CAPITULO 7
Y los sentimientos se imponen a la razón...
Naruto escuchaba maravillado los gemidos que le provocaba a Hinata, enardeciéndole más, se sentía incapaz de detenerse... Desde él día en que supo que su alguna vez mejor amigo se las había ingeniado para comprometerse con la chica de la que él estaba enamorado había sufrido terriblemente, deseaba escuchar su voz, ver su sonrisa, tocarla... ¡Deseaba amarla! Pero sabia que Sasuke tenía razón, él no podía darle lo que un Uchiha, Naruto sabia de lo mucho que se esforzaba Hinata para ganar la aprobación de su padre, y sin lugar a dudas, ese matrimonio arreglado le había ganado el orgullo de Hiashi Hyuuga.
Pero... ¿Eso era lo que realmente deseaba Hinata? Por la forma en que ella le estaba correspondiendo, no lo parecía, y no le importaba, lo único que sabia en ese momento era que la mujer que amaba estaba dispuesta a entregarle todo de sí a él, a Naruto Uzumaki. Con ese pensamiento, Naruto llevo su mano hacia el cierre de la chaqueta que le había prestado y de un solo golpe lo bajo, Hinata contuvo la respiración sabiendo lo que vendría, la mano de Naruto comenzó a deslizarse bajo su blusa hasta que alcanzo sus senos y comenzó a masajearlos de nuevo, esta vez debajo de la ropa. Al sentir el contacto de las manos de Naruto directamente sobre su piel ella arqueo la espalda para darle mayor acceso y empezó a jadear, siendo dominada por una dulce locura. Así era como debía sentirse el desear fundirse con la persona que se ama, era tan diferente a lo que sintió cuando Sasuke intento tomarla por la fuerza...
¡¡Sasuke!! Cierto... Ella no era libre para entregarse a Naruto, por mucho que lo deseara, si eso continuaba, sería él quien llevaría la peor parte... ¡¡No!! ¡¡Eso debía terminar en ese momento!!
–Na... Naruto-kun... Esto... No esta bien!– Dijo entrecortadamente mientras él le besaba el cuello –No... No debemos...
–¿Por qué no?– Le respondió mientras deslizaba lentamente su otra mano por debajo del pantalón de ella, en un intento por acercarse a su zona mas intima –¡Los dos lo deseamos...!
–Pe... Pero...– Hinata gimió aun mas fuerte cuando la mano de Naruto llego a su objetivo –No... yo... No... ¡¡NO PUEDO!!
Y en un arrebato logro empujarlo a un lado, bajo de la mesa y corrió hacia el extremo de la cocina, por un momento, ninguno se movió, solo se miraron mientras que lo único que se escuchaba en el lugar era la agitada respiración de los dos, finalmente, él pareció intentar moverse hacia ella.
–Hinata...
–¡¡Basta!!– Ella retrocedió evitando el contacto –¡¡No podemos seguir engañándonos así!! Naruto-kun... Si continuamos con esto... No terminara nada bien...
–¡¡Pero yo te amo...!!– Lo dijo casi gritándolo
Hinata enmudeció por un momento, mirándolo sorprendida, y después con tristeza –Y yo te amo a ti... Siempre te e amado... Pero... parece ser que no fue suficiente...
Y ella salió corriendo, él intento seguirla, pero la voz de la razón finalmente se dejo escuchar en su cabeza... Debía dejarla ir... ¡¡Tenia que hacerlo!! Por el bien de ella, él tenia que desaparecer de su vida, eso era lo más razonable ¿No? Sin embargo, el amor es un sentimiento que no siempre obedece a la razón, y si algo había quedado claro en esa habitación era que cada uno ardía de amor por el otro.
Hinata corrió y corrió, tan rápido como pudo, no se detuvo hasta que la mansión Hyuuga se dibujo frente a ella. Sus intenciones eran colarse hasta su habitación sin que nadie la viera, pero desafortunadamente no fue así, apenas había entrado a la casa cuando escucho una puerta abrirse y la voz de su primo llamándola desde el interior de una de las habitaciones
–Hinata-sama, hoy llega más tarde de lo acostumbrado
–S... Si... Etooo, es que me encontré con un par de amigas que me entretuvieron...– Bueno, eso no era del todo falso –¿Hmmm? ¿Tienes visitas, Niisan?– Pregunto al ver que alguien se movía en la habitación donde estaba Neji
–En realidad, usted es quien tiene visita– Dicho esto Neji abrió más la puerta y Hinata vio a Sasuke quien por lo visto, llevaba rato esperándola –Su "prometido" ha estado esperándola
–Buenas noches...– Saludo Sasuke volteando a ver a Hinata
–Bu.. Buenas noches...– Le respondió ella totalmente ruborizada
–Iré a traerle un vaso de agua, Hinata-sama– Decía Neji, saliendo de la habitación –Parece un poco agitada
–Gra... Gracias...– Murmuro ella mientras entraba y tomaba asiento frente a Sasuke –Etooo... ¿Me buscabas?
–¿Para que otra cosa iba a estar aquí?– Respondía él con voz inexpresiva
–Ci... Cierto...
–¿Quién dices que te hizo demorarte?
–Amigas... Antiguas compañeras de la academia... tenían algo que preguntarme...
–Hmmm, ya veo... ¿Y eso es todo?
–¿He?
–Sabes, esa chaqueta que traes puesta te queda bien... Me resulta familiar... Pero estoy seguro que tu nunca la habías usado antes...
Al escuchar esto, Hinata sintió pánico, ¡Lo había olvidado! Ella había perdido su chaqueta mientras peleaba con Sakura y Naruto le había prestado una suya, en medio del arrebato de hace unos momentos se había olvidado por completo de que la traía puesta
–Ah...! Es que...– Intentaba responder con voz temerosa
–¿Con quien más estuviste?– Le preguntó levantando la voz
–Yo... Yo... No...
Repentinamente, Sasuke se puso de pie, camino alrededor de la mesa hasta llegar al lado de ella, ahora se podía ver claramente que estaba furioso, pues cuando la tomo por los hombros para ponerla de pie y mirarla a la cara ella pudo ver que su sharingan estaba activado, lo que la hizo sentirse aún mas asustada.
–¡¡Me tomas por un idiota?? Se perfectamente a quien le pertenece esa chaqueta, Estabas con Naruto ¡¡No es cierto??
–Yo... Yo solo...– Tartamudeaba mirándolo, asustada
–¡¡Contéstame!!
–S... Si... Lo... Lo que paso es que... perdí mi chaqueta en el entrenamiento... y... y estaba lloviendo cu... Cuando me lo encontré... y él fue amable conmigo... y... Pu... Pues... Me presto su chaqueta...
–¿Eso fue todo? ¿He?– Le decía Incrédulo mientras la sacudía, Hinata no podía hablar, intento mirarlo a los ojos, pero no pudo hacerlo, se sentía muy avergonzada, Sasuke tenia razón en enojarse así con ella, pensar que hace solo unos momentos había estado en brazos de Naruto gimiendo de placer y dispuesta a entregarse a él, su comportamiento había sido indigno... No tenia el valor de mirarlo a la cara, agacho la cabeza mientras sus mejillas se ruborizaban intensamente –¡¡MÍRAME!!– Le grito mientras la sacudía mas fuerte, pero Hinata se limito a ver hacia el suelo –... Ya veo
–Yo... Yo solo...– intentaba justificarse, pero las palabras simplemente no salía de sus labios
Sasuke la soltó, camino de un lado a otro como un león enjaulado, finalmente se detuvo, cuando hablo, había en su voz un dejo de dolor que sorprendió a Hinata
–¿Por qué...? Pensé que ya me habías aceptado... O que al menos lo estabas intentando...
–Así es...
–¡¡PERO NO ES SUFICIENTE!! ¡¿NO ES ASÍ?! ¡Por mucho que lo intente lo único que tiene que hacer Naruto es mirarte y tu te olvidas de mi...!– Con un tono lleno de amargura y una expresión de desesperación en el rostro, Sasuke volvió a sujetarla por los hombros, obligándola a ponerse de pie otra vez –¡Dímelo! ¡¡Dime que tengo que hacer para que puedas mirarme como lo miras a él!! ¡¡Qué es lo que hace falta para que pienses en mi como piensas en él??
–¡¡LO INTENTO!!– Le grito –¡¡Juro por Dios que lo intento!!– Cerro los ojos y apoyo su cabeza en el hombro de Sasuke –¡Lo siento...! No eres tu... Lo que pasa... lo que pasa... ¡No es mi intención lastimar a nadie!
Sasuke permaneció inmóvil, sintiendo la cercanía de Hinata, a pesar de que era la primera vez que ella buscaba contacto con él, la sintió más lejos que nunca y se sintió desesperado ¿Por qué? Casi todas la mujeres lo encontraban atractivo, por que precisamente la mujer que a él le interesaba era la única que pensaba lo contrario... ¿Y porque tenia que ser precisamente Naruto quien le gustara? ¿Acaso la sombra de su compañero lo iba a perseguir por siempre? Cuando se convirtieron en Shinobis, Naruto, quien en un principio no era nadie logro igualarlo y en muchos aspectos, superarlo, después, cando se marcho con Orochimaru y se reencontró con Naruto este continuaba igualándolo, y cuando por fin llego el momento de enfrentarse a Itachi, la verdad es que sin la ayuda de Naruto no lo hubiera logrado... Y ahora, que había encontrado a la persona idónea con quien podía pasar el resto de su vida, Naruto de nuevo estaba presente para hacerlo sentir inferior... ¿Por cuánto tiempo más iba a pasar eso?... ¡No iba a tolerarlo más!.
Repentinamente, Sasuke empujo a Hinata contra la pared y se abalanzo sobre ella, le abrió el cierre de la chaqueta y prácticamente se la arranco, después, antes de que ella lograra apartarse, coloco los brazos a ambos lados de su cuerpo y la mantuvo inmóvil cubriéndola con el suyo. Ella empezó a asustarse, después de lo del bosque él no había vuelto a intentar nada con ella, de hecho, siempre la había tratado amablemente, pero en esos momentos el estaba furioso, y tenia razón de estarlo, cierto, pero no tenia porque tratarla de esa manera
–Q... Que vas a hacer...?– Pregunto asustada
–No lo sé...– Le decía en un tono sarcástico –Tal vez debería comprobar si realmente tu y Naruto... Tu sabes...– y movió lentamente su mano hacia la espalda de ella, para después comenzar a bajarla
–¡¡NO!!– Grito ella
En ese momento Sasuke se detuvo, pudo sentir el frió del kunai que Hinata tenia en la mano y que le había colocado en la garganta, también vio la mirada en los ojos de Hinata, no estaba bromeando
–Valla... Esta vez si que me sorprendiste– Lo decía mientras se apartaba un poco de ella
–Tu también... No creí que fueras capaz de intentarlo de nuevo...
–Eres mi prometida... Sabes que esto tendrá que pasar tarde o temprano...
–Prefiero que sea tarde...– Respondió sin bajar el kunai
–Venía a decirte que mañana la Gondaime nos recibirá– Dijo Sasuke, dándose vuelta y tomando la chaqueta, pues ese era su verdadero objetivo –Una vez que ella le de el visto bueno a nuestro compromiso ya no habrá marcha atrás
–Realmente piensas continuar con esto...
Ese pequeño descuido fue todo lo que él necesito, rápidamente despojo a Hinata del kunai y lo arrojo sobre la mesa
–Ya lo he dicho... Tu eres mía...– Avanzo hacia ella, quien trato de retroceder, pero la mirada en los ojos de él la detuvo, ¿Acaso su mirada reflejaba... Dolor?, la sorpresa fue mayor cuando él le dio un delicado beso en la mejilla –¡Y no estoy dispuesto a renunciar a ti!– Dicho esto se marcho de la casa dejando a Hinata sumergida en un mar de confusión.
Naruto se sentía fatal, no sabia si le dolía más el rechazo de Hinata o el hecho de saber que lo amaba. Pensado en distraerse, salió para cenar en Ichiraku, pero la verdad es que ya llevaba un rato dando vueltas sin llegar a ningún lado, en medio de su distracción choco con alguien
–Disculpe...– decía sin mirar de quien se trataba
–Haces bien en disculparte– Naruto reconoció la voz, inmediatamente se dio vuelta
–Sasu...– No pudo terminar la frase, pues el puño de Sasuke, envuelto con la chaqueta que Naruto le había prestado a Hinata se impacto con fuerza en el estomago de este dejándolo momentáneamente sin aire
–Solo quería devolverte esto, y decirte que por tu propio bien es mejor que no te vuelvas a acercar a Hinata ¿Me oíste?
–Ma... Maldito...– Decía, todavía sin recuperar el aliento
–¡Hinata me pertenece! ¡Entiéndelo de una vez por todas! Mañana ella y yo habláremos con la Gondaime, ¿Sabes lo que eso significa, Naruto?
–¡No me importa...!
–Cuando la Gondaime apruebe nuestro compromiso ya no habrá nadie que pueda quitármela... ¡Tu menos que nadie! Pero por lo pronto, si te vuelves a acercar a ella... ¡¡TE MATO!!– y diciendo esto se marcho, dejando a Naruto peor de lo que ya estaba y no precisamente por el golpe, el cual aun le dolía.
Hinata se encontraba a obscuras en su habitación, mirando por la ventana, –...Así que mañana– Todo era tal y como lo había dicho Sasuke, una vez que la Gondaime diera su aprobación, su destino quedaría atado al de él para siempre. Para su sorpresa se dio cuenta de que la profunda tristeza que sentía era muestra de que aun tenia la esperanza de estar con Naruto... ¡Que tonta!, Al pensar en eso, nuevamente le vino a la mente la imagen de Naruto acariciando su cuerpo sobre la mesa de la cocina, inmediatamente se ruborizo, sabia que había estado mal, que se había comportado como una... Y lo peor es que realmente tenia deseos de volver a sentir esas manos sobre su piel.
Sacudió la cabeza intentado apartar esos pensamientos de su mente, se alejo de la ventana y miro el hermoso baúl tallado que estaba enfrente de ella, hace unos momentos, su padre se había aparecido en su habitación, de un increíble y muy poco habitual en él, buen humor, le dijo que ya estaba enterado de que ella y Sasuke irían a ver a la Gondaime al día siguiente y le había llevado un regalo. Dentro de ese baúl se encontraba el Kimono que había usado su madre el día que se comprometió con su padre, él quería que ella lo usara el día que iba a comprometerse oficialmente con Sasuke... Su padre tuvo que escoger precisamente ese día para tener un gesto cariñoso con ella.
Hinata le había dado las gracias a su padre y este se había marchado para que ella se lo midiera, pero la verdad es que ella ni siquiera se había atrevido a mirar, no merecía llevar el kimono de su madre, iba a comprometerse con un hombre del que no estaba enamorada, casi el mismo día que estuvo a punto de entregarse al que si amaba... Lentamente levanto la tapa, se sorprendió de lo fino y delicado del material, era color lavanda con hermosos pétalos de cerezo bordaos, suavemente acaricio la tela, era una prenda en verdad magnifica, al menos Sasuke no podría quejarse de que no se habría preparado para la ocasión, pensó con tristeza
Estando ahí, contemplando el hermoso kimono de su made, Hinata no pudo dejar de pensar en Naruto, sonriendo con tristeza, pensó en voz alta
–¿Qué pensaría Naruto-kun si me viera con esto puesto...?
–Pienso que te verías muy hermosa con ese kimono... Hinata–
Sorprendida Hinata dio un salto y giro rápidamente, sintió como alguien la sujetaba y le cubría la boca con una mano, cuando pudo divisar de quien se trataba sintió que el corazón le daba un vuelco, Ahí, dentro de su habitación, con su cuerpo muy pegado al de ella, con una mano sujetándola de la cintura y otra cubriendo su boca se encontraba Naruto Uzumaki.
–Hinata... Tenemos que hablar de lo que paso el día de hoy.
