Elizabeth se fue camino a su habitación sin prestar atención a lo que sucedía en el comedor,- de seguro que Lydia hacía otro de sus teatros antes de irse a dormir- pensó. Tenía que dejar de preocuparse de Lydia aunque su comportamiento la avergonzará con Darcy, pensando en Darcy, recapacito en la manera en que se levantó de la mesa, no fue muy cortés de su parte para con su esposo retirarse de ese modo, si no estaban bien, ella solo lo alejaría aun más con actitudes como esa.

Camino a su habitación sintió que alguien la alcanzaba, sintió un sobresalto de emoción al pensar que pudiera ser su amado, pero al darse la vuelta para ver quien le emparejaba el paso, no había nadie, - no de nuevo sus alucinaciones donde alguien la observaba – se dijo para sus adentros-, aun así entro en su habitación con bastante prisa y poniendo el cerrojo a su puerta, se cambio para dormir esta vez sin ayuda de Annie, de la manera más cómoda que le fuera posible, con un surrón largo, un camisón de franela, de los que usaba cuando aun era soltera, de los que se ponía cuando platicaba con Jean todas las noches, cuando ambas cepillaban sus cabelleras largas, cuando podía andar por su casa arrastrando su bata con una vela en mano sin temor alguno. Después de vestirse , recordar viejos tiempos, se metió entre los mantos de su cama, trazó la señal de la cruz en su cara así como en su pecho para alejar los malos sueños pidiéndoselo a Dios se dispuso a dormir.

Entre la bruma espesa, los ruidos de los animales nocturnos apenas se percibían muy a lo lejos, a pesar del viento fuerte, la neblina no se disipaba ni un poco solo se hacían remolinos con las voces graves y los chiflidos agudos del aire, el bosque parecía un perfecto pantano, los pinos se juntaban más y más haciéndose más densos, dejando todo a la imaginación con semejante oscuridad. Elizabeth no intento moverse, sus ojos trataban de orientarse en el espacio, ¿ hacía donde correr?, sentía frio, estaba confundida, sus músculos temblaban haciéndose de piedra, conforme pasaban los segundos la desesperación aumentaba, las pupilas se dilataron para enfocar mejor el panorama, ambientándose a la noche logro percibir una figura, una figura que le erizó la piel, sabía que después de tal escena seguía escuchar la voz de alguien familiar que le dijera que corriera justo cuando esperara eso, la figura extraña la tomaba por la espalda haciéndola perder el equilibrio.

Buenos días señora , ¿ cómo pasó la noche?

Oh Annie algo inquieta, siento que no hubiera dormido nada.

Tal vez por como se presento la noche de ayer señora, hizo más frio que de costumbre, y el viento no dejo de azotar las ventanas

Entonces no estaba soñando respecto a eso, si ocurrió, el viento silbaba…

Y respecto a que si soñaste – Lydia entraba descaradamente a su habitación usando una de las batas de dormir que usaba ahora que estaba casada-.

Pero Lydia eso no te pertenece, no pienso discutirlo, así que tu has de saber que es lo más propio, aunque dudo que lo hagas, solo digo que a tu esposo no le debe ser muy agradable verte con ropa que otro hombre compro para su señora.

Pues a mi querido señor hermana, le parece que me veo muy elegante.

Pero que descaro, no abuses de mi paciencia Lydia, recuerda que por mi no es que estas durmiendo bajo este techo, disculpa pero aunque seas mi hermana, no confío en tu señor esposo ni me agradan tus actitudes caprichosas.

Hermana… lástima que no sea por ti, aun muy a tu mal ver aquí estamos gracias a Darcy y si no te gusta pues tendrás que soportarlo o ¿se te olvida que el hombre que es dueño de todo esto fue quien decidió que nos quedásemos aquí? Recuerda hermana que es él el dueño de toda esta fortuna y no tu, tu solo eres una arrimada oportunista porque a como lo he descubierto no comparten una vida conyugal.- soltando una carcajada sonora salió del cuarto sin antes encontrarse de frente con Darcy en bata entrando al cuarto de su esposa.

No pude evitar escuchar todo- Dijo Darcy.

Lydia abrió los ojos como platos- lo decía en broma querido cuñado –

¿En broma? , lo dudo, no debería usar usted la ropa de mi esposa, a menos que ella se la haya otorgado, no permitiré que le hable en ese tono con semejante altanería.

Señor Darcy si usted gusta querido podemos discutirlo más tarde, la prenda que lleva puesta Lydia no tiene la menor importancia, por lo demás ya me arreglare con ella por la noche, no se preocupe usted- Elizabeth dijo de lo más avergonzada.

No amada mía, esto se va solucionar en brevedad, su hermana Lydia y su esposo, dormirán esta noche en la casa anexa de campo, la que se adentra en el jardín y no en el palacio, y en vez de asistir a las comidas con nosotros se les dejara una dotación de víveres para que preparen sus comidas, por si fuera poco, no irán al baile en el coche que les había apartado, si no montados a caballo, total no esta muy lejos de aquí. Respecto a lo de mi vida conyugal con mi esposa, no es cosa que le incumba señora de Wickham.- Darcy concluyó su dictamen pero antes de despedirse fue beso a su esposa de la manera más dulce.-

Lydia no pudo evitar golpear el suelo, y salir llorando de la habitación, diciendo para sus adentros que Elizabeth era la culpable de su desgracia.

Una vez retirándose Darcy , Annie quizo reírse a espaldas de Elizabeth, ella la descubrió y ambas se rieron al unisono en ligero silencio.

Es lo que Lydia se merece- Elizabeth decía mientras se alistaba.

Señora es usted siempre será mi señora la dueña de todo esto, por que usted es la dueña del señor, se nota en sus ojos.

Por todos los cielos Annie, que linda, es tiempo de bajar.

Perdone usted señora pero lo único que usted tiene permitido hacer hoy es arreglarse para el baile de esta noche y nada más, tengo ordenes estrictas de que así sea. Me he de asegurar que quede usted como una reina.

Pero…

… pero nada señora el señor Darcy lo ha dejado muy claro y vendrá por usted a las seis para partir sin demora alguna. Dispuso unos vestidos que estoy segura le encantaran son varios para que escoja alguno para esta noche, todos con su tocado a la par, abanico y zapatos, dijo que las joyas estaban en su cofre que usted tendría la llave.

Annie entonces pongámonos en acción.

Mientras Elizabeth se arreglaba, Lydia no dejaba de pensar en hacerle una maldad a su hermana, algo que la dejara en ridículo.

En el palacio Elizabeth tomaba un baño de burbujas con agua caliente, Annie le ayudaba a tallar las partes que no alcanzaba a frotar de su espalda alta, la puerta del baño crujió pero ambas estaban tan ocupadas en la cantidad de jabón, de espuma, de aromatizantes, que se vieron desprevenidas ante tal suceso.

Una mirada aguda atravesó la habitación dejando los ojos fijos en la espalda de Elizabeth recorriendo su blanca piel, su cuello, sus hombros finos, dándose el lujo de empezar a contar sus pecas …

Darcy salió camino al salón principal llegaba de las caballerizas, dejando listo el coche que los llevaría a él y a su esposa al baile, y los caballos que quería llevaran Wickham y Lydia. Camino a la alcoba, justo en las escaleras encontró bajando a un hombre, un hombre que no tenia por que estar en esa área del palacio.

disculpe usted-. Dijo Darcy al hombre antes de que este terminase de dar la media vuelta sin titubeo alguno. – ¡¿Wickham?

Oh Darcy, que bueno que llegas me pregunto si sabes donde se encuentra mi esposa, he buscado por los pasillos, en el salón, incluso en el salón de música pero no la he encontrado.

Que buen actor eres, tu esposa esta en la casa de campo que se adentra en el jardín, recordaras la que se encuentra junto al bosque, tu más que nadie conoce este palacio a la perfección tan bien como yo. Veníamos de niños, proclamaste esto sería para ti y dejarías a Georgiana después de casarte con ella para quedarte con todo lo que nos pertenece. Sé también a la perfección que tienes una esposa muy comunicativa, así que dudo que no te hayas enterado del cambio de su estancia, al parecer aquí tu eres el que esconde información con ella, por eso mismo secreto que guardas te obligo respetes mi residencia, sobre todo tratándose donde se encuentra mi mujer, o me vere obligado a contarle a Lydia la clase de poco hombre que eres.

Que cordial, no te preocupes, no me conviene un escandalo, me retiro.

Lydia estaba echaba lumbre por los ojos, que humillación tenerla como criada, con semejante palacio, Wickham entro y no intento contentarla.

estaras contenta con lo que provocaste, estaríamos en santa paz gozando de lujos si no hubieras ido a entrometerte con tu hermana.

Solo fui a dejar claras algunas cosas, últimamente Elizabeth anda muy déspota, presumida, mira que invitarnos para dejarnos aquí, ¡no puedo creer no que dijera una sola palabra para impedir esto!.

Lydia por Dios, abre los ojos, la fuiste a ofender, como querías que te defendiera, además te escucho su esposo, no pudiste ser lo demasiado lista o lo poco prudente para ir a decirle tus sandeces en otra situación sin moros en la costa.

Cállate…

!RESPETAME! – después de un empujón Wickham quito a Lydia de la puerta.

¡¿ A dónde vas? ¡No me puedes dejar así!.

Voy a donde sea que no estés molestando.

Wickham salió de prisa sin voltear atrás por el camino al bosque.

Mientras Elizabeth se arreglaba, os con su tocado a la par, abanico y zapatos, dijo que las joyas estaban en su cofre que usted