¡SORPRESAAAA! No es un espejismo, es martes y hay capítulo. Me animé a seguir y pude terminar de escribirlo, aunque no os lo merecéis, porque no comentáis casi ¬¬' Peeeero me apetecía mucho subir este :D

Este capítulo va especialmente para mi lectora anónima que está ahí siempre, jo, ¡hazte twitter y podemos hablar!

Así que, pasen y lean, este capítulo es más largo :D

Veo que el odio hacia Matt es generalizado, en este capítulo he sido un poco cruel y me ha dado hasta penita jajaja

¡Nos leemos el domingo!


No me puedo creer lo que acabo de escuchar, vale, Anne me lo advirtió, y la actitud de Matt era sospechosa que digamos, pero no me esperaba que me lo dijera, y, mucho menos, de esta manera y en esta situación. Me ha dejado sin palabras. Además, ¿de verdad siente algo como lo que describe si nos conocemos de hace semanas? Mi cabeza empieza a dar vueltas y sigo sin responder nada, ahí está Matt, delante mía.

- ¿Quieres agua? - le digo pasándole la botella de la mesa.

Sí, soy completamente estúpida, "¿quieres agua?", ¿en serio Luna? En ese momento me dan ganas de pegarme cabezazos contra la pared, pero para salvarme aparece Annabeth antes de que Matt pueda responder nada, que, encima el pobre tiene una cara...

Durante la comida apenas decimos nada ni Matt ni yo y soy incapaz de mirarle a los ojos. Anne se da cuenta de que me pasa algo y, cuando nadie mira, me hace un gesto de que hablamos luego. Asiento, pero de verdad no sé si quiero contarle la escenita que acabo de protagonizar.

Para el día que llevo preferiría haberme quedado en la cama, porque no he podido meter más la pata. Anne me pregunta que qué me pasa cuando llegamos a la habitación, que nos ha visto a Matt y a mí muy extraños durante la comida.

- Pues básicamente que él me ha dicho que le gustaba y que sentía algo y que a mí, que soy muy inteligente, la mejor respuesta que se me ha ocurrido ha sido un: "¿quieres agua?", y claro, dudo que a él le haya sentado bien y yo me siento una idiota.

Anne ha conseguido que me sienta un poco mejor y convencerme de que hable con Matt cuando las cosas estén más calmadas. Así que ya voy camino de la puerta de la residencia donde me dejaron el primer día los chicos para encontrarme con Dougie.

Cuando llego a la puerta ahí está él, apoyando en su coche, sonríe cuando me ve y se acerca a darme un abrazo y dos besos.

- ¿Preparada para una tarde de turismo? - dice sonriendo cuando mientras se separa de mí tras el abrazo.

- Por supuesto – le devuelvo la sonrisa mientras me abre la puerta del coche y hace, bueno, mejor dicho, intenta hacerme una reverencia mientras entro en el coche, qué hombre.

- Bueno, ¿esta vez me vas a decir dónde me llevas?

- Emmmm no, ¡sorpresa! - me dice mirándome con cara de loco.

Tras media hora en el coche, en la que no hemos parado de reír y cantar todas las canciones de la radio, aparcamos en un parking subterráneo. No tengo ni idea de dónde estamos, pero cuando subimos a la superficie reconozco el sitio, lo habré visto en mil películas y fotos.

- ¡Tachán! ¿sabes dónde estamos?

- ¡Chinatown! Es igual que en las películas, ¿también está Jackie Chan repartiendo tortazos por aquí?

- Estás como una cabra, vamos – dice riéndose y eeeeeeeh ¿me acaba de coger la mano? No no, Luna no te pongas roja, no no.

Tras un rato por la zona, habré echado unas mil fotos, en la mitad de ellas sale Dougie de extra poniendo caras extrañas y muchas salen borrosas porque me daba la risa y era incapaz de echar una foto digna.

- Uy, ya son las ocho y media – me dice Dougie mirando el reloj por primera vez en toda la tarde.

- ¿Ya es tan tarde? Pues creo que no llego a cenar ni de broma – no me puedo creer que haya pasado el tiempo tan rápido.

- Eso se arregla en un momento, te invito a cenar.

- De verdad que no hace falta Doug.

- Insisto. Vamos a por el coche, podemos ir a comer a un sitio que conozco al lado del London eye.

Mientras iba en el coche me llega un sms: "¿No vienes a cenar? ¿te esperamos? - Anne". Le respondo que no, que ceno con Dougie y unos minutos después estamos aparcando frente a un sitio que parece ser de bastante nivel. "Y yo con estas pintas", es lo primero que pienso cuando entramos. Un camarero nos lleva hasta una mesa al fondo del restaurante y nos da la carta, le decimos lo que queremos y nos deja solos.

- Si llego a saber que me vas a traer a un sitio así me arreglo o algo – digo riendo.

- Estás preciosa – dice él y al instante noto como me pongo como un tomate, mierda.

- Tú tampoco estás nada mal – digo riéndome e intentando que no sé note mi reacción. Se ríe y cambiamos de tema, menos mal.

La cena ha sido genial, no hemos parado de hablar, qué chico más interesante.

- ¿Has subido alguna vez? - me dice señalando el London eye cuando salimos del restaurante.

- Pues no, he pasado varias veces estos días y no he subido todavía.

- Pues vamos, de noche es el mejor momento para subir, las vistas son preciosas – dice cogiendo de nuevo mi mano, y, por suerte, esta vez consigo no ruborizarme.

Compramos nuestras entradas en taquilla y esperamos nuestro turno para subir. A estas horas no hay apenas gente, así que subimos nosotros solos a una cápsula. Las vistas desde ahí arriba son increíbles, qué bonito es Londres. Cuando bajamos ya es bastante tarde, así que vamos al coche y Dougie me acerca a la residencia.

- Muchas gracias Dougie, ha sido una tarde genial – le digo dándole un abrazo.

- Gracias a ti, me lo he pasado muy bien. Te llamo sin falta pronto y seguimos de turismo, a ver qué se me ocurre.

- Cuando quieras – digo y entro en la residencia.

Debo de ser gafe, o Anne no ha pillado todavía que no me apetece ver a Matt, porque cuando subo a nuestra habitación allí está, junto con Mery, Annabeth y el resto de los chicos. Evito situaciones molestas y saludo al grupo en general.

- ¡Hola chicos! ¿Cuánta gente no? - miro en un momento a Matt creyendo que no me estaba mirando, pero me equivoco y sin querer provoco un momento un tanto incómodo.

- ¿Qué tal con Dougie, Luna? - dice Mery, no se ha debido de enterar de lo que ha pasado en la comida, y si es así es para matarla.

- Genial, hemos ido a Chinatown, a cenar y después hemos subido al London eye.

- Ooh, qué romantico – dice Albert. Un aplauso, otro que no se ha enterado, no es que quiera que se enteren tampoco, pero es que están metiendo la pata pero bien.

- Qué tonto que eres, Albert.

- Bueno, yo me voy yendo, que ya es tarde y mañana tengo que madrugar – dice Matt levantándose y, por supuesto, sin mirarme a la cara. Sí, tengo que hablar con él, pero no es el momento.

- Tienes razón, nosotros también – dice el resto, se levantan todos y se despiden.

Cuando salen de la habitación Anne me echa una mirada que me da entre miedo y risa.

- Madre mía, lo que no te pase a ti...

- Lo tengo asumido, soy gafe. ¿Ha dicho algo Matt o ha pasado algo extraño?

- No, pero estaba muy raro, como triste. Le hemos preguntado y ha dicho que sólo era cansancio.

- Me siento fatal, soy estúpida. Encima la gente preguntándome por Dougie delante de él.

- Luna, no te comas la cabeza, te ha pillado de sorpresa, habla con él y ya está, ¿qué le vas a decir? Bueno, mejor dicho, ¿qué sientes? Porque se te veía muy contenta cuando has entrado después de la tarde con Dougie.

- Anne, no sé ni yo lo que siento. Tengo que aclararme.

- Bueno, vamos a dormir, mañana sin falta me cuentas todo lo que ha pasado esta tarde eh – tras decir esto Anne me da un beso y se va a la cama.