Plan

Cuando el grupo de Davis llegó al lugar donde se libró el enfrentamiento lo hicieron justo a tiempo para ver a Tai y Agumon alejarse corriendo cargando tanto el anillo sagrado de Gatomon como el emblema de Nozomi. Los elegidos congelados y confundidos se percataron de cómo la zona se encontraba quemada con árboles partidos a la mitad y rocas esparcidas las cuales debieron de haber caído del destrozado muro de piedra. Tal nivel de destrucción apuntaba a que el rumor que escucharon pudo haber sido verdadero.

– ¿Qué tan rápido puedes moverte? – Preguntó Demidevimon en voz baja e ignorando al grupo con el que había llegado al ver oculto tras una roca a Nozomi hecho un ovillo en el suelo – Debemos irnos ahora así que levántate.

– No puedo – Fue la respuesta entrecortada de Nozomi quien se debatía entre no mover sus brazos quemados o usarlos para tratar de apaciguar el dolor que sentía en su pecho.

– Pues tendrás que hacerlo porque todo esto es tu culpa – Susurró con furia – Fue por tu descuido que ahora estas en esta situación, arruinando todo nuestro plan y perdiendo uno de nuestros tesoros. Pensé que te había entrenado mejor para este tipo de situaciones y si no empiezas a moverte ahora ten por seguro que ese humano y Agumon nos quitaran el resto de lo que tenemos. Además, los elegidos ayudan a otros elegidos y nosotros no encajamos en esa definición.

Nozomi dirigió su mirada en ese momento al grupo de tres humanos con sus respectivos digimon que permanecían muy lejos mirando en dirección donde Agumon se había marchado discutiendo algo entre ellos. Al parecer todavía no se habían percatado de su presencia y en cuanto lo hicieran seguramente apoyarían a su compañero. Determinado se obligó a sentarse a pesar del dolor que experimentaba pero en cuanto intentó usar una roca cercana para ponerse de pie sintió que las fuerzas le fallaban cayendo bruscamente y dando un alarido al chocar contra el suelo.

Notando como su grito alertó a sus indeseados acompañantes se regañó mentalmente por haber sido tan descuidado durante la pelea. Había sido capaz de escapar de los primeros ataques de Greymon y encontrar al humano a quien logró herirlo con una de sus puntas de flecha en la mejilla antes de sujetarle las manos en la espalda volviéndolo su escudo. Si no hubiera subestimado al humano quizás pudo haber adivinado la patada que le dio para liberarse dejándolo nuevamente a merced del digimon que, para evitar que volviera a usar a su compañero, lo había subido a su hombro. Los hechos tras ese momento hasta la llegada de Demidevimon le resultaban confusos.

– ¡No te muevas! – Escuchó gritar a uno de ellos justo en el momento en que su mundo se volvía borroso. Ni siguiera era capaz de diferenciar si quien habló era quien ahora le examinaba u objetar ante lo que decían – Debemos llevarlo a un hospital.

– ¡No pueden llevárselo del Digimundo!

"Al menos" pensó "Demidevimon se encargará de eso"


Los chicos se encontraban en la sala de espera del hospital de Odaiba cargando a sus digimon, atrapados cada uno en sus propios pensamientos. Tras una discusión con Demidevimon para convencerlo de que lo mejor que podían hacer era dejar que a Nozomi lo atendiera un doctor se dieron cuenta de que su negativa no era únicamente por su preocupación.

"Esto cada vez es más sospechoso y definitivamente mintió en algo"

Pensó Cody recordando al digimon contándoles que fue él quien le puso ese nombre porque se había negado a darle su verdadero además de desconocer todo lo referente a su vida de otro lado de la puerta. Al menos ahora poseían confirmación de que la idea de que Nozomi hubiera estado viviendo en el Digimundo era acertada, sin embargo el motivo y durante cuánto tiempo seguía siendo un misterio.

Un ruido llamó su atención y al levantar la vista Cody vio a Davis furioso mirando las gafas que siempre llevaba puestas en el suelo. Era fácil concluir que debió de haberlas arrojado tras darse cuenta de que compartía ese artículo con Tai, o al menos eso fue lo que en una ocasión dijo Kari diciendo que el día que se deshizo de ellos comenzó a cambiar en la persona amargada que ahora era.

– No puedo dejar de pensar que estamos ignorando algo – Dijo en voz baja a Upamon que asintió para indicarle que le escuchaba – Me gustaría saber más sobre lo sucedido con nuestro grupo predecesor y el cómo Nozomi encaja en todo esto. Las acciones de Tai parecen contundentes pero no quiero volver a apresurarme en juzgar a alguien y todo parece apuntar a que el rumor es cierto.

En el preciso momento en que Davis estaba a punto de patear un bote de basura, y seguramente hacer que lo sacaran del hospital, apareció Sora cargando un arreglo floral llamando la atención de todos y recordándoles que todavía había cuatro miembros de su equipo que debían ser informados de lo sucedido. Por su parte, Sora se preocupó al verlos únicamente a ellos en el hospital haciendo que en su mente aparecieran desagradables escenarios sobre los paraderos de las ausentes Yolei y Kari.

– ¿Qué sucedió? – Preguntó acercándose a ellos quien algo dudosos le confesaron lo sucedido a lo cual ella se sorprendió – Eso… eso no puede ser verdad. Tai no haría eso, lo de antes fue un accidente.

Notando que había hablado de más Sora se despidió de ellos argumentado que debía de entregar el arreglo floral. Cuando la enfermera le indicó donde estaba la habitación donde debía dejar las flores notó a un doctor acercarse al grupo de nuevos elegidos mostrándose reacio a hablarles para finalmente contarles algo que los hizo lucir más relajados.

"Debe de estar bien"

Pensó queriendo conocer al chico que había sido atacado. Estaba tan distraída con esa idea que no fue sino hasta el trayecto de regreso cuando se percató que su digivice estaba sonando. Se encontraba sola en el pasillo por lo que algo nerviosa lo sacó de su bolsillo para ir a la habitación que la señal le indicaba donde ingresó antes de que alguien se diera cuenta de su presencia.

Ver al chico en la cama hizo que su respiración se detuviera momentáneamente haciendo que dudosamente se acercara. Estaba durmiendo con los brazos vendados sin que nada en la habitación le indicara que su estado fuera grave.

– ¿Tk? – Preguntó en voz baja colocándose al lado de su cama para poder posar su mano sobre su cabeza – Sabía que tenía razón y quien compró el sombrero antes que Mimí seguramente está encubriendo esto…pero no me creerán a menos tenga una prueba.

No queriendo involucrar a nadie más hasta que tuviera esa prueba irrefutable buscó en sus bolsillos algo que le sirviera. En ellos encontró una pequeña tijera dentro de una bolsa plástica que su madre le dio por si en el camino debía de hacerle un arreglo de improvisto a las flores.

– Me tomará todos mis ahorros y seguramente tendré que pedir prestado dinero pero es algo que ni Matt ni Tai podrán negar. Solo espero que no se enoje cuando se entere lo que le hice mientras dormía.

Diciendo eso tomó muestras de cabello y uñas del chico las cuales guardó en la bolsa para luego salir lo más rápido que pudo del hospital. Debía realizar una pequeña investigación antes de dar su siguiente movimiento.


Demidevimon se encontraba volando molesto por el cielo nocturno del Digimundo hasta que llegó al punto de encuentro con Arukenimon. Había confiado en ella parte de su plan pero la ejecución le pareció excesiva.

– Lastimaste a Nozomi más de lo necesario – Dijo colocándose a la altura de su rostro – No creas que no tomaré esto en cuenta en cuanto todo concluya.

– Casi parece que te preocuparas por él. Tienes que aceptar que si lo hubiera asesinado en ese momento hubiera sido mejor – Comentó algo burlona Arukenimon para retomar la postura seria al ver la mirada enojada de Demidevimon – Únicamente te ayudé porque la idea me pareció buena. Crear una brecha incluso más grande entre los elegidos sin duda es algo interesante y nunca antes hubiera pensado que una de mis queridas agujas de control pudiera tomar forma humana.

– Me alegra haberte ayudado para que en cambio casi me arruinas por completo – Dijo Demidevimon sarcásticamente – ¿Al menos te aseguraste de que no hubieras dudas sobre que el humano ese es el culpable?

– Mummymon se encargó de ello.

Incapaz de confiar en la capacidad de aquel digimon, Demidevimon suspiró para luego marcharse. Necesitaba que los elegidos no se unieran y necesitaba a Nozomi aliado con el grupo de los nuevos, el ataque que orquestó sin duda tendría ese efecto pero que Nozomi estuviera durante tiempo indefinido en ese otro mundo le preocupaba. No podía arriesgarse a que recordara.

….


Como todas las mañanas durante los últimos tres años Matt se dirigió al cementerio sorprendiéndose al ver a Sora esperándolo de pie del par de tumbas que había ido a visitar. Si bien la hora era algo inusual, ella siempre venía a dejar arreglos florares que ella misma hacía seguramente motivada por la culpa, pero en esta ocasión se percató que solamente había cambiado las flores de una tumba y quitado las de la otra.

– Ayer por la tarde pasaron muchas cosas – Dijo Sora manteniendo las manos detrás de su espalda mirándolo con una expresión que no alcanzaba a descifrar – Sé que ustedes se han rendido a diferencia mía, sé que creen que me niego a la realidad pero yo sé lo que vi y confió en lo que dijeron Mimí y Palmon.

Matt se metió las manos en los bolsillos del pantalón de su uniforme verde desviando la mirada. Ella fue la única que compartió su idea de que Tk pudo haber sobrevivido al ataque de Greymon afirmando que lo vio escabullirse debajo de la pared de roca que le cayó encima. Más tarde Mimí se les unió tras supuestamente haberlo visto mientras estuvo reuniendo su ejército para la batalla contra Piedmon, pero eventualmente también debió resignarse a que aunque eso fuera cierto, el mismo Digimundo al reiniciarse debió haberlo borrado. No entendía porque repentinamente aparecía para decirle eso.

– Creo que Gennai y todos nosotros nos equivocamos. Tk está vivo. – Comentó con tal serenidad que Matt volvió a mirarla notando que ahora le extendía un cortaúñas y una pequeña bolsa plástica – Todo lo que te pido es que vuelvas a confiar en mí por un minuto. Si tengo razón en menos de una semana podré probarte que lo que digo la verdad.

Por su parte, a varios kilómetros de distancia Kari recordaba la forma como ayer Yolei la convenció de irrumpir en la casa de Izzy para realizar la búsqueda del castillo de Myotismon desde su computadora mientras lo mantenían amordazado a su silla. La idea resultó bastante extrema pero cualquier remordimiento que pudiera sentir quedó bloqueado momentáneamente al confirmar que no solo su computador estaba la ubicación, sino que estaba vigilándola.

Por muy impáctate que aquello le resultó nada la preparó para lo que sucedió cuando regresó a casa. Davis le había enviado un mensaje informándole que vieron a Tai y Agumon atacando a Nozomi hasta el punto que tuvieron que llevarlo al hospital. Le dolió cuando, a modo de confirmación, su hermano regresó diciéndole que en esta ida al Digimundo fue capaz de recuperar tanto el anillo de Gatomon como el emblema que lo obsesionaba.

– Ya no puedo retroceder – Se dijo cargando a Gatomon mientras salían rumbo al punto de reunión con sus amigos. Irían a ese castillo a averiguar finalmente que sucedió aquel día.