Verdades Ocultas.
Gokudera esperaba en un bar de mala muerte a una hora demasiado peligrosa para que cualquier persona estuviera por ahí en esos momentos, pero él Smoking Bomb, no era cualquier persona. Era lógico que Reborn lo hubiese citado en un lugar así, al décimo jamás iría para allá a estas horas por lo que nadie podría sospechar de lo que hablarían, la seriedad con la que Reborn le dijo que todo eso debía permanecer en completo secreto hizo que se le erizaran los pelos de la nuca, parecía como si aquello violara la ley de Omerta de la mafia, pero Reborn-san no hablaría de nada de eso ¿o sí?, bah mejor dejaba de pensar en estupideces.
El barman lo llamó a parte indicándole que Reborn lo esperaba en el cuarto de atrás, se encaminó al lugar indicado con el corazón en un puño, todo le estaba dando mala espina, con todo el recelo en ubicar el lugar y la hora, aunque prefería que fuera algo privado. Encontró al bebé en un pequeño sillón sorbiendo sin interés una taza de café, ni lo miró antes de ordenarle que se sentara en un sillón similar frente a él.
-Gokudera, entiendes perfectamente el mundo en el que vivimos, incluso mejor que tu décimo- aclaró tácitamente refiriéndose a la mafia – y es por eso que debes saber cosas que para Tsuna es mejor ignorar, como la vida de Daniella di Vongola por ejemplo, esta conversación no saldrá de estas cuatro paredes, ni siquiera tu hermana puede saber esto y creo que solo te lo revelaré por qué sé que a ti solo no te hubiese ocurrido preguntarme eso- su cara de bebé adquirió una sonrisa burlona mientras volvía a tomar su café- Es obvio que el Nono te dio las pistas y si fue él quien mandó a que preguntaras, debe ser por qué cree que estás listo para saber la verdad-
El peliplata pensó en enojarse por eso de que "a él solo no se le hubiera ocurrido" pero estaba mucho más interesado en la información que en su mezcla explosiva de mal carácter e insubordinación por lo que se limitó a asentir con la vista fija en el bebé - ¿el décimo tampoco sabrá que la mujer estúpida también es una reencarnación Vongola? – había atado cabos nada más para descubrir eso, simple lógica ya que asumió que nadie se lo diría.
Reborn alzó levemente la ceja, bueno la inteligencia de Gokudera salía a relucir otra vez, sí; sin duda sería una buena mano derecha para Tsuna –No por el momento, cuando llegue la oportunidad de decírselo se lo comunicaré- agarró aire para poder comenzar – terminemos esto de una vez, te contaré la historia de la "Donna" –
-Daniella di Vongola nació en la mitad de la primera guerra mundial, la mafia se mantenía bien en sus territorios vendiendo armas y protegiendo a sus respectivas familias y sectores pero todo eso era más complicado que en otros tiempos debido a la guerra, por eso desde corta edad aprendió a manejar la ballesta y pudo rápidamente ascender al cargo de "Jefe de la Familia", cuando su padre falleció; sin ningún inconveniente mantuvo el poder con mano dura como ningún otro jefe después del quinto, todo estuvo orden hasta terminada la guerra posterior y cedió su cargo al Nono- una sonrisa cómplice ensombreció su rostro un segundo – o por lo menos eso es lo limpio de su expediente- La verdad es que la vida de Daniella se puede dividir en dos etapas, la primera es antes del nacimiento del Nono, era una joven enérgica y rebelde para su época, un poco marimacho, algunos dirían que idealista pues creía firmemente en el ideal del Primo de que la familia actuara como vigilantes de la seguridad de los suyos, era algo totalmente descabellado para la complicada situación en la que se encontraba Europa en esos momentos, la ofensiva era el pan de cada día no era el tiempo para estrategias pacíficas y lo tuvo que aprender de una terrible manera-
Gokudera estaba atento y analizando cada miserable migaja de información, armando su rompecabezas mental- ¿Qué ocurrió, entonces, como esto se relaciona con la mujer estúpida?- no le estaba encontrando ni pies ni cabeza a esto, pero le estaba dando unos detalles que lo asustaban por alguna razón.
-Varia existe desde hace muchos años dentro de nuestra familia, Gokudera, incluso me atrevo a decir que ha estado desde los inicios de Vongola- sorbió de su café haciendo una pausa- por lo que no es de esperarse que en esta generación no fuera la primera en tener un altercado sobre quien tomaba el poder como líder, usualmente por ser del escuadrón de asesinos estos tenían una mentalidad más inclinada hacia el conflicto que los guardianes principales, aprovechando el desequilibrio interno producto de la guerra, Varia aprovechó y atacó a los guardianes que estaban indefensos, todo fue concertado por el líder de Varia – los ojos negros miraron fijamente a Gokudera que estaba absorto- el esposo de Daniella; planeaba atacar mientras su mujer estaba encinta y tenía dificultades para dirigir Vongola y de esta manera hacerse con el poder-
El medio italiano estaba en shock, no tenía ni idea de que incluso en esa época Varia hubiera intentado dar un ataque interno, definitivamente esa historia estaba muy bien oculta, de hecho explicaba bastante bien porque nadie sabía acerca del padre del Nono, pero aún faltaba más. El bebé mostro una semi sonrisa al ver su rostro determinado.
-Ella fue una de las pruebas más fehacientes de que nunca se debe subestimar el poder de un Cielo, con solo tres de sus guardianes vivos, Daniella logró no solo asesinar al jefe de los Varia a sangre fría a pesar de ser su esposo y de encontrarse embarazada, si no detener el ataque por completo y eliminar los insurgentes más peligrosos de una manera tan efectiva que ninguna familia se enteró del suceso como para atacarla – Reborn calló un segundo dejando escapar un suspiro – Luego de eso la Donna se volvió muy desconfiada a la par que mortal, dejo de pensar en aquello de ser "vigilantes" y se propuso a afianzar sus dominios y reforzar a sus aliados, claro que… a base de miedo, nadie se atrevía siquiera a cuestionar su palabra y así fue hasta el final de sus días, creo que podría ser catalogada como la mujer mafiosa más peligrosa hasta el momento- concluyó el arcobaleno sin inmutarse.
Gokudera agarró y prendió un cigarrillo con la mano temblorosa, levantó la vista a duras penas para mirar a Reborn, no temblaba de miedo si no de coraje - ¡¿Qué coño significa eso?! ¡¿Cómo es posible que esa mujer se haya reencarnado en alguien tan torpe e inocente como la mujer estúpida?!- gritó hecho una fiera, el bebé ni se movió un pelo y el albino cayó abatido regreso a su asiento – No entiendo nada, nada de eso tiene sentido, reencarnaciones, Varia, todo esto es un gran dolor de cabeza- murmuro intentando resolver aquel rompecabezas en su cerebro.
-Es normal que no lo entiendas a tu edad- irónicamente proviniendo de un niño de 5 años- pero, si Varia puede manipular a Haru para que este de su lado, no ha de ser difícil para ellos volver a intentar acabar con Tsuna y poner a Xanxus como líder de Vongola aprovechando el enorme poder que es tener a dos cielos de su lado, te dejo a ti pensar el resto, hablaremos luego si vemos que Varia tiene intenciones de hacer algo- y de la forma tan misteriosa que los caracterizaba se fue, dejando a un Hayato confundido y aterrado, esa mujer nunca los traicionaría de esa forma ¿o sí? Haru ya había levantado sus nuevas armas contra el para proteger a los de Varia, sinceramente odió ese instante de todo corazón y decidió extinguirlo de su ser a punta de cigarrillos.
Dos días más tarde en Varia.
-Ne, Mammon-chan ¿Dónde están todos?- preguntó Haru mirando aburridamente a todos lados en la cocina mientras ellas dos tomaban el desayuno con tranquilidad, Haru jugaba distraídamente con el revoltillo de huevo mientras que Mammon se terminaba su papilla, la mayor seguía algo somnolienta pues era un aburrido domingo, ni siquiera se había quitado su pijama; de esas que cierto albino odiaba tanto – Todo está muy silencioso sin que el tiburón-pervertido o Lussuria-neesan estén- murmuro volviéndose a tallar los ojos por enésima vez desde que despertó.
-Lussuria y Bel tuvieron que ir a una misión, Squalo tuvo que atender un asunto importante también- contestó la bebé, dando por terminada su comida y alzando las manitas para que Haru la levantara, no es como si le gustase ser bebé, pero si alguien la iba a cargar prefería que fuese ella…además, después de todo era gratis.
La joven suspiró mientras cargaba al bebé hasta su estudio, Mammon llevaba la contabilidad y el día de hoy se quedó para ponerse a calcular los intereses que podían deberles otras familias, ¿Cómo sabia eso? En ese sentido no le habían mentido del todo a su padre sobre la "academia" Varia, veía matemáticas orientadas a manejo de cuentas, psicología de la persuasión e intimidación de enemigos, historia de Italia y la Mafia, y obviamente mecánica de distintos vehículos de asalto y armas, como funcionaban, se reparaban e incluso como se saboteaban; soltó un suspiro, sería mucho más divertida esa clase si la dejaran conducir uno de los autos, pero Levi-san todavía dice que es muy pequeña para llegar al espejo retrovisor.
-Haru va a salir a pasear-desu- dijo poniendo sus manos tras la cabeza sin ver al bebé, Varia daba mucha independencia a sus miembros y de hecho hoy tenía el día libre porque ninguno tenía el tiempo de entrenarla, ya había hecho todos sus deberes "escolares" así que podía ir a donde le plazca, umm había un pueblo cercano el cual no había visitado todavía, esa parecía ser una buena oportunidad.
Se puso su uniforme y sus dos mortales pulseritas; a las que se había acostumbrado perfectamente, y agarró su cartera sonriente, un motivo más para ir al pueblo era que hoy era el día de apreciación de Haru. Jamás se le olvidaba eso, y ahora mucho menos ya que desde que podía superar las pruebas continuas que le ponía su nueva familia sentía que debía apreciarse más, se descubrió a si misma pensando ya en ellos como sus amigos y se sonrojo, Varia la hacía sentir cómoda y aceptada, estaba más que contenta a su lado.
En lo que salió de la mansión solo tuvo que seguir un camino de tierra bordeado por arboledas y uno que otro viñedo, la central de Varia estaba ubicada cerca de un pueblo bastante simple, la mayoría de los que vivían ahí se dedicaban a los vinos o trabajaban en la ciudad que estaba más alejada a casi una hora en auto. Por el camino las personas que la veían la saludaban con aprecio, el uniforme de Varia era más conocido que el uniforme de la policía local y el pueblo estaba constantemente reguardado por el escuadrón de asesinos; irónicamente, a ninguna delincuencia de poca monta se le ocurriría meterse en el territorio de los Vongola si no quería verse con ellos. El ardor de las mejillas de Haru aumentó a la vez que su pecho se inflaba con alegría y orgullo, obviamente esa parte "suave" de la historia de Varia se la había contado Lussuria-neesama con bastante entusiasmo, para ser un mortífero maestro del muay-tai era una de las personas más agradables que conocía, él era quien aclaraba la mayoría de sus preguntas con respecto a la organización. No eran tan malos como los describía su título, ni tan terribles por cómo se referían a ellos los guardianes.
-Oiga señorita, ¿es usted de Varia?- preguntó un niño de unos doce años al ver a Haru, esta se sorprendió pero asintió apenada.
-Hai, mucho gusto soy Haru-desu y estoy entrenando para ser miembro de Varia- dijo contenta, tan amigable como la caracterizaba, al chiquillo se le iluminó la mirada.
-¡Señorita esfuércese mucho para que pueda seguir protegiéndonos a todos, yo algún día también estaré en Varia!- le gritó dándole ánimos mientras salía corriendo ya que su madre lo llamaba y el chico muy emocionado le contaba que había visto a una nueva chica que pertenecía a su protectora familia mafiosa.
Haru se sintió contenta, se sintió unida a algo muy importante, no deseaba nunca irse de ahí, un momento ¿Qué estaba diciendo? En algún momento debía regresar, todos en Naminori estaban esperándola ¿cierto? Se puso a reflexionar sobre eso mientras sus pasos andaban sin rumbo fijo por entre aquel poblado, bueno obviamente Kyoko-chan la extrañaría; era su mejor amiga después de todo, Lambo también; pobre Lampo lloró tanto cuando se fue, ella era la única que podía tranquilizarlo; suspiró, aunque quizás ahora se la pasaba más con la madre de Tsuna-san, ¡oh si Tsuna-san la debería extrañar!, Tsuna-san probablemente, Haru era…era ¿Qué? Nada una chiquilla que lo acosaba a todas horas y que lo ponía en situaciones incomodas, así fue descartando a cada uno de los guardianes principales, realmente no pasaba mucho tiempo con ellos y realmente era una carga que debían proteger, sin embargo los extrañaba en cierta medida, fueron grandes amigos de Haru después de todo.
Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta que choco contra alguien hasta que su trasero fue puesto sobre la tierra.
-Auch, Haru debe prestar más atención cuando camina- dijo sobándose su lastimada retaguardia a la par que hacia un puchero- El tiburón gritón se burlaría de Haru por ser tan distraída-desu- se regañó, hasta que cayó en cuenta de la otra persona -¡Ah Haru lo siente! ¡¿Está bien-desu?!-
Sus orbes casi se desorbitan cuando frente a ella, en una posición muy similar a la suya, se encontraba el Buncking Bronco, Dino Cavallone frente a ella.
-Auch auch, eso dolió- el rubio apenas alzó la vista para verla y su rostro mostró de inmediato su confusión -¿Haru? ¿Qué haces aquí? -dijo mientras la ayudaba a levantarse- ¿Acaso vinieron todos a Italia?- girando su cabeza buscando ver a los otros.
La morena negó suavemente con una sonrisa leve –No, Haru está sola aquí-desu, solo vine a pasear para relajarme un poco-
El italiano entendió que estaba en algún tipo de vacaciones así que no le dio mucha importancia, se sonrió pues era una chica agradable y mientras esperaba que Romario y los otros lo encontraran sería bueno pasar tiempo con ella, quizás le pudiera contar sobre el progreso de su hermanito Tsuna.
-¿Qué tal si vamos a tomar un café? Debo esperar que mis subordinados me busquen – dijo rascándose la nuca un poco apenado, Romario sí que debía andar lejos para que estuviese tan torpe.
La chica no lo pensó dos veces y lo arrastró hasta la confitería, finalmente podría celebrar el día de apreciación de Haru como se merecía; y sonriendo internamente, financiada por la familia Cavallone. Realmente esto de aprovecharse de la gente era un mal hábito que le había pegado Bell, aunque si era por pasteles no era tan malo ¿verdad? Así estuvieron hablando un rato, sobre el tiempo que Dino estuvo en Naminori, como Tsuna seguía siendo tan tímido y retraído a como lo dejo pero que poco a poco sus habilidades mejoraban y su relación con los guardianes era más fuerte cada día.
-Jajajaja basta basta- decía el rubio en un ataque de risas por las imitaciones que podía hacer Haru de Ryohei y Lambo, se secó las lágrimas recuperando la compostura- y dime ¿Por qué escogiste un lugar como este para pasar tus vacaciones? Roma es mucho más interesante que este pequeño pueblo- habló Dino cambiando el tema casualmente.
-¿Eh?- la chica giró un poco la cabeza confundida- Haru no está en ningunas vacaciones desu, Haru está convirtiéndose en hitman, en Varia- aclaró poniendo sus brazos en jarras con orgullo, decirlo se sentía el doble de bien que pensarlo nada más, pero la risa del rubio la descolocó un poco.
Dino la miró un segundo y la risa se le escapó en el acto y forma más fuerte que antes, la de ojos chocolate solo lo miró con los mofletes inflados de la indignación, otra vez alguien pensaba que no era capaz de nada.
-Ya, ya Haru, en serio, basta de bromas es solo una pregunta jajaja- dijo todavía soltando una que otra carcajada hasta que un sonido metálico en dirección de Haru lo alertó- ¿Ha-Haru? –
Los ojos y muñecas de la chica exhalaban pequeñas llamas del cielo, brumosas y etéreas, que habían convertido sus pequeñas pulseritas en los enormes brazaletes con pinchos que ahora se veían con total claridad. La mandíbula del Bucking Bronco se hubiera caído al piso de no ser porque estaba aferrada a su cara, la chica mostro una sonrisa de satisfacción tan inocente como furiosos se habían visto sus ojos segundos atrás, las llamas desaparecieron y ella posó los codos sobre la pequeña mesita de cristal, apoyando su rostro angelical sobre sus manos.
-Y dime, Dino-san ¿Qué te trae a este pequeño pueblo custodiado por los asesinos de Vongola?- dijo con una mirada tan dulce como el pequeño pastel que se llevaba a sus labios en ese momento.
El italiano se tensó, no sabía cuánto tiempo había estado en Varia, pero definitivamente había cambiado un poco, desde que las llamas salieron su tono cambio, realmente se veía como alguien perteneciente al grupo de Xanxus.
-Si- dijo una tercera voz tras el - ¡¿Se puede saber qué coño haces aquí perdiendo nuestro puto tiempo cuando debías estar en una reunión con nosotros, escoria?!- clamó la voz de Squalo saliendo tras él y con cada silaba le propinaba una patada al chico que ya se encontraba en el suelo, definitivamente viejos hábitos son difíciles de romper, en su caso, hacerle bullying a Dino.
-¡Hahi! ¡Tiburón gritón deja a Dino-san en paz!- gritó Haru levantándose de golpe para evitar que Squalo matara al líder de los Cavallone.
-¡Voiiiiiii! ¡Cállate mocosa estúpida! ¡Este imbécil a estado perdiendo el tiempo cuando tenía una importante reunión con nosotros! – y a cada palabra pateaba más fuerte al pobre Dino a la par que, si era posible, gritaba más fuerte.
-Silencio ustedes dos, pedazos de estúpidos- gruñó el líder de Varia saliendo de un elegante vehículo negro que acababa de llegar – Están dando un espectáculo patético, vámonos, los subordinados de Cavallone ya están en la mansión- dijo Xanxus mirando a los presentes por encima del hombro, Squalo chasqueó la lengua y arrastró a Dino hasta la limosina ante la confundida mirada de Haru.
-Quédate aquí hasta que Belphegor venga a buscarte- ordenó el líder a la chica sin dar muchas explicaciones para montarse en el auto y salir de ahí, Haru solo suspiró y siguió comiendo sus pasteles.
-Wa, por lo menos pude hablar con Dino-san y celebrar el día de apreciación de Haru- murmuró para sí misma mientras mordisqueaba una galleta con chocolate, o por lo menos eso iba a hacer antes de que el príncipe destripador se la quitara a centímetros de sus labios - ¡Hahi! ¡Eso no se hace! Dino-san le compró eso a Haru no al príncipe estúpido-desu- chilló indignada.
Bell sonrió como solo él sabía hacerlo y sin ninguna vergüenza se comió la galleta –Son demasiado buenas para plebeyas como tú- sentenció agarrando la última entre sus dientes como burla- De hecho este debería ser el día de apreciación del príncipe, como todos los demás días- dijo agarrando otra galleta entre sus dientes, iba a comérsela de no ser porque la morena dio un salto y la mordió justo a la mitad, dejándolo pasmado.
-¡Ja! Haru wins-desu- declaró Haru con una sonrisa victoriosa - ¿No era que no se podía bajar la guardia en Varia?- dijo con una sonrisa traviesa, una versión suave y un tanto adorable de la que el daba.
-Disfruta de tu pequeño triunfo por que dudo que le vuelvas a ganar al príncipe ushishishishi- soltó con su típica risa al final solo para luego dedicarle un gesto burlón- ¿te vas a quedar aquí y caminaras como la plebeya que eres o iras con el príncipe a hasta el cuartel?-
La morena dio un respingo ya se casi se iba a pie por lo que acompañó al rubio con un puchero – Ya te dije que dejaras de llamar a Haru plebeya- murmuro de forma infantil hasta subir a la moto del rubio, él solo volvió a soltar esa risa tan particular y arrancaron.
-Oye, Bel ¿no era que estabas de misión con Squalo?- recordó de pronto la chica mientras a la vez se preguntaba cómo es que a Bel no se le caía la tiara al ir en la moto.
-Nuestra misión era resguardar el lugar donde se reunirían Cavallone y el Jefe, pero como ese idiota se perdió es más sencillo que sea en Varia- explicó sin mucho afán.
-¿Hahi? ¿y por qué habrían de resguardarlo? – preguntó un poco confundida, no se imaginaba por que Xanxus debía de resguardarse, bueno con Dino-san era hasta un punto entendible, agarrada de la espalda del príncipe pudo sentir cuando este alzó los hombros con desidia.
-Hay una técnica que consiste esperar que dos enemigos poderosos se junten en un lugar para atacarlos; tan solo estamos siendo precavidos, dudo que haya alguna familia tan idiota como para atacarnos – se mofó orgulloso.
Al llegar ya Lussuria los estaba esperando para almorzar en el jardín, desde afuera se podía ver como Squalo le seguía riñendo a Dino su torpeza y Xanxus también se estaba exasperando por el griterío del albino, mejor era dejarlos matarse entre ellos y los demás disfrutar el resto del domingo en paz.
El resto del día fue una completa calma al estilo Varia; luego de que Squalo atravesara dos paredes y Xanxus lanzara un par de tiros al aire la reunión continuó como estaba acordada, Belphegor, Mammon y Haru jugaban juntos la mayor parte del tiempo, la mayor parte de los juegos los elegían las chicas por votación y entonces el rubio se quejaba de que debería continuar la monarquía pero acataba el juego, ya sea de mesa o algún juego de video que tuviesen por ahí. Los mayores; léase, Levi y Lussuria estuvieron en la reunión hasta que se calmaron los ánimos y fueron a preparar las actividades de la semana como las misiones, los "estudios" y entrenamiento de Haru y todo lo concerniente a la organización. En fin, aquel fue un buen domingo para Haru, eran pocos los momentos que recordaba haber albergado tanta felicidad; por lo menos hasta esa noche.
-Estaba delicioso Lussuria-neesama, Haru se va a dormir, buenas noches a todos-desu- se despidió de todos sonriente, habían hecho una cena grande ya que Dino y algunos de sus subordinados se quedarían esa noche y partirían en la mañana a una misión en conjunto con Bell y Mammon, lo poco que pudo escuchar era de un grupo de asesinos que ya varias veces había atacado a miembros de ambas familias, un enemigo en común. Aunque le costaba admitirlo cada vez le costaba menos asimilar que toda esa gente con la que compartía tan buenos momentos eran todos asesinos, aunque ¿Qué demonios? Ese mes Bell la había "amenazado amistosamente" con uno de sus cuchillos porque estaba aburrido.
-¡Buenas noches Haru-chan!- se despidió el Cavallone amistoso mirando cómo se perdía por el pasillo, interceptó la mirada de Xanxus mirando en la misma dirección. Sus ojos miel se pusieron serios – Realmente me cuesta creer que Haru se haya convertido en hitman, ¿Por qué ella?- inquirió.
-Ese no es tu problema, Cavallone- silenció Xanxus sin apartar la vista, se veía pensativo, aquello no le gustaba a Dino.
-Todo lo concerniente a la familia Vongola es mi problema también; somos aliados- por alguna razón aquella palabra en Varia parecía no tener el mismo significado que en otras partes- Ella es solo una chica inocente, dudo que les sea de provecho, no comprendo por qué involucrarla, ¿acaso Tsuna y los demás saben de esto?-
El líder se levantó poco dispuesto a seguir con ese estúpido interrogatorio y dejó a Squalo para que hablase por él, el albino chasqueo la lengua fastidiado.
-Si te preocupa que la podamos usar para llegar a la cucaracha a la que llamas "hermanito", no es ese nuestro objetivo- "por el momento" pensó, disimulando una sonrisa sardónica- El mocoso allá en Japón está bien enterado sobre esto – él también se levantó pues no quería otra serie de preguntas estúpidas sobre la mocosa estúpida pero antes de irse sonrió de medio lado- Deberías dejar de pensar tan ingenuamente sobre esa mocosa, ¿o acaso dudas de lo que viste esta tarde al cuestionar su poder?- la expresión asustada y confundida del capo lo hizo casi venirse en carcajadas- ¡Voiiiiiiiiii! No subestimes a Varia, siempre estamos viendo todo lo que ocurre en nuestros dominios- gritó para finalmente él también perderse por aquel pasillo.
-Dino-san, ¿cree que la señorita Haru está bien aquí en Varia? ¿No sería mejor llamar al señor Reborn?- preguntó Romario algo preocupado al ver su expresión.
-No, no por ahora por lo menos – explico el rubio recordando las llamas del Cielo que tenía Haru, si bien no sabía si estaba segura por lo menos ahora podría defenderse; de todas maneras aquello le daba muy mala espina. Definitivamente hablaría con Reborn sobre esto.
Horas más tarde esa misma noche.
-¿Están seguros que todos están aquí?- preguntó un sujeto vestido de negro, una que otra cicatriz en su rostro y un ojo tuerto, mientras otros 5 se bajaban de una camioneta negra aparcada a un costado del muro que delineaba la mansión.
-Por supuesto, no seas imbécil, ya hicimos toda la investigación, solo debemos asesinar a todos los que estén adentro y ya, es sencillo hasta para un idiota como tú, deben estar todos dormidos- le espetó otro que no tenía un mejor aspecto, una gran cicatriz le surcaba el lado derecho del rostro además de una barba descuidada de un par de días.
Ambos asesinos, juntos con tres subordinados, saltaron la reja entrando en los dominios de Varia, miraron la mansión, parecía no haber ninguna entrada que no implicara no hacer un escándalo para forzar una puerta.
-Mira, ahí parece haber una ventada abierta- indicó uno de ellos señalando un balcón que miraba hasta el jardín, el tipo de la barba sonrió con perversidad.
-Para tener tan mala reputación, realmente deben ser unos imbéciles al dejarse tan al descubierto- susurró complacido mientras subía por el muro, al poco tiempo ya todos estaban en aquella habitación.
Era una habitación grande, en la oscuridad se distinguía un color azul con otro que no pudieron diferenciar y al fondo una enorme cama rodeada de cortinas transparentes, el líder de aquella incursión se acercó con una sonrisa, por la figura era obviamente una mujer. Le tapó la boca despertándola, la chica en cuestión abrió los ojos de golpe asustada.
-Buenas noches señorita- habló con un tono ladino y lascivo- Antes de que mis amigos y yo dispongamos de usted, necesitamos que nos diga donde se encuentra el jefe de Varia, si hace eso consideraremos que su muerte sea menos dolorosa que la del resto de sus amigos- finalizó con una mueca vulgar que a Haru le dio asco. Le abrió un poco la boca para dejarla hablar, mientras sus hombres sostenían a la morena.
-¡Haru nunca haría algo como eso!- estuvo a punto de abrir la poca para gritar pero el sujeto le dio un golpe con la culata de sus pistola dejándola inconsciente.
-Tsk, perra desobediente, cuando terminemos con tus amigos volveremos para mostrarte sus asquerosos cadáveres – finalizó el sujeto fastidiado y dándose la vuelta junto con los otros para continuar su trabajo, estuvieron a punto de cruzar por la puerta cuando una presencia; un escalofrió helado, les cruzó toda la medula, apenas voltearon a ver que se trataba y no les dio tiempo ni de correr.
Unos espantosos gritos seguidos de los más horribles sonidos despertaron a la organización, 5 veces seguidas un eco como de un animal siendo destrozado desde adentro junto con el sonido de huesos romperse y carne siendo arrancada de los miembros; hasta ese momento Dino no supo que la garganta humana pudiera producir sonidos tan horrendos.
Los Vongola y los Cavallone buscaron en la sala y en los corredores, hasta en el salón de armamento buscando al causante de aquellos espantosos sonidos hasta que se dieron cuenta de que Haru aún no había salido, sin perder un segundo corrieron al cuarto de la chica siendo los primeros en llegar Squalo y Belphegor.
-¡¿Pero qué cojo…- por primera vez a Squalo se le quedaron atoradas las palabras en la garganta, la escena que vio ante él jamás en su vida pensó que podía ser protagonizada por Haru.
Al abrir la puerta, frente a él lo único que se mantenía en el pie era Haru, sus brazos y piernas manchados de rojo hasta los codos y rodillas, como si se hubiera hundido en un pozo de sangre; a su alrededor había signos de pelea, las plumas de su cama y almohada estaban desperdigadas por toda la habitación, unos muebles rotos y muchos astillados por balas o el mismo armamento de Haru; que todavía continuaba en la forma de muñequeras con púas. Del mismo modo por todo el cuarto se repartían de forma aleatoria 5 cadáveres; o eso pudo suponer por la forma, estaban completamente irreconocibles, el rostro era una masa sanguinolenta donde nadie hubiera podido suponer que había sido un humano, el tórax estaba abierto de par en par a punta de dentelladas filosas; no tuvo que fijarse mucho en la morena para saber que aún había jirones de carne colgándole de los brazos y las piernas, todo el contenido de órganos y sangre decoraba morbosamente el suelo y eran tanto, producto de los 5 cuerpos, que parecía un lago carmesí alrededor de la chica. Ella ni los miró, sus llamas de la última voluntad parecían rodearla; protegerla de todo, su mirada era exánime mientras gruesas gotas corrían por su cara mezclándose con una salpicadura de sangre que había en su mejilla.
-Oh por dios- suspiró Lussuria quien ya se estaba llevando a Bel, como es costumbre en el rubio, aquel exceso de sangre comenzaba a excitarlo; era mejor usar sus habilidades en los intrusos que todavía debían están afuera. Quería consolar a Haru pero había otras cosas que hacer, ella estaba en un estado de shock y al menor contacto brusco podría colapsar.
Squalo se quedó quieto mirando aquello, ahora que las llamas desaparecían lentamente y sus ojos volvían a parecer del color chocolate que siempre tenían se preguntó ¿Qué demonios podría ocurrirle a su mente ahora que había asesinado a alguien? Y más, asesinado a 5 personas a sangre fría y de un solo golpe, como miembro de Varia él había visto y hecho cosas tan espantosas como esas, y quizás peores, pero la diferencia recaía en eso; él era un miembro veterano de Varia, un asesino, ella era… una niña. Sacudió la cabeza, había cosas que hacer, tsk se desquitaría con esa escoria que importunó en la mansión.
En lo que todos se fueron Haru calló de rodillas en el enorme charco de sangre, llorando y gimiendo en un llanto incomprensible, entre hipidos y lágrimas las llamas desaparecieron por completo convirtiendo sus armas en los pequeños aros metálicos que ahora rodeaban sus muñecas y tobillos.
Xanxus veía aquella escena desde el marco de la puerta, parecía una imagen perfecta para esos libros góticos que solían leer Mammon y Bel, una jovencita llorando sobre un mar de sangre y plumas rojas, cubierta por la luna; se apartó con lentitud de la puerta hasta quedar justo frente a ella. Haru alzó la vista aun con lagrimones que intentaba apartar a manotazos para que el líder no la viera en ese estado.
-Ha-Haru lo siente, no quería matarlos a todos, pero ellos- se ahogó otra vez con su llanto- ¡ellos dijeron que querían matar a Xanxus-san y a los demás!- se cubrió la cara con sus manos hechas un puño intentando contener las lágrimas – Haru no quería que a ninguno les pasara nada-desu, ustedes son muy buenos con Haru, solo quería protegerlos, pero entonces yo…yo – no pudo hablar más pues volvió a llorar. Así estuvieron un rato hasta que Haru pudo parar su llanto, Xanxus se arrodilló hasta quedar a su altura, Haru tenía las mejillas y la nariz roja de tanto llorar, ya no le quedaban fuerzas y temblaba por los hipidos incontrolados que escapaban de ella.
-Xanxus-san debe pensar que Haru es una tonta-desu- murmuró para sí misma sin dignarse a levantar la mirada hasta que el ojirojo le levanto la cara para verla fijamente.
-Puede que piense que eres una idiota, pero tuviste las agallas para pelear contra 5 asesinos por nosotros, eso dice mucho de ti mocosa- un sonrisa ladina se escabullo por sus labios – Lo hiciste bien, basura- quitando una lagrima de sangre que se escurría por su barbilla.
Haru abrió los ojos como platos y se lanzó abrazar el cuello del moreno volviendo a llorar, el líder se sorprendió al principio pero no la quitó, mató a 5 personas en una misma noche cuando para antes de eso no había lastimado ni a una mosca por equivocación, je realmente había cambiado bastante en esos meses, al parecer ya estaba lista para dominar a su animal de caja, pero por ahora debería descansar. La levantó en brazos para llevarla a otro lugar, ahí no podría dormir por un tiempo.
-¡Hahi! ¡¿Xanxus-san que hace-desu?!- preguntó sonrojada y angustiada pero sin dejar de aferrarse al cuello del moreno.
-Tus piernas están temblando, dudo que puedas caminar, o ¿prefieres dormir aquí basura?- gruñó como toda respuesta mientras la llevaba hasta abajo donde estaban Squalo y los otros que terminaban de "resolver" el problema con los demás intrusos, no tardó en ver los autos que se ocupaban de llevarse los cadáveres y como unos sujetos subían a buscar los que quedaban en el cuarto de la mocosa.
-Lussuria, llévatela a una habitación para que se asee, nosotros debemos tener una pequeña reunión para tratar ciertos asuntos, vuelve en lo que termines con ella – ordenó serio entregándole a la chica, él sacaba su pistola, Squalo fue lo suficientemente inteligente para dejar a uno vivo, ahora comenzaba el interrogatorio y hoy estaba bastante cabreado como ponerse "amable" con aquel pobre diablo.
Lussuria la cargó hasta otra habitación, Haru tenía la mirada algo perdida, su cerebro no asimilaba lo que acaba de hacer, era como si todo hubiese pasado en cámara lenta frente a sus ojos, y lo peor, no estaba segura si se arrepentía de hacerlo, desde pequeña había aprendido que matar estaba mal; aun lo pensaba pero… ¿matar para proteger? ¿Era eso ser un guardián? ¿Era eso pertenecer a la mafia, a la familia? Una suave caricia en la cabeza la devolvió a la realidad.
-Mi pequeña Haru-chan ha pasado por mucho esta noche ¿no?- le dijo con cariño mientras la depositaba en un baño – Tranquila, no debes sentirte mal, lo hiciste para protegerte y para protegernos, no te tortures tanto- le acomodó un mechón de cabello café tras la oreja y le dedicó una sonrisa- Báñate con calma y afuera te dejó una muda de pijama, cámbiate y acuéstate, ya mañana todo mejorará-
Haru asintió y se metió en la ducha, estaba agotada, física y mentalmente, esperaba poder volver a dormir tranquilamente esa noche, las palabras de Lussuria la hacían sentir mejor de alguna manera, ya mañana seria otro día pero…¿el agua podría eliminar esa sucia sensación que tenía en el pecho ahora?
Pasadas un par de horas Xanxus finalmente termino de instaurar el orden en la organización, la escoria que se infiltró resultó ser de una familia menor que quería eliminarlo a él y a los Cavallone del medio para que no se opusieran en un acuerdo fraudulento que le iban a proponer al Noveno, sobra decir que esa familia estaría más que eliminada para mañana. Solo quería dormir y que nadie lo despertará o le llenaría el trasero de plomo como al pobre imbécil que interrogó. Se sacó la camisa llena de sangre de cuando cargó a Haru y las botas, no se molestó siquiera en ponerse el pantalón de la pijama y se acostó así en su cama. Estaba a punto de quedarse finalmente dormido cuando sintió un roce extraño cerca de su pierna, abrió los ojo como platos dispuesto a sacar las pistolas pero al levantar la sábana solo pudo ver a Haru temblando en sus pesadillas. Alzó una ceja, bastante molesto, no había que ser un genio para saber quien la había metido en su habitación.
-Ese Lussuria- gruñó enojado, pero en lo que dijo eso Haru gimió otra vez, estaba sudando y tenía una expresión angustiada. Podía haberla echado en cuanto la vio, pero estaba demasiado cansado como para discutirle a esa mocosa. Se le quedó viendo, era pequeña, frágil, un poco llorona, pero desde hace tiempo había comenzado a cambiar, era muy fuerte; e incluso en esa organización insuperablemente ágil, aprendía rápido y se esforzaba por mejorar tan solo para ganar un poco de reconocimiento, no se lo diría pero el hecho de que hubiera acabado con 5 sujetos por él, en una muestra de lealtad, lo había complacido. Le volvió a poner la sábana, a lo que ella dejó de temblar un poco, el solo se recostó de la cabecera de la cama con los brazos tras la cabeza, una semi sonrisa complacida se esbozaba en sus rasgos coléricos, ella ya estaba por completo de su lado, la cucaracha de Naminori la había perdido.
-Al parecer te estas encariñando con la chica, que dulce- dijo el espíritu de Secondo que lo observaba desde el otro lado de la habitación, pudo observar en sus rasgos; tan similares a los suyos, una sonrisa burlona.
-Cierra la boca, estúpido fantasma- escupió con rabia cerrando los ojos, recordando que quería dormir. Tsk realmente el hecho de que viviera dentro de él no le facilitaba las cosas. Secondo solo sacudió la cabeza levemente riendo por lo bajo.
-Bueno, di lo que quieras, te conozco mejor que tu después de todo- su figura fue desapareciendo poco a poco –Protégela de sus pesadillas– dijo mirando la luna mientras su cuerpo se volvía transparente -Ella los protegió esta noche, es lo menos que podrías hacer- lo último que se escuchó antes de que se perdiera de vista.
Xanxus bufó, abrió un ojo mirándola, Haru seguía durmiendo, unos gimoteos se escuchaban de su boca de vez en cuando, era como un perrito asustado. Dio un suspiró resignado, se lo debía, como había dicho aquel despreciable fantasma; sin cambiar de posición puso su brazo alrededor de ella, eran tan pequeña que con solo uno de sus brazos lograba envolverla por completo, la acercó hasta que logró sentir su respiración irregular cerca de su pecho, en ese momento ella dejó de temblar y durmió profundamente, el hizo lo propio, algo le decía que aquel sería un día muy largo en cuanto despertara, pero había tomado una decisión, desde ese día él entrenaría a Haru, ya estaba lista para usar su caja.
(N/A : Holo ? Aun hay alguien que lee esto ? Bueno gente ¿que tal? ¿que les pareció la revelación de Reborn? No puse lo de la caja ya que me parecía que debía ser Xanxus quien la entrenará en eso, dos Cielos, ah y hablando de Xanxus me parece que quedo un poco (muy) OC así que díganme por reviews a ver que tal, pero es que teniiiiia que hacer algo X86 con esos dos o moriría (?) Eeeen fin, nos leemos luego !)
