15 de mayo de 2005

Querido Endimión,

¡Cómo me alegra haber contribuido a hacer mejor tu día! Lo del chocolate negro sólo fue intuición, me pareció que iba contigo por lo poco que se de ti, aunque sentada para escribirte en mi escritorio con tus anteriores cartas frente a mí, no te siento como un extraño… eres un amigo o por lo menos así me siento con respecto a ti. Siento que te has abierto un poquito a mí a pesar de no conocernos en persona pero ¿acaso eso importa? Nos hemos conocido sobre el papel y soy como me muestro ante ti. Hay días en los que me detengo por los pasillos o al entrar en un aula y pienso: ¡Aquí también estuvo Endimión!, aunque en diferente tiempo, me alegra pisar las mismas aulas por las que tú pasaste.

Mis amigas están muy interesadas en saber de ti y puesto que algo les conté (tranquilo, sólo cosas superficiales) creo justo hablarte de ellas, así estaréis en igualdad de condiciones. Mina no para decir que un médico es un buen partido y me ha pedido tu dirección. Tranquilo, no se la he dado. Te aseguro que es buena chica, pero un poco más alocada que la media. Rei me ha hecho una batería de preguntas sobre ti; es demasiado sobreprotectora, piensa que todos los hombres son unos aprovechados y que tienen malas intenciones. Ami quiere ser médico como tú, quiere seguir los pasos de su madre, es una gran chica, quedó primera en el concurso nacional varios años; por ella, todas mejoramos nuestras notas en el acceso a la Universidad. De Patricia ya te hablé, es la cocinera del grupo, tiene novio así que no quiso saber de ti por ese lado. Aunque es una chica muy grande y a primera vista puede intimidar, es un sol y muy dulce. Te caería bien. Todas te caerían bien, en mi opinión.

Como todavía no me siento muy valiente con las galletas, te mando otro dulce, ¡puedes estar tranquilo, no lo hice yo! Esperaré a que salga algo comestible que no parezca salido de una demolición. Mi último intento fue algo mejor, sólo que me pasé con el azúcar… ¡no apto para diabéticos! Algo voy mejorando.

Como se acercan las vacaciones, he decidido buscar un trabajo de medio tiempo para conseguir un dinerito extra y poder organizar alguna salida fuera de Tokio con mis amigas. Hoy voy a una entrevista después de las clases, ¡deséame suerte! Aunque para cuando me leas, ya habrán pasado muchos días.

¿Vas a volver a casa en vacaciones? Sé que me dijiste que no tenías familia pero sí amigos, así que pensé que a lo mejor pasarías tus días de descanso con algunos de ellos o haciendo turismo, tal vez. En caso de que regreses, me encantaría que nos conociésemos por fin (mis amigas me han amenazado de muerte si se enteran que vuelves y no te las presento). Así que, en caso de que pises suelo japonés, te puedo invitar a una 'tranquila' jornada con las 'inquisidoras' de mis amigas; tranquilo, sólo te harán un tercer grado (¿se notó el tono irónico?).

A mi gata Luna le ha dado últimamente por tumbarse a dormitar en mi regazo cuando te escribo. Es uno de los pocos momentos en que realmente paro y me relajo (¿ves que efecto más bueno tiene la amistad en las personas?). Cuando me siento a escribirte, me siento muy relajada. Ya te considero parte de mi vida y espero contar contigo por mucho tiempo.

Espero tus noticias, me encanta saber de ti.

Con cariño, Serenity.