El Camino de Entrada

Por Kimberjingle

Capítulo 5: Posibles Aurores, el Plan del Picnic, la Herida de Bala

Parte II

La mañana del viernes fue perezosa y comieron cereal frente a la televisión y hablaron sobre todo en el mundo. Era tranquilo, y ambos compartieron sus más oscuros secretos con el otro. Compartieron tanto entre ellos que perdieron la noción del tiempo, y fue después de la una de la tarde cuando decidieron preparar el almuerzo. Los sándwiches eran rápidos, decidieron, pero Harry empezó a marinar los filetes que compartirían después. Luego de haber comido y estar recostados en el sofá en los brazos del otro, el timbre sonó y se sonrieron mutuamente.

- Nuestros muebles están aquí –dijo Harry mientras se paraba y le abría la puerta a los hombres de la mudanza. Le tomó todo el esfuerzo del mundo a Draco no reírse al ver a cinco hombres subiendo los muebles de la manera muggle. Harry les mostró a los hombres dónde poner los muebles en la habitación en algún tipo de orden, pero él y Draco los levitarían después con facilidad cuando se hubiesen ido, y eso fue lo que hicieron. La alfombra fue puesta primero y cada mueble fue ubicado apropiadamente donde decidieron. Después de dos horas de arreglar todo a la perfección, se pararon para maravillarse con la adorable habitación.

- Precioso –dijo Harry mirando a Draco, quien estaba mirando alrededor de la habitación.

- Es perfecto –dijo Draco.

- Estaba hablando de ti –dijo Harry de esa forma amorosa nueva. Draco se volteó para mirarlo.

- Yo también –dijo Draco hablando de Harry. Cada uno tomó una de las sillas y miraron su nueva creación-. ¿Qué te parece un lindo helecho o cualquier otra planta para ese rincón cerca de la ventana?

- Qué buena idea –dijo Harry con una sonrisa-. Nunca pensé en eso.

- Por supuesto que no –bromeó Draco-. Y una linda pintura de óleos detrás del escritorio, con lámparas… y… las cortinas… -Harry sonrió mirando a Draco pensando y planeando la habitación.

- Bueno, podemos salir y conseguir esas cosas hoy si quieres. Esta habitación es prácticamente tu proyecto de todas formas –dijo Harry-. Y… no tenemos planes para el resto del día.

- ¿Quién dice que yo no tengo planes para ti? –preguntó Draco con esa picardía, por la cual Harry tomó su mano-. Pero salir de compras también es lindo. –El par se duchó y vistió para su viaje de compras. Hubo muchas galerías de arte que visitaron, pero Draco no estaba contento con nada de allí y a ninguno de los dos le importaba. La compañía y la oportunidad de estar afuera en ese precioso día juntos era la mejor parte.

- Tengo hambre –dijo Draco-. Compremos algo.

- Estamos cerca de Regents Park –dijo Harry-. Podemos… bueno, podemos conseguir una botella de vino y comida para llevar… tal vez podríamos tener un pequeño picnic cerca del agua.

- Qué buena idea –dijo Draco. El par se detuvo por una botella de vino y luego visitaron un restaurante pequeño para ordenar comida para llevar. La bolsa de comida y la botella de vino fueron llevadas mientras caminaban hacia el borde del agua. Sólo otros pocos usuarios estaban cerca de su punto elegido. Harry movió la mano y creó un mantel y se sentaron.

- Esto es tan lindo, Harry –dijo Draco-. El agua… -Draco miró por encima del agua mientras Harry aparecía un par de copas de vino y les servía. Hicieron un brindis y compartieron el buen vino. Cada uno comió su comida y disfrutaron el tono de la tarde en su manta. Después de que terminaron de comer, Harry movió la mano y desapareció la basura. Se recostaron juntos en la manta y entrelazaron una mano.

- Me gusta que tú... bueno, que tú y yo podamos ir a lugares en público –dijo Harry-. Y… tú no estás… avergonzado por mostrarme afecto si hay otros cerca. –Esa declaración tomó a Draco con la guardia baja.

- ¿Qué quieres decir? Por supuesto que no me avergonzaría –dijo Draco-. Te amo. ¿Por qué me avergonzaría de eso?

- Sólo quise decir que... bueno, Brian nunca me habría tomado la mano o… besado en público –dijo Harry-. Y yo entendía porqué. No sólo porque yo no le importaba una mierda, sino que… tenía miedo de que lo vieran con otro hombre. –Draco se acercó en la manta y recostó a Harry para besarlo mientras lo abrazaba.

- En público o no, besarte es un placer divino que debería ser hecho a menudo –bromeó Draco mientras jugaba con los mechones de Harry cerca de su oreja-. Y el hecho básico del asunto es que Brian es un individuo muy enfermo y no demasiado terriblemente inteligente. Y… el otro hecho es que tú lo sabías y lo permitiste.

- Así es –dijo Harry sintiéndose culpable-. Pero era bastante normal al principio. Íbamos a muchos clubes y fiestas y esas cosas… pero cuanto más observaba y ponía atención, más se hacía evidente lo que estaba haciendo en realidad. Luego esa… parte investigadora de mí saltó y… se convirtió en un trabajo, así que estaba en tarea veinticuatro horas al día. Pero me amenazaba con matarme todo el tiempo. Y consiguió ese revólver de nueve milímetros y… nunca olvidaré esa noche. Oh dios, entró con ese revólver y sólo… estaba loco. El hombre era un lunático.

- ¿Por qué te permitiste hacer eso? –preguntó Draco-. No eres invencible, Harry. Sé que esto puede ser impactante para ti, pero puedes morir. De verdad.

- ¿Puedo morir? –bromeó Harry-. Eso ya lo sé. Créeme, sé que puedo morir ahora. Pero… por años no pude ser tocado. Nadie se habría atrevido a joderla conmigo porque no tenía nada más que hacer además de perseguir a cada criminal conocido. Y… nunca perdí ni uno. A todo el que quisiera arrestar, lo tenía. Cada uno, porque no descansaba hasta atraparlos. Soy así de estúpido. Pero con mi dedicación, avancé rápidamente y ahora soy el jefe de mi departamento y sólo tengo veintitrés. Y… prácticamente no se oye algo así en el mundo muggle.

- Pero tampoco eres muggle –dijo Draco-. Tienes habilidades especiales.

- Mis compañeros se la pasan diciéndome que creen que soy un psíquico –bromeó Harry.

- Eres algo así –dijo Draco-. Tienes la habilidad de sentir las cosas y conocer los pensamientos de los demás, así que… esa es parte de tu ventaja. Por no mencionar todas las otras cosas que puedes hacer. Si estuvieras haciendo de policía en el mundo mágico, no tendrían oportunidad. –Harry se tomó algunos minutos para pensar en eso.

- Draco, pongámonos serios por un momento –dijo Harry con cierta expresión en sus ojos-. Sé que puedo ir y derrotar a Xavier yo solo. Sé que puedo hacerlo. Sé que puedo. Yo sólo... no quiero sobrepasar mis uniones con el Ministerio o... o los aurores.

- Que se jodan. Demonios, Harry, estamos hablando de Xavier. El equivalente de Voldemort, y ni siquiera está con toda su fuerza aún –dijo Draco-. Yo ya estoy horrorizado por la falta de acción del Ministerio. ¿Qué tan estúpidos pueden ser? Tú y yo ya sabemos que el Ministerio sabe de él y sus planes, ¿así que qué están esperando?

- No lo sé. ¿Crees que estén esperando por mí? –dijo Harry con un gesto de disgusto. Draco lo pensó por un momento.

- No lo sé. –Draco se encogió de hombros-. Tal vez.

- Oh dios, eso me hace sentir como la mierda –dijo Harry con culpa-. ¿Entonces por qué no hice algo antes?

- Además es un poco injusto para ti que el Ministerio te llame para hacer todo –dijo Draco-. Ni siquiera puedes vivir en el mundo mágico porque no te dejan en paz, pero cuando las cosas van mal te llaman. Eso es patético.

- Pero... eso es lo que hago –dijo Harry-. Ese es mi jodido propósito en este planeta, Draco.

- Eso no es verdad –dijo Draco para sorpresa de Harry-. Tu trabajo está hecho, tío. Derrotaste a Voldemort hace años como se suponía. Tu trabajo no es encargarte de cada pequeño problema que tenga el mundo mágico. Hay todo un Ministerio y un departamento de aurores que pudieron haber hecho más en lo que concierne a Xavier, pero nadie hizo nada. Ahora que es peor y todo el mundo está asustado a muerte, te llaman. No es justo para ti que ellos esperen hasta que las cosas estén muy mal y luego te llamen cuando no pueden manejarlo.

- Tienes razón en parte –dijo Harry-. El Ministerio pudo haber hecho más en el principio cuando supieron por primera vez que Xavier era una amenaza. Estoy de acuerdo con eso. Pero… la cosa es… sé lo que yo puedo hacer. Conozco mis propias habilidades y… me siento culpable por no estar en el mundo mágico cuando… cuando me necesitan. Pero… a veces me siento esclavizado a todo.

- Tienes razón. Estás esclavizado –dijo Draco-. Hay una línea muy fina entre la responsabilidad y la esclavitud. Pero tú ya sabes que ha pasado demasiado ahora para que el Ministerio lo detenga sin tu ayuda.

- Lo sé –dijo Harry tranquilamente-. Y entraré y haré esa cosa que hago –dijo Harry con sarcasmo-. Mataré al tipo. Sé que lo haré. Pero... si el Ministerio quiere que lo haga, ¿por qué no me lo piden? –Harry se encogió de hombros tristemente-. Y si esperan que yo entre y mate al tipo, ¿entonces por qué no me dan dominio libre de lo que quiero hacer y me dejan manejarlo de la forma que quiera? Quieren que lo haga, pero quieren controlarme y decirme cómo. –Harry negó con la cabeza por la locura de eso. Draco bufó.

- Así es el Ministerio –dijo Draco mientras tomaba lo que quedaba de su vino. Harry tomó la oportunidad para pasar una mano apreciativa por el pecho y costado de Draco, sólo sintiéndolo amorosamente. Draco apoyó su copa vacía cerca de la manta-. Lo cómico es que podrías ser un cabrón, Harry. Podrías destruir todo el mundo mágico si lo desearas. Podrías tomar el control de todo y no habría nadie que te detenga.

- Pero eso no me haría mejor que Xavier –dijo Harry, y entonces recordó conversaciones pasadas hace años con su mentor-. Albus me advirtió por años y años que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y… creo que una vez Albus tuvo un poco de miedo de que yo me fuera a la oscuridad y me convirtiera en algún tipo de Señor Oscuro. –Harry le dio a Draco la mirada de poder y control puros-. Nadie podría tocarme si me fuera a la oscuridad. Nadie. Lo aterrador es que... por saber tanto de DCAO, ya sé mucho sobre las artes oscuras. Conozco las Artes Oscuras como la palma de mi mano. Hechizos, encantamientos, maldiciones, rituales, conozco incluso ritos de sangre. Nunca los he usado, pero podría si quisiera.

- Eso es aterrador –dijo Draco con una sonrisa-. Porque tienes razón. Nadie podría detenerte. Pero ese no eres tú. Eres mucho más un luchador de la luz, y sé que no te irías hacia la oscuridad ni en un millón de años.

- Tienes razón –admitió Harry-. No lo haría. Sería un traidor y no podría vivir así. No disfruto matar como Voldemort solía. Me aflige. Tuve algo de basura emocional y mental después de derrotar a los mortífagos esa noche. Fui aislado con Albus por dos semanas justo después de esa noche y no pude hablar con nadie más que él por meses. –Harry se quedó acostado en la manta y recordó su responsabilidad y se entristeció un poco, pero Draco lo notó.

- ¿Qué pasa? Pareces... distante –dijo Draco después de un rato.

- Tengo otra responsabilidad –dijo Harry tranquilamente-. Albus me hizo prometerle hace años que cuando él muriera yo regresaría al mundo mágico para quedarme. Y yo le prometí que lo haría. Albus me tomó porque somos iguales. Nuestra fuerza es comparable en cada nivel. Ahora que está vivo, soy libre de hacer lo que quiera en el mundo muggle. Pero es muy viejo, Draco, y… no puedo verme teniendo la oportunidad de quedarme aquí por mucho tiempo.

- Ya veo –dijo Draco-. Pero eso es bueno. El lado de la luz necesitará un líder y… es de conocimiento común que tú eres ese líder aunque no residas en el mundo mágico ahora. Pero… quiero que sepas que… donde quiera que estés es donde yo quiero estar. El mundo mágico o aquí con los muggles, no me importa. Sólo… donde tú estés. –Harry empujó a Draco hacia abajo para besarlo con apreciación por el comentario.

- Esa fue la cosa más especial que alguien me ha dicho en mi vida –dijo Harry-. Y yo me siento igual contigo. Si tú quieres quedarte aquí en la sociedad muggle, nos quedaremos. Y… -Harry suspiró-. Y si quieres regresar al mundo mágico, yo iré contigo. –Esa declaración expresó mundos de devoción.

- Significa mucho para mí oírte decir eso porque sé cómo te sientes sobre vivir en el mundo mágico –dijo Draco-. Y yo nunca te haría pasar por eso porque sé que no te gusta esa porquería de la publicidad. A mí me encantaría, pero… a ti no.

- Es como ese banquete que tenemos –dijo Harry-. Tendré que hablar. Lo sé. –Harry sacudió la cabeza con espanto-. Y... en cada banquete me ponen en la mesa alta incluso aunque no haya hecho nada –dijo Harry con incredulidad-. Sólo pido que Albus me ponga a su lado en cada función porque él me mantiene alejado de la prensa. Pero odio hablar en público. Lo odio. Lo detesto.

- A mí me encanta –dijo Draco con una sonrisa-. Soy tan malditamente arrogante que quiero que la gente me escuche. Hablaría por ti si pudiera.

- ¡Puedes! –El rostro de Harry se iluminó-. ¡Podría transformarte en mí y tú podrías hablar por mí! Oh dios, ¡eso sería genial! Yo no tendría que hacerlo todo... y... tú eres mucho mejor en eso.

- No podría ser tú en público –dijo Draco-. Te conozco, Harry, pero… no con una multitud así.

- Podríamos practicar –ofreció Harry-. En mi apartamento. El banquete es el martes y tenemos mucho tiempo para practicar. Podría transformarnos justo antes de la charla y… luego volver a cambiarnos. –Rieron-. Hablo en serio. Sólo sería por… tal vez media hora o algo así. ¿Lo harías?

- Claro, lo haré –dijo Draco con una ancha sonrisa-. Eso sería jodidamente genial.

- Tengo una idea. –Harry se sentó-. Practiquemos cuando invitemos a Hermione y Ron para ver si ellos pueden notar la diferencia. Si no pueden, entonces… sabremos que lo hacemos bien. ¿Cómo suena eso?

- Perfecto –dijo Draco-. Estás sonando como un Slytherin.

- Soy un Slytherin –dijo Harry confianzudamente.

- Estúpido, no eres Slytherin. Tú eres ese héroe Gryffindor –dijo Draco. Harry se cruzó de brazos desafiantemente.

- Soy un Slytherin –dijo Harry firmemente-. El sombrero seleccionador quiso ponerme en Slytherin. Draco, soy un Slytherin.

- ¿Entonces por qué no lo hizo? –preguntó Draco.

- Porque yo se lo pedí –dijo Harry-. Acababa de conocerte y… no me gustabas. Tú fuiste puesto en Slytherin y yo le pedí al sombrero que no me pusiera donde tú estabas.

- Ay dios mío –dijo Draco-. No puede ser.

- Sí, puede. –Harry sonrió-. Albus sabía que se suponía que yo estuviera en Slyth. Piénsalo. Tengo parte de Voldemort en mí. Hablo parsel. Juego con las serpientes. Soy engañoso como la mierda y me libro de todo. ¿Cuánto más Slytherin podría ser?

- Ay dios mío. –Draco miró a Harry con los ojos abiertos como si nunca lo hubiese visto antes-. ¿Harry Potter es un Slytherin? –Ambos rieron por la locura-. No lo puedo creer.

- Bueno, créelo –dijo Harry-. También soy parte Gryffindor.

- De ahí sacas esa... porquería de la nobleza y valentía –dijo Draco como si fuera una enfermedad.

- Debe ser –dijo Harry como un insulto-. Malditos Gryffindors. –Draco rió.

- Wow. Vaya día. –Draco negoó con la cabeza-. Eres una serpiente. Muy genial.

- Pero nadie te creería si se los dijeras –dijo Harry-. Ron y Hermione saben que se suponía que yo estuviera en Slyth. Y Ron a veces se burla de eso pero yo lo amenazo de muerte y está bien.

- Bueno, esa es una reacción apropiada de un Slytherin ante las burlas. –Draco sonrió petulante-. Regresemos al apartamento y cambiemos. Practicaremos un poco. Y... bueno... podríamos... trabajar con esa cosa del cambio... –Draco arqueó las cejas.

- Me encanta la forma en la que trabaja tu mente astuta –dijo Harry dándole a Draco esa expresión Slytherin-. Tú, serpiente.

- Tú, serpiente. –Draco estrechó los ojos. El par terminó la botella de vino y se acercaba la noche mientras ellos descansaban en la manta y observaban el agua. Habían estado en la manta por muchas horas y decidieron irse. Harry movió la mano y desapareció la manta y la botella de vino y ambos se subieron al auto. En el camino de regreso al apartamento, Harry le señaló a Draco dos lugares que vendían smokings. Había un smoking rojo en la ventana por el que Draco casi había tenido un ataque por quererlo y Harry se había reído a lo alto y se había burlado.

Llegaron al apartamento, Harry hizo el cambio y practicaron ser el otro por el resto de la noche.

- Odio estos lentes, Harry –dijo Draco como Harry-. Los detesto.

- Qué mala suerte, Potter –soltó Harry como Draco.

- No, hablo en serio –dijo Draco-. Son molestos. Arréglame para no tener que usarlos.

- No puedo. Tienes que usarlos siendo yo –dijo Harry-. Todos saben que uso lentes. No sería yo sin ellos. Albus dice que tengo que usarlos en público por la cosa de la imagen. Yo pienso que es estúpido, pero… da igual.

- Supongo que tiene razón –dijo Draco-. Todos te conocen con ellos. Tiene sentido, pero… no me gusta usarlos siendo tú. Me molesta las orejas.

- Te acostumbrarás –dijo Harry-. Pero ser tú es muy bueno. Puedo ir por ahí e insultar a cualquiera y ellos se lo esperan y no es gran cosa. Me gusta eso. –Harry rió con Draco por ser él. Después de más práctica de ser el otro, era tarde y hora de ir a la cama. Después de un momento especial juntos de besos íntimos y sexo transformados en el otro, Harry los cambió otra vez y ambos se acomodaron en un cómodo abrazo bajo las mantas y durmieron.

La mañana siguiente Draco se despertó después de las diez en una cama vacía. Después de un rápido viaje al baño, Draco fue por el pasillo hacia la cocina. Harry no estaba. Draco empezó a entrar en pánico hasta que vio una nota en la mesa del comedor. El incidente con Brian estaba en cuestión y una llamada a temprana hora había convocado a Harry a la estación por un rato. Draco lo entendió, así que se preparó cereal y se sentó en el sofá y miró televisión. El cereal se había acabado y fue cuatro horas después cuando llegó la llamada telefónica.

- ¿Hola? –contestó Draco rápidamente esperando escuchar la voz de Harry.

- ¿Hablo con… Draco Malfoy? –preguntó una voz masculina.

- Sí. ¿Y quién habla? –preguntó Draco.

- Señor Malfoy, aquí habla Danny Whitfield. Trabajo en la estación con Harry. Hubo un incidente en el domicilio que Harry había dado con respecto a Brian Pruett. Harry fue herido y fue llevado al Hospital Kensington –dijo Danny. Draco entró en pánico.

- ¿Cómo está? ¿Cuáles fueron las heridas? –preguntó Draco rápidamente en su estado temeroso.

- A Harry le dispararon, pero está bien. Me pidió que te llamara y te lo hiciera saber –dijo Danny-. El pedido de Harry era que tú llamaras a alguien llamado… espera, déjame econtrarlo… alguien llamado Ron, y hagas que ese Ron te lleve al centro de atención médica.

- ¿Entonces Harry está bien? –preguntó Draco-. ¿Qué tan serio fue el disparo?

- El golpe fue muy menor y sólo afectó su hombro. Es una herida superficial, pero se requiere que todos los oficiales vayan al Hospital Kensington para tratarse sin importar la seriedad de la herida. Harry estaba más preocupado por ti que por él mismo. –Danny rió suavemente pero de forma nerviosa-. Harry mencionó que tú lo matarías por faltar a los planes que tenías para hoy. –Draco estaba aliviado y enternecido porque Harry lo hubiese mencionado a sus compañeros.

- Bueno, tiene razón. Qué atrevimiento que le disparen hoy cuando tiene cosas que hacer. Harry no tiene modales –bromeó Draco-. Llamaré a Ron y haré que me lleve a ese hospital. ¿Se me permitirá ver a Harry allí?

- Estoy seguro de eso –dijo Danny-. Las reglas lo obligan quedarse una noche y… a Harry no le gusta estar en el hospital, en absoluto. La última vez se quejó tanto por estar ahí que todo el personal médico amenazó con renunciar. –Danny rió otra vez y Draco se le unió.

- Muchas gracias por llamar, Danny. Llamaré a Ron y saldré –dijo Draco.

- Bien. Dile a Harry que deje de molestar y vuelva a sus vacaciones, ¿vale? –pidió Danny-. Adiós. –Draco colgó el teléfono y suspiró un momento sabiendo que Harry estaba bien. Draco abrió la agenda y buscó el número de Ron y lo discó. Sonó y sonó y nadie respondió. Draco lo intentó otra vez pero sólo siguió sonando.

- Mierda. Está en el trabajo. –Draco lo pensó y luego fue al maguífono-. No puedo llamar a Albus, Harry me mataría. –Pero no conocía ninguna otra forma, así que llamó a Albus.

- Aquí Hogwarts, habla el director –dijo Albus.

- Albus, habla Draco –dijo Draco-. Ha habido un incidente con Harry y está en el hospital. Sólo es una herida superficial y no hay nada de que preocuparse, pero no puedo llegar a la clínica. Harry quería que yo contactara a Ron e hiciera que él me llevara, pero Ron está en su trabajo en el Ministerio. ¿Podrías contactar a Ron por mí y hacer que él llame al apartamento de Harry… o venga a llevarme al hospital?

- Sí, claro. Dime, ¿cómo fue herido Harry? ¿Qué estaba haciendo? –preguntó Albus preocupado.

- Esta mañana cuando me desperté, Harry no estaba. Parece que había algo que Harry tenía que hacer con respecto a Brian y los cargos por drogas… o algo. Le dispararon a Harry –dijo Draco-. Pero… sé que Harry me matará por decirte eso.

- Sí, me mantiene todo en secreto –dijo Albus-. Contactaré a Ron de inmediato, y por favor mantenme actualizado sobre el estado de Harry.

- Lo haré, gracias –dijo Draco antes de que Albus colgara. Draco fue rápidamente a bañarse y cambiarse de ropa, preparándose para ir al hospital a ver a Harry. Apenas podía concentrarse en cualquier cosa, y se paseó por el piso hasta que sonó el timbre. Draco corrió hacia él.

- Ey. ¿Estás listo? –preguntó Ron. Draco asintió y ambos caminaron rápidamente hacia el auto y se fueron-. ¿Nunca te dijo nada de que se iba?

- ¡No! El idiota –soltó Draco-. ¡Lo mataré yo mismo cuando llegue!

- Cálmate. –Ron rió suavemente-. Él está bien. Estará más preocupado de que tú lo mates que él mismo.

- Bueno, debería –dijo Draco con la mandíbula apretada, y luego sonrió de la manera de Harry-. ¿Por qué no me dijo que iba a hacer algo estúpido?

- Bienvenido, Draco. Así es Harry –dijo Ron-. Yo ya estoy acostumbrado, pero… tú eres nuevo. Harry simplemente es así.

- Puede parar de ser así –dijo Draco-. ¿Cómo crees que me sentí cuando Danny llamó y dijo que le habían disparado a Harry? Y…. Harry es mejor que eso. ¿Por qué no se curó a sí mismo? Y… nunca le dispararían a Harry… es demasiado bueno para eso.

- Veremos qué dice él –dijo Ron-. Estoy seguro de que tiene una explicación.

- Será major que sea buena –soltó Draco. Llegaron al Centro de atención Médica Kensington y entraron al área de emergencia. Ron preguntó por Harry Potter y una chica les dijo el número de su habitación en el tercer piso. Ron y Draco tomaron el elevador. Draco lo odió. Finalmente encontraron la habitación y entraron para ver a Harry vendado y sentado de piernas cruzadas en la cama hablando por celular. Harry les hizo un gesto de que entraran.

- ¿... pero no dijo la ubicación exacta? –preguntó Harry, y luego oyó la larga respuesta de su teléfono-. Ya veo. Dile a ambos que yo me encargaré cuando regrese. –Harry escuchó la siguiente respuesta mientras Draco se sentaba en la cama con Harry y Ron tomaba una silla-. Bien, no es nada, odio estar aquí. Saldré de este lugar tan pronto como pueda. Hablamos luego –dijo Harry antes de colgar el teléfono y colgar su cabeza con vergüenza por la mirada que le estaba dando Draco-. Lo sé. Lo siento.

- ¡Eres un completo idiota! –gritó Draco-. ¿Qué demonios estabas pensando al irte sin siquiera decirme una palabra?

- Hubo una llamada esta mañana alrededor de las siete. La dirección que di de uno de los contactos de Brian estaba siendo asaltada y me llamaron para preguntarme los detalles ya que yo conocía bien el lugar. Yo sólo tenía que ir y señalar lo que había que hacer. No esperaba estar en la línea de fuego –dijo Harry. Explicó exactamente lo que había sucedido y que había visto a dos instigadores entrando por detrás y nadie más los había visto-… y cuando volteé la esquina vi que Hill estaba en peligro así que… lo saqué del camino y… accidentalmente me dieron. No es nada. En realidad es sólo un rasguño.

- Debería matarte yo mismo –soltó Draco-. ¡Estúpido!

- Lo sé. Lo siento –dijo Harry empujando a Draco hacia él.

- ¿Por qué no te curaste? –preguntó Draco.

- No podía. Cuando Barnes regresó vio que había sacado a Hill de camino y vio que me habían dado. No podía sólo curarme ahí, Draco. Nadie sabe que soy un mago –explicó Harry-. Así que… tuve que calmarlos y venir aquí.

- Eso es ridículo –dijo Draco, y tenía perfecto sentido-. Nunca más harás eso. Nunca más te atrevas a irte sin decírmelo.

- Había planeado en ir y darles los detalles y volver de inmediato. Sólo habría llevado alrededor de media hora. Y… estabas durmiendo tan profundamente que no quise despertarte –dijo Harry.

- No me salgas con esa porquería –dijo Draco-. Estuviste mal y lo sabes. Debiste habérmelo dicho.

- Sí. Tienes razón. Debí habértelo dicho –dijo Harry-. Soy una mala persona. –Para entonces, Ron no pudo ya aguantarse la risa y estalló en carcajadas-. Cállate, Ron. Estoy en problemas aquí y tú no estás ayudando. –Ron se rió más.

- Ay dios... eso es tan gracioso. –Ron rió-. Te dispararon y a Draco le está dando un ataque. –Ron rió desde dentro y pronto Draco también rió suavemente.

- Déjame ver la herida –dijo Draco mirando los vendajes del hombro izquierdo de Harry. Harry lo quitó, y se veía peor de lo que Draco había esperado-. ¡Eso es terrible! Ay mi dios, Harry. Eso es... –Draco estaba horrorizado. Una enfermera entró para darle a Harry una pastilla-. ¿Qué es eso?

- Es para el dolor –dijo la amable enfermera-. Deberías estar recostado, Harry. Lo sabes.

- Estoy bien, Laurie –dijo Harry-. ¿Puedo irme a casa?

- No, y no empieces. Eres el peor paciente que hemos tenido. –Laurie volvió a examinar la herida-. Cada vez que vienes eres molesto.

- ¿Cada vez? ¿Cuántas veces has estado aquí, Harry? –preguntó Draco. Laurie rió burlescamente y Harry entró en pánico.

- No muchas –dijo Harry mirando a Laurie a los ojos.

- ¿No muchas? Harry, vienes al menos una vez al mes –dijo Laurie. Draco miró a Harry buscando una explicación.

- No, no es cierto –intentó Harry.

- ¿Quieres que vea la gráfica? –dijo Laurie.

- No –dijo Harry-. Gracias, pero no será necesario. Draco, he estado aquí… sólo… algunas veces. Nada mayor, sólo… cosas del trabajo.

- ¿Nada mayor? –Laurie negó con la cabeza mientras volvía a trabajar en el vendaje-. Creo que recuerdo algunas otras heridas de bala recientemente que… -Draco le dio a Harry otra mirada severa.

- Laurie, por favor cállate porque ahora estoy hundido en mierda –dijo Harry. Ron rió otra vez-. Y tú también cállate. Escucha, Draco, realmente no es nada. No te preocupes por eso.

- ¿Tienes hábito de ser el blanco de armas muggle? –preguntó Draco. Harry se congeló.

- ¿Qué es un arma muggle? –preguntó Laurie-. ¿Es algún tipo de revólver?

- Sí, es un revólver –dijo Harry dándole una mirada severa a Draco-. Es…. Um, una pistola. Es un término mundano.

- Ah. Nunca lo había escuchado antes –dijo Laurie terminando con el vendaje-. Ahí tienes. Tendrás que quedarte en la noche, y me alegra que no sea mi turno porque odio tus quejas. Suena el timbre si necesitas algo. Antes de que empieces a quejarte, sí, puedes hacer que alguien te traiga comida de afuera del hospital. –Harry sonrió.

- Gracias, Laurie. Eres mi mujer –dijo Harry.

- Y recuéstate antes de que hagas que me despidan. –Laurie lo apuntó con un dedo y Harry se recostó contra el elevado respaldo de la cama. Laurie se fue y Harry se volvió a sentar.

- ¿No te acaba de decir que te recuestes? –preguntó Ron.

- Harry, por favor recuéstate –pidió Draco amablemente. Harry se volvió a recostar.

- Odio esto –dijo Harry-. Estoy bien. Quiero ir a casa. Ven a recostarte conmigo. –Harry se movió para que Draco pudiera reclinarse en la cama del hospital y mirar televisión. Harry se acurrucó contra Draco y se sintió mucho mejor-. Me alegra que estés aquí.

- Como si me fuera a quedar en el apartamento después de que te dispararan –dijo Draco como si fuera enfermo sugerirlo. Draco se volteó para darle a Harry un lindo y cálido beso-. Te amo.

- Te amo –dijo Harry. Ron los escuchó y se aclaró la garganta-. Cállate, Ron.

- Creo que estoy en una tercera dimensión donde las cosas están dadas vuelta –dijo Ron-. Tengo que estarlo porque Harry Potter y Draco Malfoy se aman mutuamente. –Draco y Harry se sonrieron-. Y… todo lo que les había oído decirse era "te odio" durante años –bromeó Ron.

- Era cariño reprimido –bromeó Draco-. Nunca hubiésemos admitido cómo nos sentíamos en verdad.

- Sí, eso es cierto –se le unió Harry-. Tuvimos que mantener esa falsa hostilidad por años. Era agotador.

- Estoy de acuerdo –dijo Draco.

- Puta mierda, harán que crea mierda como esa si no se callan –dijo Ron-. Tengo que llamar a Hermione. Estaba teniendo su ataque usual. –Ron sacó su celular y discó el número. Ron le explicó a Hermione todo lo que Harry había dicho.

- Me alegra que él le esté hablando. Me vuelve loco –dijo Harry.

- ¿Cuántas veces has estado en este hospital? –preguntó Draco.

- Muchas veces –dijo Harry-. Muchas, muchas veces. Pero... algunas de las razones son que... puedo detectar cosas que los demás no, así que… trato de… sacar a las personas del camino y arriesgar que me den porque yo puedo curarlo y ellos no. Yo tengo una ventaja y ellos no, así que… es lo justo.

- Eso no es justo, estúpido –dijo Draco-. No puedes ser el escudo de todo el departamento, Harry. Un día terminarás lastimado seriamente y… no quiero que hagas eso. Eres muy importante para mí, no quiero perderte por que andes jugando a ser el héroe.

- Lo siento –dijo Harry tranquilamente-. Yo sólo… no quería que me dieran. Fue un accidente.

- Pero Harry, deja que los demás hagan su trabajo –dijo Draco-. No puedes estar siempre ahí para salvar a todos. Trabajas con profesionales que son capaces de hacer las cosas por su cuenta.

- Hill pudo haber muerto si le daban, Draco –argumentó Harry.

- Tú también –dijo Draco-. Ponle más valor a tu propia vida, Harry. Si no es por ti, entonces hazlo por mí. –Ese comentario fue la pesadilla de Harry, porque sabía que era verdad.

- Tienes razón –dijo Harry-. Sí tomo riesgo innecesario. Me esforzaré más por no hacer eso. Pero… estoy acostumbrado a tomar más riesgo que los otros porque tengo habilidades que ellos no. Y para ser honestos, nunca valoré mucho mi vida como ya hemos discutido. Pero ahora que te tengo, me doy cuenta de que tengo muchas cosas buenas por las que vivir. –Harry tomó su mano-. Perdóname.

- Por supuesto que te perdono –dijo Draco con una sonrisa-. Pero no dejes que pase de nuevo o ya no haré eso especial que te gusta.

- Juro que nunca más me arriesgaré –dijo Harry-. Nunca.

- Eso tiene que ser algo que haces, Draco. –Ron rió.

- Lo es –dijo Harry, y se estremeció-. Es… muy bueno. Draco tiene muchas habilidades lindas. Es talentoso.

- Lo soy –dijo Draco arrogantemente-. Pero Harry tiene… cosas. –Se rieron mutuamente por qué cosas.

- No me digas –dijo Ron-. Me da miedo saber más. Ah, y Harry, creo que Albus puede venir a verte aquí.

- ¿Qué? Ay no –gimió Harry. Draco se mordió el labio-. ¿Tú le dijiste, no es así?

- Bueno, tuve que hacerlo. Ron y Hermione estaban trabajando hoy no sabía cómo contactar a nadie para que me trajera aquí –dijo Draco.

- Podrías haber llamado a un taxi –dijo Harry.

- No sé cómo hacer eso –dijo Draco.

- Lo olvidé. Yo... está bien –dijo Harry-. Es muy divertido tenerte cerca. Puedo mostrarte cosas todo el tiempo. Me encanta.

- Bueno, a mí no. Me siento estúpido por tener que llamar a alguien para…. –empezó a Draco, cuando la puerta se abrió y un hombre mayor y muy corpulento, con anteojos gruesos y pelo gris, entró.

- Potter. ¿Descansando en el trabajo? –El hombre mayor rió.

- Sí, señor –dijo Harry-. Tratando de tomar las vacaciones que me dieron.

- Cabrón. –El hombre rió-. Leí el reporte de Seaton. Al que le diste murió, pero él otro sigue en recuperación. –Harry asintió-. Conseguimos la mercadería y Hill y Brock están bien. Tú eres el único que sigue aquí.

- Eso me consta –dijo Harry-. Harlan, me gustaría que conocieras a mi mejor amigo, Ron Weasley y mi… um… mi er… este es Draco Malfoy. Él es mi… -Harry no sabía la palabra-. Mi compañero. Ron, Draco, este es el líder del la División, Harlan McCullen, mi supervisor.

- Es un gusto conocerlos a ambos –dijo McCullen. Ron y Draco asintieron en acuerdo-. Tendrías que estar fuera de este agujero para mañana, Potter.

- Ey, escucha, ¿crees que podrías hacer algo y sacarme de aquí ahora? –preguntó Harry-. Odio este lugar, tío. Y… descanso mucho mejor en mi casa de todas formas.

- Lo siento, niño –dijo McCullen-. Sopórtalo y deja que Laurie se encargue de ti. Danny dijo que hizo tus llamadas, así que me voy. Descansa, y te veo cuando regreses de tus vacaciones. La próxima vez que Rob llame queriendo que hagas parte de su asqueroso trabajo, me lo dices. Ha hecho eso con Nicks y Farley y estoy harto.

- Sí, señor –dijo Harry con una sonrisa.

- Descansa un poco y vete a casa, con un demonio. –McCullen salió riendo.

- ¿Ese es tu jefe? –preguntó Ron con una carcajada-. Qué buen tipo.

- Sí, es genial –dijo Harry.

- Entonces soy tu... um... ¿compañero? –preguntó Draco con una risa. Harry colgó la cabeza.

- No sabía cómo decirte –dijo Harry-. ¿Qué eres de todas formas? Quiero decir… novio suena tan… infantil, y… no sabía que decir.

- ¿Qué tal amigo especial? –preguntó Ron.

- Eso es estúpido –dijo Draco.

- ¿Y bien? ¿Entonces qué? ¿Qué somos? –preguntó Harry. Ron y Draco se miraron y todos pensaron por un momento-. ¿Ves? No sabía cómo decirte, Draco.

- ¿Qué tal amante? –preguntó Draco con una sonrisa. Harry asintió.

- Sí. Sí, puedo hacer eso –dijo Harry-. Simplemente no lo pensé. Ey, Ron. Draco es mi amante.

- Con una mierda –dijo Ron.

- Sólo quería ver cómo sonaba. –Harry sonrió.

- McCullen dijo que le diste a un tipo –dijo Ron. Harry asintió.

- Tuve que hacerlo. Él fue el que me dio –dijo Harry-. Yo ni siquiera estaba armado, así que tomé el arma de Hill y le di mientras corría. Brock le dio al otro que está en recuperación en el hospital.

- ¿Por qué no terminaste a ese? –preguntó Draco.

- El mundo muggle es un poco diferente, Draco –dijo Harry-. Si el asaltante es disparado y no muere, entonces se le da tratamiento y se le pone a prueba.

- ¿Los dejan vivir? –preguntó Draco.

- Sí –dijo Harry.

- Eso me parece cruel. ¿Por qué no los terminan y dejan el asunto? –preguntó Draco.

- Es diferente del mundo mágico –dijo Harry-. A los criminales se les da oportunidad de vivir, con esperanza de que se reformen o… lo que sea.

- ¿Incluso si son asesinos? –preguntó Draco.

- Sí –dijo Harry.

- Ah, bueno –dijo Draco-. La sociedad muggle es muy rara para mí. Sus leyes son… diferentes.

- Tendré que quedarme aquí esta noche –dijo Harry-. Tú puedes regresar al apartamento, o puedes quedarte aquí conmigo si quieres.

- Me quedo aquí contigo –dijo Draco-. Por supuesto que me quedo. Además, de todas formas me aterroriza ese estúpido abridor de latas. –Harry rió.

- Te amo –dijo Harry antes de besar la mano de Draco.

- Ya que estás vivo, creo que saldré de aquí –dijo Ron mientras se paraba-. ¿Necesitas algo?

- No, tengo a Draco. Estoy bien –dijo Harry-. Gracias por traerlo, Ron. Lo aprecio.

- No hay problema –dijo Ron-. Tienes mi celular, así que llámame si necesitas algo. Trataré de evitar que Hermione te llame a cada minuto.

- Gracias –dijo Harry-. Sé que se preocupa por mí, y lo aprecio, pero mierda. Es irritante.

- Yo estoy casado con ella. Sé lo irritante que es –dijo Ron con una sonrisa-. Trataré de hablar con Albus si puedo, pero…

- Lo sé. Estará aquí –dijo Harry-. No te preocupes por eso. –Ron asintió.

- Mañana es sábado y tal vez Herm y yo vayamos a tu apartamento para ver cómo estás. La llevaré a ver a su amiga Tracy y ellas van a jugar tennis. Tal vez yo me quede con ustedes dos un rato si eso está bien –dijo Ron.

- Está bien por mí –dijo Harry. Draco asintió-. Me deberían liberar alrededor de las once, y llamaré a un taxi para que nos lleve a casa.

- Bien. Bueno, descansa. Te veo mañana. Adiós, Draco –dijo Ron saliendo.

- Gracias, Ron –dijo Draco. Ron levantó una mano y dejó la habitación-. Ron es un buen amigo.

- Siempre ha sido un buen amigo –dijo Harry-. Me alegra que te quedaras. –Harry y Draco se acercaron un poco más en la cama-. Estoy cansado. Esa maldita medicina que me dieron me da sueño. –Harry se recostó un poco.

- Descansa –dijo Draco-. Yo estaré aquí.

- Gracias –dijo Harry tranquilamente.

- Harry, ¿cómo cambias el canal de la televisión? –preguntó Draco. Harry le mostró a Draco el pequeño añadido de la cama con el control remoto y cómo operarlo y Draco estuvo pronto. Harry se recostó y puso su cabeza en la almohada al lado de la de Draco y pronto se durmió. Cuando Draco había visto televisión por más de una hora, un diminuto golpe llegó a la puerta.

- ¿Sí? –preguntó Draco, hasta que el anciano metió la cabeza-. Entra, Albus. Casi no te reconocí.

- Disfraz muggle. ¿Cómo está? –Albus entró.

- Ahora está descansando. La enfermera le dio una medicina y dice que le da mucho sueño –dijo Draco-. Vi la herida, y... no se ve muy bien. –Albus asintió.

- El cuidado médico muggle es muy deficiente comparado con un simple hechizo curativo –dijo Albus-. Usualmente Harry se cura sus propias heridas cuando no hay testigos.

- Por lo que sé esta no es ni cerca la primera vez que está aquí. Conoce al personal por nombre –dijo Draco.

- Sí, ha estado aquí algunas veces –dijo Albus-. Creí que Harry estaba de vacaciones –dijo Albus, y Draco le explicó cómo Harry había recibido la llamada telefónica temprano por la mañana y había ido. También le explicó la situación y cómo había sido herido Harry y todo lo demás que había sucedido desde la conversación por maguífono que habían tenido más temprano. Draco continuó cuidando hasta el más pequeño detalle mientras hablaba. Desde envolverlo en las sábanas, ajustarle su bata de hospital, hasta frotar la mano que sostenía-. Parece que Harry está en tus capaces manos, Draco. Harry tiene mucha suerte de tenerte.

- Gracias. Eso significa mucho para mí viniendo de ti –dijo Draco-. Estoy seguro que hay quienes que cuestionarían el juicio de Harry por estar conmigo de cualquier forma, mucho más en una… relación.

- Esa sería la reacción natural considerando sus pasados –dijo Albus-. Y no todos son Legeremánticos para sentir la verdad como Harry y yo. Dime, ¿planeas quedarte con Harry en su apartamento?

- Sí, él me pidió que me mudara y acepté –dijo Draco-. E incluso si no lo hubiese hecho, me hubiese quedado de todos modos. –Draco rió y Harry abrió un poco los ojos-. Lo siento. ¿Te desperté?

- Sí –dijo Harry, y luego notó a Albus sentado en la silla-. Odio esta medicina que me dieron. Me pone muy somnoliento.

- Necesitas descanso después de semejante herida –dijo Albus-. Draco me dio los detalles del incidente. –Harry gimió-. Me alegra que lo hiciera. Tú nunca me cuentas nada.

- Lo hago por una razón –dijo Harry con una sonrisa somnolienta y acurrucándose más cerca de Draco con cariño, antes de volver a cerrar los ojos.

- Trata de descansar tanto como puedas –dijo Draco besando ligeramente la mejilla de Harry. Harry asintió en su estado aletargado y se durmió casi inmediatamente-. Esa debe ser una medicación muy fuerte.

- Estoy seguro de que lo es –dijo Albus. Mientras Harry dormía por otra hora, Albus y Draco tuvieron una conversación muy agradable sobre casi todo, terminando con la noche en la que Voldemort había muerto.

- ... y él bajó la varita y me dejó ir –confesó Draco tranquilamente.

- Moody. Tú fuiste el fugitivo –dijo Albus. Draco asintió.

- Harry dijo que Moody le hizo pasar un infierno por dejar escapar a un mortífago –dijo Draco.

- Así es –dijo Harry, y ambos se voltearon para ver a Harry despertando-. Y no puedo decirte nada –le dijo Harry a Draco con una pequeña sonrisa.

- ¿Por qué nunca me dijiste eso? –preguntó Albus.

- Tenía mis razones –dijo Harry mientras se estiraba un poco.

- ¿Cuáles eran esas exactamente? –preguntó Albus. Draco rió entre dientes.

- Draco tenía otros propósitos –dijo Harry.

- ¿Y cuáles eran esos exactamente? –preguntó Draco. Harry sonrió.

- Sólo cosas –dijo Harry-. No lo habría sabido si te mataba entonces. ¿Ves? Es esa cosa del destino de la que siempre hablas.

- Pero mataste a todos los otros mortífagos en presencia de Voldemort esa noche, excepto a Draco –dijo Albus. Harry asintió.

- Sí –dijo Harry.

- Interesante –dijo Albus de una manera muy rara. Harry lo miró extrañamente y Draco lo notó.

- La respuesta a tus dos preguntas es sí –le dijo Harry a Albus-. Y no estuvo bien. Por eso no lo hice. Él necesitaba una oportunidad.

- Pero había otros en la misma situación –dijo Albus.

- No en presencia inmediata –dijo Harry.

- ¿Qué preguntas? Dime, Harry –dijo Draco. Harry se volteó hacia Draco con una expresión aprensiva por decirle la respuesta.

- Creo que me iré. –Albus se paró y Harry estiró una mano, que Albus tomó con sus dos. Albus se inclinó para besar la frente de Harry-. Descansa y, Draco, por favor haz que Harry coma. –Draco asintió y Harry rió suavemente-. Llámame cuando llegues a casa. Te quiero.

- Te llamaré, y to también te quiero –dijo Harry-. Gracias por venir.

- Como si no me fuera a acercar mientras estás lastimado –dijo Albus caminando hacia la puerta-. Todavía los esperaré en el banquete del martes.

- Allí estaremos –dijo Draco. Harry gimió. Albus levantó una mano y luego los dejó-. Es como un padre contigo. Eso es muy bueno, Harry.

- Sí. Siempre lo ha sido –dijo Harry.

- Dime de qué preguntas estabas hablando con Albus –dijo Draco. Harry suspiró.

- Bueno, tú estabas bajo el Imperius con Voldemort –dijo Harry. Draco pareció un poco sorprendido, pero no demasiado.

- Debí haberlo sabido –dijo Draco-. En realidad lo he considerado. –Harry asintió.

- Cuando le di el Avada, tu Imperius se rompió y todavía estabas teniendo un resto del efecto cuando me lanzaste el avada a mí –dijo Harry-. Y… no estoy seguro de que lo hubieses hecho si hubieses estado libre de la maldición. No creo que si no hubieses estado bajo el Imperius me hubieses asesinado por tu propio volitivo.

- No puedo responder a eso –dijo Draco.

- Sé que no puedes –dijo Harry-. Y eso está bien. Pero no podía matarte por estar bajo la voluntad de otro.

- Pero mataste a cuarenta y siete y algunos de ellos habían estado bajo el Imperius –dijo Draco.

- Sí, y... tuve que hacerlo. Pero incluso si no hubiesen estado bajo el Imperius, creo que habrían tenido verdadera intención –dijo Harry-. Pero tú eras un caso especial. Siempre he sabido que hice lo correcto al dejarte ir porque a ti te obligaron a convertirte en mortífago en primer lugar.

- Me alegra que lo hicieras –dijo Draco antes de besar la suave piel cerca del ojo de Harry y moviéndose hacia sus suaves labios. Harry puso gentilmente su mano en el cuello de Draco para sujetarlo en el beso antes de que terminara lentamente-. Te amo tanto –susurró Draco.

- Y yo te amo a ti –dijo Harry-. Y se siente muy bien decírtelo finalmente. –Draco sonrió.

- Así es –dijo Draco antes de otro beso lento que los acaparó. Unos momentos después sonó el teléfono-. Maldición. ¿No pueden dejarnos solos?

- No, no pueden –dijo Harry-. Irritante, ¿no es así? –Draco salió de la cama para atender el teléfono.

- ¿Hola? –contestó Draco. Harry esperó la respuesta-. Sí, Hermione, está bien. –Harry rió entre dientes y Draco rodó los ojos mientras Hermione hablaba-. Ahora descansa. La enfermera le dio una medicación para el dolor. –Harry recogió el control de la cama e inclinó el respaldo de la cama para estar casi sentado derecho-. No, sólo es una herida superficial –respondió Draco mientras Harry empezaba a pasar los canales de la televisión hasta aterrizar en el juego Jeopardy-. Mañana alrededor de las once –dijo Draco. Harry miró el espectáculo y respondió bien dos preguntas.

- Estoy mejorando en este juego –dijo Harry suavemente.

- Te veré entonces. Le diré que llamaste –dijo Draco-. Adiós. –Draco colgó-. Sólo estaba preocupada después de que Ron le dijo lo que pasó.

- Siempre hace eso –dijo Harry mientras Draco volvía al otro lado de la cama y reestablecía su posición.

- ¿Qué estás mirando? –preguntó Draco. Harry le explicó el juego y que tres personas eran concursantes. Harry siguió explicando que había todo tipo de juegos en televisión, y Draco estuvo atónito por el concepto. El par miró y Draco respondió muchas preguntas correctamente, para su deleite-. Yo podría hacer eso. Podría estar en ese espectáculo.

- Esta es la ronda uno. La segunda ronda de preguntas es más difícil –explicó Harry, y la puerta de la habitación se abrió y una pequeña enfermera entró para traer la bandeja de comida de Harry.

- ¿Necesitará algo más? –preguntó la mujer mientras apoyaba la bandeja en la mesa de rueditas. Harry le aseguró que no y ella se fue. Harry levantó la tapa de la comida y Draco hizo un sonido de asco.

- Lo sé –dijo Harry-. ¿Quieres algo de eso? –dijo Harry de la comida.

- Joder que no –dijo Draco-. Eso es horrible.

- La comida del hospital generalmente es horrible, pero… tengo que comer algo. –Harry sólo miró la comida-. No creo poder comer eso, Draco. Mira –dijo Harry recogiendo una cucharada del fango del bol y dejando que la mezcla volviera a caer a él.

- Eso es un asco –dijo Draco con una sonrisa.

- Hay muchos restaurantes de comida rápida cerca del hospital si quieres comprarnos algo –dijo Harry-. O… creo que algunos hacen entregas. Alcánzame el directorio telefónico. –Draco así lo hizo y eligieron pizza y sus aderezos. Harry dejó que Draco ordenara la pizza y le dio el correcto piso y número de habitación antes de colgar.

- ¿Una hora? Dios mío. Me moriré de hambre antes –se quejó Draco mientras volvía a tomar su lugar en la cama. Después del Jeopardy, hubo algunos juegos más y rieron juntos por algunas payasadas que hacían los concursantes. La pizza fue entregada y disfrutada mientras se enroscaban juntos en la cama y continuaban mirando televisión juntos.

- Estoy duro. Tengo que levantarme y caminar un poco –dijo Harry mientras amos se paraban. Después de ponerse una túnica de hospital, el par caminó por el pasillo hacia el pequeño patio del hospital. Estaba oscuro, y las luces de Londres estaban por todos lados al igual que los sonidos del tráfico. Una ligera brisa refrescaba la cálida noche de mayo.

- No sé que habría hecho si morías, Harry –dijo Draco-. Yo sólo… no puedo imaginarme mi vida sin tú en ella. –Draco puso sus brazos alrededor de Harry desde atrás y lo abrazó.

- No lo averigüemos. –Harry rió entre dientes-. Tal vez renuncie a mi trabajo de policía y encuentre un trabajo más seguro.

- Sí, seguro –dijo Draco sarcásticamente mientras ambos reían por la improbable predicción. Harry se volteó para enfrentar a Draco en el abrazo.

- Tal vez termine siendo asesinado por un dragón –dijo Harry con una sonrisa petulante.

- Posiblemente –dijo Draco-. Los dragones son despiadados y fieros, sabes.

- Sí, los conozco bastante bien –dijo Harry-. Escupen fuego y son muy impredecibles. Criaturas mágicas altamente peligrosas.

- Muy cierto –dijo Draco-. Tal vez los dragones son domables.

- Nunca –dijo Harry-. ¿Y quién querría domar un dragón de todas formas?

- Yo sólo pregunté la domabilidad de un dragón –dijo Draco-. Nunca pregunté si el dragón lo permitiría.

- Esperemos que el dragón nunca pierda su fuego –dijo Harry.

- Sí, hagamos eso –dijo Draco.

- Pero los dragones también son criaturas inmortales –dijo Harry-. Su período de vida es de mil años. –Draco desvió la vista y asintió.

- Dándoles la maldición de vivir más de lo que deberían –dijo Draco en algún tipo de estado entristecido. Todavía no era momento de decírselo.

- No veo maldición en esas palabras –dijo Harry-. Vivir es algo bueno. Tal vez tú y yo estemos juntos hasta ser más viejos que Albus. –Draco asintió en su forma sombría.

- Tal vez –dijo Draco tranquilamente. Harry notó el humor de Draco.

- No te preocupes. No planeo morir pronto –dijo Harry-. Y ahora tú estás seguro de Xavier conmigo. –Harry le dio esa sinuosa sonrisa y Draco lo besó rápidamente.

- Tienes razón –dijo Draco-. No podría ser más feliz.

- Yo podría ser más feliz si pudiera salir de este maldito hospital –dijo Harry-. Quiero irme a casa. Contigo.

- Sólo es una noche –dijo Draco-. Y… esa cama movible que tienes es genial.

- Podríamos hacer mucho con eso, sabes. –Harry arqueó las cejas.

- No en un hospital, Harry –dijo Draco como si fuera asqueroso.

- ¿Por qué no? Es mi habitación –dijo Harry-. Podría hacer una barrera de ocultación.

- No –dijo Draco-. ¿Descansar? ¿Recuerdas esa palabra? Hay un anciano y dos Gryffindors que me arrancarían la piel si no te obligo a tener algo de maldito descanso. –Harry rió.

- Supongo –dijo Harry-. Estar conmigo es una mierda, ¿verdad?

- Es el infierno puro –bromeó Draco-. Debo ser un maldito tonto por quedarme con alguien como tú. Eres irritante, y tus amigos son igual de malos. Están demasiado… preocupados. Todo el tiempo. Y te llaman demasiado.

- Por supuesto, tienes razón –bromeó Harry de regreso-. Nunca más debería hablarles.

- Exactamente –dijo Draco mientras el abrazo se fortalecía. Draco sintió los suaves labios de Harry en su piel, que enviaron a su mente a ese vacío de contento. El cálido aliento de Harry en su cuello era el néctar de vida del que se alimentaba. Su razón de vivir en ese momento.

- No conseguimos los smokings. –Harry rió entre dientes mientras su camino de besos terminaba encima de la nariz de Draco.

- Lo sé. Podemos conseguirlos mañana... ¿la tienda abre los sábados? –preguntó Draco.

- No estoy seguro. Lo dudo. Podemos ir el lunes –dijo Harry.

- Tendremos que alterarlos mágicamente para que queden bien porque no hay forma de que los hagan a mano en una noche –dijo Draco.

- Espero que sepas como hacer eso –dijo Harry. Draco le dio a Harry una mirada severa.

- Por favor no me insultes de semejante modo –soltó Draco-. Podía modificar mi ropa a la perfección a los nueve.

- De eso no tengo absolutamente ninguna duda –dijo Harry mientras empezaban a regresar al hospital de la mano-. Siempre estabas impecablemente vestido.

- ¿Estás diciendo que ahora no estoy bien vestido? –preguntó Draco. Harry notó que la apariencia de Draco no tenía ningún defecto. El atuendo expertamente elegido y pensativamente compuesto era típico de él.

- No. Eres, como siempre has sido, simplemente perfecto –dijo Harry.

- Sí, lo sé –dijo Draco en su forma arrogante. Harry rió entre dientes por su atractiva vanidad. El par le echó un vistazo a la tienda de regalos y Draco examinó las revistas.

- No traje mi billetera –dijo Harry.

- No hay necesidad –dijo Draco pasando las páginas de una revista de bodas y notando la variedad de smokings-. Esto se te vería genial, Harry. El corte de la chaqueta sería perfecto en tus hombros y cadera.

- Gracias, querido –dijo Harry-. Yo no puedo verlo, pero si tú lo dices. Es lindo.

- Es más que lindo. Ese smoking es lo que necesitas –dijo Draco-. Negro con bandas de seda en los pantalones y con esa corbata... muy exquisito. Espero que podamos encontrar este smoking para ti o uno muy similar.

- ¿Y para ti qué? Por favor no me digas que quieres esa monstruosidad roja que vimos en la ventana de la tienda –dijo Harry.

- Ah, ese me encantó –dijo Draco-. Además, ¿no me dijiste que me veía bien en rojo?

- Pero eso era una tanga –dijo Harry con temor.

- ¿Y? ¿Quieres decir que me mentiste? ¿No me veo bien en rojo? –acusó Draco. Harry pasó apuros.

- Si, por supuesto que te ves maravilloso en rojo pero... Draco, ese smoking era…. Quiero decir, era… era… -Harry estaba sin habla por el pavor.

- No te preocupes. No compraré ese smoking rojo. –Draco lo quitó del anzuelo, volteando las páginas de la revista.

- Ah, gracias, dios. –Harry rió entre dientes suavemente-. Pero… se te vería bien.

- Como si hubiera que decirlo. Todo se me ve bien –dijo Draco, y luego se volteó hacia Harry-. Especialmente tú. –Draco arqueó las cejas seductoramente.

- ¿Has cambiado de opinión sobre la mesa movible? –preguntó Harry medio emocionado y medio en broma.

- No. No en este terrible hospital –dijo Draco.

- Entonces deja de provocarme –dijo Harry-. Sabes que no puedo resistirme a ti. –Harry puso otro beso en el cuello de Draco.

- Soy irresistible –dijo Draco mientras devolvía la revista-. Tú sólo tienes suerte de ser mi elección. Eres envidiado entre muchos.

- No soy digno –bromeó Harry.

- Eso no hay ni que decirlo, pero... lo harás bien –insultó Draco. El par dejó la tienda de obsequios y caminó lentamente por el pasillo hacia la habitación de Harry, donde la bandeja de comida había sido retirada. El par se acomodó otra vez en la cama del hospital y miraron televisión hasta que una enfermara fue a ver cómo estaba Harry.

- ¿Cómo está el dolor? –preguntó la enfermera revisando otra vez la herida entre los vendajes.

- Manejable –dijo Harry-. No demasiado malo.

- Muy bien –dijo la enfermera-. Yo soy Polly, y estaré a cargo esta noche. Estás programado a tomar más medicación para el dolor dentro de una hora.

- Preferiría no tomarla, si eso es posible –dijo Harry.

- Lo entiendo –dijo Polly-. Pero si la necesitas, usa el botón de llamada y yo u otro miembro del personal te traerá algo para el dolor.

- Gracias –dijo Harry-. Pero estoy seguro de que estaré bien. –La enfermera revisó algunas otras cosas y luego dejó la habitación.

- ¿Por qué no aceptaste la medicación? –preguntó Draco-. Necesitas descanso, y esa medicación te habría ayudado a dormir.

- La odio. Me pone somnoliento y... mareado –dijo Harry-. Además, ese tipo de medicación es un narcótico. Es muy adictivo. Ese es el tipo de droga por el que arresto a las personas que la toman sin que se lo receten.

- Qué interesante –dijo Draco-. Dime, ¿hay ciertos tipos de medicaciones muggle o... algo que podría curar enfermedades mágicas incurables?

- No estoy seguro –dijo Harry mientras miraba televisión-. ¿Cómo qué tipo de enfermedad mágica?

- Ah, no sé –dijo Draco livianamente-. Tal vez algo como lo que tenía esa estudiante de tercer año de Gryffindor cuando tú y yo estábamos en quinto. ¿Cuál era su nombre?

- ¿Shelley? ¿Shelley Davidson? –preguntó Harry. Draco asintió.

- Sí, ella. Ella tenía algún tipo de enfermedad en las células de la sangre –dijo Draco aprehensivamente-. ¿Cierto?

- Sí. Ella y Ginny Weasley eran amigas. Olvidé el nombre de la enfermedad que tenía, pero es una enfermedad terminal. Tenía algo que ver con las células de la sangre, pero no lo recuerdo exactamente. Hay una enfermedad muggle parecida llamada Leucemia –dijo Harry.

- ¿Hay cura para esa enfermedad muggle? -preguntó Draco mirando el espectáculo.

- Bueno, eso depende. Creo que la Leucemia es un tipo de cáncer. No sé mucho de eso –dijo Harry-. Pero hay tratamientos. Hay algo que los muggles han llamado radiación y quimioterapia. –Harry explicó lo poco que sabía de los tratamientos y Draco estuvo muy interesado en esos extraños tipos de procesos curativos.

- Muy interesante –dijo Draco tranquilamente-. Y… ¿cuáles son los efectos de esos tratamientos? ¿Es seguro que el paciente viva?

- Los efectos de la quimioterapia y radiación son casi tan malos como la enfermedad –dijo Harry-. El paciente pierde el cabello y los químicos lo ponen muy enfermo. Y… para ser perfectamente honesto, creo que no lo sé muy bien. –Draco asintió lentamente.

- ¿Pero hay una recuperación...? –preguntó Draco.

- No siempre –dijo Harry-. Depende mucho de la rapidez con la que se diagnostique y trate la enfermedad. Si de deja demasiado tiempo, entonces… sería inútil. ¿Por qué el repentino interés? ¿Planeas convertirte en doctor? –bromeó Harry.

- Absolutamente no. No podría soportar usar blanco todos los días –dijo Draco con su característica sonrisa petulante. Harry rió entre dientes-. Y toda esa sangre… -Draco tembló y puso una mueca.

- Yo creo que serías un excelente farmacéutico –dijo Harry-. Con tu conocimiento en pociones y algunos años de universidad muggle… serías perfecto para eso.

- ¿Eso crees? –preguntó Draco-. Nunca lo había considerado, pero… tienes razón. Eso sí suena a algo que disfrutaría.

- Podrías ir a la universidad aquí en Londres si lo desearas –dijo Harry-. Estoy seguro de que hay otras carreras relacionadas a la farmacología que requerirían pocas horas.

- Lo pensaré –dijo Draco-. Gracias.

- Podríamos ir a la universidad un día y recoger algunos panfletos si quieres –dijo Harry mientras volvía a cambiar el canal. Draco lo observó de cerca.

- Sí. Eso sería lindo –dijo Draco suavemente-. Tienes que recostarte. Ya son pasadas las diez.

- Lo haré si tú lo haces –dijo Harry. Draco asintió y estiró un brazo para reclinar el respaldo de la cama a una posición más cómoda que casi quedaba chata.

- ¿Eso está mejor? –preguntó Draco, y Harry se volteó para enfrentar a Draco, que estaba acostado en su espalda.

- Perfecto –dijo Harry mientras se acurrucaba más cerca y ponía su pierna encima de Draco.

- Sé que lo soy, pero me refería a la cama –bromeó Draco.

- Ah, la cama. Sí, está bien –bromeó Harry también-. Me alegra tanto que estés aquí conmigo.

- Me alegra estar contigo, pero desearía que no fuera aquí –dijo Draco. Harry descansó su brazo encima de la cadera de Draco y cerró los ojos. Draco miró la televisión y pensó en todo lo que había sido dicho entre ellos esa noche por largas horas hasta que ambos estuvieron durmiendo profundamente. Muchas veces durante la noche, una enfermera entró para revisar a Harry, y ambos despertaban brevemente. Eventualmente la mañana llegó y el desayuno fue servido. Harry y Draco compartieron una mirada de asco por los incomestibles huevos.

- Eso no está bien –dijo Harry de la comida.

- Eres un policía. Haz que sea ilegal hacerle eso a los huevos –dijo Draco, y rieron juntos suavemente-. No te preocupes. Tal vez salgamos de aquí y yo te haga algo de comer en casa.

- Bien. Porque no tocaré esa porquería. –Harry puso la tapa encima de la comida-. Hay una cafetería aquí. Está en el primer piso, creo. Tienen comida allí si quieres algo. Yo iré contigo.

- Bien. Vamos –dijo Draco. Harry se volvió a poner su túnica y convocó su billetera-. ¿Se te permite hacer magia aquí?

- No lo sé. Esa fue la primera vez –dijo Harry-. Pero no creo que el Ministerio vaya a mandar a alguien a arrestarme. –Harry hizo una mueca.

- Creo que te necesitan demasiado para hacer eso –dijo Draco mientras se iban en dirección a la cafetería. Cuando llegaron, cada uno hizo su selección, pagaron y comieron su desayuno-. Cuanto más como comida muggle, más me convenzo de que tú eres un chef profesional.

- No hace falta ser un chef para mejorar la comida del hospital –dijo Harry mientras comía. Sus platos fueron terminados y dieron un pequeño paseo alrededor del patio de afuera. El sol estaba cálido y se sentía glorioso mientras Harry inhalaba aire fresco-. Este es un día perfecto para Quidditch.

- Estoy de acuerdo. Tú y yo jugamos nuestro primer partido en mayo –dijo Draco. Harry asintió.

- Lo recuerdo bien –dijo Harry.

- Tu brazo se rompió y luego... –Draco empezó a reír-. Y luego ese idiota de Lockhart trató de arreglarlo.

- No me recuerdes de ese cabrón –dijo Harry-. Era tan completamente malo. Escuché que está mucho mejor.

- Fue asesinado –dijo Draco. Harry se volteó en sorpresa-. Fue asesinado por mi propia tropa.

- ¿Por qué? –preguntó Harry.

- Estaba ayudando en una investigación de un enemigo de Xavier –dijo Draco-. Sólo estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Lo siento.

- No lo conocía tan bien –dijo Harry tranquilamente.

- Yo no lo hice personalmente –dijo Draco-. Y… yo no lo habría matado si hubiese sabido que estaba ahí. Maté a Charchway, que estaba en el blanco, y otros tres que estaban ahí incluido Lockhart fueron asesinados por mis hombres. –Harry asintió-. Estaba bajo órdenes…

- Lo entiendo, Draco. Está bien –dijo Harry. Draco asintió, pero tristemente-. No te preocupes por eso. Ambos hemos asesinado bajo órdenes antes. Yo maté a miembros de tu familia.

- Bella no era un miembro de la familia –dijo Draco-. Era una perra malvada.

- Aún así era tu tía –dijo Harry. Hubo silencio entre ellos por varios momentos-. No nos preocupemos por lo que hemos hecho en el pasado. Ya ha habido muchos asesinatos y demasiadas muertes.

- Pero Xavier... –dijo Draco. Harry asintió y suspiró.

- Lo sé. Habrá más asesinatos... y yo estaré justo en el medio otra vez –dijo Harry-. Pero… tengo que verlo desde la perspectiva de lo que lo que tiene que hacerse, tiene que hacerse. Si Xavier y sus líderes viven, todo el mundo puede sufrir.

- Tienes razón. Lo harán –dijo Draco-. De eso no tengo duda. –Después de un rato de sentarse al sol, regresaron a la habitación de Harry y volvieron a enroscarse en la cama.

- Estoy tan listo para salir de aquí –dijo Harry-. Me gustaría que se apresuraran.

- Tu médico tiene que liberarte –dijo Draco. Harry asintió-. Estoy seguro de que no falta mucho. –Después de dos horas, el doctor vino y le dio el alta oficialmente a Harry como paciente. Los vendajes de Harry fueron cambiados para su viaje a casa y le dieron dos recetas e instrucciones de cómo tratar la herida. Una visita de seguimiento fue programada dentro de una semana. Finalmente el doctor se fue.

¡Oh! Qué estrés, qué estrés. Creí que nunca acabaría este capítulo. Donde su longitud me siga agobiando, los cortaré aún más.

Bien, tengo que decir que estoy inmensamente agradecida de que el número de reviews haya vuelto a la normalidad. Tienen toda mi más pura gratitud, de veras. Y como No Tu Pareja Veela Usual ha demostrado que a la gente le gusta que le griten, ahí les va:

DEJEN REVIEW, CON UN DEMONIO! ¿QUÉ HACES LEYENDO ESTO SIN DEJAR REVIEW, EH?

Bien, mis queridos y masoquistas lectores, dejen review y apoyen la causa xD La misma es que el fic tenga continuación… ¡no pueden dejarlo ahora que finalmente se vio lo de la enfermedad y QUIÉN la tiene! Anden, sean buenitos y hagan clic en Go.