Disclaimer: les apuesto un chicle masticado por Hiruma a que Eyeshield 21 no me pertenece sino a sus creadores que son Riichiro Inagaki y Yusuke Murata, jeje no me puedo quitar la influencia de German.


Jay entró al supermercado empujando un carrito hacia el interior, una vez que estuvo ahí no supo que hacer. Nunca en su vida tuvo que hacer algo similiar, puesto que siempre hubo otras personas que se encargaran de eso, pero ese día estaban remodelando la tienda local donde solía comprar todo lo que necesitaba. Cabe aclarar que esa remodelación era en parte su culpa, si tan sólo ese par de bakas no se hubieran atravesado en su camino todo hubiera estado bien. Así que por ese motivo se aventuró a ir por primera vez a un supermercado, y por primera vez se refería a estar a cargo de las compras que no tenía idea de como hacer.

Durante las últimas semanas se había estado alimentando de comida chatarra, que curiosamente era suficiente para mantenerle con vida, y no es que no pudiera seguir haciendolo, pero admitía que a veces extrañaba una comida preparada. Podía ir a un restaurante como lo hacía siempre, pero en realidad la comida casera tenía ese algo que no se podía conseguir en uno. Recordó con algo de melancolía la comida de Yuko, que su sazón no tenía nada que envidiarle a los mejores chef del mundo, no tenía igual y en verdad lo extrañaba.

—Joder.

Sacudió su cabeza sin saber muy bien a donde dirigirse, no había mucha gente en el lugar, pero eso no le importaba aunque sí le hacía sentir más comodidad. Ya que no tenía nada más que hacer después de hacer la compras llevaba puesta una sencilla sudadera azul marino y unos pantalones oscuros, como no llevaba su gorro su cabello lucía más alborotado que de costumbre.

Se rascó la cabeza, esas cosas de las que se encargaban las amas de casa eran muy complicadas, como por ejemplo en el pasillo donde estaba había una gran variedad de aceites para cocinar, ¿cuál era el correcto?. Había muchas marcas y todas decían cosas diferentes de por qué deberían de comprarlas. Como no tenía tiempo de estar pensando y decidiendo cual era mejor decidió que se llevaría todos. Empezó a tomar una botella de cada una de las marcas que hasta que en sus brazos ya no cabía nada más. Cuando se dió la vuelta para echarlas en el carrito vio a cierto rubio en cuclillas dentro del mismo.

—¡Ah!, ¡un duende!

Soltó todas las botellas, que cayeron y quedaron esparcidas en el suelo a su alrededor, para señalarlo acusatoriamente con el dedo índice. Pero al pelirrojo poco o nada le importaba el aceite. Entonces no estaba enloqueciendo ni tenía delirio de persecución, Hiruma le había estado siguiendo hasta el super así como también le siguió hasta el parque, la tienda, la estación del tren, el restaurante, cuando fue a golpear a ciertos sujetos, los baños publicos y un sin fin de lugares más en días pasados. Miró al rubio con los ojos entrecerrados, tenía una gran sonrisa, sostenía dos pistolas a los lados de la cabeza, llevaba una chaqueta negra y una camiseta con dibujos de calaveras.

—¿Para que llevas tantas botellas de aceite?—le preguntó bajando las pistolas—, ¿acaso planeas cocinar para el fucking gordo?

En un principio no supo de quién le estaba hablando, hasta que de pronto recordó a Kurita. Suspiró, al parecer no era la única persona a la que llamaba con un nombre ofensivo, aunque eso era lo de menos. Se recargó el carrito con los brazos cruzados y camino empujandolo con Hiruma aún dentro de él. Las botellas de aceite se quedaron olvidadas detras de ellos, ya algún empleado se encargaría de recogerlas.

—¿Qué haces aquí?—le dijo mientras salían del pasillo—, ¿no me digas que me estas acosando?, eso sería pasarse de la raya Yoichi, aunque ciertamente no me sorprendería.

Hiruma se sentó dentro del carro para ir más comodo, su sonrisa se ensanchó. Las personas que estaban alrededor les miraban extrañadas, como si fueran un par de locos que el guardia de seguridad dejó entrar por equivocación, algo que se estaba haciendo muy frecuente, pensaba el pelirrojo. Hiruma se quedó callado durante unos minutos observandole fijo, como Jay no tenía miedo de él también le miró directo a los ojos, como un silencioso reto de "veamos quién aguanta más".

—Vine de compras—respondió el rubio sin apartar la vista.

—De compras—meditó el pelirrojo—, ¿y qué podría necesitar un demonio como tú?, dejame adivinar, ¿cordura, decencia, moral, una cura para tu demencia?

—No, no necesito ninguna de esas cosas—respondió de inmediato sin quitar su sonrisa, la cual se volvio más maliciosa—, ya que es muy difícil de encontrar vine a comprar goma de mascar sin azucar y... Karukan(1).

Una vena muy marcada hizo aparición en la frente del pelirrojo y como ahora no llevaba el gorro era más notoria, miró a Hiruma con un profundo coraje, una señal inequivoca de que explotaría diciendo una sarta de insultos o haciendo un berrinche, pero nuestro querido amigo demoniaco se sorprendió al ver que Jay se detenía y sonreía mientras se separaba unos centimetros del carrito.

—En ese caso Yoichi—le dijo metiendo las manos dentro de los bolsillos de su pantalón mientras sonreía justo de la misma forma en que él lo hacía en esas ocasiones en que daba miedo—que te diviertas con tus compras.

Levantó una pierna ante la mirada de Hiruma. "Kuso", presintió lo que planeaba hacer. Jay le dio una fuerte patada al carrito que salió disparado con el rubio dentro sin que éste pudiera hacer nada para evitarlo. Jay se dio la vuelta para escapar antes de que alguien pudiera culparle por lo que acababa de hacer. Se perdio en los pasillos, siendo los disparos de Hiruma lo último que escuchó, eso se lo cobraría después, lo sabía por todas las groserías que le estaba diciendo desde donde quiera que hubiera ido a parar.

Se metió en el pasillo de los cereales, buscando la marca que tanto le gustaba, ese delicioso sabor de las hojuelas bañadas en azucar era una de sus favoritos. Estaba buscando hasta que encontró una caja, la última caja, sobre uno de los estantes. No hubiera tenido problemas en tomarla si tan sólo no sintiera que se encontraba en la cima del monte everest. Con su estatura sería imposible que tomara el cereal con estirar la mano y por todos los panditas de goma del mundo que quería esa caja. Comenzó a escalar por el estante, como no pesaba mucho no creía que se fuera a caer junto con el estante. Ya casi llegaba, ya casi la tomaba cuando piso en falso y se resbaló, afortunadamente cayó sobre sus pies y manos sin lastimarse, se levantó de un saltó y se sujeto la barbilla, pensando en como bajar la bendita caja, entonces se le ocurrió una excelente idea. Comenzó a dar brinquitos, pero no importaba cuanto saltara no podía alcanzar el miserable cereal.

—Shit.

Ese era uno de los momentos en que maldecía su estatura(2). De repente sintió que algo le sujetaba de la cintura y levantaba del suelo. Miró hacia atras, un sujeto grande y muy extraño estaba sujetandole en el aire con ambas manos por la cintura, alzando su persona hasta que estuvo a la altura justa para tomar el cereal.

—Anda, aprovecha que Tetsuma te está ayudando para que tomes el cereal.

Más atras estaba otro tipo, no le pudo ver el rostro porque desde donde estaba el sombrero no le dejaba ver pero la voz se le hacía conocida. Agarró la caja con ambas manos pero el otro no bajo al pelirrojo hasta que el otro le dijo que lo hiciera. Tetsuma le puso en el suelo entonces. Una vez que estuvo en tierra firme pudo ver con claridad el rostro del tipo que vestía como vaquero.

"Mushanoukoji". Desvió el rostro de forma violenta y se mordió el labio, ahora que recordaba él tenía negocios con esa familia, quizá por eso estaba en el país. Lo que menos necesitaba era que le reconocieran cuando estaba en peligro de ser descubierto por la persona que no quería ver en esos momentos, y no, no se refería a Hiruma. Éste, por cierto observaba la escena desde el final del pasillo, estaba ileso gracias a que había saltado del carro antes de que se estrellara contra la sección de embutidos. La reacción del pelirrojo le pareció extraña, era como si se hubiera cohibido con la presencia de Kid. Había tantas cosas extrañas, definitivamente tenía que ser la persona que guardara más secretos en todo japón, y la curiosidad le estaba carcomiendo desde dentro. Él que lo sabía todo de todos, pero no del pelirrojo, ¿por qué?, ¿respeto?, no no era eso y sin embargo sentía que era incorrecto investigar sobre su vida.

Kid también se dio cuenta de la conducta del pelirrojo, después de todo era muy perceptivo. Miro al chico y luego de pensarlo unos instantes su cara se le hizo familiar, estaba casi seguro de que ya antes la había visto pero no recordaba de donde. No creía que perteneciera a ningún equipo de americano a menos que fuera de nuevo ingreso, pero de todas formas estaba seguro que no era así, porque era occidental, si quisiera pertenecer a un equipo que mejor que uno americano. O probablemente fuera hijo de alguno de los hombres que tenían negoscios con su padre, no solía prestarles mucha atención por lo que no podía estar seguro.

—Disculpa pequeño—dijo mientras sostenía su sombrero—, ¿cómo te llamas?

El pelirrojo se volvió para verlo, miró a Kid con sus ojos cafes, eran tan grandes y profundos que por un instante se quedó aturdido, ojos como esos no eran comunes, ni siquiera en E.U.A. Además su mirada era como si estuviera llena de violencia disfrazada de indiferencia, algo casi imperceptible pero que estaba ahí.

—Jayme—le dijo, por el momento no creía prudente estar cambiando de nombre tan seguido—pero puedes llamarme Jay.

—Él es Tetsuma y a mi me puedes decir Kid—dijo señalando a cada uno—. Te me haces familiar, ¿sabes?, ¿nos conocemos de algún lado?

—Lo dudo, éste fucking neko está recien importado de Estados Unidos.

Hiruma se paró a un lado del pelirrojo que al oirlo comenzó a echar espuma por la boca. Kid miró a amabos con algo de sorpresa, pero entonces pensó que quizá en alguna otra ocasión que no recordaba de momento había visto a ambos juntos y por eso Jay le parecía tan familiar.

—¿Ustedes se conocen?—inquirió.

—Claro, éste es mi chibi neko—respondió Hiruma poniendo la mano sobre los cabellos rojizos y comenzando a revolverlos con brusquedad.

—La próxima vez te ataré de pies y de manos, luego te ataré tus calzoncillos al carrito y te lanzaré desde un acantilado.

La forma en que dijo esas palabras fue tan macabra que cualquiera que las escuchara pensaría que lo que decía en serio. Pero por la sonsisa de Hiruma era obvio que era la reacción que estaba buscando. Kid no podría decir que era la misma que cuando ganaba un partido, pero sí que era la tipica sonrisa de cuando se divertía de lo lindo. Más no creía que el pequeño pelirrojo fuera muy paciente para aguantarle, se notaba a simple vista que se contenía para no golpearle. Una situación un poco absurda que no le apetecía ver, después de todo sólo entraron para comprar un par de botellas de agua.

—La situación se pone tensa, será mejor que nos vayamos Tetsuma—caminó hasta donde estaba Jay, que al ser distraido por sus palabras ya se había calmado un poco, y le colocó la mano en la cabeza, alborotando su cabello como lo había hecho Hiruma pero más suavemente—. Hasta luego pequeño.

Se fue junto con Tetsuma dejando a Hiruma y Jay completamente solos en el pasillo, el segundo cerró los ojos y comenzó a caminar seguido del primero. Como ya no tenía carrito se puso a buscar uno con la mirada, ignorando que el rubio se encontraba a su lado y que una señora se encontraba muy entretenida comparando lechugas, tomó el carrito de ella, que aún estaba vacío. Metio su caja de cereal en el y se lo llevó. Caminó rápido perdiendose en otro pasillo para que no le atraparan. Hiruma sonrió y se metió en el pasillo también.

—¿Lo conoces?

—¿A quién?—preguntó mientras observaba que podía llevar.

—A Kid.

—No.

—Mientes.

No esperaba que se lo creyera a la primera. No quería decirle nada porque no tenía caso que se lo dijiera, no era algo que le incumbiera, no le afectaba pero las evasivas no funcionarían por mucho tiempo. Kid no estaba directamente relacionado con Jay, así que pensó que podría decirle un poco de la verdad siempre y cuando Hiruma respetara el trato, es decir lo había hecho hasta ese momento, no había motivo para desconfiar, y el momento en que lo hiciera le tumbaría esos dientes de piraña.

—Digamos que alguien de mi familia conoce a alguien de la suya, eso es todo.

Hiruma no dijo nada más y se dedicó a seguirle por todo el supermercado. Había una mujer que estaba echando refrescos en sucarrito, el pelirrojo no dudo ni un instante en tomar lo que que ya había echado, aprovechando también que estaba distraida, para meterlos en el propio. Así se la paso la mayor parte del tiempo, como no tenía idea de como hacer las compras simple y sencillamente sacaba lo que las personas llevaban en sus carritos para meterlos en el suyo. Pero después se metió en un pasillo y como no había nadie no le quedó más remedio que escoger por su cuenta lo que llevaría.

—Dejamos algo pendiente la última vez—mencionó mirando los frascos de mermeladas que Jay echaba al carrito por montones—. Te he estado llamando pero no contestas el maldito telefono.

Jay no dijo nada, caminó con el carrito, vaciando en todo lo que estaba en los estantes dentro, hasta parecía que quería llevarse todo el supermercado, o por lo menos todo lo que fuera dulce. Lo último que dijo, eso sobre que "sería para la otra", no lo había dicho tan en serio, pero al parecer Hiruma si lo tomó de esa manera.

—Me diste el celular pero no el cargador, la batería no es eterna sabes.

—Que excusa tan patetica—sujeto la ropa de Jay y lo alzó en el aire—, es hora de que se las partas a esos bastardos.

—Pero que mier...

Y así Hiruma salió corriendo del supermercado arrastrando a Jay con él sin darle siquiera la oportunidad de comprar lo que le alimentaria durante una semana.


(1)-Karukan, creo que es una marca de comida para gatos en japón, así ya sabran porque Jay se molestó, con eso de que Hiruma le dice chibi neko, fucking neko o kuso neko. Algún día voy a aclarar eso de que Hiruma le dice así.

(2)-Me di cuenta de que en el primer capítulo puse que Jay medía casi lo mismo que Sena y en el segundo que era como de la estatura de Mamori, un error, lo siento u.u, ya lo corregí. Lo cierto es que Jay es bajito, por encima del uno cincuenta y cinco y por debajo del uno sesenta. Como es mi primera historia me equivoco con ciertas cosas, por favor tenganme paciencia, trataré de mejorar para ustedes.

Bueno aquí esta el capítulo, a decir verdad no es lo que yo esperaba y no sé si es lo que ustedes esperaban, era uno de esos capítulos que uno piensa que jamás saldrán a la luz pero ahí lo tienen. Iba a ser mucho más largo pero entonces parecería que una cosa no tiene que ver con la otra y por eso la continuación será el proximo capitulo, creo.

Se que por el momento no ha habido mucho romance pero les aseguro que vendrá y yo espero que ésta historia les guste.

¿Qué más les iba a decir?, ah sí, creo que ya conseguí trabajo por lo que quizá me tarde en actualizar. Pero descuiden que yo no voy a dejar ésta historia inconclusa, porque se lo que se siente que éstes esperando el siguiente capítulo y que se tarden milenios para escribirlos T_T, no se preocupen no pasara de un año antes de que actualice, trataré de hacerlo lo más rápido que pueda.

¡Cana-san!, tus reviews me vuelven loca (en el buen sentido). Tus teorías son tan descabelladas como las teorías que tenían sobre Tobi, tranqui, el misterio de Jay se vera resuelto a su tiempo, que espero que no sea mucho.

Rin Tao, no te enamores de Jay, ya que es como Hiruma, evita verse implicado en éste tipo de asunto. En cuanto a su personalidad, uff, lo que falta de saberse.

Yeah!, tengo una fan!. No creo que en éste capítulo haya dado demasiada información para ver si tus sospechas son ciertas pero en el próximo tal vez de más. Por cierto me gusta tu risa kjaskasjkasj, ¿es una risa cierto?, tal vez la haga la risa de Jay.

Por cierto he estado pensando en cambiar mi nombre a RJ o quizá RJ Hiruma. Sólo por curiosidad, ¿ustedes que opinan?

Hasta el próximo capítulo.