Todos se sentaron a la mesa, pero antes de que Robin pudiera, Franky se lo impidió.
- Bueno, creo que mi regalo es mejor que te lo de ahora, Nico Robin. - dijo Franky orgulloso
- Oh, vale – dijo Robin sorprendida
Franky retiró la tela que cubría el trono. Aquel trono que tanto había costado hacer a Franky, estaba ahora a la vista de todos.
- ¡Qué chulo! - gritaron Luffy y Chopper
- Es precioso, Franky – comentó Nami
- Impresionante – dijeron los demás
Pero faltaba la opinión de la cumpleañera. Franky estaba empezando a ponerse realmente nervioso. Miró en dirección a donde estaba ella y la vi observando el trono con evidente sorpresa.
- ¡Vaya!¡Franky, es precioso!Impresionante – dijo Robin sonriente, mirando a Franky
Franky resopló aliviado, su corazón que hasta hacía un momento había estado a punto de estallar por la velocidad a la que bombeaba ahora estaba relajado. Sonrió con amabilidad y separó el trono, como todo un caballero, para que ella se sentara.
La cena transcurrió con normalidad, Luffy haciendo el tonto, Chopper y Usopp riéndole las gracias, Sanji admirando a Nami,y Zoro riéndose de él, Brook haciendo bromas de esqueleto mientras Franky se las reía, aunque en realidad Franky tenía la vista puesta, discretamente, en Robin, quién se lo estaba pasando de miedo con aquel espectáculo. Hubo un momento en que las miradas de Franky y Robin se cruzaron y Franky apartó la mirada avergonzado.
Cuando terminaron de cenar, Sanji retiró los platos ayudado por Usopp. Había llegado la hora de dar los regalos.
- ¡REGALOS! -gritó Luffy
Nami fue detrás del mástil y sacó un lienzo.
- Robin, este es tu regalo – dijo
Robin le dio la vuelta y vio su retrato, era impresionante, parecía una fotografía.
- ¡Nami, es genial, me parezco muchísimo! Muchas gracias – contestó la morena entusiasmada
- Bueno, no es tan personal como el de Nami, pero espero que te guste – dijo Zoro, mientras le daba una botella de sake, el más caro que encontró.
- Vaya Zoro, gracias, ha ha, me vendrá bien – respondió Robin con un gesto de agradecimiento
-Robinceta mía, yo a parte de la cena... como me pareció que era poco, te he comprado este perfume, va acorde con tu personalidad, misteriosa y sexy – dijo Sanji haciéndose el encantador.
- Oh, gracias cocinero – contestó ella con una sonrisa amable
- Yo te he hecho estos jabones de baño con olor a flor del cerezo... - dijo Chopper sonrojado
- ¡Que detalle Chopper! - dijo Robin acariciándole el sombrero.
- ¡Ayyy!¡Que vergüenza! - contestó Chopper escondiéndose detrás de Nami
- Yo, como capitán del Sunny, ¡te entrego tu Jolly Roger personalizado! - Luffy trajo la gran, gran bandera de Robin y la extendió en el suelo.
- ¡Madre mía Luffy!¡Es enorme! Mira incluso puedo ponerla de moqueta en mi habitación, ha ha – contestó la morena
-¡Qué buena idea!¡No se me había ocurrido!¡Voy a llevártela allí, ahora vengo! - dijo Luffy con entusiasmo y se fue corriendo con la bandera.
- Lo mío, es lo mejor – dijo Usopp, cogió su tirachinas gigante y disparó algunos fuegos artificiales, que explotaron con un brillante color violeta y formaron un dibujo del Sunny y todos sus tripulantes a bordo, después se deshizo, y las chispas que caían parecían pétalos – estos fuegos los conseguí peleando contra un bravo dragón de la isla de los cerezos, que está en el East Blue... - pero antes de que pudiera seguir con su trola, Nami le dio una colleja y le dijo que se callara, que había aún otro regalo.
Brook se levantó de sus sitio, caminó hacia el mástil y se apoyó en él. Cogió el violín y dijo:
- Nico Robin. Hoy haces un año más. Hemos vivido pocas cosas juntos hasta ahora, pero creo que me atrevo a decir... - hizo una pausa, y la miró – Nico Robin, ¿ me enseñas las brag...- antes de que pudiera terminar la frase la pierna de Sanji apareció volando y le dio una fuerte patada en la mandíbula a Brook.
Todos, incluida Robin, rieron. Brook se levantó, cogió su violín y comenzó a tocar una canción de cumpleaños creada especialmente para ella.
Nami cogió a Chopper de las manos y comenzaron a bailar. Antes de que Franky pudiera hacer nada, Sanji apareció y con una reverencia pidió salir a bailar a Robin que aceptó. Solo quedaron sentados en sus respectivas sillas Zoro, Usopp y Franky porque Luffy estaba bailando solo en modo discoteca.
- Maldito cocinero – dijo Zoro.
- ¿Por?¿Acaso querías bailar con Robin? - respondió Usopp confundido.
- No – hizo una pausa y miró discretamente a Franky – yo no – dijo finalmente.
Franky miró hacia otro lado como si no se diera por aludido. Pero no pudo evitar mirar bailar a Robin. Sonreía. Mucho. Quizás estaba feliz con Sanji. Franky la quería. Para Sanji no era ni la primera ni la segunda, para Franky era la única. Cómo podía ganársela tan rápido haciendo tan poco. No lo entendía. Pero se dio cuenta de que empezaba a sentirse mal. Tenía que estar allí por Robin, pero ahora mismo solo estaba por obligación moral, no por gusto.
Al cabo de un rato Nami sacó a bailar a Usopp y Chopper le pidió bailar a Franky, que aceptó a regañadientes. Luffy, Franky y Chopper bailando en modo discoteca, ejecutando los tres los mismos pasos. Ya tenían hasta una coreografía.
Zoro, estaba más que borracho, aún sentado a la mesa, y Sanji seguía bailando con Robin, mientras Brook tocaba.
Pasados unos 20 minutos, Zoro estaba dormido en la silla. Luffy estaba agotado, y Chopper y Usopp también así que se fueron a dormir.
Sobre la cubierta, que se había transformado en una pista de baile solo quedaban: Brook que seguía tocando sin parar, canción tas canción, Nami que ahora bailaba con Franky, y Sanji que seguía bailando con Robin.
Franky estaba celoso no, lo siguiente. Es más, empezaba a cabrearse, llevaba toda la noche intentando estar un sólo momento a solas con ella para darle su regalo especial y Sanji no hacía más que quitársela, quizás inconscientemente, o quizás no. Franky sabía que Sanji sentía algo por otro miembro de la tripulación que no era Robin, ella era solo una tapadera. Entonces, ¿por qué hacía eso?
Nami advirtió que Franky no estaba bien, miró hacia donde miraba él y vio el problema.
- Sanji-kun, ¿quieres bailar conmigo? - dijo Nami, para que Franky pudiera bailar con Robin.
- ¡Claro Namicilla! - contestó Sanji, que besó cordialmente la mano de Robin, cosa que hizo que Franky casi estallara de furia y fue con Nami.
Franky fue hacia Robin, pero algo se puso en medio. Brook había puesto un disco de música. Brook se había interpuesto entre ellos.
- Nico Robin. Llevo toda la noche tocando, quiero mi recompensa, que es un baile con la cumpleañera – dijo con actitud caballerosa.
Franky no pudo más. Estaba muy enfadado pero no podía estropearle el cumpleaños a Robin, la quería demasiado. Simplemente respiró hondo para calmarse y se fue sin mediar palabra. Brook cogió a Robin de una mano y puso su otra mano en su cintura. Robin ni siquiera miraba a Brook mientras bailaban, solo miraba como Franky se iba.
Franky bajaba los escalones para ir a su habitación. Su enfado había pasado a ser tristeza. La culpa no era de Sanji, ni de Brook, ellos no hicieron nada con malicia. Si Robin hubiese querido hablar con él durante la noche, o bailar con él, lo habría hecho. Se había dado cuenta de que Robin no le quería, que ni siquiera había hecho falta darle el regalo que le había hecho, y que aún llevaba en el bolsillo de la chaqueta, para saber si le correspondía. Franky pasó por delante de su cuarto de trabajo y cogió el cartel que tenía puesto de "no molestar". Cuando llegó a su cuarto, lo puso en la puerta, entró y cerró. Se sentó en su cama mirando a la ventana, se quitó aquellos incómodos pantalones, pero se dejó la chaqueta del traje. Metió la mano en el bolsillo, y sacó el regalo de Robin, lo miró, lo acarició y lo dejó sobre la mesilla de noche.
-
Mientras tanto en cubierta:
Nami estaba preocupada por Franky, se había ido así, tan de repente. Además, todo esto le daba pena porque Robin también estaba sufriendo, solo había que verle la cara.
De repente, Zoro se despertó, vio la escena y frunció el ceño. Se interpuso entre Sanji y Nami, Sanji se enfadó un poco pero Nami le tranquilizó y le dijo que el siguiente baile sería para él. Sanji murmurando algo entre dientes se fue a recoger los platos y a llevarlos a la cocina. Mientras, Nami le contó todo a Zoro mientras bailaban. Zoro soltó a Nami y fue hacia la cocina para hablar con Sanji.
- Cocinero, tenemos que hablar... - dijo Zoro con voz seria
- ¿Qué quieres, marimo? - contestó el rubio
Zoro le hizo sentarse y le contó todo, mientras bebían sake.
Cuando terminó de contárselo, Zoro pensó *Pues al final no se guardar un secreto* y rió levemente. Sanji se sintió culpable y comprendió porqué se había ido así.
Realmente Sanji estaba enamorado en secreto de otro miembro de la tripulación; alguien que ninguno de sus nakamas se imaginaría. Sin embargo, se había dedicado a coquetear con Robin sin ningún fin, privándole a Franky de tener cualquier oportunidad con ella.
Ya llevaban una botella de sake cada uno, y su conversación se tornaba más sincera por momentos.
- Zoro, tu sabes que no lo he hecho con maldad, ¿no? - preguntó Sanji avergonzado
- ¿Yo? Que voy a saber yo. Sólo tonteas como un imbécil con cada mujer que pasa por delante...- contestó mientras apartaba la mirada.
- ¡Ya sabes que soy un gentleman, joder! -dijo Sanji riéndose como un borracho, no demasiado alto para no despertar a sus nakamas
- Haz lo que tengas que hacer para que tu conciencia quede limpia, gentleman de pacotilla- respondió con sequedad, a lo cual Sanji respondió con una mueca de preocupación y agachando la cabeza.
- Zoro... - susurró Sanji
- ¿Qué...? - el peliverde le miró
Sanji se levantó de la silla lentamente y se acercó a él. Zoro seguía esperando una respuesta a su sencilla pregunta. Se agachó ligeramente y cuando estuvieron cara a cara, Sanji le besó. Zoro sorprendido se apartó, miró a Sanji esperando una carcajada de borracho y así una excusa para zurrarle por lo que acababa de hacer. Sin embargo, Sanji estaba ahí delante, serio pero expectante, con la expresión curiosa de un niño.
*¡¿Lo ha hecho en serio?!*-Pensó Zoro a punto de estallar. Su pulso se aceleraba cada milésima de segundo que permanecía mirando a los azules ojos de Sanji. Parecía que el tiempo se hubiera detenido, tenía que tomar una decisión: mostrarle lo que sentía o patearle el culo con el fin de que no volviese a pasar, el tema se olvidara y todo volviera a la "normalidad". No es que prefiriera fingir enfados hacia él solo para tener algún tipo de contacto físico a tener una relación, o lo que quiera que fuera, con él, pero sería más sencillo. No habría que explicarle a sus nakamas sus orientaciones sexuales, no sabía si lo aceptarían.
Zoro dejó de pensar, agarró a Sanji por la nuca y lo atrajó hacia sí. Se fundieron en un apasionado beso.
Hasta que Zoro notó un líquido resbalando por su barbilla.
- ¡Ero-cook! ¡Estás sangrando por la nariz!
- ¡Mierda! - Respondió Sanji aturdido por la embriaguez. Se secó la sangre con la manga.
Los dos empezaron a reírse a carcajadas,¿había sido demasiado para el cocinero en una sola noche?
-Eres una nenaza - rió Zoro, acariciandole el brazo.
-Pues esta nenaza...-se tambaleó debido a su embriaguez -... va a arreglar lo que ha jodido - respondió muy serio. Luego añadió un ¡hip!, miró a Zoro, asintió y salió por la puerta de la cocina.
Todos se iba a acostarse ya, Nami, Zoro y Brook recogieron los globos y los adornos ya que los demás se habían ido a dormir pronto, ahorrándose ese marrón.
"Qué cara más dura", pensó Zoro.
-
Franky, sentado sobre el borde de su cama, se peinaba el tupé intentando desviar su mente hacia otra cosa que no fuera Robin, pero le era imposible.
Estaba enamorado de ella, daba igual si ella le correspondía o no.
En las aventuras que tuviesen posteriormente, él iba a cuidarla y a protegerla, aunque de ello dependiese su vida.
CONTINUARÁ...
