¿Listos para otra ración de cursilería innecesaria? Yo tampoco.
Básicamente un capítulo lleno de MidoSaka (Para variar), hasta en los rincones dónde no llega el sol.
Canción de inspiración: 9 crimes - Damien Rice.
Abrió los ojos con sumo pesar, aún le costaba recobrar su coherencia de la mañana. En su mente creía que se encontraba en su casa, la imagen mental de ver su techo, insípido y sin color con el olor tan específico de su habitación; Sin embargo, no tuvo nada de lo que quedaba del recuerdo de la noche anterior... Un momento, no había vuelto a casa, lo último que vio fue el rostro de aquella desagradable persona cayendo dormida plácidamente con su cara encendida en rojo. Su vista, aclarándose cada vez más creando una escena mas nítida ante él, se encuentra con lo que parece ser un póster en el techo, un peso a su lado y un calor proveniente de ahí... Su cabellera azabache corta y alborotada, su nariz respingada asomando apenas desde su ángulo y un cómico y bajo sonido saliendo de su laringe.
"¡Sakamichiiii!" Pudo escuchar ese grito por parte suya en su mente, creando sensaciones muy, pero muy desagradables en su interior. El de ojos celeste dormía tranquilamente con la mitad de su ser en Akira, pasando su pierna por encima de éste y aferrándose a su brazo, mientras su mano libre descansaba sobre el pecho del de Kyoto. "¡Asqueroso!"
Lentamente decide mover su brazo fuera de sí, suave y fugaz, pero con poco éxito pudo hacerlo; Un adormilado Onoda se aferraba más a él, rosando su suave mejilla contra su brazo. "¡Pigiiiii!" Esa situación, aunque con su toque ridículo a su parecer, esa pequeña e insignificante emoción en lo profundo de su ser lo hacía sentirse feliz... que desagradable. A pesar de sentirse cómodo con aquello, no soportaba tener ese tipo de presión.
— M-Mido... — Se escuchó en un balbuceo por parte de Sakamichi, cutre intento por llamar a Midousuji quien se quedó petrificado al escuchar su voz.
— ¡Kimoooooo! — En ese instante sacó su brazo en una ráfaga haciendo que el despertar por parte de Onoda fuera un horrendo susto matutino; Sakamichi gritó en respuesta y en el momento en que entró en sí, exasperado al ver a Midousuji en su cama en aquel aspecto, retrocedió y cayó de la superficie, haciendo su aterrizaje sobre su espalda. Midousuji en respuesta solo se dedicó a observar desde arriba, aún en su lugar, el evento que acababa de ocurrir y solo esperaba ansioso ver el rostro de Sakamichi y poder burlarse de él. —¿Qué haces ahí Asquimichi? De ver tu rostro de esa manera esta mañana, yo debería ser el que estuviese en el suelo —Dice el chico de Kyoto levantándose del lugar y alcanzando el cinto que estaba tendido en el suelo. Con sorpresa cubriendo su rostro, mudo y con el corazón alborotado trata de recrear lo ocurrido dando una excusa para esa mañana.
— ¡M-Midousuji-kun! Yo, por qué, acaso que está ¡¿por qué estás aquí?¡
— Asunto confidencial
— ¿Que ocurrió?
En un momento Onoda sólo trataba de recordar la noche anterior... el bar, las bebidas, la espalda de Midousuji... En ese instante el chico se percata del cinto siendo levantado por Midousuji para ser puesto en sus caderas y ajustar su pantalón.
— Mi...dousuji, ¿Qué ocurrió anoche?
— ¿Ah? — Akira observa al chico con curiosidad e ignorancia de sus palabras, entonces pensó en sus acciones y el pantalón siendo reacomodado. La cama un poco alborotada pero no desastradamente, las gafas de Sakamichi en el suelo y la cabeza de almohada de cada uno; Ambos se observaron en punto muerto en sus ojos, un silencio sepulcral se hizo llegar y ambos rostros comenzaron a encenderse en cuestión de segundos al comenzar a recordar, aunque poco claras, las escenas de la noche anterior.
— ¡No! ¡No! ¡No paso nada asqueroso Sakamichi! ¡Nada!
— ¡¿Ah?! ¡No!
— ¡Nos hemos besado y casi lo hacemos pero has quedado sedado antes de...!
— ¡¿Aaah?!
Tras cada palabra que alguno trataba de decir para excusar lo de la noche anterior, sólo daba brote a ideas más confusas y comprometedoras. El rostro de Onoda estaba con un fuerte color carmesí, ahí estaba, esa idea de nuevo chocaba contra él. No quedaba alternativa, podía asegurar que la noche pasada las copas habían caído de más, y de alguna forma se las había arreglado para llegar a casa gracias a Midousuji, si, aunque se tratase de él y le costara creer que hubiese sido tan amable de llevarlo a casa... y al parecer estaba en una pieza.
— Nos hemos... besado.
— Así es, nada importante. —Responde Akira de inmediato dando media vuelta hacia la salida de la habitación.
— Y... ha sido, ¿un beso... solo un beso? —Masculla entre dientes el de lentes, sumamente apenado.
— S-Si, un beso insignificante y sin importancia, ¡ya calla Asquimichi! Deja de preguntar cosas sin sentido y estúpidas, nada pasó y todo es igual. — Dice el de Kyoto en un fuerte intento por mantener la calma y no rendirse ante sus visibles nervios por la mirada de Sakamichi.
Onoda se levanta y trata de seguir al chico por su departamento. Midousuji deseaba salir de ése lugar lo más rápido posible, no soportaría un instante más con aquellos prejuicios y las ideas eran muy fáciles de entrar en su mente, algo que en verdad aborrecía.
— ¡Akira-kun! ¡Bien puedes quedarte! D-Después de todo me gustaría agradecerte por traerme a salvo a casa, ¿sabes? No me llevo muy bien con el alcohol y...
— No es necesario que hables tantas cosas inútiles, tonto. No necesito que me menciones que quieres "agradecerme" por llevar a alguien ebrio a casa, cualquiera lo hubiera hecho... M-Me refiero, lo que quiero decir es que solo has sido un estorbo para mi, no necesitaba saber que tu bien se encontrara hasta tu hogar. — Hablaba con cierto tartamudeo al contradecir a sí mismo las palabras que se escapaban en su mente, recargando su frente en el marco de la casa preguntándose por qué hablaba tanto. En ese momento, Onoda había cruzado la habitación para alcanzarlo, sin decir nada, solo tomó la mano del de mayor estatura, provocando que la mirada de éste se centrara en él; Titubeó algunas palabras insistiendo en su estadía mientras que el otro desviaba la mirada... y en ese momento, Akira sólo lo observa, mudo y aún dudoso de la "respuesta" que estaba a punto de dar. Esos grandes orbes azules que lo cautivaban, la sonrisa brillante que emanaba un fuerte color amarillo cada vez que sus molares se mostraban en aquél gesto, todo era debilitante para Midousuji. —¡Está bien! ¡Asquerosa persona! Eres demasiado molesto, agradece que accedo a tu invitación, supongo que es una muestra de inferioridad ante mi y sería una clase de intercambio de buenas acciones.
— Uh ¡si! ¡Y en verdad quiero agradecerte Midousuji-kun!
Ahí iba de nuevo con esa actitud tan desastrosa. Sakamichi no entendió muy bien la definición del chico, pero había quedado en claro que estaría con él por el resto del día... al menos eso quiso escuchar.
Veloz y sin reproches, el día estaba en su ocaso y la luz se ocultaba tenue para dar fin. Por la tarde habían decidido pedir algo de un restaurante que tenía buena pinta cerca de ahí, según el gusto de Sakamichi. Todo se desprendía lento y eficazmente en cada conversación que ambos llevaban; Akira solo se perdía en el entusiasmo de Onoda mientras éste contaba emocionado cada hecho que lo había marcado en el tiempo pasado, no sin antes disculparse y agradecer o sacar el asunto de que Midousuji se las había arreglado para subirlo a su espalda... un sin fin de palabras escandalosas.
Ambos se encontraron con el momento en el cual uno tiene que iniciar la despedida, Midousuji se dirigía hacia la puerta cuando Onoda solo deseaba estar con él un instante más, así de sencillo, su actitud recaía en los hombros de Akira sin siquiera notarlo.
— Midousuji-kun.
— ¿Qué es lo que quieres ahora?
— G-Gra...
— ¡Pigiiii! Calla tu boca de una vez o mis labios lo harán.
Lo dijo sin preámbulo y con arrepentimiento sólo un segundo después de exhalarlo, ¿Por qué dijo aquello tan atrevido? Era como si besarlo se hubiera convertido en una vil costumbre para ambos, que desagradable situación, pero así lo era, no podía evitarlo y amaba a la vez que odiaba pensar tan asquerosamente.
Sin palabras, el de lentes sólo lo observó con unos ojos tímidos y ansiosos, era como si él sintiera esa misma presión que la del otro. Toma ambas manos entre las suyas, no pensaría jamás que se atrevería a hacer tal cosa, y lo lleva consigo hasta dentro del departamento; Midousuji solo siguió los impulsos del otro dejándose llevar como un niño pequeño a las entrañas del monstruo. Sin soltarlas, Akira se acercó al rostro de Sakamichi, directo a sus labios, posando así los suyos sobre éstos, Onoda por su parte había decidido continuar con ello. Se sentía bien, muy bien, podía hacerlo toda la noche y sólo con el tacto de sus labios, ambos con manos gentiles se posaban en las del contrario... todo era demasiado irreal, Sakamichi no se molestó en encender las luces de su pequeño hogar, estaban rodeados por una oscuridad que reinaba poco a poco y completamente el lugar en ese punto
"He caído."
Ambos se deslizaban hacia el suelo en medio de aquella pequeña sala de estar. Midousuji recargó su frente en la del otro, se habían separado un instante para mirarse fijamente, ambas en silencio y que a través de, no era necesario decir más, aunque siempre habría ese algo...
"¿Por qué?"
— Te empeñas en destruirme, Onoda Sakamichi-kun.
— No.
— Si... eres tonto, un tonto sin escrúpulos, débil y distraído... ¿por qué insistes en destruirme?
Sakamichi acarició el rostro de Akira, una sensación áspera de una barba bien rasurada, el débil calor que manaba era suficiente para tibiar sus dedos que el alrededor había helado. Midousuji se acercó de nuevo a su rostro para besar cada rincón que a su paso se encontrara... su frente, su párpado, sus suaves mejillas, las comisuras de sus labios... cada rincón para abrirse paso hasta su mayor anhelo, sin embargo no pudo continuar, por lo que sólo hunde su cara en la clavícula de Onoda, subiendo hasta su cuello embriagándose cómo de costumbre de su esencia.
— Te quiero, Midousuji-kun.
— No me mientas. — Interrumpió antes de que pudiera decir alguna otra cosa que fuese enterrada en él, dejando que poco a poco se desangrara. — Estás matándome Sakamichi...
— Te quiero
Lo dijo de nuevo, ¿que ganaría haciéndolo? No era algo simple, era algo más, Akira deseaba que dijera más, sintiera más, ¿por qué sólo de él tenía que ser la sangre derramada?
"Eres un idiota, Sakamichi. Se mío, jamás me dejes, se mío."
Un pensamiento egoísta que lo reconfortaba. Sólo deseaba que esa sonrisa fuese para él, que sus buenas acciones, sus palabras... cualquier estúpido detalle que fuera de parte de Onoda ansiaba que fueran para él. Desastroso.
Era demasiado débil para ponerse de pie al estar frente al chico de lentes, o acaso era la simple idea de no querer alejarse en ningún momento.
Sakamichi por parte deseaba cómo nunca poder encontrar las palabras para enfrentar aquella realidad tan distante. Su corazón estaba hecho trizas y parecía que el pulso del otro lo mantenía en pie, dejando rastros de él en cada segundo. Nunca había sido tan claro, ese hombre era por el cual se sentía de esa manera, quería mantenerlo así por otro momento, uno tras otro, no se cansaría de su respiración en su cuello, la fragancia, el sudor o lo que sea que fuese éso que sucumbía en sus deseos más bajos insistían en que paseara sus manos por la espalda del de Kyoto, la textura de la tela en la yema de sus dedos, subiendo y bajando gentilmente para ascender hasta su cabeza y acariciar su cuero cabelludo.
— Tengo que... irme.
Tomó un momento para Onoda para que eligiera la mejor respuesta. No tenía caso que lo retuviera más.
— Bien...
Midousuji un último aliento y deslizó su mejilla con la contraria; Se levantó, reacomodó sus pertenencias y salió del lugar sin mediar palabra, no tenía la valentía para hacerlo.
Onoda no podía hacer más allá de sólo observar cómo se alejaba en el espectro del último rayo de sol. No lo soportaba. Volvió al interior cerrando la puerta tras de sí y recargando su espalda en la puerta, resbalando suavemente hasta el suelo, con brillo en sus ojos y lágrimas a punto de brotar de ellos.
Ha salido un poco cortito el cap pero es una buena causa(?)
No miento, he tenido que checar ortografía y editar todo a mano, detalle por detalle, y aún así creo que no he rebizAado bien. Bueno, son las 12:44 am y tengo sueño, pero miren, ¡acabé :D!
Dedicado a mi estimada Zafiro, ¡tus reviews dan vida querida!
Y a todos los demás muchísimas gracias por sus reviews, esas personitas que querían actualización, aquí está pueh, y esa personita que quiere un trío amoroso... lo dejaré en suspenso.
Sin más, ¡hasta el próximo capítulo!
