pero no recuerdo absolutamente nada acerca de mi pasado. – contesto Jack, luego miro a Elsa con una sonrisa. – fue la benevolente reina la que me puso este nombre, pues yo ni siquiera puedo recordar eso de mi, y he de admitir que me agrada, majestad.
Jack no lograba entender porque, pero este hombre de verdad no le inspiraba confianza, en realidad, lo detestaba y ni siquiera tenia cinco minutos de conocerlo.
- Que lamentable situación. – fingió pena Arthur.
Elsa comenzó a sentir la tensión en el aire, así que decidió intervenir.
- ¿Qué es lo que necesitas, Jack? – pregunto con un poco de nerviosismo.
- Me preguntaba si querrías practicar un poco, es todo. – contesto Jack encogiéndose de hombros.
Claro que quería practicar un poco con Jack, quería utilizar sus poderes, compartir momentos con el, que intentara besarla de nuevo. Pero ella ya no debía de distraerse, y tenia que ser sincera con ella misma, Jack era una enorme distracción.
No podía perder el tiempo mientras su familia estaba en peligro.
- Lo siento Jack, pero tengo asuntos que arreglar con Arthur. – se disculpo Elsa evitando el contacto visual. – quizás en otra ocasión.
Jack no dijo nada, solo miro a Elsa con un sentimiento de vacio en el pecho. El había sentido su rechazo, e incluso noto como ella había evitado mirarlo a los ojos. Todo debía ser influencia de aquel pretencioso rey.
- Entiendo. – susurro bajando la mirada. – yo… estaré afuera.
Y diciendo esto, salió sin ni siquiera despedirse.
Elsa miro a Jack salir y no pudo evitar suspirar. Le dolía alejar así a Jack, pero era algo que tenia que hacer, no tenia tiempo para niñerías.
- ¿Estás bien? – pregunto Arthur al notar el repentino cambio de humor en Elsa.
- Si, todo está en orden. – contesto la reina fingiendo una sonrisa. – en fin, ¿Qué es lo que propones para que iniciemos?
Arthur pensó un momento.
- Pienso que deberían cerrarse las puertas del palacio. – contesto serio. – nadie entrara o saldrá, al menos que se identifique y explique sus intenciones.
- Pero el compromiso de mi hermana, y su boda… - interrumpió Elsa, pero Arthur no la dejo terminar.
- En ese caso, podría haber una excepción, pero solo en esos días. – decidió Arthur. – podría realizarse la fiesta de compromiso de la princesa y al día siguiente su boda.
Elsa pensó seriamente la propuesta de Arthur. Mientras más pronto Kristoff y Anna se casaran, mas disfrutarían su matrimonio antes de que la tragedia de Kristoff llegara.
- Muy bien, así será. – contesto Elsa.
- Si necesitas algo mas, estaré en mi habitación de la posada. – dijo Arthur mientras le daba la espalda a Elsa, esperando a que lo detuviera.
Y como era de esperarse, lo hizo.
- No será necesario, te asignare una habitación aquí en el palacio para que podamos trabajar juntos en la investigación. – decidió Elsa. – mandare a que recojan tus pertenencias de ahí.
Elsa llamo a una de sus sirvientas, la cual acudió rápidamente al llamado de la reina.
- Quiero que prepares una habitación para el rey Arthur, es mi invitado de honor. – pidió la reina a su sirvienta. – y que alguien traiga el equipaje del rey aquí, al palacio.
- Por supuesto majestad. – contesto la sirvienta, luego miro al rey. – sígame su excelencia, lo llevare a su habitación.
- Muchas gracias por tu hospitalidad, Elsa. – dijo Arthur, tomando la mano de Elsa y besándola suavemente.
Elsa se sonrojo ante el acto, pero no retiro su mano, solo vio al rey alejarse con su sirvienta.
Tal vez Arthur no fuera tan malo después de todo.
Después de que la sirvienta hubiera acomodado la cama de Arthur y lo hubiera dejado solo, el tomo su verdadera forma.
- ¿Así que Jack no recuerda nada? – se pregunto a si mismo. – esto se esta poniendo cada vez mas interesante.
A partir de entonces, en el palacio la seguridad aumentó. Nadie entraba o salía del palacio sin antes haberse identificado,
Jack y Elsa no habían vuelto a estar solos después de esa noche, y con las ocupaciones de Elsa tratando de averiguar quien había sido el culpable, difícilmente se veían.
Jack siguió practicando por su cuenta para poder controlar sus poderes, pero no podía dejar de preocuparse por el mensaje que habían encontrado esa noche.
Algo dentro de él le decía que ese mensaje era para él, pero si se atrevía a mencionarlo, seguro lo acusaban de traición.
Era como si el joven a quien se referían en aquella profecía fuera el, pero era absurdo. ¿El que podría hacer para combatir el miedo si era de lo que más sufría? Tenía miedo de no volver a saber nada sobre su pasado ni recordar quien era antes de ser Jack Frost.
Además, el estar alejado de Elsa lo ponía tenso e incluso nervioso. Temía haber perdido el gran avance que ya había logrado con ella. Las pocas veces que la veía, ella estaba acompañada de aquel pretencioso rey Arthur. Jack sabía las intenciones que Arthur tenía con Elsa y eso lo ponía extremadamente celoso.
Sea como fuere, a pesar de los acontecimientos en el palacio, no se canceló la fiesta de compromiso de Anna y Kristoff, así que todos los invitados llegaron puntuales a la fiesta, eso sí, con la seguridad suficiente para defender a la reina.
- Te ves muy apuesto, Jack. - le susurró Anna, quien pasaba por la habitación de Jack y lo había visto arreglándose el cabello. - pero no le digas a Kristoff que dije eso, no vaya a encelarse.
Jack sonrió levemente.
- Gracias Anna. - sonrió. - te ves encantadora.
Anna llevaba puesto un vestido un vestido verde olivo, el cabello lo llevaba en una coleta alta y el maquillaje realzaba sus ojos.
Ella notó que hacía un poco de frío en la habitación, así que se acercó a él para averiguar que era lo que sucedía.
- ¿Está todo bien Jack? - preguntó Anna, preocupada por su amigo.
- Si, todo en orden. - mintió, pero después decidió ser sincero. - es solo que extraño a Elsa.
Anna miró a Jack con dulzura y se acercó a abrazarlo.
- Elsa también te extraña. - aseguró la princesa. - es sólo que el reino demanda su atención.
- Lo sé. - aseguró Jack. - es sólo que no puedo evitarlo.
Jack estuvo cabizbajo un rato, así que Anna intentó subirle el ánimo.
- ¿Sabes Jack? A estas fiestas se acostumbra que a los futuros esposos les acompañen sus padres. - le explicó Anna. - con Kristoff vienen su madre adoptiva, pero yo no tengo a mis padres para que me acompañen, así que me preguntaba ¿te gustaría ser mi acompañante?
Jack miró con ternura a Anna y le sonrió.
- Claro que sí. - accedió. - nada me daría más orgullo.
Anna no dudó en abrazarlo.
- Pues vamos, que un prometido me espera. - propuso Anna tomándose del brazo de Jack.
El chico rió por el entusiasmo de su amiga.
- Lo que usted ordene, princesa. - accedió.
El salón de baile estaba lleno de personas y algunos troles, por parte de Kristoff, obviamente.
Todos bailaban al compás de la música, pero entonces el paje hizo callar a todos.
- Anunciando al futuro príncipe de Arendelle, Kristoff Bjorgman. - anunció en voz alta mientras el caminaba al lado de su madre trol, Bulda y el abuelo Pabbie. - y sus... ehm... padres.
Kristoff caminó con su familia con orgullo, a pesar de escuchar murmuraciones sobre la peculiar familia del rubio, hasta llegar a donde estaba el trono, donde esperaría a Anna.
El paje volvió a hablar.
- Anunciando a su alteza real, la princesa Anna de Arendelle y a su acompañante, sir Jack Frost.
- ¿Lista? - le preguntó Jack antes de entrar.
- Nací más que lista. - aseguró Anna, guiñándole el ojo al albino.
Entonces entraron caminando hacia el trono. Cuando Kristoff miró a Anna ir hacía el, no supo cómo reaccionar, era como ver a un ángel, incluso dudó que los ángeles se vieran igual de hermosos.
Sintió esa sensación en el pecho que siempre sentía cada vez que Anna hacia algo gracioso, cada vez que la escuchaba reír o cantar, cada que vez que se sonrojaba, o que el sol daba directamente a su rostro y e iluminaba su rostro suavemente.
- Contrólate, hijo. – aconsejo Bulda a Kristoff.
- Lo siento, mamá. - se disculpo el rubio. – es que se ve hermosa.
Anna y Jack llegaron a sus lugares, mientras Kristoff y la princesa compartían miradas de cómplices.
El paje habló una última vez.
- Anunciando a su majestad, la reina Elsa de Arendelle. - Jack se puso alerta al escuchar su nombre. - y a su majestad, el rey Arthur de Mareritt.
Todos aplaudieron la llegada de los reyes, excepto Jack, quien se moría de rabia por dos razones.
1.- Lo hermosa que se veía Elsa con ese vestido color hueso que se acomodaba perfectamente a su figura y el cabello recogido de un lado.
2.- La manera en que Arthur la miraba, como si fuera a comérsela con los ojos.
Elsa y Arthur llegaron al trono, y aunque Jack buscaba la mirada de Elsa, ella la esquivaba.
- Gracias por venir. - habló Elsa a los visitantes. - aquí en Arendelle estamos de fiesta, pues por primera vez, después de tanto tiempo, las puertas del palacio vuelven a abrirse para dar a celebración a uno de los eventos más importantes de mi reinado; el matrimonio de mi hermana, la princesa Anna, y el valiente Kristoff Bjorgman. No podría estar mas que orgullosa, pues he notado personalmente como esta pareja ha superado obstáculos que han parecido imposibles, es por eso que estoy segura que mi hermana estará a salvo y será feliz a lado de mi maestro oficial del hielo, y no puedo esperar a mañana para llevar a cabo la gran boda. – Kristoff se sonrojo ante las palabras de Elsa, pero Anna se sorprendió con la noticia de que se casaría la mañana siguiente. – Así que todos levantemos nuestras copas. - un sirviente se acercó a los que estaban en el trono y les ofreció una copa de champán. - y brindemos. ¡Por Anna y Kristoff!
- ¡Por Anna y Kristoff! - repitió la audiencia mientras brindaba y se escuchaban aplausos y gritos de júbilo por la feliz pareja.
La música comenzó a sonar nuevamente, así que todos los asistentes empezaron a adentrarse a la pista de baile. Jack iba a acercarse a Elsa, pero fue interceptada rápidamente por Anna.
- ¿Mañana? ¿No crees que es pronto? – pregunto la princesa a su hermana, con una mueca de preocupación en el rostro.
- Creí que era lo que querías. – respondió Elsa confundida.
- Si, pero… - contesto Anna con duda. – tengo miedo Elsa. ¿Qué pasa si no resulto ser una buena esposa?
Elsa miro a su hermana con ternura y la abrazo fuertemente.
- Eres la mejor hermana, estoy segura de que serás la mejor esposa también. – aseguro Elsa. – no tengas miedo, yo voy a estar contigo.
En ese instante, llego Arthur con Elsa y la invito a bailar, la cual acepto la propuesta con un sonrojo en las mejillas.
En el otro lado de la pista, Jack estaba dispuesto a encerrarse en su habitación el resto de su vida, hasta que Kristoff lo detuvo.
- Jack, quiero presentarte a mi abuelo. - le pidió a su amigo. - él es el abuelo Pabbie.
El anciano trol se acercó lentamente a Jack, quien se inclinó para saludarlo.
- Mucho gusto abuelo Pabbie. - saludó cortés. - mi nombre es...
- ¿Jack Frost? - preguntó el trol asombrado. - ¿de verdad eres tú?
Kristoff y Jack se miraron confundidos.
- ¿Lo conoces? - preguntó Kristoff desconcertado.
- La pregunta es si Jack se conoce a sí mismo. - respondió el abuelo Pabbie. - el guardián más valiente.
El anciano comenzó a alejarse lentamente de los confundidos muchachos.
- ¿Qué quiso decir? - preguntó Jack con molestia.
- No tengo idea. - respondió Kristoff.
En ese instante Anna se acercó a ambos, con el mero propósito de regañar a Jack.
- ¿Qué estás haciendo? - le preguntó molesta. - ¿por qué no estás con Elsa?
- Porque ella esta con el rey de Egolandia. -respondió Jack con celos.
Anna rodó los ojos y sonrió.
- Mírate, parece que el mundo se te viene encima. - se burló Anna.
- ¿Y tú qué sabes? - preguntó Jack molesto.
- Lo suficiente. - se defendió Anna. - estás viéndola desde el otro lado del salón. Te gusta porque no tiene mucho que decir, pero ella tiene algo. Y tú no sabes porque, pero estas muriendo por intentar besarla.
- Estás loca, Anna. - se defendió Jack.
- Será mejor que la escuches. - le recomendó Kristoff.
- ¡La quieres! - le recordó Anna a Jack. - y es posible que ella también te quiera, pero solo hay una manera de preguntarle.
- ¿Quieres que vaya y le pregunte si me quiere? - le preguntó Jack desconcertado. - ¿no sería mejor humillarme en frente de todo el reino?
- No, este método que te digo no requiere ni una sola palabra. - le aseguró la princesa. - sólo tienes que besarla.
- Debes estar demente si crees que voy a hacer eso. - le respondió Jack con una sonrisa fingida. - mejor me voy antes de que comiences a delirar.
Jack comenzó a caminar hacia la puerta, pero los comentarios de Anna y Kristoff llamaron su atención.
- Cielos Kristoff, parece que Jack es muy tímido y no va a besar a su chica. - habló Anna audiblemente.
- Que triste, es una pena porque va a perder a su chica. - predijo Kristoff.
Jack volteó a ver a los novios con enfado y luego dirigió su mirada a Elsa, Arthur estaba besando su mano y ella no se veía cómoda, se veía forzada a hacerlo. Jack volvió con Anna y Kristoff.
- Muy bien, díganme lo que tengo que hacer. - aceptó Jack de mala gana.
Los tres comenzaron a ver a Elsa, quien en un descuido de Arthur se escapó al jardín.
- ¡Ya! ¡Es tu momento! - le avisó Kristoff. - sólo no tengas miedo, acércate a ella y bésala.
- ¡Y no intentes esconderte porque sabes que quieres hacerlo! - le amenazó Anna mientras lo empujaba hacia el jardín. - toda tuya.
Cuando finalmente estuvo afuera, este empezó a buscar a Elsa con la mirada. Después de unos segundos logró encontrarla en la orilla del pequeño lago que estaba dentro del palacio.
Jack empezó a caminar hacia ella, nervioso, no sabía ni que iba a decirle.
- Jack. - se sorprendió Elsa al verlo. - ¿qué haces aquí?
- Vengo a cobrar mi premio de la apuesta. - respondió encogiéndose de hombros.
Elsa miró a Jack con ternura, pero regresó su mirada al palacio, estaba harta de estar con Arthur todo el tiempo que temía que si volvía a entrar, sería imposible deshacerse de él.
- Me encantaría bailar contigo, pero no quiero entrar al castillo, estoy escondiéndome del rey. - confesó Elsa en un susurro, pero con una mueca traviesa.
- ¿Y quién dijo que íbamos a entrar? - preguntó Jack acercándose a Elsa y tomándola de la mano.
Él la guió a una parte del jardín que estaba completamente sola, puso las manos de Elsa alrededor de su cuello y el las suyas en la cintura de la reina, entonces empezaron a moverse lentamente entre los rosales.
- No hay música. - notó Elsa con una sonrisa mientras se balanceaba de un lado a otro con Jack.
- No la necesitamos. - susurro el joven.
Elsa bajó el rostro para que él no notara el enrojecimiento de sus mejillas, pero no consiguió su cometido.
- ¿Por qué te alejas Elsa? - preguntó Jack susurrando. - ¿Te hice algo?
Ella lo miró a los ojos, estaba a punto de romper en llanto.
- No Jack. - susurró Elsa. - es que tengo miedo.
- ¿Pero a que le temes tanto? - preguntó Jack confundido.
- Tengo miedo a herirte. - le contestó Elsa. - no quiero lastimarte.
Jack detuvo el baile, tomo sus manos y la miro directamente a los ojos.
- Elsa no digas esas cosas. - le respondió Jack. – me lastimas cuando dejas de hablarme, me siento perdido sin ti.
- Jack, no lo entiendes. - insistió Elsa. - yo soy la reina, tengo responsabilidades con mi pueblo, además, yo soy...
- Eres la chica más hermosa, inteligente e interesante. - la interrumpió Jack. - eres la reina más justa, más benevolente y más humilde. Y eres la mujer de la que me estoy enamorando.
Elsa soltó a Jack del asombro y lo miró incrédula.
- Jack... - susurró Elsa.
- Ese es mi gran secreto. - Jack ahora estaba avergonzado. - y yo... entenderé si no quieres estar conmigo.
Jack empezó a caminar, alejándose de Elsa. Estaba avergonzado y herido, jamás debió haber confesado sus sentimientos. El ya estaba rindiéndose, pero un viento muy fuerte regresó a Jack al lado de Elsa.
- No debiste haberme enseñado a controlar el viento. - susurró Elsa con una sonrisa.
Jack estaba desconcertado, pero sobre sus cabezas empezó a nevar.
- ¿Nieve en Julio? - preguntó Jack impresionado.
- Sólo para nosotros dos. - respondió Elsa encogiéndose de hombros.
Jack la miró con esperanza y se acercó lentamente a ella, tan cerca que sus narices rozaban.
- Jack, yo...
- No digas nada, Elsa, no digas nada.
Entonces Jack tomó el rostro de Elsa con ambas manos y la besó.
Elsa no pudo contenerse mas, se abrazo del cuello de Jack mientras el bajaba sus manos por su espalda hasta llegar a su cintura.
Los labios de Jack eran suaves y fríos, y se movían con experiencia sobre los labios vírgenes de la joven reina. Ella sintió como sus rodillas temblaban y una palpitación en el pecho que iban aumentando conforme besaba a Jack. Todo lo que había soñado, todo lo que había imaginado durante sus años de encierro estaba sucediendo en ese instante, pero era mejor de lo que hubiera esperado.
Jack abrazo con fuerza la cintura de Elsa, no podía estar mas feliz, después de tanto tiempo ahí estaba ella, besándolo, dándole el privilegio de estar con ella, no había experimentado mejor sensación en el mundo, se sentía el hombre mas dichoso del planeta.
Se besaron hasta que ambos no pudieron contener la respiración, hasta que los labios les dolieron, y esa noche no se separaron hasta que la velada terminó.
Mientras los jóvenes amantes compartían su momento, en las sombras se ocultaba Pitch, observando a la pareja con furia.
- No te vas a burlar de mi, Elsa. – prometió Pitch. – yo me voy a encargar de terminar esta historia de amor, y te arrepentirás de haberte metido en mi camino, Frost.
El camino por el jardín sigilosamente para no ser descubierto y volvió a tomar la forma de Arthur.
- Espero que no te decepciones amigo, cuando descubras quien es la reina de las nieves.
¡AL FIN! YA ERA HORA.
Ahora voy a contestar los reviews :3
michi8kyara: Hahaha, muchas gracias, espero te haya gustado este capitulo.
MyobiXHitachiin: Lo se, Jack es súper hermoso 3
No puedo decirte a quienes va a nombrar Manny, bueno, si puedo hacerlo, pero no quiero hacer spoilers.
Espero este capitulo te haya gustado (:
DeAtH tHe RoSe: HAHAHAHAHA el ejercito de haditas al ataque xDDDD
¿Realmente se ira al carajo? No lo sabemos, bueno, yo si lo se, pero no les voy a decir hasta que lleguemos a esa parte ;)
Andrea Frost Queen: Muchas gracias por leer, espero este capitulo te haya sorprendido mas :3
YulianaSigala: ¡Cállate Yuli! No pienso matar a alguien… pronto…
MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA :D
Ingrid: Digamos que tengo varias respuestas para este review:
1.- No me esperaba que tu fueras ellas, pero estoy feliz de que te guste el fanfic, por otro lado, no deberías avergonzarte de lo que escribes, se que a veces a nosotros nos puede parecer tontas nuestras creaciones, pero existe gente que las aprecia, por ejemplo, yo a veces siento que este fanfic es súper tonto, pero luego veo sus comentarios y me motivo a escribir mas, además, tener anonimato en internet es súper sencillo si te preocupa que personas conocidas te encuentren, pero es tu decisión, igual, créeme cuando te digo que yo si leería tus fics.
2.- si, TRES GUARDIANES MAS, pero no puedo revelarles quienes serán hasta que llegue el momento, igual será hasta casi el final del fic y aun falta algo para que esto termine.
3.- pues me siento muy halagada porque hayas utilizado mi historia, cuéntame como te fue en la calificación (:
Predalienway: ¿Ya me perdonaste mi crueldad? :3
Los leo el próximo capitulo, los quiero muchísimo 3
Lizzie.
