Autor Original: Elle Werner

ID: 3084031

Historia paralela: Yuuri en vestido

¡Ding Dong!

¡Ding Dong!

¡Ding Dong!

El timbre de la puerta fue presionado tres veces y los pasos por la casa podían escucharse, dirigiéndose a la puerta principal.

"¡Voy!" Miko se precipitó hacia la puerta principal y la abrió. Tras la puerta, estaba parado un sonriendo Murata, llevando una camiseta morada y unos vaqueros azules.

"¡Buenos días, Mamá!" saludó alegremente.

"¡Ara, Ken-chan! ¡Buenos días! Pasa. ¿Quieres desayunar?" Miko se apartó a un lado y dejó al muchacho de pelo negro entrar a la casa con una sonrisa.

Murata ensanchó su sonrisa y respondió con entusiasmo.

"¡Me encantaría!" dijo, mirando alrededor "¿Dónde está Shibuya?" los ojos negros que quedaban ocultos por las gafas deambularon por la casa.

"¡Ah! Yuu-chan se acaba de levantar y está tomando un baño. Vendrá más tarde. Así que, ¿por qué no comes primero mientras le esperas?" explicó Miko y fue corriendo a hacer otras cosas en la cocina. Mientras tanto, Murata se adelantó a la sala de estar y se sirvió algo de pan, beicon, huevos y zumo de naranja.

Diez minutos más tarde, el joven Shibuya bajó vestido con una camiseta amarilla, chaleco marrón y pantalones de color caqui. Murata vio a su amigo y le saludó.

"¡Hola, Shibuya! Te ha llevado un tiempo prepararte" sonrió.

"Bueno, no soy como alguien que viene temprano a casa de su mejor amigo para desayunar gratis" Yuuri rodó los ojos por la molestia.

Murata rió y sonrió con malicia.

"Bueno, bueno, bueno… te ha llevado tiempo prepararte. Igual que una CHICA"

"¡No soy una chica! ¿Por qué siempre dices que soy como una chica?" Yuuri se enfureció y pisoteó con el pie como un niño.

"¡Yuu-chan! ¡Compórtate!" regañó Miko a su hijo por su mala educación.

Yuuri hizo un infantil mohín y Murata solo sonrió. El muchacho de pelo negro se sentó entonces enfrente de Murata y empezó a hablar.

"Madre, ¿dónde está papá y Shori?" su rostro inocente miraba la figura de su madre en la cocina.

"Es Mamá, Yuu-chan. Papá está reunido con un cliente y Shori ha ido a un grupo de discusión en la universidad" respondió Miko mientras lavaba los platos que quedaban en el fregadero.

"Ohh…" fue la única respuesta mientras Yuuri asentía, entendiendo.

"Así que, ¿a dónde vamos a ir primero, Mamá?" Murata sonrió y se rió cuando vio a Yuuri casi se ahoga con su pan.

"¡Oh, dios! ¡Olvidé que hoy íbamos a comprar mi vestido para el baile!" la cara de Yuuri empalideció, un sudor frío le recorría la frente hasta el cuello.

Miko volvió la cabeza en dirección a la mesa de la sala de estar y los brillos se podían ver en su mirada.

"Bueno, vamos al centro comercial y todas esas tiendas que venden vestidos. ¡Estoy segura de que encontraremos algo para mi pequeña y adorable Cenicienta!" juntó ambas manos y tenía una mirada soñadora en su rostro.

Yuuri dejó caer su pan con la mermelada, boquiabierto. Ya podía imaginar la tortura y la vergüenza que iba a suponer. Gimió para sus adentros y gritó.

Al mismo tiempo, Murata miró la cara de su mejor amigo, mentalmente animado al ver la expresión de incomodidad de su amigo.

"Pobre de Shibuya. Eso es lo que consigues al intentar presumir con alguien que es más inteligente. Eres muy inocente si piensas que puedes ganarme" sonrió con malicia.

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"¡Ah! ¡Yuu-chan! ¡Este vestido verde parece tan adorable! ¡Este rosa es monísimo y el rojo es tan sexy!" Miko se entusiasmó, cogiendo y dándole todos los vestidos a Yuuri para que se los probase en el probador.

"¡Madre!" se quejó Yuuri en voz baja y se sonrojó cuando todas las chicas y mujeres se rieron de él. Bueno, no importaba que todas se riesen y murmurasen de él. Era UN CHICO y se suponía que nunca debería entrar a la tienda y ¡probarse todos esos MALDITOS vestidos! ¡Y esta era la tercera tienda en la que entraban!

"Es mamá, Yuu-chan, ¡y rápido! ¡Pruébate todos los vestidos y enséñamelos!" Miko empujó a Yuuri a uno de los vestidores y esperó pacientemente junto con Murata.

Murata, quién había ido junto a los Shibuya, había sonreído durante el camino y disfrutado con la completa vergüenza de su amigo.

Después de esperar unos buenos diez minutos, Yuuri se asomó por la puerta del vestidor. Llamó a su madre para que viniese a verle.

"Madre…he terminado"

Miko estaba demasiado emocionada de ver a su hijo más joven en vestido, olvidando incluso el corregirle diciendo que le llamase "mamá".

"¡Bien, sal fuera y muéstrate a mamá y a Ken-chan!" Miko forzó a Yuuri a salir del pequeño probador arrastrándole y finalmente lo consiguió.

"¡Eh! ¡Pero-!" las palabras de Yuuri fueron cortadas y ahora estaba de pie enfrente de los vestuarios y en presencia de su madre y su amigo, ruborizándose. Todas las niñas y mujeres le miraron y se asombraron por su apariencia.

Yuuri llevaba un vestido verde de gasa sin mangas con algunas flores bordadas en el pecho y algunas gemas falsas. Se mostraba su cuello y clavícula; se sonrojó cuando algunas chicas se rieron. Miró a Murata y a su madre. Miko estaba gritando ruidosamente y Murata riéndose abiertamente.

¡Maldito Murata y su amistad!

"¡Yuu-chan! ¡Te ves tan hermoso! ¡Ah! ¡Mamá realmente ama este vestido!" dijo mientras le daba a su hijo un abrazo de oso.

"Madre…No puedo respirar… y no me gusta este vestido"

"Awww~¿Pero por qué? Es hermoso"

"Muestra demasiado el pecho" el chico se sonrojó y bajó la mirada a sus pies.

Mientras tanto, Murata ya se reía ruidosamente ya que no podía evitarlo. Bueno, Yuuri estaba actuando como niña lo haría y eso de "muestra demasiado el pecho", ¡era demasiado divertido! ¡No es como si Yuuri tuviese pecho, para empezar!

"¡Murata! ¡Cállate!" Yuuri se sonrojó mientras miraba a su tan aclamado "mejor amigo".

"¡Lo siento, Shibuya! ¡Es tan divertido! Siempre dices que no te llame niña y aquí estás tú, diciendo algo que una chica debería decir" Murata se apretó el estómago y trató de detener su risa.

"¡Ah! E-Eso es porque… no es apropiado y no me gusta este vestido" el sonrojo de Yuuri se acentuó y rápidamente regresó al probador para cambiarse a otro vestido que su madre había elegido antes.

Miko hizo un puchero a su hijo, quería verle más en ese vestido mientras que Murata se reía como una niña de escuela secundaria.

Otros diez minutos pasaron esperando a que Yuuri se cambiase a otro vestido. La puerta se abrió, mostrado a un chico con un vestido de volantes rosas. Había cintas de color rosa brillas en la parte del pecho y la espalda. Realmente, si las personas no sabían que era un chico, pensarían en él como una adorable chica.

Una vez más, Miko gritó y aplastó a su pobre hijo en un abrazo mortal.

"¡Yuu-chan! ¡Eres tan mono! Solo como cuando te vestía cuando eras pequeño. Quizás puedo añadir algunos lazos a tu pelo o quizás puedas llevar extensiones de pelo o quizás podemos rizarlo…" las palabras de Miko se perdieron y todo eso cayó en oídos sordos para Yuuri.

Murata, después vio al Shibuya en un vestido verde, ahora era capaz de controlar su risa mientras sonreía de nuevo.

"Vaya…Shibuya realmente puede hacerse pasar por una chica muy adorable y nadie sabría que es un chico"

Las chicas y mujeres estaban atónitas y boquiabiertas con la ternura de Yuuri. Realmente, parecía tan adorable e inocente con ese vestido mientras sus enormes ojos negros brillaban con ingenuidad y sonreía tímidamente. Esta vez Yuuri no dijo nada y solo bajo la mirada. No podía mirar los rostros en la tienda, pensando que deberían reírse de él. ¿Por qué? ¡Porque era un chico y estaba llevando un maldito vestido! ¡Era muy extraño!

"Mmm, madre… ¿podemos dejar la prueba de vestidos e ir a otra tienda?" la cabeza de Yuuri aun apuntaba hacia abajo mientras se retorcía en el abrazo de su madre.

"¿Por qué? Es lindo. ¿No te gustó?" Miko soltó a su hijo y miró su rostro sonrojado.

"Es solo…que tiene demasiados volantes, será difícil moverme" razonó Yuuri y por dentro, añadió "Y no quiero estar más tiempo en esta tienda"

"Bueno, ¿por qué no te pruebas como último el vestido rojo? Y podemos ir a otra tienda después de ese" Murata sonrió maliciosamente y los ojos de Miko brillaron por la sugerencia.

"¡Ken-chan tiene razón! Deberías probarte ese vestido rojo y, después de este, iremos a otra tienda" Miko empujó a Yuuri de vuelta al probador y esperó a que acabase de vestirse.

Yuuri gruñó y maldijo a su amigo con gafas por su ingeniosa sugerencia. ¡Diablos! ¡Ese vestido rojo no era para nada su estilo! Cómo podían preguntarle su madre y Murata que se lo probase. Bueno, este sería la última vergüenza en la tienda y después de este, continuaría su tortura en otra tienda. Yuuri se paró frente al espejo de la pequeña habitación y suspiró.

"Bueno, también tengo que encarar esta vergüenza ya que, después de todo, elegiré mi propio vestido. ¡No dejaré que mi madre o Murata lo elijan¡"

El pelinegro abrió la puerta y un montón de suspiros se escucharon desde fuera cuando quedó revelado el adorable chico con un vestido rojo que mostraba su espalda desnuda y una raja a un lado que llegaba hasta el muslo. El material del vestido era raso y se pegaba a su cuerpo, lo que hacía que Yuuri se viese muy SEXY.

El chico se sonrojó mucho más mientras intentaba cubrir su pecho.

Bueno, todas las personas le miraban y ninguna de ellas se reía o sonreía. Estaban demasiado sorprendidas de ver a esa ternura que combinaba con la belleza e inocencia, pudiendo existir dentro de la figura del adolescente.

Yuuri miró a su madre y a Murata quienes parecían sorprendidos y no habían pronunciado una sola palabra desde que salió del probador. Miko estaba sin palabras y no podía creer que su pequeño pudiese verse tan hermoso en ese vestido. ¡Asombroso! Siempre supo que su hijo era adorable e inocente pero la apariencia frente a ella, mostraba una parte diferente de su amado y adorable hijo. Yuu-chan se veía tan sexy y hermoso, además de su ingenuidad, haciéndole parecer simplemente asombroso. Mientras tanto, Murata abría y cerraba la boca como un pescado. Ni siquiera reía o sonreía a su mejor amigo. Demasiado sorprendido y las palabras parecían haberle abandonado. Si no supiese que Shibuya era un chico, seguramente flirtearía y se enamoraría de él. Su mente dejó de funcionar mientras sus ojos estaban llenos con Yuuri en su sexy vestido rojo.

"¡Wow! Bueno, Shibuya… ¡Es totalmente wow! No sé exactamente la palabra que usar y casi pensé en ti como en una chica. Con ese tipo de belleza, podrías hacer que incluso Bielefeld se enamore de ti al instante" pensó Murata mientras sus ojos estaban todavía clavados en Yuuri con el vestido rojo.

"Madre…mmm…creo que no me gusta este vestido. Me cambiaré y buscaremos otro vestido en otras tiendas" dijo Yuuri rápidamente, entrando al probador y cerrándolo, antes de que su madre pudiese decir nada. "¿Qué ha sido ese silencio? ¿Y qué pasa con las miradas de mi madre y Murata? Me han asustado" dijo Yuuri y se quitó el vestido, llevando de nuevo su camiseta amarilla con el chaleco marrón y el pantalón caqui.

Después de salir, empujó a su madre y Murata fuera de la tienda y de todos esos ojos que aun estaban mirándole.

"¡Eso fue un infiero de vergüenza y tortura!" gimió Yuuri y se sonrojó al recordar todas las miradas sobre él. Incluso Murata le dio esa mirada aturdida.

Después de eso, Miko Shibuya arrastró a los dos chicos a otra tienda que vendía vestidos. Yuuri rápidamente encontró un vestido de satén azul que no era totalmente sexy y cubría la mayor parte de su cuerpo que llegaba hasta las rodillas sin ninguna apertura y además de eso, tenía mangas largas.

Se lo llevó al vestuario y se lo probó. Abrió la puerta para mostrarse a su madre. Y Miko, como siempre, gritó alto y dijo cosas como "¡Mi Yuu-chan se ve adorable en cualquier cosa que lleve!"

Después de conseguir la aprobación de su madre, Yuuri se cambió de nuevo a su ropa. Ignoró los comentarios de Murata que le preguntaba de volver a la tienda anterior y comprar ese sexy vestido rojo.

"¿Por qué, Shibuya? Estoy seguro de que Bielefeld amaría verte en ese vestido" sonrió y se rió entre dientes cuando el sonrojo de Yuuri se incrementó por diez.

"¡Murata! ¡Sabes que no voy a dejar que sepa que soy yo con un vestido!" replicó de nuevo Yuuri.

"¿Y por qué eso?" Murata continuó molestando a su mejor amigo.

"Bueno, soy un chico y estoy seguro de que no le gusta que un chico se vista con ropa de chica…" dijo Yuuri lentamente, el rosa brillante de las mejillas cambió a un rojo brillante.

"¿Quién sabe? Quizás se enamorará de ti y será tu príncipe durante esa noche, Cenicienta"

"¡Murata, para! ¿Por qué Wolfram necesita ser mi príncipe? ¡Y no soy la Cenicienta!" resopló Yuuri, ignorando a su amigo y andando hacia su madre que pagaba por su vestido azul.

"Bueno… ciertamente es interesante. ¿Qué haría Bielefeld si supiese que Shibuya llevaba un vestido? O quizás, ¿le reconocería? Nah, solo esperemos a que esa noche llegue" Murata sonrió diabólicamente mientras sus gafas brillaban misteriosamente.

Notas de la traductora: Aloha~! Antes que nada… ¡Feliz Año y Feliz día de Reyes! En el anterior se me olvidó felicitaros y cuando me di cuenta…ldsdfkg, ¡qué rabia más grande me dio! ¡Pero bueno, ya os felicito ahora y os deseo lo mejor para este nuevo año!

Por lo demás, espero que sigáis disfrutando de este fanfic (que no será el último que traduzca de 07-ghost, ya tengo otros dos con el ojo echado~) y que os sea muy leve la vuelta a clase para los que la tengan~!

Sin más dilación, nuevo capítulo~ ¡Que os aproveche~!

P.D.: Como pereza es mi segundo nombre, voy a poner este mismo comentario en las actualizaciones de los otros fanfics que actualizaré así que, si leéis lo mismo, no os sorprendáis xDDD