·

Naruto: Estáis de suerte, hoy os hablaré yo. Ya que nuestra querida autora

esta demasiado ocupada con equipajes, pasaportes, y demás cosas

inútiles. Pero claro, no está ocupada para escribir sobre Sasuke ¬¬

¿Cómo podéis leer una historia donde

Sasuke es el protagonista? Y donde, hasta ahora he salido ¡MUY POCO! ¡¿Cómo

es posible que salga más ese idiota que yo?!

Sasuke: Porque tú eres prescindible.

Naruto: ¡¿Qué haces aquí teme?!

Sasuke: Pues salvar la introducción de tu desastrosa presentación dobe.

Naruto: ¡Seras…! Ya me he hartado, te dejare K.O y te sustituiré aquí.

Sasuke: Ja, inténtalo.

Naruto: Claro que…

Namy: ¡OH CALLAOS LOS DOS!. No vuelvo a dejaros la introducción ¬¬

Sasuke y Naruto: Pero…

Namy: ¡Chitón! ¬¬

Bueno, os agradezco mucho vuestros comentarios y no sabéis lo que me animáis ^^

Espero que os siga gustando tanto la historia!

Este capítulo creo que os gustará ^^

¡Disfrutad del cap! :D

·

·

Capítulo 7: Regreso inesperado.

·

·

Miré sin dar crédito hasta la entrada del comedor. Itachi, Itachi Uchiha estaba allí. Lo observé de arriba abajo; su pelo oscuro le había crecido bastante, y en ese momento lo llevaba sujeto en una coleta. Vestía como yo recordaba, con sus vaqueros desgastados y su chaqueta de cuero. La misma que llevaba el día de su marcha. Me miró con una sonrisa en los labios. No pude evitar devolvérsela. Itachi, de verdad estaba allí, había vuelto. Corrí hacia él y sin pensarlo, lo rodee con los brazos para abrazarlo, casi derribándolo. Me correspondió al abrazo y noté su riza. No lo solté, aun no daba crédito que estuviera allí de verdad. Oí ruidos a mi espalda, pero no les di importancia. Lo único en lo que podía pensar en que todo aquello era real. Había vuelto.

- Vaya, si hubiera sabido que tendría este recibimiento habría vuelto antes. – me separé un poco de él sin soltarlo y lo miré. Seguía sonriendo. Me quedé mirándolo, emocionada.

- Deberías haber vuelto antes, pero te perdonaré por esta vez.

Sonrió aún más ante mi comentario. Aún no me había soltado del todo y noté como empezaba a hacerlo cuando una voz sonó a nuestras espaldas.

- Creo que he llegado tarde a la fiesta.

Me di la vuelta, reconociendo la voz de inmediato. Sasuke, quien si no, se encontraba allí en el recibidor, mirándonos con las manos en los bolsillos. No pude evitarlo, en ese instante recordé el momento en la azotea. La discusión con Sasuke, la cercanía de nuestras caras, el beso… Sentí como mis mejillas ardían sin quererlo. Demonios, tenía que controlar aquello.

- ¿Sasuke? – Itachi me soltó en ese momento, observando a su hermano en silencio. - ¿Qué haces aquí?

El nombrado levantó las cejas ante la pregunta, sin responder. Itachi miró a su madre entonces, que se encontraba al lado de Sasuke.

- No me habías dicho que había vuelto. – le dijo con sorpresa en su tono.

- Bueno, es que estaba tan contenta de que volvieras que se me paso decirte que Sasuke…

- Claro. – dijo Sasuke de pronto, interrumpiendo a su madre, y haciendo que ambos le miraran. – soy en lo último que va a pensar sabiendo que venías tú.

Un silencio incómodo inundó entonces el lugar. Miré a Sasuke, aun cuando estaba acostumbrada a sus respuestas mordaces y su voz cortante, aquello lo superaba. Entonces mi vista se desvió hasta Itachi, que parecía tan sorprendido como yo por su respuesta. Mikoto en cambio… no, no estaba sorprendida, más bien, miraba a Sasuke con tristeza.

- Sasuke, eso no es…

- Me voy a mi habitación. – le cortó sin darle tiempo siquiera a responder.

Pasó por nuestro lado, pero no se molestó en mirarnos si quiera, siguió con la vista al frente. Pero sí que hablo antes de empezar a subir las escaleras.

- La próxima vez que queráis hacer manitas ir a un sitio más privado, es un consejo.- su voz sonó fría, mordaz, como siempre que quería atacarme.

Me di la vuelta mirándolo con rabia. El siguió caminando hacia las escaleras, no se había molestado ni en darse la vuelta. Estaba dispuesta a responderle, pero Itachi se adelantó.

- ¿Celoso hermano? – le preguntó cruzándose de brazos, mientras una sonrisa le inundaba la cara. – y yo que pensaba que Sakura iba a ser solo para mí en cuanto volviera. Me da que me han salido oponentes.

Miré a Itachi abriendo los ojos sorprendida. ¿Pretendía enfadar a Sasuke? Es lo que supuse, pues no encontraba otra explicación. Volví a girar la vista y para mi sorpresa Sasuke se había detenido y vuelto hacia nosotros.

- Puedes quedártela.

Volvió a girarse y esta vez no se detuvo. Volví a mirar a Itachi y vi que seguía sonriendo. Cuando giró su vista hacia a mí, me guiño un ojo.

- Me da que su humor no ha mejorado mucho desde que me fui.

- No. – negué con la cabeza. – pero eh, muy de vez en cuando parece humano. Creo que todavía hay posibilidades.

Itachi soltó una carcajada y volvió a mirar hacia las escaleras, donde momentos antes se encontraba Sasuke.

- Tendrás muchas novedades que contarme.

- No lo sabes bien.

·

·

Nos quedamos en el salón. Mikoto se había ido a la cama y nos habíamos quedado solo él y yo. Cuando nos sentamos, empecé a hablar sin parar, contándole prácticamente todo lo que se había perdido estos dos años. Le hablé sobre el instituto, mis amigos, la relación con sus padres, y como no, hablamos de Sasuke.

- No le aguanto. – le dije después de haberle contado nuestro comienzo hasta aquel momento; saltándome algunas cosas claro. – en serio, si no fuera porque os parecéis tanto pensaría que es adoptado.

- Te entiendo. – me respondió. Estábamos sentados en uno de los sofás del salón, delante de la chimenea de granito que se encontraba en medio de la sala. En ese momento se encontraba apagada asi que teníamos las luces de pie encendidas. – Yo a veces incluso pensaba que era una alienígena que venía de otro planeta. En serio - siguió al ver mi cara. - le gustaba el brócoli. ¿A qué adolescente normal le gusta el brócoli?

Una sonrisa se me dibujo en los labios. Ah, como echaba de menos aquello. Con Itachi era realmente fácil relajarse y sonreír. Después de eso seguimos hablando de lo que había hecho él durante aquel tiempo. Me hablo sobre su vida en la universidad, las fiestas, los estudios. Me contó que en su clase había un rubiales que volvía loca a las chicas, pero que parecía demasiado obsesionado con las figuritas de papel. También me habló sobre otro chico, bastante solitario y a quien le encantaban las marionetas. Siendo tan raros, me dijo, acabaron siendo sus mejores amigos allí.

Sonreí con cada historia que me contaba, me sorprendía cuando hablaba sobre los supuestos rumores de fantasmas que azolaban la biblioteca y suspiraba cuando hablaba de la libertad que sentía allí. Pasaron horas hasta que acabamos de hablar, pero a mí me parecieron minutos.

- Vaya, creo que te he entretenido más de la cuenta. – me dijo mientras miraba el reloj de pie que se encontraba en una de las esquinas. – no quiero ser una mala influencia, mejor será que te deje descansar ya que mañana tienes clases.

- Da igual. – le dije – aun puedo quedarme un poco más. – el me sonrió con calidez. - ¿Hasta cuándo te quedaras?

- Umm… - puso uno de sus dedos en la barbilla, pensativo. – no lo sé. ¿Cuánto quieres que me quede? – me preguntó acercándose a mí.

- Mucho tiempo. – le dije sin pensarlo siquiera. Si, quería que se quedara mucho tiempo. Tener a Itachi allí me animaba muchísimo. Y era algo que necesitaba, mucho más después de todo lo ocurrido con Sasuke.

- Vaya, respuesta rápida. – siguió sonriéndome con calidez. Estaba cerca de mí, así que cuando hablaba podía notar su aliento. Era cálido y agradable. – Creo que entonces me quedare bastante tiempo.

Sonreí ante aquello, emocionada. Que Itachi hubiera venido me alegraba, pero saber que se iba a quedar era demasiado bueno para ser verdad. Por primera vez desde aquella semana, me alegre. Me alegre de verdad.

Ya eran las 8 así que decidimos despedirnos por aquel día. Yo subí primero, e Itachi se quedó atrás diciendo que luego subiría. La verdad es que no tenía ningunas ganas de dormir. Lo que más me apetecía en aquel momento era saltar; saltar y reír. Itachi había vuelto. Había vuelto de verdad, para quedarse. Era lo mejor que había pasado en semanas.

Iba por el pasillo con una sonrisa en los labios, directa a mi habitación, cuando una voz habló a mi espalda sobresaltándome.

- Si que pareces contenta.

Me di la vuelta, con el pulso acelerado. Era Sasuke, que se encontraba delante de la puerta de su habitación. Estaba de brazos cruzados y me miraba. Aún llevaba puesto el uniforme del instituto.

- ¿Es qué ahora te dedicas a asechar a la gente en la oscuridad? – le pregunté con la voz nerviosa. -¿Qué haces ahí?

- Nada. – respondió con sequedad, sin decir nada más.

Cuidado, Sasuke había vuelto de verdad. Él y sus respuestas tan largas.

- De acuerdo… - me crucé de brazos también, mientras lo observaba. No sabía decir en qué estado de ánimo se encontraba, lo único que sabía es que no me quitaba la vista de encima. Le mire a la cara, pero entonces mis ojos fueron bajando, hasta que se fijaron en sus labios. Mierda.

Los recuerdos volvieron. Y no solo los recuerdos, las sensaciones también. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y el corazón me pegó un vuelvo. Demonios, tenía que controlarme. Solo había sido un beso, un mísero beso. No podía ponerme así cada vez que lo recordaba. Volví a fijar la vista en sus ojos, pero estos habían cambiado ligeramente, me miraban de diferente forma.

- ¿Qué tal con mi hermano?

- Bien. – le respondí cortante. Él no era el único que le gustaban las respuestas cortas.

- Te habrás alegrado mucho de que haya vuelto. – empezó a acercarse a mí. No pude evitarlo, di un paso hacia atrás. No por miedo ni nada, más bien por impulso. Notaba algo raro en Sasuke, algo no estaba bien. – Ahora podrás ir detrás de él como un perrito, como siempre has querido.

- No te atrevas a hablarme así. – mi alegría de aquel día se estaba disipando, siendo remplazada por ira. – Hoy ha sido un buen día, no voy a dejar que me lo estropees. Si quieres pelea busca a otro.

Me giré dispuesta a irme pero él me detuvo sujetándome del brazo.

- Claro, un día perfecto. – me dijo en voz baja. Noté su presencia detrás mía, más cerca que antes.- Ha vuelto Itachi, tu querido Itachi. Ahora ya no necesitas nada más, solo a él. Podréis ir los dos juntitos de la mano y olvidaros de todo lo demás. Mis padres también podrán unirse. Seréis la familia feliz.

Aun cuando notaba ira en sus palabras, incluso odio, también pude notar algo más. Resentimiento, pena e incluso dolor. Sabía que Sasuke no se llevaba bien con su familia, lo sabía. Pero lo que no sabía era el motivo. Pensaba que era solo con sus padres, pero al parecer también era con Itachi. ¿Sería por celos? ¿Envidia? Podría ser, Itachi era el hijo perfecto, del que hablaban siempre Mikoto y su esposo. En cambio a Sasuke nunca lo mencionaban, ni yo misma me enteré de su existencia hasta que volvió. ¿Cómo sería aquello? ¿Saber que sus padres se sentían tan orgullosos de su hermano pero que apenas le mencionaban a él en ninguna ocasión? Me di la vuelta, para poder mirarle.

Quería saberlo, quería saber qué es lo que sentía Sasuke en aquel momento. Pero no pude, en cuanto me gire el me soltó y se dio la vuelta, dirigiéndose a su habitación. Yo me quede allí, de pie, mirándole marchar. No pude evitarlo, sentí lastima, pensando que su comportamiento podía ser por algo más que por ser un idiota. Y también, no pude evitar preguntarme que le estaría pasando por la cabeza a Sasuke en aquel momento.

·

·

·

Al contrario que aquellos días, aquella mañana me levanté con una sonrisa. El reflejo del espejo del baño me lo confirmaba, mi cara estaba radiante. Me vestí deprisa y baje corriendo hacia la cocina. A esa hora los únicos en la casa éramos Itachi, Sasuke y yo. Sabía que el segundo se levantaba más tarde, pero Itachi siempre solía desayunar temprano. Abrí la puerta de la cocina y sonreí. Itachi se encontraba en la isla central, sentado sobre uno de los asientos. Estaba leyendo una revista, con una taza de café al lado. Siempre tomaba café por las mañanas, una costumbre que al parecer no se había ido. Levantó la vista en cuanto me oyó entrar. Una sonrisa se dibujó en sus labios.

- Buenos días Sakura.

- Buenos días.

Me fui a sentar a su lado, mientras cogía una de las tostadas que había encima de la encimera.

- ¿Has hecho tú las tostadas?- le pregunté en cuanto me senté.

- Claro, aunque no lo creas mis aptitudes culinarias han mejorado mucho. – me respondió mientras tomaba un sorbo de su café.

- Vaya, los milagros existen – cogí mi tostada y la mordí, sonriendo ante la mirada ofendida de Itachi.

- Eres cruel, pensaba que ahora que ibas al instituto te habrías vuelto un ángel.

- Ni hablar. – le contesté mirándole, mientras le guiñaba un ojo. – Ha sido peor, el instituto me ha sacado mi lado oscuro.

Soltó una carcajada por mi respuesta. Me agradaba verle sonreír, había echado mucho de menos sus sonrisas cuando se fue. Así que oírle reír de nuevo era algo que agradecer. Itachi abrió la boca para hablar pero el sonido de la puerta abriéndose le interrumpió y por ella apareció Sasuke. Vaya, lo bueno duraba poco. Lo miré con extrañeza, pues era bastante raro que él se levantara tan temprano.

- Buenos días querido hermano. – le dijo Itachi mientras Sasuke se acercaba hasta la nevera. El susodicho no habló; en cambio, soltó un gruñido a modo de respuesta. – Vaya, ¿su humor es tan bueno siempre o es solo hoy?

- Solo hoy. – le respondí.

- Y yo que pensé que al volver podría verle hasta contento.

- Bueno, no llega a eso, pero juraría que a veces sus labios se mueven. Incluso parece como si sonriera. – le dije exagerando la voz.

- ¿En serio? ¿Sasuke sonriendo? – Itachi lo miró, intentando aguantar una sonrisa. – eso sí que es un record. Deberíamos llamar al guines.

- Os estoy oyendo aunque no lo parezca. – dijo Sasuke mientras dejaba en la encimera uno de los cartones de leche.

- Vaya, pensaba que tu silencio era porque nos dabas la razón. – le respondió itachi mientras se llevaba la taza de café a los labios, ocultando su sonrisa.

Sasuke le respondió con una mirada de odio. Después de eso salió por la puerta que daba al comedor con su vaso de leche, sin decirnos nada más.

- Ahora entiendo lo que me contabas ayer. – me dijo después de unos segundos. – está claro que su humor ha empeorado en estos años.

Le iba a responder que sin duda, pero su mirada me detuvo. Itachi miraba hacia la puerta, por donde momentos antes se había ido Sasuke. Aunque seguía sonriendo, la sonrisa no le llegaba a los ojos. Estos, al contrario, parecían tristes. Pero aquello solo duro unos segundos, después de eso volvió a mirarme y no había rastro de aquella tristeza.

- Bueno. ¿Te llevo a clases?

·

·

Llegamos a al instituto bastante rápido, pues aquella mañana apenas había tráfico. Me sorprendí un poco, pues no esperaba que Itachi tuviera coche.

- Mis padres pagaron la mitad, como regalo por sacar buenas notas.- me conto una vez que estuvimos dentro.

Era un coche de color negro, deportivo. Pegaba completamente con él. Hablamos mucho durante el viaje aunque menos de lo que me hubiera gustado. En cuanto llegamos me despedí con él con una sonrisa, diciéndole que nos veríamos después en casa.

- Claro, incluso creo que… - bajó la voz y se detuvo, con una de esas sonrisas en los labios que tanto conocía.

- ¿Qué estas tramando? – le pregunté desde la ventana, mirándole con sospecha.

- Me ofendes. – respondió poniéndose una mano en el pecho y haciendo gestos exagerados con la cara. – Jamás tramaría nada.

- Claro, como aquella vez que le tiraste una de las latas de pintura a Sebastian.

Ese comentario le hizo aumentar su sonrisa. Sebastian, había sido uno de los cocineros de la casa. En realidad no se llamaba así, pero Itachi y yo le pusimos ese nombre porque era extranjero y siempre era muy serio. Yo tenía 13 años e Itachi 15. La parte de atrás de la casa estaba pintándose en aquel entonces, por lo que había muchos botes de pintura en el jardín. Itachi cogió uno de ellos, con esa misma sonrisa que conocía tanto. Cuando le pregunté para que era, él me dijo que era algo que serviría para que me riera. No me lo creí en ese momento. Hacía poco que me había mudado allí y en esa época era aun cuando lloraba por las noches y no sonreía. Pero Itachi no mintió. Aquel bote de pintura acabo estrellándose en la cara y el pecho de Sebastian, haciendo que su boca, por la que nunca salía una palabra en un mal tono, empezara a maldecir sin ton ni son. Itachi no mintió, aquello me hizo reír, reír a carcajadas. Desde ese entonces cada vez que veía una de esas sonrisas, sabía que tramaba algo.

- Admite que después de eso Sebastian parecía hasta una persona. – me dijo guiñándome un ojo.

- Claro, paso de ser un robot, a un medio humano que sabía palabrotas.

Después de eso Itachi se fue, sin decirme que estaba tramando. Llegué a clase con una sonrisa en los labios. Temari, y los demás ya estaban allí.

- Buenos días Sakura. – me saludo Temari en cuanto me acerqué.

- Buenos días.

- Eh, hoy pareces contenta. – dijo Hinata, la cual estaba sentada en su asiento.

- Si, ¿Por qué no lo iba a estar?

- No sé, como últimamente pareces un muerto viviente y no nos dices la razón. – respondió esta vez Temari mirándome con los brazos cruzados y las cejas levantadas.

Claro, aun no les había contado lo que había pasado con Sasuke. Las mire alternativamente, preguntándome que caras pondrían cuando se enteraran. Pero, sinceramente, aquella mañana lo último que me apetecía era hablar de Sasuke. Estaba contenta, feliz. Tanto que podía ponerme a dar vueltas y saltar como una loca. No quería hablar de algo que sabía que me quitaría aquel humor, así que les hablé sobre lo que verdaderamente tenía ganas de contar.

- ¿Y cuánto tiempo se quedará? – preguntó Temari en cuanto acabé de contarles todo el día de ayer.

- No lo sé con exactitud, pero parece que bastante. – no pude evitar que mis labios dibujaran una sonrisa.

- ¿Bastante qué? – preguntó una voz a nuestras espaldas. Me di la vuelta y me encontré con Naruto. Tenía cara de cansancio y vi como soltaba un bostezo.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Hinata. - ¿No te toca en otra clase ahora?

- Sí, pero como aún queda un poco de tiempo he venido a visitaros. – respondió con una sonrisa exagerada. – pensé que os podría alegrar con mi presencia.

Temari y yo pusimos los ojos en blanco. En cambio Hinata sonrió.

- Bueno, si solo te quedas un rato y no te saltas la clase como la última vez. – le respondió Hinata apoyando su barbilla en una de sus manos sin apartar la vista de Naruto

- ¡Ahh! – Naruto miró a ambos lados, como si se cerciorara de que nadie más le había oído. – solo fue una vez… - empezó a decir en voz baja acercándose un poco más. – No seas tan cruel Hinata.

Temari y yo nos miramos, sin saber de qué estaban hablando. Volvimos a mirar a Hinta pero esta solo sonrió, desviando la vista.

- Y bueno, ¿de qué estabais hablando? – dijo rápidamente Naruto cambiando de tema.

- Pues… - Temari volvió la vista hacia Naruto, y esta vez, fue ella la que sonrió. - ¿No lo sabes? El amor platónico de Sakura ha vuelto.

- ¡Temari! – la miré con horror, notando como mis mejillas ardían. - ¡No inventes!

- No estoy inventado. – respondió y volvió a mirarme. Su sonrisa seguía ahí. –Se te notaba muchísimo, estabas completamente colada por Itachi.

La miré sin poder contestar. Pensando como poder negarlo. "En realidad, te ha pillado por completo". Oh calla. Puede que Itachi fuera el chico más bueno que había conocido, y también que no me separaba de él cuando vivía conmigo, puede que… "Reconócelo de una vez". Demonios, tenía razón. Había estado colada por Itachi hace años.

- Bueno… puede que sí, pero fue cuando tenía trece años. – puntualicé.

- Claro, por eso casi pegas saltos de lo contenta que estás porque haya vuelto.

- ¿Te gusta el hermano de Sasuke?- preguntó Naruto con voz grave.

Lo miré entonces, su sonrisa había desaparecido y ahora me miraba con seriedad. Me mordí los labios por los nervios. Sabía que Naruto se ponía tenso cada vez que se mencionaba a Sasuke, pero no me imaginaba que también le pasaba con Itachi. Me parecía extraño, pues por lo que sabía Naruto solo había tenido problemas con Sasuke.

- No me gusta, solo fue un amor de la infancia. – le dije agachando la cabeza, avergonzada. No podía admitir que aunque fuera algo de la infancia, verlo ayer me había hecho recordar aquellos sentimientos.

- Sakura tu… - empezó a decir pero Hinata le interrumpió.

- ¡Ah! ¿Sabéis que han abierto un nuevo restaurante especializado en ramen al lado de la estación? – entonces la miré con sorpresa.

- ¿En serio? – Aquella pregunta funcionó. La mirada de Naruto se suavizó y una sonrisa le inundó los labios. Empezó a hablar con Hinata sobre ramen, olvidando por completo a Itachi.

Le devolví a Hinata una mirada de extrañeza. Sabía que odiaba aquellas situaciones, pero no eran las que hablaban de primeras ni las que cambian radicalmente de tema de esa manera. Era la primera vez que lo hacía. Noté la mirada de Temari y se la devolví. Ella encogió los hombros, queriendo decir que daba igual, al menos Naruto se había calmado. Asentí, pero no me quito la duda. Volví a mirar a Hinata, sonreía de nuevo. En realidad, me alegraba. Después de lo de Kiba apenas la había visto sonreír, así que eso era bueno.

Un murmullo nos interrumpió. Los demás que se encontraban en la clase empezaron a amontonarse en la puerta. Entonces vimos como entraba Shikamaru a duras penas.

- No entiendo porque la gente tiene la manía de quedarse en la puerta. – dijo Shikamaru en cuanto llegó hasta nosotros. – Como si hubiera algo interesante que ver.

- Pobre, con lo vago que eres te habrá costado mucho llegar hasta allí. – le respondió Temari sonriendo con suficiencia.

Shikamaru le devolvió la mirada, pero no le respondió. En cambio le sonrió, una sonrisa muy significativa pues Temari sonrió aún más. Los observé alternativamente, parece que por fin lo había arreglado.

- Eh chicos. – nos llamó una voz. Giramos la vista y vimos que allí estaba Kiba. – Creo que deberíais salir.

- ¿Qué pasa? – preguntó Naruto.

Se había puesto delante de Hinata, impidiendo que Kiba pudiera verla. Sabía que no era casualidad, pues se puso en medio justo cuando Kiba nos llamó. Ella tenía su vista fija en el suelo.

- Sasuke se está peleando.

Abrí los ojos y maldecí por dentro. ¿Por qué siempre se tenía que meter en problemas?.

- ¿Y desde cuando eso es una novedad?

- Pues… desde que se está peleando con Neji.

Oh mierda. Aquello era más que un problema.

·

·

Muajaja ¿Qué os ha parecido? ê_ê a mi me gusta como ha quedado

Por fin ha aparecido Itachi, y creo que

era perfecto para darle un toque relajado a la historia. Ashajhsjahsj

En verdad Itachi se ha llevado todo el protagonismo en este xD

pero no os preocupéis que ya el siguiente volverá Sasuke con sus

respuestas cortantes jajaja.

Aunque os diré que lo siguiente será un especial. Chan chan chaaaan

Pero no os diré de que ê_ê

Pd: Por cada comentario vuestro mi inspiración aumenta relativamente e_e

Así que ya sabéis :D

·