DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

SUEÑOS AJENOS

CAPITULO 6

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Julio 10, 2005

Estreno de Giselle, con todo lo que ello conlleva...

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Edward se sentó junto a Tanya en el palco del teatro.

Lauren y Tyler estaban allí también.

Las chicas conversaban animadas a medida que el teatro se iba llenando de gente.

Estaba nervioso, apabullado. Hacía años que no sentía su corazón latir tan desaforadamente, que hasta sentía temor de sufrir un infarto.

Había visto ballet muy pocas veces. Siempre le había hecho pensar en ella y por eso prefería no ir mucho.

Pero esta vez no era simplemente ver una obra de ballet. Sino que esta vez la bailarina era ella.

Bella.

La chica con quien vio su primera obra de ballet en televisión.

Edward aún recordaba aquella tarde. Bella había ido a su casa con una copia del Cascanueces representado por la compañía del ballet ruso del Bolshoi y había insistido en verla juntos.

Bella preparaba la obra para su función de la academia de danza.

En la pantalla Natalya Arkhipova, en el papel del Hada de Azúcar, comenzaba el segundo acto en el papel que Bella representaría en la obra.

Mientras tanto, Edward tumbado en la cama con su novia recostada entre sus piernas, intentaba llamar su atención acariciando sus brazos y dejando suaves besos en su cuello.

Bella acababa de cumplir 16 en aquel entonces y su noviazgo con Edward había comenzado tres meses antes, al acabar el curso escolar.

Edward no olvidaría nunca ese día. La noche anterior Bella le había entregado su virginidad, y ese había sido el mejor regalo que alguna vez había recibido.

- Edward conoce a Isabella Swan – la voz de Tanya hablando con Lauren lo trajo de vuelta al presente

- ¿La conoces? – preguntó Lauren dirigiéndose a él

- Sí. Vivía en Forks. Íbamos juntos al instituto – dijo en modo autómata

- Es genial, Edward. La podrás saludar cuando vayamos a la fiesta

- ¿La fiesta? – indagó volteándose a ver a la chica – ¿Qué fiesta?

Tanya le miró confundida.

- ¿No te dije que Lauren tenía invitaciones para la fiesta post estreno?

- No. No me lo dijiste – dijo entre dientes

- Ah, pues sí. Iremos a codearnos con los bailarines

- Genial – gimió volviendo su mirada hacia el terciopelo rojo del telón.

Garrett entró en el camerino donde Bella se preparaba. Estaba sentada frente al espejo rodeado de focos blancos.

Ya estaba completamente vestida, peinada y maquillada e intentaba relajarse después de haber hecho ejercicios de calentamiento.

Se acercó a ella por detrás y apoyó sus manos sobre los delicados hombros.

- ¿Cómo estás? – susurró cariñoso

- Un poco nerviosa – confesó con una sonrisa tenue

- No tienes que estarlo – le aseguró inclinándose para dejar su rostro junto al de ella y mirarla a través del espejo – Estarás fantástica, como siempre.

- Eso espero

- Seguro que sí

Quil, el director del teatro, se asomó por la puerta después de dos suaves golpes.

- Isabella, cinco minutos – informó

- Gracias, Quil – respondió Garrett

Bella se levantó de su asiento y su novio la abrazó apretándola contra él.

- Estás preciosa, Isabella – susurró – Y te sabes tu papel a la perfección. Estarás fantástica.

Se acercó a ella para dejar un suave beso en sus labios, que profundizó al instante, antes de acompañarla a la puerta para llevarla hasta el escenario.

Muy suavemente las luces del teatro se hicieron más tenues hasta sumir la sala en la oscuridad.

Cuando la conversación del público se convirtió en un murmullo para acabar finalmente apagándose, la orquesta comenzó a sonar y el corazón de Edward se saltó un latido antes de comenzar su alocada carrera.

El telón se abrió y no fue sino hasta pasados unos tres o cuatro minutos de danza de varios bailarines, que Bella apareció en escena.

No hicieron falta las palabras de Tanya que susurraron a su lado "Esa es Isabella", ni tampoco el sentido aunque corto aplauso del público, para reconocerla.

Cuando Bella abrió la puerta de la casa del decorado para salir al escenario y recorrerlo bailando con delicadeza, el cuerpo de Edward se estremeció y sus ojos se llenaron de lágrimas.

La hubiera reconocido donde fuera. Seguía igual que siempre. Su cuerpo menudo, su andar grácil y su sonrisa preciosa.

Estaba igual que a los dieciséis. Desde la distancia se creía capaz de contar las pecas de su espalda. Aquellas que tantas veces había unido con sus dedos y con sus labios.

Aún después de más de una década, recordaba cada detalle de su cuerpo.

El pequeño lunar junto a su pecho derecho. La pequeña cicatriz de su rodilla izquierda que, según le había contado, se había hecho al caer de un árbol en el patio trasero de su casa, a los cinco años.

Una diminuta manchita de nacimiento de unos tonos más claros que su piel, que tenía en el interior del muslo y a la que siempre le buscaban alguna forma que representase algo. Finalmente habían decidido que sólo tenía forma de "manchita de nacimiento". Esa manchita que Edward besaba con reverencia, cada vez que le hacía el amor, asegurando que lo hacía para que ese trocito de piel más clara no se sintiera menospreciado.

La obra duraba algo más de una hora y media. Era una pieza sencilla, fácilmente comprensible. Pero Edward no tenía idea de qué era lo que sucedía en la historia.

Él no había podido ver más allá del cuerpo de Bella y su danza.

La protagonista había muerto, lo dedujo al ver a Bella tendida sobre el regazo de otra bailarina que lloraba desconsoladamente.

El segundo acto ya no entendió de qué iba, pero en realidad tampoco le interesaba entenderlo. Él sólo podía ver a Bella con ese traje con una falda de tules blancos vaporosos, moviéndose con delicadeza por el escenario.

Cuando Giselle se separa de Albrecht dejándose caer tras su tumba, Bella desapareció del escenario y con ella la atención de Edward.

Jared, caminó hasta el centro de la escena para reclinarse a modo de triste despedida, y el telón se cerró ante el público enmudecido, que no tardó en ponerse de pie rompiendo en un interminable aplauso.

El telón se descorrió para dejar a la vista el cuerpo de baile íntegro saludando.

Los aplausos continuaron cuando cada uno de los personajes principales se presentaron ante el público pero fue la entrada de Bella y Jared la que consiguió la mayor ovación.

Bella sonreía satisfecha y feliz y Edward no podía dejar de mirarla.

Las voces de Tanya y Lauren se filtraban en su mente a la distancia.

- Ha sido maravilloso – comentaba Tanya

- Realmente fantástico – aceptó Lauren

- ¿Te ha gustado, Edward? – le preguntó su novia

- Mucho – reconoció sin poder quitar la vista de la joven bailarina

Garrett la esperaba tras bastidores. Bella se abrazaba con los demás bailarines cuando finalmente llegó hasta él con una sonrisa tímida.

El hombre sonrió exultante y la levantó entre sus brazos haciéndola girar.

- Dios, Isabella, has estado maravillosa – confesó feliz antes de dejarla sobre sus pies y besarla con desenfreno

- ¿Te ha gustado? – preguntó cuando al fin se separaron

- ¿Gustarme? Estoy en éxtasis. Ha sido… no tengo palabras

Renée se acercó a ellos seguida por su marido Phil.

- Isabella, cariño – llamó su atención – Felicidades, hija. Ha sido increíble – dijo con lágrimas en los ojos – He esperado tantos años por este momento – reconoció abrazándola – Ésta es la obra más hermosa que siempre he querido que protagonizaras y hoy finalmente aquí estás.

- ¿Te gustó?

- Oh, cariño, ha sido maravilloso. El teatro entero ha enmudecido por tu actuación. Has estado majestuosa. No puedo esperar a ver las críticas.

Los halagos continuaron hasta que se retiró a su camerino. Garrett y Renée la dejaron sola para que se cambiase, mientras ellos iban hacia el lobby del teatro, donde ya se había organizado la recepción.

Al pre-estreno sólo se accedía mediante invitación por lo que había allí, críticos, periodistas y afamados personajes relacionados al mundo del ballet.

Garrett se movía entre ellos como pez en el agua.

Algo alejados de la entrada, Edward y Tanya cambiaban impresiones junto a sus amigos Lauren y Tyler y los padres de ésta.

Se hizo un pequeño silencio antes de que los presentes se fundieran en un aplauso.

Edward dirigió la vista a la entrada para ver a Bella entrar de la mano de Jared Pelletier, el protagonista masculino.

Ella sonreía ruborosa y tímida, cuando Garrett se acercó a ella con un enorme ramo de rosas color champagne, que puso en sus brazos antes de inclinarse suavemente y dejar un suave beso en sus labios.

Edward se envaró al reconocer al hombre.

- Ese es Garrett Pace – les comentó la madre de Lauren – Es el novio de Isabella, además de su representante y coreógrafo del ABT. Dicen que ha estado con ella toda la vida.

"Toda la vida" pensó Edward con ironía, "toda la vida desde que me la arrancara a mí de la mía".

- Deberías ir a saludarla – susurró Tanya en su oído viendo a Bella ir de uno hacia otro invitado

- Supongo que esto está lleno de gente más importante que yo, en el mundo del ballet – sonrió a su novia aunque con claro malestar

- Seguramente, pero no creo que muchos la conozcan desde que no era famosa

- Seguramente no – concordó girándose para mirar a su novia e intentar alejar de su cabeza la imagen de su preciosa novia de instituto.

Llevaba dos horas allí, siendo arrastrada por Garrett de un crítico de arte, a un bailarín retirado o hasta algún director de orquesta.

A pesar de su escaso metro sesenta de estatura, no acostumbraba a usar tacones, por lo que los finos stilettos Louboutin la estaban matando.

Discretamente se alejó del empresario con el que Garrett hablaba para dirigirse a los lavabos.

Antes de poder escapar, se topó con Shelly Mallory, una de las vestuaristas del ABT, junto a su marido Steve.

- Oh, Isabella – la detuvo sonriente antes de darle un cálido abrazo – Has estado maravillosa. No sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que me emocionó tanto una obra.

- Gracias, Shelly – sonrió afectuosa – Me alegro que lo disfrutarais – dijo mirando de la mujer a su marido

Edward la observó nervioso a sólo dos pasos de la pareja.

- Mi hija Lauren y su marido han venido también con unos amigos y han quedado fascinados – le explicó la mujer señalando al grupo detrás de ella

Bella centró la vista en la joven a la que ya había conocido en alguna ocasión anterior en que Shelly se la había presentado.

La chica se acercó a ella seguida de su marido.

- Felicidades, Isabella. Ha sido precioso

- Gracias. Me entusiasma que os gustara.

Tanya se acercó entonces seguida de cerca por Edward que quedaba algo oculto de la visión de Bella.

- Buenas noches, Isabella – la saludó sonriente

- Oh, doctora Denali – se sorprendió Bella al verla

- Llámame Tanya – sonrió la rubia – Lauren nos invitó hoy y realmente ha sido maravilloso. Enhorabuena.

- Oh, gracias. Espero que disfrutéis también del cóctel

- Sí, muchas gracias. – Tanya se hizo a un lado para dejar a Edward a la vista – Quería presentarte a mi novio… – dijo la joven, pero Bella ya no la escuchó

- Hola, Bells – saludó Edward con una sonrisa dulce

El corazón de Bella se detuvo un instante al escucharle. Nadie la había llamado así nunca. Sólo Edward.

Y allí estaba él.

Edward Cullen.

Su amor de la adolescencia.

Estaba igual que antes, aunque su cuerpo había adquirido músculos en los lugares exactos y su rostro se veía más firme y más adulto.

Pero su cabello desordenado y la profunda mirada de sus ojos verdes seguían igual que siempre.

Se llevó la mano al pecho para intentar calmar su respiración que repentinamente se había vuelto agitada.

Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando su voz salió en un gemido.

- Edward… – susurró antes de dejarse caer contra él, en un abrazo apretado que no había planeado.


Al fin se reencontraron! A ver cómo siguen ahora.

Gracias a todos por leerme y gracias por los reviews, alertas y favoritos.

Dejo un adelanto del próximo capi:

- Edward… le llamó en voz baja

- Hmm

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Hmm

- Hay algo que me está carcomiendo…

- Hmm – repitió

- Es sobre Isabella y tú…

- ¿Qué cosa? – dijo entre dientes somnoliento

- No erais simples compañeros de instituto, ¿verdad?

Besitos y nos seguimos leyendo!

Para quienes quieren ver una representación de Giselle les dejo una dirección en mi perfil