- Te he dejado la cena encima de la mesa – le dijo a su padre cuando lo vio aparecer-, yo me vuelvo a la habitación que tengo examen mañana.
- Gracias, hijo – dijo aún mientras que se quitaba la chaqueta y empezaba a dejar las cosas.
No estaba seguro de si tan siquiera había escuchado su respuesta, ya que se había metido en su habitación y cerrado la puerta. Estaba lo suficientemente cansado como para preocuparse por las malas excusas de su hijo para no dar señales de vida.
Por suerte para ambos, como bien había predicho, alguien necesitaba hablar con alguien de lo que le estaba pasando por la cabeza o acabaría volviéndose loco. Y como había predicho Hiroaki solo había sido cosa de uno o dos días.
Aún así tardó en verlo aparecer por allí hasta que hubo terminado de cenar, siguiéndolo con la mirada, indeciso. Fue hacia el armario en busca de un vaso para llenarlo con agua, pero nunca llegó a llenarlo.
- ¿Qué pasa, Yamato? Empiezas a preocuparme, ¿no será nada relacionado con tu hermano o tu madre, no?
Negó con la cabeza antes de sentarse a la mesa, olvidándose hasta de coger el vaso.
- … - le costaba arrancar-. Hay… Digamos que necesito que me ayudes, porque yo no entiendo nada y no sé a quién contárselo.
- ¿Es algo importante? – quizás fuera algo más serio de lo que él pensaba.
- No lo sé… tampoco tengo muy claro qué es lo que pasa. Soy yo, creo que estoy raro, que estoy cambiando. Supongamos que conoces a dos personas de siempre y que siempre se han comportado de la misma forma entre ellos, contigo y con todo el mundo. Pero… supongamos que lo que antes te hubiera parecido normal ahora te… ¿molesta? No sé si me molesta o no, solo es… raro.
- ¿Conozco a esas personas?
- No - claro que sí.
- ¿Te has peleado con alguno de ellos?
- No, nada ha cambiado, pero es como si los viera con otros ojos y ahora cada vez que veo cómo se comportan, lo cercanos que son me… me molesta. No me molesta, no sé cómo explicarlo – dicho aquello dejó los brazos estirados sobre la mesa y la frente sobre ellos, en un claro gesto de no saber dónde meterse.
Arqueó una ceja. Volvió a bajarla. Volvió a arquearla y al final tuvo que reírse de su hijo. Aunque hubiera pasado el tiempo, él también había tenido su edad y se podía ver reflejado perfectamente en él.
- ¿Se puede saber de qué te riés?
- Nada, nada… Y dime, esos dos… amigos, ¿son un chico y una chica?
- ¿Qué tiene eso que ver?
- Ah, no lo sé. A ver, deja que me ponga en contexto. ¿De una temporada hacia aquí te parece que cuando están ellos dos sobras? ¿Te molesta en exceso verlos más juntos de la cuenta aunque nunca hasta ahora lo hubiera hecho?
- ¿Qué te acabo de decir?
- Y… por algún motivo, con alguno de ellos… Cualquiera de los dos, quiero decir, ¿Eh? ¿Por algún motivo ha cambiado tu forma de comportarte con alguno de ellos últimamente?
- ¿Hm? ¿Tú cómo sabes eso?
- Tú contesta.
- Sí y empieza a preocuparme que la cosa vaya a peor y acabe perdiéndolos como amigos.
Hiroaki se puso en pie, ahora siendo él quien fue a dejar cosas en el fregadero, haciéndose de rogar antes de dirigirse hacia su habitación, pasando por al lado de Yamato, posando la mano sobre su hombro.
- A ti te gusta alguien y estás más celoso de lo que puedes reconocer. Bienvenido a la adolescencia, Yamato.
Le había hecho gracia la forma en la que había tenido que llegar a sacárselo. Hacía una temporada que había empezado a sospecharlo por la forma de comportarse de él, pero tampoco había estado demasiado pendiente. Ahora claro, aquello era demasiado evidente y agradecía que el chico se hubiera abierto a él para contárselo. Decidió dejarlo solo, procesando la conversación que acababan de tener, si necesitaba algo más, sabría dónde encontrarlo.
Yamato se había quedado en la misma postura, con la frente sobre los brazos. Celoso. ¿Él? ¿De algo que llevaba viendo todos los días desde que tenía recuerdos con ellos? ¿Eso eran los celos? ¿Celos de qué? Se pasó la mano por el pelo, revolviéndolo, nervioso.
"Celoso"
"Te gusta alguien"
¿Y de qué estaba celoso? ¿De la relación que tenían ellos dos? ¿De que a veces lo dejaran de lado? No, no era tan tonto. Estaba celoso de no ser él quién tuviera ese tipo de relación con Sora, de apenas ser capaz de hablar con ella. ¿Cuándo había pasado aquello? ¿Y desde cuándo lo sabía su padre?
- ¡Papá! – salió directo hacia la habitación de él.
A la chica le había extrañado no haber vuelto a ver nada más que de lejos en toda la mañana a Yamato desde primera hora de la mañana, pero aunque fuera el motivo de sus dolores de cabeza, ya tenía bastante con sus propios problemas mentales como para que el causante de ellos le diera más guerra.
Era consciente de que probablemente no se les hubiera vuelto a acercar, al menos a ella, por la forma cortante con la que lo había tratado al salir del baño, pero, realmente, le daba igual. Le daba exactamente igual porque aquel día llevaba una serie de altibajos que cualquiera consideraría una buena excusa para ello.
Tras haberse enterado bien del asunto su buen humor había vuelto, incluso había pasado un buen rato riéndose e imaginándose el melodrama que tendría montado su amigo. Y era para montarlo… a pesar de que podrían haber tenido serios problemas si Jun los hubiera pillado, como al final no había pasado nada que lamentar, solo les quedaba reírse.
Y, si lo pensaba fríamente, al menos parecía por fin había sacado algo en claro de todo aquello. Todo lo que había estado dando vueltas en su cabeza, las situaciones raras provocadas por ella al apenas atreverse a establecer contacto visual, las conversaciones a trozos… no era que algo estuviera mal entre ellos dos. Y aunque sonara raro, eso la animaba. Podía adaptarse a eso, lo prefería a pensar que uno existía la posibilidad de perder a uno de sus mejores amigos.
Aquel día pudo entrenar bien sin fallar ninguno de los tiros.
Volvía a casa dando un paseo, aprovechando el buen tiempo que todavía tenían. Las cosas volvían a encajar… Cualquiera que pudiera saber lo que pasaba por la cabeza de la chica, quizás no entendería nada, pero para ella todo tenía sentido. Era consciente de que sin saber cómo, había empezado a ver a Yamato… No, sin saber cómo no. Sabía perfectamente cómo. Cualquier persona le explicaría el cómo, con el tiempo todos habían ido creciendo y él lo había hecho de forma más llamativa. Tenía ojos en la cara, no era tonta. Todos los que lo conocían tenían ojos en la cara.
Por suerte, ella lo conocía lo suficiente como para saber que no solo era alguien atractivo. Posiblemente, ese fuera el verdadero motivo por el que hubiera empezado todo aquello. Ella sí que lo conocía mucho más de cerca y en cierto modo, podía llegar a entenderlo mejor que otros al tener personalidades más parecidas.
Y era consciente de ello. Lo que no sabría ubicar en el tiempo era cuándo había empezado a verlo de otra forma.
Al igual que también era consciente de que no pensaba hacer absolutamente nada al respecto con aquella conclusión. No había ningún motivo para pensar en que fuera algo mutuo. Tampoco había ningún motivo para pensar en que quizás pudiera haberse fijado en ella de otra forma más allá de la amistad. Tenía también ojos en la cara para darse cuenta de que de tener que fijarse en alguien, entre aquellas que solían rondar a la banda, había muchas mejores opciones.
Pero podía vivir perfectamente con ello. Y, además, estaba de muy buen humor ahora que por fin había tenido un día tranquilo y normal. Se rió por lo bajo sin poder evitarlo recordando las explicaciones que le había dado Taichi antes. Eso sí que era una pena habérselo perdido…
Annavi21
Ana Mara, dudaba si publicar esta parte de Yamato junto con lo de ayer o ponerlo todo junto en este... Así que seguro que esta parte también te gusta :P Justo tenía pensado ponerme hoy a escribir partes que me faltan y precisamente voy por el comienzo del mes de Diciembre, a ver cómo acabo haciendo para llegar bien al punto del concierto 3
Muchas gracias por las review, de verdad, que me costó decidirme a empezar a escribir por aquí y ver que os gusta me ayuda a seguir escribiéndolo y a no dejarlo guardado en la carpeta de mis documentos o a cerrar el word sin guardar xD
