Hola, queridos seguidores~ :DD

Pues en primer lugar, lamento mucho la tardanza con la actualización de este capitulo :c hubo muchos problemas, entre ellos la muerte de mi PC e_e (Por dos semanas estuve chillando al creer que se me habían borrado todos mis fanfics ;u;) y los estudios, bla, bla, etc, etc... uwu

Muchas gracias por los reviews, serán contestados al final como siempre~ nwn

En fin~ quiero aprovechar para mencionar, que una vez concluya con este fanfic (ya pronto :'3) pienso empezar con otros proyectos futuros, como el que sera un AU KuroEne (donde tendremos a un Kuroha bad boy -w-) hasta un OT3 ShinTakaHaru :DD pero aun están siendo planeados X3

En fin~ este capitulo se lo quiero dedicar a mi autoproclamada kouhaii, Pos-chan :3 y en general, a todas las fans del HaruxTaka. (Lamentos hacerlos sufrir con el ShinTaka del capitulo anterior XDD)

Sin más que decir, disfruten del capitulo!~


Disclaimer: Kagerou Project/Mekakucity Actors no me pertenece. Todos los derechos de autor van para su creador Jin (Shizen no Teki-P)


Capítulo 7 – "Incontrolables deseos"

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"Prefiero morir siendo un hombre que vivir como un monstruo."

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—Takane… -murmuró el joven en un quejido de dolor.

Apenas era capaz de hablar, el aliento le faltaba y tenía la mano en el pecho por el dolor punzante que sentía. Un ataque. Mierda ¿por qué justo ahora?

Necesitaba ayuda y la única persona que estaba ahí era Takane. Su compañera de clases, su mejor amiga y de la cual secretamente estaba enamorado. Pero la chica estaba durmiendo con los audífonos puestos, cosa que ya era costumbre, y estando él incapaz de siquiera articular alguna palabra, no podía llamarla.

¿En serio acabaría así?

Por un momento, vio su vida pasar frente a sus ojos, pero esos instantes de sus memorias no tenían que ver con su familia o amigos, no, solo estaba ella, la dulce chica de coletas de la que intentaba desesperadamente decir su nombre. No, no podía acabar así, había tanto que decir.

En la profunda oscuridad, Haruka creyó que estaba muerto y de cierta forma lo estaba. Lo único que pensaba era en que nunca pudo confesar sus verdaderos sentimientos, que nunca pudo proteger a Takane como hubiese querido hacerlo. Aunque con ese cuerpo tan débil con el que había nacido igual no lo hubiera logrado. Se odiaba, su cuerpo, su mente, a él mismo. Patético, pensó.

Justamente, cuando creía que todo acabaría, aquel ser apareció. Sus cabellos negros, sus ojos rojos. Un monstruo de aspecto femenino. Le miraba fríamente y de pronto habló.

"¿Qué es lo que quieres?"

—Quiero protegerla… -contestó en un susurro.

"¿Estás dispuesto a pagar un gran precio por eso?"

—Por ella sería capaz de pagar lo que fuera. –dijo decidido.

Apenas y había terminado de hablar, de la extraña mujer apareció una gigantesca serpiente negra, de ojos del mismo rojo intenso y esta se introdujo dentro de él. De pronto, el dolor que hace un momento experimentaba había desaparecido, al igual que sus recuerdos.

A partir de entonces, solo hubo oscuridad. Su mente se sumergió en un trance de sueño y para cuando despertó ya habían pasado tres años. ¿Cómo era eso posible?

Algo que le había sorprendido bastante, es que al despertar, la primera persona con la que se había encontrado era nada menos que su amigo Shintaro, el cual, en un acto impulsivo y de alegría, le había abrazado y eso solo provocó que Haruka estuviera más sorprendido y confuso. Era cierto que Shintaro y él eran amigos, pero normalmente el chico de cabellos azabaches solía ser muy reservado ¿entonces por qué le había abrazado de esa manera?

Fue entonces que escuchó al ex hikikomori decir ese nombre: Konoha. Al momento de repetirlo, todos los recuerdos llegaron a la mente de Haruka. Ahora lo entendía todo, bueno, al menos la mayor parte. Ahora entendía por qué Shintaro era tan amigable con él, pues en el tiempo en que este había sido Konoha, su amistad se había reforzado y, además del pelinegro, Konoha se había hecho amigo de todos los integrantes del Mekakushi y eso incluía a la chica de cabellos azules, la virus que habitaba en el móvil de Shintaro, Ene.

Recordó la fascinación que tenía hacia aquel ser cibernético, aunque ignoraba la razón. Fue entonces que se dio cuenta. Era ella, Takane. Su Takane. ¿Cómo es que no se había dado cuenta? Él, que se prometió a sí mismo y a ella, que jamás la olvidaría. ¿Cómo pudo no recordarla? En cambio ella lo había reconocido de inmediato. La hizo sufrir con su indiferencia y su olvido. Pero ahí no acababa todo, al dormir, Haruka recordó, algo que hubiese querido nunca haber sabido. Había abusado de ella.

Hubo noches en las que estuvo en el hospital, en que Haruka no podía conciliar el sueño, pues cada vez que cerraba los ojos, la imagen de la joven debajo de él, llorando, gimiendo de dolor, implorando que se detuviera, aparecía en su mente. Eso no era lo peor, ella le había dicho que le odiaba ¡¿y cómo no?! Pero no había sido él, era su cuerpo, pero no su conciencia. ¿O tal vez si? La verdad es que ni él entendía quién era esa entidad de cabellos negros y ojos ámbar que habitó su mente, pero le temía, de eso no había duda.

Entendía por qué Takane le había estado evitando, lo comprendía, pero no por ello no le dolía. Deseaba verla, ahora más que nunca, abrazarle y disculparse con ella, rogarle, implorarle su perdón. Que al menos pudiesen ser amigos al igual que antes. ¿Podría perdonarlo?

Por el momento, lo poco que sabía sobre ella era gracias a Shintaro, quien solía darle mensajes y recados de ella, y hasta la excusaba por su ausencia. Eso solo significaba que el chico de chaqueta roja no sabía nada, posiblemente nadie del Dan estaba enterado. Takane se había guardado aquel secreto para si misma. Él apreciaba el que quisiera encubrirlo, pues no quería ni pensar en cómo todos reaccionarían al saber lo que le había hecho a ella –de hecho, le sorprendía que sus amigos no lo odiaran después de sus intentos de asesinato-, pero eso no apaciguaba la culpa que sentía.

Por otro lado, aunque apreciaba mucho que Shintaro estuviera siempre al pendiente de él, no podía evitar enojarse al saber que el azabache pasaba mucho tiempo con Takane. Según se había enterado por Hibiya –quien podía ser un pequeño metiche cuando se lo proponía- ambos gamers no solo se la pasaban juntos, sino que su relación había mejorado y ahora eran amigos muy unidos. Eso fue un golpe bajo para Haruka. Anteriormente hubiese estado muy feliz de que Takane y Shintaro se llevaran tan bien, pero ahora, el sentimiento que se apoderaba de él, era el mismo que sintió en su momento cuando fue Konoha y veía, precisamente al chico adicto a la soda, platicando cordialmente con Ene –si es que no estaban discutiendo-.

Celos. Sabía que de eso se trataba y no se sentía avergonzado al admitirlo, pero, cada vez que veía a Shintaro, cuando este se atrevía a hablar sobre Takane, una necesidad casi incontrolable de querer golpear a su amigo se apoderaba de él. Aquellos celos no eran normales, al menos así creía Haruka y temía hacerle daño a Shintaro, porque junto con ese deseo de darle una paliza, estaba aquella voz que le acompañaba. Incitándolo a cometer actos atroces. La reconocía, oh claro que sí, era su voz.


Luego de estar sopesándolo durante mucho tiempo, el joven de la marca, decidió que iría a ver a Takane. Se había aguantado durante mucho tiempo, pero luego de enterarse de que esta estaba enferma no pudo evitar preocuparse y ahora solo deseaba estar a su lado para apoyarla, así como ella lo hizo con él cuando estuvo en coma, según se enteró del resto del Dan.

Al contrario de la chica de coletas, Haruka estaba como nuevo. Ya no tenía necesidad de usar las muletas, pues ya podía caminar de manera normal, estaba completamente enérgico y saludable. Era increíble, pero al final, Haruka se había hecho del cuerpo fuerte que siempre había querido ¿pero a qué precio? De haber sabido que Takane lo pagaría más que nadie, jamás hubiera aceptado, pero al final de cuentas, todo había sido por ella ¿no?

Como fuera, lo único que pedía es que Takane no se negara a verlo o le sacara de su casa. Solo quería hablar con ella, solo eso. Estuvo tan perdido en su mente que no se percató que ya estaba en frente de la casa de dicha chica. Recordaba las innumerables veces que había ido a dicho al lugar para acompañar a Takane a la escuela. Siempre era recibido por la dulce abuela de esta, de quien ya se había ganado su aprobación.

Se sintió nervioso. Se imaginó a Takane enojada con él, gritándole que lo odiaba y que no deseaba verlo nunca más. Con esa idea en la mente, Haruka dio pasos hacia atrás con la intención de irse, pero de pronto, saliendo de la casa de Takane, aparecieron los hermanos Kisaragi, los cuales se sorprendieron bastante al ver a Haruka ahí.

—Haruka-kun ¿viniste a ver a Takane-chan? –habló primero Momo.

—A-ah, si… ¿Cómo esta ella? –preguntó con preocupación.

—Está bien. –contestó Shintaro secamente. Se notaba enojado y el de cabellos descolorados sabía la razón.

Desde el tiempo en que estuvo en el hospital, el portador de la jersey roja solía interrogarle sobre él y Takane, si es que había un problema entre ellos. Haruka, como era de esperarse, mentía diciendo que todo estaba bien. Shintaro no era idiota y se daba cuenta de que su amigo no le decía la verdad. Se resignó con seguir averiguando el problema entre ellos, pero eso no hizo que se sintiera menos molesto u ofendido porque, los que se suponen eran sus mejores amigos, no confiaran en él.

—Ya veo… ¿será que puedo entrar a verla?

—No creo que sea buena idea. Se ha dormido en que nos hemos retirado. –respondió Shintaro mientras metía sus manos en los bolsillos de su pantalón café.

— ¿Y qué? –dijo la rubia mientras observaba a su hermano con molestia- El que Takane-chan este descansado no significa que Haruka-kun no pueda entrar a verla.

—Solo decía… -Shintaro le devolvió la mirada fulminante a su hermana antes de desviar sus ojos hacia el más alto- Si quieres entrar a verla hazlo, pero no la despiertes. –concluyó Shintaro para luego hacer un ademan de despedida y retirarse.

—Suerte. –le deseó Momo a Haruka antes de irse detrás de su hermano. El chico de la marca se limitó a sonreír.

Una vez los Kisaragi se habían ido, el alguna vez llamado Konoha se giró para observar nuevamente la casa. Momo había dejado la puerta abierta para que él pudiera entrar, cosa que agradeció mentalmente, y con los nervios a flor de piel, el chico entró.

Ya en la casa de la familia Enomoto, Haruka caminó por los pequeños pasillos en dirección a la habitación de Takane, el cual ya sabía dónde se ubicaba. En la puerta de la gamer había un cartel que decía "Prohibida la Entrada" en letras rojas con el dibujo del personaje de Actor en versión chibi, apuntando con su arma al lector de dicho cartel. Sonrió. Reconocía ese dibujo, era suyo después de todo.

Aun inseguro, abrió lentamente la puerta y se asomó para encontrar a Takane recostada en su cama, durmiendo tranquilamente.

Una gran emoción recorrió su cuerpo al ver a Takane, ahí, en persona, carne y hueso. Luego de tanto tiempo, deseando verla, ahí estaba para él. Estaba tan emocionado que no se dio cuenta de cuando se había acercado a esta. Ahora era capaz de verla mejor. Llevaba su cabello suelto y aunque tenía puesta su pijama, insistía en llevar su chaqueta azul encima, como siempre, cerrada hasta el cuello.

"Se ve hermosa." Pensó sin quitarle la mirada de encima. Observando cada detalle, sus hebras oscuras cayendo por su rostro, sus pestañas largas, su pecho al levantarse por cada respiración, sus mejillas levemente sonrosadas, sus labios. Esos labios, que tantas veces soñó con besar, incluso ahora se sentía tentado a hacerlo, pero su deseó no se detenía ahí, quería besarla, abrazarla, tocarla, acariciarla…

Mientras más pensaba en eso, sin darse cuenta, su mano se iba acercando lentamente a la chica. Solo un rose, ella no sabría nada, en realidad, nadie tenía que enterarse. Su respiración se aceleraba conforme iba acortando la distancia. Cuando su mano estuvo a punto de tocar la piel ajena algo le detuvo. Una voz.

"Vamos… hazlo. Nadie se enterara."

Se detuvo en seco. Esa voz. Había algo raro en ella, no la había escuchado en su cabeza como siempre, no, la había escuchado justo detrás de él. Nervioso, se giró lentamente para encarar al intruso.

Su expresión nerviosa cambió a una de terror al ver a la persona que ahora entraba a la habitación.

— ¿Qué pasa? Parece que has visto un fantasma. –sonrió burlonamente la entidad de cabellos negros y ojos ámbar.

—N-no puede ser… -masculló Haruka nervioso al ver a Kuroha enfrente de él- Tú… tú estabas muerto.

— ¿Muerto? ¿Yo? –Kuroha dejo escapar una carcajada- Por favor, no seas idiota. ¿Es que acaso no te das cuenta? Mientras tú vivas, yo seguiré viviendo.

Escuchar eso provocó que Haruka sintiera un escalofrío recorriéndole la espina dorsal. Negó con la cabeza una y otra vez.

—No… ¿Cómo es eso posible? –le interrogó al pelinegro, pero este no le hacía caso. No, la atención de Kuroha estaba en la joven que dormía plácidamente en su cama- No te le acercaras, no dejare que le hagas daño. –dijo Haruka mirando amenazante al monstruo de ojos amarillos.

— ¿Y quién va detenerme? ¿Tú? –Nuevamente se echó a reír- Escúchame, aquí la única persona que le ha hecho daño a ella has sido tú.

— ¿Qué? N-no es verdad. ¡Tú abusaste de ella!

—Nosotros. –Corrigió el azabache.

Haruka no supo que contestar. Lo que Kuroha decía de alguna forma era cierto. Había sido él. Él había abusado de Takane, la había violado.

—Jamás le haría daño a Takane. Y-yo la amo… -susurró.

—Exactamente, la amas, pero no solo la amas ¿verdad? –La sonrisa de Kuroha se hizo más grande- La deseas…

—A-ah… yo… -un leve rubor apareció en las mejillas del pelicastaño.

—No hay razón para avergonzarte. Es normal y comprensible. –Decía el ojiambar mientras posaba su mano encima del hombro de Haruka para luego hacer que viera a Takane- solo mírala…

Así como Kuroha había dicho, el joven de la marca se giró a observar a su amiga. Al mirarla tan calmada, tan indefensa, tan expuesta… El deseo de hace solo un momento volvió a apoderarse de él. Su pulso se aceleraba recordando el dulce sabor en los labios de Takane, su piel tan suave al contacto… su cuerpo se tensó y dentro de esos recuerdos llegaron los gemidos de dolor y los sollozos de la chica. Se alejó de ella.

—No, no… ¡No quiero lastimarla de nuevo! ¡No lo hare y tú no me obligaras! –Haruka empujó bruscamente a su otro yo. Este último se sorprendió por su acción y rápidamente devolvió el empujón, pero con más fuerza, haciendo que Haruka cayera al suelo.

El pelicastaño observó a su alrededor y ahí notó que ya no estaba en la habitación de Takane, estaban en otro lugar, un cuarto parecido al de un hospital, completamente en blanco, sin ventanas ni puertas, solo una camilla donde él había pasado gran parte de su vida. Encima de dicha cama estaba su cuaderno de dibujos.

Haruka corrió a tomar su cuaderno y al abrirlo, de este empezó a rebosar un líquido negro rojizo, el cual tardó en identificar como sangre, y no cualquier sangre, la sangre de sus amigos a los cuales casi asesinó -a los cuales había matado en otras líneas del tiempo-; espantado, soltó dicho cuaderno, mientras la sangre seguía brotando y se extendía en toda la habitación blanca.

—Yo no tengo que obligarte a nada ¿es que acaso no lo entiendes? –Decía Kuroha con una sonrisa esquizofrénica y enfermiza- tú lo harás… así como lo hiciste antes…

—No, no, no... -seguía negando Haruka, mientras la habitación empezaba a llenarse de aquella sangre que brotaba de su cuaderno; ya le llegaba hasta los tobillos.

Seguía subiendo, cada vez más y más, mientras Kuroha solo reia con locura. La sangre ya casi le llegaba al pecho y no tardaría en ahogarse en esta.

—No quiero lastimar a Takane... -susurró, esperando morir ahogado.

Y no lo harás.

Una tercera voz interrumpió.

La sangre que hace un momento casi llenaba la habitación, ahora se escurría por las esquinas de las paredes hasta desaparecer sin dejar manchas o rastro alguno. El cuaderno de dibujos igual había desaparecido.

Al drenarse la sangre, Haruka notó que la habitación había cambiado. Ahora había una puerta, la cual sonó como si alguien tocara del otro lado. La puerta se abrió lentamente y alguien entró por esta.

Tanto Haruka como Kuroha se volvieron ante el recién llegado.

—Tsk... ¿Y tú que haces aquí? –comentó el pelinegro con mala gana.

Ahí estaba, aquel personaje que Haruka había creado, aquel al que diseñó y nombró, aquel que reflejaba la persona que quería ser, alguien fuerte. Su álter ego: Konoha.

El albino centró su mirada poco expresiva en su creador, al cual le ofreció una mano.

—Tú... –susurró el dibujante mientras tomaba la mano del peliblanco. Aún estaba anonado al ver a su personaje enfrente de él, aunque en realidad se tratara de sí mismo- ¿cómo... es esto posible? ¿Cómo es que estas aquí?

—Como explicó Kuroha anteriormente, tanto él como yo somos parte de tu subconsciente. Mientras vivas, nosotros viviremos. –explicó Konoha con seriedad, a lo que Haruka bajó la mirada.

— ¿Ves? Te lo dije...~ -masculló un Kuroha victorioso.

—Pero eso no quiere decir que te convertirás en una mala persona. –posó su mano encima del hombro del pelicastaño.

— ¿A-ah, no?

—No... –Dijo con voz fría- Hay algo que debes saber, Haruka... Kuroha y yo fuimos creados a partir de aquello que en tu mente reprimías. En mi caso, yo soy reflejo de tus sueños, de tus ambiciones. Tú añorabas ser alguien fuerte quien pudiera proteger a Takane ¿no es así?

—Sí, yo quería siempre estar a su lado para protegerla, pero al final, la lastime... –dijo con voz entrecortada y desviando su mirar de las ilusiones.

—Kuroha, al contrario de mí, es la creación de tus sentimientos negativos: tus celos, tu enojo, tu deseo lujurioso incluso. –seguía explicando el de ojos magentas- lo que ocurrió con Takane...era inevitable.

— ¡No! ¡Son excusas! Pude haberme detenido... ¡Pude haberlo evitado! –Exclamó Haruka con ojos llorosos- Era mi cuerpo, mi mente y no pude controlarlos...

—Era inevitable, amigo mío~ -Kuroha sonreía con malicia.

—Cuando moriste en aquel tiempo... cuando tu habilidad fue activada, estas dos personalidades fueron separadas, y fui yo quien controló tu cuerpo gran parte del tiempo en tu ausencia. –Haruka seguía escuchando, aunque sin muchos ánimos- cuando yo morí... Kuroha se apoderó del cuerpo, pero él tenía una ventaja encima de mí...

—Los recuerdos. –Completó el azabache- Konoha, era un idiota con amnesia, sin recuerdos de quien era y sin conocimiento de varias cosas. Su mente era como la de un mocoso al que había que explicarle todo... -Kuroha observó a su contra parte, la cual frunció levemente el entrecejo, al igual que Haruka- pero ya sabes cómo son los mocosos, inocentes, sin malicia...

—No entiendo por qué me dicen esto... –El joven Kokonose había quedado en el suelo nuevamente, cabizbajo, observando el único dibujo que había logrado salvar de su cuaderno. El primer dibujo que había hecho de Actor, de Takane, su Takane.

— ¿Es que no te das cuenta? –Konoha se agachó al lado de su creador- Kuroha y yo estamos en una balanza... Con tu muerte, aquella balanza se desequilibró y se desbordó más por un lado...

—Tú eres la balanza, tú eres el equilibrio. –agregó Kuroha, quien estaba parado al lado izquierdo de Haruka.

—Nosotros estaremos contigo hasta que mueras... Nosotros nos iremos contigo. –el albino se levantó, quedando igual parado, justo al lado derecho de Haruka- el quien te conviertas, alguien bueno o alguien malo, depende solamente de ti.

—Tú tienes el control. –dijo el de ojos ámbar antes de desaparecer.

—Tú puedes elegir. –concluyó Konoha- así que escoge ahora, Haruka...

La imagen de Konoha se desvaneció igual que la de Kuroha, pero el eco de lo último que había dicho, resonó en la mente del pelicastaño.

Lentamente, la habitación blanca se iba consumiendo en la oscuridad. .

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— ¡Haruka!

El chico dio un brinco despertando de golpe y algo confuso, observó su alrededor para toparse con un par de ojos cafés oscuros que le veían con preocupación.

—A-ah, ¿Takane-chan?

—Oh, gracias a dios despertaste. –Comentó la chica, que aun yacía acostada en la cama.- Creí que algo te había pasado y-y me he preocupado.

— ¿Uhm...? –Haruka no entendía muy bien lo sucedido. Al parecer se había quedado dormido en el regazo de la chica y esta última al levantarse y verlo, decidió despertarlo, pero no reaccionó sino hasta que ella le gritó.- entonces... ¿Todo fue un sueño?

— ¿De qué hablas?

—D-De nada... –rió torpemente mientras se rascaba la mejilla con ciertos nervios.

—Haruka... –Takane mencionó su nombre con ternura, provocando que el pelicastaño sonrojara levemente.- ¿Qué haces aquí?

—Ah, yo... Escuche que estabas enferma.

— ¿Y decidiste venir a visitarme?

—Sí~ -contestó alegremente para luego notar como la de coletas bajaba la mirada con tristeza y cierta incomodidad.- pero si deseas... puedo irme. -se levantó.

— ¿Qué?

—Entiendo si no quieres verme y no hay problema, en serio. –El chico sonrió despreocupado mientras la más baja le observaba con algo de tristeza- cuídate, Takane. -se despidió dando vuelta para irse.

—Espera. –la chica lo tomó de su manga.

—Uh... ¿Qué pasa? –le observó confundido.

—Quédate...

— ¿E-eh?

—Anda lloviendo... –apuntó hacia la ventana para que el chico observará. Ciertamente había una pequeña llovizna- quédate hasta que pase, no quiero que salgas con el clima así. -le miró con ternura.

Aquella sutil mirada basto para que Haruka desistiera. Aun no del todo convencido, asintió y ayudó a la de coletas a tomar su lugar nuevamente en la cama -pues se había levantado a detenerle-, pero ella se negó.

—Debes descansar.

—No quiero. –Takane se quejaba y si es que algo odiaba era reposar. Por mucho tiempo siendo una virus, no tuvo que sufrir por las debilidades de su cuerpo enfermo y ahora le molestaba la idea de ser una carga para su abuela y sus amistades.

—Bueno, pues no me iré hasta que descanses. –advirtió el más alto.

—Está bien... Supongo.

Haruka torció levemente la boca, mientras su mirada expresaba tristeza. Era obvio que la chica intentaba evitar "aquel tema".

—Realmente no me iré hasta arreglar todo contigo.

—No hay nada que arreglar. –desvió la mirada.

—Claro que si... –el pelicastaño, que siempre tenía una amable sonrisa para regalar a todos, ahora tenía una expresión seria- Lo que te hice fue horrible...

—No lo digas...

—Te lastime, Takane.

—Calla, Haruka...

—Yo lo sie...

— ¡Dije que te callaras! –exclamó la chica con enojo y conteniendo las lágrimas- ¡Olvídalo! ¡¿Quieres, Haruka?! ¡Solo olvídalo!

— ¡N-No puedo! –contestó gritando con igual de fuerza, sorprendiendo a Takane que jamás le había escuchado así.

—Haruka... solo olvídalo... –bajó la mirada, dejando escapar las primeras gotas saladas de sus ojos.

— ¡No! -tomó a la pelicastaña de la muñeca, atrayéndola hacia él para abrazarla- no quiero vivir así... con tu odio...

—Ha-Haruka...

—Lo siento, lo siento mucho, Takane. -empezó a llorar aun abrazando a la mayor por meses- perdóname, jamás quise lastimarte, nunca, y-yo no podría... Ah, p-perdón, perdón... -decía Haruka entre sollozos.

—Haruka, yo…

—Te amo, Takane.

La lluvia empezó a arreciar y junto con esta, el corazón de la joven aceleró.

— ¿Qué…? –dijo ella apenas en un hilillo de voz, separándose de Haruka para verle con sorpresa.

—Lo que escuchaste… -sonrojó levemente- te amo.

La sangre le hirvió hasta subir y llegarle a las mejillas, las cuales se tiñeron de un carmesí intenso, que se notaría a largas distancias. Sus ojos empezaron a empañarse y nuevamente se puso a llorar, pero estas no eran lágrimas de dolor o de tristeza, eran más bien de alegría. Pero claro, para alguien como Takane, que la vida le había pisoteado tantas veces, le fue imposible no dudar de que aquello fuera la realidad y no un sueño.

—Mientes…

— ¡N-no, es enserio! –Exclamó Haruka con desesperación- Te amo, Takane… -ella ruborizaba cada vez más, si era eso posible- ¿no era obvio…?

Por la mente de la mayor pasó cada momento, cada instante compartido con su torpe, pero alegre compañero de clases. Recordó como este le saludaba todas las mañanas, como le sonreía, lo mucho que le quería y todo el cariño que le ofrecía. Pensó en las veces en él la dibujaba y como siempre insistía en estar con ella, en nunca separarse de su lado. La verdad estuvo ahí todo ese tiempo, él la amaba, pero ella nunca lo vio o nunca quiso verlo. Su estúpido orgullo y ahora... había desaparecido.

— ¡Ha-Haruka, idiota! –gritó repentinamente Takane, provocando que este le viera con sorpresa, aun con los ojos llorosos.

— ¿Q-Qué? –preguntó asustado, intentando pensar en que había hecho mal.

—Se supone que… -bajó su mirada con el sonrojo extendiéndose por su rostro- se supone que yo iba a confesarte mis sentimientos ahora… -apretó los puños y le encaró- ¡P-pero tuviste que arruinarlo!

— ¡Lo siento! E-espera… -Haruka calló, procesando lo que la chica acababa de decir- acabas de decir que, tú…

—Sí, Haruka… te amo. –le sonrió.

No existía palabra alguna para describir la felicidad que ahora Haruka experimentaba. Su sonrisa era ancha, sincera y tierna. ¿Cuándo fue la última vez que había sonreído de esa manera? Emocionado, volvió a abrazar a la joven, con fuerza, intentando no lastimarla y dio un pequeño brinco cuando sintió que este le correspondía. La separó un poco de él para verla bien.

—Me siento tan dichoso… -le susurró, habiendo pegado su frente a la de ella, tomándola de las mejillas, sintiendo como esta se calentaban por sus palabras- te amo como no tienes idea… -suspiró- y es porque te amo, que tengo que alejarte de mí.

— ¿P-pero de que hablas? –Takane le observó confusa.

Pero él no respondió, simplemente rompió el abrazo, distanciándose un poco de ella. Le miró con tristeza. Quería decirle, pero no sabía cómo. Le dio la espalda para no verla y al fin habló.

—No quiero lastimarte, Takane-chan. –recordó el sueño de hace solo un momento. Las palabras crueles de su otro yo- No de nuevo…

—Haruka… -se le acercó a este, queriendo abrazarle nuevamente por detrás, pero él no se lo permitió.

—Me estoy volviendo un monstruo. –dijo en tono seco, a lo que ella no le entendía

— ¿Qué estás diciendo, Haruka? Tú no eres un monstruo… lo que paso antes, ese no eras tú, era la serpiente que estaba dentro de ti.

—Sí, pero… fue por culpa de mi deseo que te hice daño.

— ¿De-deseo…?

El de la marca asintió.

Takane no supo que decir. Todo pasaba tan rápido. Por mucho tiempo creyó que Haruka solo le veía como una amiga y ahora se enteraba, no solo de que él la amaba, sino que igual la deseaba. ¿Desear? ¿Por qué? No había nada en este cuerpo que podría ser deseado, pero el amor no se trata de eso.

Ella creía saber mucho sobre el amor, pero era solo una novata. Era verdad que aquel sentimiento le había traído mucho dolor a su vida, pero igual le dio la fuerza y la seguridad para seguir adelante, para no rendirse con Shintaro y ayudarlo, para no rendirse con Konoha y que este volviera a recuperar su cuerpo, a no rendirse con lo sucedido con Kuroha. El amor les salvó la vida, a ambos. Y ahora ¿Qué les traería el amor? Tal vez la felicidad más grande pudiera existir en este mundo al saber que sus sentimientos eran correspondidos.

—Sinceramente… no sé qué ves en mí, Haruka. –Este estuvo a punto de contestar, pero ella no le dejo- pero eso no me importa ahora… -alzó su mirada y le regaló su sonrisa más sincera- saber que me amas me hace la persona más feliz del mundo y todo lo que hemos pasado ha valido la pena. –Tomó de sus manos- así que no me pidas que me aleje de ti, porque no lo hare. No pienso perderte de nuevo.

—Takane…

El deseo de hace un instante se volvió a apoderar de él, pero esta vez, solo abrazarla no le bastaba, la sostuvo de su cintura con una mano y con la otro la apoyó en una de sus calientes y rojas mejillas, para unir sus labios con los de ella. Un beso suave y casto. Romántico y apasionado a la vez. Sencillo y perfecto.

Solo fue de unos segundos, que para ambos fue una eternidad y cada que se separaban, se miraban con amor, solamente para volver a unir sus bocas, ahora en un beso más intenso.

El impulso de Haruka de casi abalanzarse encima de Takane, provoco que esta última trastabillara, cayendo en su cama, con el más alto encima de ella y aunque en un principio hubo un silencio incomodo entre ellos, al final terminaron riéndose de su situación.

—Sera mejor que descanses. –aconsejó el chico.

—Pero ya me siento mejor.

—Aun así. –insistió.

—De acuerdo… -contestó ella de mala gana, pero en vez de acomodarse en su almohada, recostó su cabeza encima del pecho de Haruka, al mismo tiempo que tomaba de sus sabanas para tapar a ambos con ella.

—U-uhm… Takane… -murmuró nervioso el de cabellos cenizos.

— ¿Qué pasa? –la de coletas tenía los ojos cerrados y al abrirlos para observar a su acompañante, lo encontró muy cerca.

— ¿Puedo probar tus labios otra vez?

Tan inocente, tan dulce. Ese era su Haruka. Ella sonrió.

—No hay necesidad de que preguntes.

— ¿Eso es un sí?

—Solo bésame.

Obedeciendo las órdenes de la chica -como ya era costumbre- Haruka acortó la poca distancia que le separaba de ella, cerrando los ojos, hasta que sus labios volvieron a encontrarse.

Fue un beso más intenso y apasionado que el anterior, en el cual, Haruka lamio delicadamente los labios de Takane, saboreándolos y provocando que la de coletas dejara escapar un suspiro de estos.

Una pequeña abertura se había hecho y el pelicenizo aprovechó para colar su lengua dentro de la cavidad bucal de la joven, con el riesgo de que esta le golpeara, sin embargo, ella dio paso absoluto a su boca y su lengua le dio la bienvenida a la ajena, enredándose juguetonamente con esta. Era un sensación extraña, pero agradable aquel beso húmedo. Se sentía tan bien que Haruka profundizó el gesto, tomando a Takane de su cabeza y con la otra mano le abrazaba de su cintura.

Aunque Takane ya había empezado a jadear, ninguno deseaba romper el beso a pesar de la falta de aire, pero el oxígeno se hizo necesario y al final fue el más alto quien separó sus labios de los contrarios, avergonzándose un poco al ver cómo un poco de saliva salía de su boca hasta el de la chica.

Por otro lado, Takane ni se inmutó, en cambio solo observaba a su amado, colocando una mano encima de su mejilla, justo donde se encontraba su marca, donde alguna vez estuvo ese lunar que tanto le encantaba. Mientras tanto, Haruka acariciaba las caderas de ella, acercándola más contra su cuerpo. Haruka sintió una oleada de calor al ver a la mujer abajo suyo, sus los labios húmedos, su cabello suelto, todo ella era hermoso y quería tomarla para él, pero sabía que no debía y antes de que algo malo pudiera suceder, se levantó de encima de la joven.

— ¿Sucede algo, Haruka?

—E-es que si seguía así… -El rojo en su rostro se hizo más fuerte- …las cosas se hubieran salido de control.

No importaba cuantas veces lo dijera o que palabras usara, a Takane le avergonzaba y le sorprendía la facilidad en que Haruka decía cuanto la deseaba.

—Pero yo… quiero que esto se salga de control.

— ¿A-ah? -El dibujante estaba nervioso ¿Cuánto tiempo podría autocontrolarse?- ¿E-es en serio?

—Claro que si… -contestó estando cabizbaja, pues no quería que su sonrojo se notara, aunque este llegaba hasta las orejas- ¿Por qué crees que me avergonzaba cuando hacías tonterías como casi desnudarte en el salón de clases?

Haruka rió un poco al recordar aquel vergonzoso momento, bastante normal para él, al mismo tiempo que rascaba una de sus mejillas.

—Cuando el viento levantaba la falda de Takane-chan, me lamentaba el que tuviera los shorts abajo.

— ¡Haruka!

El exclamado se limitó a reír ante la ternura de su acompañante. No había necesidad de sentirse avergonzados o culpables con respecto a lo que sentían, al final de cuentas, ya eran mayores, se amaban y estaban juntos, después de tanto tiempo.

— ¿Es en serio…lo que Takane ha dicho? –La de coletas asintió- p-pero… ¿no te hare daño? Me refiero a que… debes estar lastimada por eso…

—Sí, pero… -Takane alzó la mirada- si Haruka es gentil, tal vez…

Ella no pudo proseguir. Como era costumbre, un par de labios se sellaban contra los suyos haciéndola callar.

Fue tanta la fuerza de Haruka al lanzarse a besarla, que nuevamente quedaron en aquella posición donde Haruka yacía encima de Takane, besándola con enorme pasión, al mismo tiempo que acariciaba sus caderas y bajaba por sus piernas. Por el lado de la joven, al principio se sentía desubicada, hasta que logró colar sus manos debajo de la camisa que el chico llevaba puesta, acariciando su suave y tersa piel.

Cuando menos se había dado cuenta, Haruka ya había abierto su chaqueta azul, dejando expuesto su cuello, pero al hacer eso, el pelicenizo se llevó una gran sorpresa. El cuello de Takane estaba lleno de marcas, específicamente de mordidas y chupetones, todos ocasionados por aquel pelinegro, su otro yo. Era por eso que la joven insistía tanto en llevar la chaqueta cerrada, quería ocultar aquellas marcas que le traían tan malos recuerdos.

Haruka sintió culpa y por un instante considero que debía detenerse, pero en realidad no quería y dudaba hacerlo, especialmente teniendo el consentimiento de Takane. Volvió a besar los labios de la chica, desviándose por su mejilla, hasta su oreja, dejando un camino de saliva hasta el cuello de ella, donde estaban sus marcas y ahí beso y lamió con delicadeza, haciendo que ella suspirara.

Nuevamente aquella oleada de calor. Haruka se incorporó solo un momento para sacarse el suéter verde que traía puesto y desbotonar su camisa blanca. La ropa se le hacia sofocante y rápidamente dedujo que a Takane también, por lo que termino de abrir la chaqueta azul de ella, quitándosela y lanzándola fuera de la cama y del alcance de ella.

Sin la chaqueta azul, Takane llevaba puesto un simple corpiño para niña. Ella era de las chicas que creía, que al no tener mucho busto no había necesidad de que usara un sostén. Cualquier persona hubiese clasificado a la joven como rara, pero para Haruka, ese tipo de pensamientos y actitudes de Takane eran lo que hacía que la amara tanto. Además, aquello solo hacía más fácil su "cometido", metiendo su mano debajo de dicha prenda, acariciando el pecho de la joven, la cual se estremeció debajo de él.

Mantener la cordura en momentos como esos era difícil, ya ambos estaban demasiado hambrientos del otro, pero Haruka ya había hecho mucho antes, causándole dolor a Takane por su placer, por lo que en esa ocasión se encargaría de que ella fuera quien disfrutará esta vez.

La mano desocupada bajó lentamente por el vientre de ella, entrando por los shorts que la chica traía ese día, hasta llegar a su entrepierna, acariciando por encima de su ropa interior. Takane mordía sus labios, intentando contener cualquier gemido. Haruka torció la boca al ver que ella se contenía y esta vez apretó suavemente el pecho de la joven, mientras sus dedos tocaban aquella área tan delicada para ella, acercándose a su entrada con ellos, sintiendo como se humedecía con su gentil tacto.

Sin usar palabras, solo con la mirada, le preguntó si podía hacerse paso en su interior. Takane asintió. Haruka le sonrió antes de besarla e introducir uno de sus dedos en ella. La de cabellos castaños arqueó levemente su espalda al sentir los dedos de su amante tan dentro e inevitablemente gimió en la boca de este, rompiendo el romántico beso.

Aunque Haruka siempre había derrochado una imagen de inocencia e inexperiencia, no quería decir que no estuviese preparado, pues aunque no tenía conocimiento completo del cuerpo de su amada, rápidamente pudo ubicar aquellos puntos que le causaban más placer, explotándolos hasta al punto en que Takane sentía que se derretiría, dejándola embriagada y con ganas de más.

Por parte del pelicenizo, el verla a ella disfrutar parecía ser suficientemente placentero para él, pero estaría mintiendo. Una incomodidad en aquella zona, incapaz de contener, le demandaba alivio en la intimidad de la pelicastaña. Haruka intentaba contenerse y callar aquellos gritos de deseo en su mente, pero una mano temblorosa posándose en su entrepierna le hizo quedarse tieso.

Ella había notado su "problema" y decidió ayudarle. Aunque era obvio, que a diferencia de él, la chica no sabía que hacer exactamente, hasta que abrió el pantalón del chico, tocando el miembro de este directamente. Ahora era él quien contenía los gemidos.

Takane sonrió, saber que ella también podía darle placer la hacía feliz de cierto modo. Con la mano que aún tenía libre, se abrazó de Haruka, besándolo para callar los gemidos de ambos, mientras se complacían el uno al otro.

La vergüenza que sentían en un principio había desaparecido, al igual que la culpa, los malos recuerdos, el resentimiento, el dolor y sus penas. En aquella habitación, en ese instante, lo único que reinaba en el lugar era el amor, el deseo y la pizca de lujuria entre ambos jovenes.

Haruka suspiraba con dificultad en el cuello de Takane. Eso la alertó de que el chico se contenía y es que en realidad, ella igual ya estaba llegando a su límite, por lo que detuvo su labor con el miembro del contrario y se abrazó de sus caderas con las piernas.

Aquellas acciones tan sutiles bastaron para que Haruka comprendiera lo que su querida Takane quería y es que, a mitad de todo considero el dejarlo a medias, pero al ver los ojos de su amada, nublados de lujuria, supo que tenían que terminar lo que habían empezado y él lo haría gustoso.

Como siempre no hubo preguntas, solo miradas tiernas, que eran como mil palabras.

Nervioso, pero listo, Haruka se acomodó bien entre las piernas de Takane, la cual ya se había enganchado a este de su cintura. La miró con ternura y pasó su mano por sus cabellos castaños oscuros, hasta su rostro, acariciándole. Se acercó a ella, robándole un corto beso en la boca y luego desvió sus labios hasta la oreja de ella.

—Te amo, Takane... –susurró con cariño al momento que entraba en ella.

Como era de esperarse, Takane sintió dolor al ser penetrada, pero no porque fuera su primera vez, no, ya anteriormente se habían adentrado en su interior, pero de manera ruda y tosca. Haruka -más bien Kuroha- le había hecho mucho daño, por lo que le dolía volver a ser penetrada.

En su intento de desquitarse de aquel dolor, Takane clavó sus uñas en la espalda tensada de Haruka, pero este no se inmutaba. Sabía que merecía aquello, pero sobre todo, el placer que experimentaba era mayor al dolor que Takane le proponía. Solo quería que ella también pudiera sentirlo. Odiaba sentir tanto placer de algo que le causaba tanto dolor a su amada.

Aunque su cuerpo suplicaba un movimiento de embestida para llegar al orgasmo, Haruka se contuvo, esperando a que Takane se acostumbrara a él. Luego de unos segundos, la expresión de Takane se relajó y el dolor fue remplazado lentamente por el mismo placer que el dibujante sentía. Fue ahí cuando él empezó a moverse.

Takane también dio de su parte, moviendo sus caderas al ritmo en que Haruka lo hacía, abrazándose de él con fuerza, queriendo mirarle, pero sin éxito alguno, pues sus ojos se llenaban de lágrimas, nublándole la vista.

Haruka iba lento, era cuidadoso. No quería dañarla, pero la impaciencia de ir por las embestidas se apoderaba de él. Takane notó aquello en seguida, por lo que aceleró más el movimiento de sus caderas, causando más fricción entre sus cuerpo y dándole la señal a Haruka de que podía ir más rápido. Una vez tuvo el permiso, Haruka no lo pensó dos veces y volvió de sus estocadas, veloces embestidas. Pero incluso así, él buscaba ser cuidadoso y cariñoso.

Un brazo le abrazaba a ella de la cintura y la mano libre le acariciaba su rostro sonrojado, mientras él le besaba con mucho amor y ternura, aunque tuvieron que romper aquel gesto, al no poder ninguno de los dos parar de gemir por el placer que recorría sus cuerpos.

Los gemidos se volvieron gritos de placer y lentamente pasaban a ser jadeos por la llegada al clímax. Incluso así, no se detenían y Haruka acariciaba todo el cuerpo de Takane, mientras su boca saboreaba su piel, la cual tenía un cierto sabor salado por la leve capa de sudor en la que se encontraban bañados.

Las piernas de la joven temblaban, ya no podía más y sentía que se vendría en cualquier momento. "Un poco más" le suplicaba Haruka con la mirada. Takane asintió y se abrazó de él, ocultando su rostro avergonzado y sonrojado en su pecho. El pelicenizo tomó a su amante de sus muslos y con una rápida y última embestida llegó al orgasmo junto con ella.

Takane sonrió por sus adentros al escuchar la manera en que Haruka había gemidó su nombre, con tanta devoción y amor. Ella igual había dicho el suyo de esa forma, mientras sentía como su interior se llenaba con la semilla de su pareja.

—Haruka...~ –dijo en un último suspiro de placer.

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El silencio se apoderó de la habitación, pero no era un silencio incómodo como acostumbraba a ser, más bien era relajante y lo único que se escuchaba eran las respiraciones agitadas de ambos adolescentes.

Haruka tenía su frente pegada contra la de Takane, apenas y podía mantenerse bien encima de ella, por lo que con sus últimas fuerzas se dejó caer a lado de ella, olvidando que la cama era individual, por lo que casi se caía, pero Takane le abrazó con fuerza evitando aquel incidente.

—Cuidado. –dijo ella sonriéndole.

—A-ah, gracias...

Haruka correspondió el abrazo de Takane, presionando el cuerpo desnudo de ella contra el suyo. Luego, caballerosamente tomó de la chaqueta azul de ella para cubrirla, pues a pesar de todo seguía enferma.

— ¿y...como te sientes? –preguntó ella con curiosidad, mientras se acomodaba en el pecho de su ex compañero de clases.

— ¿Pues como habría de sentirme? –Le sonrió con ternura- he hecho el amor con la persona que más amo en este mundo. -Takane ruborizo e instintivamente le jaló una de sus mejillas a Haruka como ya era costumbre. El chico se quejó del dolor, pero igual no borraba la sonrisa- Lo siento...

—Haruka, deja de disculparte. No estoy molesta contigo, jamás podría porque te amo. –El dibujante volvió a sonreír- ...pero si de verdad quieres compensar lo que hiciste... –se abrazó con más fuerza de él- no vuelvas a dejarme, Haruka y tampoco me pidas que me aleje de ti...

—No lo haré. –Le besó en su cabeza, acariciando sus cabellos- te lo prometo.

Después de terminar con aquella platica, ambos jóvenes se quedaron dormidos. La lluvia había cesado, pero Haruka no se fue y no lo haría.

Luego de lo sucedido, Haruka entendía bien todo. No era él quien protegía a Takane, era ella quien le protegía a él. Incluso ahora lo hacía, le protegía de su locura, de sus dolores y sus malos pensamientos. Mientras Takane estuviera a su lado, Haruka no tenía nada que temer.

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Siguiente Capitulo: "Amistad Rota"

—Tú... ¿que fue lo que le hiciste a Takane?

—Y-yo puedo explicarlo.

—No, no digas nada. Solo cállate y aléjate de mi.


OMG! 57 reviews, 38 Favs y 49 follows! :'DD muchísimas gracias!~ Ahora les contestare sus reviews :'3

AkitaCami02: Creeme que yo no quería dejar a Shin-Shin soltero ;u; pero no soy fan del ShinAya y Takane es con Haruka uwu aunque no te mentire, considere en dejar a Shintaro y a Takane juntos en este fanfic o.o el que Haruka despertara con Shintaro fue para agregar un poco de "Bromance" a la historia XDD Ayano y Haruka son muy parecidos, pero Takane y Shintaro no tanto, aparentemente si, pero su forma de pensar es bastante diferente :3 no te preocupes por Shin, solo ten paciencia para el final uwu y perdón si te dan ganas de llorar, pero como veras, este fanfic es de drama y si no hace llorar entonces no esta cumpliendo su cometido. (?

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Pos-Chan: -La noticea(?- jejeje me alegra que te gustara el ShinTaka del capitulo, otra persona que comparte mi amor por esta ship culposa ;u; sobre tu duda, en el primer capitulo se nota a un Shintaro bastante sobreprotector con Takane por Kuroha XDD la verdad yo amo el KuroEne/Taka, pero sufrí bastante al poner que este la violaba TTuTT en fin~ gracias por review y espero que te haya gustado este capitulo dedicado a ti :3

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EvansActor: Muchas gracias por tus palabritas y perdón por hacer esperar tanto el HaruTaka X3 era para agregarle suspenso a la historia. (? Me alegró de que el ShinTaka también haya sido de tu gusto :3

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DokuHime-sama: Doku-san! Me encantan tus fanfics HaruTaka! *u* me alegra mucho saber que lees mi fanfic y que es de tu gusto :'3 disculpa por todo el ShinTaka del capitulo anterior, espero que este capitulo lo haya compensado uwu y tambien espero volver a ver otro review tuyo por aquí. Muchas gracias por dejar tu opinión~

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Cyan my nyan nya: Ow~ ;/u/; muchas gracias~ la verdad es que le he puesto todo mi empeño a este fanfic para que sea del gusto de muchos. Nunca me imagine que tuviera este impacto y ya desde hace tiempo que lo tenía planeado, pero nunca lo publique por miedo :c pero leer palabras lindas como las tuyas me inspiran a seguir. Gracias de nuevo nwn

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Alice D.K.W: Woow, pues gracias por leer todos mi fanfics y también por tomarte la molestia de leer los de LenxMiku también (normalmente todos me odian por gustarme esa pareja XDD) ya he visto el review que me dejaste en el fanfic de "Lazos de Sangre" y te agradezco por tus lindas palabras :'3 regresando con este fanfic, lamento tardar tanto con la reunión entre Haruka y Takane, pero como mencione anteriormente, fue para darle más drama a la historia! Aunque ya ves que paso en este capitulo al reunirse ewe no perdieron el tiempo wwww (? Con respecto a Momo, ella es de mis personajes favoritos y siempre he creído que ella piensa y se preocupa mucho por su hermano, pero el problema con Shintaro es que él no deja que nadie entre a su "mundo", pero es entonces cuando Ene llega e interviene a su vida, quiera o no -3- Yo sé que Ayano le pidió a Takane que cuidare de Shin-Shin, por lo mismo quise hacer que Haruka le pidio algo parecido a Shintaro con Takane uwu pero bueno, gracias por tu review! ;3

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CrissNyan: Omg, no me pegues. (? Perdón por hacerte sufrir con el ShinTaka ;u; pero repito una vez más, este fanfic es de drama y tenia que hacer sufrir tanto a los personajes como a los que leen el fanfic uwu la verdad no soy de los que resucitan personajes... creo que eso arruina la historia y le quita cierto drama a la trama :/ lo siento, pero no te preocupes por Shin-Shin~ espero que este capitulo te haya gustado y lamento la tardanza :'3

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Shadechu Nightray: Sus reviews super largos nunca faltan. (? con respecto a Kenjirou, yo creo que el fue muy egoísta, quería revivir a su esposa, pero a cambio perdio a su hija y ni siquiera pensó en el dolor que ella también sufría por perder a su madre, solo pensó en su dolor propio y ya ves toda la mierda que paso en KG :/ pero bueno, regresando al fanfic -w- si voy a hacer mi AU incluyendo a Hiyori y a Ayano, pero eso no quiere decir que les empareje con alguien XDD lo sé, soy cruel. (? El ShinTaka es mi ship culposa junto con el KanoAya -3- y no me gusta Kuroha con alguien más que no sea Ene e_e pero en fin~ cada quien con sus gustos uwu perdón por hacerte sufrir! N-no es que lo disfrute -si lo hace- (? pero no me mates XDD solo espero que este capitulo compense todo owoUu jejeje~ muchas gracias por el review y como siempre te digo, espero ver otro tuyo nwn

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Alicexandy: Alguien notó mi leve insinuación SetoKano XDD la verdad es que a mí no me gusta el Yaoi de KG al menos que sea para hacer bromas X3 yo no odio a Haruka DD: pero si le hice sufrir mucho ;u; ¿pero a quien no he hecho sufrir en este fanfic? Siendo un drama es necesario uwu me alegra que a pesar de todo este fanfic te esté gustando :3 no me imagine que gustara tanto o que conmoviera incluso, ya que el humor es lo que mejor se me da :p solo te advierto que en el siguiente capítulo hay más drama O: muchas gracias por tu review~

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Takkumi07: Oh… no sé cómo lidiar con palabras tan lindas como las tuyas ;u; muchas gracias por las lindas palabras, reviews como los tuyos me inspiran a seguir con esta historia y a seguir escribiendo más fanfics :'3 y-y bueno, no sé que mas decir –muere de pena- solo que espero que este capitulo te gustara nwn


Últimamente todos me dicen que soy malvada y cruel XDD supongo que rolear a Kuroha me ha afectado. (?

Con respecto al lemmon... es mi primer lemmon HaruTaka y ojala les haya gustado :'3

Pero bueno, muchas muchas gracias por todo, espero sus reviews con mucha emoción.!~

Disculpen si me tardo mucho con la actualización, espero que no pase de nuevo. Hasta entonces, bienvenidos los nuevos seguidores. Cuídense mucho y nos vemos a la próxima :'DD

Atte: Mitsui Neko