COMO LA VIDA MISMA

Muchas gracias a todas las que seguís la historia y sobre todo a las que dejáis algún review animándome a continuar

CAPITULO 7

-¿Sabes que era mi día libre verdad?

-Cariño yo soy una subordinada tuya te aseguro que no he dado la orden para que te levantasen de cama…

-¡Ya lo sé! Pero con alguien tendré que desahogarme ¿no? Si es que además saben que odio todas estas cosas… ¡Y odio ponerme el uniforme!

-Que si…que ya te lo he oído diez veces en los dos minutos que llevamos de camino

-Es que no lo entiendo Ruby… ¿Por qué me pasan a mí estas cosas? –Dijo la rubia dramatizando en el asiento del copiloto –por un día que tengo libre y me mandan a un colegio a dar una charla… ¡Yo no sé dar charlas! –refunfuñó

-¿Vas a estar así todo el camino? –Preguntó Ruby mirándola de reojo –lo digo porque nos queda media hora y si sigues así se me va a hacer eterna…cambiemos de tema ¿vale? Hablemos no sé… -la morena parecía estar pensándoselo -¿De Regina? Por ejemplo…

La rubia se giró de pronto para escrutar a su compañera

-¿Qué pasa con Regina?

-No sé…dímelo tú

-No pasa nada con Regina… -dijo la rubia girándose de nuevo hacia la ventanilla

-¡Ah! No pasa nada…ya…

-Pues no…

-No, no…si tú lo dices…

-Vale sí nos acostamos ¿contenta? -le gritó desesperada ante el juego que su amiga sabía que la ponía de los nervios

El frenazo de Ruby hizo que Emma sintiese el cinturón apretando fuerte su abdomen

-¿QUE? –chilló la morena girándose hacia ella

-¿Primero insistes en que te lo diga y ahora te haces la sorprendida? –cuestionó la rubia enfadada sabiendo que, como siempre, Ruby había conseguido sacarle lo que quería

-Dios Emma ¿te tiraste a Regina? ¡No me lo puedo creer! –gritó su amiga llevándose las manos a la cabeza -Yo te lo preguntaba porque de pronto os lleváis tan bien que pensé que habías hablado, compartido cosas, llorado juntas… ¡Yo que sé! aunque no sé cómo no pensé en que follabais juntas…si eso no une… -dijo Ruby burlona

-¡No follamos juntas! –Corrigió la rubia –solo nos hemos acostado una vez… -la morena la miró con una ceja levantada –bueno puede que dos…

-¿Puede? Emma no sé cómo no me has contado esto antes –protestó –eres la peor amiga de la historia… ¡Te acuestas con Regina y no me dices nada! –Volvió a recalcar su amiga -Pero estoy contenta ¡EH! –Le dijo golpeando su hombro –Por ti, por ella y por mi teoría de que todas llevamos una bollera dentro…espera que se lo cuente a Belle ¡va a…!

-No no no no…por eso no te lo conté –le dijo la rubia levantando su dedo índice –De esto nada a nadie

-Pero…

-¡A nadie! Prométemelo…

-Solo si me cuentas los detalles –le contesto su amiga entrecerrando los ojos y levantando su mano hacia la rubia

-Hecho –dijo estrechándosela –Pero arranca que vamos a llegar tarde

La morena arrancó rápido y se incorporó a la carretera

-¿Y bien? ¿Cuándo ha sido? ¿Dónde ha sido? Y sobre todo ¿Cómo ha sido? –preguntó con una sonrisa sin esperar ni un segundo

Emma suspiró sabiendo que había metido la pata y que ahora Ruby no se callaría en toda la mañana

-La última vez fue la semana pasada, cuando os quedasteis con los pequeños y…

-¿Y la primera? –cortó su amiga desviando por un segundo su mirada de la carretera

-La primera… -Emma cerró los ojos preparándose para lo que vendría –fue el día del bautizo de los mellizos –dijo casi en un susurro como si así fuese a tener menos impacto

Pero la táctica sin duda no funcionó, lo supo cuando volvió a sentir el seco golpe del cinturón

-¿QUE? –Gritó de nuevo su amiga -¿Estuviste casi siete meses sin contarme esto Emma Swan? –La rubia sin saber qué decir mostró una amplia sonrisa de arrepentimiento -¿Por eso no os hablabais? –dijo ya más seria tras una pausa

Ruby analizaba lo vivido en los últimos meses y todo cobraba un nuevo sentido ahora que sabía lo que de verdad había pasado

-Rubs lo siento de verdad… -dijo Emma sincera –pero no sé qué pasa por la cabeza de Regina…a veces me gustaría tener un súper poder para leerle la mente –Ruby le sonrió –no sé por qué nos acostamos, si fue por el alcohol, si quería probar, si está despechada con los hombres, si lo hace porque todo esto la sobrepasa y necesita desahogarse no lo sé…es muy…

-Complicado –terminó Ruby por ella

-Sí… -confirmo Emma –y ahora estamos bien…sí, nos acostamos la semana pasada pero ella actúa como si nada hubiese pasado lo cual me frustra porque no sé qué es lo que significó para ella…pero sin duda lo prefiero así a que no me hable…dada la situación que estamos viviendo…

-¿Y para ti Emma? ¿Qué significó para ti? -dijo su amiga tras unos minutos en silencio

La rubia la miró por un momento. No se había parado a pensar en eso ni un solo minuto, había asumido que debía olvidar esa noche porque así lo había hecho Regina pero ¿de verdad quería olvidarla?

-No…no lo sé Ruby…

-¿Emma estás enamorada de ella? –preguntó la morena sin anestesia

-Rubs de verdad que no lo sé…y vamos a llegar tarde como sigas aquí parada –intentó cambiar de tema girando su mirada hacia el exterior del coche sintiéndose un poco incómoda.

Ruby la conocía muy bien, habían estado juntas desde pequeñas, apoyándose en el colegio, en el instituto, cuando ambas descubrieron su sexualidad, en la academia cuando se preparaban para ser policías…y si algo sabía la morena es que Emma necesitaba sus tiempos y que lo peor que se podía hacer era presionarla

-Bien… -dijo volviendo a arrancar el coche –Y ¿Cómo es en la cama la doctora Mills? ¿Tan autoritaria como en el trabajo? –preguntó haciendo que Emma por fin se echase a reír

-Eres incorregible…


Regina charlaba animadamente con varios compañeros apoyados en el control del hospital.

-¡Vaya cuerpo de policía! –dijo uno de ellos casi babeando

-¿Esa no es la hermana de tu cuñada Mills? –dijo otro haciendo que Regina girase rápido su cabeza

La vio con ese uniforme y su mandíbula cayó casi hasta tocar el suelo. Caminaba decidida, seguramente hacia la habitación de Mary. Regina nunca la había visto así vestida…ella era inspectora y siempre iba con ropa de calle pero verla de esa manera hizo que su cuerpo empezase a sentir un calor abrasador y su centro comenzara a palpitar notando sus bragas ya mojadas.

-Si me disculpáis –se excusó ante sus compañeros corriendo para alcanzar a Emma antes de que llegase a la habitación de su hermana

-Regina…-dijo ella al notar su presencia -¿Qué…? –se sorprendió por el tirón en el brazo

Sentía como la morena la agarraba por la muñeca y la hacía recorrer tras ella los pasillos del hospital. Abrió una de las puertas y la metió dentro cerrando con llave tras ella. Debía ser una de esas habitaciones de descanso para el personal porque había cuatro camas y un pequeño sofá.

-¿Por qué vas así vestida? ¿Hoy no tenías el día libre?

Emma no sabía qué le pasaba a la morena y por qué la estaba interrogando de esa manera pero se puso algo nerviosa

-Sí tenía…pero tuve que acompañar a Ruby a una gilipollez de charla en un colegio que yo odio porque me tengo que poner el uniforme…pero como a Mary le gusta verme con él pues quise aprovechar para…

Los labios de Regina chocando contra los suyos hicieron imposible que pudiera seguir hablando

-A mí también me gusta verte con él Emma –le susurró al oído mientras le empezaba a sacar la chaqueta

Entonces la rubia pudo ver la mirada llena de deseo de la morena…verla así tan excitada hizo que Emma sintiese unas ganas locas de estar dentro de ella y se olvidase de todo lo que había estado pensando durante la mañana sobre su relación con Regina

La morena entre besos cogió la mano de Emma y se la llevó dentro de su pijama de hospital y dentro de sus bragas

-Esto ha sido solo por verte así… -le volvió a susurrar

Sentir la abundante humedad de Regina fue lo que finalmente la hizo enloquecer por completo. Sin que la morena se lo esperase y sin sacar la mano de su centro hizo que Regina subiese las piernas alrededor de su cintura y la empezó a penetrar apoyándola contra la pared.

-Esto…me…suena mucho –dijo entre jadeos y respiraciones cortadas Regina recordando aquella primera vez

Pero esta vez era mucho más salvaje y ella estaba mucho más participativa. Se movía desenfrenada cabalgando los dedos de Emma aunque la postura no fuese la más cómoda. Sintió entonces como la rubia agarraba con su boca sus pechos por encima de la tela del uniforme y no pudo más, presa del morbo de la situación y la excitación del momento se corrió en los dedos de Emma sintiendo su cuerpo entero tensarse.

La rubia sacó rápida los dedos para poder sujetarla con los dos brazos mientras ella bajaba por fin las piernas volviendo a tocar tierra firme en todos los sentidos.

Se empezaron a besar de nuevo pero esta vez en un beso suave y delicado. Regina se separó intentando recuperar su respiración normal y apoyó su frente contra la de Emma

-Dios siento mucho tener que dejarte así pero mi busca lleva sonando un buen rato

Entonces Emma fue consciente del pitido que emitía el aparato que la morena llevaba colgado del bolsillo de la bata. Emma la agarró por la cintura

-No te preocupes… -le dijo besándola de nuevo –yo también te llamaría a todas horas si fuese tu paciente –le sonrió

La morena le dio un último beso y abrió la puerta

-Te lo recompensaré –dijo guiñándole un ojo antes de marchar por el pasillo

Emma dejó caer su cuerpo sobre una de las camas ¿En qué se estaba metiendo? Regina la iba a volver completamente loca…la pregunta de Ruby se repetía una y otra vez en su cabeza ¿Emma estás enamorada de ella? ¿Estaba enamorada de Regina?


Entraba como cada día en la habitación de su cuñada antes de marcharse. Su madre estaba allí, sentada en el sofá que había al lado de la cama. Emma estaba de pie apoyada contra la ventana. Verla de nuevo y aún con el uniforme hizo revivir el momento vivido hacía tan solo unas horas haciendo que sus mejillas se tornasen de un color rosado.

No sabía cómo había perdido los papeles de esa manera, otra vez…Llevaba toda la semana conteniéndose al estar cerca de ella, aguantándose sin tocarla, sin besarla, intentando mostrarse indiferente ante lo ocurrido aquella noche y de un momento a otro perdía el control y se lanzaba sobre ella… Ni si quiera se reconocía, ella nunca había tenido arrebatos como aquellos con ninguno de los hombres con los que había salido. Más allá del tema sentimental, que en ese sí que no quería pensar, Emma generaba en ella una atracción que la estaba volviendo loca.

-¿Estás lista? –le preguntó la rubia

-Sí…y nos tenemos que ir ya si queremos hacer la compra antes de volver a casa

-¡Os lo dije! –rió la rubia con las dos mujeres –Sabía que hoy era día de tortura –Regina la fulminó con la mirada -¡Oh vamos! Desde que voy contigo a la compra he empezado a odiar la mortadela, las salchichas, el kétchup… ¿Por qué tienes que contarme cada asqueroso detalle de su elaboración? Vivía feliz cuando comía cosas ricas asquerosas sin saber lo que eran

-Tus arterias seguro que viven ahora mejor así que de nada…

Emma puso los ojos en blanco y miró a las dos mujeres que reían ante la escena

-Cora ¿Cómo de una mujer como tú pudo salir una como esta? –soltó en tono dramático señalando a la morena

-A mí no me digas…eso fue cosa de la universidad que la volvió más pija, conmigo no comía tanta ensalada y le encantaban los bollos –dijo sin maldad pero consiguiendo que su hija enrojeciese más de lo que estaba y Emma estuviese a punto de echarse a reír

-Así que los bollos ¿eh Mills? –se burló la rubia sin poder evitarlo con media sonrisa ladeada y levantando sus cejas

-¡Vámonos! –dijo agarrándola del brazo y sacándola de la habitación sin despedirse de las otras dos mujeres

-¿Qué vamos a hacer con esto? –preguntó Cora en cuanto salieron

-¿Qué? ¿Qué hacemos con qué? –le cuestionó Mary algo perdida

-Con el striper que tenemos en el armario… ¿Con qué va a ser Mary por Dios? ¡Con estas dos!

-¿Qué pasa con ellas? –dijo Mary aún algo distraída mirando el armario como si su suegra tuviese razón y fuera a aparecer un hombre semidesnudo en cualquier momento

-Que se acostaron –le dijo su suegra como si tal cosa

-¿QUE? –Gritó Mary asustándola –Estás loca Cora… -dijo riendo nerviosa -¿Cómo se iba a acostar Regina con mi hermana? Psss sería…absurdo…y Regina es heterosexual y Emma tampoco sería su tipo creo yo aunque le gustasen las mujeres…

-¡Oh querida! Tú hermana es el tipo de todas…hasta el mío si me descuido–contestó Cora riendo –además sé que lo sabes porque cuando están las dos no paras de examinarlas de una manera bastante indiscreta por cierto…

-¡Oh Dios mío! ¿Tú cómo te has enterado? ¿Quién te lo dijo? –preguntó Mary entrando en pánico

-No me lo dijo nadie –le contestó su suegra –Soy lista… -su nuera la miró interrogante –bueno…y también vi unas bragas en el salón de tu casa y tu hermana se puso adorablemente colorada cuando se lo comenté

-¿Qué? ¿Se acostaron en el salón de mi…? Espera un momento… -dijo abriendo cada vez más los ojos -¿Se han acostado otra vez? –en cuanto lo dijo se llevó las manos a la boca como si así las palabras ya dichas pudiesen ser silenciadas

-¿Cómo que otra vez? –preguntó Cora sorprendida

-No que digo que… -Mary ya no sabía qué decir para enmendar el error y optó por el silencio

-¡Oh querida! Creo que tenemos mucha información que compartir –dijo acercando su sillón a la cama –esto se pone interesante…


Los llantos incesantes de Neal la despertaron esa noche. Se levantó y caminó descalza hasta la habitación de Regina, donde los pequeños dormían. Dio dos golpes suaves en la puerta y entró despacio. La luz de una pequeña lámpara iluminaba de manera tenue la habitación. Regina se encontraba sentada contra el cabezal de la cama con el pequeño en brazos

-¿Qué le pasa? –dijo con voz somnolienta

-Tiene algo de fiebre –le contestó la morena entré susurros

-¿Qué? –Gritó -Hay que llamar a un médico o a… -entonces se calló de repente viendo la ceja alzada de Regina –ti…lo siento no pienso con claridad cuando me despiertan en medio de la noche –dijo rascándose la cabeza graciosa

-Ven –la llamó la morena entre risas –siéntate con nosotros

Emma se acercó y se acomodó al lado de Regina por encima de las sábanas

-Parece que empieza a calmarse… -dijo mirando al niño que empezaba a cerrar los ojos

-Sí le he dado algo para que le baje la fiebre y ya le está haciendo efecto

-No sé qué haríamos sin ti…

Regina la miró por un momento y desvió la mirada de nuevo hacia el niño

-Pues llamar a un médico… -sonrió

Acariciaba las mejillas de su ahijado con las yemas de sus dedos y su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco ante la mirada de la rubia

-¿Piensas mucho en él? –preguntó adivinando sus pensamientos

Regina no se sorprendió, a veces la rubia parecía estar metida dentro de su cabeza. Su mirada seguía perdida en el pequeño que ahora ya dormía tranquilo y el silencio reinó por unos segundos en la habitación

-A veces…sobre todo cuando estamos con los niños, pienso en que se está perdiendo todo esto…

-Va a despertar Regina –dijo la rubia con convicción –te lo prometo

Regina sonrió y levanto la cara cruzando sus miradas

-¿Eso no lo tendría que decir la doctora?

-Eso lo dice la poli…nadie se enfrenta a una mujer con mala leche y armada…ni si quiera tu hermano…

Ambas rieron y Regina se incorporó poco a poco para colocar de nuevo a Neal en la cuna. Emma se levantó por el otro lado de la cama y se dirigió hasta la puerta

-Quédate conmigo –le susurró la morena antes de que llegase a la puerta –por favor…

Emma se giró y le sonrió. Se acercó de nuevo a la cama y se tumbó esta vez bajo las sábanas pero intentando mantener una distancia prudente con la morena que vestía un camisón que dejaba muy poco a la imaginación Regina sin embargo se acercó a ella poco a poco rompiendo la barrera impuesta por la rubia y se abrazó a ella acurrucándose en su pecho. Notó como el cuerpo entero de Emma se tensaba pero no dio marcha atrás, se quedó ahí hasta que poco a poco la rubia fue abrazándola sutilmente y relajando su cuerpo y su respiración quedando dormida entre pequeños suspiros.

Regina no sabía que se le había pasado por la cabeza para hacer eso pero solo podía admitir que nunca se había sentido tan bien abrazada a alguien. No quería pensar en por qué actuaba así, en por qué la rubia la desestabilizaba tanto, solo quería sentirla así con ella y disfrutar del momento... Mañana ya sería otro día…