De nuevo les recuerdo que nada es mío, los personajes son de Stephanie Meyer y autora de la historia es Payton79, yo solo traduzco.

Mi compañera de armas está presente una vez más en esta traducción, gracias a mi querida Beta Erica Castelo por corregir todos mis horrores.


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Capítulo 6 – Los primeros pasos

EPOV

Después de un largo turno por la mañana en el Northwestern Memorial, finalmente iba de salida, contento de iniciar mi fin de semana.

"Así que, ¿cuáles son tus planes? ¿Vas a ver a Bambi de nuevo? ¿O te vas a enterrar en tus libros por los siguiente dos días?" Emmett preguntó mientras dejábamos el edificio para llegar a nuestros coches.

"Voy a llamar a Bella más tarde para ponernos de acuerdo," le respondí con un tono irritado.

Em se rio entre dientes al mismo tiempo que se detenía frente a mi Volvo. "¿Están saliendo ahora o qué?"

Arrugué mis cejas, sin estar seguro de cómo responder a su pregunta. "No estoy seguro. No lo creo. Me refiero a que, me gustaría salir con ella en una cita pero—" El sonido amortiguado de "Bibidi Badibi Bu" viniendo de mi bolsillo me salvó de tener que responder una pregunta complicada.

"Oye, hombre, ¿qué tipo de timbre gay es ese?" Emmett preguntó divertido, pero estaba tan sorprendido por la llamada de Bella a esta hora del día que no me molesté en explicarle el tono de La Cenicienta.

"Hola, Bella. ¿Qué pasa?" La saludé, feliz de que me estuviera llamando, ya que por lo general era yo el que le llamaba.

"Hola, Edward. Um, tengo un problema. Me tropecé en el trabajo y caí sobre mi mano. Un compañero de trabajo me trajo a urgencias porque me duele la muñeca." Sonaba un poco avergonzada, aunque no estaba seguro por qué.

"¿Dónde estás? Voy a ir por ti." Claro que con aproximadamente ciento veinte hospitales en Chicago las posibilidades de que estuviera en el mío eran pocas, así que subí al coche de un salto, señalando mi teléfono para explicarle mi repentina prisa a Emmett.

"Estoy en el Hospital Saint Anthony. Es que olvidé mi bolso en el trabajo así que no puedo tomar un taxi a casa y no puedo localizar a Rosalie," me dijo con timidez.

"No te preocupes. Estaré ahí en diez minutos," le aseguré mientras encendía el motor y salía del estacionamiento del hospital.

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Cuando entré apresurado a emergencias, no había señal de Bella en la sala de espera. Así que me dirigí a recepción para preguntar por ella.

"Disculpe, estoy buscando una joven. Ella me llamó y dijo que estaba aquí porque se cayó sobre su mano. Y está embarazada." Nervioso y preocupado, sentí la necesidad añadir esa última pieza de información porque no estaba seguro si Bella había pensado en decirles.

La enfermera de mediana edad detrás del mostrador me miró, levantando una inquisitiva ceja. "¿Y quién es usted, joven?"

"Soy el padre—quiero decir, el papá del bebé." Oh Dios, ¿podría sonar más estúpido?

Asintió y bajó la vista a los papeles frente a ella. "Entonces, ¿cuál es el nombre de su novia?"

No me molesté en corregirla. "Bella," le dije con convicción—la que se desvaneció rápidamente al ver la mirada que me dio la enfermera, tratando de hacer que dijera más. Sacudiendo mi cabeza, me sentí avergonzado al darme cuenta que ni siquiera sabía su apellido. En las casi ya dos semanas que hemos estado hablando, de alguna forma no se me había ocurrido preguntarle sobre esa aparentemente insignificante pieza de información.

Me sentía completamente avergonzado y deseaba que el suelo se abriera y me tragara completo cuando la voz de Bella a la vuelta de la esquina me salvó. "¿Edward? Aquí estoy."

Le asentí a la enfermera, pintando una sonrisa tensa en mi rostro, y en seguida caminé hacia dónde Bella había hablado.

"Hola," la saludé con un ligero abrazo antes de sentarme en la silla plástica junto a la suya. "¿Todavía estás esperando ver un médico?"

"Sí. Está bastante lleno aquí," me respondió, mirando alrededor. "Pero me hicieron sentarme aquí hace unos minutos porque se supone que soy la siguiente. ¿Podrías ayudarme a llenar estás formas, por favor?" Levantó su mano derecha donde una compresa fría rodeaba su muñeca. "En realidad no puedo escribir."

Tome el portapapeles de sus manos y le eché un vistazo. "Comencemos con tu nombre completo entonces."

"Isabella Marie Swan," declaró, sonriéndome, y le sonreí en respuesta.

"¿Fecha y lugar de nacimiento?"

"Septiembre 13 de 1989. Forks, Washington."

"¿Alguna enfermedad crónica?"

"Ninguna."

De esa manera, llenamos juntos la forma, y sorprendentemente aprendí algunas cosas más sobre Bella, como su alergia a la penicilina y el hecho de que se rompió algunos huesos durante su infancia debido a su "extraordinaria torpeza" como lo dijo ella. Cuando terminamos con la forma, me contó algunos de sus accidentes y que los médicos de emergencias en su casa decían que era una semana extraña si ella no se presentaba al menos una vez.

Las historias de Bella de verdad me hicieron reír y ella conmigo, al parecer disfrutando de mi compañía. Me alegraba que se hubiese relajado después de lo avergonzada que había sonado al teléfono. Pareciera que solo habían pasado cinco minutos cuando finalmente la llamaron a una sala de examinación. Sin saber qué hacer, me quedé, pero cuando ella asintió con su cabeza hacia la puerta abierta, señalándome que la siguiera, lo hice. De modo que entré a la sala, sintiéndome un poco fuera de lugar.

El médico era un hombre de mediana edad, que se presentó como el doctor Gerandy. Cuando Bella le dijo que no vio una bolsa en el suelo y se cayó, deteniendo todo su peso con su mano derecha, él le echó un vistazo a la forma, y notó que estaba embarazada. Por esa razón, decidió hacer una revisión manual, esperando poder evitar los rayos x que posiblemente podrían causarle daño al bebé. Afortunadamente, estaba seguro que la muñeca no estaba rota, sino solo torcida.

Aunque estaba casi seguro que todo estaba bien con el bebé, era un procedimiento de rutina el hacer un ultrasonido para asegurarse de que el pequeño no se había lastimado por el impacto. Por supuesto, no era la primera vez que había visto la ecografía de un embrión, pero no era cualquier niño el que de pronto apareció en la pantalla. Era mío—de Bella y mío.

Sentí un nudo en la garganta, y traté desesperadamente de pasarlo cuando vi el cuerpecito en la pantalla en blanco y negro. Nunca antes había prestado mucha atención, así que estaba aún más sorprendido de ver a un pequeño ser humano real con una cabeza grande y redonda y pequeños brazos y piernas que se movían después de solo dos meses. Inconscientemente, agarré la mano herida de Bella, sosteniéndola en la mía con firmeza.

Ella me miró, con la sorpresa evidente en sus rasgos, pero cuando la sala se llenó repentinamente con el sonido de un golpeteo rápido, los dos jadeamos y nos sonreímos el uno al otro. Me pareció, que en ese segundo, los dos realmente comprendimos que íbamos a ser padres y que lo haríamos juntos. Sin importar lo que pasara, los dos amaríamos a nuestro hijo, y lo haríamos funcionar, pase lo que pase.

"Bueno, ese es su bebé." El doctor Gerandy interrumpió nuestro momento emocional e hizo que nuestras miradas volvieran a la pantalla. "Por lo que veo aquí, debe tener unas ocho semanas completas. El pequeño mide un poco más de dos centímetros y medio y está completamente saludable. No hay necesidad de preocuparse."

Después de imprimir la imagen, la que rápidamente metí en mi cartera, limpió del vientre de Bella la jalea que usó para la sonda de ultrasonido y puso una férula en su muñeca. Le dijo que descansara tanto como fuera posible y que volviera para que se la revisaran de nuevo en unos días.

Los dos le agradecimos al doctor y después de ayudar a Bella a bajar de la mesa de examen, nos dirigimos al vestíbulo y hacia la salida principal, que estaba más cerca de mi coche que la salida de emergencias.

Cuando estábamos por pasar por la puerta giratoria, una enfermera que nos había seguido llamó a Bella. Al parecer, habían olvidado darle una prescripción de Tylenol, y mientras le explicaba cómo debería usarlo, me acerqué a una máquina expendedora para comprarnos una botella de agua a cada uno para el camino a casa.

De repente, me puse rígido cuando escuché la última voz que esperaba escuchar. "Edward, ¿qué estás haciendo aquí?" Me di la vuelta despacio para encontrar la mirada molesta de mi padre.

"Hola, papá. Estaba recogiendo a un amigo que estaba en emergencias. Pero, ¿qué te trae por aquí?" Le respondí con un vistazo rápido hacia Bella, esperando desesperadamente que la enfermera la entretuviera lo suficiente como para que mi padre se fuera. En verdad no quería explicarle quién era ella aquí y ahora. Eso definitivamente no saldría bien.

Afortunadamente, él parecía no haber notado mis miradas de soslayo o simplemente las ignoró, aunque sus cejas estaban fruncidas por la duda. "Tuve una reunión con un colega. ¿No tienes trabajo qué hacer?"

Tomé una respiración relajante, sintiéndome muy molesto con su pregunta. "Mi turno terminó hace dos horas y de hecho, voy camino a casa." Teniendo cuidado de no darle más información que lo que preguntó, esperé a que respondiera.

"Está bien, entonces. ¿Vas a ir a almorzar mañana? A tu madre le gustaría verte de vez en cuando." Por supuesto, tenía que asegurarse de que supiera que no era él quien estaba interesado en mí. Tampoco era como si mi madre mi hiciera sentir a gusto cuando estaba en su casa.

Le respondí apresuradamente, tratando de apurarlo para que me dejara solo antes de que Bella regresara y tuviera que presentársela. "Sí, ahí estaré. Te veré mañana, entonces."

Sacudiendo su cabeza ligeramente, mi papá se despidió, y me sentí aliviado de verlo desaparecer a través de la puerta, justo cuando Bella apareció junto a mí.

"¿Quién era ese hombre con el que estabas hablando?" Me preguntó mientras nos encaminábamos hacia afuera.

A sabiendas que daría paso a toda una sarta de preguntas, bufé antes de darle una respuesta. "Ese era mi padre."

Se quedó callada, obviamente perdida en sus pensamientos, hasta que llegamos al coche. Manteniendo abierta para ella la puerta del pasajero, me sorprendió cuando se dio la vuelta para mirarme en lugar de simplemente subir a su asiento.

"No sabe sobre mí y el bebé, ¿verdad?" Se escuchó como una declaración en vez de una pregunta. Su tono era cauteloso y un poco triste.

La miré, sabiendo que mis palabras le darían la impresión equivocada. "No, no lo sabe."

Bella cerró sus ojos por un segundo, luego me miró con resignación. "Edward, no tienes que hacer esto. Todavía puedes marcharte. Te lo dije, es totalmente tu decisión."

"No, no eso lo que quiero," le aseguré al instante. "Quiero a este bebé, y quiero ser una parte de su vida." Exhalé, sin saber cómo explicarlo de manera que lo entendiera. "Mis padres y yo no somos muy apegados. De hecho, nuestra relación es muy… tensa. Se los diré—solo que no ahora." Mis ojos ardieron por las lágrimas, suplicándome que me creyera.

"No puedes mantener esto en secreto por mucho tiempo." Colocó su mano en su vientre aún plano. "Si no quieres que tu familia se entere, esto no funcionará."

"Quiero que lo sepan, ya le conté a mi hermana y a su prometido. De hecho, quiero que los conozcas. Es solo que mi padre es—digamos que es difícil. No quiero tenerlo encima de nosotros. Pero, por supuesto, en algún momento les diré a mis padres." Estiré mi mano y la coloqué encima de la suya, descansando sobre su estómago. "Este es mi bebé. No hay nada más importante para mí que mi hijo." Y tú, añadí solo en mi mente, al saber que ella no estaba lista para escucharlo en voz alta. "Tienes que creerme, Bella. Siempre estaré ahí para ustedes dos."

Dándome una pequeña sonrisa, puso su otra mano encima de la mía. "Te creo," dijo con seriedad.

"Está bien," le respondí, con un suspiro de alivio. "Déjame llevarte a casa."

Después de viajar en silencio por varios minutos, algo se me ocurrió. "¿Tus padres lo saben?"

Por el rabillo de mi ojo, vi que Bella se mordió el labio, desviando deliberadamente la mirada de mí. "No, todavía no. Pero tengo un plan."

Mis cejas se elevaron, por la intriga. "¿Y cuál es ese plan?"

Me echó un vistazo rápido antes de mirar directamente al frente a través del parabrisas. "Nunca podría decirles que quedé embarazada durante una aventura de una noche. No quiero que piensen mal de mí." Asentí ligeramente, comprendiendo su razonamiento. "Hace unas semanas, le conté a mi mamá que había empezado a ver a alguien. Todo el tiempo ella intenta concertarme citas con chicos, quería que dejara de molestarme. Bueno, pensé que podría usar eso. El cumpleaños de mi papá es en diez días, y voy a viajar allá, para poder decirles en persona. Luego, en unos meses a partir de ahora o tal vez semanas, no lo sé todavía, les voy a decir que rompimos. No quiero que crean que me ando acostando con todo el mundo, ¿sabes?"

Realmente podía entenderla. Recordando su miedo la mañana que despertó en mi cama, no era difícil de suponer que no quería contarle esa historia a nadie. "Ya veo, y creo que tiene algo de sentido. Tampoco me gustaría dar noticias como esas por teléfono. Y la parte del novio suena bien también." Entonces se me ocurrió una idea. "Oye, ¿no sería todo más creíble si voy contigo al cumpleaños de tu papá? También podría apoyarte cuando les digas."

Bella giró todo su cuerpo hacia mí hasta que estaba frente a mi costado con una expresión de incredulidad. "¿Harías eso? Pero tengo que volar a Seattle y luego conducir tres horas a Forks."

"Por supuesto que lo haría," le respondí sin pensarlo dos veces. "De hecho, quería conocer a tus padres. El sábado por la mañana voy a salir de trabajar muy temprano después de mi turno nocturno, y no tengo que volver hasta el martes."

"Bueno, um, está bien. Entonces, veré si puedo cambiar mi vuelo. Pero me temo que vas a tener que dormir en el viejo sofá de la sala. La casa es de verdad muy pequeña y no hay habitación de huéspedes." Insegura, estaba mordisqueando su labio con sus dientes de nuevo. Se veía tan linda, pero al mismo tiempo, malditamente sexy, y no pude contener una sonrisa.

"No hay problema. Estoy seguro que he dormido en peores condiciones. Los cuartos de guardia tampoco son tan cómodos, ¿sabes?" Se sintió bien que mi comentario nos hiciera reír a los dos. "Bueno, si vuelo a Washington contigo, entonces tienes que ir a almorzar el domingo conmigo para que conozcas a mi hermana." No era consciente de cuánto deseaba que conociera a Alice hasta ese momento, y no iba a permitir que se negara.

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"Bueno, dime de nuevo lo que saben, por favor," Bella me preguntó nerviosa, mientras esperábamos a Alice y Jasper en el restaurante. Ya le había dicho al menos unas dos veces que sabían casi todo sobre cómo nos conocimos y lo que pasó después. Pero no me importaba decírselo de nuevo si tranquilizaba un poco su mente.

A diferencia de lo que acostumbraban, mi hermana y mi amigo se encaminaron hacia nuestra mesa justo a tiempo. No tenía otra explicación más que Alice estando excesivamente emocionada por conocer a Bella. Caminaron directamente hacia nosotros, pero en vez de darme el abrazo acostumbrado, Alice me pasó y se fue directamente hacia Bella, atrayéndola en fuerte abrazo, como si la conociera de toda la vida.

"Qué alegría conocerte al fin. Edward nos ha contado mucho sobre ti," Alice soltó emocionada.

Bella me miró, totalmente asombrada y al mismo tiempo, luchando por respirar ya que mi hermanita la tenía bien agarrada del cuello. Sin poder hacer nada, mis ojos encontraron a Jasper que se acercaba, sacudiendo la cabeza al ver las raras muestras de cariño de Alice.

"Lo siento, hombre. Traté de controlarla, pero no se ha calmado ni un poco desde que llamaste y nos dijiste que ibas a traer a Bella." Jasper palmeó mi hombro, y supe exactamente de lo que estaba hablando. Mi hermana, por mucho que la quiera, es una fuerza de la naturaleza, que una vez liberada, no puede ser contenida.

Finalmente, dejó ir a Bella y me abrazó rápidamente antes de sentarse junto a Bella. Aprovechando el silencio del momento, los presenté. "Bueno, así que, ya conociste a mi hermana. Él es su prometido y mi mejor amigo, Jasper Whitlock."

"Es un gusto conocerte, Bella," le dijo con una sonrisa mientras ella tomaba la mano que le había extendido para saludarla.

"El gusto es mío," le respondió con una pequeña sonrisa tímida.

"Aww," Alice aplaudió desde su lugar en la mesa. "Vamos, chicos. Siéntense. Estoy segura que Bella está hambrienta. Después de todo, también tiene que comer por mi sobrinita o sobrinito."

Una vez más, sacudí mi cabeza al ver las excentricidades de mi hermana pero en lugar de hacer un comentario, solo me senté al lado de Bella.

"Así que, ¿qué está bueno aquí?" Preguntó al abrir el menú, dejando que sus ojos recorrieran la primera página.

En seguida, Alice le quitó la carpeta de cuero de sus manos. "Ordenamos uno de cada platillo y lo dividimos. Siempre lo hacemos así," le informó casualmente mientras dejaba el menú sobre la mesa. "Ahora, cuéntanos de ti. ¿Qué es lo que haces? ¿De dónde eres? Quiero saber todo."

Obviamente, al sentirse incómoda por ser centro de la atención, Bella dio un recuento rápido de su vida hasta ahora. Habló de sus padres y su vida en el pequeño pueblo de Forks, su amor por los libros, y mencionó brevemente cómo terminó en Northwestern, porque su novio quería ir a la universidad en Chicago. Sentí lástima por ella, porque parecía que realmente extrañaba a sus padres, pero al mismo tiempo, estaba muy agradecido con ese idiota, Riley, por traerla aquí, y después, romper con ella. Porque si no lo hubiese hecho, ella nunca se hubiera tropezado en mi vida.

"¿Y ahora puedes leer todo el día y ganarte la vida con ello? Eso es simplemente perfecto. Es genial el convertir un hobby en un trabajo. Yo también lo hice, y me encanta," Alice le dijo con una amplia sonrisa.

Bella le sonrió en respuesta. "Entonces, ¿qué es lo que haces?" Le preguntó con interés.

"La primavera pasada me gradué de la universidad con una licenciatura en diseño. La moda es mi vida. Acabo de iniciar mi propia pequeña marca. El negocio va muy bien, y puedo vestir a la gente todo el tiempo. Es lo que siempre quise hacer." Pausó por un momento, y luego una sonrisa emocionada apareció en su rostro. "Bella, pronto tenemos que ir a comprar ropa de maternidad. Nos divertiremos mucho, estoy segura."

Sabía que a Bella no le importaba mucho la moda. No que se vistiera mal, de hecho, al contrario. Pero no vestía ropa de marca ni acostumbraba usar zapatos de tacón, vestidos o alguna otra ropa sofisticada. Su estilo era relajado, casual y más que nada, cómodo pero sin ser aburrido o desaliñado. Su expresión tensa me indicaba que no estaba emocionada por la perspectiva. "Estoy seguro que hay tiempo suficiente para eso," me apresuré a interrumpir para que no tuviera que herir a mi hermana al rechazarla, o peor, aceptar porque se sintiera obligada. "A Bella todavía ni se le ve, y tampoco será así por unas cuantas semanas. Se puede decir que ambos seguimos asimilando todo eso del embarazo."

Los ojos de Bella encontraron los míos y había un "gracias" escrito por todo su rostro. En respuesta, hice un diminuto gesto afirmativo con mi cabeza para asegurarle que entendía.

Alice sonrió sinceramente al mismo tiempo que respondía, "Claro, claro. Hablaremos de nuevo al respecto en unas semanas."

Afortunadamente, la camarera se presentó en ese momento y terminó el incómodo tema. Después de que todos ordenamos nuestras bebidas y uno de todos los platillos de desayuno en el menú, fue Jasper el que comenzó la conversación otra vez.

"Entonces, ¿han hablado de los aspectos legales de criar a un bebé juntos? Por ejemplo, ¿si vas a ser nombrado el padre en el certificado de nacimiento, los derechos de visita o cuánto de manutención vas a pagar, Edward?" Preguntó en un tono calmado pero práctico.

Vi que los ojos de Bella se abrían como platos por la impresión, agitando sus manos sin querer hablar del tema. "¡No, no, no, no, no! ¡No quiero manutención!" Prácticamente gritó mientras su mirada pasaba de un lado al otro entre Jasper y yo. Como si hubiese sido acusada de algo, se apresuró a continuar de forma defensiva, "Por supuesto, tu nombre estará en el certificado de nacimiento, si es lo que quieres. Y puedes ver a tu hijo las veces que quieras," dijo casi ahogándose.

"¡Bella, cálmate! Está bien," traté de tranquilizarla, tomando su mano instintivamente. "Nadie está insinuando nada. Jasper es un abogado. Siempre ve el lado legal de todo." Le lancé una mirada sombría. En seguida, su expresión se volvió arrepentida.

"Sí, Bella, lo siento," le dijo en forma de disculpa con una sonrisa genuina. "No fue mi intención hacerte sentir mal. Solo quise puntualizar que hay cosas que tienen que resolver y tal vez poner por escrito para la protección de ambos. Quiero que sepan que estoy aquí para los dos cuando estén listos para pensar en los asuntos legales, o si tienen alguna pregunta." Sus ojos estaban fijos en los de Bella, y ella asintió con cuidado.

"Gracias, Jazz," le dije, luego me volví para sonreírle a Bella. "Y por supuesto que voy a pagar manutención. Pero podemos discutir luego al respecto." Le guiñé un ojo para al fin aligerar el ambiente.

Pareció funcionar ya que Bella me dio una sonrisa que realmente llegó a sus ojos.

Una vez más, fuimos interrumpidos cuando nuestra comida estaba siendo servida. En ese momento, noté que Bella debía estar muerta de hambre porque le entró con ganas.

"¿Supe que ayer fuiste a ver a mamá y papá?" Alice empezó a decir casualmente, aunque sabía que era un tema delicado para mí.

Me tomé mi tiempo masticando mi bocado de tostada francesa y la tragué lentamente antes de responder. "Estuve ahí unos cuarenta y cinco minutos antes de encontrar la forma de disculparme cortésmente para alejarme de la reprimenda de mi padre por mi ética de trabajo y su diatriba sobre mi carrera. ¿Cuándo entenderá que no soy como él y que tampoco quiero serlo?" La última parte la dije más para mí mismo que para los demás.

"Entonces, ¿supongo que no has hablando con ellos sobre el bebé? Como te dije, no deberías decírselos todavía." Aunque ellos nunca han presionado de alguna forma a Alice además de encontrar un esposo adecuado, tampoco eran particularmente cálidos y cariñosos con ella. A menudo me preguntaba cómo resultó ser la mujer cariñosa y compasiva que era si para eso no tenía un modelo a seguir, en absoluto.

"No, no lo he hecho, y no lo haré pronto. No le corresponde a papá interferir, de todos modos," dije un poco más duro de lo que planeaba.

"Muy pronto se enterará, y entonces podrás lidiar con ello," respondió Alice con una sonrisa tranquilizadora.

No quería hacer que Bella se sintiera incómoda dado que ya antes habíamos tenido un desacuerdo sobre mis padres. Así que decidí, en vez de eso, dirigir la atención hacia nuestro próximo viaje a Forks.

Le contamos a Jasper y a mi hermana sobre el plan de Bella de hacerles creer que éramos una pareja. Al escuchar eso, los ojos de Alice se iluminaron con un brillo de emoción, pero estaba agradecido de que no dijera nada más que el que nuestro plan podría ser lo mejor.

A partir de entonces, pasamos un buen momento. Era increíble lo mucho que Bella parecía agradarle a Alice, y cómo Bella, en respuesta, se veía feliz.

"Tenemos que hacer esto de nuevo," mi hermana insistió cuando nos dirigíamos al estacionamiento. "Y tenemos que hacer ese viaje de compras en algún momento. Bella, dame tu número y yo te daré el mío."

Después de intercambiar números y prometer que se hablarían pronto, Bella y yo nos encaminamos hacia mi coche. Con Bella conociendo a mi hermana, el primer paso hacia convertirnos en una familia se había dado. Con suerte, el próximo fin de semana iría igual de bien…

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Bueno, pues si había una duda en cuanto a si Edward quería algo más con Bella creo que queda resuelta, la pregunta es, ¿lo permitirá Bella? ¿Ustedes qué creen? Y alguien por ahí comentó que él debía acompañarla a Forks, se les concedió, porque sí, Edward va a Forks a conocer a los suegros. ¿Cómo lo recibirán? Ya lo veremos.

Disfruto tanto de ver a algunas lectoras perdidas, volver a acompañarme en esta traducción. Sobre todo, gracias por dedicar unos minutos de su tiempo para agradecer mi trabajo al decirme que disfrutan de la historia y qué les pareció el capítulo. Espero que sigan así, ya saben que su dedicación me anima a meter turbo jajajaja En esta ocasión, gracias a: sandy56, Bertlin, Caniqui, Laura Katherine, Antonia, lizdayanna, Manligrez, Tsuruga Lia1412, Brenda Cullenn, Adriu, xelatwi, Cristal82, Yohannita0515, Wawis Cullen, Marttha Cullen Dollanganger, IamGelly4, paosierra, saranya.x, patymdn, YessyVL13, freedom2604, Yoliki, cary, Mony Grey, solecitopucheta, Tata XOXO, Gabriela Cullen, Merce, .Life, Hanna D.L, Pam Malfoy Black, Ericastelo, Roxy Sanchez, Dess Cullen, ginnicullenswan, rosy canul, Sully YM, Mafer, glow0718, jacke94, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.