Narra Giotto:

-¿De verdad?- le pregunté mientras nos acercamos a la puerta de la mansión y antes que pudiésemos salir una voz llamó nuestra atención.

-¿Y a eso llaman entrenar?- volteamos y nos encontramos con Alaude con un montón de papeles en la mano, le iba a contestar, pero _ se me adelantó.

-Hoy ya entrené, y hoy era mi día de descanso.

-Ya la escuchaste, Alaude- dije abriendo la puerta de la mansión-Así que con tu permiso- íbamos a salir hasta que escuchamos un comentario muy bajito por parte de mi guardián.

-No vengas a buscarme cuando te estanques.

-¿Qué?- ella se dio vuelta, pero él ya se había retirado del lugar, me miró bastante molesta-¿Qué se cree?

-Déjalo, está molesto- le dije sin prestar atención a lo que había dicho, sabía que lo había dicho por despecho-¿Quieres que vayamos a pie?- su mirada se suavizó de inmediato.

-Me encantaría.

-Pues como desee la señorita- y le ofrecí mi brazo para que saliéramos de los territorios de la mansión.

Paseamos por todas partes, ella era muy activa y parecía realmente disfrutar de todo lo que sucedía a nuestro alrededor. En medio de la feria nos encontramos con un hombre que tomaba fotografías, así que decidí sorprenderla con ello.

-Mira _-le dije ya que ella estaba enfocada en el carrusel, volteo y se encontró con el fotógrafo-eso es una cámara fotográfica, lo que hace es capturar un momento, como una pintura, pero de manera instantánea- su cara se desfiguró, la había sorprendido, me miró sin saber que decir-descuida, no importa si no entiendes muy bien lo que es, ahora te muestro- le pagué al hombre para que nos tomara una fotografía y nos pusimos en el lugar.

-Ahora has una pose como para un cuadro- le dije, ella me miró divertida y posó a mi lado.

-En una hora pueden venir a buscarla- dijo el fotógrafo.

-¿Vamos a comer mientras?- le pregunté a _.

-Me gustaría subir al carrusel primero- esa era una de las cosas que me gustaba de ella, no era como las chicas que solo acataban todo lo que le decías, ella tenía opinión.

-Vamos- le dije y nos subimos juntos al juego. Ella parecía realmente estarlo disfrutando. Una vez acabado el paseo nos acercamos a una pastelería que estaba saliendo de la feria y nos sentamos en una mesa para dos-¿Qué te gustaría pedir?

-¡Pastel de queso!- dijo entusiasmada. Fui a pedir dos raciones de pastel de queso y un par de café para acompañar nuestros pasteles. A los pocos minutos llegaron a la mesa, por lo que comimos y charlamos un buen rato, hasta que me asaltó una duda.

-_- ella alzó la mirada-¿quieres que yo te entrene o prefieres seguir con Alaude?

No sabía por qué había preguntado eso, incluso si me dijera que quería seguir con Alaude, yo no podía permitirlo si eso significaba que Alaude dejara su trabajo de lado, pero de alguna forma, quería saber su opinión al respecto

-Pues no sé cómo entrenas tú, por lo que no puedo hacer una comparación- dijo pensativa-pero confío en ti- dijo finalmente con una sonrisa, sentí como todo mi cuerpo se relajaba ante sus palabras.

-Si quieres puedes entrenar con tu ropa especial- le dije, ella pareció atorarse con su café.

-¿Qué cosa?

-Entrenaremos temprano y a solas, así que si quieres puedes usar tu ropa, yo no te juzgaré.

Narra _:

Las palabras de Giotto me conmovieron, me gustaba lo que había dicho, y además me sería mucho más cómodo entrenar con mi ropa que con los incomodos vestidos que se utilizaban en la época.

-Muchas gracias, Giotto- le dije con una sonrisa.

Terminamos de comer y nos dirigimos a la feria nuevamente a retirar nuestra "fotografía", la verdad no le tenía nada de fe a como se vería, no supe cómo reaccionar cuando Giotto comenzó a explicarme lo que era una fotografía, solo podía reír con ternura por dentro. Pero finalmente la foto salió bastante nítida.

-Te la obsequio- dijo Giotto entregándomela.

-Muchas gracias- le dije con una sonrisa.

Luego de eso decidimos volver a la mansión, se estaba haciendo de noche y ya no habíamos llegado a cenar, pero con lo que habíamos comido en la feria bastaba, entramos riéndonos de las bromas que se nos iban ocurriendo hasta que nos encontramos con que había alguien esperándonos en la entrada.

-¿Son estas horas de llegar?- aquí vamos de nuevo, puse los ojos en blanco ante la pregunta, iba a responder, pero Giotto me detuvo.

-Ve a descansar, _, yo arreglo esto- dijo el rubio, ante ello solo asentí, dejaría que por el momento Giotto se encargara de esto.

-Buenas noches- dije y me retiré del lugar.

Narra Giotto:

-¿Qué te pasa, Alaude?- le pregunté serio.

-Talbot te encargó que la cuidaras, no que te aprovecharas de ella.

-Yo no me estoy aprovechando de ella- le dije adentrándome a la mansión.

-¿Y qué haces con ella? ¿Hablar?

-Justamente- le respondí volteándome hacia él.

-Por favor, Giotto, no mientas más- me dijo en tono burlesco.

-Y yo te repito, que aunque así fuera, que no lo es, no es asunto tuyo- Alaude se quedó en silencio ante mis palabras, hasta que al fin mi intuición actuó, ahora lo entendía-Ah, ya veo, te gusta.

Alaude abrió los ojos por un segundo, pero volvió rápidamente a su mirada seria, no decía nada, era la primera vez que veía a mi guardián en esas condiciones.

-Descuida- le dije- no me he involucrado con ella, ni ella conmigo, somos buenos amigos- comencé a caminar hacia la escalera para irme a dormir-en todo caso, deberías hacer algo por conquistarla en lugar de andarla vigilando.

A la mañana siguiente me desperté temprano para entrenar con _, me vestí con mi ropa para entrenar, me sentía un poco incómodo de entrenar frente a una chica, pero ella era de confianza así que me relajé y me dirigí silenciosamente a su habitación, toqué ligeramente la puerta y escuché su permiso para entrar. Entré a la habitación y me encontré con que _ estaba terminando de amarrar su cabello para que no le molestara al entrenar.

-Estoy lista- dijo poniéndose de pie.

En ese momento la observé, desde que me di cuenta de lo que Alaude sentía por ella comencé a preguntarme el por qué, y con ello reparé en varias cosas a las que no les había prestado la suficiente atención, _ siempre me había parecido una mujer atractiva, atlética como pocas, pero lo que más me había llamado la atención siempre fue su rostro, era muy bella, pero ¿eso sería suficiente para despertar sentimiento en alguien? Realmente nunca me había enamorado, y no entendía el por qué las personas se sentían de manera diferente.

-Vamos- le dije mientras caminábamos hacia afuera de la habitación, salimos rápidamente para que nadie la viese con su ropa de entrenamiento y llegamos al gimnasio-¿Con qué te gustaría comenzar?

-Estoy a tu disposición- me dijo con una sonrisa, esa bella sonrisa, ¿le quitaba el sueño a mi amigo como dicen los libros románticos?

-Empecemos entonces- dije y me miró con determinación. Esa mirada me gustó, algo hizo sentido en mí.

Entrenamos bastante duro un buen rato, luego hicimos un juego de combate, no sé si Alaude es un excelente maestro, o ella una excelente estudiante, pero me dio una muy buena pelea, mis golpes (que controle bastante la fuerza con que los daba) no parecían afectarle en lo más mínimo, como si de una brisa se tratara.

-Giotto, ¿puedo pedirte un favor?

-Dime- le dije con una sonrisa.

-¿Podrías darme una patada con todas tus fuerzas?- era la petición más extraña que había escuchado.

-No quiero- dije yendo hacia la puerta.

-Por favor- me pidió ella-Necesito saber a cuanto estoy de ti- ante eso recordé las veces que me frustraba por no saber en qué nivel de pelea me encontraba, empatice completamente con ella.

-Está bien- dije. Ella sonrió, puso duro el abdomen y levantó los brazos para dejar todo su estómago al descubierto para que golpeara.

Entonces patee.