Noodle se encaminó a la playa acompañada de Chiyoko. La joven traía puesta una bata de baño. Como la casa de Chiyoko no quedaba muy lejos, llegaron pronto al lugar. Al estar ahí, Noodle se quitó la bata, revelando que debajo llevaba puesto un traje de baño de una sola pieza, y atravesaba su cuerpo una pequeña bolsa de tela para guardar cosas.

La chica haría la misma rutina que ya llevaba realizando desde hace una semana. Como le había prometido a Chiyoko, ahora ella se encargaría de conseguirle las perlas. La semana pasada, luego de que la mujer mayor le explicara a Noodle como hacerlo, ella se aventuró al mar y estuvo buscando, logrando encontrarse ocho perlas. Y así desde ese primer día, Noodle le prometía a su maestra y también a si misma que cada vez que saliera del agua traería una mayor cantidad de perlas guardadas en su bolsita.

-¿Cuántas perlas traerás hoy, Noodle?- Preguntó Chiyoko a modo de desafío.

-Treinta.- Respondió Noodle luego de sonreír.

-¿Treinta? ¡Así se habla! ¡Ve por ellas!- La animó la anciana. Noodle le tendió la bata, la cual Chiyoko tomó entre sus manos y la vio dirigirse a la orilla del agua. Noodle al principió sintió frio en las piernas pero se acostumbró rápido y pronto toda ella ya estaba sumergida en el océano. Tomó una larga bocanada de aire y comenzó a descender.

Todas las almejas que se hallaba las abría pero no tenía suerte encontrando perlas. Es que esas almejas eran las que ya había abierto antes. Cada que subía para tomar aire, veía como Chiyoko le hacía un gesto, como cuestionándola si encontró alguna, a lo cual ella negaba con la cabeza y después volvía bajo el agua.

Entonces Noodle se dijo que iría aún más lejos de ese arrecife, pues de seguro ya no quedaban almejas en esa pare para abrir. Nadó y nadó hasta que estuvo en una zona considerada peligrosa por su profundidad y alto oleaje en la que nunca antes había llegado.

-¡No te vayas más lejos!- Escuchó gritar a Chiyoko.

Ok, si no encontraba más perlas en esa parte, tal vez lo mejor era salir de ahí, pero haría un último intento. Justo debajo de ella vio una almeja gigante. Nunca vio una de semejante tamaño, apenas y podría cargarla con ambos brazos, pero igualmente se veía tan pesada que no se molestó en intentarlo. No le serviría ni su afilado cuchillo que siempre cargaba, para abrir esa cosa.

Cerca del lugar halló una estaca grande de madera, suficientemente larga para tratar de abrir la almeja. Introdujo la estaca en la boca del molusco, le costó mucho trabajo generar la presión suficiente pero lo logró. Aun no cedía del todo. Tuvo que hacer esfuerzos extra y varios intentos de palanca.

Repentinamente la almeja se abrió y lo que salió de ella fue una bruma negra, como si se tratara de la tinta que arroja el pulpo cuando se asusta. Noodle se sintió desorientada en ese momento. Se vio cubierta un instante por esa oscuridad. Tragó mucha agua debido a la impresión. La bruma ascendía por el agua a la vez en que Noodle hizo lo mismo para tomarse un respiro. Cuando ella asomó su cabeza, se dio cuenta de que la bruma también salió del agua y siguió subiendo por el aire, flotando como si tuviera vida propia, a una velocidad incluso más rápida que cuando se movía por el agua. Continúo su camino hasta que llegó al cielo, tocando las nubes. En ese instante se escuchó una risa aguda y burlona que resonó en toda la bahía. Cada persona ahí presente pudo oírla como si penetrara hasta los tímpanos. La bruma se expandió varios kilómetros cubriéndolo todo. Cuando la carcajada cesó, las nubes y el cielo se tornaron igualmente oscuros. Después cayó un rayo acompañado por pesadas gotas de lluvia. Y justo luego de que ese rayo se soltó, la bruma había desaparecido pero los dejo con la fuerte tormenta.

Noodle se apresuró a nadar de regreso con Chiyoko que ya la esperaba con preocupación. Ya toda la gente se estaba marchando. Al llegar a su lado, la anciana la tomó de la mano y le indico que debían regresar a casa.- ¿Estas bien?- Preguntó enseguida.

-Sí, estoy bien.- Respondió aun tomando aire. Se colocó otra vez su bata y partieron del lugar. Noodle notó como Chiyoko caminaba más rápido que de costumbre para apresurarse y la joven apenas y podía evitar tropezarse en el camino.-E-espera Chiyoko, no tenemos prisa.- La anciana no le respondió pero tampoco le hizo caso y siguió caminando agitadamente. Al fin llegaron a casa pero la angustia de la anciana no se marchaba de su rostro.- ¿Qué pasó en la playa? Todo fue muy extraño.- Comentó Noodle.

-Sí, lo sé. Todo el mundo lo vio y lo escuchó.

-Esa cosa salió del agua y… ¿Qué era?- Preguntó muy confundida.

-Tú dímelo. Te vi salir del agua al mismo tiempo que esa cosa, estaba a un lado de ti.

-S-sí, pero…no tengo idea de qué pudo ser. Escuché su risa y aunque todo el mundo lo hizo también, sentí…que solo se estaba burlando de mí.

-¿Quieres contarme que fue lo que viste?

-Yo…estaba buscando perlas más allá de donde debería. Me encontré con una almeja gigante. Intente abrirla. Me costó mucho trabajo pero cuando lo hice solo salió…eso.

Chiyoko suspiro profundamente.- Era un demonio.- Se atrevió a decir.

-¿Eh?

-Sí, lo que salió del agua era un demonio. ¡Y no cualquiera! Era Mazuu.

-¿Mazuu?

-¿Nunca oíste de él?- Noodle se negó.-Hay una leyenda muy popular que habla de él.- Chiyoko contó todo lo que sabía. Básicamente Mazuu era un demonio muy poderoso que podía cambiar de forma a su antojo. Le gustaba siempre causar destrozos en todas partes, ser malvado con las personas, burlarse de todo y de todos y siempre querer buscar la parranda. Por eso fue condenado a permanecer eternamente encerrado bajo el océano, por ser tan problemático; en un confinamiento muy pequeño que resultó ser la almeja que Noodle abrió, dándole paso a liberarlo.

-¡Es mi culpa!- Se lamentó ella luego de oír a Chiyoko.- Nunca debí haber abierto esa almeja.- Se llevó las manos al rostro, cubriéndose por la vergüenza.- Eso me pasa por ser tan ambiciosa.

-¡No digas eso!- Apuró Chiyoko.-Fue un accidente. De verdad nadie iba a pensar que la leyenda fuera cierta. Pudo haberle pasado a cualquiera.

-Pero todas las leyendas siempre tienen algo de verdad…-Las dos guardaron silencio un momento, pensando que sería lo que pasaría ahora que ese demonio estaba libre por ahí.-¿Hay alguna forma de detenerlo?

Chiyoko pensó su respuesta.- Creo haber oído una vez que la única forma de vencerlo era cortando su cabeza.

-¡Entonces lo hare!- Se levantó con convicción del sillón donde se hallaba sentada.- Debo acabar con él.

-¿Tú? Noodle ¿Qué puedes hacer? Eres una humana y él un demonio. Es más poderoso que cualquiera de nosotros.

-Tengo habilidades con las armas. Fui entrenada desde pequeña para el combate. Si tengo esa ventaja de mi lado, tal vez no me sea tan difícil.

-Pero podrías salir lastimada, no quiero que corras peligro. No tienes que hacer esto, no es tu obligación.

-Es mi responsabilidad. Ahora mismo todo Japón podría estar en riesgo y todo por mi culpa, porque yo lo liberé. Me siento tentada a ser yo quien irá tras él y ponerle un alto.

-Bueno, tú lo has dicho. Todo Japón podría estar en riesgo.- Remarcó la palabra "todo".- ¿Cómo podrías encontrarlo tú sola? Mazuu podría estar en cualquier parte ahora. Tal vez ni siquiera este ya en este país. Sobre todo con su poder de cambiar de forma, podría ser cualquier persona y nunca lo encontrarías.

-Pero tengo que. Si no hago esto, te juro que esa maldita risa que lanzó hacia mí, me atormentará por siempre.

-Oh Noodle, no puedo obligarte a que te quedes aquí, pero al menos prométeme que tendrás cuidado.- Luego de prometer el cumplirle esa promesa, Chiyoko accedió a prepararle a la chica una maleta con ropa limpia y le dio un pequeño saquito donde ella guardaba su dinero.- Quiero que lo tomes. Utilízalo para cualquier cosa que necesites.- Por último, la anciana se volteó hacia la pared más grande de su sala donde tenía exhibida una katana que alguna vez le perteneció a su padre, a su abuelo y bisabuelo. Su tesoro más preciado. Llevaba en la familia muchas generaciones.- También llévatela.- Sonó como una orden.

-No, esto no, no puedo…- Noodle sabia el valor sentimental que tenía aquel objeto para Chiyoko.

-Hazlo. Prométeme que igualmente te defenderás con ella si así lo requieres. Sobre todo cuando encuentres a Mazuu, esto le desprenderá la cabeza de un solo movimiento.- Al final Noodle accedió a tomar la katana. Se despidió de su maestra y salió de casa con todas esas cosas. Su próxima misión era encontrar a ese demonio y matarlo. No podía ser tan difícil. Cuando era niña ella misma se hizo cargo de deshacerse de la invasión de zombis que siempre estuvieron rondando por los Estudios Kong.