Nunca había pensado que tuviera tanto autocontrol pero para su sorpresa así era, lo que no sabía era hasta cuando le iba a durar, porque cada día que pasaba se frustraba más y más, no había manera de sacar nada malo del tal Hiroto, es como si fuera perfecto.
- ¿Y te acuerdas de la anciana que vivía calle abajo?- decía Hiroto.
- Es verdad, cada vez que pasábamos por su casa al ir al colegio se me ponían los pelos de punta – rieron recordando aquellos momentos cuando eran pequeños.
Y así llevaban una hora, contando viejas anécdotas de las cuales Inuyasha no tenía conocimiento alguno, recuerdos que solo Kagome compartía con Hiroto, algo que le costaba aceptar.
- Y a todo esto ¿Cómo se conocieron ustedes dos? – preguntó cuando ya no aguantaba más la curiosidad, pero para su sorpresa ambos se quedaron callados.
- Fue cuando murió papá ¿verdad hermana? – contestó Souta por ellos al escuchar la pregunta de Inuyasha.
- Sí, creo que si – dijo Kagome agachando la cabeza – Voy a por más bebida, ahora vuelvo.
- ¿Quieres que te acompañe?- le preguntó Hiroto cogiéndola suavemente de la mano, mientras que Inuyasha hervía por dentro ¿Quién se creía que era para tocar a su Kagome?.. Su novio, es su novio, le repetía su mente una y otra vez, lo cual le hizo hervir más haciendo que su rostro se pusiera rojo de rabia, hecho que no paso desapercibido para Hiroto.
-No, no hace falta, gracias – le sonrió y salió del salón.
- No la gusta hablar de ello – le respondió Souta- Pero fue ahí cuando se conocieron ¿verdad Hiroto?
- Más o menos – contestó – Conocí a Kagome en el colegio, acababa de perder a su padre en un accidente y no se relacionaba con nadie, entonces me acerqué a ella y bueno….
- Te grité – termino de explicar Kagome – Era un pesado, yo en esa época no quería hablar con nadie pero él insistió una y otra vez hasta que un día le grité – dejó las bebidas encima de la mesa mientras recordaba aquel momento – No recuerdo exactamente qué le dije pero…..
- Yo sí lo recuerdo – siguió Hiroto sumergido en aquel momento – Me gritaste que te dejara en paz, que querías estar sola.
- Sí, es verdad – le sonrió – Entonces me abrazaste muy fuerte y me dijiste que tú no me ibas a dejar sola, y empecé a llorar – se quedó pensativa por unos minutos y dijo- creo que ese fue el día en el que más he llorado.
- Seguramente – corroboró Hiroto – Vamos recuerdo que me empapaste la camiseta….
- Y te resfriaste una semana entera – termino Kagome – Pobrecito.
- Pero valió la pena.
- ¿Por?- preguntó Souta ensimismado por la historia.
- Porque me dio un premio – sonrió- Me dio mi primer beso.
- ¿Qué?- gritaron Souta e Inuyasha, uno escandalizado; y el otro aterrorizado.
- No lo digas así – gritó Kagome avergonzada – Fue un beso en la mejilla, EN LA MEJILLA.
- Sí, sí – rió Hiroto – En la mejilla, pero me quedé prendado de ti en ese momento, desde entonces fuimos inseparables.
- Sí es verdad, a partir de ahí siempre íbamos juntos, hasta que te mudaste.
- ¿Entonces hermana tu primer amor fue Hiroto como para Hiroto fuiste tú no? – en este momento el autocontrol de Inuyasha estaba a su límite, lo único que le retenía era saber que si mataba al hermano de Kagome, ésta nunca se lo perdonaría, pero rápidamente su estado de ánimo cambio al oír la respuesta de ambos.
- Sí, se podría decir que Hiroto fue mi primer amor – sonrió con calidez.
- Y el mío también – la cogió de la mano mientras Kagome se sonrojaba levemente al oír su respuesta – Y si no me hubiera mudado seguramente habría sido el único amor para ti – la dijo en un susurro al oído para que solo ella lo oyera, aunque también lo escuchó el medio demonio que notaba poco a poco como se le iba fracturando el corazón.
Kagome se sentía en una nube, en un principio estaba aterrorizada pues temía que Inuyasha se abalanzará a Hiroto en cualquier momento pero para sorpresa Inuyasha se había comportado, estaba cumpliendo lo que le había dicho, estaba asegurándose que la dejaba en buenas manos, como un buen amigo habría hecho, y a pesar de que le estaba agradecida por su buen comportamiento, no podía evitar que le doliera saber que Inuyasha solo la veía como una amiga, aunque era algo que ella ya sabía pero aún así…quería más. Intentó alejar esos pensamientos de su cabeza, al final y al cabo ella estaba con Hiroto y sentía que con él podía olvidar a Inuyasha.
Asique se puso manos a la obra, subió a la habitación se vistió rápidamente y fue en busca del medio demonio.
- Inuyasha – ¿Dónde se había metido? – Inuyasha- volvió a gritar, sin ninguna respuesta, le había buscado por todas las partes de la casa y le había preguntado a Souta y Hiroto si le habían visto pero nada, y ¿sí se había vuelto al Sengoku? No, no creía, asique el único sitio en el que podía estar era….
- Inuyasha, estabas aquí – ¡Que tonta había sido!, ¿Cómo no se le había ocurrido que pudiera estar en el árbol sagrado?, al final y al cabo era una conexión que tenía con Kikyo, pensó entristecida – Venga, vamos a ir a dar una vuelta y a comprar algo de comida.
- ¿Comida?- se le abrieron los ojos centelleantes – Entonces voy.
- Que interesado eres, Inuyasha – sonrió – Pero ven, deja que te ponga la gorra, sino así no puedes salir.
- Sí – dijo agachando la cabeza mientras Kagome le colocaba la gorra – Este árbol siempre me recuerda a ti.
-¿A mí? – se extraño Kagome
-Sí- dijo mirando el árbol sagrado – Aquí es donde te conocí.
- Más bien donde intentaste matarme – sonrió Kagome recordando cómo habían cambiado las cosas.
-Es cierto – sonrió entristecido – Me alegro que fueras tan testaruda, sino nunca te hubiera conocido.
-No soy testaruda – le dijo, sin percatarse de lo que había dicho.
- Sí, si lo eres.
-No, no lo soy.
-Que sí lo eres, mírate ahorita mismo – gritó el medio demonio.
- Eso es porque me has…..- una tos muy fuerte la interrumpió sin que pudiera terminar.
- Tonta, mira lo que ha pasado – la decía mientras la daba unas palmaditas en la espalda, y la ponía la mano en la frente para ver si tenía fiebre – Tienes un poco la cabeza caliente, tomate algo, debes de ser más cuidado si no te pondrás enferma.
- Gracias Inuyasha – le dijo cuando se le paso la tos – Tienes razón, voy a ir a tomarme una medicina, tu vete a reunirte con Souta y con Hiroto que ahora voy.
- Hem – Ahora dar un paseíto con el don perfecto, si esto seguía así no lo podría aguantar – No tardes.
- No, enseguida voy – le dijo mientras se daba la vuelta y se encaminaba dentro de la casa, pero para sorpresa del medio demonio, de repente se detuvo y se giro hacía él con una gran sonrisa – Yo también me alegro de haberte conocido Inuyasha, una de las cosas que mejores que he hecho ha sido liberarte de ese árbol.
Y sin más desapareció dentro de la casa dejando a un Inuyasha completamente sonrojado y paralizado, sintiendo como su corazón latía a mil por hora sin poderlo parar…. ¿Cómo voy a poder renunciar a ti? Pensó, mientras se le oprimía el corazón con solo pensarlo.
- Es una chica fantástica ¿verdad?- le preguntó Hiroto que había estado de espectador durante todo ese tiempo sin que ninguno de los dos le vieran.
- Es más que eso – contestó sin pensar – No he dicho nada – rectificó al darse cuenta de lo que había dicho.
- Entonces haré que no he escuchado nada- le dijo sonriente- ¿Qué? ¿Entonces me vas a dar tu visto bueno?
- No – contestó – Voy a averiguar cuáles son tus defectos, porque los debes de tener y cuando los descubra la haré ver a Kagome que no le convienes – le gritó.
- Me lo imaginaba- sonrió.
- ¿Qué?- le tenía totalmente confundido
- Tenía el presentimiento que para lo que habías venido era para alejar a Kagome de mí, en ningún momento pensé que me dieras el visto bueno.
- ¿Cómo estas tan seguro? – le preguntó desconfiado.
- Por ella, con solo mirarla me es difícil de imaginar que no haya alguien enamorado de ella- se giro y le miro a los ojos – No me malinterpretes, no digo que todos los hombres estén enamorados de ella, pero me era difícil comprender que la persona por la que estaba enamorada no la correspondiese y más si esta con ella todos los días, aunque claro está que pudiera ser, pero me quedo más claro cuando me comentó la discusión que tuvisteis.
- ¿Qué quieres decir?
- Es más que obvio, que tú estás enamorado de ella, por eso no vas a dar el visto bueno ni a mí ni a ningún otro.
- Eso no es cierto – dijo aunque no con la seguridad que le hubiera gustado.
- Sí, sí lo es.- miro al cielo con una expresión de tristeza- Lo que no sé es el por qué no lo admites, supongo que es por la otra, por tu primer amor, puede que sientas que la debes algo o que te es duro dejar marchar a la primera mujer que has amado, pero en primer lugar ; si la debes algo es la verdad; y en segundo; medita y compara lo que sientes por cada una, porque creo que todos lo sabemos excepto tú y la propia Kagome; y te voy a decir algo más, yo la amo, desde mucho antes que tú, y no pienso renunciar a ella por alguien que la tenga de segundo plato y la haga sufrir como ya lo has hecho ¿Entendido?
Sn previo aviso Hiroto fue elevado del suelo por Inuyasha que le tenía sujeto por la camiseta, pero las manos del medio demonio empezaron a temblar inevitablemente.
- Me voy – dijo mientras depositaba con suavidad en el suelo a Hiroto – Dila que me he tenido que ir al Sengoku - se dio media vuelta pero antes de irse le miro con unos ojos atormentados – Nunca quise hacerla daño, saber que la hiero de alguna manera hace que me parta en dos.
- Lo sé – contestó Hiroto mientras veía marchar al medio demonio, y a su pesar sintió pena porque el sí que sabía cuando una persona estaba perdidamente enamorada de otra.
Bueno he aprovechado que hoy estoy más animada y al final he subido dos capitulos y si sigo así dentro de poco subiré otro y puede que el último, bueno espero que os guste y que compense un poco el anterior que era algo corto. Muchos besos
