.

.

.

Bongo

Está no podía ser considerada totalmente su culpa. Es decir, ¿Quién deja a un robot multifuncional capaz de procesar cualquier tipo de orden y llevarla a cabo con ejemplar eficiencia en cuestión de segundos en medio del pasillo sin esperar a que algo malo pase en una casa con trece integrantes? Lynn no era totalmente culpable de este pequeño incidente, así que no tendría de que preocuparse.

No había razón para no largarse de ahí y dejar al destrozado y chispeante robot totalmente destrozado en el piso del pasillo. Aparte, Lisa también merecía otro poco de la culpa por hacerlo tan frágil. ¿Desde cuándo una pelota de béisbol es lo suficientemente fuerte para destrozar a un robot? Las películas le habían enseñado que los robots tendrían que ser inteligencias superiores con cualidades físicas mortalmente superiores a los humanos. Ahí radicaba el verdadero poder de su conquista: la fuerza.

Así que, Lynn Loud salvó a la tierra.

O eso quería creer mientras veía al pequeño robot no más alto que ella en el piso. El robot tenía una forma cilíndrica con dos pequeños brazos casi tan delgados como los suyos. Le recordó un poco a Arturito, el robot de aquella vieja película que Lisa siempre insistía en ver. ¿Por qué a los ners les encantaban esas películas? Y después no querían ser víctimas de estereotipos.

-Bueno… ya no es mi problema.

Estaba a punto de irse cuando recordó las palabras de Lisa la última vez que arruinó uno de sus experimentos.

Flashback

-Lynn… -Lisa habló en voz baja pero amenazante mientras el fuego detrás de ella en lo que antaño había sido su habitación sólo crecía –. Si vuelves a destrozar otro de mis experimentos juro que haré de tu vida una eterna pesadilla alimentada por el horror de tus gritos mientras lloras en un mar de desgracias creado con cada una de las lágrimas que saldrán y seguirán saliendo de tus ojos por toda la eternidad –una explosión comenzó a provocar una gran cantidad de chispas mientras el fuego se expandía detrás de su hermana –. Es una promesa.

Fin del Flashback

Y luego ese monstruo pulpo comenzó a destruir la casa mientras aprisionaba a Leni de forma muy sugestiva. Aunque eso no tenía nada que ver con el verdadero asunto.

¿Desde cuándo Lisa leía la poesía de Lucy? Esas palabras superaron por mucho cualquier tipo de amenaza de su compañera de habitación.

-Podría… ¿Repararlo? –miró el robot destrozado detrás de ella. Una pequeña explosión hizo volar el casco y varios cables en su interior se incendiaron –. Quizás no…

-¿Bongo? Necesito de tú asistencia aquí abajo –el grito de Lisa se escuchó desde la sala de abajo.

El corazón de Lynn comenzó a martillar y comenzó a correr e un lado a otro alrededor del robot como una gallina a la que acababan de cortarle la cabeza.

-¿Bongo?

En pánico comenzó a arrastrar al robot a su habitación. No podía dejar que Lisa lo viera, no iba a arriesgarse a la ira de una niña que trabajaba con plutonio cada viernes por la noche.

-Como pesa esta cosa –tenía que pesar más o menos lo mismo que una persona, Lynn no esperó que los cables y circuitos fueran tan pesados. Tenía que darle crédito a su hermanita por poder mover todo esto, aunque posiblemente la mayor parte del trabajo físico se lo dejaba a Lincoln de todas formas –. Vamos Bongo, dame un poco de ayuda.

-¡Bongo! –esta vez fue Lola quién gritó desde su cuarto –. ¡Masaje de pies!

-¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápidoooo!

Con todas sus fuerzas, Lynn logró meter a Bongo dentro de su cuarto y cerrar la puerta.

Por suerte su cuarto estaba vacío, por lo que no tuvo que preocuparse por Lucy. A ella últimamente le gustaba usar a Bongo para que escuchara y comentara sus poemas. El pequeño robot también era un diccionario repleto de todas las rimas que su hermanita pudiera necesitar.

Ahora sólo tenía que encontrar una forma de ocultar el cuerpo del delito antes de que cualquiera de sus hermanas lo encontrara.

Una tarea complicada, dado a que todas ellas parecían haberle ganado un gran cariño a Bongo, el robot que lo hacía todo.

-¿Qué hago ahora? –¿recurrir a Lincoln? Su hermano estaba en casa de Clyde jugando un estúpido videojuego en línea, y no regresaría hasta el anochecer –. ¿Por qué nunca estás disponible cuando realmente te necesito, Lincoln? –uno de sus planes le sería muy útil ahora.

-¡BONGOOO!

-Necesito de la asistencia de Bongo más de la que tú necesitas tus masajes, Lola –escuchó a Lisa en el pasillo, parecía haber subido para encontrar a su robot –. Bongo, protocolo naranja. Te necesito ahora –Lynn guardó silencio detrás de la puerta mientras trataba de fingir que no estaba en su cuarto –. ¿Fuera de rango? Quizás Luna se lo llevó al garaje.

Lynn se permitió respirar con tranquilidad.

-Si alguna de ellas se atrevió a averiar a Bongo antes del simposio, entonces haré algo tan horrible que me arrepentiré más allá del límite de vida estándar para un ser humano.

El corazón de Lynn reventó.


-¡Ahí estás! –Lola le gritó a Bongo, el cual parecía estar a punto de entrar al cuarto de Lisa –. ¿Dónde estabas? No importa. ¡Ven ahora! –le gritó y señaló el lugar frente a ella. Bongo se quedó quieto, como si no supiera que hacer –. ¿No escuchaste? ¡Ahora! –gritó más fuerte.

-B-Bongo computa –una voz robótica algo aguda y desigual le contestó. Lola ladeó la cabeza con confusión, pero lo desestimó –. Quiero un masaje de pies, y luego otro de hombros. Y luego serás mi sirviente para la fiesta de té de las 3. ¡Vamos!

Los brazos de Bongo temblaron un poco. Aquellos brazos se movían algo erráticos, y de su cubierta parecía estar algo chueca. Había una pequeña rendija oscura por donde Lola creía recordar ver luces brillantes. Ahora el robot se veía como si sólo fuera una cubierta totalmente vacía que se movía porque le daba la gana.

-Analizando órdenes. Bizz Bizz. Bongo computa.

-Entonces obedece –Lola se dio la vuelta y comenzó a caminar con la cabeza en alto –. Vamos Bongo.

Dentro de Bongo, un ojo marrón comenzó a temblar.


Esta era la peor idea que se le pudo haber ocurrido. ¿Cómo pensó que terminar de destrozar al robot y meterse dentro fingiendo ser Bongo funcionaría? Tenía que decir a su favor que el pánico había sacado lo peor de si misma. Creyó que podría fingir ser Bongo en el simposio y cuando terminara sufrir un accidente con la podadora cuando todos estuvieran dormidos.

En el peor de los caso era culpa de papá por ordenarle algo a media noche, o terminaba como un misterio de la ciencia. ¿A quién le importa? Visto así, quizás ocultar al robot bajo su cama y esperar a que anocheciera hubiera sido mejor idea, pero ya era algo tarde para eso.

-¡¿Qué haces, montón de chatarra?! –Lola volvió a gritarle –. Hazlo bien o te abriré y te sacaré las tuercas. ¡Dame un masaje como el de esta mañana!

Lynn había sentido la necesidad de romperle los dedos a su hermanita desde hace un rato.

Lola despegó su pie de forma violenta, casi la suficiente para que Lynn temiera que esos brazos tan difíciles de controlar desde el interior fueran a desprenderse. Le había tomado mucho trabajo liberarse de todos los circuitos, y la cinta adhesiva que tuvo que desperdiciar había sido más de lo que seguramente necesitaría.

-Déjalo, supongo que unos cables se te cruzaron algo –levantó la taza sobre la pequeña mesa del té –. Sírveme.

Té imaginario en una fiesta de té imaginaria. Podía soportar eso, luego quizás tomara la opción de ocultar a Bongo y terminar con todo.

-Computando órdenes, Bongo cumple órdenes de niña mimada.

-¡¿Cómo?! –Lola colocó la taza nuevamente sobre la mesa con violencia.

-Bongo cumple órdenes de princesa.

Lola levantó una ceja –. Sí, supongo que escuché mal.

Lola iba a pagar muy caro por esto cuando terminara. No importa si no sabía porque, la haría pagar bastante por obligarla a tener los tocar los dedos de sus pies.

-¡Té!

-Bongo computa.

-¡Hazlo mejor! Tendría que decirle a Lisa que te desarme para que te vuelva a armar –gruñó.

Lynn comenzaba a perder la paciencia con esa actitud de princesita. No estaba tan acostumbrada a seguir cada una de sus órdenes, y la última vez que lo hizo le tomó un buen tiempo perdonarla por los chantajes.

-Luego quiero que tires todas esas pelotas que Lynn deja tiradas por allí –agitó la mano con desprecio –. La última vez casi tropiezo con una, no quiero volver a verlas.

La mano de Lynn casi dejó caer la pequeña tetera –. Bongo procesa información. ¿Pelotas no importantes para Lynn… unidad?

-¿Y? Si las quisiera tanto entonces que no las deje ahí tiradas –tomó de su té imaginario.

-Bongo computa… –la cabeza de Bongo comenzó a temblar y soltó la tetera –. ¡Bongo no computaaaa!

Lola se paró de la silla con algo de miedo.

-¿Qué? ¿Ah? ¡¿Bongo te ordeno que te detengas?!

-¡Bongo no computa! ¡Destruir¡ ¡Matar! ¡Exterminar humanidad! ¡AAAAAHHH!

-¡AAHh!

Lola comenzó a correr hacia la puerta, pero Bongo se puso frente a ella con extraña velocidad. Bongo levantó los brazos metálicos que ahora le parecían realmente peligrosos y muy dispuestos a hacerla pedazos y pareció dispuesto a soltarlos sobre ella.

-B-Bongo, te ordeno qué-

-¡Destruir!

Lola no terminó de hablar y comenzó a correr hacia el armario.

Bongo comenzó a golpear la puerta con mucha furia.

-¡Destruir! ¡Exterminar princesa! ¡Matar!

Lola ya había comenzado a llorar cuando mientras sujetaba la puerta del armario lo bastante fuerte para que Bongo no entrara.

-¡Vete! –dijo en llantos con una voz carente de orgullo.

Entonces Bongo se detuvo.

Lola se mantuvo así unos segundos antes de atreverse a abrir la puerta.

-¡Destruir!

Y Bongo volvió a lanzarse al frente.

-¡AAAAH!


Lynn salió del cuarto de su hermanita. Quizás había exagerado al traumatizar a Lola, pero nadie se mete con sus pelotas. Al menos esperaba que cuando despertara, Lola creyera que todo fue parte de una terrible pesadilla.

-Bongo –esta vez fue Lana quien la detuvo. La niña estaba cubierta de barro y parecía dirigirse hacia su habitación –. Justo el robot que me hacia falta. El excusado se tapó otra vez, trae esos largos brazos contigo y ayúdame un poco.

Esto iba a ser un asco.


-Genial, Bongo. No puedo creer que hayas podido sacar tanto –Lana se rio mientras recogía el balde repleto de mugre y suciedad –. O que papá volviera a comer tantas enchiladas, y ni siquiera compartió algunas.

-B-Bongo… computando… –. Karma. Había traumatizado a Lola, y ahora ella era la que se encontraba totalmente quieta en la puerta del baño con una mano a la altura de su pecho con la palma hacia arriba como si estuviera sujetando algo –. C-c-comput- –tenía que aguantar las ganas de vomitar, o su teatrito se desmoronaría.

-Dudo que veamos a papa un tiempo –Lana se rio mientras salía del baño.

Eso era cierto. Después de esto posiblemente estaría demasiado avergonzado para mostrar la cara, ¿No podía hacer estas cosas en su propio baño privado? Quizás así no se hubiera topado con Lana.

-Tengo que terminar con esto –castigo o no, no permitiría que esto llegara más lejos.

Colocó sus manos sobre el casco.

-Lana, ¿podrías dejar esas nuevas muestras en mi laboratorio? –volvió a colocar el casco en su lugar –. Me gustaría examinarlas detenidamente más adelante.

-Por supuesto, Lisa.

-¿Has visto a Bongo? No puedo encontrarlo en ninguna parte, y comienzo a sospechar que algo malo ocurrió. Y que Lynn tiene algo que ver con eso.

¿Por qué ella?

-Bongo está arriba, me ayudó a destapar el excusado.

-Bien, supongo que por ahora puedo dejarlo libre, pero lo necesito de una pieza antes del simposio de mañana.

Ese maldito simposio. Lynn no creyó que podría seguir con esto más tiempo. ¡Había tocado excremento con sus manos¡ Claro, tenía esos guantes raros de robot. ¡Pero sus manos!

-Bongo, perfecto –su hermana Lori salió del cuarto –. Bhuac. ¿Por qué apestas?

-Trata de tener tus manos en el excremento de enchiladas de papá y luego hablamos –. Lynn se vio tentada a contestar.

-No importa, necesito que me tomes algunas selfis mientras me pruebo algo de ropa. Es una orden –Lori entró a su cuarto mientras preparaba la cámara de su celular.

-Bongo computa. Selfis.

Al menos nada podía ser tan malo como ahora.


Se equivocó. Esto era peor.

Era lo más aburrido que había hecho nunca en toda su vida.

Lori se había estado probando ropa y posando en distintas posiciones durante más de una hora, y ni siquiera era la mitad de la ropa que parecía dispuesta a probarse. ¡Esto era el infierno! Preferiría destapar cientos de excusados a tener que seguir con esto.

-Bien, no está mal Bongo –Lori examinó una de sus fotografías –. Eres mejor para esto que Lincoln, él ya se estaría quejando.

Y no lo culparía. Un nuevo sentimiento de respeto hacia su hermano comenzaba a surgir de Lynn. Tener que sufrir esto con Lori, y quizás también con Leni. Se juró a si misma no ser el tipo de chica que se sacara fotos inútiles todo el día.

-Bien, esto servirá –Lynn suspiró con alivio debajo de su disfraz –. Buen trabajo Bongo, ahora –comenzó a hurgar en el armario y sacó una gran pila de ropa –. Vamos por todo esto.

-Odio mi vida.


Tres horas soportando a Lori antes de que no pudiera soportar más su abstinencia de besitos y cariñitos con su novio a larga distancia. Al menos podía decir que todo había terminado ahora y quizás relajarse un poco. De hecho, ¿Cuándo era siquiera el simposio de Lisa? Se había puesto la cascara que ahora era Bongo sin saberlo.

No era la mejor trabajando en una situación de presión.

-Ven aquí, robot-Bongó –Luna salió de golpe de su cuarto tocando su guitarra fuertemente –. Es hora del rock.

-Bongo no computa –Lynn tenía que escapar de esta –. Bongo necesita recargar baterías.

-Oh, tranquilo amigo –Luna sacó una extensión de cable –. Tengo toda la carga que necesitas aquí, Bongo.

-Bongo no computa –Lynn no quería saber lo que esa corriente eléctrica podría hacerle si se conectaba a Bongo. Ya no había nada donde antes había una batería –. Bongo activa ahorro de energía. Bip bop bup. Bongo energía para 10 horas de duración, se proibe la entrada y salida de cualquier extensión de cable para no dañar el proceso… Jaumfer de partículas… co-comprimidas de nanotecnología Schwarzenegger.

-¿Schwarzenegger? ¿Cómo el actor? –Luna se encogió de hombros –. No sé de ciencias –tiró la extensión de cable –. ¡A rokear!


-¡Así no, Bongo! –Luna criticó al falso robot –. Como ayer por la mañana. Tocaba la batería mejor que cualquier miembro de mi banda. Ahora parece como si trataras de tener una pelea con los platillos y ganaras.

Ella siempre ganaba.

-Bongo computando… Sonidos fuertes… ¿Mejores? –entre más fuerte, menos reconocerían la música. Quizás así creyeran que tocaba bien –. Comprobado después de análisis dentro del sistema de Bongo.

-Estoy casi segura de que eso ni incluye destruir mis tambores, Bongo –uno de los tambores parecía comenzar a romperse desde el exterior por todos los golpes de Lynn –. Quizás Lisa tendría que revisar algunos de tus circuitos, Bongo –Luna acercó su rostro hacia el robot y Lynn cerró sus ojos mientras trataba de encogerse dentro de su disfraz.

Luna podría ser una de las hermanas más difíciles de engañar después de Lori. Pero si pudo engañar a Lori, ciertamente tendría que poder engañar a Luna. ¿Verdad?

-Cielos Bongo –vio sus brazos –. Tus brazos parecen un poco chuecos y creo que tiemblan más de lo que recuerdo.

-Bongo computa respuesta adecuada, respuesta: Lana, excusado, enchiladas.

-Cielos Bongo, que voz más aguda tienes ahora.

-Bongo computa: archivos de voz actualizados a versión: 1, 00001.

-Cielos Bongo, ¿Dónde fueron todas tus lucecitas brillantes?

-Bongo computa: ahorro de energía.

Luna se mantuvo viéndola durante unos cuantos segundos. Parecía tener más preguntas en la punta de su lengua, pero sólo se encogió de hombros y comenzó a afinar las cuerdas de su guitarra.

-Supongo que es un error. Todos los inventos de Lisa terminar fallando de un momento a otro de todas formas.

Eso era cierto. Quizás Bongo hubiera fallado por si mismo de no haber hecho absolutamente nada. Era cuestión de esperar… Y quizás no sería extraño si algo explota en el patio y todos encuentran los restos de Bongo.

Ahora sólo tenía que tomar algunas cosas de Lisa; cualquier basura serviría, todas explotaban tarde o temprano.

-Ahora… ¡A seguir rokeando hasta que no haya mañana! –Luna gritó con fuerza.

-¡Luna, deja de hacer tanto ruido! ¡Acabas de despertar a Lily! –Su madre gritó en la planta baja –. Ahora es tu turno de ponerla a dormir.

-Oug.


-Ahora sí –Lynn murmuró. Estaba exterminando a esta basura de Bongo.

-Bongo, rápido. Necesito de tu ayuda –Sr. Lynn la vio al subir las escaleras –. Ayúdame a saber que me pongo mañana, necesito causar una buena impresión.

-B-Bongo… computa –.

Bueno, sólo tenía que escoger unas corbatas y una camisa. ¿Qué salir mal? Quizás fuera más tranquilo que las anteriores.


-¡Bongo no computa! ¡Bongo no computa! ¡Bongo no computaaaa!

Lynn salió disparada del cuarto de sus padres mientras agitaba sus brazos hacia arriba con fuerza. Se chocó con gran cantidad de objetos y las paredes frente a ella mientras trataba de abrirse paso hacia las escaleras.

-¡Bongo, espera! ¡Todavía no sé que calzoncillos ponerme! –Sr. Lynn sacó la mitad de su cuerpo de su cuarto. Estaba completamente desnudo –. Oh, hola cariño –se sonrojó al ver a Rita con sus manos en sus caderas viéndolo con una mueca molesta.


-Bongo, ven aquí. Rápido –Leni tomó su brazo antes de que pudiera llegar a su habitación –. Necesito que me digas como me veo con este vestido –.

Leni hizo una pose con sus brazos detrás de su cabeza y dejó salir su pecho.

-Gorda.

-¡Lo sabía! ¡Soy un monstruo! –Leni se largó a llorar y se encerró en su habitación.

-Bien, eso me dará algunas horas.

Ahora, si no se encontraba con…

-¡Hola, Bongo! –Luna apareció de la nada y le arrojó un pastel a la cara –. Hora de las bromas, corazón de robot. Hahaha, ¿Entiendes? Corazón de robot.

-Ja ja ja –. Lynn dejó salir una risa mecánica. Si Luan intentaba hacerla escuchar sus chistes malos toda la noche, entonces ya se estaba transformando en un robot loco homicida.

-Escucha Bongo, tengo la trama perfecta para cuando Lincoln regrese –se acercó hasta que su mejilla tocó la cubierta de Bongo –. En cuanto Lincoln entre a su cuarto, será electrocutado por el pomo de la puerta –eso no se veía diferente a algo que ya había hecho –. Entonces la puerta se abrirá, será golpeado por un guante de box, y cuando crea que todo terminó y entre a su cuarto, una plataforma lo arrojará sobre la cama. La cual está repleta las serpientes de Lana, eso lo obligará a saltar de la cama, lo que lo llevará a otra plataforma que lo impulsará por la ventana abierta, directamente hacia la piscina, la cual estará repleta de brea y entonces le soltarás un montón de plumas encima y yo lo gravaré todo. ¿Entiendes?

Luan estaba loca.

Esa era la única explicación que podría sacar.

Al menos esta vez no incluía un mono por el cual tuvieran que darle vacunas antirabia. Pero eso no cambiaba la locura.

-Luego necesito que alteres un par de fotos para que muestren a Lincoln y a Lynn besándose, y las dejaremos sueltas por toda la casa en una especie de venganza anónima de otra hermana "enamorada de Lincoln –formó las comillas con sus dedos –. Jajaja, será perfecto. Ahora sígueme, sólo necesito que revises mis mecanismos para que no haya errores.

Bien… Si eso quería.

-Ahora, sólo tengo que desconectar- ¡Ah!

Lynn empujó a Luan hacia la puerta mientras examinaba el picaporte, el cual la electrocutó. Antes de poder decir nada, la puerta se abrió y fue golpeada en el pecho por un guante de box. Lynn volvió a empujarla hacia adentro y Luan fue impulsada en el aire por la plataforma. Esa trama parecía tener un mal cálculo, ya que chocó contra el techo antes de caer sobre la cama repleta de serpientes. Una de ellas enredándose alrededor del cuello de Luan con preocupante velocidad.

-¡AAAAAHH! –Luan gritó, y la serpiente abrió la boca como si imitara el grito de Luan.

Su hermana cayó de la cama en el momento de que la serpiente salió aterrada de su cuello y golpeó la ventana cerrada. Cayó nuevamente sobre la plataforma y volvió a ser impulsada hacia la ventana al menos 3 veces antes de que esta se abriera por los golpes y cayera a un montón de brea.

-Puajj –trató de salir de la piscina. Se sentía atontada y muy mareada mientras su cerebro parecía tener dificultades para saber dónde era arriba ya abajo -. A-a mí no… Bongo –se limpió los ojos como pudo.

En ese momento un montón de plumas cayó sobre ella.

-Bongo computa: Misión cumplida.


Ya estaba anocheciendo. Luan se había encerrado en el baño tratando de quitarse las plumas y la brea mientras no dejaba de maldecir, y Lola no parecía que saliera de su cuarto por un tiempo.

Así que quizás ahora pudiera entrar a su cuarto y quitarse todo eso.

-…Bongo…

Lynn estuvo a punto de gritar al escuchar la voz de Lucy. Su hermanita se había escabullido detrás de ella como siempre y la había llamado.

-B-Bongo obedece.

-Necesito una palabra que rime con sombría…

-Computando palabras –Lynn comenzó a calentar su cabeza tratando de encontrar una palabra que rimara con sombría, ella no era muy buena para estas cosas –…Hombría.

-…¿Hombría? –Lucy parecía algo desconcertada por la palabra escogida y ladeó un poco su cabeza mientras parecía pensarlo –. Sí, tienes razón Bongo. Los hombres… pueden ser la raíz de todo mal… ¿Por qué no lo pensé antes?

Eso no era precisamente lo que tenía en mente, pero mientras la ayudara a deshacerse de ella.

-Gracias por abrirme los ojos a la verdad de la raíz de todos los males –.

Para desgracia para Lynn, Lucy entró al cuarto de ambas dispuesta a seguir con su poesía.

¿Y ahora como se supone que se quitaría todo eso?


-Hora de cenar –su madre as llamó a todas –. Lana, ¿Lola no bajará a cenar?

-Dijo algo raro sobre robot asesinos y un futuro distópico –se sentó en la mesa de los pequeños –. Y que le guardáramos alitas de pollo.

-Esta niña, a veces me pregunto si la consentimos de más.

Lynn quería pollo. En la mesa de los grandes tenían uno entero.

En lugar de eso estaba parada en un rincón en la mesa de los pequeños viéndolos comer alitas de pollo mientras se arrojaban todo tipo de condimentos.

-Bongo, parece que hoy has sufrido algunas averías. Tengo que repararte antes del simposio de mañana –Lisa comenzó a examinar varias de sus partes.

Así que el simposio sería mañana, Lynn tenía que encontrar una forma de librarse de eso antes de mañana.

-¿Cómo estuvo tu día Lucy, te ves más sombría que de costumbre? –Lana le preguntó mientras ese metía un puñado de alas a la boca.

-…Descubrí que los hombros son un asco que no tiene lugar en esta que es tierra de las mujeres.

-¿Qué bien?

-Ya llegué –Lincoln entró a la cocina y se sentó en la mesa –. Justo a tiempo para evitar que se coman mi parte de alitas –. Revolvió el gorro de Lana y se sentó en su lugar dispuesto a comer sus alitas –. ¿Cómo les fue hoy, chicas?

-Destapé el baño.

-Avancé en mis investigaciones.

-Bongo computa.

-No me hables, hombre.

-Po-po.

-¿Qué bien? Yo llegué a las finales con Clyde, pero perdimos contra el primer equipo –suspiró con tristeza –. Al menos llegamos lejos.

-Felicidades, Linck. ¿Me pasas la mostaza? –Lana señaló el frasco en medio de la mesa.

-¡Fue fabuloso! Estábamos completamente rodeados –le pasó la mostaza a Lana sin verla –. Y entonces nos dispararon hasta exterminarnos. Fue una estrategia muy buena.

-Y supongo que todas las mujeres en el juego eran sensuales féminas jóvenes carentes de ropa, ¿No es así, hombre? –Lucy le habló con algo más de fuerza de lo usual –. Teniendo diez hermanas, tendrías que avergonzarte. ¿O estarías deseoso de ver a Lana caminando por la calle con un traje de baño minúsculo y apretado?

Lincoln y Lana compartieron una mirada incomoda ante las palabras de Lucy.

-¿Qué estás diciendo, Lucy?

-Se sentiría incómodo.

-No comeré en la mesa con una bestia salvaje –Lucy se paró y se llevó su plato de alitas –. Si me buscan estaré con mi vieja amiga la oscuridad que me protege de los codiciosos ojos de la hombría.

-¿Y ahora qué pasó? –Lincoln preguntó una vez se fue.

Lana sólo se encogió de hombros y tomó más alitas.

-Ups.


-¿Quieres que cuide a tu robot? –Lincoln le preguntó a su hermana menor.

-No podré efectuar las reparaciones adecuadas hasta mañana por la mañana, y el simposio es por la tarde. Es por eso que necesito que alguien vigile a Bongo para que nuestras unidades fraternales sumamente descuidadas no lo dañen más de lo que ya puedes ver.

Si lugar a dudas, Bongo le parecía diferente. Aquel robot tuvo que haber pasado por mucho con su familia para verse de aquella forma tan descuidada. Ya ni podía ver las luces brillantes.

-Supongo que está bien… Aunque me siento algo incómodo al tener a un robot mirándome fijamente mientras duermo.

-Está en modo de sueño, realmente no pasará nada a menos que le ordenes despertar.

-Ya duérmanse los dos –Lynn escaparía en cuanto estuvieran dormidos.

-Bien, supongo que puedo hacerlo.

-Tienes mi agradecimiento Lincoln, asegúrate de que nada malo ocurra con Bongo. Es mi orgullo y uno de mis mayores éxitos. Si algo malo le ocurriera, posiblemente caería en un espiral de depresión y vicios no propios de un alguien de mi edad. Lo que me amargaría hasta el punto de perder todo contacto con la sociedad y finalmente mi siclo de vida terminaría dentro de cuatro paredes sin que nadie se diera cuenta. Dejando mi cuerpo para que el tiempo decida si es o no encontrado.

-…Tienes que dejar de leer la poesía de Lucy, Lisa.

Lynn tembló debajo de su disfraz.

¿Por qué Lisa insistía en hacerlo todo tan difícil?


-Hora de dormir –Lincoln se cambió a su ropa de dormir –. Cielos, hoy no e visto a Lynn en todo el día.

Por fin, alguien que se daba cuenta de que no estaba. No creyó que ni en la mesa de los mayores alguien preguntara por ella. ¿Alguien siquiera trató de llamarla? Ese sería el final de su disfraz, ya que tenía su celular con ella.

-Lola también se niega a salir de su cuarto, y Luan sigue en el baño –. Lincoln agradecía que sus padres hubieran construido otro –. Bueno, otro día en la casa Loud.

Se acostó en la cama y abrazo a su conejito Bun-Bun.

-¿Cómo estás Bun-Bun? ¿Te portaste bien?

Lynn aguantó las ganas de reír. Se veía como un niño pequeño abrazando a su conejo de aquella forma.

-¿Qué dices, Bun-Bun? ¿Fuiste malo? ¡Entonces tendré que castigarte!

Y toda la dulzura se fue.

Lynn observó con la boca abierta todo lo que su hermano de once años hacía con su muñeco de peluche favorito.

-Muy mal Bun-Bun, muy muy mal. Estúpido conejo –ladeó su cabeza dentro del robot mientras uno de sus ojos temblaba –. ¿Quieres más de esto, y otro poco de esto?

-Dios.

La boca de Lynn tembló y sintió una gran cantidad de nauseas.

-¿Todavía no? Si que eres malo Bun-Bun, tendré que ponerme duro contigo.

La bilis subía por su garganta por lo que vio a continuación.

-¡Eres adoptado!

-Creo que ya aprendiste la lección Bun-Bun, buenas noches mi conejito especial.

Cuando todo terminó, Lynn ya no podría dormir bien por el resto de su vida.


-Bongo, justo a quien necesitaba –Rita atrapó a Bongo esa mañana mientras el robot se movía de forma errática por el pasillo.

-Por favor, no más.

-¿Podrías dejar a Lily en la guardería? Necesito hacer algunas horas extra esta mañana.

Lynn estaba a punto de delatarse cuando vio a Lisa saliendo de su cuarto y dirigiéndose al de Lincoln.

-Bongo computa orden. Orden aceptada.


Prácticamente había escapado corriendo de su casa con Lily en brazos. Lisa había dicho algo sobre reparaciones, y ese sería el final de su disfraz.

Al menos ahora sólo tenía que ocuparse de Lily y quizás pudiera por fin quitarse todo eso. El robot pasaría como perdido o robado, ya no importaba realmente. Lisa podía vivir su vida de ermitaña si eso quería. Ya no seguiría más con todo esto.

-Un robot, a los bebes les vas a encanta –un de las mujeres de la guardería mencionó cuando por fin llegó –. Pasa pasa, por favor.

-Bongo… computando…


Al menos alguien podía dormir.

Aquella mujer se había sentado sobre una silla y se había quedado dormida casi al instante. Los bebés estaban a su suerte recorriendo toda la guardería como si nada más importara. Tal vez pudiera seguir su ejemplo por un segundo.

-¡Po-po!

Escuchó el grito de Lily y eso la despertó antes de siquiera cerrar los ojos.

Su hermanita se había parado sobre sus dos piernas y comenzaba a señalar un lugar y otro. Los bebes a su alrededor asintieron u comenzaron a mover los juguetes y sillas por todas partes.

-Po-po –señaló a la mujer y pasó su dedo por su cuello de forma aterradora.

Uno de los bebés sacó una botella y un paño húmedo y se acercó a la mujer sentada.

-¿Qué pasa aquí?

Otro bebé se colocó en cuatro y Lily se sentó sobre ella con las piernas cruzadas mientras parecía reírse de ella.

-¿Lily?


Jamás volvería a ver a su hermana bebé de la misma forma.

Su madre había pasado a recogerla en el mismo instante en que los bebes habían formado un gran circulo con sus mantas y dos bebes parecían luchar salvajemente para el disfrute de su hermanita. Lily se sentaba sobre la espalda de aquel bebé mientras usaba su pequeño pulgar para señalar haca arriba o hacia abajo dependiendo de quien ganara o perdiera.

Y creía que Lisa era aterradora.

Lily tiene que ser un monstruo.

Ahora… sólo tenía que terminar con todo esto.

-Tengo que ir al baño –se había estado aguantando desde el día de ayer, y ya estaba en su límite –. Un poco más.

Una enorme explosión dentro del cuarto de su hermana la distrajo y la tiró al suelo.

-No otra cosa, por favor no más.

Se quedó algo atontada en el piso antes de lograr levantarse con mucho esfuerzo.

-¡Todavía no puedo creer los líos en el que nos metes Lincoln! –Lisa abrió la puerta con violencia mientras arrastraba una, sábana que parecía ser usada para cubrir algo –. ¡Te dije que sólo podíamos hacer esto un par de veces!

Lincoln sólo guardaba silencio con los ojos totalmente vacíos.

-¿B-Bongo computa?

-¿Lynn? ¿Qué haces con todo eso puesto? –Lisa se distrajo con ella. La veía como si estuviera haciendo algo ridículo.

-¿Bongo no computa? –Lynn sintió algo de pánico. ¿Su disfraz se había roto en alguna parte? ¿La habían descubierto?

-¿Ese es Bongo? Cielos, creí que ya había descontinuado esa cosa. Tenía un error que lo llevó a tratar de conquistar a la humanidad para cosecharla como si fuera una especie de forma de vida vegetal –. Negó con la cabeza –. Una lástima, ¿Por qué lo usas como disfraz?

Lynn la miró algo confundida por un segundo.

-¿Puedes reconocerme? –le preguntó mientras se señalaba con un dedo.

Lisa levantó una ceja –. Por supuesto que puedo reconocerte. No soy idiota, y puedo ver tus ojos por la apertura donde debería estar el visor de Bongo. Cualquier persona se daría cuenta de que eres tú.

Lynn miró a su alrededor, la explosión parecía haber alertado al resto de sus hermanas. Al momento de verla, todas ellas se encerraron en sus cuartos.

-Esas… malditas… -tembló de ira –. ¡Y tú! –señaló a Lincoln –. Maldito pervertido, depravado y sin escrúpulos.

-Asesiné a 7 personas hoy –Lincoln dijo de forma automática.

Lynn lo abofeteó y lo tiró al piso sin escucharlo. Lincoln soltó la sabana y dejó al descubierto un brazo con lo que parecía ser parte de una camisa naranja algo quemada, Lisa se apresuró para ocultarlo antes de que nadie viera nada.

-¡No te acerques a mi otra vez! –caminó hacia su cuarto mientras se desprendía de las partes de Bongo.

-Inesperado –Lisa hizo un nudo en las sabanas –. Lincoln, ve por las palas. Tendremos una noche ocupada en el patio.