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Capítulo 6: Hogwarts y la Rosa Negra
Las vacaciones volaron, en cada casa de Inglaterra en la que hubiera un niño de once años para arriba se respiraba un aire de expectación y ansias, volvían a Hogwarts, los de primer años, iban por primera vez a Hogwarts, todos estaban un poco asustados y más que nada entusiasmados.
Las familias Potter y Granger habían estado muy ocupadas últimamente, no se habían visto desde la invitación que parecía muy lejana, esta había sido un completo éxito, bueno de la forma merodeadora, descubrieron que Hermione también tenía una vena bromista, pero más de una vena vengativa también tenía, lo habían comprobado en carne propia, al entrar Hermione, esta se había visto cubierta de una bola de pintura, más tarde los chicos no se pudieron levantar del sofá ante la atenta mirada de su familia, que se reía de su desgracia acompañados de Hermione. La tarde había comenzado muy bien, habían almorzado en casa de los Potter, pero a la hora del partido, la casa simplemente se convirtió en un campo de batalla.
Entre los chicos ya era común que hubiera peleas y apuestas para cada equipo, pero no se esperaron que Hermione también supiera, al final solo para llevarle la contraria, todos los hombres de la casa apostaron al equipo contrario de la niña. Hermione regresó al Castillo con una sonrisa en la cara y una pequeña fortuna en el bolsillo.
Ella y Harry se habían puesto al día, al igual que con los otros chicos, de los cuales se había hecho muy amiga, se había llevado bien con las niñas, pero era mucho más divertido hablar con los hombres de la familia, los chicos habían descubierto que a Hermione le importaba cumplir las normas, aunque también tenía un gran sentido del humor, a cada momento les caía mejor. Su padre se había pasado de lo lindo viendo el partido, al igual que su madre en la cocina.
Habían dejado de intentar encontrar una respuesta de porque ellos podían ver a través de su glamour, ya que se dieron cuenta que solo esas cinco familias lo podían hacer, ya lo habían comprobado con cada sirviente del palacio, incluso Hermione se había intentado meter como ladrón al Castillo y los guardias la llevaron en frente de Alastor, declarándola como una intrusa, Alastor solo había reído y reñido a Hermione.
De eso ya había pasado un mes, era primero de septiembre y todas las familias se estaban despidiendo de sus primogénitos.
-Hijo, recuerda muchas bromas a los Slytherin -decía James Potter a su hijo, mientras este sonreía y subía al tren. Su madre solo lo abrazo fuertemente y le hizo prometer que le escribiría.
-Hijo, recuerda que las chicas se las conquista sutilmente -susurraba Sirius Black a su hijo, mientras este reía y subía al tren. Su madre los miro, riñéndolos y con los ojos húmedos.
-Hijo, trata de no meterte en muchos problemas -rogaba Remus Lupin a su hijo, aunque sabía que no lo cumpliría. SU madre solo soltó un bufido y murmuró algo sobre sus primos.
-Hijo, recuerda que el uso de la palabra te lleva lejos -murmuraba Lucius Malfoy a su primogénito, mientras este sonreía y subía al tren. Su madre lo abrazo fuertemente y le hizo prometer escribirle mínimo una vez a la semana.
-Hijo, trata de hacer que los profesores no te descubran -dijo Arthur Weasley a su hijo, mientras este reía y se iba. Su madre solo los observaba y dijo algo sobre ir preparándose para un vociferador general.
-Hija, sabes que vas allá a aprender y superarte, no dejes que te dañen o cambien. El valor, la amistad, lealtad y honestidad es algo que debes mantener siempre contigo, no te dejes influenciar por cosas negativas, espero que nos escribas al menos una vez por semana y si haces travesura. Por favor no dejes que te descubran, aunque no sé de qué me preocupo, estamos muy orgullosos de ti pequeña -dijo Alexander mientras abrazaba a Hermione, Alastor se había despedido en el Castillo, con palabras un poco parecidas y él dijo claramente ALERTA PERMANENTE, a lo que ella sonrió y lo abrazo.
- Listo princesa, nos veremos en vacaciones de Navidad. Cuídate mucho y recuerda no sacarte el collar en ninguna circunstancia -dijo Ellie dándole un beso.
Los dos príncipes vieron a su hija partir, ella dio solo una última mirada y subió al tren, a buscar a los revoltosos que le habían estado escribiendo durante las vacaciones, se había hecho muy amiga de ellos y digamos que los había extrañado un poco.
En segundos los encontró, estaban todos con las cabezas juntas y murmurando, abrió la puerta en silencio y vio como algo parecido a pintura les caía encima a los muchachos que la regresaron a ver con cara de pocos amigos en el rostro, la cosa parecida a pintura era de color verde Slytherin, chorreaba de cada parte de su cuerpo y parecía que eran chicas. Hermione no pudo hacer más que reír a carcajada limpia, mientras ellos la fulminaban con la mirada, pero al verse entre ellos también se rieron de lo lindo, al final se abalanzaron sobre Hermione manchándola de pies a cabezas, cayeron rendidos sobre los asientos, que tenían un hechizo que los mantenía limpios todo el tiempo.
Con un movimiento de varita por parte de Hermione, otra vez quedaron limpios, aunque se seguían riendo de lo lindo, al final con un suspiro se reclinaron en los asientos, Harry, Hermione y Draco en uno y Ted, Ron y Will en el de enfrente de ellos.
-Para quién era la broma -preguntó después de un momento Hermione.
-Cada año, desde el primer año, aquí se sientan cinco personas, de las cuales no vamos a decir su nombre -dijo Harry al ver a Hermione abrir la boca.
-Y son completamente non-gratas para nosotros -siguió Ted mirando fijamente hacia la puerta del compartimento.
-Por lo que creímos conveniente cobrarles una de muchas que ellos nos han hecho –continuó Draco con expresión vengativa.
-Lastimosamente tú te les adelantaste y la broma nos cayó a nosotros –dijo Ron con una mirada divertida en el rostro.
-Aunque fue divertido, que lástima, pero ya nos la cobraremos y con una broma mucho mejor que esta. –acabó Will con una sonrisa maliciosa.
Siguieron conversando de trivialidades hasta que una voz anuncio que pronto llegarían a Hogwarts, Hermione salió para cambiarse y dejó a los muchachos en el compartimento.
-Vaya, me agrada cada vez más -dijeron todos a la vez, para luego reírse y acabar de cambiarse.
Hermione no volvió, pero los encontró en los botes, habían decidido ir Harry, Ron, Draco y Hermione en uno, mientras Will, Ted, un chico llamado Neville y otro llamado Dean subieron en otro.
-Agachen las cabezas -gritó Hagrid, mientras todos obedecían, lograron ver a algo que se movía debajo de ellos.
-Ahí la tienen, Hogwarts -dijo Hagrid cuando pasaron el pequeño puente, todos ahogaron un jadeo o una exclamación, algunos habían oído o leído sobre ella, pero nada se comparaba con verla, las luces, el tamaño, la forma en que la luna se reflejaba. Todo.
La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí.
-Los de primer año, profesora McGonagall —dijo Hagrid.
-Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.
Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era tan grande que hubieran podido meter toda la casa de los Dursley en él. Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas como las de Gringotts, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores.
Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra. Harry podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha, pero la profesora McGonagall llevó a los de primer año a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo. Se reunieron allí, más cerca unos de otros de lo que estaban acostumbrados, mirando con nerviosismo a su alrededor.
-Bienvenidos a Hogwarts -dijo la profesora McGonagall escudriñando a la multitud, como si estuviera buscando algo, se topó con Hermione y sonrió casi imperceptiblemente, luego cambio su mirada, a los hijos de los que habían sido su pesadilla durante siete largos años, frunció el seño y volvió a hablar- El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupéis vuestro lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa.
»Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seréis un orgullo para la casa que os toque -dijo mirando fijamente a los mini-merodeadores que en ese momento tenían una sonrisa inocente.
»La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible -fijo su vista en el pelo desordenado de Harry, la capa arrugada de Will y la mancha que tenía Ron en la nariz, para luego fruncir el seño y retirarse.
Los muchachos tenían una sonrisa relajada, mientras Hermione murmuraba rápidamente todos los hechizos que sabían, cabe decir que eran muchos, de repente se oyó un grito en la parte de atrás del vestíbulo, todos regresaron a ver y aunque nadie se fijó, Hermione sonrió al ver a los fantasmas salir de las paredes. Por lo visto, estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo y pequeño, decía:
-Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad...
-Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece? Nos ha dado mala fama a todos y, usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad... ¿Y qué estáis haciendo todos vosotros aquí?-dijo el fantasma mirándolos por primera vez.
-Hola Nick -gritaron los muchachos, mientras reían.
-Oh, pero si son los de primer año, espero verlos en mi antigua casa -dijeron los dos fantasmas mientras desaparecían a través de la pared, hacia el comedor.
Al instante la profesora Mcgonnagal volvió y les dijo que formaran una hilera, los guió por el pasillo y todos, sin excepción se maravillaron con lo que había alrededor, en lugar de techo, se podía ver el cielo estrellado, varias velas volaban sobre él y parecía que había una luna sobre la cabeza del director.
La profesora se detuvo unos metros antes de llegar al atrio en el que había una silla y sobre esta estaba un sombrero, al instante en el que la profesora Mcgonnagal se puso al lado de la silla el sombrero comenzó a cantar:
"Astuto eres si hasta aquí has llegado,
miedo puedes tener, ya que yo decidiré,
para mal o para bien, en que casa estaréis.
Si al inteligencia y la sed de conocimientos te dominan
digno hijo de Ravenclaw serás,
y en el medio estarás.
Si leal y trabajador has demostrado ser,
digno hijo de Hufflepuf serás,
al lado de Ravenclaw te ubicarás.
Por el contrario, si la valentía y el orgullo te caracterizan,
digno hijo de Gryffindor serás,
y a la derecha irás.
A la izquierda se encuentran,
los astutos y letales,
si lo llevas en tu sangre, digno hijo de Slytherin serás.
No me tengas miedo,
yo decidiré en donde te pondré,
ninguna casa es mejor que otra,
porque todas valen por igual,
si te dejas llevar,
a la grandeza llegarás."
Al final todos estallaron en aplausos, el sombrero hizo una reverencia, es decir se dobló a la mitad y luego se puso erguido, la profesora extendió un pergamino y hablo:
—Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen —dijo— Abbott, Hannah!
Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila, al instante cayo al suelo y comenzó a resbalarse hasta quedar sentada en la silla con expresión asustad ay el pelo revuelto, todo Hogwarts se reía, mientras los maestros no entendían lo que había pasado. La profesora Mcgonnagal le puso por inercia el sombrero, mientras fulminaba con al mirada a los bromistas, pero estos se veían igual de confundidos.
En segundos sobre la niña cayeron serpentinas y caramelos de color amarillo y negro, ella se apresuró a cogerlos y sonrió, pensando que era normal. La mesa de Hufflepuf la recibió con calurosos aplausos.
-Black William! -Will intentó evitar pasar por donde Hannah había pisado, pero no funcionó y termino cayendo boca abajo, se sentó de espaldas, causando risas, ya que su cabello estaba muy despeinado.
"Vaya, veo grandeza en tu interior, valentía y lealtad sobre todo, aunque también ambición por conseguir lo que quieres, creo que debes ir a Slytherin, tienes un gran futuro y un destino que te espera allí"
Pasaron unos segundos y caramelos color verde y plateado le cayeron encima, los recogió mientras se iba a la mesa de Slytherin, que lo recibió aplaudiendo.
-Bones, Susan! -una niña de cabellos negros dio un paso en frente y se vio impulsada la suelo y al siguiente momento estaba sobre el sombrero, aún más desarreglada que Hannah, al igual que con Hannah, le cayeron caramelos y serpentinas amarillas y negras, sonrió feliz y fue hacia Hufflepuf.
-Boot Terry! -un muchacho con cara de susto, piso y avanzó hacia el sombrero resbalándose. Se sentó con el pelo en los ojos y la túnica movida, a penas el sombrero le tocó la cabeza, cayeron sobre él caramelos de color azul y celeste, el niño se retiró a la mesa de Ravenclaw, mientras reía. Varios se levantaron a estrecharle la mano, Brocklehurst, Mandy también pasó lo mismo que con Terry y fue a Ravenclaw.
-Brown Lavender! -una niña rubia de pelo alborotado, avanzo y terminó con el pelo más alborotado, le cayeron caramelos rojos y dorados. Los gemelos Weasley silbaban y aplaudían. Milliscent Bulstrode, le cayeron caramelos verdes y plateados, se dirigió a la mesa de Slytherin y sonrió.
-Diggory, Cedric! -un apuesto niño de cabellos castaños se acercó a la silla, este cayo con algo de elegancia y se sentó rápidamente, para que en cuestión de segundos se viera bañado en caramelos azules y celestes. Sonrió y caminó hacia la mesa de las águilas.
-Finch-Fletchley, Justin! -a este le cayeron caramelos amarillos y negros, uno se confundió con su pelo rubio, avanzó rápidamente hacia Hufflepuf, donde el fantasma lo recibió calurosamente.
-Finnigan Seamus! -el chico de cabello color arena, avanzo y termino muy pálido sobre la silla, la profesora Mcgonnagal estaba indecisa sobre reír o comenzar a gritar para encontrar al culpable con cada alumno que pasaba. A este le cayeron caramelos rojos y dorados, después de un tiempo sentado.
-Granger Hermione! -Hermione avanzó y suavemente cayó, a diferencia de los otros, ella cayo sentada y con la capa ondeando detrás de ella, había cerrado los ojos y sonrió cuando el sombrero comenzó a hablar.
"Vaya, vaya, que tenemos aquí, la hija de Alexander y Elizabeth, si mal no me equivoco, los príncipes"
"No, no lo haces Khaos"
"Hace mucho que nadie me llamaba así. En dónde te pondré, recuerdo que sufrí al misma indecisión con tu madre, tú y tus padres, más valientes que el mismo Godric, más astutos que Salazar, con más sed de conocimientos que Rowena y con más lealtad que Helga"
"Eso lo sé muy bien"
"Pero hay algo curioso, tú y tu familia al ser descendiente de Salazar y Rowena, siempre han quedado en sus casa, pero ahora no estoy seguro"
"Tú dirás"
"A dónde irás, a la casa de tus padres o podrás hacer una diferencia, en Ravenclaw, tu impulsividad te lo impide, en Hufflepuf, tu astucia los dejaría fríos, quedan Slytherin y Gryffindor"
"Dime tú lo que es mejor para mí"
"En Slytherin tendrías gran poder, al igual que toda tú familia por parte del padre, siempre fueron a Slytherin, pero no, tú tienes algo que te hace especial, tu corazón es diferente, aunque la serpiente vive en ti, tienes esa habilidad de crear problemas y no ser descubierta, suerte Rosa Negra, déjame decirte que tanto tu corazón y tu destino se encuentran en...Slytherin"
"Gracias Khaos, mamá manda saludos"
Sobre Hermione cayeron caramelos verdes y dorados, sorprendiendo a todos, ella sonrió y se fue hacia la mesa de las serpientes, en la que recibió un abrazo por parte de Will y un apretón de manos de casi todos. Se preguntaba en donde estarían los demás hijos de los nobles y quienes serían.
Regresó a ver a la mesa de maestros y se sorprendió al ver a Severus Snape, Filius Flitwick, Aurora Sinistra y a la profesora Minerva observándola, les dedicó una sonrisa y observo algo de tristeza en los ojos de ala profesora de Transformaciones, se preguntaba si los maestros podían observar a través del Glamour, les tenía que preguntar al final de alguna de sus clase.
-Longhbotton, Neville! -un chico de cara redonda avanzo y pareció olvidar que se iba a resbalar, porque cayó de espaldas y en medio camino giro, cayendo sentado con los ojos fuertemente cerrados. Paso largo rato con el sombrero, aunque menor tiempo que Hermione, para que al final se viera bañado en caramelos rojos y dorados, con una sonrisa nerviosa, dejo el sombrero y salió corriendo hacia su nueva mesa.
-Lupin, Theodore! -Ted se demoró un poco, para luego alzarse de hombros y dejarse caer con algo de gracia, cayo sentado y sonrió al sentir el sombrero en su cabeza y escuchar la voz que hablaba desde su cabeza.
"Quién diría que Remus se decidiría por tener un hijo"
"No eres el primero que me lo dices"
"Aunque eres muy diferente a como era él, te esperan grandes cosas en la casa de tus padres, enorgullécete por tu destino"
"Gracias sombrero"
"Cumple con lo que se espera de ti y no te pierdas en ello"
Teddy se bajó con una gran sonrisa en el rostro y atiborrado de chocolates, a diferencia de los demás, color rojo y dorado. La profesora Mcgonnagal seguía intentado descubrir quien había sido el creador de semejante broma para el colegio, aunque sonrió levemente al ver al hijo de uno de sus estudiantes favoritos en su casa.
Teddy fue recibido con un gran abrazo por parte de Harry y una sonrisa de todos los de su nueva casa. Mcdougal Morag fue a Hufflepuf.
-Malfoy, Draco! -Draco se quedó quieto unos instantes para luego lanzarse voluntariamente al suelo, este resbalo como pingüino y cayo sentado con una gran sonrisa en el rostro. Cerró los ojos y espero.
"El primogénito de los Malfoy, antes de tu abuelo, todos Slytherin, en donde te pondré heredero"
"No lo sé"
"Tu habilidad para crear líos y la habilidad para zafarte de ellos es impresionante, tu destino te espera en...Slytherin"
"Bien, supongo"
"Las amistades y decisiones que has elegido han sido las correctas, cuidado al intentar cumplir con todo lo que te propones"
Draco bajó feliz de la silla, con una buena dotación de caramelos solo verdes, se sentó al lado de Will y en frente de Hermione, ambos lo abrazaron y sonrieron.
La siguieron Moon... Nott... Parkinson... Después unas gemelas, Patil y Patil... Más tarde Perks, Sally-Anne... y, finalmente:
—Potter; Harry! -mientras Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron súbitamente como fuegos artificiales, el muchacho les regaló una sonrisa, un guiño y resbalo:
"Arrogante, ambicioso, con gran poder y presumido, muy parecido al padre, no hay duda o cuestión de tu parte. Quieres ir a Gryffindor"
"Así es"
"Aunque en Slytherin, desarrollarías todo tu potencial, con los contactos correctos puedes llegar muy lejos. Pero si es definitivo a Gryffindor irás. Tienes un futuro prometedor, con corazón y mente de león"
Al instante una gran cantidad de caramelos rojos y dorados cayeron sobre Harry, este cogió los que pudo y se dio cuenta que los que caían desaparecían. Se fue muy sonriente a sentarse a la mesa de los leones, recibiendo varios aplausos y un baile improvisado de parte de todos los Weasley.
Podía ver bien la Mesa Alta. En la punta, cerca de él, estaba Hagrid, que lo miró y levantó los pulgares. Harry le sonrió con picardía. Y allí, en el centro de la Mesa Alta, en una gran silla de oro, estaba sentado Albus Dumbledore.
Su mirada se paseaba constantemente de la mesa de las Serpientes a la de los Leones, siguió su mirada y vio a dos de sus cuatro mejores amigos y a su mejor amiga, ambos se sonrieron con inocencia, aunque con algo de tristeza, por no estar en la misma casa, Harry volvió su vista a la Mesa Alta y vio a un maestro que no se le hacía conocido de las historias de sus padres, llevaba un turbante morado y tenía su mirada perdida en algún punto en medio de la puerta del Gran Comedor, a Harry le causo escalofríos.
Y ya quedaban solamente tres alumnos para seleccionar. A Turpin, Lisa le tocó Ravenclaw, a diferencia de los demás a ella solo le cayeron caramelos azules, aunque claro, su resbalón parecía más caída.
-Weasley, Ronald! -llamo la profesora con expresión preocupada. Al instante su último mejor amigo vino a escena y levantando los brazos, cayo como si estuviera saltando de un precipicio, su expresión solemne causaba risas en las mesas, cayo descuidadamente sobre el banco y puso una sonrisa divertida en su rostro, antes de que la profesora Mcgonnagal negara y le pusiera el sombrero.
"Vaya, vaya, otro Weasley, que no se cansan de tener hijos"
"Al parecer no"
"Aunque tú eres diferente de los demás, tienes algo realmente especial que dirige tus acciones"
"Entonces, ya sabes a qué casa me vas a enviar"
"Claro que sí pequeño, espero que logres cumplir tu destino"
Ron sonrió con nerviosismo, antes de que le cayeran muchos caramelos dorados desde arriba, con una sonrisa se fue a la mesa de los leones, en las que choco mano con sus dos mejores amigos y sonrió mirando hacia la mesa de las serpientes, sus otros dos amigos hablaban animadamente con Hermione.
-Bien hecho, Ron, excelente -dijeron pomposamente los Weasley acompañado por Harry, mientras que Zabini, Blaise era seleccionado para Slytherin. La profesora Mcgonagall enrolló el pergamino y se llevó el Sombrero Seleccionador.
Al instante muchos caramelos mezclados de todos los colores de la casa, comenzaron a caer por todo el gran comedor y una tanda especial en la mesa de maestros, aunque uno que otro se quedaba pegado en su cabello o cara o ropas, cuando acabaron de caer todos los dulces, apareció una luz brillante color blanca, que exploto y dejo como rastro una serie de palabras. Estas rezaban:
"Espero lo hayan disfrutado, Feliz Comienzo.
Cortesía de la Rosa Negra"
Para finalizar, una enorme y bella rosa negra apareció, borrando todo rastro de palabras y dejando un silencio atronador en el Gran Comedor. En cuestión de segundos, murmullos exaltados y uno que otro grito rompieron el silencio, especialmente de parte de los bromistas.
Es decir, los Gemelos Weasley y la nueva generación de los merodeadores, la profesora Mcgonnagal los observó cuidadosamente, pero descubrió que todos estaban igual de sorprendidos. Soltó un suspiro y se sentó en la mesa, esperando el discurso del profesor Dumbledore, ese año tendría pesadillas, ya se lo esperaba, que no podía tener una generación en completa paz. Claro que no.
Albus Dumbledore se había puesto de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que verlos allí.
-Bienvenidos! -dijo- Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y vitorearon. Harry y sus amigos se reían de lo lindo, muchos otros lo seguían, pero algunos, como Hermione, escondían su risa con su mano.
-Está... un poquito loco, ¿no? -preguntó con falsa inocencia Harry a Ron, ambos con expresión solemne.
-Loco? -dijo Ron con frivolidad, imitando perfectamente a Percy- Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí. ¿Patatas, Harry? -acabaron Harry, Ron y Teddy riéndose, habían escuchado ese discurso de parte de Percy un centenar de veces.
Pero al instante se callaron al ver a la mesa, literalmente, Harry, Ron y Teddy se quedaron con la boca abierta. Los platos que había frente a él de pronto estuvieron llenos de comida.
Nunca había visto tantas cosas que le gustara comer sobre una mesa: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate y, por alguna extraña razón, bombones de menta.
-Eso tiene muy buen aspecto -dijo con tristeza el fantasma de la gola, observando a Harry mientras éste cortaba su filete.
-No puede...? -dijo Harry esperando para que Ron interfiriera.
-No he comido desde hace unos cuatrocientos años -dijo el fantasma- No lo necesito, por supuesto, pero uno lo echa de menos. Creo que no me he presentado, ¿verdad? Sir Nicholas de Mimsy-Porpington a su servicio. Fantasma Residente de la Torre de Gryffindor.
-Yo sé quién es usted! -dijo súbitamente Ron- Mí hermano me lo contó. Usted es Nick Casi Decapitado!
-Yo preferiría que me llamaran Sir Nicholas de Mimsy... -comenzó a decir el fantasma con severidad, pero lo interrumpió Seamus Finnigan, el del pelo color arena, con sincera curiosidad en los ojos.
-Casi Decapitado? ¿Cómo se puede estar casi decapitado?-Sir Nicholas pareció muy molesto, como si su conversación no resultara como la había planeado.
-Así -dijo enfadado. Se agarró la oreja izquierda y tiró. Su cabeza se separó de su cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra. Era evidente que alguien había tratado de decapitarlo, pero que no lo había hecho, el fantasma pareció complacido ante las caras de asombro y volvió a ponerse la cabeza en su sitio, tosió y dijo:
-Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar -los tres merodeadores se imaginaron cuan furiosos estarían sus padres al enterarse de ello- Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas! El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin.
Los tres chicos regresaron a ver a la mesa de las serpientes y observaron a un hombre con la mirada fija en un punto indefinido y las ropas manchadas de sangre, este estaba sentado al lado de un chico que al sentirlo, inmediatamente se fue, siendo reemplazado con la misma rapidez por Hermione, se sorprendieron y vieron como el fantasma la regresaba a ver, sus ojos parecían brillar con gran intensidad y parecía conversar con ella en murmullos.
-Cómo es que está todo lleno de sangre? -preguntó Seamus con gran interés.
-Nunca se lo he preguntado -dijo con delicadeza Nick Casi Decapitado- Aunque tampoco lo había visto hablar con nadie en los últimos cuatrocientos años, esa niña debe de ser muy especial.
Al otro lado del Gran Comedor, Hermione hablaba con su ante-pasado, claro nadie lo sabía, ni lo tenía que saber.
-Por qué estás aquí niña? -dijo el fantasma en otro idioma, observándola, su voz se oía ronca y profunda, atrayente y a la vez aterradora. No había hablado con nadie en más de cuatrocientos y no sabía por qué lo había hecho en ese momento.
-Realmente no lo sé Barón -dijo ella en el mismo idioma sin estar consciente de ello. Al fantasma le brillaron los ojos.
-Sabes cuál es mi verdadero nombre pequeña? -preguntó el Barón aún con los ojos brillándole.
-No lo sé -dijo Hermione inocentemente, dejando a un lado la comida.
-Mi nombre es Salazar Slytherin y el tuyo? -dijo el aún con ese idioma.
-Mi nombre es Hermione Granger -dijo ella con una sonrisa. Luego sintió un frió helado en su hombro derecho, levantó la vista para observar que era y se sorprendió al ver que una mano del fantasma estaba en el lugar en el que había sentido frío, porque ahora sentía como si algo tibio estuviera en su lugar, era relativamente agradable.
-Sabes que yo soy tu antepasado, verdad? -dijo él con algo parecido a una sonrisa.
-Sí, sí lo sabía, pero debía hacerte hablar de alguna manera y esta fue la primera que se me ocurrió -dijo ella con una sonrisa.
-Al final ella y yo lo logramos no es así -preguntó el con una mirada nostálgica.
-Sí, aunque te fuiste antes de que ella te pudiera decir y luego nunca volviste -dijo ella un poco triste al recordar la historia de su familia.
-Bueno, de nada sirve lamentarse, espero que llenes de orgullo a mi casa -dijo él cambiando de tema, mientras Hermione volvía a comer.
Cuando en todas las mesas hubieron comido todo lo que quisieron, los restos de comida desaparecieron de los platos, dejándolos tan limpios como antes. Un momento más tarde aparecieron los postres. Trozos de helados de todos los gustos que uno se pudiera imaginar; pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche...
Mientras Harry se servía una tarta, Ron, casi todos los postres y Teddy relámpagos de chocolate, la conversación a su alrededor se centró en las familias.
—Yo soy mitad y mitad —dijo Seamus—. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él.
-Y tú, Neville? -dijo Ron, cuando se acabaron las risas por el anterior comentario.
-Bueno, mi abuela me crió y ella es una bruja -dijo Neville- pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí. Una vez casi me ahoga, cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool, pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años.
Neville hizo una pausa como si estuviera recordando algo que no debió haber olvidado o le parecía gracioso. Luego volvió a hablar.
-El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó. Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle. Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendríais que haber visto sus caras cuando vine aquí. Creían que no sería tan mágico como para venir. El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo- había algo falso o creado en esa historia, pero Harry no comentó nada.
Hermione, que comenzaba a sentirse reconfortada y somnolienta, miró otra vez hacia la Mesa Alta. Hagrid bebía copiosamente de su copa. La profesora Mcgonagall hablaba con el profesor Dumbledore. El profesor Quirrell, con su absurdo turbante, conversaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina.
Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Hermione y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente, al mismo tiempo que Hermione aguantaba un grito.
-Ay! —Harry murmuro.
-Qué ha pasado? -preguntó Ron con mirada preocupada.
-N-nada -el dolor desapareció tan súbitamente como había aparecido. Era difícil olvidar la sensación que tuvo Harry, no sabía ni porque se había provocado, él no había hecho anda.
Por último, también desaparecieron los postres, y el profesor Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio.
-Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año.
»Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo.
Los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley y a los hijos de los que fueron una pesadilla para la profesora Mcgonnagal en su tiempo. Los chicos pusieron una cara completamente inocente, que nadie se la tragó.
-El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pruebas de Quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch.
Los mini-merodeadores compartieron una mirada cómplice en las dos mesas y luego sonrieron con picardía, sin darse cuenta de cómo Hermione palidecía, aunque se notaba entusiasmada al oír la palabra Quidditch.
-Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.
-Qué será? -pensaron seis mentes diferentes.
-Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! -exclamó Dumbledore. Harry notó que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas, por no decir muy forzadas.
Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras.
-Que cada uno elija su melodía favorita! dijo Dumbledore- Y allá vamos!
Y todo el colegio vociferó:
"Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,
enséñanos algo, por favor.
Aunque seamos viejos y calvos
o jóvenes con rodillas sucias,
nuestras mentes pueden ser llenadas
con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire,
pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,
haz que recordemos lo que olvidamos,
hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,
y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman"
Cada alumno terminó en tiempo diferente, menos Hermione, que no había cantado, solo movido la boca, por secretas razones, al final solo se mantenían los gemelos Weasly cantando al ritmo de una marcha fúnebre, mientras los Merodeadores habían cantado al ritmo del Cumpleaños Feliz.
-Ah, la música! -dijo, enjugándose teatralmente los ojos- Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. Salid al trote!
-Qué forma más sutil de sacarnos -murmuró Harry, haciendo reír a Teddy y Ron, regresó a ver hacia la mesa de las serpientes y se chocó con la mirada avellana, casi chocolate en ese momento de Hermione. Levantaron la mano a modo de despedida.
Los de primer año de Gryffindor, siguieron a Percy a través del Castillo, aunque Harry estaba más atento a su alrededor, para poder encontrar los pocos pasadizos que le había dicho su padre, no dijo más, por dos razones, que su mamá se enoje y porque él tenía que descubrirlos por sí mismo, para disfrutar más del Castillo.
Todos los chicos estaban un poco adormilados, por lo que no se dieron cuenta que unos bastones flotaban en el aire, por encima de ellos, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él.
-Peeves -murmuro Percy- Es lo que en las películas llaman poltergeist, es un demonio y molesta a todos los prefectos. Peeves aparece o quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario?
Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.
-Ohh -que divertido, mis nuevos bufones, aunque también mis nuevos aliados -dijo mirando a los hijos de los que había ayudado para hacer bromas.
-Vete ya Peeves, no me hagas llamar al Barón Sanguinario -Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville. Lo oyeron alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar.
-Tenéis que tener cuidado con él, solo el Barón Sanguinario lo puede controlar, no nos hace caso ni a nosotros. Hemos llegado a su nuevo hogar -dijo Percy-
Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa.
-Santo y seña? -preguntó con voz aburrida.
-Caput draconis -dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared. Todos se amontonaron para pasar y se encontraron en la sala común de Gryffindor; una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones, una chimenea que emitía un cálido fuego y mesas a las esquinas.
Percy condujo a las niñas a través de una puerta, hacia sus dormitorios, y a los niños por otra puerta. Al final de una escalera de caracol encontraron, por fin, sus camas, cinco camas con cuatro postes cada una y cortinas de terciopelo rojo oscuro. Sus baúles ya estaban allí. Demasiado cansados para conversar, se pusieron sus pijamas y se metieron en la cama.
-Que buen comienzo no es así -murmuró Ron.
-Sí, aunque me preguntó, quién habrá hecho esa broma? -dijo en el mismo tono Teddy.
Harry estaba a punto de preguntar a Ron si le quedaba alguna tarta de melaza, pero se quedó dormido de inmediato, al igual que sus dos amigos.
En el otro lado del Castillo, Cody Bloom y Katherine Petrova, llevaban a los de primero de Slytheirn a su Sala Común, Hermione se sorprendía, porque los estaban llevando por varios pasadizos y le parecía que estaban subiendo y no bajando como esperaba Hermione.
Llegaron a un pasillo en el que estaba el escudo de Slytherin, la serpiente parecía observarlos, pero todos creyeron que eran imaginaciones suyas, el escudo parecía tallado en plata y esmeralda.
-Serpensortia -dijeron al unísono los prefectos -la serpiente parpadeo y se movió hacia abajo, para luego que el escudo se abriera y los prefectos entraran.
Al entrar todos ahogaron una exclamación, del techo caía un candelabro de cristal, que emitía destellos plateados, este estaba colgado de un techo, parecido al del gran comedor, arriba se podía apreciar al gran luna llena. El techo estaba hecho de caoba café oscura, casi negra, la sala era octagonal, por lo que seis de ocho lados, eran grandes ventanales de color verde agua, al instante pasaron sirenas por ahí, en los dos lados restantes, habían grandes libreros, del suelo hasta el techo.
En frente de la chimenea negra, que ocupaba un lado, estaba tres sillones color negro, muy elegantes, en medio de este, una mesa color caoba, del mismo tono del piso, dos mesas se encontraban en frente de dos ventanales. La sala en sí, era elegante y enorme, arriba de la chimenea estaba un retrato de Salazar Slytherin.
-Sí, impacta -dijo Katherine- Todos creen que nuestra Sala es muy diferente a la que es y dejamos que lo crean. la contraseña para salir Viperest Sentis. Así, aunque alguien descubra la contraseña para entrar, no sabrá la contraseña para salir.
-Chicos solo queremos decirles un par de cosas -hablo Cody- Slytherin es considerado una casa por así decirlo, mala, de aquí han salido los magos más poderosos de nuestra historia, pero también los más crueles, aquí se respeta las creencias de todos y antes de ser amigos, somos aliados, si repudian a uno de nuestra casa repudian a todos.
-Nuestro deber es proteger el honor de nuestra casa y usar con orgullo los colores verde y plata. Nos pueden decir centenar de cosas, y algunas serán ciertas otras no, vamos a estar ahí para defender, pero no para atacar a causas que no creemos justas, muchas veces nos van a juzgar por nuestros padres y sus acciones y no por las muestras. Deberán aprender a destilar frialdad por los ojos y a usar la indiferencia como máscara, si muestran alguna debilidad, la pueden usar en su contra -continuo Katherine.
-Al ser Slytehrins, nos debemos esforzar el doble para ganar puntos, la única materia en la que nos favorecen es en Pociones, en las demás como Transformaciones, Cuidado de las Criaturas Mágica y Herbología, no van a ser justos. Después de un tiempo se acostumbraran a ellos, a levantar la mano y que no te hagan caso, a realizar un trabajo perfecto y no te pongan la nota que mereces, a oír las críticas que te dicen o a no ayudarte si tienes alguna duda -siguió Cody.
-Pero para eso estamos nosotros, al tener prácticamente todos los libros de la Biblioteca en la Sala Común y a los mayores para ayudarlos, por esa razón Slytherin ha ganado tantas veces la Copa de las Casas, no es porque hagamos trampa, ni nada, es porque sabemos esperar, la astucia es nuestra mayor cualidad y como la serpiente debemos saber esperar el momento para atacar. Hemos ganado tantas veces, porque siempre estaremos aquí para ayudarlos si necesitan algo, los consejos y trucos para hechizos se van pasando, de esta Sala Común parten diez salas más, cada uno con el material para enseñar o reforzar alguna materia. Con esto espero que se sientan como en su casa y nos lleven a la gloria -acabo Katherine.
Los pequeños se dispersaron, aún con las palabras de los prefectos resonando en sus cabezas. Las habitaciones eran dobles, había dos camas, con cuatro postes, dosel plateado y colcha negra con detalles verdes, Hermione se acercó a la que tenía su baúl y descubrió que lo que parecí aun rombo negro, se transformó en una perfecta rosa negra. Su compañera aún no llegaba, por lo que se dedicó a organizar su ropa en el armario negro y sus libros en el escritorio que se encontraba en frente de su cama.
-Hola, tú debes de ser Hermione Granger. No es así -saludo una chica de cabello corto y negro, con ojos completamente azules.
-Sí soy yo -saludo ella con una sonrisa.
-Un gusto, yo soy Pansy Parkinson, de la Casa Parkinson -dijo ella extendiendo su mano, ese era el saludo habitual de un sangre pura, era tanto un saludo, como una puebra.
-Hermione Granger, de la Casa Granger -apretando la mano de Pansy. Comenzaron a hablar de lo que sabían de Hogwarts y sobre sus familias, las dos muchachas parecieron haber inventado lo que sabían, porque no cuadraba casi nada, pero no les importó, ya más tarde se acostaron.
-Buenas noches Pansy -murmuró Hermione.
-Buenas noches, Hermione -respondió Pansy.
Las dos muchachas se dieron la vuelta y se quedaron rápidamente dormidas. Hermione soñaba con el mismo hombre con el que siempre soñaba, desde que le había dado la caja con el anillo, a veces conversaba con él, aunque nunca le podía ver la cara.
Ok, graxs a HGHP95 (uy, falta largo para la leyenda); Karean (espero haberte aclarado las dudas); Melisa Mayte (a mi también me encanta, aunque ya mismo cambia); vela white (luego ya verás); merylune (por poco y le atinabas a toda la selección); Nixfire (graxs y me hiciste caer en la cuenta de ello); nina (creo te va a tocar esperar, pero que ya las tengo, ya la tengo); Drys-1 (luego va a ser necesario, espero qeu este te haya gustado más) y Rose Moon (sí, creo que exagere con el entrenamiento).
P.D: Espero que hayan leído el final del anterior capítulo, aumente algo después de publicar, algo un poco importante y para los que no vieron o no recibieron mi mensaje privado, deberían de leer, para entender un poco más la historia.
P.D.D: En el siguiente le veremos una nueva faceta a Hermione, cada vez nos acercamos más a la sincera unión de los chicos. Dios no puedo creer, que haya escrito un capítulo tan largo.
P.D.D.D: El resumen de la próxima historia es: Desde le comienzo, una mirada compartieron, el sombrero los separó, al igual que le orgullo y los prejuicios, serán capaces de unirse, descubrir los secretos que nadie les dice, cumplir la profecía y defender lo que sienten. ... un Slytherin, oculto tras una mascara, ... una Gryffindor, oculta tras los secretos. Serán capaces de unir a Gryffindor y a Slytherin por ¿primera vez? o esto ya había pasado antes y solo es una repetición de sentimientos.
P.D.D.D.D: Me dejan un review, comentario, crítica por favor? Paséense en: imageshack . us /user/Alex_Black_Moon/albums, (todo unido)
Se despide,
Alex Black Moon.
