Y vuelvo a actualizar de nuevo! Me imagino que si alguien se va de vacaciones una semanita, cuando llega para leerme ya he escrito miles de capítulos ;) (Yo y mi exageración)

Sigo escribiendo locamente y agradezco profundamente los nuevos reviews ^^ me ha hecho mucha ilusión todo lo que he recibido en el correo!

Por supuesto gracias a Kath, cuyos reviews y fics ayudan también a sacar La Cuna de los Herederos adelante

A Anddy también por seguirme a mí y a mis locuras!

Alastor82 que se ha subido a nuestro barco y yo le digo que hay camarotes de sobra ;)

A Abril: Yo te mando un saludo desde Burgos y unos cuantos gracias por leerme!

Leroa Malfoy: Seguiré tu historia también!

AstridUP: Tu review fue muy agradecido por mí, ya que me alegro de que alguien haya entrado al foro y lo haya visto! Eso significa que funciona! Jajaja

Y por último a Gaby27, Tu espera ha finalizado porque aquí llega el nuevo chap :D

Gracias a todos en general, estoy loca loquísima y no quiero asustaros con mis entusiasmos, pero para fríos y regios os dejo aquí a esta parejita


VI- Mi trofeo

Hermione abre un poco los ojos pero los cierra inmediatamente al percibir la luz colándose entre ellos. Ha dormido tan bien que siente cómo una sonrisa se extiende por su cara, pero quiere dormir un poco más…

Con un gemido de apreciación, abraza un poco más la almohada y vuelve a relajarse. ¿Qué hora será? Tal vez debería levantarse ya…

-Malfoy… -Logra murmurar.

-Qué… -La voz del chico suena extraña… demasiado alta…

-¿Dónde estás…? –Hermione se paraliza y poco a poco abre los ojos, confirmando sus sospechas.

Draco Malfoy no está hablando muy alto, sino que está muy cerca…

El grito de Hermione hace despertar a Draco de pronto, que asustado también la mira.

-¿Qué pa…?

El rubio también se da cuenta. No simplemente están cerca. Están prácticamente el uno encima del otro. Hermione había confundido al chico con su almohada y hasta hacía dos segundos lo abrazaba cariñosamente y él la tenía aprisionada por la cintura, acercándola más aún a él…

Probablemente ha sido por el sueño en el que ella corría por grandes pasillos persiguiendo a Malfoy con un mazo gigante… Seguro que en mitad de la noche, mientras se imaginaba matando al rubio león, el Laccio la ha acercado a él hasta que han acabado en esa posición.

Hermione se tapa la boca con las manos, rehuyendo el contacto con Draco todo lo que puede… Hasta que de pronto se abalanza sobre él.

-Maldito bastardo… ¡Me estabas tocando!

La chica comienza a lanzar manotazos, algunos más y otros menos acertados en el rostro de Draco, que finalmente consigue agarrar las manos de la chica y mantenerlas quietas.

-Ha sido un accidente. Además, tú también me has tocado a mí…

-¡Pero involuntariamente! –Hermione sigue alterada y gritando histérica.

-No creas que lo mío ha sido voluntario… -Con un movimiento firme, Draco se deshace del apretón de la serpiente y la deja caer en la cama. –Voy a ducharme, así que tranquilízate o acabaremos también juntos en la ducha… -Una sonrisa pícara se extiende por su rostro y Hermione, furiosa, agarra un zapato y lo lanza a la cara del Gryffindor… acertando de pleno en el ojo.

Draco lanza un berrido.

-¡Granger!

-No hagas bromitas si no quieres acabar con el otro zapato incrustado en el culo.

El león gime de nuevo al imaginar la escena.

Se suelta el ojo y verifica que no le falta ninguna parte esencial. Respirando hondo, se lanza a la cama, encima de Granger y la sujeta como puede.

-Basta ya, Granger. Estoy empezando a hartarme de ti. –Se pone a horcajadas sobre ella, sujetando sus manos.

-Déjame en paz. ¡Yo no soy la que toquetea a los demás en mitad de la noche!

Hermione se retuerce bajo el peso del chico, intentando liberarse, pero no lo consigue…
Draco fija su mirada en la de ella y siente cómo se mueve bajo él… lo que le provoca una sensación… extraña…

Siente la sangre fluir por cada parte de su cuerpo, cada jodida parte de su cuerpo, y se obliga a recordarse que la chica que tiene debajo esta vez es Hermione Granger, su peor enemiga…

-Suéltame, Draco… -El susurro sale de sus labios tan suavemente que él, durante un segundo, solo puede mirarla apretar los labios dulcemente, sin moverse. –Por favor…

Lentamente, él la suelta y se dirige a levantarse de encima de Hermione cuando…

La muchacha agarra uno de sus brazos y lo pone por detrás de su espalda, colocándose sobre él y apretándolo contra la cama.

Tras unos segundos sin aflojar la presión, Hermione se acerca al oído de Draco por detrás de su espalda y le susurra:

-No entiendo cómo aún te fías de mí, Malfoy.

Un último apretón y Hermione se levanta con una sonrisa malvada y, agradecida, comprueba que él no está enfadado, puesto que llega al baño sin problemas. Cierra la puerta con el pestillo.

-¡Yo me iba a duchar antes! –Se oye al rubio gritar desde fuera.

Granger sonríe.

-No tardaré mucho. –Lo tranquiliza mientras abre el grifo del agua caliente, comienza a llenar la bañera y saca la revista corazón de bruja de un cajón.

Menos mal que la revista es larga, puesto que aún tiene más de una hora por delante para hacer sufrir a Malfoy.


Por primera vez en esos días, Harry observa a un solitario Draco Malfoy acercándose a la mesa de Gryffindor. Sin perder el tiempo se abalanza sobre él y ambos se golpean cariñosamente.

-¿Cómo has conseguido venir sólo? –Pregunta Harry haciéndole un hueco en la mesa.

-Parece que hoy ninguno de los dos está… especialmente peleón, bueno, no ahora. –Draco coge un par de patatas fritas del plato de Luna y las come rápidamente. -Qué suerte tenéis, en Hufflepuff la comida dura tres minutos y normalmente, cuando Hermione y yo llegamos ya sólo queda pudin. Y odio el pudin.

-Cuando Granger y tú llegáis, quieres decir. –Ron le mira desde el otro lado de la mesa, fijamente.

-Sí, eso he dicho, comadreja.

-Has dicho Hermione y yo. –Apunta Luna.

Harry ve en los ojos de Draco la duda. ¿En serio ha dicho eso?

Decide ayudarlo.

-Es lo mismo. ¿Así se llama, no? –sonríe nerviosamente. -¿Y las clases?

-Aún más aburridas que en Gryffindor, imagínate… El otro día, Flitwick estuvo dos horas explicando la guerra de las ninfas aladas. ¡Como si no hubiera tenido bastante cuando tuve que estudiarlas en Gryffindor!

-Bueno, así si te tropiezas alguna vez con una ninfa alada no olvidarás todo lo que sufrieron. –Luna sonríe inocentemente mientras aparta pedazos de comida y los deja en la orilla del plato para alguna de sus criaturas "imaginarias".

Malfoy prefiere no comentar que las ninfas aladas se extinguieron precisamente en esas guerras y desanimadamente recuerda que no puede estar allí durante las comidas.

-Tengo que ir a Hufflepuff… intentaré venir mañana también.

Sus amigos se despiden tristemente de él y Gryffindor vuelve a ser el de siempre… sin Draco Malfoy.

A unos metros, al ver que Draco se dirige a la otra mesa, Hermione también procede a despedirse.

-Tranquilos, lo tengo todo controlado. –Fingiendo una de sus famosas sonrisas, Granger se acerca a Hufflepuff y toma asiento junto a Draco.


Es tan bonita, tan maravillosa… ¡Tan condenadamente perfecta!

Draco la acaricia lentamente, disfrutando con su suavidad y demorándose en sus curvas…

Si al menos pudiera montarla una vez más…

-¿Qué haces?

Draco cierra rápidamente el armario y se gira hacia Hermione.

-Nada que pueda interesarte. –Le dice fríamente.

Hermione frunce los labios en una mueca de disgusto. No le gusta que le oculten cosas.

-No me importa lo que quiera que tengas ahí, pero si es porno deberías decírmelo… No quiero saber que vivo con un depravado.

Draco alza la cabeza. Sabe que ella quiere averiguarlo y que no puede hacer mucho por impedírselo… Renegando de una nueva pelea, abre la puerta del armario y deja ver a Hermione su Saeta plateada, la escoba de sus sueños.

Hermione se acerca y la agarra sin pedir permiso. Es realmente bonita, retocada con detalles negros y de plata por todas partes. Ligera como una pluma y brillante, sobre todo brillante.

-Siento que ya no puedas montar. –Draco la mira con la boca abierta. ¿Hermione Granger se está disculpando por algo? ¡Diablos, tenía que haberlo grabado! –Pero si te digo la verdad, siempre he odiado las escobas.

-¿Sí? Pero en quinto fuiste bateadora de Slytherin.

Hermione esboza una sonrisa, como si estuviera recordándolo.

-Dirás que fui la peor bateadora de la historia de Slytherin… Siempre me han dado un poco de miedo las alturas y… bueno, mi padre dijo que sería bueno para nuestras relaciones que hiciera deporte… hasta que rompí cuatro escobas de último modelo y mi padre se dio cuenta de que era un peligro no sólo para los demás, sino para mí misma…

Draco la mira en silencio y después vuelve a contemplar su Saeta… Sin ser realmente consciente, comienza a hablar.

-Demos una vuelta, Hermione. Monta conmigo.

-¿Qué? ¡No! ¡Es… es peligroso!

-Claro que no… venga, serán sólo diez minutos…

-Malfoy, acabo de confesarte la verdad de por qué dejé el equipo, te he explicado que soy un peligro volante… ¿Y aún quieres que me suba en ese trasto? No, no…

-Vamos… ¿En serio te da miedo una simple escoba?

Sus palabras son como una gran patada ofensiva para el orgullo Slytherin. ¿Qué acaba de decir?

-A mí no me da miedo nada. Cuida tus palabras Gryffindor…

-¿Y si no tienes miedo, por qué no te atreves?

El desafío queda explícito una vez más en sus ojos y finalmente, Hermione baja la cabeza, rehuyendo su mirada.

-Te vas a enterar… tal vez incluso pueda darte algunas clases de vuelo, Malfoy.

Draco sonríe pausadamente, disfrutando de su triunfo sobre la invencible joven.

-Sí, tal vez. –Murmura divertido mientras agarra su escoba y se dirige a la calle con Hermione.


Cho Chang es una alumna modélica. Lista, astuta, ágil, deportista, "simpática en los momentos oportunos", "generosa con los más necesitados", completamente pura de sangre, guapa, brillante…

Lo único que le falta son escrúpulos.

Cho se encuentra mirando por una ventana de uno de los pasillos vacíos de Hogwarts y algo acaba de llamar su atención. Un chico vestido de negro camina por los jardines de Hogwarts con una escoba plateada y brillante en la mano.

Es Draco Malfoy.

A Cho se le acelera un poco el corazón, tiene que admitir que a pesar de ser un Gryffindor, Draco es realmente guapo y no demasiado blandengue, como casi todos en la casa de los leones.

Cho observa sus movimientos, ágiles y también el débil balanceo de su cabello plateado, enmarcando su rostro serio y perfecto.

Sí, la verdad es que no le importaría nada estar con ese Gryffindor un par de días…

Contempla exhaustivamente cómo la túnica negra y roha se ciñe al cuerpo atlético de Malfoy y sus fantasías se disparan rápidamente. Un sinfín de imágenes pasa por su cabeza en cuanto decide que quiere a ese chico para ella.

Nunca han hablado pero ella está segura de que podría conquistarle con un solo batir de sus pestañas.

Cho se levanta del banco en el que está apoyada, pero en una última mirada a su próxima presa, descubre que no está sólo, como al principio ha pensado.

No, una chica camina unos metros tras él también enfundada en un abrigo negro… pero un lazo verde metálico sale de debajo de su túnica…

Un millón de pensamientos aún más interesantes se adueñan de la mente de Cho.

Hermione Granger también está persiguiendo su trofeo…

La lucha parece cada vez más interesante.


Por cada review nuevo, una muerte diferente para Cho Chang, que se está empeñando en quitarnos a nuestro rubio favorito ;)