Hola hola hola gentee!!! he vuelto y conmigo viene esta nueva parte de "Cambios..." Se que todas estan ansiosas por saber que pasó después de que nuestro héroe se armó de valor y besó por fin a Lena, pero antes de eso quiero hacer una aclaracion. Aqui va:

-Gracias a la maravillosa cooperacion de Vicky Yun Kamiya, sé cuanto tiempo pasa entre hecho y hecho. Seguramente muchas de ustedes tambien lo saben, pero por si hay pájaras como yo, lo aclarare. NO pasaron cuatro meses entre lo del oso y lo de marimeia, sino nueve (harto perdida andaba yo), pero como lo hecho, hecho está, (y porque, aparte, sería muy confuso) vamos a dejarlo tal como esta ¿vale?

Bueno, eso era todo. Ahora los dejo con este nuevo capitulo. Nos vemos abajo!!!

Capitulo siete: Llanto

Heero se movió suavemente sobre la boca de Relena, mientras ella creía estar en el séptimo cielo. Y si no era así, le faltaba muy poco. ¡Dios, no sabía que el chico fuera tan bueno en eso! No llevaba más de diez segundos besándola y ya la tenía loca. Al sentir como sus manos caían desde sus hombros hasta su cintura para estrecharla aún más, se sintió desfallecer. Lo último que hizo antes de desconectarse con el mundo fue alzar los brazos y rodear con ellos el cuello de su adorado Heero.

Mientras, Heero también se hallaba en cualquier parte menos en la tierra. El delicioso aroma de Relena, ese que lo acosaba incluso en sueños, lo rodeaba completamente hasta aturdirlo por completo. Ni se enteró en qué momento deslizó las manos desde los hombros hasta la cintura de la chica, abrazándola con fuerza, lo suficiente como para cortarle la respiración. Lo mejor, o peor, fue cuando Relena lo abrazó con igual o más fuerza que él, acariciando con ternura sus desordenados cabellos. Sólo entonces se dio cuenta de lo que hacía

-"¡Pero que demonios...!"

Y tan bruscamente como la agarró, Heero se separó de ella de golpe.

-¡Maldita sea!

Relena abrió los ojos asustada. La reacción de Heero había sido tan brusca que la había empujado hacia la pared. ¿Qué ocurría? Hasta hace unos momentos él la besaba con un cariño inconfundible, y ahora la miraba como si fuera la causa de todos los males de la tierra. Trató de insinuar una débil sonrisa, pero los músculos de la cara habían olvidado completamente su función. Sólo podía observar a Heero, dandole la espalda, maldiciendo entre dientes mientras se mesaba el pelo con la mano con un aire de desesperación.

-Heero, ¿Te encuentras bien?- preguntó con voz trémula, dando un par de pasos hacia él.

-¡Alejate!- el grito de él la detuvo a mitad de camino e incluso llegó a encogerse de miedo- Lo siento, pero nada de esto debió haber ocurrido. Lamento haberlo hecho. Será... será mejor que vuelvas adentro.

Ni siquiera se volteó. Simplemente siguió de espaldas a ella, con los hombros caídos. Relena ni se lo creía. ¿La besaba para luego darle la espalda y hacerla desaparecer de su vista? Imposible. Ella se había dado cuenta de que ese beso significaba mucho, tanto para ella como para el. Tenía que haber sentido esa chispa, esa corriente eléctrica recorriendolos.

-¿Por qué aún estas aquí?- gruñó Heero.

-Lo siento, pero no puedes esperar que me vaya después de esto. Primero me regañas sin razón, luego nos besamos y ahora me estás echando, como si fuera mi culpa o algo parecido. ¿Qué te ocurre? Si mal no recuerdo, tú me besaste. Yo no te lo pedí, así que asume lo que has hecho. Y en todo caso, no fue nada malo.- concluyó, sacando una pequeña sonrisa por fin.

No obstante, la sonrisa se le congeló en el rostro cuando Heero finalmente se volvió. Tenía el rostro atormentado y sus ojos despedían rayos de furia.

-¿Qué no lo pediste? Claro que lo pediste, cariño, lo has pedido practicamente desde que te conocí. Lo único que has hecho desde entonces ha sido perseguirme hasta el fin del mundo. ¿Y te atreves a decir que no me lo has pedido? Maldición, cada vez que me miras parece que el corazón se te fuera a salir por los ojos o algo parecido. Lo que acaba de pasar fue que, simplemente, me miraste nuevamente con esos ojos de cachorro abandonado y, ¿qué querías que hiciera? Después de todo, soy un hombre. (N/A: maldito infeliz ¬¬ quien se cree que es??!!!! preparen las escopetas!!!)

Ahora sí, Relena no pudo evitar que las lágrimas afloraran. Se mordió el labio inferior tratando de evitarlas, pero antes de que se diera cuenta ya brotaron de sus ojos y corrían libremente por sus mejillas. Trató de apartarlas de un manotazo, pero solo consiguió dejar escapar un sollozo. Apartando el sentimiento de culpa que lo embargaba, Heero continuó.

-Tu hermano tiene razón. No estas en edad de salir ni de hacer todas las cosas que dices ser capaz de hacer. Eres una cría mimada que llora cuando las cosas no salen como quisiera y...

¡¡¡¡¡PAFFF!!!!!

Una sola bofetada estalló en la mejilla del desgracia... digo, de Heero, lo que cortó su discurso de golpe. Sin embargo, se tragó su estupefacción y miró a la chica de un modo asquerosamente indiferente. Relena le lanzó una mirada de puro odio, se limpió las lágrimas y, lentamente, se dio la vuelta para entrar nuevamente a la discoteque. Justo en la entrada se detuvo y habló, pero sin voltearse.

-Entiendo que me hayas besado obedeciendo tus más bajos instintos, pero eso no justifica tu comportamiento. Aunque sea una cría, soy Relena Peacecraft. No me interesa que hayas sido un héroe de guerra, tú y los demás son huespedes de mi hermano, así que más te vale que, a partir de ahora, me trates con el respeto que dicta mi nombre.- su voz, que sonó más fría que un glaciar, podría haber hecho temblar a cualquiera. Y aunque Heero no se echó a temblar, sí se quedó pasmado.

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Relena, con los ojos colmados de lágrimas, se dirigió al centro de la pista, donde aún bailaban Hilde y las demás. No obstante, a dos metros de ellas se arrepintió de su idea de contarles inmediatamente lo que había sucedido. Primero debía digerirlo ella misma.

Ignorando todas las leyes y advertencias que desde pequeña escuchaba, fue al baño sola. Entró y dio gracias de que estuviera completamente vacío. Deseaba estar sola con su dolor y no exteriorizarlo ante miradas ajenas.

Apoyandose en el lavabo, dejó que sus manos soportaran todo el peso de su cuerpo. Las rodillas le temblaron al grado de hacerla dudar de su capacidad para mantenerse de pie. Tratando de resistir, abrió el grifo y se lavó la cara, borrando todo rastro de lágrimas. El agua fría la calmó un poco, lo suficiente como para enfrentar su imagen reflejada en el espejo.

Sí, las lágrimas habían desaparecido, pero tenía los ojos rojos e hinchados. También los labios los tenía un poco hinchados, quizás por el beso aún reciente. Ese pensamiento casi logra que llorara otra vez, pero en lugar de eso fue hacia uno de los sanitarios y se sentó allí, cerrando la puerta de paso. Una vez asegurado que nadie la vería, escondió el rostro entre las manos.

Maldición, que la hubiera besado y que luego la corriera dolía. Pero que después la hubiera tratado de arrastrada e inmadura era insoportable. ¿Que derecho tenía para...?

-Ya basta.- se habló a sí misma- ese idiota ha demostrado que no merece ni mi pensamiento.

Salió del cubículo y volvió a mirarse. Sus ojos ya estaban bien. Sus labios igual. Ahora había que calmar a su corazón.

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-¡Maldito estúpido!

Heero se maldijo por tercera vez entre dientes. Continuaba afuera, sin reunir aún el valor para entrar al recinto y enfrentar a Relena hecha una completa fiera, y con justa razón. El entrenamiento de tantos años no lo había preparado para eso.

Cuando la tenía entre sus brazos sintió que su corazón se encogía ante la fuerza del cariño de la joven. Sabía que ella lo quería. Sabía que cuando se detuvieran, ella le miraría con esos profundos y cálidos ojos, y le diría las palabras que lo dejarían petrificado.

Porque nadie le había dicho eso antes. Nunca nadie le demostró tanto cariño, por lo menos que él recuerde. Y cuando ella le dijera sus sentimientos, el no podría responder. Primero porque las palabras no le saldrían de la boca, y segundo, porque no sabría que decirle. No estaba completamente seguro de sus sentimientos (N/A: saaa esa no te la crees ni tu ¬¬) y no quería que se creyera algo para después desmentirselo.

Y lo peor era que, a pesar de conocer los sentimientos de ella, Heero estaba completamente seguro de no merecerla. Ella era demasiado dulce, demasiado pura. Y él... tenía sus manos manchadas de sangre. Aunque fuera de guerreros, de asesinos, la sangre no dejaba de ser sangre. Cada vez que acariciaba su espalda o su cintura, sentía que la contaminaba a ella. Y eso era algo que no podía ser.

Ella merecía algo mucho mejor que él. Incluso alguno de esos jovencitos mimados y ricos sería mejor que él, aunque le rechinaban los dientes de rabia con el simple hecho de imaginarse a su Relena siendo abrazada por uno de esos especímenes con sonrisa boba.

-"¿¿´´Mi Relena??"- pensó con un sobresalto. ¿A qué se debía ese posesivo? No podía permitirse tener esa clase de pensamientos hacia Relena. Está bien, podía sentirse atraído, pero no más allá de eso.

Heero se pasó una mano por el rostro con gesto cansado. Había sido una noche larga, no podía esperar para marcharse de nuevo a casa. Quizás allí el ambiente se diera mejor para ofrecerle una disculpa a Relena, porque ni muerto se arriesgaría a que le gritara el rosario completo delante de toda esa gente. Pero sentía que, si no se disculpaba, tardaría bastante en dormirse esa noche.

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-¡Qué velada! ¿No fue estupenda, chicas?- preguntó Mari para tratar de alivianar el tenso aire que se respiraba dentro de la limusina. Nadie lo sabía, pero ninguno de ellos era tan estúpido como para no entender que algo había ocurrido entre la princesa y el ex piloto. Algo bastante negativo, por añadidura.

Desde que volvió del baño, Relena no se comportaba como siempre. Estaba demasiado seria y sus amigas notaron inmediatamente que había estado llorando, aunque los otros ni lo notaron. No siguió bailando y permaneció el resto de la noche sentada en la mesa con la mirada gacha, indiferente al ruido, la música o las conversaciones. Hilde incluso captó el brilló de las lágrimas en sus ojos, como si estuvieran a punto de salir, pero Lena se negaba a derramarlas.

Heero no había estado mejor. Aunque no era algo que muchos hubieran podido percibir, se leía un sentimiento de culpa en sus ojos y sus compañeros lo sorprendieron más de una vez lanzándole una que otra mirada de arrepentimiento.

Hilde, Midi y Mari intercambiaron una mirada nerviosa, no muy seguras de qué sería lo más indicado. Los muchachos captaron la mirada y se preguntaron nuevamente que rayos estaba sucediendo.

-Oye Lena- intervino Iyomi tranquilamente, ganandose las miradas de todos los pasajeros- ¿Puedo quedarme en tu casa esta noche? Mi madre está de viaje y mis hermanas se quedaron con mi abuela. No me animo a quedarme sola en casa, será aburridísimo.

Ella y la rubia compartieron una larga mirada, mandandose millones de mensajes visuales que ningún otro pudo descifrar. Pareció que habían pasado horas hasta que Relena respondió.

-Claro, me encantaría. Ya te prestaré ropa.

Las demás soltaron un suspiro de alivio. Por lo menos, Relena no tendría que afrontar las penas nocturnas por sí sola.

-Puedes dejarnos aquí, Lena.- djio Hilde- Nuestras casa están bastante cerca. Gracias por la noche, estuvo genial. Ya la repetiremos.

-Dalo por hecho.- respondió la rubia, aunque su voz denotaba que no tenía ningún ánimo de repetir lo vivdo esa noche.

Hilde, Mari y Midi bajaron del auto tras despedirse de todos, agradeciendole a Iyomi con la mirada por quedarse con Relena. Iyomi les dio la típica mirada de "no se preocupen" antes de cerrar la puerta. Luego de que se pusieran nuevamente en marcha volvieron a caer en un pesado silencio.

-¿Se divirtieron usted y sus amigas, srta Relena?- preguntó Quatre nervioso, tratando de enfriar el clima.

-Fue una noche interesante, sin duda.- murmuró Relena sin ganas. Hasta ahí llegaron los intentos de todos para iniciar otra conversación, pues quedó más que claro que la ex reina del mundo tenía tantas ganas de hablar como de empezar una tercera guerra mundial. Permanecieron en un incómodo silencio lleno de miradas confusas hasta que llegaron a casa.

No habían cruzado ni el umbral de la puerta cuando apareció Miliardo. Tenía un aspecto más bien cómico. De hecho, de no ser por la tensa situación en la que se hallaban, más de alguno se habría reído de su apariencia. Lo que antes había sido un traje más bien elegante, ahora era una masa toda arrugada que colgaba hecha jirones. Su cabello rubio platino tenía rastros extraños, como si le hubieran reventado un buen par de huevos en la caabeza. Además no había que olvidar un imponente chichón que crecía como una segunda cabeza. Para terminar el cuadro, Miliardo tenía una cara de lunático que no se la podía.

-Wow- exclamó Relena- Hermano, me sorprende la tolerancia que tienes. Si mi pareja me hiciera eso por tercera vez, lo pondría patitas en la calle, pero Noin sigue aquí, por lo que veo.

-Ja ja, muy chistosa. Ahora, camina seis pasos en línea recta- Relena lanzó una plegaria al cielo, pidiendo paciencia e hizo lo que le ordenaban.- Bien, ¿cuantos dedos ves?

-Siete.

-¿Dolor de cabeza?

-No.

-¿Náuseas?

-Cero.

-¿Sensación de haber pasado un lapsus de tiempo inconciente y haber despertado en un ligar desconocido sin recordar lo que hiciste?

-Nanay.

-Está... bien. Creo que estás limpia. Bueno, ¿Qué tal la fiesta? ¿Nada de motoristas tatuados y repletos de testosterona?

-Estuvo bien. Lamento tener que retirarme en medio de tu interesante charla, hermano, pero estoy algo cansada. Iyomi se quedará esta noche aquí, así que iremos a acostarnos. Buenas noches.- dijo por encima del hombro mientras comenzaba a subir la escalera. Iyomi la siguió luego de despedirse con una silenciosa inclinación de cabeza.

Miliardo observó a su hermana subir la escalera. Quizá fue la manera desánimada o la cabeza gacha, el tono de tristeza que inundaba su vos, o quizás a Iyomi subiendo junto a ella susurrandole cosas al oído. Se volvió hacia los pilotos con semblante preocupado.

-¿Ocurrió algo que debería saber?

-Estamos igual que tú.- comentó Duo encogiendose de hombros.- Volvió del baño y ya estaba extraña.

-Quizás deba ir y preguntarle...

-No lo harás.

Se voltearon sorpredidos al oír a Noin que, cruzada de brazos, se apoyaba en el umbral de la puerta que daba al salón mientras miraba por donde se habían ido las chicas. Al parecer había escuchado todo.

-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó Miliardo ceñudo.- Me preocupa que...- no logró terminar porque Noin le mandó tal mirada que dio gracias al cielo para que éstas no mataran. Su involuntario estremecimiento no paso desapercibido por nadie.

-Creo que todos estamos tan preocupados como tu, Zechs Marquise, pero en estos momentos, con la última persona con la que Relena hablaría sería contigo, o con cualquiera de los chicos. Lo que necesita ya lo tiene: una amiga que le prestará su hombro si quiere llorar y luego la hará reír para olvidar el asunto. Por lo tanto, sugiero que todos se vayan a sus habitaciones y procuren descansar que ya es tarde. Además, llamé al director de la escuela de Relena. Tenemos una cita con él mañana a las cuatro. Nos pidió que asistieramos todos para explicarle la situación. Eso es todo, yo también me retiro. Buenas ncohes.

Y quizás con un mutis demasiado dramático, Noin dio media vuelta y se fue. Todos miraron a Zechs, que estaba pálido.

-Parece que su pequeña pelea no terminó muy bien.- dijo Trowa.

Miliardo negó con la cabeza, con aspecto deprimido. Haciendo un gesto con la mano, se fue también.

-Bueno, será mejor que también nos vayamos nosotros.- dijo Wufei. Todos estuvieron de acuerdo y comenzaron a subir, excepto...

-¡Eh, Heero! ¿Qué rayos esperas? ¡Vámonos!- gritó Duo a un ensimismado Heero, cuya mirada seguía perdida en un punto indescifrable de la pared.

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-¡Fue horrible Iyomi! ¿Por qué tuvo que hacerme eso? Y lo peor fue cómo me miró, como si me tuviera lástima y creyera realmente que soy una cría. Y todo lo que dijo... - Relena sollozó una vez más sobre el empapado pañuelo de papel. Iyomi se lo quitó suavemente de las manos mientras le alargaba la caja extra-familiar de Kleenex. Relena sacó otro, sollozante aún, y se sonó nuevamente.- Iyomi...- la aludida la miró- ¿Crees... crees que soy una arrastrada?

-¡Por Dios, Lena!- exclamó Iyomi poniendo los ojos en blanco.- ¿Te estás escuchando?

-¿Lo soy?

-Mira, esa es una pregunta que debes responderte tú. Sinceramente, ¿crees que eres una arrastrada?

Relena se lo pensó unos instantes. Bueno, tenía que admitir que antes, cuando conoció a Heero, su actitud sólo podía calificarse de arrastrada. Pero últimamente se había comportado bastante bien. De hecho, se había felicitado por no haber mostrado un excesivo interés hacia el piloto del Zero.

-No, no lo creo. Quizás antes, pero no ahora. Pero ¿por qué me lo dijo entonces? La única razón que se me ocurre es porque el aún me ve así, como una pobre cría pacifista, ingenua y molesta.

-No quiero que te caracterices así.- contestó Iyomi con voz firme. Luego agarró los pañuelos y trató de quitarselos- ¡Ya dame eso! No los necesitas.

-¡No! ¡Son míos!

-Relena... ya empapaste suficientes pañuelos por esta noche. Ahora, quiero que abras esos ojos llorosos y escuches bien lo que te voy a decir. Eres una persona maravillosa, una gran amiga, una chica amable y gentil y, por si fuera poco, eres muy bonita. Alguien como tú nunca, y escucha bien, NUNCA debe echarse a llorar por unas meras palabras y menos si son pronunciadas por un hombre. El comportamiento de Heero fue asqueroso, pero, realmente, no creo que haya sido sincero. Si es como siempre me lo describiste, dudo demasiado que te haya besado por una "caída a los bajos instintos". Hay algo más detrás de todo, si bien debió alejarse de una manera diferente. Quizás algo le preocupa o qué se yo, pero eso lo sabremos cuando estés lo suficientemente preparada para encararlo. Ahora, quiero que alegres esa cara y comiences a pensar en cómo pasaremos la noche.

Relena sintió que se le humedecía nuevamente los ojos, pero esta vez de alegría. Dio mil gracias por tener amigas tan buenas como Iyomi. Aunque el mal trago no había pasado aún, se sentía mucho más preparada para sobrellevarlo. Le dirigió una sonrisa temblorosa a Iyomi y comenzó a sacar las bolsas de dormir de su armario. Estiró dos en la alfombra, frente al televisor.

-Propongo que asaltemos la cocina, nos llevemos todo lo que contenga chocolate y nos dediquemos a ver televisión.

-Creo que es una idea estupenda. Encargarte de la comida, yo veré que dan.

-Enseguida vuelvo- Relena se levantó con ánimos renovados. Una vez en la puerta, se volvió hacia su amiga y le sonrió- Iyomi, gracias.

-Cuando quieras.

Relena cerró su puerta. El pasillo estaba a oscuras, por lo que dedujo que ya todos estarían en sus camas. Negándose a prender las luces, bajo las escaleras a tientas y se dirigió a la cocina. Cuando llegó, tampoco prendió las luces. Llegó a tropezones al refrigerador y lo abrió. La luz de éste iluminó la cocina, revelándole que no estaba sola...

-¡¡Aaah!!- contuvo un grito al ver una figura sentada en la mesa. La figura se estremeció, levantandose de un salto.

-¿Relena?

La rubia se encogió al oír la última voz que deseaba escuchar. Estuvo a punto a salir corriendo de vergüenza cuando recordó las palabras de Iyomi. Tomó aire, tranquilizándose.

-¿Qué haces aquí, Heero?- preguntó cortés, casi demasiado cortés.

-Yo... estaba pensando.

-¿Y tenías que venir a la cocina para pensar?- esta vez no pudo evitar un tonillo sarcástico en su voz.

-Necesitaba un vaso de agua.

-Creía que tenías baño en tu habitación.

Heero contuvo un suspiró. Se lo merecía. La chica debía odiarlo en esos momentos. Aún así, quería salvar la situación.

-Relena...

-Dime- contestó ella fingiendo estar relajada mientras sacaba las golosinas.

-Estaba pensando... en lo que pasó esta noche.- Relena tembló levemente, sin saber si Heero lo había notado.- La verdad es que... no debí tratarte así. Estaba molesto, tenía demasiadas cosas en la cabeza y yo... lo siento. No debí haberte dicho todo lo que te dije.

Relena lo miraba sin saber qué decir. Ya tenía toda la comida en las manos y la nevera cerrada. Le vino el impulso de soltarlo todo y caer en sus brazos diciendo que lo perdonaba, que nada importaba. Pero sabía que, si decía eso estaría mintiendole. Porque aunque el que se disculpara mejorara las cosas, ella no podía olvidarlo. No todavía.

-Te agradezco que te disculpes y que reconozcas tu error. Sin embargo, me heriste demasiado. No- lo detuvo con un gesto al ver que trataba de disculparse.- no lo digo para que te disculpes de nuevo. Sólo digo un hecho. Me lastimaste, Heero, y tardaré un tiempo en olvidar todo lo que me dijiste. Pero que te hayas disculpado me alegra muchísimo y te lo agradezco de corazón.- le sonrió, algo nerviosa todavía. Luego caminó hacia la puerta.- Tengo que subir ya. Nos vemos mañana. Que descances.

Heero tardó un tiempo en responder, que Relena pensó si se había molestado. Pero cuando respondió, lo hizo con una voz suave, mezcla de ternura y tristeza:

-Tu también.

Relena salió de la cocina con las mejillas encendidas, agradeciendo la oscuridad. Subió rápidamente las escaleras y se dirigió a su dormitorio. No sintió a Heero subir.

Ceró su puerta detrás de sí con un suspiró ahogado.

-Hey, mira la cara que traes.- dijo Iyomi que, metida en su saco de dormir, veía Miss Simpatía en la televisión. Relena la miró, aún sin creerse lo que había pasado.

-¿Ya viste esa película?- esperó a que Iyomi asintiese- Que bueno, porque tengo algo que contarte.

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UuUuUuhhhhh!!!! perdon, sorry, gomen, en todos los idiomas por tardarme tanto. Pero como dice el dicho "mejor tarde que nunca", aquí esta la continuación que espero haya sido de su agrado. Ahora, la situación que puse entre Heero y Lena fue para hacer más ineteresante esta historia y no cortarla inmediatamente con el clasico "vivieron felices para siempre" y bla bla bla... no señor, quiero un poco de acción xD.

La parte entre Iyomi y Relena me gustó, me acordé de mis propias amigas y en lo que me dirían en una situación así. Las buenas amigas nunca faltan y siempre van a estar ahí en esos mometos de tristeza. Pero weno, ya me puse melosa y no es ese el punto xD. En este momento me encuentro bastante inspirada, asi que espero que me fluya mucho mejor, por lo menos terminaré este fic antes de dedicarme a cuerpo y alma a los demás y a otras ideillas que corretean en mi mente. Agradezco a todas las personas que leen mis historias y me dejan reviews, ya sean críticos o alabanzas, los adoro y les pido MAAASSS waa xD En fin... son las 3:17 am y me entró el tuto. Me voy a acostar a leer Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (se lo recomiendo a todas las pottermaniaticas como yo!!! ya lo lei en ingles, pero en español es mucho mejor xD) Quiero a todas las personas que lean mis historias locas!!

Bye bye!!!

Lica: Wow!!! increible que hasta en brasil lean mis fanfics xD. No te preocupes, me encanta que me dejes reviews, te lo agradezco mucho! aqui esta la tan esperada continuacion, espero que te guste!

eternal-vampire: lamento mucho no haber continuado... pero ya ves... mejor tarde que nunca xD y definitivamente no lo dejare morir!!! no señor! muchas gracias x tu review!

Paola Ishikawa: wooo!!! Heero ebrio??? mmm... me gustaaa... aunque ahora estaba en todas sus luces, pero quizas mas adelante... nose xD me has dado una buena idea xD sigue leyendo, ojala te guste!!

Death God Raven: seee a mi tambien me encantaria verlo en el anime! gracias por lo que escribiste, me emocione TT aunque tarde lo imperdonable... aqui esta el tan esperado capitulo disfrutalo!

Lina Yuy: ojala no pierda mi toque comico xD quedaria muy defraudada...

Marim Yuy Peacecraft - kRk: sep... Heero se armo de valor y beso a Lena... aunque despues lo arruinara xD ojala que no te decepciones del giro que tomaron las cosas... no te preocupes, se arreglaran xD

Verito.S: espero que te haya gustado! sigue leyendo porque se pondra interesante.. espero xD

Vicky Yun Kamiya: gracias por aclararme el desarme que tenia xD igual lo dejare asi nomas o enredare a todo el mundo si me pongo a corregir ahora... ojala te sigas riendo con este raro fic y que lo disfrutes!

yuki-san02: tan mala no soy como para dejarlo botado xD lo de los celos... es una buena idea, para darle emocion! estaba pensando en eso, un experimento hay por ahi...

Sao Yuy: tu hermano la hizo buena... lo hice un poco enrrollado el pobre, sorry xD, pero dont worry que los yuy saldran adelante con el honor intacto!! xD besitos y abrazos!!

clover potter: no se me dan mucho los capis largos... tratare de alargarlos mas... realmente se los debo u.u ojala te guste!

fbla: wajajjajaja!! me gusto lo que te paso xD aunque Lena no hizo eso, puede que lo haga mas adelante, como una pequeña venganza xD. Gracias por tu review, me dan mucho animo!!