N/A: Muchas gracias a todos por seguir la historia, me está sorprendiendo gratamente vuestro apoyo... ¡Por favor! Sé que me vais a odiar un poquito por lo que pasa en este capítulo pero ya sabéis (y si no lo sabéis, os lo digo) que me encanta el drama...

Bruja Inocente, muchas gracias. Sí, Sebastian está celoso de Elliot... Y bueno, va a enfadarse mucho con él (incluso puede que lo quiera matar). Elliot no va a violar a Blaine peeeeeeeeeero... tampoco lo va a tratar bien... Espero que te guste lo que viene... Besos

CAPÍTULO 6: SOY ESTÚPIDO

Jeff llegaba a la dirección que le había dado Blaine. Había ido a su casa a buscar su coche porque estaba algo lejos y se había dado cuenta de que el menor no estaba en condiciones de ir caminando, en metro o taxi. Cuando lo vio se dio cuenta de que no se había equivocado. El moreno lo estaba esperando sentado en la acera frente a una casa en la que se estaba celebrando una fiesta. Se sujetaba las piernas con fuerza escondiendo su cara en las rodillas. El rubio paró el coche sin importarle si impedía a otros conductores continuar su camino, se quitó el cinturón y bajó del vehículo para correr hasta donde estaba el joven. Cuando llegó a su lado fue capaz de escuchar su llanto y eso le dolió demasiado, sentía que había olvidado lo que era ser adolescente y tener que afrontar los problemas propios de esa edad. Se agachó, pasó sus brazos alrededor de los hombros del más bajo y lo ayudó a levantarse. Anderson se apoyó en el mayor y dejó que lo guiara hasta el coche y lo ayudara a sentarse y ponerse el cinturón de seguridad.

Sterling estuvo todo el camino hasta su casa mirando de vez en cuando al ojimiel, que lloraba en silencio. Él había cumplido con lo que el menor le había pedido por teléfono.

Flashback

¿Blaine? – Jeff preguntó en cuanto respondió al teléfono.

¿Pu... Puedes... v-venir... a bu-bus... c-carme? – El menor pidió entre sollozos.

Claro, tranquilo. Dime dónde estás y vamos a buscarte. – El rubio estaba preocupado.

¡No! Ven... tú... solo... tú...

Como quieras. Iré yo solo pero dime dónde estás.

Fin del flashback

Llegaron al apartamento del mayor. Había pedido a Nick que, salvo que lo llamara, no pasara por casa esa noche y se quedara con Sebastian. Algo le decía que Blaine sólo confiaba en él en lo que fuera que había pasado. Sin embargo, no estaba seguro ya que el adolescente no había dicho nada desde que lo había encontrado.

El moreno se sentó en el salón con la mirada perdida en un punto de la pared mientras seguía llorando.

– Blaine... ¿Quieres algo? – Preguntó el rubio, temeroso de empeorar las cosas.

– Abrázame, por favor. – El más bajo suplicó, a lo que el mayor no pudo resistir y lo apretó fuerte contra su pecho, rodeándolo con sus brazos y acariciando su espalda. El llanto se intensificó, haciendo que el otro sintiera un nudo en su garganta. ¿Qué podía decir o hacer? Sintió las manos del joven agarrando con fuerza de la parte trasera de su chaqueta, el ojimiel tampoco quería soltarlo.

Más de una hora estuvieron así, algo que empezó a preocupar a Sterling. Tenía miedo de que fuera algo realmente preocupante. Sin embargo, fue el propio Anderson el que se separó y miró al otro, con los ojos rojos e hinchados.

– Puedes confiar en mí. Voy a escucharte sin juzgarte. – Jeff decidió ser sincero, tal vez eso era lo que el estudiante necesitaba porque empezó su relato.

Flashback

Blaine estaba con Elliot en una fiesta con compañeros de la universidad del mayor. Era viernes y el ojiazul había ido a buscarlo a la salida de su trabajo. Durante un rato estuvieron bailando, besándose y bebiendo, divirtiéndose como el resto de jóvenes que allí estaban. El menor no había bebido demasiado, por lo que era completamente consciente de sus actos.

Después de estar allí un rato, Gilbert agarró la mano de su acompañante y lo dirigió hacia las escaleras. El ojimiel no se preocupó porque había más estudiantes por allí, borrachos y riéndose de quién sabe qué. Sin embargo, el más alto entró en una habitación y empujó dentro al otro antes de cerrar con pestillo para que nadie les interrumpiera.

Elliot... – Susurró el más bajo, algo asustado.

Tranquilo cariño. – El mayor lo besó. – Sólo quiero que nos divirtamos un poco.

Yo no... Yo nunca... – Las mejillas de Blaine se tiñeron de un rojo intenso.

¿Confías en mí? – Preguntó el ojiazul y el otro asintió con la cabeza. – En ese caso, relájate y disfruta.

No sé si estoy preparado. – Comentó el menor.

No seas tonto. No es gran cosa. Te lo vas a pasar bien.

No hubo más palabras porque Gilbert besó de manera intensa al más bajo, impidiéndole hablar mientras agarraba su cintura y lo conducía hacia la cama, donde ambos se sentaron. Anderson quería parar pero su voz no consiguió argumentar nada, sus pensamientos se vieron nublados por el placer de la boca de Elliot en su cuello, besándolo con pasión, marcándolo como suyo. Blaine no sabía por qué no podía negarse, pero sabía que eso no era lo que quería. Notaba su cuerpo excitado y con ansias de más a pesar de que su mente no estaba preparada.

El mayor agarró suavemente una de las manos del ojimiel y la dirigió hacia su entrepierna. El más bajo se sorprendió al comprobar que el botón había sido soltado y la cremallera bajada. Gilbert metió la mano del otro por dentro de sus calzoncillos e hizo que le agarrara el miembro, comenzando a masturbarse con la ayuda del joven que lo acompañaba. Elliot se corrió, manchando con su semen la mano de ambos.

Trágalo. – Ordenó el mayor levantando su mano y Blaine no supo como negarse, así que lo hizo.

Después de eso, el más alto tumbó al otro y lo besó con pasión, rozándose sobre la ropa, haciendo que el menor temblara de placer. El ojiazul desnudó a los dos a toda velocidad, sintiendo toda su pasión y su necesidad. Sacó un pequeño bote de lubricante del bolsillo de su abrigo y untó sus dedos con el líquido para introducir uno en el interior del otro. Rápidamente introdujo el segundo y el tercero mientras besaba al otro. Sin embargo, no se entretuvo demasiado en eso antes de aplicar más lubricante en su miembro y entrar en el ojimiel.

Anderson gruñó de dolor, su entrada ardía por la penetración y se aferró a la espalda Gilbert, clavando sus uñas en la piel ajena e intentando reprimir un grito. No estaba a gusto, no se sentía bien pero no tuvo tiempo de comentarlo porque el otro comenzó con las embestidas.

Dolor, eso es todo lo que Blaine sentía mientras el otro se movía en su interior. Elliot llegó al orgasmo dentro de él y es en ese momento en el que se dio cuenta de que no habían usado protección. Se sintió mareado, estúpido y usado. Su malestar aumentó cuando el otro salió de su interior, se vistió y abandonó la habitación para dejarlo solo. El ojimiel tardó unos minutos en levantarse y vestirse. Al volver a la fiesta, vio como su amante estaba besándose con otro, tan solo unos minutos después de haber tenido sexo con él. Salió de esa casa porque no quería estar allí, necesitaba alejarse.

Flashback

– Después de eso te llamé. No quería hacerlo, no quería molestarte o preocuparos a todos pero no sabía qué hacer. Me duele porque le entregué mi virginidad a alguien que es así, no va a ser un recuerdo bonito. – Blaine se secó un par de lágrimas que caían por sus mejillas.

– Es un... No puedo decirlo, eres muy joven para escuchar esas palabras... ¡Te diré lo que haremos! Vas a ir a darte una ducha para que te sientas un poco mejor mientras yo llamó a Nick para que se quede esta noche con Seb. Voy a preparar algo de té y vamos a ver películas para llorar... Moulin Rouge, Titanic, Gosht... ¡La que más te guste! Después iremos a descansar y mañana iremos a que te haga unos análisis para asegurarnos de que estás bien, te conseguiré un justificante para que no vayas a trabajar y te pasarás la tarde con Sebastian... Te aconsejo que se lo cuentes, no te gustará que se entere por otros y, aunque yo te guardaría el secreto, es mejor que lo sepa. Intenta suavizar un poco las cosas para él, no quiero que tengamos que buscarle un abogado para que lo defienda por asesinato.

– Suena un buen plan para mí.

– Te dejaré algo de ropa de Nick para que te pongas.

El rubio salió de la sala y se dirigió a su dormitorio mientras Anderson se quedó ahí, intentando controlar las lágrimas que luchaban por salir. Era cierto que se sentía mal, se sentía usado y triste, pero había algo bueno en todo eso. Se dio cuenta de que no estaba solo. Sterling volvió con una sonrisa y un pantalón de deporte y una camiseta de su esposo.

– Antes de irme al baño... ¿Puedo hacerte una pregunta? – El menor miró al otro.

– Claro que sí, todas las que quieras. – El mayor se sentó junto al otro.

– ¿Es siempre así? – Preguntó el estudiante y, al ver la mirada confundida de su amigo decidió clarar. – El sexo... ¿Es siempre así?

– No, no es así siempre. Depende de muchas cosas. Esta experiencia es algo normal porque no estabas preparado y Elliot no te quería pero cuando conozcas a la persona adecuada y él se preocupe por ti, todo será mejor... – Se quedaron en silencio, pero el enfermero se dio cuenta de que el otro tenía más preguntas. – Puedes preguntar lo que quieras.

– ¿Nick y tú...? – El más joven se sonrojó.

– Nuestra primera vez fue un desastre, – Jeff sonrió ante el recuerdo, – no sabíamos lo que teníamos que hacer, me hizo daño y fue rara. Pero no fue traumática porque ambos nos preocupamos por el otro y buscamos sentirnos bien. Al final acabamos masturbándonos y besándonos. Después investigamos más y volvimos a intentarlo, esa vez más conscientes y seguros de lo que teníamos que hacer y esa fue mágica.

Blaine se sintió mejor tras esas palabras y se fue a la ducha. Tenía esperanzas de que después de la tormenta, saliera el arco iris.