Okey si... yo se que quieren cruciarme 7-7 me disculpo por eso...
Pero... como es el ultimo dia del año... intentare subir todos los capitulo que tengo :'v
En verdad... lamento no haberle dado cuidado a esta historia en Fanfiction... no tengo palabras para disculparme...
Agradecimientos a mi beta: gabyguanoluisa.
Erase un nuevo día nuevo en la mansión Black (Mansión por que Sirius decidió conseguirse una mansión en el mundo mágico… viejos hábitos sangre pura difíciles de deshacerse) el Lord Black estaba en el jardín viendo a los cuatro niños jugar con una pelota.
Si, cuatro…
Desde el cumpleaños de Draco, Harry había insistido hasta el punto de hacer berrinches a niveles descomunales para poder ir a ver al rubito. James finalmente cedió a Sirius su hijo por dos semanas para que pudiera jugar con los sobrinos de este.
Aries y Dyra estaban encantadas con su nuevo amigo.
Y es que ellos aún eran bebes y ellos se conocieron como Aries, como Dyra, como Draco, como Harry.
No como Potter, Lestrange, Malfoy, Black.
No como sangres puras, ni mestizos.
No como hijos de Slytherin ni hijo de Gryffindors.
Si no, como Harry, Draco, Aries, Nymphadora.
Sirius estaba muy satisfecho de tener a sus niños juntos. Severus ya había regresado a Howarts hace dos días por lo que él se volvió a quedar solo, Regulus se había instalado en Grimmauld Place. Walburga estaba contenta de tener a su hijo pequeño en casa de nuevo.
-¡Tío Sirius mira! – llamo el pequeño Draco, Sirius salió de sus pensamientos para prestarle atención a su sobrino, este apuntaba a Dyra que comenzaba a estornudar y su cabello parecía foco navideño, cambiaba constantemente de color, se volvía corto, luego largo, luego chinos, luego lacio, su nariz cambiaba, se volvía como el de un cerdito, luego el de un pájaro, luego el de un humano pero más grande, luego más pequeño…
-¡Nymphadora! – grito Sirius corriendo hacia Nymphadora, esta seguía estornudando, cuando Sirius la cargo, esta tenía el cabello azul eléctrico, sus ojos eran amarillo ámbar, tenía bigotes como un gato y una nariz de un gorila.
-¿Dyra se siente mal? – preguntó la pequeña Aries preocupada por su prima.
-No lo sé Aries – contesto Sirius mientras ponía una mano en la frente de la niña para luego quitarla rápidamente. - ¡Dyra estas ardiendo! – exclamo aterrado.
Sirius corrió rápidamente seguido de los tres pequeños detrás suyo, el mayor llego al segundo piso donde se dirigio a la habitación de Nymphadora, esta era bonita y grande, estaba decorada al gusto de la niña con todos sus caprichos. El auror coloco a la niña en la cama y se dirigió a los otros tres niños.
-Le hablare a Severus por la chimenea, cuiden a Dyra niños…
-Si tío Sirius – dijeron Aries y Draco.
-Si Padin – dijo Harry.
Sirius les sonrió antes de salir corriendo hacia la chimenea, lanzo un puñado de polvos flu y llamo a Snape.
-¡Quejicus ayúdame! ¡Dyra tiene fiebre y no sé qué hacer! ¡Ven ponto!
Sirius cerro la red y corrió a las cocinas donde estaban sus tres elfos: Mini, Bobi y Jymi. De inmediato los elfos prepararon un caldo de verduras para la pequeña amita cuando Sirius escucho las llamas de la red flu encenderse, como un rayo corrió hacia la sala.
-¡Severus al fin lle…!
Sirius se quedó estático en mitad de la sala, pues el que atravesó la chimenea no era Severus... si no…
-Oh vamos Black, no pongas esa cara ¿O acaso no estas feliz de verme?
-…Horton…
-En persona…
¿Qué demonios estaba haciendo el ex novio de Severus en su casa?
-¿Qué diablos haces en mi casa?
-Severus me dijo que viniera… estábamos en su despacho cuando llamas y…
-Aguarda ¿Estabas con él en Howarts?
-¿Qué no te lo dijo? – la sonrisa burlona del Rumano le daba mala espina. – Soy el nuevo profesor de DCAO.
Sirius se quedó estático, ¿Es el nuevo profesor? Entonces… ¡El maldito estaba demasiado cerca de Snape! ¡Aggg!
-Como sea, no estoy aquí por eso – de pronto el rubio cambio su expresión a una seria. - ¿Dónde esta Dyra?
-¿Conoces a Dyra? – pregunto un tanto celoso.
Vladimir le miro con una ceja alzada.
-Claro que si idiota, soy su otro padrino junto a Severus.
Aquello si dejo fuera de combate a Sirius ¡Eso no lo sabía!
-No te sorprendas – dijo al ver la reacción del mayor de los Black. – Regulus es el otro padrino de Aries y Ethan es el padrino de Draco… sé que Lupin es el otro padrino del hijo de James Potter.
Sirius iba a decir algo cuando vio que el hombre pasó de lado y se dirigió a las escaleras.
-¡Hey! ¿A dónde carajos vas? – pregunto molesto ¿Qué se creía ese?
-¿Qué no ves? Iré a ver a Nymphadora – contesto sin detenerse.
-¿Cómo? ¿Ahora eres medimago? –pregunto sarcástico.
-Por favor Black, te sorprendería todo lo que yo sé, Severus no me mandaría si no supiera que hacer.
Ante aquello Sirius no pudo hacer más que callar, él sabía que Severus no era de los que se preocupaban poco, que nunca dejaría al azar en especial si se trataba de sus ahijados. Obediente ambos fueron a la habitación de Dyra sin decir palabra alguna, cosa que sorprendió a Sirius ¿Cómo es que Vlad sabía dónde era la habitación de Nymphadora? Tal vez Severus se lo dijo, aunque aquel pensamiento le hizo enojar más.
Llegaron a la habitación de la niña, la pobre esta incluso peor, no podía dejar que su cuerpo cambiara, su magia se había puesto inestable por el resfriado.
-Oh mi linda niña – dijo suavemente el rubio, los tres Black y Potter miraron hacia la puerta.
-¡Tío Vlad! – dijeron los Black.
-Señor Horton – saludo Harry.
-Oh vamos Harry, tú también puedes llamarme tío Vlad – sonrió el mayor revolviéndole sus rebeldes cabellos. Vlad se acercó a Draco y Aries donde les dio un fuerte abraso que los niños correspondieron, después se dirigió a la cama. Dyra ya tenía su pijama para estar más comoda. – Hola mi princesa ¿Cómo te sientes? – pregunto suavemente.
-Ti-tio… - dijo jocosa la pequeña.
-Oh mi muñeca estas fatal… no te preocupes, de inmediato te sentirás mucho mejor – dijo mientras sacaba su varita. Recito un conjuro en una lengua incomprensible para Sirius pero no para Draco que era una criatura mágica. De pronto una luz verde rodeo su varita y esta rodeo a Nymphadora, la luz tenia de pronto forma de sirenas, unicornios, fénix, minotauros, etc. Estos rodeaban a la pequeña que reía encantada.
Sirius vio todo impresionado, más cuando vio que el cabello de Dyra volvió a ser un lindo color rojizo como el de Rabastan, también sus ojos se volvieron azules como los de Andromeda y sus facciones se volvían a la normalidad. En eso la luz termino y Vladimir guardo su varita.
-¿Cómo te sientes? –pregunto sonriendo.
Dyra en ese momento comenzó a parpadear y una gran sonrisa salió de sus labios.
-¡Me siento mucho mejor tío! – exclamo parándose en su cama y comenzó a saltar sobre esta.
-¿Cómo hiciste eso? – pregunto Sirius sorprendido.
-Olvídalo Black… no lo entenderás – contesto el Rumano. – Debo irme, tengo que dar clases dentro de poco… tengo que irme niño – dijo mirando a los niños.
-Owww – reclamaron los pequeños.
-¿Tienes que irte tío Vlad? – pregunto Harry haciendo un terriblemente adorable puchero aprendido de Draco.
-Es lo que más quisiera pequeño… pero tengo que ir con su tío Severus – contesto mientras le daba un beso en la mejilla a Aries.
-¿Padin está contigo? – pregunto ahora Draco.
-Sip… su padrino y yo trabajamos juntos… yo siempre estoy con Severus… y así será siempre – aquello ultimo lo dijo dándole una significativa mirada a Sirius que este de inmediato comprendió.
-…Creo… que tú tienes que irte – dijo en voz baja pero de manera amenazante.
-Ya lo creo… no puedo hacer a Severus esperar… adiós niños cuídense mucho… adiós Black…
Vladimir salió rápidamente de la habitación pero de pronto paro de golpe antes de llegar a la sala.
-¿Qué tanto escuchaste Lupin? –pregunto al aire mirando uno de los corredores.
-No me sorprende que me hayas descubierto Vladimir – dijo un castaño apareciendo entre las sombras.
-Es difícil no oler tu asqueroso aroma a lobo – respondió con su mirada sangre fija en el licántropo.
-No esperaba menos de un chupa sangre – regreso con una dulce sonrisa… que por cierto, dulce no tenía nada. - ¿Qué haces aquí Horton?
-Tks… ustedes Gryffindor y sus tediosas respuestas… no tengo que responderte, díselo a Black.
-No debiste volver – dijo Remus con una mirada amenazante salvo su dulce sonrisa.
-¿Quién me impide volver? – pregunto rabioso.
-Severus no te ama Vladimir – respondió muy seguro.
- Así como Lucius tampoco te ama lobo sarnoso – regreso ante la mirada impactada de Remus. – Oh claro que lo sé ¿Crees que no me di cuenta de cómo veías a Lucius en la escuela? Ah claro pero tenías que ir a la boda de mi mejor amigo intentando incendiar la habitación de Narcisa.
-¿Tu lo sabias? – pregunto temeroso, si Vlad lo sabía estaba en aprietos.
-¡Claro que lo sé! Fui yo que apago el fuego a tiempo… ahora, no sé a quién decírselo: A Sirius o a Lucius.
-Vlad… no puedes decirles… me mataran – rogo en voz baja, podía sentir a uno de los niños ir a su dirección. Es Draco.
-Dime Lupin ¿Qué me darás a cambio de tu silencio? En verdad tengo curiosidad – una sonrisa cruel se formó en el rostro del vampiro. – Me pregunto cómo reaccionaría Black si se entera que su mejor amigo intento matar a su hermana en el día de su boda o… debería decirle a Lucius que un licántropo reprimido intento matar a su esposa.
-… ¿Qué es lo que quieres? – pregunto resignado.
-"¿Qué es lo que quiero?" Es una pregunta con tantas posibilidades Lupin… ¿Qué quiero? Quiero que Black deje de entrometerse donde no le llaman ¿Qué quiero? Que Severus se olvide de Black ¿Qué quiero? Que Severus me ame ¿Qué quiero? Que Severus sea mi reina ¿Qué quiero? Quiero que te alejes de Lucius por siempre… dime Lupin ¿Cuál de todas elijes? Seré generoso contigo.
Remus estaba en un aprieto… enorme, todas las opciones le dejaban mal parado, bien la más fácil era el de olvidarse de Lucius… pero no podía… su lobo lo había escogido y ahora sería imposible alejarse de él, Vlad lo sabía, porque él también era una criatura. Pero no podía hacerle aquello a Sirius, él era un idiota y un cabezota que amaba al pocionista con toda su alma pero el imbécil aún no se animaba a dar el primer paso.
-Mira Lupin, tengo prisa, así que, por que no primero piensas y me das tu respuesta… tienes 74 horas para dármela, de lo contrario le diré un pecado a tu mejor amigo y a Lucius…
Tras eso Vlad volvió hacia la chimenea y desapareció tras ella, dejando a un mortificado Remus.
-¿Qué voy a hacer? – pregunto aterrado el licano.
-¡Remus! – escucho detrás suyo.
Era Draco, tenia una túnica color plata que convinaba con sus preciosos ojos, era tan parecido a Lucius pero con una dulzura e inocencia propia de un bebe, de un cachorro.
-Hola Draco, ¿Cómo has estado cachorro? – pregunto dulcemente mientras alzaba al niño.
-¡Bien! Harry vino y comenzamos a jugar… fuimos a la habitación del tio Siri y nos encontramos con muchos libros con muchas fotos de chicas muy guapas, Aries y Dyra les pinto cuernos, bigotes y lentes… - comenzó a narrar el pequeño… al pasar tanto tiempo con Sirius, en algún momento conocieron a Remus Lupin. Draco quedo encantado con él, tenía un aroma dulce a chocolate y un aura tranquila pero fuerte y protectora.
Remus mientras tanto, escuchaba atentamente al cachorro y en su mente se permitió fantasear por un momento, en que ese niño que cargaba, era suyo, que era su hijo y de Lucius. Apretando ligeramente su agarre de manera protectora se dio cuenta de que no podía dejarle ir… no podía perder el cariño de Lucius… ese niño seria su cachorro… que le perdonara Sirius pero no perdería su amor… no de nuevo…
