23 de Febrero, por la tarde
Al salir de la escuela fuimos directo a casa de Bokuto-san, para comer; él dijo que cocinaríamos algo porque sus padres no estaban y no quería ordenar nada, que "para ahorrar dinero", según él. Y no me quejé para nada; es decir, me gusta cocinar y Bokuto-san no lo hacía mal. Lo que me extrañó fue que, sorprendentemente, estuvo muy callado de camino a su casa. En el metro apenas y dijo una que otra tontería o preguntó algo de la escuela. Estaba bastante raro, pero en todo ese tiempo no dejó de mostrar su sonrisa, esa sonrisa contagiosa.
Me dejó pasar primero a su casa, dejé mis cosas y me deshice de mi suéter, porque estaba un poco acalorado y lo dejé en el sofá. Él, como casi siempre, ya no traía el suéter (esto lo tengo que anotar en otro lugar, esa manía de no traer nada de manga larga de Bokuto-san hace que se enferme en ocasiones). Al poco rato ambos estábamos metidos en la cocina, preparando un sencillo ramen y agua, pero como aún no teníamos mucha hambre optamos por preparar un postre: un helado casero de galletas oreo, fue gracioso porque iba perfecto con Bokuto-san. Él es como un helado de oreo.
Mientras preparábamos el postre decidí abrir la conversación que tenía planeada, esa en la que preguntaba sobre su gran amor. Me volví hacía él mientras batía algunos ingredientes y lo cuestioné con un simple: "Hey, Bokuto-san, ¿cómo vas con tu conquista?". Y bueno, al incio no me comprendió, pero abrió los ojos de sobremanera al comprender a lo que me refería. Bokuto-san es tonto (a veces), pero no un idiota. Y la respuesta me hizo enojar un poco, ¿por qué? No sé. "Está por verse". Eso significaba que ya se había declarado, ¿no? Y que estaba esperando una respuesta o peor... que estaba por hacerlo pronto.
Supongo que, sin querer, mis actitudes fueron más secas y mi humor un poco más serio, pues quería respuestas, pero no quería meterme en la vida de Bokuto-san. Y el notó ese cambio. Me preguntó si tenía algo, y unas ganas terribles de gritarle "¡Sí, maldita sea! Sí tengo algo y no sé qué diablos es, ¡pero es tu culpa! Por estar enamorado de alguien". Pero no lo iba a hacer, me limité a negar y a seguir con todo aquello de comer con mi mejor amigo.
Yo sin querer volver a tocar el tema, por temor a escuchar una respuesta desagradable y ponerme como loco.
Él sin decir nada del tema.
Ambos comimos con normalidad, pero algo pasaba. Él no me miraba directamente y yo buscaba casi desesperadamente sus ojos. ¿Desde cuándo fue así?, ¿no era al revés? Si él era el que siempre llamaba mi atención... y ahora pareciera que yo buscaba la suya. Necesitaba de esos ojos dorados, de esa luz para estar bien.
