Lo primero FELIZ AÑO NUEVO! :) Esta es la primera actualización de año jeje. Espero que os guste^^
Al llegar a la mansión Hyuuga, Neji dejó al bebé en la cuna y subió a darse una ducha de agua fría. Aún sentía rabia y odio por aquel maldito imbécil que iba a hacer sufrir a su hermana. Aunque tampoco estaba muy seguro de querer defenderla, ya que ella le había elegido a él antes que a su propio hermano. Cuando terminó, Naruto le esperaba en el salón.
- Neji, tengo que llevar a Hanabi a casa de Kiba, tienes que hacerme dos favores. Ve a recogerla cuando termine la reunión, ¿vale?
- No es problema - contestó el moreno - ¿y lo otro?
- ¿puedes quedarte con Hiroki - kun? - preguntó
- Tenía pensado salir. No puedo quedarme aquí encerrado - se excusó
- No deberías de andar solo por ahí, lo sabes, pero bueno, te concederé esa pequeña libertad
- Gracias, Naruto - susurró el chico
- Pero tendrás que llevarte a tu hermano. Lo siento, pero cuando deje a tu hermana con sus amigas, voy a ir a buscar a la loca estúpida de tu otra hermana.
- ¿vas a pelear contra Sasuke? - interpretó el chico
- Si puedo evitarlo no - suspiró - aunque no te niego que no me gustaría darle una buena paliza.-
¿Por qué? Hinata tan solo es tu protegida, nada más
Naruto se quedó pensativo un momento. ¿Realmente era solo eso? Sacudió la cabeza levemente y miró a Neji.
- porque ese estúpido me ha desafiado, a parte de que ha puesto a tu hermana en peligro. Pudieron atacarles mientras iban hacia la mansión Uchiha.
- Y dentro de la mansión también. Recuerda lo que nos contaste mientras íbamos a la Academia. Atacarán en cualquier momento y lugar
- Ya, pero no en la mansión Uchiha - sonrió el rubio
- ¿Por qué no?
- Itachi - dijo solamente
Todo el mundo conocía a Itachi Uchiha. Era el jefe de toda la policía de Konoha y era uno de los jounins más fuertes de la villa.
- mientras Itachi esté en la mansión, no habrá problema. Pero en el momento en el que se queden solos, estarán en peligro. Y no voy a permitirme perder la vida de otro miembro de tu familia - susurró
- que mi padre esté muerto no es culpa tuya, Naruto - susurró esta vez el moreno
Por primera vez, el rubio se sentía algo aliviado después de lo sucedido. Mucha gente le había dicho lo mismo antes, pero nunca lo había oído de uno de sus familiares directos. Eso le agradó y sonrió a medias.
- gracias. Ahora, vámonos, Hanabi.
- ¡si!
La niña volvió a amarrarse a la mano de Naruto y salieron hacia la casa de Kiba. Neji, por su parte, cogió a Hiroki y salió también. Mientras paseaba, llegó a la orilla del río. Recordaba como su padre le había enseñado a utilizar su Byakugan en aquel mismo y lugar y, sin poder evitarlo, se sentó allí. Pasados unos quince minutos, una voz femenina sonó a su lado.
- hola - saludó
- Ten - ten - susurró él al verla - ¿Qué estás haciendo aquí?
- Tan solo paseaba cuando te he visto - contestó a la vez que se sentaba a su lado - ¿y tu? ¿Qué haces tan solo por aquí?
- No estoy solo - sonrió, señalando al bebé que se había despertado y ahora gateaba a su derecha
- Ja ja ja ja ja - rió la chica - vale, cambiare la pregunta: ¿Qué haces con tu hermano pequeño por aquí?
El chico miró al frente y suspiró.
- Recordar - susurró
- Lo siento - dijo ella, al ver el rastro de nostalgia en los ojos de él
- No te preocupes, estoy bien.
- ¿seguro? Ya me enteré de la pelea que tuviste con Sasuke. Dime que le diste pero bien - pidió ella. no es que Sasuke fuera precisamente alguien a quien admirara
- Bueno, me temo que no solo le di yo - dijo, señalando la herida que tenía en los labios - ese desgraciado tiene un buen derechazo.
Entonces, casi sin que se diera cuenta, Ten - ten le hizo girarse y le cogió la cara con sus manos. En moreno, al ver la vista de la chica fija en sus ojos, pudo sentir un pequeño rubor en sus mejillas. La chica acarició suavemente la herida, poniendo cuidado en no lastimarlo. Él colocó su mano derecha sobre la mano de ella y la acarició con ternura. Pero justo en ese momento, en el que sus miradas eran intensas, al bebé le dio por juguetear con el agua y estuvo a punto de caerse dentro del río. Los chicos corrieron hacia el bebé y lo sujetaron antes de que se cayera. El pequeño reía animadamente, y ellos suspiraron sonoramente.
- perdóname, Ten - ten, pero tengo que ir a buscar a Hanabi. Creo que su reunión de chicas terminará dentro de poco y la casa me queda un poco lejos
- no importa, ve. Y cuídate mucho, por favor - pidió ella
Se miraron de nuevo y ella le dio un suave beso en la mejilla. Mientras ella se alejaba, el sonrió para sus adentros. De verdad le gustaba aquella chica tan independiente y lanzada. Sacudió la cabeza y se dirigió a casa de Kiba. Haber visto a la chica le había hecho olvidar incluso su enfado. Entonces, la detuvo con su voz antes de pensárselo dos veces.
- Ten - ten - gritó
- ¿si? - se giró ella
- ¿quieres... puedes venir conmigo? No se cuanto tardará Naruto y... sinceramente, no se me dan bien los niños - admitió
Ella sonrió y se acercó otra vez a él. Sin decirle nada, cogió al bebé de entre los brazos del moreno y lo acomodó entre los suyos. El pequeño parecía estar a gusto. Neji sonrió.
- gracias
- vamos a buscar a tu hermana - dijo ella, sacándole de su ensoñación
- eh... claro
Y juntos comenzaron a caminar en dirección a la casa de Akiko. Mientras tanto, Naruto caminaba con velocidad por las calles de la villa. El sol se estaba poniendo. Sería un bonito atardecer de no ser por el enfado que llevaba encima. Pero entonces, en medio de una calle, se detuvo. Dos figuras, una más alta que la otra, caminaban con paso firme y lento hacia él. Se puso en guardia un momento, hasta que distinguió la sombra más alta, ya que la otra desapareció de repente. Era la sombra de un antiguo compañero al que conocía muy bien. Se extrañó al verle allí.
- ¿Itachi? - susurró
- ¿Qué tal estás, Naruto?
La fuerte voz del muchacho le sorprendió.
- bien - contestó
- de misión, según tengo entendido
- mi misión está ahora mismo en tu casa - refunfuñó
- ¿Qué? - preguntó él, mirando hacia atrás - no te escondas, mujer. No va matarte por muy enfadado que esté
Naruto no cayó en la cuenta de a quien le hablaba hasta que no vio a la Hyuuga mayor salir de detrás del pelinegro. Sintió una sensación de alivio al ver que estaba bien y otra de reproche hacia ella por haber sido tan irresponsable.
- Hinata - suspiró al fin
- Perdona por no haber podido controlar al idiota malcriado de mi hermano - dijo Itachi
- Da igual. Lo que importa de verdad es que ella está bien - suspiró el rubio.
- ¿no piensas echarme un sermón? - preguntó Hinata, áspera
- No soy quien para hacerlo - dijo él - yo las hice mucho peores que tu a tu edad - reconoció
- No lo jures - le pidió Itachi, acordándose de miles de momentos en los que ese maldito rubio les había puesto en peligro a él y a Sakura.
- Volvamos a casa - dijo Naruto - gracias por traerla de vuelta, Itachi.
- No hay problema - sonrió el Uchiha.
Naruto y él se estrecharon la mano con fuerza y luego Itachi desapareció a la tenue luz del sol del atardecer que pronto sería noche.
- tu hermano está preocupado. Vamos - dijo solamente
- ¿de veras que no piensas decirme nada?
- Solo voy a pedirte que tengas cuidado, Hinata - su voz era más seria de lo que nunca había oído la chica - no quiero te que pase nada.
- ¿Por qué? ¿Por qué es tu misión? - le espetó
- Sí. Tu protección es mi misión. Pero si no pones nada de tu parte, puedes salir malherida. Y eso...
- Eso arruinaría tu misión - comprendió ella
- Eso no me gustaría nada - acabó el rubio - no quiero que te hagan daño.
Ella no supo que decir ante aquellas palabras. Él empezó a caminar y ella trató de alcanzarle, pero soltó un sonoro quejido que hizo que él se volteara de inmediato.
- Hinata
- No es nada, estoy bien - aseguró
- No puedes moverte - entendió él
- Claro que puedo, idiota - dijo, orgullosa
Pero no podía. La fastidiaba aceptar que el rubio tuviera razón.
- al marcharte con Sasuke, forzaste tu tobillo derecho para subir por los tejados y seguir su velocidad, ¿cierto? - explicó Naruto
- supongo que sí - murmuró ella, desviando la vista
- está bien, no pasa nada - resopló él - sube
Ella volvió a mirarle. El chico estaba dándola la espalda y esperaba que ella se subiera sobre él. Pero ella no estaba dispuesta a aceptarlo. Su orgullo no la dejaba.
- de eso nada, me voy andando
Pero al dar otro paso, se resintió aún más.
- súbete, boba. No dejes que tu orgullo te dañe así. ya podrás gritarme, golpearme y echármelo en cara cuando te cures. Ahora, sube - ordenó suavemente
Hinata, al fin, subió. Se amarró con fuerza al cuello de Naruto y sintió, sonrojada, como él pasaba sus manos bajo sus piernas para sujetarla. Suspiró. Fue entonces cuando olió el aroma que despedía en pelo de Naruto. La gustó, porque era suave y olía muy dulce. Naruto por su parte, también se sonrojó un poco al volver a sentir la piel suave de la chica en sus manos. Ella se calmó de repente. Reconocía que con él se sentía tan protegida que incluso podría dormir en medio de una guerra. Lentamente dejó caer su cabeza al lado de la de Naruto, cerrando los ojos. Estaba cómoda en el hueco que había entre la cabeza y el hombro del rubio. Él no pudo evitar sentir un cosquilleo por todo el cuerpo cada vez que Hinata respiraba y él sentía su cálido aliento rozando su cuello. Aquel simple hecho le enloquecía. Por suerte o por desgracia, llegaron a la mansión Hyuuga unos minutos más tarde. Ya era de noche. Cuando entraron, un olor extrañamente bueno estimuló sus olfatos. Con ella aún en brazos, Naruto entró en la casa y vio a Neji y a Ten - ten en la mesa con Hanabi y Hiroki. La chica acunaba al bebé que acababa de quedarse dormido en sus brazos y Neji la miraba como embobado. Cuando Naruto llegó y sentó a Hinata sobre la silla más cercana, Ten - ten le tendió el bebé al rubio y se despidió.
- gracias - le dijo Naruto - por todo
- no ha sido problema - sonrió ella
Neji la acompañó hasta la puerta de la casa y allí se miraron, bajo la luz de la luna. No sabían que decirse, eso estaba claro.
- gracias otra vez por acompañarme - susurró él
- no importa. Quería hacerlo - reconoció ella
- Ten - ten, yo....
Ella esperaba sus palabras. Pero el moreno no habló. Simplemente, la besó. Cogió su cara entre sus manos y la acarició, a la vez que la besaba con algo de nerviosismo y emoción.
- descansa - sonrió él cuando se separaron
- tú cuídate, por favor - susurró
Sus manos permanecieron unidas unos minutos más. Con un último beso, se despidieron y la chica puso rumbo a su casa. Neji, medio embobado, entró de nuevo en la casa. Al ver a Hinata allí, sentada, sin decir nada, subió directamente a su cuarto, sin que Naruto le dijera nada. Le comprendía. Estaba dolido por lo que había hecho su hermana, era razonable.
